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viernes 14 may 2021 | Actualizado a 12:49

Asia, primer contaminador de plásticos de los océanos

Uno de los efectos directos de la presencia de todo tipo de plásticos en los océanos es la muerte de un gran número de animales marinos por la ingesta o estrangulación debido a la cantidad ingente de bolsas, botellas, cánulas o tapones que hay en las aguas.

/ 21 de marzo de 2016 / 19:05

Sólo cinco países asiáticos -China, Filipinas, Tailandia, Vietnam e Indonesia- son responsables del 60 por ciento de los plásticos que se arrojan cada año a los océanos y amenazan el ecosistema marino del globo.

Entre las cinco naciones suman 5,3 de los 8,8 millones de toneladas métricas que anualmente son vertidas al mar, y de los que hasta 3,53 millones corresponden exclusivamente a China, el gigante continental, apuntó en un informe la revista Science.

La principal razón por las que China, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Tailandia sean los principales contaminantes de plásticos en el mar es su rápido crecimiento económico, con el consecuente aumento del consumo y de los desperdicios.

Otro informe de Ocean Conservancy, previo a la celebración mañana del Día Mundial del Agua, ni los sistemas de gestión de desperdicios ni las infraestructuras de reciclaje de estos países se desarrollan al mismo ritmo, por lo que una parte considerable de la basura acaba en el mar.

Uno de los efectos directos de la presencia de todo tipo de plásticos en los océanos es la muerte de un gran número de animales marinos por la ingesta o estrangulación debido a la cantidad ingente de bolsas, botellas, cánulas o tapones que hay en las aguas.

De acuerdo con datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, unos 100.000 ejemplares de fauna marina mueren todos los años por ese motivo.

En el caso de Filipinas, se calcula que un 20 por ciento de los desperdicios plásticos llegan al mar, es decir, unas 550.000 toneladas al año.

«El reciclaje en Filipinas es prácticamente inexistente», explica a Efe Paeng López, representante de la Alianza Global Anti-incineración (GAIA, sus siglas en inglés), que aboga por una mejora en el sistema de procesamiento de basuras.

«Hay muchísimos puntos débiles en la gestión de desperdicios en Filipinas: desde la forma en la que se recoge, cómo se transporta y los vertederos a donde se llevan», dice López.

«Las posibilidades de que en todo ese proceso algún desperdicio llegue al mar son muy elevadas», agrega.

Para grupos como el Observatorio de la Fauna Marina de Filipinas, las estimaciones están por debajo de la realidad y hay fuentes de contaminación importantes que no se están teniendo en cuenta.

«No se habla por ejemplo de la cantidad de plásticos que echan al mar todos las embarcaciones que navegan constantemente de una isla a otra en Filipinas», explica a Efe AA Yaptinchay, el fundador de esta agrupación que defiende uno de los mayores tesoros filipinos: la gran variedad y riqueza de sus fondos marinos.

«Desde grandes transbordadores de pasajeros a los pequeños barcos tradicionales, ninguno tiene un sistema para deshacerse de sus desperdicios, así que la gran mayoría de ellos lo echan al mar directamente», señala Yaptinchay.

Otro problema que acarrea la contaminación de los océanos y que afecta en gran medida a la fauna marina, dice Yaptinchay, son las «microperlas», minúsculos trozos de plástico que se incluyen en algunos productos cosméticos y que algunos países, como EEUU, ya han prohibido por su efecto dañino al medioambiente.

«Las pequeñas microperlas son un gran problema que acaba en el mar y que puede llegar a ingerir hasta el plancton, con lo que acaba contaminando a toda la cadena alimentaria marina», afirma el activista.

La contaminación de plásticos no sólo afecta a incontables animales marinos, sino que en última instancia las sustancias tóxicas acaban en el organismo humano.

«Los químicos que se utilizan para fabricar los plásticos son ingeridos por los peces que al final nos acabamos comiendo nosotros», esclarece Yaptinchay.

Para el activista, Filipinas tiene las leyes necesarias para controlar que los plásticos no lleguen al océano, pero no está haciendo lo suficiente aplicarlas, algo que «al final afecta a todo el planeta».

«Las corrientes marinas hacen que los plásticos se desplacen con muchísima facilidad y por lo tanto no son solo nuestras aguas las que estamos contaminando, son las aguas de todos los países del mundo», señala.

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Triplete de Pulitzer para The New York Times y uno para los papeles de Panamá

El Pulitzer al servicio público, considerada una de las categorías más destacadas de entre las 21 con las que cuenta el galardón, fue entregado al New York Daily News y la publicación ProPublica.

El diario The New York Times

/ 10 de abril de 2017 / 22:15

The New York Times se ha hecho este año con tres premios Pulitzer más, mientras que un extenso trabajo conjunto del caso de los Papeles de Panamá se llevó el galardón en la categoría de periodismo explicativo.

En concreto, la redacción del diario se llevó el Pulitzer a la cobertura internacional por una serie de artículos sobre la situación política en Rusia y sus opositores, mientras que el mejor reportaje especial fue para el periodista C.J Chivers, que contó la historia de un veterano de guerra de Afganistán.

El fotógrafo independiente Daniel Berehulak ganó en la categoría de fotografía de noticias de última hora por la serie de instantáneas que publicó en The New York Times sobre las víctimas de la guerra contra las drogas desatada el año pasado en Filipinas tras la llegada al poder del presidente, Rodrigo Duterte.

Berehulak se llevó otro Pulitzer hace dos años por su retrato del impacto de la epidemia del ébola en África Occidental.

Por su parte, el trabajo periodístico sobre los papeles de Panamá, que destapó la conexión de cientos de políticos, bancos y figuras destacadas a empresas registradas en paraísos fiscales, mereció el Pulitzer a mejor periodismo explicativo para el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, el grupo McClatchy y el Miami Herald.

El Pulitzer al servicio público, considerada una de las categorías más destacadas de entre las 21 con las que cuenta el galardón, fue entregado al New York Daily News y la publicación ProPublica.

Ambos medios de comunicación publicaron una serie de trabajos que exponían los desahucios llevados a cabo por el Departamento de Policía de Nueva York, que amparado por una ley aprobada hace décadas expulsaban de sus hogares o negocios prácticamente de forma exclusiva a ciudadanos de minorías sociales.

Por otra parte, David Fahrethold, del Washington Post, se hizo con el Pulitzer al mejor trabajo de periodismo nacional por su análisis y seguimiento de las donaciones anunciadas por el entonces candidato republicano a la presidencia de EE.UU. y actual mandatario del país, Donald Trump.

En la categoría de mejor trabajo de periodismo de investigación, el premiado fue el periodista Eric Eyre, del Charleston Gazzete Mail, por su cobertura del flujo descontrolado de opiáceos en las zonas más desfavorecidas de West Virginia.

Los periodistas del East Bay Times han recibido por su parte el premio a la mejor cobertura de una noticia de última hora por trabajo sobre el incendio del edificio Oakland Ghost Ship, en el que murieron el pasado diciembre 36 personas que asistían a un concierto.

Peggy Noona, del Wall Street Jornal, recibió el premio en la categoría de comentario, Hilton Als de The New Yorker a la crítica, Art Cullen de The Storm Lake Times al artículo editorial y Jim Morin del Miami Herald a la caricatura editorial.

Con estos Pulitzer, otorgados por la prestigiosa Universidad de Columbia, se quiso destacar el periodismo que «se enfrenta a políticos e instituciones poderosas y que expone el abuso sistemático de la gente que tiene pocas esperanzas de poder protegerse», afirmó durante el anuncio el administrador de los galardones, Mike Pride.

Asimismo, Pride quiso lanzar un mensaje positivo sobre el estado de los medios de comunicación y el periodismo, y afirmó que la profesión no está pasando por un momento de crisis, sino que «está en medio de una revolución» gracias al avance de las tecnologías.

«La era digital le ha dado al periodista herramientas y fuentes con las que no soñaban sus predecesores. Ha hecho el mundo más pequeño y por lo tanto más accesible, y ha permitido más asociaciones que expanden el efecto del periodismo de denuncia», agregó Pride.

«Incluso con sus defectos, una prensa libre sigue siendo una de las piezas claves de la democracia», aseveró.

Además del prestigio y el reconocimiento global, los ganadores se llevan un premio en metálico de 10.000 dólares, a excepción de galardón al servicio público en periodismo, que premia a una publicación en lugar de un individuo y es reconocido con una medalla de oro.

Los Pulitzer fueron creados en 1917 en honor al editor de diarios Joseph Pulitzer (1847-1911), y la Universidad de Columbia recibe cada año más de 2.400 candidaturas para sus 21 categorías, que son analizadas por un centenar de jueces distribuidos en distintos jurados. (10/04/2017)

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Triplete de Pulitzer para The New York Times y uno para los papeles de Panamá

El Pulitzer al servicio público, considerada una de las categorías más destacadas de entre las 21 con las que cuenta el galardón, fue entregado al New York Daily News y la publicación ProPublica.

/ 10 de abril de 2017 / 22:15

The New York Times se ha hecho este año con tres premios Pulitzer más, mientras que un extenso trabajo conjunto del caso de los Papeles de Panamá se llevó el galardón en la categoría de periodismo explicativo.

En concreto, la redacción del diario se llevó el Pulitzer a la cobertura internacional por una serie de artículos sobre la situación política en Rusia y sus opositores, mientras que el mejor reportaje especial fue para el periodista C.J Chivers, que contó la historia de un veterano de guerra de Afganistán.

El fotógrafo independiente Daniel Berehulak ganó en la categoría de fotografía de noticias de última hora por la serie de instantáneas que publicó en The New York Times sobre las víctimas de la guerra contra las drogas desatada el año pasado en Filipinas tras la llegada al poder del presidente, Rodrigo Duterte.

Berehulak se llevó otro Pulitzer hace dos años por su retrato del impacto de la epidemia del ébola en África Occidental.

Por su parte, el trabajo periodístico sobre los papeles de Panamá, que destapó la conexión de cientos de políticos, bancos y figuras destacadas a empresas registradas en paraísos fiscales, mereció el Pulitzer a mejor periodismo explicativo para el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, el grupo McClatchy y el Miami Herald.

El Pulitzer al servicio público, considerada una de las categorías más destacadas de entre las 21 con las que cuenta el galardón, fue entregado al New York Daily News y la publicación ProPublica.

Ambos medios de comunicación publicaron una serie de trabajos que exponían los desahucios llevados a cabo por el Departamento de Policía de Nueva York, que amparado por una ley aprobada hace décadas expulsaban de sus hogares o negocios prácticamente de forma exclusiva a ciudadanos de minorías sociales.

Por otra parte, David Fahrethold, del Washington Post, se hizo con el Pulitzer al mejor trabajo de periodismo nacional por su análisis y seguimiento de las donaciones anunciadas por el entonces candidato republicano a la presidencia de EE.UU. y actual mandatario del país, Donald Trump.

En la categoría de mejor trabajo de periodismo de investigación, el premiado fue el periodista Eric Eyre, del Charleston Gazzete Mail, por su cobertura del flujo descontrolado de opiáceos en las zonas más desfavorecidas de West Virginia.

Los periodistas del East Bay Times han recibido por su parte el premio a la mejor cobertura de una noticia de última hora por trabajo sobre el incendio del edificio Oakland Ghost Ship, en el que murieron el pasado diciembre 36 personas que asistían a un concierto.

Peggy Noona, del Wall Street Jornal, recibió el premio en la categoría de comentario, Hilton Als de The New Yorker a la crítica, Art Cullen de The Storm Lake Times al artículo editorial y Jim Morin del Miami Herald a la caricatura editorial.

Con estos Pulitzer, otorgados por la prestigiosa Universidad de Columbia, se quiso destacar el periodismo que «se enfrenta a políticos e instituciones poderosas y que expone el abuso sistemático de la gente que tiene pocas esperanzas de poder protegerse», afirmó durante el anuncio el administrador de los galardones, Mike Pride.

Asimismo, Pride quiso lanzar un mensaje positivo sobre el estado de los medios de comunicación y el periodismo, y afirmó que la profesión no está pasando por un momento de crisis, sino que «está en medio de una revolución» gracias al avance de las tecnologías.

«La era digital le ha dado al periodista herramientas y fuentes con las que no soñaban sus predecesores. Ha hecho el mundo más pequeño y por lo tanto más accesible, y ha permitido más asociaciones que expanden el efecto del periodismo de denuncia», agregó Pride.

«Incluso con sus defectos, una prensa libre sigue siendo una de las piezas claves de la democracia», aseveró.

Además del prestigio y el reconocimiento global, los ganadores se llevan un premio en metálico de 10.000 dólares, a excepción de galardón al servicio público en periodismo, que premia a una publicación en lugar de un individuo y es reconocido con una medalla de oro.

Los Pulitzer fueron creados en 1917 en honor al editor de diarios Joseph Pulitzer (1847-1911), y la Universidad de Columbia recibe cada año más de 2.400 candidaturas para sus 21 categorías, que son analizadas por un centenar de jueces distribuidos en distintos jurados. (10/04/2017)

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