La Revista

sábado 4 jul 2020 | Actualizado a 14:18

Luzmila Carpio ofrece su concierto en Buenos Aires

El evento será compartido a través de Facebook, el jueves 7 a las 20.30

/ 6 de mayo de 2020 / 22:57

Luzmila Carpio habilita un concierto en línea para el disfrute de su público. Foto: Facebook Luzmila Carpio

La cantante de norte de Potosí Luzmila Carpio no quedó al margen de compartir su propuesta a través de plataformas digitales en la cuarentena. La intérprete hizo un comunicado oficial donde anuncia que el jueves 7 a las 20.30 (hora de Bolivia) se lanzará el concierto “Luzmila Carpio – live en Buenos Aires”, para el disfrute de todo el público.

“Mi añorado público: Hermanitas, hermanos, amigos…en estos momentos de cuidado de nuestra salud y de reflexión, desde lo más profundo de mi corazón quiero compartir con todos ustedes un concierto realizado junto a muy queridos músicos, recientemente remasterizado y reeditado”, indica parte del anuncio.

La artista quechua, que actualmente radica en Francia, pidió por la salud de cada uno de los bolivianos, esperando que este tiempo sea de reflexión e introspección. “Espero que mis melodías alimenten por lo menos un poquito sus almas, me gustaría que cantemos juntos. Celebremos la vida, vibremos alto en frecuencia de amor”, señaló Carpio.

Para finalizar la cantante dio un mensaje de reflexión invitando a los ciudadanos a admirar y respetar la naturaleza. “Aprovechemos en esta cuarentena para contemplar a Tata Inti – Padre Sol, a Mama Killa – Madre Luna, a Quyllur Ch’aska – las estrellas, para que nos guíen por el buen camino. No nos separemos del corazón de la Tierra Madre – Pachamama, del Gran Abuelo Aire – Auki Samay Wayra, del Espíritu del Agua – Yakuq Sunqun, del Fuego Sagrado – Jailli Nina. Sigamos observando con ternura a las aves, a los animalitos, a las plantas…”

Si desea ver el concierto de Luzmila Carpio, puede ingresar a través de este link: https://www.facebook.com/LuzmilaCarpioOfficial/

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Arqueólogos de La Paz advierten de que el patrimonio cultural está en peligro

Los profesionales del sector se declararon en estado de emergencia porque por las acciones del responsable de Munarq, ha quedado “desguarnecida” la labor investigativa y de preservación de la riqueza ancestral de Bolivia.

/ 4 de julio de 2020 / 13:44

Una pieza arqueológica en el Munarq. Fotot: Munarq

La Sociedad de Arqueología de La Paz es otro sector que protesta por la desaparición del Ministerio de Culturas, pues al ser transferidas la Dirección de Patrimonio Cultural, la Unidad de Arqueología, la Dirección de Patrimonio Cultural y el Museo Nacional de Arqueología (Munarq) a la cartera de Educación, hay un “periodo de caos en la gestión” del patrimonio cultural boliviano.

Los profesionales lamentan que “sin planificación” alguna, hubieran quedado interrumpidas las “escasas tareas” diseñadas para proteger la riqueza patrimonial del país y las labores de tan importantes unidades estatales quedaron reducidas a simples “acciones administrativas de reducción de personal, transferencia de activos y enajenamiento del exiguo presupuesto” sectorial.

Protestan, además, porque el ministro de Educación, Víctor Hugo Cárdenas, hubiera designado a una persona completamente ajena a esta actividad especializada, el pastor evangélico Raúl Silva, como jefe del Munarq.

El museo arqueológico se puso en peligro al haber sido intervenido, además de que se paralizaron las obras públicas que involucran el manejo del patrimonio cultural, por lo que quedó “desprotegido, desguarnecido y abandonado”.

Por las razones expuestas, los arqueólogos de La Paz se declararon en estado de emergencia y denunciaron el “terrible riesgo” en el que, en su criterio, se encuentra el patrimonio cultural boliviano por “la negligencia” que se observa en su manejo.

Carlos Lemus, presidente de la Sociedad de Arqueología de La Paz, lamentó la situación y dijo que su oficina no consiguió una reacción ni respuesta de parte del ministro Cárdenas. Este diario también intentó comunicarse sin éxito con el Ministerio de Educación.

Exigen la inmediata destitución de Silva y su reemplazo por un profesional idóneo para ocupar tan delicada función, así como plantean la aplicación de medidas administrativas y técnicas destinadas a preservar esta riqueza y una auditoría.

Demandan la reinstalación de las funciones de fiscalización de la Unidad de Arqueología y Museos y convocan a movilizarse en defensa del patrimonio cultural del Estado.

Historia

Creado en 1838 por el entonces presidente Andrés de Santa Cruz y Calahumana, en 1846, el mandatario José Ballivián y Segurola dispuso que el Museo Público funcione en el segundo piso del edificio perteneciente al Teatro Municipal de La Paz.

En 1919, José Gutiérrez Guerra alquiló la residencia del arqueólogo Arturo Posnansky, en su actual emplazamiento en la intersección de las calles Tiwanaku y Federico Zuazo, que fue adquirido en 1922 por el Estado.

El proceso de compra concluyó el 31 de enero de 1960, cuando este repositorio fue reinaugurado con el nombre de Museo Nacional de Arqueología.

Un establecimiento de 182 años de antigüedad está en peligro por las razones anotadas por los profesionales en arqueología de La Paz.

Protestas

Este es el segundo sector profesional, después del magisterio, que se pronuncia en contra de las decisiones del ministro de Educación, Cárdenas, aunque en esta ocasión, los arqueólogos esgrimen solamente razones técnicas y no políticas para enmendar una situación que se comenzó a advertir hace menos de un mes, pues la desaparición del Ministerio de Culturas fue aprobada el 4 de junio.

Junto a los sindicatos de docentes, asociaciones de padres de familia y centrales agrarias expresaron su rechazo a las políticas educativas impulsadas por Cárdenas.

Esa decisión es resistida por gestores culturales, artistas e integrantes de otros colectivos, que se sintieron agraviados cuando, mediante un corto propagandístico del Gobierno, se justificó la decisión bajo el argumento de que es necesario suprimir “gastos absurdos” del aparato estatal.

(04/07/2020)

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Prestes pagan el costo de electricidad y pintan el templo en Turco en vez de la fiesta

Carlos Calle y Ruth Ignacio decidieron pintar el templo de San Pedro y San Pablo, a manera de compensar los gastos que iban a implicar las celebraciones tradicionales, que fueron suspendidas por la emergencia sanitaria.

/ 2 de julio de 2020 / 21:12

Los prestes Carlos Calle y Ruth Ignacio en el frontis del templo en Turco. Foto: Familia Calle

“Quería que sea algo discreto, pero la información se hizo viral después de que los sacerdotes dieron a conocer la información a radio Turco”, reveló Carlos Calle, un ingeniero civil que este año fue preste, junto con su esposa Ruth Ignacio, de la fiesta de San Pedro y San Pablo.

Cada 29 de junio, los devotos de este municipio orureño rinden su fe y pleitesía a sus santos patronos, además del homenaje a la creación del municipio. Este año, a causa de la pandemia, la entrada folklórica y la fiesta fueron suspendidas

Los pasantes idearon una inédita y especial actividad ante la imposibilidad de organizar las celebraciones festivas debido a la emergencia sanitaria.

Todo comenzó en enero, cuando ni se imaginaba la pandemia, con una recepción y las fiestas del Carnaval. Residentes en Cochabamba, los Calle-Ignacio tenían la intención de organizar la fiesta del 29 de junio como soñó, pero, ante la imposibilidad de hacerla, ideó otras actividades en vez de los gastos de la festividad: pintó el campanario, el frontis y el muro perimetral.

“Desde hace mucho tiempo observé que la iglesia estaba en malas condiciones, necesitaba que se haga trabajos urgentes”, recordó Calle, socio de una exitosa constructora, en una comunicación con Extra Digital.

Colaboración

Antes, su propósito fue distribuir raciones secas de arroz, fideo y azúcar a los pobladores. Consultó con los sacerdotes oblatos que administran el templo si ellos se encargarían de distribuirlos, pero la posibilidad era nula debido al riesgo que implicaba el acto debido a los eventuales contagios.

Entonces, la otra opción fue contribuir con el subsidio del costo de electricidad de la población. Convino con las autoridades el pago de un mes, junio, del servicio. Cada mes, el municipio debe pagar de Bs 12.000 y Bs 13.000 por este concepto; los pasantes depositaron inicialmente un cheque de Bs 10.000 y se comprometieron a cubrir el saldo cuando llegue la factura de Ende.

“Nosotros compramos en bloque la energía a la Empresa Nacional de Electricidad (Ende) y pagamos mensualmente por el consumo”, explicó a Extra Digital el alcalde de Turco, Freddy Mollo.

Aseguró que en el área urbana de la capital habitan entre 800 y 1.200 familias. “Como resultado de la pandemia, muchos residentes en otros distritos regresaron a Turco, por lo que la cantidad de habitantes se incrementó y muchos de ellos no tienen dinero para hacer frente a esta obligación, por lo que el apoyo de los pasantes es muy importante y será agradecido por todos”, contó.

La autoridad calculó que las obras en el templo tienen otro costo de Bs 10.000, donado por los pasantes.

Gastos

Para los prestes de Turco, la celebración de la fiesta implica gastos de alimentación, bebidas, ropa para las fraternidades, conjuntos musicales y rituales típicos de la región durante los días 28, 29 y 30 de junio, incluso desde mucho antes.

Mollo contó que el grupo más numeroso  de la entrada es Los Indomables de Cochabamba, en el que baila la familia de benefactores. Además, participan bloques La Paz, Cochabamba y Oruro, Iquique y Arica de Chile, y Argentina. Cada grupo contrata bandas del interior y el exterior del país. Es un espectáculo que atrae a, por lo menos, unas 2.500 personas.

Hace más de cuatro siglos, en plena época colonial, cuenta la leyenda que San Pedro y San Pablo fueron trasladados desde Cusco hacia las tierras del altiplano. Los misioneros pasaron por Corpa, en Chile, y Antincurahuara, en el municipio orureño. Aquí, cuando terminaron de erigir el templo, una serpiente bajó del techo en plena misa, que fue señal para llevar a los santos a otro lugar.

Más tarde, luego de otra larga travesía, los apóstoles de Cristo fueron asentados en Turco. Cuenta la tradición que los misioneras escucharon a lado del manantial Santa Bárbara donde pernoctaron el croar de los sapos: “torc, torc”, onomatopeya que dio origen al nombre del pueblo y al templo de San Pedro y San Pablo.

Desde el siglo I, las autoridades eclesiásticas definieron que el 29 de junio de cada año se celebre la Solemnidad Conjunta de los Apóstoles Simón Pedro y Paulo de Tarso, una de las fiestas anuales más importantes del santoral. Se estableció esa fecha porque es el aniversario de la muerte o el traslado de las reliquias de ambos.

El 29 de junio de 1957, el entonces presidente Hernán Siles Zuazo promulgó la disposición legal de creación de este municipio, fecha que coincide con el día de San Pedro y San Pablo.

“Cada año, nuestra fiesta es muy importante y atrae a por los menos unas 2.500 personas”, aseguró el alcalde.

Turco se encuentra entre Oruro y la frontera con Chile, a 157 kilómetros de la capital departamental. Por su potencial en la producción de llamas y alpacas, es considerado por ley “Capital de la Ganadería Camélida de Bolivia”.

(02/07/2020)

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Mujeres de la cultura mollo lanzan a la venta barbijos andinos bordados

Los tapa bocas cuentan historias que reflejan la cultura de este pueblo y el amor por la naturaleza

/ 1 de julio de 2020 / 17:33

Barbijos con diseños de la cultura Mollo

Por Jorge Quispe

Mujeres de las comunidades de Chuma, Ayata y Aucapata, pertenecientes a la cultura mollo de La Paz, lanzaron barbijos andinos bordados que reflejan historias cotidianas, el amor por la naturaleza y la importancia de la familia, informó su impulsora, Alicia Layme.

En 2008, esa región de la provincia Muñecas difundió un libro bordado que contenía la historia de la cultura mollo, una civilización preincaica que, debido a la gran habilidad de sus bordadoras, comenzaron a producir una variedad de productos textiles. Sin embargo, a raíz de pandemia, muchos mercados se les cerraron.

“Somos mujeres de 15 comunidades;como Titicachi, Tikamuri, Ayata, Chuma y Aucapata; que conformamos una asociación y que hemos comenzado a elaborar estosbarbijos que muestran nuestra cultura”, sostiene Alicia Layme, una de las principales impulsoras de este proyecto.

La iniciativa se llamó en principio Wayatex, pero debido a que a desconocidos les habrían robado el nombre para incluso registrarlo, según Layme, ahora el proyecto se llama Iskanwayatex Bolivia S.R.L., en homenaje a las ruinas arqueológicas de Iskanwaya, que se encuentra en esa región al norte de La Paz.

Historia

Estos tapabocas andinos tienen historias bordadas ligadas a la pandemia y el medio ambiente. Un primer stock de 1.000 barbijos ya está a la venta y se espera elaborar otro stock, siempre reflejando la vida cotidiana de las mujeres, niños y hombres de la cultura mollo en La Paz, la única región del departamento donde se habla quechua.

“Nuestro primer stock de barbijos tiene mensajes relacionados con la familia ante la pandemia y sobre cómo los padres e hijos debe dialogar, luego otro lote de barbijos lleva el mensaje de la armonía con la madre naturaleza y finalmente la visibilización de la mujer, que no solo carga su wawa (bebé) sino también cómo ayuda a la familia”, explica Layme, muy activa en las redes sociales, donde se toma selfies con estos particulares tapa bocas para promocionarlos.

Materiales

Los barbijos que las mujeres mollo diseñan son reutilizables o lavables, además tienen un pequeño bolsillo, para colocar un filtro adicional u hojas de eucalipto, la planta que puede ayudar a una mejor protección.

“Nuestros productos bordados están hechos de aguayo, bayetilla (lana sintética) y bayeta (lana de oveja) y cumplen todas las medidas de bioseguridad para una protección del 100 por 100, porque además tienen un forro de tocuyo”, detalla Layme.

Los barbijos hechos en bayetilla cuestan a Bs 20, los que son diseñados en material de bayeta Bs 25.
Iskanwayatex Bolivia S.R.L. tiene su página en el Facebook y también se pueden realizar pedidos al teléfono 680-79336.

(01/07/2020)

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Ejecutivos del cine Monje Campero niegan cierre de sus instalaciones

“Aclaramos y ratificamos nuestro servicio con el público amante del séptimo arte”, se lee en parte del comunicado de la firma.

/ 1 de julio de 2020 / 17:11

Uno de los ingresos del cine teatro Monje Campero

Los ejecutivos del cine teatro Monje Campero negaron la tarde de este miércoles haber declarado el cierre definitivo de sus instalaciones tal como circuló en redes sociales. Es considerado uno de los cines más antiguos en la ciudad de La Paz.

Mediante un comunicado, difundido en su página oficial en Facebook, negaron el cierre del cine. “La empresa cinematográfica cine teatro Monje Campero hace conocer a su distinguida clientela que en ningún momento se declaró el cierre definitivo de sus instalaciones”, se lee en parte de comunicado.

Horas antes, circuló en redes sociales información, acompañada de fotografías, de que las instalaciones del Monje Campero habrían estado en alquiler para otro tipo de actividad económica.

“Aclaramos y ratificamos nuestro servicio con el público amante del séptimo arte”, añade el documento de la firma que nació en la década de los años 40.

Desde el 14 de marzo mantiene cerradas sus puertas, al igual que otras salas en el país, ante la emergencia sanitaria por el coronavirus para evitar contagios y aglomeración de personas.  (01/07/2020)

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Gabriela Maire es la primera productora boliviana que votará en los premios Oscar

La cineasta paceña fue invitada a formar parte de la prestigiosa Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood. Habló en exclusiva con La Razón.

/ 1 de julio de 2020 / 10:25

La productora boliviana Gabriela Maire

Por Miguel Vargas

La productora boliviana Gabriela Maire (“Zona Sur”, “Ivy Maraey”, “Las Niñas Bien”, “La caridad”) ha sido invitada junto a 819 personalidades del cine mundial —como los directores Ari Aster (“Midsommar”, “Hereditary”) e Icíar Bolláin (“Te doy mis ojos”) o los actores Choi Woo-Shik (“Parasite”), Yalitza Aparicio (“Roma”), Ana de Armas (“Blade Runner 2049”)— para formar parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS) de Estados Unidos. Los miembros de esta prestigiosa institución son los responsables de elegir cada año a los ganadores de los premios Oscar.

Han sido invitados a unirse este año a la Academia 819 artistas y ejecutivos de 68 países, informó el portal Indiewire. La documentalista boliviana Violeta Ayala también figura en la nómina.

Según esta publicación, la institución ha buscado mayor representatividad con personas de comunidades étnicas/raciales subrrepresentadas (36%) y mujeres (45%), que se encuentran en la lista de este año. Muchos miembros nuevos (49%) provienen del extranjero.

«Dentro de la Academia hay un grupo de miembros que busca impulsar la diversidad y que lucha por apoyar productores que estén haciendo un trabajo importante y representativo en sus países.

Los miembros pueden sugerir personas y en mi caso, una productora de Estados Unidos mencionó mi nombre como una de las productoras a las que habría que prestar atención de Latinoamérica.

Una vez hecha esta mención, los miembros revisan tu trayectoria, las películas que hiciste, la calidad de tus proyectos, si tienen el calibre de los proyectos de la Academia, los festivales y premios que obtuviste, además que debes cumplir una serie de requisitos que incluyen un mínimo de créditos/películas como productora y, si tu perfil avanza por buen camino, te contactan para que completes una postulación y para saber más de ti, preguntan por las funciones que hiciste en cada una de las películas y para entender que tienes verdaderamente el rol de productor”, explicó la productora Gabriela Maire a La Razón desde México, país donde trabaja desde hace seis años.

Foto: Gabriela Maire

Carrera

Maire estudió Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana y continuó su formación en la Escuela de Cine y Artes Audiovisuales (ECA), donde fue productora e hizo su primer trabajo, “Licorcito de Coca”, de Adán Saravia.

Trabajó como productora en varios audiovisuales entre los que destaca  “Zona Sur” e “Yvy Maraey, tierra sin mal” —ambas del director Juan Carlos Valdivia—, después de las que se mudó a México.

Gabriela Maire. Foto: Academia Mexicana de Cine.

Trabajo

Actualmente integra Zafiro Cinema, compañía que maneja con el reconocido productor mexicano Edher Campos.

“Nuestro objetivo es apoyar a cinematografías emergentes como la de nuestro país. En este entendimiento estamos coproduciendo la película boliviana “Perros de Vinko Tomicic”, que debía ser filmada en marzo de este año y que esperamos avanzar cuando termine la pandemia para avanzar.

El proyecto cuenta con la coproducción de tres países —México, Chile y Francia— y ganó el premio a Mejor Proyecto en el festival de Cannes del año pasado.

La productora nacida en La Paz en 1981, pero con corazón tarijeño, ya tiene proyectos con realizadores estadounidenses, y su carrera recibe ahora este espaldarazo de la AMPAS. “Ser miembro de la Academia es sinónimo de prestigio, además que te permite apoyar al cine de otras regiones desde adentro.

Al ser productora puedes votar por las películas extranjeras, para que tengan mayor representatividad y, hoy por hoy, te permite ser parte del cambio, de la construcción de una Academia más inclusiva, global y representativa”.

(01/07/2020)

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