La Revista

domingo 20 sep 2020 | Actualizado a 19:19

La ‘cuarta pared’ en pandemia

¿Cómo sobrevive el teatro boliviano en los tiempos del coronavirus? ¿Es teatro o no es teatro todas las modalidades virtuales que han surgido para reinventarse? ¿Renacerá la escena nacional pospandemia?

/ 23 de agosto de 2020 / 11:18

Los teatros cerraron. Las plateas se convirtieron en desiertos. El silencio se apoderó de las tablas. No hay aplausos, no hay cuerpos, no hay públicos activos. El teatro trata de reinventarse como siempre lo hizo desde la noche de los tiempos. Se habla de arriesgar, de proponer, de experimentar.

Y las modalidades son múltiples y diversas: teatro filmado (como El Municipal en tu casa en La Paz o Tía Ñola en Santa Cruz), teatro editado, teatro por “zoom”, teatro virtual cercano a las “performances”, obras vivas en nuevos escenarios como los balcones y las habitaciones, teatro sin escenario físico como las experiencias inmersivas/íntimas por WhatsApp… Surgen las preguntas y las dudas en esta era de la incertidumbre: ¿es teatro? ¿o es otra cosa? Es una (nueva) experiencia, sin duda. ¿Pero es una experiencia teatral? ¿Es posible la deseada interactuación? ¿Puede desaparecer el teatro? Para tratar de darrespuestas y alguna certeza, escuchamos a tres grandes de nuestra escena: dos mujeres (Laura Derpic y Alice Padilha Guimarães) y un hombre, Percy Jiménez.

Derpic, con amplia trayectoria en el “off” de Buenos Aires y actualmente en La Paz, es optimista. Y no para de trabajar. La directora de teatro participa en varios proyectos. Uno de ellos se llama 40 días de Dramaturgia Clandestina. Dieciséis dramaturgos de distintos países crearon un texto para actores/actrices en diferentes espacios que simulan (con una cámara) estar en un mismo lugar. La puesta en escena pasa a ser “puesta en el espacio”. En septiembre hará una “performática virtual” sobre el aniversario del nacimiento de Beethoven en conjunto con la Universidad Católica Boliviana y la Alcaldía de La Paz.

Además da asesorías de proyectos teatrales y desde hace pocos días imparte clases en el programa de Cine de la UMSA. Además está escribiendo una obra de teatro llamada (por ahora) El amor del desamor, ganadora de la primera convocatoria municipal del Focuart paceño de este año.

Laura la tiene clara: para ella, a pesar de la intermediación de una pantalla, sí existe la experiencia teatral en la medida en la que hay un espectador/a mirando la representación que hace un actor/actriz, con una interacción en mayor o menor medida.

Alice Padilha Guimarães, del Teatro de los Andes,trabaja en varios proyectos pedagógicos y mil cosas más y prepara junto al elenco de Yotala (Sucre) una nueva obra sobre la Guerra del Chaco. Acaba de presentar el pasado domingo 16 de agosto, dentro del Festival Itinerante de Teatro Contemporáneo, Ensayo sobre la ansiedad, un monólogo/experimento/ejercicio colectivo de lenguaje teatral con lenguaje audiovisual junto a la actriz Mercedes Piti Campos Villanueva, con texto de Gabriel Salinas y cámara de Omar Alarcón.

Alice no es tan optimista como Laura. “Para mí, no es una experiencia teatral. El teatro sucede en la relación directa entre actor y espectador. Aunque sea transmitido ‘en vivo’, en el teatro virtual esa relación está mediada por una filmación. Existen elementos del teatro, ‘teatralidades’ que pueden ser compartidas pero no el teatro como tal. Pero en el momento presente, crear nuevos lenguajes, encontrar y trabajar sobre alternativas al ‘acontecimiento teatral’ es importante y necesario. Hay que mirar todas las iniciativas con generosidad, nada sucede del día para la noche. Como dice el director argentino Claudio Tocalchir: “La verdad es que no sé si es una buena o mala alternativa, por ahora es la única que tenemos”.

Percy Jiménez Vásquez, dramaturgo orureño y director del grupo Textos que migran, es el más pesimista de todos. “El teatro virtual —el nombre ya lo dice todo, no es teatro— nos reduce los grados de afecto, de vínculo con lo que pasa sobre la escena. Hasta ahora, lo que he visto son híbridos, sin mucha personalidad. Habrá que resignar el cuerpo en todo caso pues de hecho no está ahí. El cuerpo es lo que más se resiente y esto implica una degradación en el espacio político del teatro. La experiencia teatral es profundamente política pues implica cuerpo y democracia”.

Ausentes entonces los cuerpos por culpa del maldito virus, las fichas se colocan sobre la famosa y escurridiza interactuación con el público. ¿El gran desafío? Romper esa “cuarta pared” que ahora sería la pantalla. Derpic pone el acento en lograr la participación. “Ahí radica la no credulidad del espectador, creo que las propuestas más participativas podrían ser una solución”, dice Laura. Para Jiménez, la solución es dar un volantazo de 180 grados. “Para mí lo visual no es el camino, sino lo sonoro. Tal vez allí, en el radioteatro hay algo de lo que tuvimos. Tal vez sea escuchar lo que nos dé la gana, o mejor, imaginarlo que nos dé la gana”.

La Libertad de la Mirada

Alice cree posible contar con un espectador emancipado/empoderado/crítico/participativo en este nuevo “teatro” en pandemia. “La interactuación, obviamente, tiene que ser diferente de la que se da en el teatro‘real’. Cuando pensamos una obra de teatro definimos la relación que queremos establecer con el espectador, es decir, el punto de vista: si se trabaja con la ‘cuarta pared’, si se lo interpela directamente, si se le da un rol dentro de la obra, etc. Creo que en el ‘teatro virtual’ no debe ser diferente. Hay que tener en cuenta que hay un espectador y proponer la dramaturgia, el espacio, la actuación, definiendo qué relación se va a establecer y, obviamente, tener en cuenta que esa relación no es directa, sino mediada por la filmación. Por eso es fundamental elaborar también la propuesta del lenguaje audiovisual que será utilizado”.

El teatro es cuerpo, presente y viviente, es territorio y espacio. La cristalización virtual nos individualiza, nos aleja de esos cuerpos, del colectivo, de ese lugar del otro y con el otro. ¿Cómo construir ahora ese carácter comunitario que siempre tuvo el teatro desde sus orígenes? Derpic piensa que esto no se puede reconstruir en este momento: “Siento que al estar suprimido lo comunitario de alguna manera, se hacen esfuerzos e iniciativas para estar juntos y juntas desde la virtualidad pero creo que lo físico es algo que no se puede sustituir, salvo por el poder de convocatoria al cuerpo desde la imaginación”.

¿Y la libertad de la mirada, inherente a la experiencia teatral? Para Alice, “la mirada es definitivamente otra y las propuestas artísticas tienen que tener en cuenta esa nueva manera de mirar. Es imposible sustituir la mirada de la experiencia teatral. Desde mi percepción los tiempos tienen que ser otros. También un pensamiento consciente respecto al espacio que se maneja. No puedo pretender que el espectador vea el cuadradito del zoom como un escenario como tal”.

Percy Jiménez se suma: no hay libertad de mirada. “El espectador está en su casa, con miedo, miedo al otro, eso desempodera. No puede levantarse e irse, molestar con ese acto a los otros. Simplemente apaga su pantalla y ya. No afecta. No hay cuerpo que sea afectado, cruzado, predomina la individualidad, la virtualidad. Es el mundo que se viene ahora. Eso y el control. No solo sobre nosotros, sino de nosotros sobre nuestras circunstancias. Tengo miedo que estemos a las puertas de un 1984 orwelliano, donde el pasado es manipulado a placer del poderoso, donde la experiencia de vida y de teatro estén cuestionadas. No veo luz al final del túnel”.

Derpic no es tan pesimista: “la libertad de mirada es relativa, incluso en una representación teatral habitual. Todo depende de cómo esté pensada la puesta en escena y contada la historia para lograr eso. Por ejemplo, yo como directora, puedo hacer énfasis y ‘primeros planos’ en un espacio teatral, remarcando movimientos, ocultando cosas, gestos, etc. y de esa manera construir o guiarla mirada del espectador. Es como un juego de magia también, donde yo decido qué quiero que vea o no el espectador cuando viene a ver mi obra”.

Son tres miradas, son tres esperanzas. El vocablo teatro viene del griego theatron, que significa un «lugar para mostrarse, exhibirse». Laura Derpic, Alice Padilha Guimarães y Percy Jiménez están de acuerdo en una cosa: el teatro boliviano está y estará siempre en esa búsqueda para mostrarse y preguntarse, para molestar y enfrentarse a sí mismo como país. Por eso, el teatro no desaparecerá.

El teatro boliviano pospandemia

“El movimiento teatral boliviano, pese a ser pequeño comparado con países vecinos como Chile, Argentina o Perú por ejemplo, es bastante heterogéneo. Tenemos grupos estables, hay elencos que se constituyen para un proyecto específico, tenemos el teatro popular costumbrista, hay directores y dramaturgos que hacen propuestas propias, tenemos el stand up, el teatro danza, etc. Los artistas nos manejamos en diferentes contextos, también de acuerdo a la zona del país donde estamos. Nos dimos cuenta de eso muy claramente en todos los movimientos, coordinadoras y colectivos que se generaron primero para solicitar demandas al ‘fallecido’ Ministerio de Culturas y luego porlas protestas por la eliminación de éste. Así que elteatro pospandemia será diferente para cada grupo específico”. (Alice Padilha Guimarães)

“Me imagino propuestas de muchos tipos, propuestas que jueguen con la virtualidad y lo performativo para generar interacciones con el público y éste se sienta interpelado. Esto será parte de una experiencia escénica, sin importar realmente el espacio en el que está. Creo que ahora estamos en un buen momento, porque de alguna manera se democratiza el acceso a la creación y la experimentación del que hacer teatral”. (Laura Derpic)

“Eltema económico es algo que siempre estuvo ahí y después de la pandemia más que nunca estará entre los principales problemas generales del teatro en Bolivia porque hacemos parte de la economía informal y, como la crisis será generalizada, también el presupuesto de la población para lo que no sea comida o vivienda, va a estar muy reducido. Uno de los puntos positivos es que como nunca los artistas se han organizado, más allá de las diferencias y con las diferencias, para exigir a las instituciones estatales, reconocimiento, respeto y propuestas para el sector. También hay muchas producciones para la webque, logradas o no, son un escenario ‘democrático’ y que ha inspirado búsqueda y nuevas propuestas en el hacer teatral. Otro punto es la cantidad de conversatorios, talleres, tutoriales, conferencias a los que se puede acceder fácilmente y que contribuyen para generar intercambio, conocimiento y pensamiento crítico sobre el arte y el teatro. Imagino que eso incidirá a favor del desarrollo del teatro boliviano que resurgirá pospandemia”. (Alice Padilha Guimarães)

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Directora chilena proyecta en San Sebastián la historia de su violación

Se trata de "Visión Nocturna", una de las nueve producciones en concurso en la sección Horizontes Latinos del festival, una película que, más que hablar de una violación, quiere abordar "el dolor y las heridas y qué hacemos con ellas".

/ 20 de septiembre de 2020 / 16:16

Carolina Moscoso

Por AFP y Daniel Bosque

Carolina Moscoso tardó meses en poder contar a su amiga que había sido violada. Ocho años después, la realizadora chilena reconstruye ese doloroso suceso en una película íntima y experimental proyectada en el Festival de cine de San Sebastián.

Se trata de «Visión Nocturna», una de las nueve producciones en concurso en la sección Horizontes Latinos del festival, una película que, más que hablar de una violación, quiere abordar «el dolor y las heridas y qué hacemos con ellas».

«Se habla poco del dolor en esta sociedad y eso nos obliga a ocultar una parte muy importante de la existencia, que es sufrir. La película habla de eso, de cómo sufres, te rompes y de cómo sigues viviendo», explica la autora a la AFP desde el hotel María Cristina de San Sebastián.

Moscoso se rompió hace ocho años, en una playa cercana a Santiago de Chile adonde había ido con unas amigas de fiesta. Después de beber y fumar marihuana, un chico se la llevó a un lugar solitario. «Ahí me violó», sentencia la cinta a los pocos minutos de empezar.

Durante dos semanas no se atrevió a salir de casa y tardó meses en romper el silencio y poder contarlo a su amiga. Tampoco pudo seguir los trámites judiciales y cuando quiso reabrir la causa, esta ya había prescrito porque el denunciado era menor de edad.

«Hacer la película tuvo que ver con ese silencio, de haber estado callada, de sentir vergüenza, culpa. Era un sentimiento que no entendía. Esto me motivó a empezar a investigar», explica.

«Ahora se lo puedo decir a cualquier persona a los ojos, porque sé que no hay nada malo en mi. De hecho, como tengo esta sensación de que me han hecho callar siempre, ahora quiero gritarlo», indica la realizadora nacida en Santiago de Chile en 1986.

Una película-diario

Para este ejercicio de liberación, la joven acudió al cine y la cámara, su «mejor amiga» desde que le regalaron su primer aparato con 14 años. Desde entonces no dejó de grabar imágenes de su vida cotidiana, unas escenas a las que recurrió para producir su película.

Con esos vídeo-diarios de los años posteriores a la violación, frases sobreimpresas que van complementando la historia e imágenes de los pliegos judiciales y los informes médicos, Moscoso compone una especie de caleidoscopio de vivencias y emociones.

No es una película al uso, ni en el contenido ni en la forma, con imágenes sobreexpuestas, fuera de foco o movidas de excursiones con amigos, charlas en el sofá o incluso un parto natural.

Escenas que «siempre quedan fuera de las películas» pero con las que busca «transmitir las diferentes emociones» que sintió: desde la parálisis, al miedo, la angustia, la vergüenza o la frustración cuando la doctora no quiere darle una pastilla del día después o se siente cuestionada por la policía que le pregunta si había provocado a su agresor.

Confía en que su producción sirva «para otras mujeres que las han violado (…) y lamentablemente hay muchas».

«Quiero decirles que se quiten esa sensación de que hicieron algo mal, de si te fuiste de fiesta, de si llevabas la falda muy corta, todos esos clichés que hay», dice la chilena.

«Yo me fui de fiesta, me fui sola con un hombre, fui a buscar marihuana. Y esto quería ponerlo allí, no esconderlo, porque hagas lo que hagas, no te pueden violar. Esa es la reflexión».

«Es justamente lo que dicen Las Tesis, la culpa no era mía», añade en referencia al colectivo feminista chileno responsable del himno «El violador eres tú», que se popularizó en las protestas del país en 2019 y se extendió por múltiples países.

(20/09/2020)

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Emmys virtuales, un experimento en pandemia que marcará temporada de premios

Los Emmys serán el experimento perfecto de cara a la temporada de premios de Hollywood en 2021, que ya fue atrasada algunos meses.

/ 20 de septiembre de 2020 / 12:12

La pandemia del coronavirus obligó a los productores a una entrega virtual

«¿Cómo lo lograremos este año? No lo sé»: lo confiesa Jimmy Kimmel, el anfitrión de los Emmys, que este domingo se realizarán con un formato virtual con cámaras transmitiendo en directo desde cientos de lugares en el mundo debido a la pandemia.

Los Emmys serán el experimento perfecto de cara a la temporada de premios de Hollywood en 2021, que ya fue atrasada algunos meses.

Kimmel subirá al escenario del gigantesco Staples Center de Los Ángeles, prácticamente vacío para animar los Emmys. A las afueras del estadio, avisos para la producción sobre llevar máscaras y mantener la distancia por el covid-19, que ya mató a casi 15.000 personas en California.

Algunos presentadores de categorías lo acompañarán, pero serán una minoría. Equipos de cámara seguirán a 138 estrellas en 114 locaciones distintas alrededor de 10 países, todo un reto para estas ceremonias que se transmiten en vivo.

Sin alfombra roja, la producción dijo a los nominados: «ven como quieras, pero haz un esfuerzo», según una carta publicada por la revista especializada Variety. «Si quieres estar en ropa formal, nos encantaría, pero igualmente si estás en el Reino Unido y son las 3 de la madrugada, íquizás quieras estar en pijamas de diseñador y grabar desde tu cama!».

¿Las mujeres se pondrán vestidos glamurosos de todos modos, esperando un momento ganador, o en su lugar irán a por el ‘tie-dye’ que parece ser la moda que revivió de los 90 y se impuso en la cuarentena?

Como sea, la edición 2020 de los Emmys dará una sacudida obligada, y para muchos necesaria, al formato de ceremonias de premios que cada año pierden más audiencia.

«Incluso si la noche del domingo termina siendo un completo desastre, al menos será un desastre interesante. Y realmente poco más se puede pedir en 2020», dijo a la AFP la editora de los premios de Indiewire TV, Libby Hill.

Racismo en EEUU

Capturando el espíritu de protesta y anárquico de este año, la miniserie de HBO «Watchmen» encabeza la lista de nominaciones con 26.

La inquietante adaptación del cómic aborda el racismo histórico de Estados Unidos, así como la violencia policial e incluso el uso de máscaras.

«‘Watchmen’ se refiere tan específicamente a tantas cosas sin precedentes que estamos viviendo ahora mismo», dijo Hill, que pronostica muchos premios.

De las más de 100 nominaciones por actuación de este año, más de un tercio fueron para actores negros, un nuevo récord.

La noche honrará además la carrera de Tyler Perry, el magnate negro del entretenimiento que ha impulsado una mayor diversidad en Hollywood, y que este año pagó los gastos funerarios de víctimas negras de violencia policial, incluido George Floyd.

En estos Emmys se espera que la lucha contra el racismo ocupe un lugar destacado, lo mismo para el legado de la magistrada de la Corte Suprema Ruth Bader Ginsburg, una pionera en los derechos de género y un ícono progresista, fallecida el viernes a los 87 años.

Y es probable también que muchos aprovechen esta vitrina para pedir el voto en contra de Donald Trump en las elecciones del 3 de noviembre.

¿»Succession» u «Ozark»?

Con la eterna ganadora «Juego de Tronos» finalmente en su dragón rumbo a Poniente, la categoría drama promete ser más disputada este año, con «Succession» –de HBO, sobre la lucha en una familia poderosa por el control de un imperio mediático– y la serie criminal «Ozark», de Netflix, empatados con 18 nominaciones.

El gigante del streaming consiguió este año un récord de 160 nominaciones con el que espera llevarse su primer Emmy a mejor serie dramática, en la que compite también con la saga monárquica «The Crown».

La serie de Star Wars «The Mandelorian» ya se llevó sus primeros cinco Emmys en las categorías técnicas esta semana para el flamante Disney+.

En la categoría comedia, la competencia parece concentrarse entre «The Marvelous Mrs Maisel» –la ya ganadora serie de Amazon sobre una ama de casa de los 1950 convertida en comediante de standup– y la canadiense «Schitt’s Creek», sobre una familia rica forzada a vivir en un motel.

(20/09/2020)

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‘Akelarre’, del director argentino Pablo Agüero, llega al Festival de San Sebastián

"La película está concentrada en la aventura y la resistencia de un grupo de chicas" que "resisten con la única arma que tienen, la imaginación, contra ese poder tan desproporcionado".

/ 19 de septiembre de 2020 / 11:52

El director argentino de cine Pablo Agüero. Foto: diariovasco.com

Por AFP

El director argentino Pablo Agüero presentó este sábado su candidatura a la Concha de Oro del Festival de cine de San Sebastián con «Akelarre», un crítico relato sobre las cazas de brujas, mientras el francés François Ozon emocionó con su romance juvenil «Été 85».

Rodada en la misma región del País Vasco donde se celebra el festival, la cinta de Agüero viaja hasta una remota aldea marinera en 1609 para denunciar la imposición de una moralidad retrógrada mediante el terror y la persecución indiscriminada de las mujeres.

En su historia, Agüero reivindica a «esas mujeres libres e independientes», personificadas en seis adolescentes que tratan de sortear las infundadas acusaciones de brujería formuladas por un delirante juez de la inquisición, interpretado por Alex Brendemühl.

«La película está concentrada en la aventura y la resistencia de un grupo de chicas» que «resisten con la única arma que tienen, la imaginación, contra ese poder tan desproporcionado», explicó el realizador en rueda de prensa.

La investigación durante 10 años de esta temática llevó al director a las memorias del juez inquisidor Pierre de Lancre, quien en 1609 condenó a decenas de mujeres del País Vasco a la hoguera en su obsesionada investigación de la leyenda de los mitos satánicos del aquelarre.

La rica y misteriosa mitología vasca, sus frondosos bosques y salvajes acantilados y una oscura fotografía crean una atmósfera tensa y tétrica que contrasta con la puerilidad y la naturalidad de las seis jóvenes.

Por deseo expreso del director, las chicas son interpretadas por actrices sin apenas experiencia, seleccionadas de un cásting de más de 800 jóvenes por todo el País Vasco. Solo la protagonista Ana, Amaia Aberasturi, había participado en rodajes anteriormente.

La joven destacó que, aunque la historia transcurre en el siglo XVII, sus valores son «atemporales» y reivindicó esta concepción de las brujas como mujeres libres, valientes e independientes: «ojalá todo el mundo fuera bruja».

La cinta del realizador de Mendoza, responsable de largometrajes como «Eva no duerme», ganadora de numerosos premios en los Cóndor argentinos, inauguró los pases de las películas que competirán para la Concha de Oro del festival, blindado en esta edición de precauciones frente al virus.

La sección oficial contó también este sábado con «Été 85» (Verano del 85) de François Ozon, una de las varias películas repescadas en San Sebastián de la programación del festival de Cannes que tuvo que ser cancelado por la pandemia.

El reputado director francés, un habitual de este festival y ganador de su máximo galardón en 2012 con «Dans la maison», aborda el amor veraniego entre Alexis (Félix Lefebvre), un tierno e introvertido adolescente de 16 años, y el carismático y alocado David (Benjamin Voisin), dos años mayor.

Basado en el libro «Dance on my grave» del británico Aidan Chambers, Ozon traslada la historia a un pueblo francés, en un escenario bucólico con un sol radiante y la brisa marina donde la pureza del primer amor se verá truncada por el intenso sufrimiento, la rabia y la desesperación.

La segunda jornada del festival, inaugurado el viernes con «Rifkin’s Festival», en la que Woody Allen rinde homenaje a San Sebastián, viene marcada también por la presentación mundial de la serie «Patria» de HBO, un retrato sobre los años de la violencia del grupo separatista vasco ETA.

En la sección para producciones latinoamericanas Horizontes Latinos, después de la presentación el viernes de «El prófugo» de la argentina Natalia Meta, se presentó «Visión Nocturna», donde la chilena Carolina Moscoso reflexiona sobre las violaciones, ocho años después de haber sido víctima de una.

(19/09/2020)

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La Alcaldía de La Paz reabrirá los espacios culturales municipales desde el lunes

Bajo estrictas medidas de bioseguridad, la Secretaría Municipal de Culturas de La Paz reabrirá los espacios culturales bajo su jurisdicción.

/ 18 de septiembre de 2020 / 15:24

Andrés Zaratti, secretario de Culturas de La Paz. Foto: AMN

Este lunes los espacios culturales municipales volverán a recibir al público en sus predios, bajo medidas de seguridad específicas, revisadas y autorizadas por la Alcaldía, según un boletín informativo de la Secretaría Municipal de Culturas.

Han pasado seis meses desde el cierre de estos espacios, que ahora buscan un retorno a la actividad cultural, sin descuidar las medidas sanitarias para prevenir algún contagio de COVID-19.

Para ello se aplicará el “Protocolo de bioseguridad para actividades culturales en tiempos de COVID-19”, dispuesto por el gobierno local, que toma en cuenta la limpieza, ventilación, distanciamiento físico y corresponsabilidad en el autocuidado, como requisitos para la reapertura de estos espacios municipales.

Según el boletín de la Secretaría, los espacios que se reactivan desde el lunes 21 de septiembre son: Qullan Uta (plaza Alonso de Mendoza, barrio Santa Fe Constructores, y Villa Cinco Dedos), los museos de la calle Jaén (del Oro, del Litoral, Costumbrista y Casa de Murillo), y salas de exposición (calle Colón y Casa de la Cultura).

También está previsto que los teatros, salas de ensayo, la Escuela Taller de Restauración La Paz y el Centro de Formación Municipal para las Artes, y otros, también retomen actividades, pero desde octubre.

Según el secretario municipal de Culturas, Andrés Zaratti, la cultura es “parte fundamental del desarrollo” y bajo esta definición es que se ha decidido reactivar el sector de forma paulatina, siempre bajo cuatro lineamientos centrales: el autocuidado, la distancia física, la ventilación de espacios y el uso de insumos de bioseguridad.

“La idea es que los propios gestores la desarrollen, y que la población misma siga cuidándose”, dijo Zaratti, quien aclaró que el protocolo se hizo en base a experiencias en otros países “porque el sector necesita tener condiciones y nuestra obligación es generarlas para que pueda reactivarse por sí solo”.

Respecto a los espacios culturales privados, el funcionario explicó que primero se verá la socialización del protocolo y después se brindará orientación para que los gestores puedan generar un protocolo propio.

El protocolo completo para el sector, con los requisitos sanitarios, buenas prácticas de funcionamiento y orientación básica que deben cumplirse antes, durante y después de cada actividad para evitar el contagio y proliferación del coronavirus, está disponible en: https://bit.ly/2EhhpT8

(18/09/2020)

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Por primera vez en su historia, los Emmys serán celebrados virtualmente

La premiación a lo mejor de la televisión tendrá un formato diferente como medida de prevención a la pandemia por COVID-19.

/ 18 de septiembre de 2020 / 11:28

La sede de los premios en Los Ángeles, en 2019. Foto: AFP-archivo

Por AFP

Sin alfombra roja, un teatro lleno de estrellas o Juego de Tronos, los Emmys, que premian lo mejor de la televisión, serán, este domingo, totalmente diferentes y tendrán el desafío de hacer la primera ceremonia en directo y virtual en estos tiempos de pandemia.

Jimmy Kimmel será el anfitrión de la edición 72 de estos premios, pero la amenizará solo en un escenario de Los Ángeles, aún bajo restricciones por el virus, mientras los ganadores estarán en la comodidad de sus casas.

Además de lo impredecible de esta noche sin precedentes, los nominados han sido animados a ponerse creativos con sus discursos y a estar cómodos: ¿cambiarán los vestidos y esmóquines por pijamas?

«Los índices de audiencia han estado cayendo en las ceremonias de premios por años… Ésta será al menos una oportunidad para mezclar las cosas, y hacer una ceremonia diferente a cualquier otra que se haya hecho», dijo la editora de los premios de Indiewire TV, Libby Hill.

«Incluso si la noche del domingo termina siendo un completo desastre, al menos será un desastre interesante. Y realmente poco más se puede pedir en 2020».

Capturando el espíritu de protesta y anárquico de este año, la miniserie de HBO Watchmen encabeza la lista de nominaciones con 26.

La inquietante adaptación del cómic —que se estrenó en octubre pasado y cautivó a los críticos y a la audiencia por igual— aborda el racismo histórico de Estados Unidos, así como la violencia policial e incluso el uso de máscaras.

«Watchmen se refiere tan específicamente a tantas cosas sin precedentes que estamos viviendo ahora mismo», dijo Hill, que pronostica muchos premios.

Con la eterna ganadora Juego de Tronos finalmente en su dragón rumbo a Poniente, la categoría drama promete ser más disputada este año.

«Es un alivio para HBO que tengan Succession en el momento adecuado», dijo el columnista de los premios Deadline, Pete Hammond.

Este programa adorado por la crítica, que aborda la guerra en una familia poderosa por el control de un imperio mediático, suma 18 nominaciones este año, las mismas que Ozark, la oscura historia de Netflix sobre lavado de dinero ambientada en el corazón de Estados Unidos.

El gigante del streaming consiguió este año un récord de 160 nominaciones con el que espera llevarse su primer Emmy a mejor serie dramática, en la que compite también con la saga de la realeza británica The Crown.

La serie de Star Wars The Mandelorian ya se llevó sus primeros cinco Emmys en las categorías técnicas esta semana para el flamante Disney+.

En la categoría comedia, que el año pasado ganó la ya ya concluida Fleabag, la competencia parece concentrarse entre The Marvelous Mrs Maisel y la canadiense Schitt’s Creek, sobre una familia rica forzada a vivir en un motel.

Esta serie cobró más popularidad cuando entró en el catálogo de Netflix y en su temporada final recibió las nominaciones que nunca antes tuvo en sus primeros cuatro años.

Los votantes de los Emmy «saben que es la última oportunidad del programa… que es la que tiene un gran impulso», dijo Hammond.

De las más de 100 nominaciones de actuación de este año, más de un tercio fueron para actores negros, un nuevo récord.

La noche honrará además la carrera de Tyler Perry, el magnate negro del entretenimiento que ha impulsado una mayor diversidad en Hollywood, y que este año pagó los gastos funerarios de víctimas negras de violencia policial, incluido George Floyd.

Se espera que el tema de la lucha contra el racismo ocupe un lugar destacado en la ceremonia, y es probable que muchas estrellas aprovechen la vitrina para pedir el voto en contra de Donald Trump en las próximas elecciones.

Y está, claro, la pandemia.

Con los nominados recibiendo sus premios desde lugares de su elección, Kimmel describe estos Emmys como una combinación con Gran Hermano… Y probablemente haya sorpresas.

«Es un juego de azar», dijo Hammond. «Es lo único que no se puede predecir».

(18/09/2020)

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