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jueves 21 ene 2021 | Actualizado a 01:01

Atrincherados pero conectados con el mundo, jóvenes cubanos desafían al gobierno

El Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas, universitarios y periodistas, ha ganado notoriedad con esta protesta, ampliamente difundida en línea.

Jóvenes del Movimiento San Isidro. Foto: AFP

/ 26 de noviembre de 2020 / 14:20

Atrincherados en una casa y armados con sus móviles e internet, una decena de jóvenes artistas llevan 10 días desafiando al gobierno de Cuba, al que exigen liberar a uno de los suyos, acusado por La Habana de estar pagado por Estados Unidos.

«Se lo digo a los represores: ellos tienen más miedo porque nuestra arma es esto, es internet, y el mundo está sabiendo todo el abuso que están haciendo aquí con nosotros», dice la periodista independiente Iliana Hernández, una de las jóvenes que participan en la protesta, en un video colgado en Facebook.

Hasta ahora prácticamente desconocido, el Movimiento San Isidro, un colectivo de artistas, universitarios y periodistas, ha ganado notoriedad con esta protesta, ampliamente difundida en línea, incluso más allá de las fronteras de la isla.

En total 14 miembros del movimiento están encerrados desde el 16 noviembre en una casa en el centro histórico de La Habana.

Su golpe de efecto responde principalmente al internet móvil, que llegó hace apenas dos años al país, revolucionando la vida cotidiana de los cubanos y permitiendo que las voces críticas se escuchen mejor, a través de las redes sociales.

Este episodio también ocurre después de varios meses de tensión entre artistas independientes y el gobierno en torno al decreto 349, que los obliga a vincularse con el Ministerio de Cultura.

Las cabezas de este movimiento, surgido en respuesta a ese polémico decreto, son el artista Luis Manuel Otero (32 años), encarcelado 12 días en marzo por usar de forma denigrante, según las autoridades, la bandera cubana en una performance; y el rapero Maykel (Osorbo) Castillo (37), condenado en 2018 a un año de prisión por «atentar contra la autoridad».

Ambos suelen lanzar provocaciones y constantemente ponen a prueba los límites de la libertad de expresión.

El escritor y periodista cubano Carlos Manuel Álvarez, colaborador de los diarios estadounidenses The Washington Post y The New York Times, se unió a la protesta el martes. 

Lista de demandas

¿Cuáles son sus demandas? Denunciar el encarcelamiento de uno de sus miembros, el rapero Denis Solís, arrestado el 9 de noviembre y condenado a ocho meses de prisión por «desacato» a la autoridad, una sentencia que no apeló.

En un video, se le ve insultando a un policía que ingresó a su casa, así como al expresidente y primer secretario del gobernante Partido Comunista (PCC, único), Raúl Castro.

También reclaman el cierre de las tiendas en dólares que se multiplican en la medida en que el gobierno busca divisas fuertes, pero a las que muchos cubanos no pueden acceder.

Una parte del grupo dice haber iniciado una huelga de hambre hace una semana, algo imposible de verificar debido a la fuerte presencia policial en torno a la casa, que incluso impidió aproximarse a una periodista de la AFP. El martes, varios camiones de las fuerzas del orden y una ambulancia fueron apostados cerca del lugar.

El movimiento suscitó una rara unanimidad entre las cuatro principales organizaciones de la oposición, que le expresaron su apoyo, entre ellas la Unión Patriótica de Cuba y Cuba Decide.

«San Isidro protesta y se sacrifica por todos y todas», señaló la Mesa de Unidad de Acción Democrática, que agrupa a opositores moderados.

«Grupo San Isidro, ustedes no están solos», escribió en Facebook la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler.

El enemigo de siempre

Para el gobierno comunista, que no reconoce legalmente ningún movimiento de oposición y califica a sus miembros de «mercenarios», detrás de esta nueva acción se oculta el enemigo de siempre: Estados Unidos.

La oficial Agencia Cubana de Rap denunció una «burda manipulación política». El diario oficial Granma ve «una acción provocadora, cuyos hilos se muevan desde Washington y Miami».

Bajo el título «La farsa de San Isidro», el portal oficialista Razones de Cuba difundió un video en el que Solís confiesa que iba a recibir 200 dólares de un cubano anticastrista de Florida por cumplir sus «indicaciones de perpetrar acciones subversivas».

«A mí lo que me interesaba era el dinero», admite Solís en el video.

Las autoridades estadounidenses no tardaron en reaccionar. «El mundo está mirando» y «la comunidad internacional reconoce su protesta pacífica», tuiteó el encargado de Negocios de Washington en Cuba, Tim Zúñiga-Brown.

El secretario de Estado Mike Pompeo condenó la «cruel represión» y demandó la «liberación sin condiciones» de Solís.

La respuesta de La Habana fue tajante: «Pompeo miente» y «EEUU debe cesar (…) la injerencia en los asuntos internos de Cuba», dijo en Twitter el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

Algunas ONG, incluida Amnistía Internacional, expresaron su preocupación en los últimos días, al igual que diplomáticos europeos destacados en la isla.

(26/11/2020)

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Roberto Fonseca, un ‘músico loco’ y prodigio del jazz cubano

En este álbum fusiona ritmos tradicionales cubanos, sonidos electrónicos y el ineludible piano, que toca sobre el escenario con exaltación, como si estuviera poseído.

El músico Roberto Fonseca. Foto: AFP

/ 17 de enero de 2020 / 10:49

Como el agua que golpea el malecón cuando hay viento, la música de Roberto Fonseca azota las barreras musicales y salpica con energía. Y en la nueva edición del Festival de Jazz Plaza de La Habana, este prodigioso pianista vuelve para mojar a todos.

"La música es como el agua, súper imprescindible para la vida", dice Fonseca a la AFP, mientras detiene momentáneamente el torrente armónico en uno de sus ensayos, en una angosta habitación de la capital cubana.

"Aggua" es precisamente el buque insignia de su nuevo álbum, Yesun. Ye, por Yemayá, la diosa yoruba de los mares; y Sun, por Ochún, la deidad de las aguas dulces, venerada por este culto traído de África a la isla.

"La santería está muy presente en mi disco porque es parte de mi persona, intento a través de la música demostrar y compartir todas mis vivencias. Que la gente conozca de dónde vienen los temas, y la mejor manera es explicando a través de la música", detalla.

De habitual sombrero negro, una especie de corona que llevan los jazzistas, Fonseca se resiste a ser encasillado.

"Una vez le preguntaron a Miles Davis (trompetista) qué estilo era ese (que él hacía), y él dijo 'ponle el nombre que quieras'. Así soy, así es como que me siento", explica este músico que ha desarrollado gran parte de su carrera en Francia.

– El piano, parte de su cuerpo –

  • El músico Roberto Fonseca frente a su público. Fotos: AFP

"Me considero como un músico loco, apasionado, romántico, que tiene el piano como extensión de su cuerpo, con el cual transmite sus sentimientos", cuenta este exmiembro del Buena Vista Social Club que a los 15 años ya impresionaba al público en el Festival de Jazz Plaza de La Habana, que celebra su 35 edición del 14 al 19 de enero.

A sus 44 años, Fonseca comparte escenario con su cómplice Omara Portuondo, en un concierto con ocasión de los 90 años de la diva del Buena Vista. Él es ahora director artístico del festival.

Fue criado en una familia de músicos: padre percusionista y madre bailarina del cabaret Tropicana que luego se dedicó a cantar boleros.

"Siempre había mucha música en la casa y (…) habían diferentes estilos, desde música clásica hasta rock, sin ningún problema", recuerda.

Por eso, "en mi manera de componer se siente que hay mucha música clásica, hay rumba, hay son montuno, hay hip-hop, hay jungle… hay de todo".

Fonseca comenzó a tocar la batería a los cuatro años, antes de dedicarse al piano.

Después de un debut muy exitoso en 1991 en el Festival de Jazz de La Habana, grabó su primer álbum en 1998 y luego se unió en 2001 al Buena Vista Social Club, el famoso grupo de veteranos cubanos al que imprimió su espíritu innovador.

– "Libre y siempre atrevido" –

Acostumbrado a presentar sus álbumes primero en el extranjero, Fonseca decidió cambiar su estrategia con el noveno, Yesun, que estrenó en la isla en octubre.

"Esta vez quise hacerlo diferente, quise que el primer concierto fuese en Cuba para tener la bendición de mi público", advierte.

También como una manera de honrar a Ibrahim Ferrer, fallecido en 2005, y a Portuondo, sus viejos amigos del Buena Vista. "Ellos siempre me daban el consejo de que no olvidara de dónde soy", pero también "que fuese libre, que fuese siempre atrevido", explica.

De hecho, en uno de los 12 temas de Yesun, llamado Kachucha, se le puede escuchar tarareando "De Cuba yo soy".

En este álbum fusiona ritmos tradicionales cubanos, sonidos electrónicos y el ineludible piano, que toca sobre el escenario con exaltación, como si estuviera poseído.

En el estudio tuvo invitados de prestigio como el saxofonista Joe Lovano, el trompetista franco-libanés Ibrahim Maalouf y la cantante cubana de rap Danay Suárez. También su madre, Mercedes Cortés, participa en algunos coros.

En las próximas semanas, interpretará los temas de Yesun en varios conciertos en Estados Unidos y luego el disco cruzará el Atlántico para una presentación en la sala Pleyel de París, el 24 de marzo.

"Estamos muy contentos, excitados por ese concierto, porque es una sala muy prestigiosa", dice.

Invitado con frecuencia a los festivales Jazz en Marciac (suroeste), Fonseca fue condecorado recientemente con la oficial Orden de las Artes y las Letras de Francia.

"Lo importante es que en cada concierto que vayan la pasen bien, que hagan un viaje hacia una galaxia que no sé cuál será, que se sientan bien, que lloren, que sonrían, que griten, que bailen", pide. (17/01/2020)

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Indígenas peruanos le darán al papa un arco y una flecha para que los ayude

El pontífice llegará este viernes a Puerto Maldonado, en el sudeste del país, donde se reunirá con 3.500 indígenas peruanos, brasileños y bolivianos.

Preparativos para la llegada del Papa Francisco a Sudamérica.

/ 18 de enero de 2018 / 11:55

Un arco y flecha: ese es el regalo simbólico que le entregará este viernes una comunidad indígena de Perú al papa Francisco, a fin de que los defienda y reclame para ellos las tierras ancestrales que les han arrebatado.

«Somos un pueblo despojado de sus tierras originarias», dice César Jojaje Eriney, de 43 años, jefe de la tribu Ese Eja Palma Real, mientras se ajusta la corona de plumas de loro en la cabeza y se pone su collar tradicional, hecho de dientes de jaguar y cerdos salvajes.

César ve la llegada del papa «con una mirada de esperanza, para que el Estado peruano devuelva nuestras tierras» a través de él. «Es la única ventana, la única oportunidad», asegura.

  • Un miembro de la comunidad Palma Real, de la etnia Ese Ejja en Perú. Foto: AFP

En esta comunidad de 230 habitantes, accesible sólo después de dos horas en barco por el Amazonas desde la ciudad de Puerto Maldonado, los niños corren descalzos en medio de las gallinas y, entre las pocas muestras de modernidad, algunos teléfonos móviles, camisetas de fútbol y varias motocicletas.

El pontífice llegará este viernes a Puerto Maldonado, en el sudeste del país, donde se reunirá con 3.500 indígenas peruanos, brasileños y bolivianos.

Entre los Ese Eja, hay mucho movimiento: 187 habitantes se han registrado para participar en la visita, en esta ciudad a la que generalmente solo van una vez al año.

– «Un viejito bueno» –

  • Las embarcaciones que la Iglesia dispuso para el traslado de fieles al encuentro con el Papa Francisco. Foto: AFP

La Iglesia se encargó de organizar el transporte de estas comunidades pobres.

Ocho barcos fueron contratados para Palma Real y los nativos, que llegaron como familias enteras, se acomodaron allí, cargados con equipaje, comida y agua durante los tres días que durará su estadía.

Pero ¿quién es el papa para ellos? «Saben que es el gran obispo de todos», dice Martín Ramírez, enviado por Caritas para supervisar el traslado de esta comunidad. Sin embargo, confiesa que fue necesario enviar previamente «un comité para explicar quién es el papa y por qué se hace el encuentro».

«Nosotros le decimos ‘papachi’, papa bueno, es un viejito bueno», dice César. Otros nativos de la zona lo llaman «apaktone», el papa viejo.

Este viernes, él quiere transmitirle dos mensajes al pontífice: «Gracias por salvarnos la vida», porque la Iglesia Católica protegió a la comunidad en la década de 1940 frente al auge del caucho, por el cual muchos indígenas fueron asesinados. «Éramos 25.000-30.000, y ahora no llegamos ni a 600» contando a las otras dos tribus Ese Eja de la región.

Pero «¡que nos salve la vida otra vez, porque no podemos desaparecer!», alerta César, denunciando la apropiación por parte del Estado de una parte de sus tierras.

– «Solo es un humano» –

Aunque los Ese Eja viven de forma sencilla, subsistiendo gracias al cultivo de castañas, sus territorios albergan riquezas que le hacen agua la boca de las multinacionales: oro, gas y petróleo.

El barrido de oro ya es un flagelo en la zona, creando enormes cráteres de barro en el bosque y derramando mercurio en el agua, elemento que se utiliza para extraer el metal.

«Ayer nos mataron a tiros, hoy nos quieren exterminar matándonos de hambre», se lamenta César, que acusa al gobierno de otorgar concesiones a grandes grupos.

  • Un miembro de la comunidad Palma Real, Perú. Foto: AFP

Además de artesanías hechas por mujeres Ese Eja, la comunidad ofrecerá al papa argentino, el primero de la historia originario de América Latina, «un arco y una flecha para que nos pueda defender».

No muy lejos de allí, Jacinto Savera Chatawa, de 70 años y padre de 12 hijos, no se conmueve con esta visita, recordando que la evangelización fue utilizada principalmente para imponer a su pueblo reglas diferentes a las suyas.

«Nos han civilizado, y el nativo que tenía derecho a tres o cuatro esposas, el sacerdote lo ha prohibido», dice mientras un pequeño mono negro descansa en su regazo.

«Nuestro dios es Edosikiana» y no el de los católicos, agrega Jacinto, que no irá a ver al Papa este viernes en Puerto Maldonado.

«Si viniera un dios del cielo, con alas de dos metros, quizás», se ríe con su familia. «Pero solo es un humano». (18/01/2018)

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Fidel Castro vuelve a la cuna de su revolución para un último adiós

La muerte de Fidel, el 25 de noviembre a los 90 años, ha generado debates sobre su legado y sobre el rumbo que puede tomar Cuba sin el omnipresente líder que la gobernó durante casi medio siglo.

/ 3 de diciembre de 2016 / 19:40

Las cenizas de Fidel Castro culminan este sábado su recorrido a través de Cuba en la ciudad de Santiago, la cuna de su revolución, para una gran ceremonia previa a su funeral este domingo.

La urna de cedro cubierta con una bandera cubana salió de La Habana este miércoles, transitando durante tres días por carreteras repletas de gente que coreaba «¡Yo soy Fidel!», y haciendo paradas diarias en el camino hacia Santiago de Cuba, en el extremo oriental de la isla.

El presidente Raúl Castro, que asumió el poder cuando su hermano Fidel cayó enfermo en 2006, ofrecerá un discurso muy esperado durante el masivo homenaje al líder de la revolución cubana el sábado por la noche, en el que estarán presentes dignatarios extranjeros.

Tras un período de luto de nueve días, los restos del «Comandante» serán enterrados en una ceremonia privada este domingo en el Cementerio de Santa Ifigenia de Santiago, donde yace el héroe de la independencia nacional, José Martí.

La muerte de Fidel, el 25 de noviembre a los 90 años, ha generado debates sobre su legado y sobre el rumbo que puede tomar Cuba sin el omnipresente líder que la gobernó durante casi medio siglo.

Desde hace varios días, la necrópolis permanece cerrada y unos obreros trabajan denodadamente para ultimar los detalles de la ceremonia.

Los funerales se desarrollarán sin la presencia de cámaras de medios extranjeros.

«Sabremos ocuparnos de él y montar la guardia como es debido», dijo con orgullo la santiaguera Margarita Aguilera, que a sus 54 años dirige un local municipal de distribución de tabaco. Para ella, Fidel «ha sido el padre de todos los cubanos y de todos los desamparados del mundo».

– «Fue su idea» –

Enediel Rodríguez, de 50 años, prepara una sala de televisión en la que los curiosos podrán seguir el avance del cortejo, antes de salir al encuentro del jeep militar que arrastra el remolque verde oliva que transporta la urna.

«Reposa en Santiago de Cuba porque Martí es nuestro héroe nacional y porque fue su idea reposar a su lado», explica Enediel al tiempo que se ajusta el brazalete con la inscripción «26 de julio», con fondo rojo y negro, en referencia al movimiento creado por Fidel Castro tras el fracasado asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, en 1953.

El estrepitoso fracaso de esa misión suicida conducida por los hermanos Castro y en la que participaron otros 121 inexperimentados combatientes, fue el acto inicial de la revolución cubana. La urna con las cenizas de Fidel hará una parada en la fortaleza este sábado.

Tres años después del asalto, el 30 de noviembre de 1956, el héroe local Frank País dirigía una sublevación armada destinada a respaldar el desembarco en la región del yate Granma, que transportaba desde México a los hermanos Castro y al argentino Ernesto «Che» Guevara.

La insurrección de Frank País fracasó, el dirigente revolucionario fue asesinado por la policía y los pasajeros del Granma huyeron hacia las montañas vecinas de la Sierra Maestra, desde donde lanzaron una guerra de guerrillas, que se extendió durante 25 meses. El 1 de enero de 1959 Fidel anuncia desde Santiago la victoria de la revolución.

Azar del calendario, este viernes 2 de diciembre se conmemoró en Cuba el 60 aniversario del desembarco del Granma en la playa Las Coloradas, 220 km al oeste de Santiago.

En La Habana, Matanzas, Cárdenas, Cienfuegos, Santa Clara, Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas, Holguín, Bayamo, cientos de miles de incondicionales se dieron cita al borde de las carreteras para despedir al líder revolucionario.

La mayoría de los cubanos fueron incitados a lo largo este semana a «jurar» que continuarán el legado socialista de quien moldeó el destino del país y desafió a la superpotencia estadounidense durante medio siglo.

La mayor parte de los disidentes señalaron que permanecerán sin hacer ruido, por temor a represalias, pero prevén retomar de inmediato su lucha contra el gobierno. (03/12/2016)

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