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‘El rehén’: El mundo adulto, entrar al simulacro

/ 5 de octubre de 2021 / 09:43

La poeta y literata Mónica Velásquez escribe una reseña literaria de la nueva novela del autor paceño Gabriel Mamani Magne, publicada por Dum Dum Editorial.

La segunda novela de Gabriel Mamani Magne (La Paz 1987) confirma a una voz potente entre los narradores actuales. La singularidad de su trabajo reside, probablemente, en dos rasgos: temáticamente transita por atmósferas y sitios poco trabajados en la narrativa nacional, como el mundo andino abordado desde su rasgo de buen comerciante migrante, sin identificación necesaria con arquetipos sociales y, formalmente, plantea una escritura despojada de artificio y centrada en la historia que cuenta; lo que no quita una fuerte presencia de la ironía y, por consecuencia, del desmontaje de valores sociales o sentidos existenciales. Quizás justamente porque le importa la indagación y los cuestionamientos, muchos de sus personajes son adolecentes o jóvenes que se inician en el mundo adulto. En esta ocasión, El rehén me permite pensar tres problemáticas: ¿es el protagonista una encarnación o representación de una masculinidad venida a menos en un entorno patriarcal?, si un padre finge el secuestro de sus propios hijos, ¿está legando una viveza o un simulacro?, ¿esta escritura confirma una tendencia referencialista en nuestra literatura o es la fisura de un modo de ver una realidad que se agujerea por todas partes?

  1. Recurrencias: trabajo sobre masculinidades

Ya en Seúl, São Paulo el autor había trabajado el cuartel como institución formativa de cierta hombría, ahora aborda la vida de un padre, minibusero, visto desde el punto de vista de su hijo mayor. En este caso, el ambiente patriarcal y machista que se evidencia en bromas y demandas en el sindicato, en el bar o en el barrio, de alguna manera arrincona al padre en tres derrotas: él, como conductor que progresa, debería dirigir sus energías hacia el tener algo propio. No logra más que dejar sus ilusiones revolucionarias como un sticker del Che. Luego, al ser abandonado por su pareja que se vuelve a casar y es, además, chofer de su propio minibús, debe sostener su orgullo pese a las bromas y la humillación, lo que lo lleva a responder con golpes la agresión de un colega. Y es que  a escala, esa provocación refleja la agresión vital por la cual él ha quedado fuera del plan familiar. Finalmente, ante la imposibilidad de pagar sus deudas y la indemnización por el daño causado a su colega, decide fingir un secuestro a sus propios hijos. Este padre, caracterizado por el hijo como “papá es la anticumbia” o es “el Illimani sin la vaina poética”, confirma cualidades arquetípicas de lo varonil: beber, no verbalizar emociones, ser el proveedor económico, ser un padre distante más que afectivo, cuya orden no se discute, aunque se le robe dinero cuando esté borracho. Paralelamente y de refilón, como cosa de fondo, se menciona el apodo de Yuri, el padre, llamado Chuño por ser “el más negro entre los negros de ese barrio de negros en el que creció” (rasgo de un racismo frecuentemente ironizado por Gabriel Mamani).

En contrapunto, la madre sí logra salir del hogar, abandonar hijos y marido, comprar su propio minibús y trabajar como chofer en un medio tradicionalmente muy masculino. Ella se las bate contra un medio adverso, es el puro poder-hacer y gana su independencia, aunque, como lamenta el hijo, es feliz y grande, pero “renace sin ellos”. Una nueva imagen de lo materno aparece en la frase: “mamá chofer, mamá abandono” que da cuenta, simultáneamente, de su logro como persona y de su falta como lazo amoroso para los hijos. Amenazados sus lugares simbólicos, la virilidad que pudo representar Yuri, el negro Yupanqui, cae o, por lo menos, se desplaza. Pierde poder social y económico, sus amigos se burlan ante la alevosa frase que la madre pone en su movilidad: “mientras llega el indicado, a disfrutar del equivocado” (ironía que atenta contra una masculinidad tenida por irremplazable y que coloca en primer plano la vitalidad sexual de la mujer, lejos de ideales amorosos).

Esta paternidad ocurre solo porque la madre abandona, se retira de la familia. El lugar que el padre da a los hijos es únicamente el de móvil de resolución de su propio enredo, como arma, también, de herida y de venganza simbólica contra la madre, quien, para pagar, supuestamente, debería, por lo menos, empeñar su vehículo. Entonces, cuando la madre los abandona y rehace su vida con una nueva pareja, él finge el secuestro para que ella pague… Pero, en verdad, ¿qué le está cobrando?

2. Un “falso rehén”

La paradoja es que hay situaciones de las que no se sale sino cavando/cayendo más hondo. Una mentira puede operar como dispositivo que altera las relaciones familiares o sociales. Cercana a cualquier narración, crece hasta arrastrando a sus implicados en su propio ritmo. Más que una simple mentira que niegue o disfrace la verdad, aquí se asiste al engaño, digamos una mentira mayor que, en su sofisticada estructura, ya no solo niega o esconde una verdad sino más bien crea una nueva. En este caso, el simulado secuestro tiene varias capas. Si el inconsciente paterno se venga cobrando a la madre lo que supuestamente le debe al rehacer su vida sin él, ante los hijos el falso secuestro significa un teatro en el que son cómplices (activado medio por impulso lúdico, medio por el deseo de tener cerca al progenitor que les queda, lo que a momentos los iguala, los hermana). Ante sus colaboradores, es un mal negociador pues gana menos de lo acordado, ante sí mismo es el protagonista y causante de una decadencia que lo ahoga en el trago o en el llanto. El padre llora y se disculpa, pero luego se peina, baña y sonríe ante una victoria que no será posible. El simulacro paterno no puede reemplazar la impotencia varonil.

Otra dimensión posible de lectura es entender la niñez misma como un falso secuestro, pues durante esos años el infante está encerrado en una narración de adultos, una que no precisamente se estructura desde la verdad. ¿Es la adultez, vista desde los niños-adolescentes, un simulacro? Lo que no se borra de los ojos niños que han visto, que han atestiguado, no es solo la falla del plan paterno, es su caída, su desvelamiento que acaba en dolor y culpa del hijo… Qué mira un niño, qué sentidos tiene o inventa para la escena, por ejemplo, de lo que no logra reconocer… Qué de él estará impreso en esa escena fundante de la pérdida de inocencia… Podría decirse que se trata de una novela de formación cuya revelación podría formularse así: crecer es simular.

3. Movilidades

En la novela anterior, Mamani Magne miró el mundo paceño desde el movimiento migrante comerciante y la construcción de hombría desde la vivencia en el cuartel, ahora lo hace desde el mundo del transporte, uno de los sindicatos más fuertes y resistentes del medio. Ese juego de enfoques es a la vez una intencionalidad desacralizadora de lugares comunes y esencialistas respecto a identidades y, paralelamente, una toma de conciencia del ejercicio narrativo. Al inicio de la novela aparece una nota autoral: “sé que no estuve allí”, “pero he pensado tanto en eso que es como si realmente hubiese estado allí”. La potencia de la narración oral que pasa a la escrita no para ser transcrita y certificada, sino para mirar en el como-si, en el sitio del testigo advierte de una voluntad de perspectiva y de inmersión en la ficción. Se evidencia una noción de escritura como un movimiento en la perspectiva: salir de uno, contar lo que solo se sabe de oídas.

Ahora bien, en El rehén, la velocidad con que conducen el padre o la madre como símbolo de poder y de relación con el tiempo permite poner en escena la novela familiar desde los modos de circular en lo público, de asumir o representar un rol social y de competir por una validación simbólica. El mundo del transporte actualiza modos de ser en el espacio, en el tiempo de y con los demás. Por eso la frase provocadora de la madre saca de circulación la autoridad moral del padre; la velocidad de la conductora evidencia la muñeca lastimada del padre; la independencia de una hace visible la caída del otro. En medio, los hijos realizan su propio tránsito hacia una adultez lejana de ser deseable. En este nivel, el de la historia, la movilidad es literal.

Paralelamente, de fondo se asiste a búsquedas y sexualidades, más allá de una determinación identitaria: a Maicol lo viste con ropa femenina su mamá para frenar su vida pandillera, Abel es abusado por otros chicos sin que exactamente se fragüe allá una latencia homofóbica, el protagonista se inicia en una relación heterosexual. Ninguna de esas vivencias constituye una pregunta, en tanto problema. También las identidades están en tránsito, sin necesidad de fijarse en un sitio. Este aspecto aparentemente menor de la novela merece atención pues da cuenta de otro fenómeno muy siglo 21, se está en la sexualidad y sus variadas manifestaciones, no se es una de ellas.

Hoy muchas escrituras rebasan lo literario o novelesco. En cambio, esta obra es estructuralmente muy clásica, cuenta una historia, con personajes concretos, en una estructura secuencial progresiva y un final que gira y remata lo propuesto, sin alarde mayor. Sin embargo, la escritura perfectamente cuidada parece desafiar con algunas preguntas más: es una novela realista porque habla de minibuses, desamores y abandonos filiales o es el registro de una historia desde la cual se puede volver a mirar eso inasible, lo real, entrando por la cotidianidad sin que logremos develar el disimulo con que llamamos a eso que nos pasa sin poder elaborar u otorgarle sentido… A todo esto, la innovación u originalidad, ¿interesa?

Hace rato que la pregunta de lectores/as ya no pasa por el llamado valor literario, sino por ver cómo funciona una escritura, qué hace, qué nos da a pensar. El rehén no solo intercala planos diversos de interpelación a certezas culturales como la maternidad presente/paternidad ausente, o la plenitud masculina quebrada por potentes y emergentes femeninos, también pregunta, como quién no quiere la cosa, ¿y tú sigues rehén de la narración del mundo adulto, eres un punto de vista dislocado o su confirmación? Cómo se reconstruye la imagen de un padre (un gigante, una montaña tutelar, un ebrio, un mal estratega), llorando, anhelando su sitio, heredando su impotencia o reivindicándola… ¿es un hijo solo un daño colateral?, ¿de qué lenguaje mentiroso o bien fabulado somos todos falsos rehenes?

El autor Gabriel Mamani Magne.

Mónica Velásquez Guzmán es poeta, investigadora, crítica literaria y docente universitaria. Ha publicado obras como El viento de los náufragos (2005) e Hija de Medea (2008). En 2007 recibió el Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal.

Adrián Barrenechea: ‘O te hundes o vas hacia adelante. Hay que transitar la resiliencia’

El músico tocará hoy en la noche el Cine Teatro 6 de Agosto.

Adrián Barrenechea en La Razón Radio. Foto: Álvaro Valero.

/ 26 de noviembre de 2021 / 12:09

Una historia de resiliencia se escuchó hoy en La Razón Radio, conducida por el periodista Rubén Atahuichi. El músico boliviano Adrián Barrenechea visitó el estudio del streaming para contar momentos adversos que lo llevaron a volver renovado a la música.

Barrenechea, nacido en París, Francia, pero criado en Bolivia desde pequeño, se inclinó desde joven por dos caminos: el de la música y el de la medicina. “Es una simbiosis, no puede estar ausente ninguna de las dos. Es una amalgama fundamental que me da un elemento vital de sustentación”, contó el artista para empezar a recordar su historia.

En 1982 inició su carrera como solista. Y, desde entonces, no solo grabó varios discos, pero llegó a tocar con los más grandes músicos del continente, como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Santiago Feliú, Donato Poveda, Nito Mestre, David Lebón, Alejandro Lerner, entre tantos otros.

En ese camino, representó a Bolivia en el Festival OTI de la Canción en Valencia, España en 1993. Fue jurado internacional en las versiones del Festival Internacional de la Canción de México en Mérida, Yucatán, en 1992, y en Cancún en 1993. En 2004 fundó el Movimiento Alas de Música.

“Son 40 años de trayectoria. Ha corrido mucha agua bajo el puente, y tuve muchos elementos gratificantes desde todo punto de vista en cuanto a lo artístico. Prácticamente hice mi carrera a pulmón porque nadie me ha regalado absolutamente nada. Si yo he logrado el sitial que tengo es gracias a ustedes los comunicadores, porque si no se hubieran percatado de lo que estoy haciendo nada de esto hubiera acontecido”, dijo Barrenechea. “Los medios de comunicación son sagrados en la carrera de un artista”.

Un año complicado

La pandemia, la cuarentena rígida y otros elementos hicieron del año pasado una etapa complicada en la vida de Barrenechea y su familia.

“Para mí el tema de la pandemia y la cuarentena rígida ha sido una pesadilla terrible porque el 20 de mayo del año pasado fui arrollado, cuando me dirigía en mi motocicleta a dejar medicamento para un paciente. Me destrozaron el hombro izquierdo y la mano derecha. Me dejaron tirado en la calle. El informe de la fiscalía dice que no se trató de un accidente sino de un atentado”, recordó.

Dos días más tarde, Barrenechea debía ser operado del hombro. “Ese mismo día en la madrugada ingresó un sujeto a mi casa e intentó asesinar a mi hija”, contó. “Dios estuvo ahí, estuvo en mi casa cuando ocurrió lo de mi hija. Horacio, mi hijo, salvó la vida de su hermana. Él sorprendió al sujeto”.

En aquel momento, “estaba inválido con mis dos manos. Me intubaron y no tenía voz. Un cantautor que no puede tocar guitarra y que no puede cantar. Un cirujano que no puede operar y un docente universitario que no puede hablar”, dijo.

Luego de un largo proceso en el cual la justicia no falló a favor de la familia, y dejó libre al agresor de la hija del músico, ¨ vino la constatación plena de un manejo nauseabundo de la justicia en el país (…), pero mi hija fue la voz de muchas y publicó un video que conmovió a la sociedad¨.

Unos años antes de ello, el músico fue diagnosticado de cáncer de tiroides. Inmediatamente realizó tratamientos homeópatas durante tres meses y “el cáncer desapareció”. Desde entonces, “trabajo con medicina alternativa. No digo que curo el cáncer, pero le doy la posibilidad al organismo de auto curarse y auto regenerarse”.  

Un camino de resiliencia

“O te hundes o vas hacia adelante. Hay que transitar la resiliencia: remontar los momentos adversos y convertirlos en una potencialidad para no caer”, ese fue su impulso para levantarse. Pero, la resiliencia no estaba completa sino se hacía a través de la música. “Mi alma me ha estado pidiendo, muy fuerte, que vuelva a los escenarios”, comentó el artista.

Es así que recuperado y con el levantamiento de las restricciones por el coronavirus, volvió a las tablas en una gira nacional. Hoy lo recibe La Paz. Esta noche el artista se presenta en el Cine Teatro 6 de Agosto en su concierto titulado “El regreso”, “porque todo esto que comenté me impidió salir a los escenarios”, pero propulsó la composición de varios temas, como Rompiendo un mundo, que será una nueva canción que se estrenará hoy.

El concierto tendrá, además, canciones emblemáticas, pero también temas inéditos “nacidos por y en el encierro que tuvimos”.

Barrenechea terminó tocando varios de sus temas, como Susurros, “tema que me llevó al primer lugar en el ranking nacional de Panamericana”. Se escuchó fuerte en las oficinas de La Razón a Barrenechea cantando Lo que conoces, poema de Mario Benedetti.

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El Pipiripi estrena tres nuevos ambientes y una renovada museografía

El proyecto fue financiado por el movimiento global por el clima World Wildlife Fund (WWF Bolivia).

Foto: SMC

/ 26 de noviembre de 2021 / 10:56

El Espacio Interactivo Memoria y Futuro Pipiripi, que este año celebra una década de su fundación, inauguró ayer jueves tres nuevos ambientes inspirados en la ciencia y la ideología sustentable: el Bosque de los Niños, la Estación Planeta y el Laboratorio de Creación Técnica y Robótica, además de una renovada museografía.

A lo largo de su existencia, el museo ha asumido un rol destacable en torno a la educación ambiental. Toda su museografía se desarrolla empleando materiales que son de reúso que nos permiten crear todos los artefactos lúdicos”, dice en contacto con La Razón Sergio Ríos, director del espacio, quien asegura que el museo tiene una estrecha relación con la innovación y la educación infantil.

La Estación Planeta recrea los humedales del lago Titicaca y cuenta con una exposición fotográfica de 60 imágenes de la fauna boliviana realizadas por Daniel Alarcón Arias. Es la renovación más grande y se ubica en la segunda planta.

Por otra parte, en el laboratorio de podrán desarrollar elementos de robótica. “También estamos incorporando equipamiento de nuevos microscopios, un proyector multitouch y prismáticos para avisar aves en la zona del Parque Urbano Central (PUC)”, indica Ríos. Al lado del laboratorio se ubica una ala de recursos en educación ambiental.

Una experiencia inmersiva, por otra parte, se vivirá en el Bosque de los Niños. “Recrea la sensación de estar y ser parte del bosque amazónico.

Cuenta con una fauna desarrollada en tela, tipo peluches, recreando especies de la biodiversidad de los bosques boliviano que recree la sensación de estar y ser parte del bosque amazónico. Cuenta con una fauna desarrollada en tela, tipo peluches, recreando especies de la biodiversidad de los bosques boliviano”.

El Bosque de los niños cuenta con una extensión de 90 m2 y la Estación planeta, con 304 m2. Para fin de año, además, se prevé la creación de un huerto.

El proyecto fue financiado por el movimiento global por el clima World Wildlife Fund (WWF Bolivia). El Pipiripi, abierto de 09.30 a 12.30 y de 15.00 a 18.30. La entrada tiene un costo de Bs 3,50.

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La Galería Mérida Romero vuelve a abrir sus puertas en un renovado espacio

Se subastarán más de 70 obras desde ma

Foto: Galería Mérida Romero

/ 26 de noviembre de 2021 / 10:53

Este sábado la galería Mérida Romero vuelve a abrir sus puertas, tras casi dos años de cierre a causa de la pandemia del COVID- 19. El renovado espacio cultural inaugura una nueva propuesta en esta nueva etapa.

“Vuelven las iniciativas culturales, las exposiciones, los talleres para niños, los conciertos íntimos”, dice la nota de prensa compartida por las hermanas Mérida, Daniela y Liliana. La galería reabre con una muestra colectiva que desembocará en una subasta de más de 70 obras.

Ángeles Fabri, Raquel Schwartz, Roxana Hartmann, Fabricio Lara, Patricia Mariaca, Rosmary Mamani, Francine Secretan, Ejti Stih, Marión Macedo, José Ballivian, Ramón Tito, Carolina Sanjinés, Abecor, Sharon Pérez y Douglas Rivera son algunos de los artistas que expondrán sus obras.
“Además, 10 de ellos participan conjuntamente en la elaboración de una obra única de gran tamaño, que se subastará a favor de una causa imprescindible (…) El total de los fondos recaudados será entregado a la plataforma Piensa Verde, que canalizará el 100% de lo obtenido a beneficio de la causa”, añade el documento.

Los visitantes podrán participar de la subasta de pared de la exposición colectiva de forma presencial en la galería, o virtualmente a través de la línea de whatsapp 77220615.

El nuevo lugar estará ubicado en la avenida Costanera a la altura de la calle 9 de Calacoto.

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Escultora mexicana Betsabée Romero ilumina con tres soles la plaza del Louvre en París

Fue contactada por las autoridades parisinas tras destacar con instalaciones en Tourcoing ("La ruta de las plumas de oro") y en Lille ("Soles de oro"), ambas en 2019.

La escultora mexicana Betsabeé Romero posa ante su instalación "El retorno de los soles" en París el 25 de noviembre de 2021 Thomas SAMSON AFP

Por AFP

/ 26 de noviembre de 2021 / 10:50

La escultora mexicana Betsabeé Romero inauguró este jueves una instalación denominada «El retorno de los soles» en la plaza del Louvre de París, enfrente del conocido museo, un mensaje de esperanza para dejar atrás la pandemia.

La instalación «sirve para hablar de un nuevo amanecer que debería ser para todas las culturas», explicó en entrevista con la AFP esta escultora conocida por su utilización de material de reciclaje, y su fidelidad a las culturas prehispánicas en México.

Para «El retorno de los soles» Romero recurrió, entre otros materiales, a espejos convexos, habitualmente usados para la vigilancia, y una gran rueda de camión, ornada con soles de claro origen precolombino.

«Si antes podíamos ser vigilados en cualquier punto de la ciudad, ahora somos vigilados desde nuestros propios cuerpos», con las medidas excepcionales en torno a la vacunación y el control del covid-19, explica Romero, nacida en Ciudad de México.

Su esperanza sería que esos espejos, habituales en comercios o lugares públicos, vuelvan a servir algún día «como la función que tenían en el arte, desde el siglo XVII, para reflejar la imagen de los seres humanos, no para vigilar».

Romero fue contactada por las autoridades parisinas tras destacar con instalaciones en Tourcoing («La ruta de las plumas de oro») y en Lille («Soles de oro»), ambas en 2019.

Los bordados, los motivos, los colores mexicanos son versionados y le sirven para arrojar una mirada crítica sobre su entorno, sobre la migración a Estados Unidos, o la violencia.

Su obra ha podido ser también contemplada entre otras ciudades en Buenos Aires, Dallas o Madrid.

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Unesco adopta primer texto mundial que enmarca la inteligencia artificial

celular, propone películas, o selecciona las mejores opciones para desplazarse de un punto a otro en función del tránsito.

Foto: AFP

Por AFP

/ 26 de noviembre de 2021 / 10:46

La Unesco anunció el jueves que adoptó un primer texto mundial sobre la ética de la inteligencia artificial (IA) para tratar de enmarcar estas tecnologías, que plantean vastos riesgos a pesar de los numerosos avances que permiten.

«Las tecnologías de la inteligencia artificial pueden prestar grandes servicios a la humanidad» y «todos los países pueden beneficiarse de ellas», pero «también plantean preocupaciones éticas de fondo», subraya desde su preámbulo la recomendación de 28 páginas, ratificada por los 193 Estados miembros.

Hay «necesidad de garantizar la transparencia y la inteligibilidad del funcionamiento de los algoritmos y de los datos a partir de los cuales se obtuvieron», ya que pueden influir en «los derechos humanos y las libertades fundamentales, la igualdad de género y la democracia», asegura esta organización internacional con sede en París.

Casi ausente a principios del milenio, la IA se ha incorporado progresivamente en la vida cotidiana: selecciona las noticias en el teléfono celular, propone películas, o selecciona las mejores opciones para desplazarse de un punto a otro en función del tránsito.

Pero los algoritmos que le permiten funcionar también han sido mal utilizados en los últimos años, ilustrando sus peligros.

Facebook ha sido el centro de muchos escándalos. La consultora británica Cambridge Analytica fue acusada de desviar los datos del gigante estadounidense para influir políticamente en el referéndum que llevó al Brexit en el Reino Unido, y en la elección de Donald Trump en Estados Unidos.

Más recientemente, Facebook ha sido acusado de polarizar a las sociedades mediante la difusión desproporcionada de contenidos extremistas o conspiracionistas.

Fruto de un trabajo iniciado en 2018, la recomendación de la UNESCO pone de relieve valores como «respeto, protección y promoción de los derechos humanos», «diversidad e inclusión», promoción de «sociedades pacíficas» y del medio ambiente, que los Estados miembros se comprometen a respetar.

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