La Revista

Sunday 14 Aug 2022 | Actualizado a 17:45 PM

Un mano a mano entre Serrat y Silvio, en las voces y guitarras de Marco Lavayén y Christian Benítez

La cita es en Casa Grito de San Miguel, este viernes 27 y sábado 28 de mayo, desde las 20.00.

Los cantautores Marco Lavayén y Christian Benítez, en el estudio de La Razón Radio. Foto: La Razón.

/ 27 de mayo de 2022 / 12:15

Un compilado de canciones, con guitarra y voz, intercalando composiciones de los trovadores Silvio Rodríguez y Joan Manuel Serrat, será presentado este viernes 27 y sábado 28, desde las 20.00, en Casa Grito, de la zona de San Miguel, por los artistas Christian Benítez (La Paz) y Marco Lavayén (Cochabamba), como festejo a las madres bolivianas en su día.

En el ‘Viernes cultural’ de La Razón Radio, conducido por Rubén Atahuichi, ambos artistas hicieron la invitación para todas las mamás del país, ya que el concierto es presencial para el público paceño y en línea para toda la gente que quiera presenciar la actuación de forma virtual.

“A mi amigo Marco (Lavayén) me lo he importado desde Cochabamba, un gran músico y cantautor y que ha llegado a La Paz para hacer un pequeño proyecto que vamos a llevar a cabo esta noche y mañana”, dijo Benítez, integrante del dúo Negro y Blanco.

Por su parte, Lavayén, ex integrante de Viento Sur, Canto Popular, Savia Nueva y Los Kjarkas, señaló que trae mucho cariño valluno para todas las mamás del país. “Realmente es un lujo poder estar aquí en La Paz y estar acompañado de Christian para presentar una inquietud que tuvimos hace unos días, el de fusionar a Silvio y a Serrat, hasta que lo pudimos concretar”.

Los conciertos prometen brindar al menos 26 canciones de ambos cantautores, además de la interpretación de algunas composiciones propias de Lavayen y Benítez, y otras tantas a dúo.

La cita es en “Casa Grito, un hogar para las artes”, ubicada en la calle José María Zalles #939, paralela a la Av. Montenegro, en San Miguel. El costo general de las entradas es de Bs 60, sea ésta presencial o virtual. Para las reservas e informes están habilitados los celulares 72599019 y 77722200.

En la entrevista, Marco Lavayén interpretó Tu nombre me sabe a hierba, de Serrat, además de dos composiciones propias: El color del amor, dedicada a los artistas pintores y La marcha de las flores, las palomas.

Entre tanto, Christian Benítez cantó Óleo de una mujer con sombrero del trovador cubano, y la canción ícono de Negro y Blanco: Píntame Bolivia.

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Acupuntura para animales, una tendencia creciente en Pekín

La acupuntura en animales goza de siglos de historia en China, asegura el veterinario Li Wen, que abrió su consulta en 2016.

Un perro en plena sesión de acupuntura, en una clínica veterinaria de Pekín el 12 de abril de 2022.

Por AFP

/ 14 de agosto de 2022 / 15:55

El caniche bien atado mira nervioso al veterinario que suavemente le clava pequeñas agujas en el lomo y las patas, aplicando el antiguo arte de la acupuntura china para tratar los dolores de la mascota.

Duniu integra la creciente lista de pacientes de la medicina tradicional en China, unas prácticas que según sus propietarios son menos invasivas y conllevan menos efectos secundarios que los tratamientos tradicionales.

En un consultorio de Pekín acuden mascotas de todo tipo y tamaño.

«La ventaja de la medicina tradicional china es que no hay cirugía», asegura a AFP Zhai Chunyu, el propietario de Duniu, de 38 años. «Así, el sufrimiento del animal se reduce».

Con solo tres años, este caniche miniatura padece la enfermedad de Legg-Calve-Perthes, que afecta la cabeza femoral y puede provocar una dolorosa osteoartritis.
«Tenía tanto dolor que ya no podía apoyar la pata en el suelo» y «no tenía apetito», dice Zhai, que trabaja en finanzas.

«Un doctor me aconsejó que se le retirara la cabeza femoral. Pero no quería porque tengo otro caniche que le ocurrió y sufrió mucho de la operación y las secuelas», explica.

Y entonces, un amigo le propuso probar la acupuntura.

«Después de cinco o seis sesiones, vimos los resultados. Duniu consigue andar e incluso correr un poco ahora», celebra.

Medicinas complementarias

La acupuntura en animales goza de siglos de historia en China, asegura el veterinario Li Wen, que abrió su consulta en 2016.

«La medicina tradicional china no pretende reemplazar la medicina convencional» porque «ambas tienen sus fortalezas» y son complementarias, explica.

Antes de empezar el tratamiento, el veterinario pesa al animal, comprueba su vista y el color de su lengua, le toma el pulso y formula algunas preguntas a su dueño.

Después procede a colocar las agujas en unos puntos específicos para perros y gatos.

«De diez animales que recibo de media cada día, siempre hay uno o dos que se rebelan», confiesa Li. «Tienes que comunicarte con ellos, tratarlos con cuidado, garantizarles que no estás allí para hacerles daño», explica.

Para ayudar a su relajación, el hilo musical de la clínica emite suaves melodías de flauta de bambú y trinar de pájaros.

Li trabaja especialmente casos de parálisis, debilidad de las extremidades, epilepsia, dolor y retención de orina.

Pero la acupuntura también puede usarse para las dolencias cuando no hay ningún otro tratamiento disponible.

Ese fue el caso de Xiaomei, un labrador macho de 12 años que sufría compresión nerviosa en la zona lumbar.

«El pasado septiembre, después de nadar, no podía ponerse en pie. Un veterinario nos dijo entonces que era imposible de tratar y que iba a quedar paralizado», recuerda su propietario Ma Li, de 41 años.

«Gracias a la acupuntura, todavía tiene dificultades, pero puede caminar con normalidad e incluso correr», explica.

«¡Le encanta!»

«La primera vez estaba asustado», dice Yang Lihua de su perro pekinés Niannian, que sufre una hernia discal.

«íAhora le encanta! Después de cada sesión, está tan relajado que se duerme en el coche de vuelta a casa», explica la jubilada de 65 años.
Aunque el mercado de acupuntura para animales todavía es limitado, «desde 2016 está ganando popularidad», dice Li.

«A medida que los niveles educativos y las condiciones de vida mejoran y los ingresos aumentan, más y más gente se da cuenta de los beneficios de esta medicina», asegura.

Al terminar la sesión, el labrador de Ma se sube al asiento trasero del coche con aspecto satisfecho. «¿No se le ve feliz?», celebra ella.

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Por primera vez, cometas japonesas se elevarán en el cielo paceño

Una tarde de voladores se realizará el 21 de agosto en el museo Pipiripi.

Algunos modelos básicos de voladores japoneses.

Por Giannina Machicado

/ 14 de agosto de 2022 / 01:06

Agosto es el mes de los vientos y, por lo tanto, es el propicio para elevar voladores de papel. Por su centenario, la Sociedad Japonesa organiza un concurso y exhibición de cometas tradicionales que, por primera vez, se elevarán en el cielo paceño.

Las cometas forman parte de los juegos tradicionales que los bolivianos y los japoneses tienen en común, como la choca (kendama), las canicas (biidama) y el trompo (koma).

La vicepresidenta de la Sociedad Japonesa de La Paz, Midori Noda, explicó a LA RAZÓN que se tomó la decisión de realizar un encuentro de cometas al buscar “una actividad que pueda mostrar una costumbre común entre los japoneses y los bolivianos que, al mismo tiempo, muestre sus diferencias y particularidades y que, además, mucha gente pueda disfrutar viéndola”.

Es la primera vez que esa institución organiza un concurso de cometas japonesas. No obstante, hace 10 años realizaron una demostración a orillas del lago Titicaca.

Foto. Sociedad Japonesa La Paz

En Japón, las cometas son tradicionales del Año Nuevo, ya que representan una manera de pedir por la salud y el crecimiento de los infantes, aunque también se las eleva durante el Día del Niño —en mayo—, con el mismo propósito. En cambio, en La Paz, suelen exhibirse voladores durante agosto, que es la época de vientos fuertes.

En Japón, al igual que en otros países, hay cometas para concursos o para batir récords de tamaño o cantidad de voladores concatenados. “Por ejemplo, en el gran festival de cometas de Yokaichi se volaban grandes cometas, llamadas oodako, que eran tiradas por un centenar de personas, dado que llegan a medir hasta 156 metros cuadrados”, detalló Noda.

“Por supuesto, no deseamos batir ningún récord, solo queremos recuperar una tradición que está perdiendo en ambos países y divertirnos”, agregó.

El concurso de voladores con temática japonesa se llevará a cabo en el Museo Interactivo Memoria y Futuro Pipiripi, ubicado en la colina de Santa Bárbara (avenida del Ejército, frente al Parque Laikakota), el domingo 21 de agosto, desde las 15.00.

Socios de la Sociedad Japonesa de La Paz.

RETO.

De acuerdo con las bases del certamen, podrá participar cualquier persona que realice un volador o cometa elaborado artesanalmente y que tenga un diseño o temática japonesa. Las dimensiones son a elección.

Se entregarán premios y un reconocimiento a los ganadores, además de certificación a los participantes. Las inscripciones se recibirán en el correo electrónico: [email protected] hasta el viernes 19 de agosto, indicando el nombre, edad y número de celular de contacto.

La presidenta de la comisión conmemorativa de los 100 años de la Sociedad Japonesa, Carmen Hada, recomendó a los interesados investigar sobre el tema, que también es uno de los propósitos de la actividad.

Para ello, igualmente enviaron invitaciones a instituciones como la Carrera de Artes de la UMSA y la Escuela Superior de Formación de Maestros Tecnológico Humanístico de El Alto, que se mostraron muy interesadas.

Según la historia, las cometas se desarrollaron en China, gracias a los inventos del carpintero y arquitecto Lu Ban (del siglo V a.C.), quien construyó una cometa en forma de pájaro y que podía volar durante tres días consecutivos.

Foto. Sociedad Japonesa La Paz

HISTORIA.

En Japón, la referencia más antigua de una cometa se encuentra en un diccionario de mediados del siglo X, sobre un volador hecho con papel japonés washi y tiras de bambú. Luego, las cometas fueron evolucionando en Japón con características propias, variando en estilos, tamaños y formas.

El mayor esplendor de las cometas japonesas surgió durante el periodo Edo (1603 a 1867) y hay varios grabados del género ukiyo-e que muestran los estilos de la época.

Midori Noda mostró su gusto por un grabado de Utagawa Hiroshige (1797 a 1858), es la de un viajero en peregrinación, además de una cometa de estilo enshuudako que sobrepasa el marco del dibujo, como una manera sutil de mostrar la dinámica de su vuelo.

Las cometas de artesanía japonesas se encuentran entre las más espectaculares del mundo y son apreciadas tanto por su valor estético como por su valor como juguete tradicional. Hay muchos estilos y diferentes tipos de cometas y cada región de Japón tiene una forma propia que la caracteriza.

“Para la Sociedad Japonesa, al cumplir 100 años de vida, realizar este tipo de eventos con un aspecto tradicional genera posicionamiento cultural en la comunidad Nikkei (emigrantes de origen japonés y a su descendencia) y los amigos paceños”, destacó Hada.

Hoy en día, más que un juguete, la cometa es un artículo de decoración o bien, un artículo de colección para los aficionados. Con el propósito de consolidar los lazos de amistad, la actividad del próximo domingo busca que las familias puedan disfrutar un momento distinto y entretenido.

Las cometas tradicionales japonesas son famosas en el mundo por su diversidad de tamaños y modelos. Foto. Sociedad Japonesa La Paz

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Residentes bolivianos en España también celebran la festividad de Urcupiña

Juan Carlos Córdoba relató a La Razón que la festividad dura dos días y culmina con una celebración eucarística y una entrada folklórica en Santa Cruz de Tenerife, España.

Un grupo de bolivianos en Santa Cruz de Tenerife, España, recorre las calles de esa capital

Por Mauricio Diaz

/ 13 de agosto de 2022 / 18:06

Una comunidad de bolivianos que residen en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, en España, celebra este sábado la festividad en honor a la Virgen de Urcupiña, al igual que los fieles y devotos de Quillacollo, en Cochabamba.

Como en Bolivia, las actividades comenzaron con una misa en honor a la santa y, posteriormente, una entrada folklórica recorrió las principales calles de esa capital.

“Este mediodía, la comunidad boliviana en Canarias, España, ha realizado un desfile en honor de la Virgen de Urcupiña, en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife”, contó Juan Carlos Córdoba a La Razón.

Residentes bolivianos celebran la festividad en honor a la Virgen de Urcupiña. Video: Juan Carlos Córdoba.

Esa actividad, organizada por residentes bolivianos, se celebra “hace más de una década”, pero en 2020 y 2021 fue suspendida debido a las restricciones de COVID-19.

“La Virgen de Urcupiña se venera en la Iglesia de Fátima, en la capital tinerfeña, celebrándose dos días de festejo, que se cerraron hoy con una procesión y desfile colorido y alegre protagonizado por varios centenares de personas”, agregó Córdoba.

El español, “muy cercano a la comunidad de residentes bolivianos” en esa capital, señaló que al menos 2.000 connacionales habitan en esa región. Y que “es la tercera comunidad más grande de España, luego de las concentradas en Madrid y Barcelona”.

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Premios para el cine de Brasil y Costa Rica en el Festival de Locarno

El jurado de Locarno también recompensó, por partida triple, el filme "Tengo Sueños Eléctricos", primer largo metraje de la costarricense Valentina Maurel.

Escena de una de las películas ganadoras.

Por AFP

/ 13 de agosto de 2022 / 16:52

La película «Regra 34», de la brasileña Julia Murat, ganó el sábado el Leopardo de Oro del Festival de Cine de Locarno, en tanto que «Tengo Sueños Eléctricos», de la costarricense Valentina Maurel, obtuvo los galardones a la mejor Dirección y a las interpretaciones femenina y masculina.

«Regra 34» (Regla 34) se presentó por primera vez al público en esta ciudad suiza y se llevó el máximo galardón, contando la historia de Simone (Sol Miranda), una estudiante de derecho interesada en la violencia contra las mujeres en Brasil.

Pero Simone también es una «camgirl», que se filma y publica sus prácticas sexuales extremas a cambio de dinero en internet.

Julia Murat mostró su sorpresa tras el anuncio del premio. «Es una película que habla de un tema muy difícil» y «nunca pensé que hubiera más de un miembro del jurado para defenderla», afirmó.

«Es difícil pensar que esta película vaya a ser vista en Brasil como algo más que una película de arte. Pero lo espero», explicó en una entrevista publicada por el festival.

El título de la película, «Regla 34», hace referencia a una ‘ley’ de la cultura de internet que afirma que, si algo existe en la red, es porque «hay porno de ello. Sin excepciones».

La película también se plantea el difícil equilibrio entre deseo, libertad y seguridad, tanto para las personas como en la sociedad, sobre todo en Brasil.

«Regra 34 lleva al cine brasileño al esplendor anárquico del ‘cine marginal’. Una obra valiente y política destinada a dejar huella. El cuerpo se vuelve objeto político», destaca el director artístico del festival, Giona Nazzaro.

Este premio es, para Nazzaro, «importante para una cinematografía como la de Brasil, que definió momentos clave de la historia mundial del cine. Un cine que está en primera línea defendiendo la idea de un mundo más inclusivo y más libre».

La película recibió críticas por la excesiva violencia de algunas de sus escenas.

Es el tercer largometraje de ficción de Murat, de 42 años, hermana menor de la activista y realizadora Lucia Murat.

«Un premio al cine de Costa Rica»

El jurado de Locarno también recompensó, por partida triple, el filme «Tengo Sueños Eléctricos», primer largo metraje de la costarricense Valentina Maurel.

La película se hizo con el premio a la Mejor Dirección, a la Mejor Interpretación Femenina (Daniela Marín Navarro) y a la Mejor Interpretación Masculina (Reinaldo Amién Gutiérrez).

Cuenta la historia de Eva, una adolescente que debe optar entre vivir con su madre o su padre cuando estos se divorcian. La relación padre-hija emerge con toda su complejidad.

«En un mundo donde se mezclan el amor filial, la transmisión de la violencia y el vértigo del descubrimiento sexual, quería descubrir lo que vuelve tan permeable la frontera entre el odio y el amor», explica Maurel en la presentación de su obra.

Tras la entrega de los galardones, la cineasta dijo sentirse alentada por el reconocimiento del jurado a las «pequeñas historias».

«Esto me impulsa a continuar, pero también envía una señal al cine de Costa Rica. Es decir, algo está ocurriendo allá, nos estamos autorizando a contar otras historias, a tener un verdadero cine», afirmó.

El premio a la Mejor Dirección, «no lo veo tanto como un premio a mi carrera, lo veo también como un premio al cine de Costa Rica», subrayó.

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En el verano de París, el tango y la salsa se apoderan de los muelles del Sena

El lugar reúne tanto a franceses como latinoamericanos. Y mientras la mayoría se apiña alrededor de las pistas de baile, algunos grupos se forman cerca de bocinas más pequeñas. En una de ellas suena música de banda mexicana. En otra, más salsa.

Bailarines de tango junto al río Sena en París el 5 de mayo de 2022.

/ 13 de agosto de 2022 / 12:44

Sentados en primera fila, un grupo de hombres acompaña con campanas de percusión la música caribeña que sale de un gran altavoz, mientras van sumándose parejas para bailar a orillas del Sena en París. A lo lejos, se escucha un tango.

Desde hace más de 20 años, cientos de personas se reúnen cada fin de semana de verano no muy lejos de la catedral de Notre Dame para bailar. Al lugar acuden aficionados, profesionales y curiosos, seducidos por un ambiente animado y una gran presencia latinoamericana.

«Te hace recordar a tu país», asegura Mónica Campos, una peruana de 34 años, entre dos canciones de salsa. Es la tercera vez que viene porque «le gusta mucho bailar», explica agitada.

A su lado, una mujer vende a gritos cervezas y porciones de arroz chaufa. Otras personas se acercan al público mientras cae la noche, y aprovechan para venderles empanadas de carne.

El lugar está dividido en cuatro semicírculos con gradas de hormigón parecidos a pequeños anfiteatros romanos y separados por varios metros. La música, distinta en cada uno, es programada por personas que se turnan y se conocen por ser parte de las mismas asociaciones o dar clases de baile. De vez en cuando, pasan una cajita para recaudar dinero.

Este año, las autoridades indican haber concedido autorizaciones a diez de estas asociaciones para llevar a cabo actividades de jueves a domingo y hasta finales de agosto. También se deben declarar a la policía, señalan las fuerzas de seguridad a la AFP.

Miguel De Medeiros, de 62 años, viene desde 2013. Es un apasionado de la «música cubana» que según él se escucha mucho en Benín, su país de origen. Esta noche, su lista de reproducción incluye algunos temas del músico cubano Pablo Milanés y del venezolano Óscar D’ León.

Recién llegados de Colombia

En la pista está Daniela Orozco, una colombiana de 25 años que llegó a Francia hace cinco meses debido a la «mala situación económica» que vive su país. Ha venido con un grupo de amigas que coinciden en lo bueno del «ambiente» y de la «convivencia».

José Contreras, un bogotano de 50 años, también lleva poco en París, apenas tres meses. Aprovecha la ocasión para conocer a algunos de sus compatriotas que como él, decidieron quedarse, y pedirles ayuda para «encontrar trabajo».

El lugar reúne tanto a franceses como latinoamericanos. Y mientras la mayoría se apiña alrededor de las pistas de baile, algunos grupos se forman cerca de bocinas más pequeñas. En una de ellas suena música de banda mexicana. En otra, más salsa.

Pero ninguna atrae tanto como los altavoces de las gradas. Carlos Gómez, otro colombiano de 39 años que viene «todos los fines de semana», marca el ritmo con una campana. A su lado, su amigo francés espera que le den permiso para tocar los timbales.

Contrastes

Unos metros más lejos, el ambiente de fiesta se desvanece y una mujer calza sus tacones negros. El escenario acoge a personas apasionadas por el tango. Esta danza lleva años teniendo éxito entre los parisinos, que se reúnen en lugares emblemáticos como la explanada de la Ópera o los jardines de la Torre Eiffel para bailarla.

Edwin Oursel, un francés de 31 años, baja de las gradas y empieza a bailar con una amiga. Tomó clases durante dos años. «El hecho de estar cerca del agua tiene su encanto. Pero también me gusta este lugar porque puedes cambiar y bailar salsa al lado», dice.

De la música se encarga esta vez Eric Moquard, de 55 años. Le gusta que haya contrastes entre cada canción. Sintoniza tangos más tradicionales con otros más modernos. «Si veo que la gente no baila bien, considero que es mi culpa, significa que no he puesto la música correcta», señala.

Programa los próximos temas a través de su móvil, que conecta con unos grandes altavoces. Y durante un instante, decide unirse a los bailarines y disfrutar de la música.

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