La Revista

Monday 15 Aug 2022 | Actualizado a 15:44 PM

Yandel agradecido con la gente de La Paz por la asistencia a su último concierto en Bolivia

El cantante subió en RRSS un compilado de fotografías que reflejan el éxito de su presentación y el cariño demostrado por la gente paceña hacia el dúo.

Yandel agradece al público paceño en su publicación. Foto: Yandel.

/ 27 de junio de 2022 / 12:35

El reggaetonero Yandel, publicó en sus redes sociales, algunas de las fotografías propias con una dedicatoria especial del exitoso concierto llevado a cabo este domingo por el dúo Wisin y Yandel, en el estadio Hernando Siles de la ciudad de La Paz.

“La Paz, Bolivia, reportándose, el respeto es mutuo, gracias por darnos tanto amor”, escribió el artista en agradecimiento a la respuesta del público paceño en el último show que brinda el exitoso dúo de la movida musical urbana.

El recital en la sede de gobierno concentró a aproximadamente 30.000 espectadores que disfrutaron de todo el repertorio de canciones de ‘Los extraterrestres’.

Foto: Yandel.
Foto: Yandel.
Foto: Yandel.
Foto: Yandel.

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El cantante R. Kelly, juzgado por nuevo caso de delitos sexuales

Muchas víctimas contaron que habían conocido a su ídolo en un concierto y después alguien había deslizado un pequeño papel con los datos de contacto del artista.

El cantante R. Kelly al llegar a una audiencia en un tribunal de Chicago, en Estados Unidos, para una audiencia por cargos de delitos sexuales. Foto: AFP.

Por AFP

/ 15 de agosto de 2022 / 15:32

La estrella de R&B R. Kelly, condenado a 30 años de cárcel en junio por delitos sexuales, comparece de nuevo esta semana por cargos similares ante un tribunal de su ciudad natal, Chicago, donde el lunes comenzó la selección del jurado.

Robert Sylvester Kelly, de 55 años, fue declarado culpable en Nueva York de haber dirigido durante tres décadas un «sistema» de explotación sexual de jóvenes, algunas de ellas adolescentes, y condenado a finales de junio a pasar tres décadas tras las rejas.

En el tribunal de Chicago se le acusa de obstrucción de la justicia, producción de pornografía infantil y actividad sexual ilegal con una menor de edad.

Él y dos exsocios están acusados de obstruir el juicio por pornografía infantil de 2008, en el que el jurado lo declaró inocente, al amenazar y sobornar a una víctima que finalmente no declaró, pero esta vez se espera que lo haga.

Los otros dos acusados son su exrepresentante Derrel McDavid y un antiguo empleado, Milton June Brown. Se prevé que el juicio dure unas cuatro semanas.

Su abogada, Jennifer Bonjean, pidió que se excluya del jurado a cualquiera que haya visto el documental Surviving R. Kelly, que da voz a varias de sus víctimas, pero el juez Harry Leinenweber negó la petición.

La condena de R. Kelly en Nueva York, la primera en un juicio en el que la mayoría de las partes civiles eran mujeres negras, se consideró un punto de inflexión en el movimiento #MeToo.

Los debates arrojaron luz sobre el «sistema» de R. Kelly para atraer a jovencitas y violarlas, con la complicidad de personas de su entorno.

Muchas víctimas contaron que habían conocido a su ídolo en un concierto y después alguien había deslizado un pequeño papel con los datos de contacto del cantante.

También se le procesa en otros dos estados.

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‘Bosco’, el viaje de la uruguaya Alicia Cano a sus raíces en una Italia en extinción

Tras cosechar cerca de una decena de premios internacionales, acaba de superar su decimosegunda semana en cartel en Uruguay, un éxito inimaginable en este país.

La directora del documental uruguayo 'Bosco', Alicia Cano Menoni, posa en una sala de cine en Montevideo. Foto: AFP.

Por AFP

/ 15 de agosto de 2022 / 15:04

Un pueblo de la Toscana está en vías de desaparecer: sus habitantes se van o mueren mientras es tragado por el bosque. Del otro lado del océano, en Uruguay, un anciano le habla de aquel recóndito paraje de sus ancestros a su nieta, que decide hacer un documental.

La nieta es Alicia Cano Menoni y el resultado es Bosco, un filme que teje los relatos nostálgicos de su abuelo con las alegrías y tribulaciones de los últimos residentes de Bosco di Rossano y su naturaleza indomable.

El largometraje, el tercero de la directora uruguaya, se alzó el año pasado como mejor documental en el Festival de Málaga (España) y se proyectó en Cannes.

Tras cosechar cerca de una decena de premios internacionales, acaba de superar su decimosegunda semana en cartel en Uruguay, un éxito inimaginable en este país.

A finales de agosto comenzará a exhibirse también en España e Italia.

El documental habla de «la pertenencia, de lo que queda de un lado y otro del Atlántico después de una centuria, después de una migración que se dio por necesidad y no por deseo», dice a la AFP Cano, de 40 años.

Su tatarabuelo fue uno de los fundadores de Bosco. Su abuelo Orlando nació en la ciudad uruguaya de Salto (norte) en 1917, después de que los Menoni emigraran por la guerra. Él nunca había visto, ni en fotos, la aldea de sus orígenes.

La cineasta, también salteña, creció escuchando aquellas historias de Bosco, pero ella sí decidió ir a conocerlo.

Al llegar se sintió inmediatamente ligada a él. Sus únicos 13 lugareños la recibieron «de brazos abiertos» y le ofrecieron una casa para su estadía. Regresó año tras año.

«Fui la primera en volver después de esa emigración de inicios del siglo XX, me recibieron como la parienta que volvía ‘de l’America'», recuerda.

En cada nueva visita registraba todo con su cámara, aunque sin tener muy claro para qué.

La constatación de que tenía entre las manos un documental le llegó 13 años después de pasar filmando «obsesivamente» aquella aldea de fábula y, en paralelo, el patio de la casa uruguaya de sus abuelos.

Aprender a despedirse

Bosco es una reflexión sobre «el significado del hogar y sobre cómo aprendemos a despedirnos de las cosas y las personas amadas, adónde va aquello que desaparece, en qué se transforma», resume la realizadora, que también ha escrito y dirigido series documentales para la televisión italiana.

El enclave en medio de las montañas tiene 123 casas. Doce están ocupadas por animales, nueve se usan como depósito de alimentos y solo siete siguen habitadas por personas. El resto están vacías, según cuenta el filme en los primeros minutos. También tiene un cementerio con 639 lápidas.

Durante casi una hora y media, el espectador se sumerge en una atmósfera de ensoñación: una mujer que cuenta los pasos al subir una cuesta, otra que habla con vecinos muertos, cabras que invaden una vivienda, hojas que caen, una lagartija que come una cucaracha, un hombre que cierra los ojos y «rememora» paisajes que jamás vio.

La cámara se acerca a los rostros surcados de arrugas de Orlando Marciano Menoni Menoni, el abuelo, y de Rita, la pastora de Bosco, mientras sus voces evocan el paso del tiempo, que la obliga a ella a dejar a sus amadas cabras por cuidar a su marido enfermo y a él lo priva de su querido patio, al verse obligado a mudarse de casa.

«Las personas van envejeciendo y tienen que tomar decisiones vinculadas a las pérdidas, y los personajes aprenden y enseñan a despedirse de las cosas», dice Cano.

Eso hace de Bosco una película «muy universal, donde todas las personas pueden espejarse», añade.

Y lo que su propia obra le enseñara sobre el desapego y la despedida adquiriría un nuevo sentido en 2020 cuando, con 103 años, falleció su abuelo. Por fortuna, antes de marcharse pudo ver buena parte de aquel bosque a través de los ojos de Alicia.

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Cruda o salteada, la llama se asoma a la mesa en Ecuador

A tono con el gusto local, el lomo de llama es acompañado de limón, sal, macambo (semilla prima del cacao), queso viejo de vaca y rúcula salvaje.

El chef ecuatoriano Mauricio Acuña. Foto: AFP.

Por AFP

/ 15 de agosto de 2022 / 14:07

Sal y macambo sobre el plato para condimentar carne cruda de un mamífero que ha estado ausente de las mesas de Ecuador. Hasta ahora que el cocinero Mauricio Acuña innova un menú con carne de llama.

De este pariente lejano de los camellos se usa la lana para confeccionar vestimenta, pero su carne apenas había sido aprovechada en gastronomía.

Acuña, con escuela en los restaurantes de los españoles Ferran Adrià y Martín Berasategui, está intentando cambiar eso.

En su restaurante El Salnés, en el norte de Quito, el cocinero de 50 años ofrece lomo de llama crudo para poder apreciar su sabor distintivo. También un trozo del cuello que hecho a la sartén tiene un sabor parecido al del cerdo.

A tono con el gusto local, el lomo es acompañado de limón, sal, macambo -una semilla prima del cacao-, queso viejo de vaca y rúcula salvaje.

El cuello, envuelto en una «telaraña» de grasa de los intestinos, se saltea y se acompaña con papa, otro tubérculo andino llamado melloco, amaranto, trocitos de cacao, y una salsa de huesos de llama.

Único animal de carga de la América precolombina, su población aumentó con la expansión hacia el norte del imperio inca, explica a la AFP Carlos Montalvo, arqueólogo del Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado de Quito.

Registros arqueológicos revelan que los habitantes de las sierras ecuatorianas comían entonces sobre todo cuy (o cobaya) y venado, y no hay rastros de rebaños masivos de llamas. Y al no estar «presente en la tradición culinaria», recuerda Montalvo, fue desplazada por las ovejas, vacas y cerdos traídos por los conquistadores europeos.

Restaurantes para extranjeros

El Salnés es parte de una camada reciente de restaurantes en Quito que experimentan con ingredientes locales y técnicas modernas.

Acuña no es el primer cocinero de Ecuador en ensayar con carne de este camélido. Hace una década, el lujoso Hotel Casa Gangotena, en el centro histórico de Quito, servía filetes de pierna.

Con la ayuda del programa Pequeñas Donaciones de la ONU, el cocinero llegó después de muchos años hasta una comunidad productora de carne de llama en la provincia de Chimborazo (sur) y de ahí consiguió llevarla a mercados populares de Quito.

A una hora al sur de la capital, Susana Yánez exhibe medio cuerpo despellejado de llama en su pequeño puesto. Acaba de amanecer y aún sin mucho ajetreo el mercado Las Cuadras es un escaparate de cortes de carne, pero también intestinos, lenguas y otras vísceras animales.

Yánez lleva más de 30 años al frente del negocio y aunque ve un repunte de pedidos de restaurantes y hoteles, admite que la carne de llama «no se vende mucho», incluso a un precio similar (3,5 dólares la libra con hueso) a la de cerdo y borrego.

En el mercado Central de Quito, Ana Taco, también vendedora, coincide: la compran «especialmente los restaurantes donde llega gente extranjera».

En las sierras andinas de Perú y Bolivia, el consumo de llama es más frecuente.

Pero los comensales ecuatorianos tienen predilección por el chancho, el pequeño cuy (cobayo) o los mariscos de la costa.

En cambio, las llamas, con sus cuellos alargados y orejas en forma de banana, son vistas como mascotas en el campo, atractivos turísticos o animales sagrados. ¿Y para la cena? No tanto.

Acuña cree que eso se debe a una «erosión cultural» y a prácticas foráneas. «Es un momento de tomar una agricultura más ancestral con métodos totalmente enraizados en nuestra cultura».

«Ecocompatible»

Gabriel Barriga, de la asociación de llameros Intiñan, estima su población en unos 20.000 ejemplares entre las provincias de Imbabura, Pichincha, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar y Azuay.

En la sierra andina es considerada un animal «ecocompatible»: sus patas con almohadilla no dañan los suelos del páramo como las vacas, y sus dentaduras cortan y no arrancan el pasto como las ovejas, dice Barriga.

Familias de indígenas quichua están al frente de los pequeños rebaños. También las comen, especialmente secada con sal, estilo «charqui», que puede preservarse por años.

Durante más de 30 años Intiñan financió la compra de llamas en Chimborazo, en un proyecto que incluía visitas de veterinarios y hasta clases de cocina a base del animal. Pero en parte por la pandemia, el proyecto cerró a finales de 2020.

Ahora la apuesta de cocineros como Acuña es popularizarla y llevarla directamente a los hogares.

«Ya no un restaurante –dice– sino que esté en un supermercado; tarde o temprano va a estar».

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Murió a los 72 años Nicholas Evans, autor de ‘El hombre que susurraba a los caballos’

El éxito de su novela publicada en 1995 se reflejó en la venta de más de 15 millones de ejemplares en todo el mundo, lo que derivó en su adaptación al cine.

Nicholas Evans. A la derecha, Robert Redford en la película 'El hombre que susurraba a los caballos'. Foto: AFP.

Por AFP

/ 15 de agosto de 2022 / 13:35

El escritor británico Nicholas Evans, autor del exitoso best-seller adaptado al cine El hombre que susurraba a los caballos, murió de una crisis cardiaca a los 72 años, anunció este lunes su agente.

Su fallecimiento se produjo el 9 de agosto pero no se hizo público hasta este lunes, por medio de un comunicado: «United Agents tiene la gran tristeza de anunciar la repentina muerte del celebrado autor Nicholas Evans, fallecido el martes de una crisis cardiaca».

Evans nació en el centro de Inglaterra en 1950 y estudió derecho en Oxford, para luego trabajar como periodista, primero en la prensa local y luego en televisión.

Se le conoce por su primera novela, que tuvo un gran éxito: El hombre que susurraba a los caballos, publicada en 1995. Vendió 15 millones de ejemplares en todo el mundo.

La novela cuenta la historia de una joven gravemente herida en un accidente con un caballo, en el que su mejor amiga muere y su animal queda mutilado.

Para curar el trauma, la madre de la niña organiza una expedición al estado de Montana, donde vive el «susurrador» Tom Booker, conocido por ser capaz de curar a los caballos más difíciles.

El libro fue adaptado al cine por Robert Redford, a la vez director, actor y productor de este canto a los grandes espacios, la naturaleza y los caballos.

La película salió en pantalla en 1998, con Scarlett Johansson en el rol de la niña y Kristin Scott Thomas en el de madre.

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Universidades de EEUU se mantienen en cabeza en ranking Shanghái 2022

En total, 39 universidades de Estados Unidos se colocan en los 100 primeros puestos, donde también hay 14 asiáticas y 32 europeas.

Un edificio del campus de la Univesidad de Harvard. en Cambridge (Massachusetts), al noreste de EEUU. Foto: AFP.

Por AFP

/ 15 de agosto de 2022 / 13:07

Con Harvard en primer puesto por vigésimo año consecutivo, las universidades de Estados Unidos siguen copando los primeros puestos del ranking Shanghái 2022, publicado este lunes.

Las universidades anglosajonas ocupan los diez primeros puestos: ocho estadounidenses y dos británicas hacen el ‘top ten’ de la edición 2022 de esta clasificación mundo al de los mejores centros de enseñanza superior, elaborado desde 2003 por la consultora independiente Shanghái Ranking Consultancy.

Harvard se posiciona en primer lugar, por delante de Stanford y el Massachusetts Institute of Technology (MIT), que se queda con el tercer puesto, con la británica Cambridge en cuarta posición.

A continuación se sitúan las estadounidenses Berkeley (5ª posición) y Princeton (6ª), y la británica Oxford (8ª).

En total, 39 universidades de Estados Unidos se colocan en los 100 primeros puestos, donde también hay 14 asiáticas y 32 europeas.

La clasificación Shanghái tiene en cuenta varios criterios, incluidos el número de premios Nobel y medallas Fields -consideradas el Nobel de las Matemáticas- que hay entre los estudiantes diplomados y profesores, el número de investigadores más citados en su disciplina o el número de publicaciones en las revistas Science y Nature.

Este año, se examinó a más de 2.500 centros para establecer una clasificación de 1.000.

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