lunes 18 oct 2021 | Actualizado a 05:57

El ejército y los rebeldes luchan calle a calle en Alepo

Revelan un incremento del uso de armamento pesado en la ciudad más poblada de Siria.

Por El País

/ 8 de agosto de 2012 / 16:19

Las tropas de Bachar el Asad han tomado el barrio de Saladino, bastión de los rebeldes al suroeste de Alepo, según el Gobierno sirio. “Nos hemos retirado, váyase de aquí”, ha gritado un combatiente rebelde. Un puesto de control que habían establecido los rebeldes en Saladino la semana pasada ha desaparecido. Otros insurgentes apuntaban, por el contrario, que focos de resistencia persisten en este distrito.

Algunos helicópteros han sobrevolado una comisaría de policía que estaba en poder de los rebeldes a un kilómetro del barrio, provocando escenas de pánico. Un grupo de soldados ha echado a correr en medio del caos gritando en sus walkie talkies: “El Ejército ha entrado, el Ejército ha entrado.” Un comandante del Ejército Libre de Siria, Abu Ali, ha asegurado que había recibido información sobre la entrada de tanques en el barrio.

El régimen sirio afirma haber tomado el control de todo el barrio de Saladino. “Nuestras fuerzas armadas han tomado el control total de Saladino, infligiendo graves pérdidas a los grupos terroristas y causando un gran número de muertos y de heridos”, ha anunciado la agencia oficial Sana.

Un miembro de los rebeldes ha sostenido, sin embargo, que los insurgentes solo habían abandonado un edificio en Saladino. “No nos hemos rendido, nuestros chicos siguen aquí y la situación está a nuestro favor. Sólo hemos dejado un edificio en una de las calles, pero no es como si nos hubiéramos retirado”

Otro comandante del Ejército Libre de Siria citado por France Presse también ha negado que las tropas de El Asad hayan tomado el control de Saladino. “Los soldados del régimen están presentes en menos de un 15% del barrio”, ha afirmado. “Han avanzado por la calle Al Malab con tanques y blindados y en estos momentos se producen combates feroces en la zona”, ha precisado.

Según este oficial, el ejército sigue intentando avanzar y a los rebeldes les “resulta muy difícil contraatacar por culpa de los francotiradores apostados en los edificios”.

AI alerta del aumento del uso de armamento pesado

La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) ha informado hoy de que unas nuevas fotografías de Alepo tomadas por satélite revelan un incremento del uso de armamento pesado en la ciudad más poblada de Siria.

AI señala en un comunicado que hay una gran preocupación por la seguridad de los residentes de Alepo, ya que las imágenes muestran más de 600 cráteres, causados muy probablemente por proyectiles de artillería.

La organización no gubernamental, con sede en Londres, advierte de que tanto las fuerzas del Gobierno sirio como las de los rebeldes podrán ser juzgadas responsables si no protegen a los civiles. Amnistía Internacional envía un mensaje claro a las dos partes del conflicto de que cualquier ataque contra civiles será documentado claramente de modo que los responsables puedan rendir cuentas’, señala el titular de Respuesta de Emergencia de la organización, Christoph Koetti. ‘Transformar la ciudad más poblada en un campo de batalla tendrá consecuencias devastadoras para los civiles’, agrega.

La ONU ha cifrado en 200.000 el número de personas desplazadas en la ciudad de Alepo como consecuencia de los combates entre las fuerzas del presidente Bachar el Asad y los grupos de oposición.

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Desembarco chino en la región y su cara amarga

FIDH. Hay violaciones de derechos en proyectos extractivos.

Por El País

/ 31 de octubre de 2018 / 04:01

China se ha puesto las botas en América Latina. Ávido de materias primas y, últimamente, por aumentar su participación en los mercados de infraestructuras y servicios, el gigante asiático ha irrumpido con fuerza como un jugador de peso en la región.

La República Popular, que aspira a relevar a los estadounidenses como primera economía mundial en la próxima década, ha creado empleo y, sobre todo, ha mantenido la llegada de flujos de inversión en un momento complicado, en pleno repliegue de los Estados Unidos (EEUU) de Donald Trump.

Pekín ha ocupado ese espacio con creces: su banco de desarrollo se ha convertido en el prestamista internacional más importante para un número no menor de países latinoamericanos, firmas como China Petroleum o Chinalco han dado un paso al frente en la misma dirección y sus inversiones en los más de 10.000 km que separan Ciudad Juárez (México) y Ushuaia (Argentina) se han multiplicado por más de 10 desde 2008.

Pero el maná de Pekín también tiene una cara amarga: el incumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos fundamentales en un número no menor de proyectos, tal y como constata la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) —que agrupa a casi 180 ONG de todo el mundo— en un informe presentado a mediados de este mes.

“Las violaciones de derechos humanos en que incurren las compañías chinas no constituyen hechos aislados, sino que demuestran un patrón de comportamiento recurrente caracterizado por el irrespeto de los derechos fundamentales y de los derechos económicos, sociales y culturales internacionalmente reconocidos”, subrayan los técnicos de la FIDH tras haber recorrido 18 explotaciones mineras, petroleras e hidroeléctricas localizadas en cinco países de la región: Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú.

La federación de ONG denuncia el “continuo” ejercicio de estos “comportamientos violatorios con conocimiento de causa” y la falta de voluntad de China por monitorizar el cumplimiento de los estándares mínimos exigibles por parte de sus empresas y bancos.

“Todo ello se torna más crítico cuando se observa el alto impacto de las inversiones chinas en territorios indígenas y áreas ambiental y socialmente sensibles”, agrega. Las violaciones de derechos humanos identificadas tienen que ver con la defectuosa implementación de procesos de consulta ambiental a la población en general y, muy específicamente, a las poblaciones indígenas.

Ocurre así en el complejo hidroeléctrico de La Barrancosa-Cóndor Cliff, en el extremo sur de Argentina, donde la consulta ambiental “no cumplió los estándares mínimos”, o en el bloque petrolero boliviano de Nueva Esperanza, donde la corporación petrolera china BGP “desconoció los acuerdos y causó daños ambientales”.

Los hechos denunciados también tienen que ver —siempre según la FIDH— con la violación del derecho a la tierra y al territorio: en los proyectos mineros ecuatorianos de Mirados y San Carlos Panantza, estatales chinas habrían recurrido a la compra irregular de terrenos y a la interposición de demandas civiles contra familias sin títulos de propiedad, lo que habría ocasionado —“con el apoyo de la fuerza pública”— el desalojo forzoso y el desplazamiento involuntario de unas 40 familias indígenas.

También tienen que ver con violaciones de los derechos laborales y de asociación, sobre todo en proyectos extractivos en Ecuador y Perú, en los que los empleados han levantado la voz contra el “maltrato, los despidos ilegales y (la presencia de) accidentes previsibles” en el lugar de trabajo o, directamente, con supuestas trabas por parte de las empresas en el proceso de constitución de sindicatos.

IMPACTO. En América Latina, reconoce la FIDH, el interés económico chino levantó grandes expectativas entre la ciudadanía por la posibilidad de que se tratase de una relación en la que ambas partes saliesen beneficiadas.

Y aunque en muchos casos el impulso económico que ha supuesto la llegada en tromba de inversores del país asiático es un hecho constatable con datos, el ente con sede en París considera que, tras una década de presencia de Pekín, las comunidades impactadas por los proyectos no han visto todavía un comportamiento social y ambientalmente responsable por parte de las instituciones chinas.

“La viabilidad de una verdadera cooperación sur-sur y de relaciones de beneficio mutuo dependen en gran medida de que China tenga un compromiso genuino de bienestar de las comunidades locales y un modelo de inversión respetuoso de los derechos humanos y de la naturaleza”. Un tirón de orejas y un aviso que llega solo días antes de que la ONU haga su examen periódico sobre la situación de derechos humanos en el país más poblado del mundo.

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Desembarco chino en la región y su cara amarga

FIDH. Hay violaciones de derechos en proyectos extractivos.

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China se ha puesto las botas en América Latina. Ávido de materias primas y, últimamente, por aumentar su participación en los mercados de infraestructuras y servicios, el gigante asiático ha irrumpido con fuerza como un jugador de peso en la región.

La República Popular, que aspira a relevar a los estadounidenses como primera economía mundial en la próxima década, ha creado empleo y, sobre todo, ha mantenido la llegada de flujos de inversión en un momento complicado, en pleno repliegue de los Estados Unidos (EEUU) de Donald Trump.

Pekín ha ocupado ese espacio con creces: su banco de desarrollo se ha convertido en el prestamista internacional más importante para un número no menor de países latinoamericanos, firmas como China Petroleum o Chinalco han dado un paso al frente en la misma dirección y sus inversiones en los más de 10.000 km que separan Ciudad Juárez (México) y Ushuaia (Argentina) se han multiplicado por más de 10 desde 2008.

Pero el maná de Pekín también tiene una cara amarga: el incumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos fundamentales en un número no menor de proyectos, tal y como constata la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) —que agrupa a casi 180 ONG de todo el mundo— en un informe presentado a mediados de este mes.

“Las violaciones de derechos humanos en que incurren las compañías chinas no constituyen hechos aislados, sino que demuestran un patrón de comportamiento recurrente caracterizado por el irrespeto de los derechos fundamentales y de los derechos económicos, sociales y culturales internacionalmente reconocidos”, subrayan los técnicos de la FIDH tras haber recorrido 18 explotaciones mineras, petroleras e hidroeléctricas localizadas en cinco países de la región: Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú.

La federación de ONG denuncia el “continuo” ejercicio de estos “comportamientos violatorios con conocimiento de causa” y la falta de voluntad de China por monitorizar el cumplimiento de los estándares mínimos exigibles por parte de sus empresas y bancos.

“Todo ello se torna más crítico cuando se observa el alto impacto de las inversiones chinas en territorios indígenas y áreas ambiental y socialmente sensibles”, agrega. Las violaciones de derechos humanos identificadas tienen que ver con la defectuosa implementación de procesos de consulta ambiental a la población en general y, muy específicamente, a las poblaciones indígenas.

Ocurre así en el complejo hidroeléctrico de La Barrancosa-Cóndor Cliff, en el extremo sur de Argentina, donde la consulta ambiental “no cumplió los estándares mínimos”, o en el bloque petrolero boliviano de Nueva Esperanza, donde la corporación petrolera china BGP “desconoció los acuerdos y causó daños ambientales”.

Los hechos denunciados también tienen que ver —siempre según la FIDH— con la violación del derecho a la tierra y al territorio: en los proyectos mineros ecuatorianos de Mirados y San Carlos Panantza, estatales chinas habrían recurrido a la compra irregular de terrenos y a la interposición de demandas civiles contra familias sin títulos de propiedad, lo que habría ocasionado —“con el apoyo de la fuerza pública”— el desalojo forzoso y el desplazamiento involuntario de unas 40 familias indígenas.

También tienen que ver con violaciones de los derechos laborales y de asociación, sobre todo en proyectos extractivos en Ecuador y Perú, en los que los empleados han levantado la voz contra el “maltrato, los despidos ilegales y (la presencia de) accidentes previsibles” en el lugar de trabajo o, directamente, con supuestas trabas por parte de las empresas en el proceso de constitución de sindicatos.

IMPACTO. En América Latina, reconoce la FIDH, el interés económico chino levantó grandes expectativas entre la ciudadanía por la posibilidad de que se tratase de una relación en la que ambas partes saliesen beneficiadas.

Y aunque en muchos casos el impulso económico que ha supuesto la llegada en tromba de inversores del país asiático es un hecho constatable con datos, el ente con sede en París considera que, tras una década de presencia de Pekín, las comunidades impactadas por los proyectos no han visto todavía un comportamiento social y ambientalmente responsable por parte de las instituciones chinas.

“La viabilidad de una verdadera cooperación sur-sur y de relaciones de beneficio mutuo dependen en gran medida de que China tenga un compromiso genuino de bienestar de las comunidades locales y un modelo de inversión respetuoso de los derechos humanos y de la naturaleza”. Un tirón de orejas y un aviso que llega solo días antes de que la ONU haga su examen periódico sobre la situación de derechos humanos en el país más poblado del mundo.

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Tiziana Terranova: ‘La nueva economía parecía una tierra llena de posibilidades’

La experta italiana en los efectos de las tecnologías de información en la sociedad describe el papel de estas nuevas formas de relacionamiento económico y social en el empleo y en el modelo de producción capitalista vigente en el mundo.

Presencia. Terranova es una reconocida teórica y activista.

Por El País

/ 17 de octubre de 2018 / 04:02

Tiziana Terranova (1967, Italia) se muestra tan concienciada como cauta. A cada paso pone por delante a la socióloga y experta en comunicación que vive dentro de ella para no caldear el ambiente con extremismos. Investigadora, con laboratorio en la Universidad de Nápoles, pasó a fines de septiembre por Madrid para fomentar respuestas colectivas a los nuevos mercados de trabajo efímeros y a los embaucadores que predominan en la era de internet. Junto al norteamericano Trebor Scholz impartió conferencias y talleres en el Museo Reina Sofía ante un público muy joven y atento a las prevenciones y a la búsqueda de un resquicio de futuro en el frágil mercado laboral que les espera.

— ¿Me llamó la atención el título de su ciclo: “Superexplotados e infrapagados”. ¿Así estamos?

— El título viene dado de un ensayo de Trebor Scholz. Cuando apareció, la nueva economía parecía un mundo lleno de posibilidades; con el tiempo fueron muchos los que se dieron cuenta de que no era así. Todas esas nuevas opciones se nos presentan como muy atractivas cuando lo que prima es el deseo y la necesidad de trabajar. Organizarse por internet, a priori, parece que carece de costos, que no se necesita de estructuras; pero a la larga sale caro: para la sociedad y para el colectivo, sobre todo. Al principio, nos contagia un sentimiento de libertad, de flexibilidad, luego llegan los efectos colaterales. NdE. La nueva economía se basa en el rápido desarrollo y aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación. Scholz es uno de los principales críticos y analistas de la “economía colaborativa” y de las nuevas formas de “explotación”.

— ¿Cuándo nos dimos cuenta de que la utopía de internet podía llegar a ser una distopía?

— Existe la tendencia a polarizar el discurso sobre esto. De la ilusión al Black Mirror. No hay que dejarse llevar por los extremos. La realidad es que vivimos una metamorfosis social del mercado del trabajo que la tecnología transforma, pero deberíamos conseguir que se haga de un modo alternativo al que parecen apuntar las tendencias. NdE. “Black Mirror” es una serie de televisión británica que explora el lado oscuro de la tecnología.

— En su conferencia en el Museo Reina Sofía la mayoría de asistentes no llegaba a los 25 años. ¿Son los más jóvenes conscientes del impacto que estamos viviendo y de qué es lo que les espera cuando salgan al mundo laboral?

— La mayoría de mis estudiantes en la Universidad de Nápoles ya trabajan. En condiciones precarias, claro. Así que son conscientes de la gravedad y de la dureza de la situación. Creo que hemos superado aquel estado mental previo a 2008 cargado de un deseo de competitividad. Ahora vivimos una atmósfera de desilusión y de necesidad de utilizar la tecnología para organizarse alternativamente. No tanto en pro de un capitalismo ni de convertirse en propietarios, sino tendente a nuevas maneras de entenderse o aliarse de cara al trabajo o a la propia vida.

— Uno de los riesgos que afecta a la sociedad en general, pero en gran parte a la juventud, es la tentación de caer en el populismo xenófobo y neofascista que crece en Europa. Italia es un ejemplo un tanto alarmante en este sentido. ¿Por qué?

— Basta un equipo reducido en redes sociales para agitar mensajes nocivos. Pero habría que ver si éstos afectan más a los jóvenes o a los segmentos de mayores de cuarenta. No lo sé. Lo cierto es que la rabia, el deseo de encontrar puntos de vista que les expliquen qué ocurre, la sensación de impotencia, existen. Pero no tenemos datos que nos digan a quién afectan más estos mensajes. El control de los mismos sigue siendo opaco.

— Esa desilusión, esa rabia, ¿tiene que ver con la vieja estructura o con la nueva?

— Proviene de ese choque entre ambas, de esa sensación de haber cambiado una estructura antigua que no funcionaba por otra que no cumple las expectativas; que no da seguridad económica sino que ofrece competencia, fatiga, más esfuerzo y escasos incentivos. Sentirse bloqueado y capturado ahí es frustrante. Y eso se transforma en mantras que tienen que ver con discursos que apuntan a que nos han robado el futuro.

— ¿Llegan a explicarse en Europa y concretamente en Italia que ese caldo de cultivo del populismo más de ultraderecha cale en casi todos los países y en España, no, por el momento?

— No estoy segura de si se percibe esa excepción. Deberíamos centrar nuestra mirada en España para saber por qué.

— España no es la única excepción, también ocurre en Irlanda y Portugal. Pero volvamos a Italia, ¿por qué ese tumor les afecta tanto?

— Han sido años y años en que los medios, la televisión y todos los partidos se subían a una corriente antiinmigración. Desde la derecha ultra de la Liga de Umberto Bossi al principio, a Silvio Berlusconi (ex primer ministro italiano), pasando por la izquierda del Partido Democrático. Todos. No habíamos resuelto el colonialismo ni el fascismo. Matteo Salvini (actual líder de la Liga Norte) es el fruto de todo eso. NdE. La Liga Norte es un partido político italiano de ultraderecha que se niega a que el país acoga más inmigrantes.

    ‘Los jóvenes son  conscientes de la grave situación’

— ¿Por qué ha logrado él sacar tanta ventaja? ¿Es sencillamente más listo que el resto?

— Lo que propagan, y muchos están de acuerdo con ellos, es que la Liga es un partido sin precedentes. Más posmoderno, más avanzado en sus técnicas de comunicación que el resto. Pero el terreno de ahora, repito, se lo habían preparado durante dos décadas.

— ¿En qué medida influyen las noticias falsas en la cuestión de la inmigración?

— Son poderosas. Utilizan el miedo al inmigrante y ponen ejemplos de condiciones ventajosas sobre la población con esos cuentos de que ya llegan con su sueldo; o dicen que contagian enfermedades que traen consigo de sus países. Las noticias falsas tienen efecto porque se construyen sobre creencias y temores previos que, sencillamente, se confirman como reales, sin serlo. Se combaten con discursos y datos antirracistas.

— ¿Con qué armas?

— Hace falta un esfuerzo colectivo coordinado. La derecha más radical cuenta con ventaja, pero eso no quiere decir que otras sensibilidades no dispongan de armas para organizar una respuesta en la red. Hay que afrontarlo en grupo, no de manera individual.

— ¿Por qué la mentira se ha organizado más rápido que el rigor o las aproximaciones a la realidad, por no decir, la verdad?

— No lo sé. Y estudiándolo, sencillamente te das cuenta de que no hace falta mucha gente para afrontarlo. Pero es cierto, ¿por qué ahora el odio se expande mejor y más rápido que la solidaridad?

PERFIL

Nombre: Tiziana Terranova

Profesión: Socióloga

Cargo: Investigadora de la Universidad de Nápoles

EXPERTA EN COMUNICACIÓN DIGITAL

Su trabajo se enfoca en los efectos de las tecnologías en la sociedad a través de conceptos como trabajo digital y bienes comunes. Es autora de Network Culture. Politics for the Information Age y de numerosos ensayos, profesora en cultura y medios de comunicación digitales y política en el Departamento de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Nápoles, y miembro de la red universitaria libre Euronomade y de la Robin Hood Minor Asset Management Cooperative.

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Tiziana Terranova: ‘La nueva economía parecía una tierra llena de posibilidades’

La experta italiana en los efectos de las tecnologías de información en la sociedad describe el papel de estas nuevas formas de relacionamiento económico y social en el empleo y en el modelo de producción capitalista vigente en el mundo.

Por El País

/ 17 de octubre de 2018 / 04:02

Tiziana Terranova (1967, Italia) se muestra tan concienciada como cauta. A cada paso pone por delante a la socióloga y experta en comunicación que vive dentro de ella para no caldear el ambiente con extremismos. Investigadora, con laboratorio en la Universidad de Nápoles, pasó a fines de septiembre por Madrid para fomentar respuestas colectivas a los nuevos mercados de trabajo efímeros y a los embaucadores que predominan en la era de internet. Junto al norteamericano Trebor Scholz impartió conferencias y talleres en el Museo Reina Sofía ante un público muy joven y atento a las prevenciones y a la búsqueda de un resquicio de futuro en el frágil mercado laboral que les espera.

— ¿Me llamó la atención el título de su ciclo: “Superexplotados e infrapagados”. ¿Así estamos?

— El título viene dado de un ensayo de Trebor Scholz. Cuando apareció, la nueva economía parecía un mundo lleno de posibilidades; con el tiempo fueron muchos los que se dieron cuenta de que no era así. Todas esas nuevas opciones se nos presentan como muy atractivas cuando lo que prima es el deseo y la necesidad de trabajar. Organizarse por internet, a priori, parece que carece de costos, que no se necesita de estructuras; pero a la larga sale caro: para la sociedad y para el colectivo, sobre todo. Al principio, nos contagia un sentimiento de libertad, de flexibilidad, luego llegan los efectos colaterales. NdE. La nueva economía se basa en el rápido desarrollo y aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación. Scholz es uno de los principales críticos y analistas de la “economía colaborativa” y de las nuevas formas de “explotación”.

— ¿Cuándo nos dimos cuenta de que la utopía de internet podía llegar a ser una distopía?

— Existe la tendencia a polarizar el discurso sobre esto. De la ilusión al Black Mirror. No hay que dejarse llevar por los extremos. La realidad es que vivimos una metamorfosis social del mercado del trabajo que la tecnología transforma, pero deberíamos conseguir que se haga de un modo alternativo al que parecen apuntar las tendencias. NdE. “Black Mirror” es una serie de televisión británica que explora el lado oscuro de la tecnología.

— En su conferencia en el Museo Reina Sofía la mayoría de asistentes no llegaba a los 25 años. ¿Son los más jóvenes conscientes del impacto que estamos viviendo y de qué es lo que les espera cuando salgan al mundo laboral?

— La mayoría de mis estudiantes en la Universidad de Nápoles ya trabajan. En condiciones precarias, claro. Así que son conscientes de la gravedad y de la dureza de la situación. Creo que hemos superado aquel estado mental previo a 2008 cargado de un deseo de competitividad. Ahora vivimos una atmósfera de desilusión y de necesidad de utilizar la tecnología para organizarse alternativamente. No tanto en pro de un capitalismo ni de convertirse en propietarios, sino tendente a nuevas maneras de entenderse o aliarse de cara al trabajo o a la propia vida.

— Uno de los riesgos que afecta a la sociedad en general, pero en gran parte a la juventud, es la tentación de caer en el populismo xenófobo y neofascista que crece en Europa. Italia es un ejemplo un tanto alarmante en este sentido. ¿Por qué?

— Basta un equipo reducido en redes sociales para agitar mensajes nocivos. Pero habría que ver si éstos afectan más a los jóvenes o a los segmentos de mayores de cuarenta. No lo sé. Lo cierto es que la rabia, el deseo de encontrar puntos de vista que les expliquen qué ocurre, la sensación de impotencia, existen. Pero no tenemos datos que nos digan a quién afectan más estos mensajes. El control de los mismos sigue siendo opaco.

— Esa desilusión, esa rabia, ¿tiene que ver con la vieja estructura o con la nueva?

— Proviene de ese choque entre ambas, de esa sensación de haber cambiado una estructura antigua que no funcionaba por otra que no cumple las expectativas; que no da seguridad económica sino que ofrece competencia, fatiga, más esfuerzo y escasos incentivos. Sentirse bloqueado y capturado ahí es frustrante. Y eso se transforma en mantras que tienen que ver con discursos que apuntan a que nos han robado el futuro.

— ¿Llegan a explicarse en Europa y concretamente en Italia que ese caldo de cultivo del populismo más de ultraderecha cale en casi todos los países y en España, no, por el momento?

— No estoy segura de si se percibe esa excepción. Deberíamos centrar nuestra mirada en España para saber por qué.

— España no es la única excepción, también ocurre en Irlanda y Portugal. Pero volvamos a Italia, ¿por qué ese tumor les afecta tanto?

— Han sido años y años en que los medios, la televisión y todos los partidos se subían a una corriente antiinmigración. Desde la derecha ultra de la Liga de Umberto Bossi al principio, a Silvio Berlusconi (ex primer ministro italiano), pasando por la izquierda del Partido Democrático. Todos. No habíamos resuelto el colonialismo ni el fascismo. Matteo Salvini (actual líder de la Liga Norte) es el fruto de todo eso. NdE. La Liga Norte es un partido político italiano de ultraderecha que se niega a que el país acoga más inmigrantes.

    ‘Los jóvenes son  conscientes de la grave situación’

— ¿Por qué ha logrado él sacar tanta ventaja? ¿Es sencillamente más listo que el resto?

— Lo que propagan, y muchos están de acuerdo con ellos, es que la Liga es un partido sin precedentes. Más posmoderno, más avanzado en sus técnicas de comunicación que el resto. Pero el terreno de ahora, repito, se lo habían preparado durante dos décadas.

— ¿En qué medida influyen las noticias falsas en la cuestión de la inmigración?

— Son poderosas. Utilizan el miedo al inmigrante y ponen ejemplos de condiciones ventajosas sobre la población con esos cuentos de que ya llegan con su sueldo; o dicen que contagian enfermedades que traen consigo de sus países. Las noticias falsas tienen efecto porque se construyen sobre creencias y temores previos que, sencillamente, se confirman como reales, sin serlo. Se combaten con discursos y datos antirracistas.

— ¿Con qué armas?

— Hace falta un esfuerzo colectivo coordinado. La derecha más radical cuenta con ventaja, pero eso no quiere decir que otras sensibilidades no dispongan de armas para organizar una respuesta en la red. Hay que afrontarlo en grupo, no de manera individual.

— ¿Por qué la mentira se ha organizado más rápido que el rigor o las aproximaciones a la realidad, por no decir, la verdad?

— No lo sé. Y estudiándolo, sencillamente te das cuenta de que no hace falta mucha gente para afrontarlo. Pero es cierto, ¿por qué ahora el odio se expande mejor y más rápido que la solidaridad?

PERFIL

Nombre: Tiziana Terranova

Profesión: Socióloga

Cargo: Investigadora de la Universidad de Nápoles

EXPERTA EN COMUNICACIÓN DIGITAL

Su trabajo se enfoca en los efectos de las tecnologías en la sociedad a través de conceptos como trabajo digital y bienes comunes. Es autora de Network Culture. Politics for the Information Age y de numerosos ensayos, profesora en cultura y medios de comunicación digitales y política en el Departamento de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Nápoles, y miembro de la red universitaria libre Euronomade y de la Robin Hood Minor Asset Management Cooperative.

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Podrá verse a Mercurio atravesando el Sol hoy

Para poder observar el fenómeno es necesario  tener filtros solares

Por El País

/ 9 de mayo de 2016 / 08:07

 Los planetas del Sistema Solar giran alrededor del Sol aproximadamente en un mismo plano. Este hecho da lugar a que, algunas veces, los planetas Mercurio y Venus, que están situados entre el Sol y la Tierra, pasen por delante del disco solar vistos desde nuestro planeta. Esta situación acontece este lunes, día en que veremos a Mercurio pasar por delante del Sol.

Para observar el tránsito de Mercurio es necesario disponer de un telescopio y de los filtros astronómicos adecuados para observar el Sol sin peligro: filtros solares de cristal óptico o Mylar. No se pueden usar radiografías, cristales ahumados u otros filtros de soldador o no homologados. Es muy peligroso mirar al Sol sin la protección adecuada.

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