El plan internacional de ayuda a Grecia quedará a punto rápidamente, anunció ayer Bruselas, lo que sirvió para calmar a los mercados, aunque el desbloqueo de los préstamos estará condicionado a un plan de ajuste fiscal que se anuncia duro para la población griega.

 Las discusiones en curso entre Atenas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la UE están «a punto de ser terminadas», declaró en Bruselas el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. El acuerdo, que parece descartar una suspensión de pagos a corto plazo, llegará «en los próximos días», como dijo el primer ministro griego, Giorgos Papandreou, y consistirá previsiblemente en un programa plurianual de ajuste presupuestario y estructural. El objetivo es reducir el elevado déficit fiscal del país (13,6% del PIB el 2009) y la deuda pública (115,1%).}

El riesgo de contagio a otros países muy endeudados de la eurozona, como Portugal y España, parece haber convencido a los dirigentes europeos más reticentes a ayudar a Grecia, es decir los alemanes, de la necesidad de desbloquear rápido la ayuda. Para tranquilizar al Gobierno alemán, Rehn reiteró que los préstamos bilaterales a Atenas estarán supeditados, en cada etapa, a la «aplicación» de las medidas de austeridad y las reformas estructurales exigidas.