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Guillermo Cuentas: Bolivia ingresó en cuarentena a tiempo

El exministro de Salud y experto en salud pública, Guillermo Cuentas.

/ 1 de abril de 2020 / 20:41

Esta es la crisis sanitaria que está generando el mayor impacto global con consecuencias sociales y económicas y que va a llevar a un replanteo total de la forma de administrar el sistema sanitario

El exministro de Salud y experto en salud pública, Guillermo Cuentas, evalúa la crisis sanitaria en el país. Destaca las acciones asumidas en Oruro y detalla las razones del crecimiento de casos en Santa Cruz. Explica la importancia de que nuevos laboratorios se sumen al diagnóstico y el alto valor que tiene cumplir la cuarentena y cuidar la higiene.

Esta es, sin duda, la emergencia sanitaria más crítica que le ha tocado vivir a Bolivia…

— A la humanidad, en los últimos 100 años. Esta es la crisis sanitaria que está generando el mayor impacto global con consecuencias sociales y económicas y que va a llevar a un replanteo total de la forma de administrar el sistema sanitario —más allá del número de víctimas fatales—, porque esta pandemia ha colapsado sistemas de salud que creíamos los más solventes y desarrollados, como los de Europa y Estados Unidos; quién podría pensar que los sistemas sanitarios de Paris y Nueva York irían a colapsar. Esta es una crisis estructural.

¿Y hacía donde deberá conducir el cambio de sistema sanitario en el mundo?, ¿o es muy apresurado hablar de ello por ahora?

— Sí, yo creo que aún es apresurado, porque hay un cambio de paradigma. En materia de salud se había llegado a tal nivel de avance tecnológico…, le pongo algunos ejemplos: para el cáncer se inventaban equipos cada vez más sofisticados de aceleradores lineales con tomógrafo incluido; también está el Cyberknife, que es un robot capaz de identificar y curar un cáncer del cerebro de menos de un milímetro de desarrollo; la cirugía robótica que, por ejemplo, se usa en situaciones de guerra, cuando el cirujano maneja un robot a kilómetros de distancia mientras opera a un paciente en un hospital de una base militar; o la cirugía con neuronavegadores, con la cual el especialista usa una especie de comando, como el del Play Station, para intervenir a un paciente que está en otro lugar. Ese era el nivel de desarrollo tecnológico y hoy, un virus que existe hace cientos de años ha destrozado todo ese modelo. ¿Qué faltó? Simplemente un buen sistema de atención básica y ventiladores, solo eso.

Quizá la comparación no es válida, aclárenos usted, pero considerando los muertos por cólera en Bolivia durante la década de los 90, ¿cuán diferentes son ambos contextos en términos sanitarios?

— Le agradezco la pregunta porque hay una serie de irracionalidades que se están manejando sobre el cólera, epidemia que en seis meses mató a 60 personas en Bolivia. No es correcto medir el número de fallecidos de la epidemia del cólera en 10 años, como se está haciendo; la epidemia como tal estalló en agosto del 1991 y concluyó –llegando a su pico– en diciembre del mismo año, con algunos resabios hasta enero de 1992. El cólera se desencadenó en Perú en febrero de 1991 y allí causó más de 2.000 muertes de más de 30.000 casos positivos. Lo primero que se hizo –entonces yo ocupaba el cargo de viceministro de salud– era enterarnos cómo era este mal porque la última pandemia de cólera que hubo en el mundo se dio a fines del siglo XIX en Europa, o sea 100 años antes, y nuestra única referencia era la historia bibliográfica en medicina. Entonces, mediante resolución ministerial, se declaró este asunto prioridad nacional y lo inmediato fue enviar especialistas a Perú y a Japón para saber cómo se identificaba el agente transmisor en microscopio. Luego cerramos la frontera con Perú y así logramos evitar que el cólera ingrese antes a Bolivia siendo que a ese país había llegado en febrero. Pobres de recursos como éramos, tuvimos que hacer hoyos en los colchones para que los pacientes puedan hacer sus deposiciones mientras recibían suero por dos vías. Además colocábamos hisopos en todo el río Choqueyapu y las alcantarillas para revisar si el vibrión circulaba en el agua.

Dada esa experiencia, ¿qué era lo recomendable entonces con el coronavirus para Bolivia?

— Hay que ser precisos en términos de fechas. Hoy sabemos que en China ya se sabía que el virus circulaba en diciembre, incluso el neurólogo que falleció por este mal denunció el hecho y hasta recibió una llamada de atención (del gobierno chino). Oficialmente, se informó del primer caso el 31 de diciembre de 2019 y (el conocimiento de que la enfermedad existía) se instaló en enero; ese mes, el primer mensaje fue que se trataba de un mal viral que en 80% pasaba como un simple resfrío, que solo el 20% necesitaba de atención médica y que la tasa de letalidad era únicamente entre el 2,5 y el 3%, infinitamente menor a la del ébola, que es del 40%. O sea que las primeras informaciones eran un poco tranquilizadoras, por eso los países lo tomaron con más calma, como algo que se podía controlar, pero cuando llegó a Europa en febrero y se complicó todo, nos dimos cuenta de que no era tan simple. Eso obligó a los gobiernos del mundo a asumir medidas en dos caminos: la contención y la supresión. La mayoría empezó por la contención, es decir recomendar el lavado de manos y la higiene, buscar grupos vulnerables y hacer exámenes de laboratorio solo a los sospechosos; después se entra en supresión o cuarentena, que es lo que se hizo en Bolivia y yo creo que se manejó en el tiempo adecuado, el menor ejemplo es Oruro, que optó por la supresión ni bien conoció sus primeros casos, lo que le dio éxito hasta ahora. Bolivia fue uno de los primeros países en adoptar la supresión

Foto: theconversation.com

Ya que habla de Oruro es inevitable referirse a Santa Cruz, el departamento que concentra la mayor cantidad de casos, pero cabe hacer notar que su densidad poblacional es superior a la de Oruro. Hay quienes hablan de descontrol en la región oriental, ¿es eso correcto?

— No. Buena pregunta. Cuando hablamos de casos hay de dos tipos: los importados y los locales; cuando nos referimos a los importados, el primer nódulo de contención debe centrarse en la zona de mayor flujo migratorio, y los primeros casos que llegaron a América Latina y a Bolivia son de Europa. Es importante no perder de vista que en España e Italia está el mayor número de migrantes bolivianos en Europa, unos 30.000, y fue de esos países que recibimos los primeros casos, pero además vía Santa Cruz porque es esa ciudad la puerta de entrada de los viajeros, todo el que llega a Bolivia o sale del país lo hace por Viru Viru. No es correcto hablar de descontrol.

Hasta hace solo horas, solo el Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop) y el Instituto Nacional de Laboratorios en Salud (Inlasa), ambos dependientes del Ministerio de Salud, eran los únicos laboratorios autorizados para hacer las pruebas de COVID-19; ayer el Gobierno anunció que se incorporan los laboratorios del Seguro Universitario, de la Caja Nacional de Salud y del Seguro Policial, ¿por qué es importante esto?

— Eso tiene una explicación técnica. La prueba específica para determinar que una infección es por coronavirus tipo SARS-2 o COVID-19 se llama reacción en cadena de la polimerasa (PSR, por sus siglas en inglés); este es un examen virológico que siempre va a llevar entre cinco y seis horas porque una vez que uno saca la muestra con un hisopo tanto de la nariz como de la garganta debe permanecer en cultivo un tiempo determinado, para multiplicar los virus y que haya una lectura correcta, por eso se tarda tanto tiempo. En Bolivia no todos los laboratorios pueden hacer esa prueba, el Cenetrop y el Inlasa sí.

¿Qué necesitan los otros?

— Primero, recursos humanos, ese estudio no lo hace cualquiera, no basta un técnico de laboratorio, sino un virólogo.

¿Y cuántos virólogos se calcula que haya en Bolivia?

— En La Paz teníamos dos, ahora debe haber un poco más. Un estudio de coronavirus no lo hace cualquiera, se debe manipular con todas las medidas de bioseguridad, no es un examen común. Por tanto, primero necesitas al especialista, luego las condiciones de bioseguridad; tercero, es un estudio que lleva tiempo; y cuarto, se requiere capacidad tecnológica, que pocos laboratorios en Bolivia tienen. Los elegidos tienen la capacidad de hacerlo y entiendo que se les dotará de los insumos. Ahora bien, las pruebas seguirán tardando el mismo tiempo, pero se demorará mucho menos en conocer los resultados (por la cercanía con el paciente).

Foto: pexels.com

¿Cuál es la ventaja de esto?

— Garantiza una capacidad de respuesta más veloz para tomar las acciones que correspondan, entre ellas el aislamiento del entorno (familiar o de quienes hayan tenidos contacto con la persona que dio positivo).

La Presidenta anunció el lunes que el Gobierno compra un lote de 500 respiradores para atender los casos graves, ¿qué características deben tener éstos, entendemos que deben ser certificados?

— La persona ideal para hablar sobre esto es el presidente de la Sociedad Boliviana de Terapia Intensiva, pero en términos generales puedo explicarle que los ventiladores –como es que se llama a estos aparatos que reemplazan la función del pulmón– son de dos tipos: de presión negativa y presión positiva. Otra división genérica es que hay el ventilador mecánico no invasivo (VMNI) y el ventilador mecánico invasivo (VMI). El primero se puede colocar con una escafandra, pero para el segundo se necesita entubar al paciente; para ello se requiere monitores y otros equipos que manejan los intensivistas, quienes además conocen los parámetros de dotación de oxígeno y otros aspectos más complejos. Si se compran los ventiladores mecánicos invasivos se necesitan más áreas de terapia intensiva, no se pueden usar en cualquier lugar. Estos sitios deben tener, por ejemplo, el suministro regular de oxígeno almacenado en plantas productoras especiales de los hospitales.

En las condiciones en qué se encuentra el país, qué se debe esperar de la población y las autoridades.

— Esta es una acción compartida. El gran rol del ciudadano se resume a tres palabras: disciplina, solidaridad y responsabilidad. Acatar la cuarentena y el aislamiento, lavarse las manos cada hora, usar barbijo cuando amerita, toser y estornudar en el brazo, limpiar sus calzados en agua con lavandina son señales de disciplina, solidaridad y responsabilidad. En cuanto a las autoridades, tanto el nivel municipal como el departamental y el nacional tienen sus propias competencias en cuanto a la construcción, equipamiento y dotación de insumos e ítems para los hospitales, lo que deben hacer (enfatiza el entrevistado) es cumplir cada quien con su responsabilidad. No obstante, esta responsabilidad es compartida y demanda un nivel de coordinación más serio. (01/04/2020)

Dilema de invierno: tengo gripe o COVID-19?

Además de la pandemia, con la época proliferan las IRA; confundirlas es posible.

/ 7 de junio de 2020 / 09:22

Fiebre, dolor de cabeza, tos… “¿Será que contraje el coronavirus?, ¿o se tratará simplemente de un resfrío?, ¿y si es COVID-19 y expuse a mi familia?, pero me cuidé, tal vez sea solo una gripe, ¿y ahora qué hago?, cómo saberlo”.

En una azarosa coincidencia para el país y sus habitantes, la pandemia del coronavirus llegará a su pico más alto de contagios en unas semanas, justo en el inicio oficial de la temporada de invierno, época de proliferación de las Infecciones Respiratorias Agudas (IRA), a las que se suele nombrar como gripe o influenza.

Un estado de confusión y probablemente una alta demanda de consultas médicas especializadas están dentro de las previsiones de los expertos y autoridades. La primera certeza que dan es que el diagnóstico clínico permitirá discernir un caso de otro, y lo segundo es una recomendación contundente: ante la duda, mejor no automedicarse y buscar ayuda.

¿Qué relación hay entre ambas? Pues “las IRA son enfermedades de carácter estacional, por eso aparecen en invierno, y al igual que el COVID-19 son producidas por virus; la diferencia es que unas se manifiestan regularmente en forma de una gripe y las otras pueden llegar a dañar los pulmones”, explica el experto en salud pública y exministro de Salud Guillermo Cuentas.

Una influenza o gripe puede también derivar en una bronquitis, una bronconeumonía o una neumonía cuando no es tratada a tiempo o cuando el tratamiento suministrado no es el correcto.

El término gripe viene del francés grippe (como llamaban a la epidemia de catarros en el siglo XVIII), que a su vez deriva del suizo-alemán grupi que quiere decir agacharse y temblar, explica Óscar Franco, epidemiólogo, director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna (Suiza) y académico en Estados Unidos y los Países Bajos.

“La gripe es causada por el virus de la influenza que tiene tres subtipos: A, B y C. Los del subtipo B y C viven en las manos y los del subtipo A, en animales salvajes, se puede transmitir a gallinas y cerdos, y (cuando afecta a los humanos) tiene una severidad más alta que el resto”, detalla el experto citado por el canal France 24.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los subtipos A que actualmente circulan entre la población mundial son el A(H1N1) y el A(H3N2).

El jefe nacional de Epidemiología, Virgilio Prieto, expone que la relación entre el frío y el incremento de las IRA se debe al simple hecho de que se producen “aglomeraciones en espacios cerrados para hacer frente a las bajas temperaturas, por tanto la posibilidad de contagio es mayor”.

La buena noticia es que “las medidas de bioseguridad que aplicamos para prevenir el coronavirus sirven también para evitar la influenza y otras infecciones respiratorias agudas”, dice la autoridad, quien hace hincapié en el uso de barbijos, el lavado y/o desinfección de manos y el distanciamiento físico.

En cuanto al coronavirus, la OMS indica que éste pertenece a una extensa familia de virus que pueden causar enfermedades en animales y humanos. En los humanos, diversos tipos de coronavirus ocasionan infecciones respiratorias que pueden ir desde el resfriado común hasta estados más graves como el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS).

El nuevo coronavirus descubierto a finales de 2019 es el causante de la actual pandemia.

CONFUSIÓN. “El COVID-19 (que es un virus del tipo SARS) se presenta con cuadros respiratorios pero también abdominales, por eso se puede camuflar con una influenza o gripe. Además, una persona lo puede transmitir sin tener síntomas y afecta más a la población vulnerable, o sea a aquella que tiene enfermedades crónicas y es de edad”, dice Franco.

La probabilidad de una confusión ante ciertas manifestaciones sintomatológicas es alta, refrenda Cuentas, pero solamente de inicio, porque las diferencias también son marcadas.

“Clínicamente se puede reconocer rápidamente si los síntomas son de COVID-19 o de una IRA causada por otro tipo de virus. Son tres las claves: primero, una influenza regular casi nunca produce insuficiencia respiratoria, puede producir catarro o congestión nasal; lo segundo es que los procesos gripales elevan la temperatura entre 37 y 37,5 grados, pero con el COVID-19 ésta es más elevada y persistente; y la tercera diferencia es la tos seca, el COVID-19 va a producir un intenso dolor de garganta, una sensación casi de ahogo”, afirma Cuentas.

En su sitio oficial, el Ministerio de Salud refiere un síntoma más que permite un rápido discernimiento: los portadores del nuevo coronavirus tienden a perder los sentidos del olfato y del gusto, un indicio que la ciencia detectó a medida que fue conociendo mejor cómo afecta el virus.

RIESGOS. Ante la duda de qué tipo de mal podría estar aquejando a una persona, ¿qué hacer? Lo primero, advierte el exministro Cuentas, es “no automedicarse”. La automedicación ha complicado varios cuadros del nuevo coronavirus en Beni, donde varias personas comenzaron a ingerir fármacos supuestamente efectivos.

El presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Adrián Ávila, uno de los médicos que lideró la primera cruzada de profesionales voluntarios para asistir a los enfermos de COVID-19 en esa región, ya había alertado del grave riesgo que supone esta práctica.

Hidroxicloroquina (que se usa para la malaria y el paludismo), azitromicina (antibiótico), prednisona (corticoide), indometacina (antiinflamatorio), cotrimoxazol (contra los hongos), aspirina e ivermectina (antiparasitario) son los fármacos que mucha gente usó, sin prescripción, en varias regiones del país con la idea de combatir el mal. “Los casos graves y con complicaciones que atendimos tenían que ver con la automedicación”, dice Ávila.

Por tanto lo mejor es buscar ayuda, “pero no ir al centro de salud, pues de ser positivo a COVID-19 podría contagiar a otros; lo que hay que hacer es llamar a los números habilitados por los diferentes niveles de gobierno para que personal médico acabe con la disyuntiva”, sugiere Cuentas.

Así, será un médico el que, en base a un diagnóstico clínico, establecerá qué tratamiento seguir y, “de ser necesario, solicitará una prueba de laboratorio para eliminar cualquier duda”, dice Prieto.

vacunas. El jefe nacional de Epidemiología recuerda que para el caso de la influenza estacional hay vacunas; en Bolivia, las dosis de inmunización se empezaron a inocular desde fines de mayo.

Para evitar que la gente se aglomere en los centros de salud, el Gobierno dispuso una campaña “casa por casa”, empezando por las poblaciones vulnerables: personal médico, mujeres embarazadas, niños, adultos mayores, personas con alguna enfermedad de base y policías y militares que realizan los controles callejeros.

Una vacuna contra el nuevo coronavirus aún tomará algo de tiempo, pero además ya representa una pugna entre los grandes laboratorios y los Estados y organismos a favor de una distribución masiva de dosis, entre ellos Francia, Alemania y Naciones Unidas, y otros, como Estados Unidos, que quiere ser el primero en recibirlas.

En las últimas horas se informó que unas 10 vacunas están siendo probadas en humanos, “incluido el proyecto del laboratorio de la compañía estadounidense Pfizer, que desarrolla su trabajo junto al laboratorio alemán Biontech”, reportó el servicio informativo alemán Deutsche Welle-DW.

Otra de las vacunas en desarrollo es la de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, que será probada en un grupo de 2.000 personas en Brasil.

El frío causará una baja de hasta 8° C

Este fenómeno climático se sentirá entre junio y agosto

Wilma Pérez – La Paz

A 16 días de ingresar al invierno el frío empieza a recrudecer, y según el pronóstico del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), entre junio y agosto el termómetro marcará descensos de hasta 8 grados centígrados.

“Es característico de la época y al tener el ingreso de frentes fríos, algunos días vamos a ir registrando caídas de entre 6 y 8 grados”, explica la pronosticadora Ana Mendoza.

La experta adelanta que en la región del altiplano y algunos sectores de los valles predominarán registros de menos de cero grados. Y en el caso del oriente, las temperaturas mínimas también estarán por debajo de 10 grados.

REGISTRO. Los descensos de temperatura ya son un hecho en todo el territorio nacional y zonas “tradicionalmente frías” ya reportan cifras bajo cero; es el caso del municipio de Uyuni, en Potosí, donde la más baja fue de 15 grados bajo cero, el 13 de mayo. Entre ayer y anteayer, el medidor marcó 8,5 grados centígrados bajo cero.

No obstante, debido a la cuarentena, aún no se contaba con datos de otras estaciones, como Charaña (La Paz) y Laguna Colorada (Potosí), que casi siempre registran temperaturas extremas por el frío.

Respecto al frío que se sintió en las horas precedentes, Mendoza indicó que el que afecta al oriente se debe al ingreso de un frente frío que se estacionó en el departamento de Santa Cruz; “a partir del fin de semana cambiará”, mas no se descarta el ingreso de otro fenómeno similar en unos días.

En cuanto al altiplano, señaló que la alerta que emitió el Senamhi por vientos fuertes de 40 a 70 kilómetros por hora se mantendrá hasta hoy y eso hará que aumente la sensación térmica de frío.

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Se prevé que los casos se dupliquen en La Paz

Las autoridades del COED no descartan regresar a la cuarentena rígida.

El servicio de transporte público está prohibido el fin de semana y también el lunes próximo.

/ 3 de junio de 2020 / 17:06

Todo apunta a que los casos confirmados del nuevo coronavirus se duplicarán hasta el fin de semana en el departamento de La Paz. El Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) no descarta regresar a la cuarentena rígida en función del estado de la pandemia.

En los últimos días, el número de positivos reportado oficialmente pasó de una a dos cifras; así, por ejemplo, mientras el 24 de mayo se confirmaban 8 nuevos casos en toda la región, para el 29 de mayo el registro ya era de 21.

Una de las explicaciones estaba en el relajamiento del cumplimiento de las restricciones por parte de la gente en diversas ciudades, y también de los controles militares y policiales.
En La Paz y El Alto, calles y avenidas lucían cada vez más llenas y la circulación de vehículos llegó a congestionar muchas vías.

Así, este martes el departamento cerró la jornada con 614 nuevos casos confirmados.
Y ahora que la mayoría de los municipios paceños flexibilizó la cuarentena (desde el 1 de junio), se produjo un retorno desordenado a la “nueva normalidad”.

Por todas estas razones, el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de La Paz, René Sahonero, pronosticó una multiplicación de contagios. “Hasta este fin de semana llegaríamos a duplicar los casos en La Paz, quizá más”, dijo la autoridad a Unitel, con lo que la región podría sumar unos 1.200 confirmados.

“Las personas han salido como si hubieran estado encerradas en la cárcel, de forma indiscriminada. Lamentablemente estamos en la curva de ascenso”, complementó luego en declaraciones a RTP.

En su informe diario, el Ministerio de Salud dio a conocer el lunes que La Paz reportaba 48 nuevos casos, sin embargo, el ministro de Obras Públicas, Iván Arias —delegado presidencial para la coordinación de las tareas en la lucha contra el COVID-19—, dio a conocer ayer que los contagios eran, en realidad, 89.

“Anoche (por el lunes), los resultados salieron muy tarde, hasta las 21.00 solo se informó de 48, pero estamos en 89, es impresionante”, exclamó la autoridad.

En todo el departamento, el municipio más afectado es La Paz, seguido de El Alto, Patacamaya, Viacha, Cairoma y Umala.

Hasta el lunes por la noche (los datos del martes recién se conocerán hoy), la sede de gobierno tenía 255 casos confirmados del nuevo coronavirus: 116 activos, 129 recuperados y 10 fallecidos.

Con el ingreso a la cuarentena dinámica condicionada, la ciudad capital experimentó entre el lunes y ayer un gran movimiento en las calles, aglomeraciones para abordar el transporte público, choferes que transportaban más pasajeros de lo permitido y filas sin guardar el respectivo distanciamiento físico. Lo propio sucedió en El Alto.

Sobre la multiplicación de contagios, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, dijo este martes que “hay que considerar que el incremento no se ha producido ayer (en referencia al lunes, primer día de la flexibilización), sino en el curso de los días anteriores. Por eso estamos tomando las medidas necesarias para tener nuestro sistema de salud en buenas condiciones y regresar a la cuarentena rígida si hubiera riesgo de colapso (…). Esperemos que la flexibilización no represente ese riesgo”.

Para medir cualquier nivel de vulnerabilidad, el COED decidió tener hasta el viernes un modelo de medición de indicadores del estado de situación de la pandemia en los 87 municipios de La Paz, herramienta que les servirá para la toma de decisiones.

Desde el 1 de junio, vía decreto gubernamental, tanto gobernaciones como alcaldías asumieron la gestión de las medidas para la prevención, control y atención de la pandemia.

La idea es que sean las autoridades de cada región autónoma las que tomen la decisión de la rigidez de la cuarentena en función del número de casos y la solidez de su sistema sanitario.

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Desde el lunes, la responsabilidad de la ciudadanía en las medidas de prevención se pone a prueba

Expertos y autoridades apelan al cumplimiento de las medidas de bioseguridad como la mejor acción para evitar una explosión de casos de coronavirus en el país.

Clientes y usuarios de los servicios de un banco en La Paz esperan su turno guardando el debido distanciamiento.

Por Patricia Cusicanqui

/ 29 de mayo de 2020 / 23:29

El lunes, el país ingresará en una nueva modalidad de vida y toda actividad estará condicionada a la prevención de más contagios del nuevo coronavirus, responsabilidad que recaerá con mayor fuerza en la población y de cuya disciplina dependerá, en gran parte, la salud de la comunidad y, en consecuencia, la capacidad de respuesta del sistema hospitalario.

Desde el 1 de junio, la cuarentena dinámica condicionada flexibilizará una serie de limitaciones vigentes por 71 días en toda Bolivia, desde que el Gobierno decretara el encierro total a fin de evitar nuevos casos del COVID-19.

Los sistemas de transporte municipal, interprovincial y las actividades laborales y comerciales se reanudarán en varios territorios del país, salvo excepciones dispuestas por las gobernaciones o alcaldías donde se advierte que el riesgo aún es alto (por ejemplo en Santa Cruz y Tarija). Y la circulación de la gente será irrestricta, con la única condición de cuidar las medidas de bioseguridad.

Son, precisamente, ésas las claves para hacer frente a la enfermedad. Llevar mascarilla, guardar distancia física y lavarse constantemente las manos o desinfectarlas con alcohol son las reglas que todos deberán cumplir y los expertos y autoridades hacen mucho hincapié en ello.

La propia presidenta Jeanine Áñez hizo un llamado para cuidar estas recomendaciones. “Dependerá de la disciplina con que la población acate las medidas de prevención el evitar una explosión de casos positivos” en esta nueva etapa de la cuarentena dinámica, dijo el jueves al posesionar a la nueva ministra de Salud, Eidy Roca.

La voz de los expertos

De su lado, los expertos exponen los argumentos técnicos y científicos para que la ciudadanía comprenda mejor a lo que se enfrenta. “Hemos llegado a un punto en que nadie sabe quién está enfermo, hay casos positivos asintomáticos y estos son potenciales transmisores del virus. Por eso, todo el que salga a la calle debe usar un barbijo”, explica Carlos Ibañez, médico internista, experto en terapia intensiva.

El presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, es drástico en su pronóstico si la conducta de los vecinos no mejora. “¡Cómo puede ser que un chofer llene su minibús cuando se comprometieron a cumplir con las normas de bioseguridad!”, se lamenta ante lo sucedido en algunos barrios de El Alto esta semana. “Las autoridades deben ejercer mano dura o sucederá como en Beni donde hubo que decidir entre un joven y un adulto para internarlo en terapia intensiva, ¿eso quieren en La Paz?, ¿que tengamos que elegir a quién salvar y a quién no?”, advierte.

Familias vulnerables hacen fila cuidando las medidas de bioseguridad para recibir alimentos de la Gobernación en barrios periféricos.
Foto:. GADLP

El comandante nacional de la Policía, quien junto a las Fuerzas Armadas tendrá a su cargo el control del cumplimiento de las normas a partir del lunes, también apela a la conciencia ciudadana. “Llamamos a la responsabilidad de todos los bolivianos, cumplan las normas al tomar un bus del transporte público, al hacer fila para comprar un producto, en cada actividad que desarrollen”, reflexiona.

Santa Cruz, cuyas autoridades determinaron la noche de este viernes mantener la cuarentena rígida por 14 días más al ser la región más golpeada por la pandemia, registra una explosión de casos no solo porque fue la puerta de entrada del virus al país, sino por la falta de cumplimiento del confinamiento y de las medidas de bioseguridad por parte de sus habitantes. El secretario departamental de Salud, Óscar Urenda, llamó la atención al respecto varias veces.

Bolivia alcanzó este viernes 8.731 casos del nuevo coronavirus. Y el retorno a las actividades, dada la presión social y los efectos negativos para la economía del encierro total, se realizará justo cuando la curva va en ascenso.

Retomar actividades

“La gente nos ha pedido que se flexibilice la cuarentena, ésta no ha acabado, el virus no se ha ido de Bolivia y estamos en curva ascendente. Lo que hemos hecho es flexibilizar para que la gente reactive las actividades productivas, pero disciplinadamente”, expone el ministro de Obras Públicas, Iván Arias. “Todo está regulado” por las alcaldías y gobernaciones, “le pido a la gente obedecer la norma”.

El presidente del Colegio Médico de La Paz, quien en representación de su gremio es parte del el Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED), asegura que el insistir con las recomendaciones no es “ir en contra de nadie. Pidieron volver a trabajar, vayan, pero seamos responsables, usemos barbijo, alcohol en gel, lavémonos las manos, mantengamos distanciamiento entre personas y si se puede, usemos máscaras faciales, son importantes porque evitan que uno se lleve la mano a los ojos. Así uno se cuida y cuida al otro”.

Las Alcaldías han aprobado normas que regulan el retorno de las actividades, todas con base en las medidas de prevención. En esa línea, el alcalde de La Paz, Luis Revilla, recordó hoy que cada ley se trabajó en consenso con los sectores involucrados y que espero que el cambio “no represente un incremento abrupto de casos que obligue a dar pasos atrás”.

“A partir del lunes, ciertamente buena parte de la responsabilidad de la administración de la emergencia va a estar en manos de los ciudadanos. La experiencia de otros países muestra que la disciplina ha logrado que se administren los contagios sin sobrepasar los servicios de salud. Los ciudadanos han exigido flexibilización de las actividades económica, lo que es completamente comprensible, pero también es necesario que todos asuman la parte que les corresponde”, sostiene Revilla.

La preocupación radica en que aún no terminan de fortalecerse del todo los sistemas hospitalarios, que están tanto a la espera de la llegada de los 500 ventiladores adquiridos por el Gobierno, los cuales necesitan áreas de asilamiento para su instalación, como de los miles y miles de reactivos para realizar más pruebas.

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Gobernación cruceña asume la administración del hospital de Montero y prevé internaciones en una semana

Las autoridades de esa región esperan la aprobación de una ley que autorice la apertura parcial del nuevo nosocomio.

Las tres autoridades, médicos y administrativos recorrieron ambientes del nosocomio este viernes. Foto: GADSC

/ 29 de mayo de 2020 / 17:46

La Gobernación de Santa Cruz asumió en esta jornada la administración del hospital de Montero y dispuso que personal de salud y administrativo ingrese al nosocomio para conocer y preparar los ambientes que serán habilitados por la emergencia del COVID-19. Se prevé que en una semana se pueda recibir a los primeros internados.

De acuerdo con las autoridades de esa región, lo único pendiente es que la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) trate y apruebe el proyecto de ley enviado por la Presidenta el miércoles con la finalidad de que la apertura parcial del establecimiento tenga carácter legal.

“El mensaje al pueblo de Montero es que el hospital se está poniendo en marcha, no podemos meter de buenas a primeras 50 pacientes, lo  haremos de a poco. El hospital ya está en manos de la Gobernación y solo falta el tema legal”, declaró este viernes el secretario de Salud del gobierno departamental cruceño, Óscar Urenda, luego de reunirse con la ministra de Salud, Eidy Roca, y el alcalde de ese municipio, Miguel Ángel Hurtado.

Urenda aseguró que un grupo de médicos y administrativos ingresó en esta jornada al centro de salud de tercer nivel para “conocer e ir preparando el hospital. Se ha instruido al director, a los médicos intensivistas y otros galenos que vayan familiarizándose con las áreas que van a ser entregadas (…). Yo calculo que en una semana vamos a poder ingresar pacientes”.

El segundo con más casos

Montero es el segundo municipio del país con más casos del nuevo coronavirus. Mientras Santa Cruz de la Sierra reporta 4.044, Montero registra 1.163, pero esta urbe tiene solo el 5% de la población de la capital cruceña. La proyección de habitantes para esta última es de 1.722.480 para 2020, en tanto que Montero se acerca a los 90.000 pobladores. En todo el territorio cruceño, el número de positivos es de 5.744.

Según el más reciente Índice de Riesgo Municipal COVI-19 emitido en esta jornada por el Ministerio de Salud, Montero ocupa el tercer lugar en la lista de los 10 territorios de mayor riesgo, detrás de Trinidad (Beni) y Portachuelo (Santa Cruz), y con la segunda tasa de incidencia más alta de contagios de todo el país.

A inicios de mes, Urenda había expresado su preocupación por lo que podría suceder en ese municipio considerando el elevado ritmo de contagios que reportaba. “Es un turbión que nos va a complicar”, dijo en esa oportunidad. Ahora, el sistema de salud de Montero ya no da abasto para tantos pacientes y éstos deben ser enviados a los hospitales de referencia de la ciudad capital.

Proyecto de ley

El miércoles, la Presidenta Jeanine Áñez recurrió a la ALP para que apruebe un proyecto de ley que autorice la apertura parcial del establecimiento en vista de la crisis sanitaria. «Como Presidenta envíe a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley de emergencia que nos permita tomar y ocupar de inmediato el hospital de tercer nivel de Montero. Con su inmediata aprobación salvaremos vidas», informó la Jefa de Estado, mediante su cuenta en Twitter.

La entrega del hospital de tercer nivel de Montero atraviesa por dificultades administrativas y legales. Este nosocomio ya fue construido y tiene capacidad para instalar 200 camas. A inicios de año, el Gobierno había anunciado tenerlo listo hasta el 31 de enero de este año, pero faltan equipamiento e insumos. Urenda dijo que se espera el presupuesto del nivel central para avanzar lo antes posible en estos pendientes.

En el pasado, la gestión de este nosocomio fue motivo de disputa entre la Gobernación cruceña y el entonces gobierno del Movimiento Al Socialismo.

Actualmente, el único nosocomio municipal que opera en la ciudad es de segundo nivel, o sea que no atiende especialidades, y cuenta con un ambiente de terapia intensiva con solo cinco camas; dado el avance de la pandemia, esta área ya colapsó.

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El Gobierno prohíbe la venta indiscriminada de fármacos en Beni

La finalidad es evitar la automedicación ya que muchos de los pacientes complicaron su salud por ingerir medicamentos no indicados.

La ministra interina de Salud, Eidy Roca, en conferencia de prensa, hoy. Foto: Ministerio de Comunicación

/ 27 de mayo de 2020 / 22:59

El Gobierno informó que ha prohibido a las farmacias de Beni la venta indiscriminada de aquellos fármacos que, se presume, servirían para combatir al coronavirus, entre ellos antiparasitarios, retrovirales y antibióticos.

El miedo, la desinformación y la desesperación ante el incremento de casos de COVID-19 llevó a mucha gente, particularmente en Trinidad, a ingerir un cóctel de fármacos con la idea de evitar contraer el mal o superar algunos síntomas. El resultado fue que el hospital German Busch recibió pacientes intoxicados, lo que agrava la crisis sanitaria de esa región.

La ministra interina de Salud, Eidy Roca, informó este miércoles de una serie de acciones asumidas para hacer frente a la pandemia en esa región y explicó que desde el 1 de junio, cuando Trinidad será encapsulada, brigadas médicas recorrerán casa por casa para detectar posibles casos.

“Nuestros profesionales en salud van a llegar a todos los barrios, vamos a hacer el tratamiento en sus propias casas de ser necesario, pero como corresponde, de acuerdo con un protocolo. No está permitido tomar medicamentos sin prescripción médica, las brigadas van a ver la pertinencia (de suministrarlos). Se ha prohibido a las farmacias expender medicamentos que se están usando indiscriminadamente en cuanto al manejo de esta enfermedad, si no van con receta médica”, dijo Roca.

Cóctel de riesgo

Imágenes de supuestas combinaciones médicas para hacer frente el COVID-19 circulan en las redes sociales, incluso con recomendaciones de cantidades a ingerir y los horarios “indicados”.

En la víspera, el ministro de Energías, Rodrigo Guzmán (una de las autoridades asignada por la Presidenta para trabajar en esa región), informó que a los hospitales llegaron personas intoxicadas, justamente, por consumir lo que se ofrece para evitar contagios.

“Mucha gente entra en pánico y está tomando todo lo que se le ofrece, y están llegando a los hospitales intoxicados”, advirtió. Por lo tanto, dijo, se trabaja en una fuerte campaña informativa dirigida a explicar a la población qué hacer ante la sospecha de coronavirus.

El presidente de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Adrián Ávila, uno de los médicos que lideró la primera cruzada de profesionales voluntarios para asistir a los enfermos de COVID-19 en esa región, ya había alertado del grave riesgo que corría la población.

Hidroxicloroquina (que se usa para la malaria y el paludismo), azitromicina (un antibiçotico), prednisona (corticoide), indometacina (antiinflamatorio), cotrimoxazol (contra los hongos), aspirina e ivermectina (antiparasitario) son los fármacos con los que algunos benianos se automedican para combatir el mal, exponiéndose a serios problemas de salud, indicó el especialista.

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