Las autoridades filipinas elevaron ayer a 49 el número de fallecidos causados por las inundaciones que se retiran lentamente en Manila y otras provincias del norte del archipiélago tras dejar más de dos millones de afectados.

Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres, 26 personas perdieron la vida en la provincia de Manila, la mayoría ahogadas, excepto los nueve miembros de una misma familia sepultados por un alud de tierra, una mujer que sufrió un ataque al corazón y otra que pereció electrocutada. Las otras 23 muertes se registraron en otras provincias, casi todas por ahogamiento. Los equipos de rescate siguen las labores de recuento de cadáveres.