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John Kerry llega a Pekín para pedir a China que sosiegue a Corea del Norte

Tras una escala en Seúl en donde reafirmó el apoyo de Washington a Corea del Sur, Kerry viajó a la capital china en donde se reunió con el jefe de la diplomacia Wang Yi y con el presidente Xi Jinping

/ 13 de abril de 2013 / 14:27

El secretario de Estado estadounidense John Kerry llegó el sábado a Pekín para intentar convencer a las autoridades chinas de alzar el tono contra Corea del Norte y que aboguen por un acercamiento entre Seúl y Pyongyang.

Tras una escala en Seúl en donde reafirmó el apoyo de Washington a Corea del Sur, Kerry viajó a la capital china en donde se reunió con el jefe de la diplomacia Wang Yi y con el presidente Xi Jinping.

«Obviamente debemos hacer frente a enormes desafíos, y estoy deseoso de tener esta conversación con usted hoy», dijo Kerry a su homólogo chino.

Al ser recibido por el presidente Xi en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, el secretario de Estado norteamericano estimó que la situación en la Península Coreana atraviesa actualmente «un momento crítico».

«Señor presidente, se trata claramente de un momento crítico con algunas cuestiones que constituyen grandes desafíos», dijo Kerry. «Cuestiones relativas a la Península Coreana, el desafío de Irán y las armas nucleares, Siria y Medio Oriente, y las economías en el mundo que necesitan ser reactivadas», agregó.

China es el único aliado importante de Corea del Norte y su proveedor clave de ayuda y comercio. Las autoridades chinas son las únicas que tienen influencia sobre el gobierno de Kim Jong-Un, que ha amenazado en varias oportunidades con una guerra nuclear.

Sin embargo, Xi no se refirió a la Península Coreana en sus primeras afirmaciones durante esta reunión, limitándose a decir que la relación entre Estados Unidos y China «se encuentra en una nueva etapa histórica y tuvo un buen comienzo».

Estados Unidos y Corea del Sur, así como Japón que fue directamente amenazado el viernes por Pyongyang con un ataque nuclear, intentan disuadir a Corea del Norte de llevar a cabo un ensayo de uno o varios misiles de corto y mediano alcance que atizarían aún más la tensión en la península coreana.

En un año Pyongyang disparó dos misiles (uno de ellos, el de diciembre, fue exitoso) considerados por las potencias occidentales como ensayos de misiles balísticos encubiertos, y procedió a un ensayo nuclear (el 12 de febrero) lo que le valió un nuevo tren de sanciones en la ONU, causa de las amenazas belicistas norcoreanas.

Corea del Norte, que ignoró las advertencias de su vecino y aliado chino, desplegó en su costa oriental dos misiles Musudan, con un alcance teórico de 4.000 km lo que supone que podría atacar objetivos en todo el territorio japonés, surcoreano e incluso en la isla de Guam en el Pacífico, en donde Estados Unidos tiene bases navales y aéreas.

El eventual disparo de un misil podría producirse alrededor del 15 de abril, día aniversario del nacimiento del fundador de la dinastía comunista, Kim Il-Sung, estiman los expertos.

Estados Unidos estima que China, único aliado de peso y garante económico de Corea del Norte, puede y debe usar su influencia para doblegar a Pyongyang antes de que cometa lo irreparable.

«China tiene un enorme potencial para hacer la diferencia sobre este tema y espero que en ocasión de nuestras reuniones podamos entendernos sobre las formas para desactivar las tensiones», declaró John Kerry en un comunicado conjunto con la presidenta surcoreana Park Geun-Hye difundido antes de partir de Seúl.

«Está claro en el mundo entero que ningún país tiene una relación tan estrecha ni una influencia tan grande en la RPDC (República Popular y Democrática de Corea) que China», agregó.

Sin designar explícitamente a Corea del Norte, el presidente chino Xi advirtió la semana pasada a Pyongyang de que no «precipite (la península coreana) en el caos».

Según el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, que se reunió el viernes en Pekín con los dirigentes chinos, éstos están «muy preocupados» por la situación.

Sin dejar de lado la firmeza de Washington frente a las amenazas, Kerry dio en paralelo el apoyo estadounidense a la mano tendida por Seúl a Pyongyang. La presidenta Park, que militó en la derecha conservadora tradicionalmente hostil al régimen comunista, declaró el viernes que Corea del Sur está dispuesto a «escuchar lo que Corea del Norte tiene para decir».

«La presidenta Park fue elegida con una visión diferente de las oportunidades de paz y saludamos esta visión», explicó John Kerry. «Estamos listos para trabajar con la convicción de que las relaciones entre el norte y el sur pueden mejorar y pueden hacerlo muy rápido», dijo.

Para apaciguar la situación, Estados Unidos anuló la semana pasada el disparo de ensayo de un misil balístico intercontinental desde California (oeste), el Minuteman 3. Con el mismo espíritu Kerry desistió de visitar en Corea del Sur la localidad fronteriza de Panmunjom en donde se firmó el armisticio que puso fin a la Guerra de Corea (1950-1953).

Luego de China, Kerry viajará a Japón, amenazado el viernes por la noche por el régimen norcoreano con «llamas nucleares» luego de que Tokio ordenara el despliegue de baterías antimisiles y dispusiera que se derribe todo misil norcoreano que amenace el territorio nipón.

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Kerry promete defender a Japón frente a la amenaza nuclear norcoreana

En su gira asiática el secretario de Esado de EE.UU. también viajó a Seúl en donde ante la presidenta Park Geun-Hye reafirmó el viernes el respaldo de Estados Unidos a la iniciativa surcoreana de construir un diálogo fluido y de confianza con el Norte

/ 14 de abril de 2013 / 22:13

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, aseguró este domingo que Estados Unidos, que obtuvo el apoyo de Pekín para trabajar de manera conjunta en apaciguar la crisis en la Península Coreana, está «totalmente determinado a defender a Japón», país  amenazado nuclearmente por Corea del Norte.

«Estados Unidos está totalmente determinado a defender a Japón», subrayó Kerry en conferencia de prensa junto a su homólogo japonés, Fumio Kishida, con el que acababa de entrevistarse.

El responsable de la diplomacia estadounidense inició en Tokio la tercera y última etapa de su gira asiática, después de pasar por Seúl, donde reafirmó el apoyo de Washington a su aliado surcoreano, y Pekín.

El régimen norcoreano amenazó el viernes a Japón con «fuego nuclear» después de que Tokio desplegara baterías antimisiles para destruir cualquier misil norcoreano que amenace su territorio.

«El Norte tiene que comprender, y creo que ahora lo ha entendido, que sus amenazas solo aislarán y empobrecerán más a su pueblo», explicó Kerry y aseguró que Estados Unidos quería «volver a la mesa (de negociaciones) y encontrar una solución pacífica» a la crisis.

«Estamos dispuestos a tender la mano, pero necesitamos circunstancias apropiadas», dijo a los periodistas que viajan con él.

El sábado en Pekín, Kerry hizo saltar las alarmas ante el jefe de Estado chino, Xi Jinping. «El momento es crítico con algunas cuestiones que constituyen grandes desafíos, entre ellas las cuestiones relativas a la Península Coreana», destacó.

China es el único aliado importante con que cuenta Corea del Norte y es su proveedor clave en cuanto a cooperación y comercio. Según el Consejo de Relaciones Exteriores estadounidense, un grupo de reflexión, China suministra el 90% de la energía que importa su vecino comunista, el 80% de los bienes de consumo y el 45% de los alimentos.

Estados Unidos considera que el gigante asiático puede y debe utilizar su influencia para hacer ceder a Pyongyang antes de que haga algo irreparable.

Los expertos temen que Pyongyang proceda al disparo de un misil el lunes 15 de abril, día en que se celebra el aniversario del nacimiento del fundador de la dinastía comunista, Kim Il-Sung, abuelo del actual dirigente, Kim Jong-Un.

Este disparo supondría «un gran error» del régimen norcoreano, advirtió Kerry que, el domingo calificó de «muy positiva y constructiva» su visita a China.

Pekín se comprometió a colaborar para apaciguar las tensiones y «abordar el problema nuclear en Corea» con otros países, entre ellos Estados Unidos.

«China dijo claramente que no podíamos contentarnos con una política retórica», dijo el responsable de la diplomacia estadounidense en Tokio. «Ahora, la cuestión es saber qué acciones concretas se tomarán para no repetir el ciclo de estos últimos años» durante los cuales Pyongyang intercaló gestos de conciliación y provocaciones, dijo Kerry.

El consejero de Estado chino Yang Jiechi, que está a cargo de la política exterior de Pekín, dijo que su país «trabajará con otras partes relevantes incluido Estados Unidos para tener un rol constructivo».

Kerry indicó que el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, Martin Dempsey, encabezará este mes una delegación a Pekín para seguir con las conversaciones y asegurarse de que no son sólo declaraciones de buenas intenciones.

Por su parte, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, llamó a la comunidad internacional «a la unidad, para que Corea del Norte se dé cuenta de que sus provocaciones no le aportan nada y sólo agravan su situación».

«Japón quiere trabajar junto con Estados Unidos, Corea del Sur, China y Rusia para decirle a Corea del Norte que no debe (…) lanzar misiles», dijo Abe a la prensa local durante una visita a Iwo To, más conocida como Iwo Jima, en donde asistió a una ceremonia en el memorial de la guerra.

El único ataque nuclear de la historia fue perpetrado contra Japón por Estados Unidos, que arrojó bombas atómicas contra dos ciudades niponas el 6 y 9 de agosto de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial.

En su gira asiática Kerry también viajó a Seúl en donde ante la presidenta Park Geun-Hye reafirmó el viernes el respaldo de Estados Unidos a la iniciativa surcoreana de construir un diálogo fluido y de confianza con el Norte.

Pero Pyongyang rechazó el domingo la oferta de diálogo del Sur sobre el futuro del complejo industrial intercoreano de Kaesong, que podría cerrar por falta de suministros y de mano de obra.

El Norte prohíbe desde el 3 de abril a los surcoreanos el acceso al complejo, situado en su territorio a unos 10 km de la frontera. Pyongyang ha retirado a 53.000 empleados el martes pasado, en un contexto de gran tensión en la península.

Seúl exhortó el jueves a Corea del Norte a «sentarse a la mesa de negociaciones» para reabrir el sitio industrial, inaugurado en 2004 con la intención de establecer una cooperación simbólica entre las dos Coreas.

Pero Corea del Norte rechazó la oferta calificando su llamado de gesto «carente de significado» e «hipócrita», cuyo verdadero objetivo es disimular un proyecto de invasión del Norte.

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China y EEUU quieren neutralizar juntos la crisis en Corea

China es el único aliado importante de Corea del Norte y su proveedor clave de ayuda y comercio. Las autoridades chinas son las únicas que tienen influencia sobre el gobierno de Kim Jong-Un, que ha amenazado en varias oportunidades con una guerra nuclear

/ 13 de abril de 2013 / 18:56

China afirmó este sábado que neutralizar las tensiones en la península coreana es una cuestión de interés general en un momento calificado de «crítico» por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, que acudió a Pekín para pedir a las autoridades chinas que alcen el tono contra Corea del Norte.

Tras una escala en Seúl, donde reafirmó el apoyo de Washington a Corea del Sur, Kerry viajó a la capital china, donde se reunió con el jefe de la diplomacia, Wang Yi, y con el presidente, Xi Jinping. A continuación, cenó con el consejero de Estado Yang Jiechi.

«Tratar adecuadamente el problema nuclear coreano sirve al interés común de todas las partes», dijo Yang, y prometió que Pekín trabajaría para alcanzar este objetivo con otros países, entre ellos Estados Unidos.

«China y Estados Unidos deben tomar medidas para alcanzar el objetivo de desnuclearización en la península coreana», dijo Kerry.

El viernes, el secretario de Estado norteamericano pidió a Pyongyang que renuncie a efectuar un lanzamiento de misil y advirtió al régimen norcoreano de «un enorme error».

China es el único aliado importante de Corea del Norte y su proveedor clave de ayuda y comercio. Las autoridades chinas son las únicas que tienen influencia sobre el gobierno de Kim Jong-Un, que ha amenazado en varias oportunidades con una guerra nuclear.

Kerry ya había insistido sobre lo urgente de la situación al ser recibido por el presidente Xi Jinping.

«Señor presidente, se trata claramente de un momento crítico con algunas cuestiones que constituyen grandes desafíos», dijo Kerry. «Cuestiones relativas a la Península Coreana, el desafío de Irán y las armas nucleares, Siria y Medio Oriente, y las economías en el mundo que necesitan ser reactivadas», agregó.

Estados Unidos y Corea del Sur, así como Japón, que fue directamente amenazado el viernes por Pyongyang con un ataque nuclear, intentan disuadir a Corea del Norte de llevar a cabo un ensayo de uno o varios misiles de corto y mediano alcance que atizarían aún más la tensión en la península coreana.

En un año Pyongyang disparó dos misiles (uno de ellos, el de diciembre, fue exitoso) considerados por las potencias occidentales como ensayos de misiles balísticos encubiertos, y procedió a un ensayo nuclear (el 12 de febrero), lo que le valió un nuevo tren de sanciones en la ONU que provocaron las amenazas belicistas norcoreanas.

Corea del Norte, que ignoró las advertencias de su vecino y aliado chino, desplegó en su costa oriental dos misiles Musudan, con un alcance teórico de 4.000 km, lo que supone que podría atacar objetivos en todo el territorio japonés, surcoreano e incluso en la isla de Guam, en el Pacífico, donde Estados Unidos tiene bases navales y aéreas.

El eventual disparo de un misil podría producirse alrededor del 15 de abril, día en que se celebra el aniversario del nacimiento del fundador de la dinastía comunista, Kim Il-Sung, estiman los expertos.

Estados Unidos considera que China, único aliado de peso y garante económico de Corea del Norte, puede y debe usar su influencia para doblegar a Pyongyang antes de que cometa lo irreparable.

«China tiene un enorme potencial para destacarse en este tema y espero que en ocasión de nuestras reuniones podamos entendernos sobre las formas para desactivar las tensiones», declaró John Kerry en un comunicado conjunto con la presidenta surcoreana, Park Geun-Hye, difundido antes de partir de Seúl.

Sin designar explícitamente a Corea del Norte, el presidente chino Xi advirtió la semana pasada a Pyongyang de que no «precipite (la península coreana) en el caos».

Sin dejar de lado la firmeza de Washington frente a las amenazas, Kerry dio en paralelo el apoyo estadounidense a la mano tendida por Seúl a Pyongyang. La presidenta Park, que militó en la derecha conservadora, tradicionalmente hostil al régimen comunista, declaró el viernes que Corea del Sur está dispuesto a «escuchar lo que Corea del Norte tiene que decir».

Para apaciguar la situación, Estados Unidos anuló la semana pasada el disparo de ensayo de un misil balístico intercontinental desde California (oeste), el Minuteman 3. Con el mismo espíritu Kerry desistió de visitar en Corea del Sur la localidad fronteriza de Panmunjom, donde se firmó el armisticio que puso fin a la Guerra de Corea (1950-1953).

Luego de China, Kerry viajará a Japón, amenazado el viernes por la noche por el régimen norcoreano con «llamas nucleares» después de que Tokio ordenara el despliegue de baterías antimisiles y dispusiera que se derribe todo misil norcoreano que amenace el territorio nipón.

Kerry dijo esperar que China, Japón y Estados Unidos alcancen «la unidad» necesaria para proponer «soluciones».

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