Voces

Wednesday 7 Dec 2022 | Actualizado a 02:40 AM

Robo de vehículos

Solo en los ocho primeros meses del año 3.231 motorizados fueron robados en Bolivia

/ 26 de septiembre de 2014 / 04:04

Bolivia es un paraíso para los ladrones de automóviles, motocicletas y autopartes. Al menos eso parece cuando se conoce que, según el Comando Nacional de la Policía, cada día se roban 13 coches o motos en promedio. La situación requiere de una acción más decidida de las autoridades, lo mismo que puede decirse de todos los ámbitos en los que campea la delincuencia.

En efecto, un reportaje publicado en este diario da cuenta de que solo en los ocho primeros meses del año 3.231 motorizados fueron robados en Bolivia. Asimismo, la estadística muestra que siete de cada diez vehículos robados son motocicletas. Desglosando por departamento, se observa que Cochabamba es donde más motorizados se han robado: 24%, seguido muy de cerca por Beni, donde los robos y hurtos suman 20%; siguen en la lista Santa Cruz, con 15%, y Tarija, con 13%. La Paz está en quinto lugar con el 10% de los casos y Potosí es el que registró menos sustracciones (61), con 2% del total.

La institución del orden también ha hecho público el detalle de los motorizados preferidos por los delincuentes. A la ya señalada preferencia por las motocicletas, que según el Jefe operativo de la Dirección Departamental de Prevención y Robo de Vehículos (Diprove) del Beni ocurre “por descuido de los propietarios”, le siguen los automóviles, que desaparecen en mayor cantidad en La Paz y las vagonetas, en El Alto.

Al parecer, muestran las cifras policiales, la mayor efectividad está en Beni, donde dos de cada tres motocicletas robadas son recuperadas. Según los datos de Diprove Beni, el delito es cometido mayoritariamente en la capital, Trinidad, así como en las ciudades principales, Guayaramerín y Riberalta. Asimismo, son muchos los detenidos por este delito: hasta ahora 15 en la cárcel de Mocoví y, lo que es más preocupante, 20 menores de edad en centros de rehabilitación. No se conocen datos tan específicos para el resto de las capitales de departamento.

Eso sí, se sabe que en La Paz el modus operandi de los delincuentes dedicados al robo de autopartes incluye, en algunos casos, la temeridad de contactar a las víctimas para negociar una suerte de rescate de sus piezas, lo cual, se sabe desde hace años, se hace desde el interior de la cárcel de San Pedro, lo cual debe suceder de igual manera en otros penales del país.

Queda claro de este recuento la necesidad de reforzar y mejorar el trabajo policial en esta materia, pues es también uno de los principales indicadores de la inseguridad ciudadana y fuente de pingües ganancias para los delincuentes y las organizaciones criminales.

Hay, pues, muchas áreas en las que la Policía debe hacer mucho más de lo que ya hace; tal vez es un buen punto de partida el que ya se cuente con información estadística, pero ciertamente el conocer las cifras de la violencia no es suficiente para resolver la situación.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Dos hombres, dos revoluciones

/ 7 de diciembre de 2022 / 01:40

La historia política de nuestro país tiene muchas similitudes en diferentes momentos, recordarla nos permite analizarla con mayor objetividad. A continuación revisaremos dos historias y sus principales similitudes y diferencias.

Los partidos políticos más grandes en la vida de nuestro país son, en primer lugar, el Movimiento Al Socialismo (MAS) —en el Estado Plurinacional—, y en segundo lugar, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) —durante la República—. Los líderes de ambas agrupaciones: Evo Morales Ayma y Víctor Paz Estenssoro.

Diferencia 1. Víctor Ángel Paz Estenssoro nació en Tarija (1907-2001), cursó estudios primarios en su ciudad natal y secundarios, en Oruro; se graduó de abogado en la Universidad Mayor de San Andrés (1927). Fue funcionario público en varias dependencias estatales, especialmente del Ministerio de Hacienda, desempeñó el cargo de presidente del Banco Minero, fue catedrático de Historia en la Universidad Mayor de San Andrés. Su padre, de ascendencia argentina, tenía negocios en el sector minero. Provenía de una familia burguesa.

Evo Morales Ayma (1959) nació en el cantón Orinoca, departamento de Oruro. Estudió primaria en Orinoca, alternando sus estudios con el cuidado de llamas y trasquilado de ovejas, en sus labores como campesino. Cursó la secundaria en la ciudad de Oruro, donde trabajó de albañil, panadero y trompetista en una banda musical, se graduó como bachiller en 1977. Cumplió el servicio militar en la ciudad de La Paz, al concluirlo retornó a su pueblo. En 1982, su familia campesina pobre decidió migrar a Puerto San Francisco (Chapare, Cochabamba), donde trabajaron como agricultores, arroceros y luego cocaleros.

Víctor Paz fue abogado y político; Evo Morales es bachiller de origen campesino, dirigente sindical cocalero.

Diferencia 2. Paz comenzó su carrera política cuando fue electo diputado por Tarija (1938-1939), se desempeñó como ministro de Economía durante el gobierno de Enrique Peñaranda (1941) y ministro de Hacienda en el de Gualberto Villarroel (1943-1945); fue senador, se destacó como parlamentario y abogado en la mina de Simón Patiño.

Morales empezó en 1983 su carrera sindical, como secretario de Deportes; en 1985 ocupó la cartera de secretario general; en 1988 fue electo secretario ejecutivo de la Federación del Trópico de Cochabamba. En 1997, en alianza con la IU (Izquierda Unida) fue electo parlamentario; en 2002 volvió a ser diputado, por el MAS.

Paz, dirigente político; Morales, dirigente sindical.

Similitud 1. La Revolución de 1952 empezó a forjarse al retorno de la Guerra del Chaco (1932-1935), al frente de excombatientes como Germán Busch, Gualberto Villarroel, la organización de militares Radepa (Razón de Patria) y los partidos de izquierda de entonces, especialmente el Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR, 1940); ante un error político del PIR, fue el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) que dirigió la revolución de abril. Paz fue fundador del MNR (1942) y su líder hasta 1990, cuando se retiró de la política.

La Revolución Democrática y Cultural empezó a gestarse en 2000 (‘guerra del agua’, Cochabamba), y en 2003 (‘masacre de octubre’, La Paz), el MAS fue el articulador de esta revolución, en 2005. Morales fundó el MASIPSP en 1995 y es su líder.

Similitud 2. Víctor Paz, en su primera presidencia tenía 45 años. Fue presidente en los periodos 1952-1956, 1960-1964, 1964 y 1985- 1989, haciendo un total de 13 años; fue derrocado en 1964.

Evo Morales, en su primera presidencia tenía la edad de 46 años. Gobernó desde 2006 hasta 2019, por un total de 13 años; fue derrocado en 2019.

Conclusiones. La Revolución de 1952 culminó con el golpe de Estado de 1964. ¿La Revolución Democrática y Cultural terminó con el golpe de Estado de 2019?

El MNR se extinguió cuando su líder renunció. ¿El MAS puede continuar existiendo sin Evo Morales?

Cuando el MNR fue gobierno sin su líder (Paz), se derechizó; ¿sucederá lo mismo con el MAS?

Víctor Paz, durante el golpe de Estado de 1964, huyó con su familia a Lima (Perú) y nadie lo juzga. Evo Morales salió exiliado en 2019, es juzgado porque dicen que huyó.

Claudia Miranda Díaz es economista.

Comparte y opina:

El factor Evo

/ 7 de diciembre de 2022 / 01:34

A Evo Morales se le puede atribuir una serie de aciertos como dirigente, político y como presidente del país, y también errores, estos últimos especialmente por su carácter personal no necesariamente favorable: tozudo, obstinado, obsesivo, pendenciero… amado y odiado.

Tiene el mérito de haber cambiado el país en los últimos años, devuelto el orgullo y la identidad de los pueblos indígena originario campesinos, hacer obras en lugares nunca antes tomados en cuenta por un gobierno o trascendido en el mundo. Y también haber burlado un referéndum o forzado su repostulación.

Lo peor que pudo pasarle quizás sea su derrocamiento en 2019 y, después de eso, la ruptura constitucional que dio lugar a la cuestionada sucesión de la senadora Jeanine Áñez.

El mal que quedó para la democracia; para unos, una “sucesión impecable”.

De vuelta de su asilo en México y Argentina, el país pensaba que se recluiría en su chaco, como alguna vez prometió. No ocurrió eso, más allá de la crianza de tambaquíes a la que se ha dedicado en los últimos meses.

Está más activo que nunca: cabildos, talleres, viajes, fútbol (acaba de anunciar la compra del club profesional Palmaflor para las Seis Federaciones). Y empedernido con las redes sociales, cada día es motivo de repercusiones.

A principios de septiembre se decantó contra el gobierno de Luis Arce, a quien ataca y apoya a la vez, por lo menos así se entiende su serie de declaraciones sobre el mandatario.

Aquella vez denunció un “plan negro” en su contra y apuntó sucesivamente a tres ministros del gabinete de Arce: Eduardo del Castillo, Iván Lima y Édgar Montaño.

Denunció corrupción, inacción en la lucha contra el narcotráfico o errores en la gestión económica. Y se quejó de que el presidente Arce no atiende su compromiso de reunirse con él cada 18 de mes, como aparentemente acordaron ambos en una última reunión.

En las últimas semanas, Morales se ha ocupado de defenestrar a sus propios correligionarios, al punto de llamarlos “traidores”, haber pactado con la derecha o haber hecho un “pacto de impunidad” por la ley relativa al Censo. Sus alusiones han sido sucesivas contra diputados y senadores de su propio partido, del que es jefe.

Hasta el senador Leonardo Loza, muy cercano a Morales, se ha sumado al coro al anunciar que dentro del MAS había nacido una nueva bancada “que apoya al Presidente”.

“Que el enemigo no está entre nosotros”, que no es traición el haber evitado un nuevo golpe de Estado (en alusión al paro en Santa Cruz), respondió Arce, a quien el vicepresidente del MAS, Gerardo García, le ha invitado a abandonar el partido una vez que termine su gestión, al entender que dejó al MAS.

A tal extremo ha llegado la crisis en el oficialismo, que ahora sus miembros se identifican y se tildan, ¡sí, se tildan!, de “arcistas” (como dijo Morales), “evistas” o “choquehuanquistas”, ante la algarabía de sus detractores y la desazón de sus correligionarios.

¿Está el MAS en declive? ¿Hay intereses que le están haciendo perder el norte? ¿Es su final?

Es complicado entender su situación. Luego de la caída de Morales en 2019, parecía que esa fuerza política había llegado a su fin. Sin embargo, fue capaz de gestar su resiliencia y ganar de nuevo unas elecciones complicadas.

Pero hay algo que complica su existencia: su liderazgo. Morales se ha convertido en el factor gravitante de su situación. Todos sus males y miserias se deben a él.

Hay una conclusión empírica al respecto: Mientras Morales estuvo en el poder, fue un factor de unidad partidaria, porque a su alrededor ha tejido lealtades por propios intereses y era la palabra final; ahora, fuera del poder, él no puede con su carácter; tiene recelos, está impotente respecto de las políticas públicas que quisiera encarar y sus cuadros no tienen cabida en la gestión gubernamental. Es más, Arce no le sigue la corriente, fue evidente su actitud al eludir las sugerencias de Morales y quiere imponer su impronta en la gestión, lejos de la sombra de su mentor político.

Pero, en medio de esas divergencias internas, se percibe una sospechosa disputa adelantada por la candidatura presidencial de 2025. Lo sabe Morales, por eso está a la defensiva y dispuesto a arrasar con todo, con la historia misma de su partido y la gobernabilidad de Arce. Si no, siendo el líder del MAS, sería capaz de ejercer su liderazgo con sensatez e inteligencia y reencauzarlo.

Rubén Atahuichi es periodista.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Incendios complejos y habilidades específicas

/ 7 de diciembre de 2022 / 01:30

Los incendios forestales cada vez son más complejos gracias a los efectos del cambio climático: sequías agudas, fuertes vientos y altas temperaturas. Son la receta ideal para tener escenarios devastadores. Actualmente los incendios se manifiestan con velocidades de propagación que antes no se habían observado: altura y longitud de llamas que ponen en peligro extremo a quienes cumplen las tareas de combate y, por ende, éstos dificultan sobremanera el control y liquidación.

Si bien existe una mejoría en cuanto a la atención de la primera respuesta, ha obligado a los gestores de emergencias, bomberos forestales, tomadores de decisión, entre otros, a desarrollar capacidades y habilidades más específicas.

En los últimos 10 años en el departamento de Santa Cruz, entre el Gobierno Autónomo Departamental y organizaciones de la sociedad civil se han sumado esfuerzos para capacitar bomberos forestales. Ante la necesidad y para atender las emergencias de los últimos años, en muchos casos se han realizado capacitaciones rápidas a bomberos forestales para apoyar en tareas de combate, que desde el punto de vista de seguridad no ha sido lo más adecuado, pues al no contar con la experiencia y equipamiento acorde para enfrentar los incendios se ha puesto en riesgo vidas humanas.

Esta dura lección, sumada al aumento de incendios más complejos, nos empuja a contar con un sistema de calificación estandarizado para la gestión del riesgo de incendios forestales que permita inicialmente aumentar la eficiencia y eficacia en las operaciones. A su vez, clasificar las categorías y funciones o posiciones a ocupar por el personal gestor de las emergencias. Éstas deben estar estrictamente relacionadas con el nivel de capacitación, experiencia y habilidades específicas a desempeñar.

Bolivia necesita trabajar de manera coordinada en la estandarización de formación de bomberos forestales y gestores de emergencias, ya que existen numerosos esfuerzos de distintos grupos de bomberos voluntarios y otras instituciones de continuar con la capacitación y entrenamiento de su personal, pero no siempre se usan las mismas metodologías, contenidos, tiempos de entrenamiento, entre otros. Entendemos claramente que nos encontramos ante incendios forestales más devastadores y esto demanda categorizar los incidentes según su complejidad y, de acuerdo con los requerimientos operacionales, se tiene que acompañar con personal con capacidades y habilidades a la medida. Para ello, contar con este Sistema de Calificaciones estandarizado, en el cual se registre el nivel de capacitación y experiencia adquirida en la gestión de emergencias, tanto a bomberos dependientes de instancias públicas o privadas, bomberos voluntarios, bomberos comunales, entre otros, permitirá contar con el equipo calificado para actuar en las distintas situaciones de complejidad, sin sobrevalorar, pero sobre todo sin omitir las habilidades específicas requeridas, lo que representaría un alto riesgo para la integridad personal y el cumplimiento de los objetivos.

Pedro Pablo Ribera es gerente de Fortalecimiento de Capacidades de Combate de Incendios Forestales & Manejo de Fuego, de la FAN.

Comparte y opina:

Cristina

/ 7 de diciembre de 2022 / 01:17

Denuncio la corrupción de la Justicia argentina, manipulada por una oligarquía antipatria que ha creado un Súper Estado para supeditar los intereses argentinos a los de un pequeño grupo de mafiosos que se hacen pasar por empresarios y que lucran con las vidas del pueblo trabajador.

Este Súper Estado es un Estado sobre otro Estado. Es un Estado que nadie eligió pero que opera sobre las instituciones de la democracia.

Es un poder que se ejerce fácticamente mas no legalmente, mucho menos legítimamente.

Este poder es el que maneja los hilos de los medios de comunicación, la Justicia y la economía, sin haber ganado el voto de la mayoría de los argentinos.

Es un poder que se consolidó en el gobierno de Mauricio Macri con el endeudamiento desproporcionadamente irracional con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Es el mismo poder al que se enfrentaron Néstor y Cristina cuando trataron de regular al principal monopolio mediático de Argentina, Clarín, y al sector sojero del país que mediante su política de monocultivo extranjeriza un recurso estratégico para su pueblo.

Este mismo poder, mafioso, es el que ha vuelto para cobrar venganza. Llegando incluso a financiar, por parte de un grupo de empresarios amigos de Macri, a un grupo violento para matarla.

Contra el pueblo trabajador que osó disputarle la riqueza de su fuerza de trabajo a esa corporación de delincuentes. Pero también es el mismo pueblo que volvió a elegir a Cristina y a un gobierno popular, después de cuatro años desastrosos de Macri.

Eso no se lo perdonan al pueblo que se atrevió a elegir nuevamente a su lideresa.

Pretenden escarmentar a Cristina por representar los intereses del pueblo argentino.

Para dejar en claro que quien se atreva a tocar los intereses de la mafia del Súper Estado oligárquico, pagará con su libertad.

Pero Cristina no está sola, y mucho menos su pueblo la abandonará. El próximo 12 de diciembre, en la convocatoria del acto en el que Cristina será la única oradora, será el momento para demostrarlo.

A Cristina tratan, fundamentalmente, de sacarla de las elecciones. La verdadera sanción no es que vaya presa, sino que no pueda ser candidata. Los jueces contra toda lógica, sin elementos, terminaron dándole seis años de cárcel, buscando ilegalizarla.

No la castigan por cosas que supuestamente habría hecho mal. La castigan por haber hecho las cosas bien, en favor de su pueblo.

Ariel Basteiro es embajador de Argentina en Bolivia.

Comparte y opina:

La obesidad no es un fracaso personal

/ 6 de diciembre de 2022 / 01:47

Un grupo selecto de los principales investigadores del mundo que estudian la obesidad se reunió hace poco en las salas doradas de la Sociedad Real, la sociedad científica en la que participaron Isaac Newton y Charles Darwin y donde alguna vez se debatieron ideas como la gravedad y la evolución.

Ahora los científicos discutían sobre las causas de la obesidad, que afecta a más del 40% de los adultos estadounidenses y le cuesta al sistema de salud alrededor de $us 173.000 millones al año. En la sesión de clausura de la reunión, el biólogo John Speakman ofreció esta conclusión sobre el tema: “No hay consenso sobre cuál es la causa”.

Esto no quiere decir que los investigadores no estuvieron de acuerdo en nada. Un biólogo nutricional presentó la idea de que todos los carbohidratos y las grasas en los alimentos actuales diluyen las proteínas que necesitan nuestros cuerpos, lo cual nos impulsa a comer más calorías para compensar la discrepancia. Un endocrinólogo habló del modelo científico detrás del enfoque de la dieta baja en carbohidratos y sugirió que los patrones de alimentación con muchos carbohidratos impulsan la grasa de una forma única, mientras que un antropólogo evolutivo argumentó que muchas sociedades cazadoras-recolectoras magras comían muchos hidratos de carbono, con especial afinidad por la miel.

Otros sugirieron que el problema son los alimentos ultraprocesados, los productos preparados y envasados que constituyen más de la mitad de las calorías que consumen los estadounidenses. Un fisiólogo compartió su ensayo controlado aleatorio en el que demostró que la gente consume más calorías y sube más de peso con dietas de alimentos ultraprocesados que con dietas integrales de la misma composición de nutrientes. Pero dijo que aún no se sabe por qué estos alimentos motivan a la gente a comer más.

A pesar de ello, otros piensan que tal vez el problema tiene menos que ver con lo que comemos y más con lo que no comemos. Una etóloga compartió su trabajo sobre el vínculo entre la inseguridad alimentaria y la obesidad en las aves. Cuando los alimentos escasean, los animales comen menos calorías, pero suben más de peso. Los estudios en humanos también han demostrado una asociación “sólida” entre la inseguridad alimentaria y la obesidad, lo cual se conoce como la paradoja del hambre y la obesidad.

Por si el tema no fuera suficientemente complejo, los investigadores dejaron claro que la obesidad no puede considerarse como una única afección. Hablaron de casos raros causados por mutaciones o trastornos de un solo gen; lo más habitual es que la obesidad surja a causa de interacciones genéticoambientales todavía inciertas. Quizá deberían haber hablado de obesidades todo el tiempo.

En otras palabras, no hubo curas rápidas ni trucos de magia en esa sala de reuniones de Londres. Y aunque hubo emoción por los avances increíbles de la medicina en el tratamiento de pacientes con obesidad, no se habló de los medicamentos y las cirugías efectivas como soluciones para resolver la crisis de salud pública.

Cuando les pregunté a varios de los investigadores cómo enfrentar la obesidad, dada la incertidumbre, señalaron políticas que alterarían o regularían nuestro entorno, como prohibir la mercadotecnia de comida chatarra dirigida a los niños, las máquinas expendedoras en las escuelas y hacer los vecindarios más peatonales. Hablaron sobre cambiar el sistema alimentario de tal manera que también aborde el cambio climático: las crisis relacionadas alguna vez se encontraron con la inercia de políticas públicas que ahora han cobrado un impulso internacional. Pero tratándose de la obesidad, se sigue acusando a los gobiernos de ser Estados sobreprotectores si tratan de intervenir con regulaciones.

Esto se debe en parte al hecho de que, en vez de ver la obesidad como un desafío social, predomina el sesgo de que es una elección individual. Prevalecen la incomprensión y la culpa y se pueden ver en todas partes. A la gente se le dice que es suficiente con que coma más verduras y haga ejercicio, lo que equivaldría a enfrentar el calentamiento global pidiéndole a la gente que solo vuele menos o recicle. Los gurús y las empresas dedicados a las dietas recaudan miles de millones con modas alimentarias y de acondicionamiento físico que acaban fracasando.

Mientras no veamos la obesidad como algo que se ha impuesto a las sociedades, y no como algo que eligen los individuos, seguiremos discriminando a la gente por su peso y continuarán las curas mágicas y las malas políticas. Mientras no dejemos de culparnos a nosotros mismos y a los demás y empecemos a centrar la atención en los entornos y los sistemas, la tasa de obesidad mundial continuará su ascenso, una tendencia que ningún país ha revertido de manera sustancial, ni siquiera en los niños.

Julia Belluz es periodista de salud y columnista de The New York Times.

Comparte y opina: