domingo 17 oct 2021 | Actualizado a 11:01

Trump admite que morirá gente por reabrir la economía

La campaña de reelección de noviembre de Trump se activa después de la orden de confinamiento masivo impuesta para tratar de detener la propagación del virus, que ya ha matado a 70.000 personas en Estados Unidos, una cifra que antes de junio llegará a las 100.000, según varios pronósticos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en conferencia de prensa. Foto: AFP

Por AFP

/ 5 de mayo de 2020 / 23:34

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió el martes que más ciudadanos morirán al reabrir la economía del país, pero volvió a quitarle importancia a la amenaza del coronavirus al llevar destapada la cara durante una visita, precisamente, a una fábrica de mascarillas.

Preguntado por la cadena ABC News sobre si cree que aumentará el número de muertos por desconfinar a la población para reabrir la economía, el mandatario aseguró: «Es posible, habrá algunos».

Y sucederá porque la gente «no estará confinada en un apartamento, en una casa o donde quiera que sea», dijo Trump en la fábrica de Honeywell en Phoenix, Arizona, que visitó en su primer viaje importante desde que comenzara la cuarentena por el coronavirus.

La campaña de reelección de noviembre de Trump se activa después de la orden de confinamiento masivo impuesta para tratar de detener la propagación del virus, que ya ha matado a 70.000 personas en Estados Unidos, una cifra que antes de junio llegará a las 100.000, según varios pronósticos.

«Debemos abrir nuestro país», insistió el mandatario desde las instalaciones de la empresa. «No podemos mantener nuestra economía cerrada por los próximos cinco años».

«No digo que todo sea perfecto. ¿Se verán afectadas duramente algunas personas? Sí. Pero debemos reabrir nuestro país y debemos hacerlo pronto», añadió.

La Casa Blanca lleva días centrando su discurso sobre el desconfinamiento progresivo del país.

Si faltaba una señal de la voluntad del gobierno de comenzar un nuevo capítulo, el vicepresidente, Mike Pence, indicó que la célula de crisis sobre la covid-19 pondrá fin a su labor en las próximas semanas.

La portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, precisó, sin embargo, que los expertos médicos iban a seguir estrechamente vinculados a la toma de decisiones. «El presidente continuará su trabajo basado en datos para una reapertura segura», dijo.

Tras haber dado a entender lo contrario, Trump, rodeado de obreros con mascarillas durante la visita de la empresa en Phoenix, no se puso ninguna.

Usar o no las mascarillas

A solo seis meses de las elecciones, el político republicano intenta con ahínco cambiar el estado de ánimo de la opinión pública y asentar su apuesta de que habrá una recuperación económica rápida.

Pero en un momento en que no hay signos de que la pandemia amaine, sus críticos lo acusan de dar la espalda a la crisis para obtener ganancias políticas.

Las mascarillas, como las N-95 que produce la planta de Honeywell, se han convertido en un símbolo de las divisiones en el país sobre cómo manejar la pandemia.

Las encuestas muestran que para los votantes demócratas las mascarillas son un signo de la responsabilidad compartida en la sociedad, mientras que los republicanos las ven como una amenaza contra la libertad individual.

Los médicos expertos que asesoran a la Casa Blanca y la primera dama, Melania Trump, promueven las mascarillas como herramientas cruciales para luchar contra el avance del virus, para el cual todavía no hay vacuna.

Pero el presidente, en sintonía con su base de seguidores derechistas, hasta ahora ha utilizado su presencia mediática para restar importancia a esta medida de prevención.

«Usar una mascarilla mientras recibo presidentes, primeros ministros, dictadores, reyes, reinas, no sé, no lo veo», dijo en abril, dejando entender que no iba con la imagen de un presidente.

Contraposición de ideas

La visita a la planta llega después de que el vicepresidente Pence provocara una polémica después de entrar a la reputada Clínica Mayo sin llevar mascarilla, vulnerando así las normas del establecimiento.

Pence, en un hecho poco habitual en un miembro del gobierno de Trump, reconoció públicamente que se había equivocado. «No pensé que fuera necesario, pero debí haber usado una mascarilla», admitió el domingo.

La Casa Blanca afirma que, como los altos cargos y sus invitados se someten habitualmente a pruebas para el coronavirus, no necesitan usar mascarillas.

Sin embargo, la controversia crece y se ha plasmado en disputas basadas en formas de ver los hechos completamente distintos para quienes están a la izquierda y a la derecha del espectro político.

Los simpatizantes del gobierno de Trump han protestado -en algunas ocasiones en manifestaciones ostentosas con armas y uniformes de milicias- sin llevar marcarillas, como un signo de independencia política.

En localidades como Stillwater, Oklahoma, las autoridades locales abandonaron las ordenanzas para imponer el uso de mascarillas después de amenazas de violencia.

Una consigna habitual de estas protestas es que toda la pandemia es una «farsa».

Trump, rezagado en las encuestas frente a su rival demócrata Joe Biden, camina por la cuerda floja.

Si hay un repunte de las infecciones sus posibilidades de reelección pueden verse comprometidas. Por otro lado, él cree que una recuperación económica rápida puede darle la victoria. Pero, para ello, es necesario que la gente deje de temer la pandemia.

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Segundo día de ‘sentada’ en Jartum reclamando un gobierno militar

Las fuerzas de seguridad, ubicadas a las puertas del palacio no intervinieron para impedir el campamento

Manifestantes sudaneses participan en el segundo día de una sentada para exigir la disolución del gobierno de transición,

Por AFP

/ 17 de octubre de 2021 / 11:00

Centenares de manifestantes acampaban este domingo por segundo día consecutivo en Jartum exigiendo un gobierno militar, lo que agrava todavía más lo que el primer ministro Abdullah Hamdok ha denominado como la «peor crisis» en el Sudán pos-Bashir.  

Para los incondicionales de un gobierno civil, que fueron la punta de lanza de la revuelta popular que en 2019 puso fin a tres décadas de dictadura del general Omar al Bashir, está sentada constituye un «golpe de Estado» en ciernes, en un país que ya ha sufrido varios.  

Pero, los manifestantes contrarios al gobierno de Hamdok, que instalaron sus carpas el sábado de noche frente al palacio presidencial en Jartum, donde se reúnen las autoridades civiles y militares de la transición, no dan brazo a torcer. 

Las fuerzas de seguridad, ubicadas a las puertas del palacio no intervinieron para impedir el campamento, en tanto que apenas una semana atrás habían prohibido que una columna integrada por abogados se acercara al lugar.

«La sentada continúa, no nos iremos de aquí hasta que el gobierno sea destituido», indicó a la AFP Ali Askuri, uno de los organizadores de la protesta. «Solicitamos oficialmente al Consejo soberano que deje de entenderse con este gobierno», añadió.  

Dato

Instalado en agosto de 2019, tras la caída del régimen de Bashir, el Consejo soberano, integrado por militares y civiles, monitorea la transición hacia unas elecciones con un gobierno civil liderado por Hamdok.

 Desde el sábado de noche, la multitud concentrada en el campamento pide «un gobierno militar», al grito de «¡un ejército, un pueblo!» para sacar adelante al país, entre los más pobres del mundo de acuerdo a la ONU, paralizado política y económicamente.  

Todo esto por convocatoria de una facción disidente del bloque civil, el cual que procura desde 2019 junto al poderoso ejército conducir a Sudán a las primeras elecciones libres de su historia.

(17/10/2021)

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Se levanta el distanciamiento físico para fieles vacunados en La Meca

Se han retirado las señales en el suelo que marcaban la distancia a respetar en el interior y los alrededores de la Gran Mezquita, construida alrededor de la Kaaba

La Gran Mezquita en la sagrada ciudad saudí de La Meca está operando a plena capacidad el 17 de octubre de 2021

Por AFP

/ 17 de octubre de 2021 / 10:54

Los fieles vacunados pudieron rezar juntos este domingo en la Gran Mezquita de La Meca por primera vez desde el comienzo de la pandemia de COVID-19, después de que las autoridades saudíes levantaran las medidas de distancia social.

Esta mezquita de La Meca (oeste), principal lugar sagrado del islam, albergaba a millones de musulmanes antes de que la enfermedad se propagara a finales de 2019.

Pero la epidemia obligó a imponer restricciones de acceso que se fueron flexibilizando paulatinamente durante los últimos meses, especialmente para los peregrinos vacunados.

A partir de ahora «la Gran Mezquita puede usarse a su máxima capacidad, con la obligación de que los empleados y visitantes lleven puesta una mascarilla en todo momento», anunció el ministerio del Interior en un comunicado publicado por la agencia de prensa oficial SPA.

La decisión se aplica desde el domingo para las personas completamente vacunadas contra el coronavirus, dijo.

Funcionarios retiran los carteles de distanciamiento social en la Gran Mezquita de la ciudad santa saudí de La Meca. Foto: AFP

Datos

Los lugares públicos, como el transporte, los restaurantes o los cines, también podrán funcionar a plena capacidad en todo el país y ya no es obligatorio llevar puesta la mascarilla al aire libre, según el comunicado.  

Se han retirado las señales en el suelo que marcaban la distancia a respetar en el interior y los alrededores de la Gran Mezquita, construida alrededor de la Kaaba.

Esta estructura cúbica negra hacia la que se giran los musulmanes de todo el mundo para rezar durante el hach, la gran peregrinación anual, sigue inaccesible.

En Twitter, SPA difundió imágenes de fieles rezando los unos junto a los otros.

En tiempos normales, el hach y la umrah (pequeña peregrinación) mueven unos 12.000 millones de dólares (10.200 millones de euros) por año en Arabia Saudí, que intenta diversificar su economía, muy dependiente del petróleo.

Arabia Saudí ha registrado oficialmente casi 548.000 casos de infección, de los cuales 8.760 mortales.

(17/10/2021)

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¿Libertad de expresión o discurso de odio? Netflix en el ojo de la tormenta LGBTQ

Esta polémica plantea preguntas más amplias sobre el papel de los gigantes del entretenimiento como Netflix en la difusión de mensajes a la sociedad

El logo de Netflix

Por AFP

/ 17 de octubre de 2021 / 10:47

Netflix se sumergió en las guerras culturales de Estados Unidos con un especial del comediante Dave Chappelle calificado de transfóbico por empleados de la propia compañía y que ha metido más leña al debate sobre los límites de la libertad de expresión.

En «The Closer», Chappelle, un célebre humorista, afirma que «el género es un hecho» y sostiene que las personas LGBTQ son «demasiado susceptibles». 

«En nuestro país se puede disparar y matar a un hombre negro, pero es mejor que no se hieran los sentimientos de una persona gay», dice el comediante, que es negro.  

Si bien el programa ha sido condenado por grupos LGBTQ, incluido GLAAD, que citó estudios que vinculan los estereotipos sobre las minorías con ataques en el mundo real, Netflix se ha mantenido firme en que no será retirado.  

El gigante del streaming se encuentra en el centro de su controversia probablemente más intensa hasta el momento.  

Chappelle sigue siendo muy popular, en un momento en que Netflix compite con rivales como HBO y Disney en las llamadas guerras del streaming.

Para esta última propuesta obtuvo un desembolso de 24 millones de dólares de Netflix.

Esta polémica plantea preguntas más amplias sobre el papel de los gigantes del entretenimiento como Netflix en la difusión de mensajes a la sociedad.  

«Netflix ya no es una pequeña empresa, es un gran fabricante de contenidos que el año pasado gastó alrededor de 17.000 millones de dólares», dijo Stephen Galloway, decano de cine y artes multimedia de la Universidad Chapman, con sede en California.  

Este es el primer caso en que Netflix está en el centro de una polémica sobre la libertad de expresión, y «ha plantado bandera frente a la limitación de la palabra», señaló. 

‘Cara a cara

En «The Closer», Chappelle pone en escena a un rapero estadounidense que ironiza sobre el sida y la comunidad LGBT, compara a las mujeres trans con el blackface, el uso de maquillaje para caracterizar a una persona negra, y bromea sobre amenazar con matar a una mujer y esconder su cuerpo en su auto.

En un memorando que se filtró a la prensa, el jefe de contenido de la empresa, Ted Sarandos, afirma que «los contenidos en la pantalla no se traducen directamente en el mundo real» y que el espectáculo de Chappelle es popular y representa una expresión importante de la libertad artística.

Pero un grupo de empleados de Netflix planea tomar una medida de fuerza la semana próxima para protestar contra sus jefes por avalar la propuesta de Chappelle.  

Un trabajador fue despedido por filtrar datos internos sobre la tarifa cobrada por el comediante.

«Entendemos que este empleado puede haber estado motivado por la decepción y el dolor que Netflix le habría causado, pero mantener una cultura de confianza y transparencia es fundamental para nuestra empresa», dijo la compañía en un comunicado enviado a la AFP.  

Sarandos defendió la presencia de Chappelle en Netflix y recordó que el canal también presenta a artistas como Hannah Gadsby, cuyo aclamado especial «Nanette» relató sus terribles experiencias de violencia homofóbica como mujer lesbiana.   Eso le valió una respuesta cargada de improperios de Gadsby en Instagram.

«Estamos viendo a los líderes de Netflix enfrentarse cara a cara con algunos de sus empleados», dijo Galloway.  

«¿Cuándo dice Ryan Murphy que esto es inaceptable?», preguntó, refiriéndose al creador de grandes éxitos con temática LGBTQ como «Pose», quien tiene un acuerdo de 300 millones de dólares para hacer programas para Netflix.    

Terremoto

El caso de Chappelle es aún más complicado porque, aunque se le acusa de acosar a una minoría vulnerable, el cómico señala repetidamente durante el programa que es miembro de otra, la afroamericana.  

«El especial extrae su energía de uno de los debates más candentes de la cultura popular, sobre reclamos contrapuestos de victimización», escribió Helen Lewis en The Atlantic.

El caso de Chappelle recuerda la polémica desatada el año pasado por la autora de «Harry Potter», JK Rowling, que defendió la realidad del sexo biológico, una opinión que muchos consideraron transfóbica.  

Chappelle afirma durante su espectáculo que los homosexuales blancos «son minoría hasta que necesitan volver a ser blancos», y que las comunidades LGBTQ han logrado avances en unos pocos años mientras los negros no han podido lograrlos en décadas.  

«Aquí hay múltiples fracturas», dijo Galloway. «Cualquiera podría generar un terremoto».

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La minería del bitcoin, el ‘regalo involuntario’ de China a EEUU

Con una capacidad de 750 megavatios, la mayor granja de bitcoins de Estados Unidos cuenta ya con más de 100.000 ordenadores en tres edificios de 350 metros

Una habitación con máquinas de minería de Bitcoin en la instalación minera de Whinstone US Bitcoin en Rockdale, Texas

Por AFP

/ 17 de octubre de 2021 / 10:37

En la pequeña ciudad de Rockdale, Texas, una enorme obra de construcción ilustra por sí sola el papel central que los estadounidenses pretenden desempeñar en el mundo de las criptomonedas, luego que China decidiera abandonar el sector.

Con una capacidad de 750 megavatios, la mayor granja de bitcoins de Estados Unidos cuenta ya con más de 100.000 ordenadores en tres edificios de 350 metros de largo. Dentro de unos meses, serán siete. 

China, de su lado, intensificó su lucha contra las transacciones en bitcoin y contra la minería de la moneda, que se fabrica en estas granjas a través de complejas ecuaciones resueltas por miles de computadoras.

Para estas operaciones de alto consumo energético, la electricidad barata de Texas es una ventaja clave, junto con su ambiente favorable a las empresas y su mano de obra calificada, según Chad Everett Harris, director general y cocreador de Whinstone, propietaria de la granja de Rockdale.  

«¡Todos los líderes de esta industria quieren venir a Texas!», sonríe con la gorra puesta desde una de las casetas temporales de su planta.  

Originario de Nueva Orleans, empezó a minar desde su casa en enero de 2018, con una computadora que le generaba 60 dólares al día, y en mayo vendió su granja por 651 millones de euros a la empresa estadounidense Riot Blockchain.

Migración a Norteamérica

En septiembre de 2019, China seguía siendo el mayor productor mundial de bitcoin, con dos tercios de toda la minería.   Pero ansioso por lanzar su propia criptodivisa, el gobierno chino intensifica cada día su ofensiva contra los numerosos actores del sector que antes florecían en su territorio.  

El miércoles, los datos publicados por la Universidad de Cambridge mostraron que la minería de bitcoins se duplicó con creces en Estados Unidos entre mayo y agosto de este año, acaparando el 35,4% de la actividad.

Sam Tabar, director de estrategia de la empresa minera Bit Digital, que opera en Estados Unidos y Canadá, dice que comenzó su retirada de China en 2020 y la aceleró a medida que se intensificaba la represión.  

«La prohibición de la minería de bitcoins por parte de China fue un regalo involuntario para Estados Unidos», afirma. «Gracias a su prohibición, toda una industria emigró a Norteamérica, con conocimientos y equipos de última generación».  

Cuando sus inversiones empezaron a venirse abajo a causa del régimen de China, muchos inversores vieron en Estados Unidos un destino ideal, con su sistema político democrático, su poder judicial independiente y la sacrosanta protección de la propiedad privada.

«Cuando uno hace una inversión a largo plazo en un país para acumular riqueza, quiere asegurarse de que no será robada por el Estado», subraya David Yermack, experto en criptodivisas de la Universidad de Nueva York.

Sin embargo, advierte que el cambio a Estados Unidos es sólo temporal porque el norte de Europa tiene energía limpia, barata y abundante, además de un clima que puede ayudar a enfriar las enormes salas de ordenadores en funcionamiento.

Costo ecológico

Mientras tanto, el auge de la minería en Estados Unidos alimenta las críticas sobre su coste medioambiental. Cada año, la minería de bitcoins consume tanta electricidad como toda Filipinas, según la Universidad de Cambridge.  

«La minería de bitcoins en Texas utiliza menos del 2% de toda la energía disponible», dice Chad Everett Harris, que cree que el consumo de su planta de Whinstone «ayuda a estabilizar la red».  

«Nuestro perfil energético es el mismo que el de Ercot», el operador de la red eléctrica de Texas, cuya energía en 2020 era un 23% eólica, un 11% nuclear y un 2% solar, y el resto procedía del gas natural (46%) y del carbón (18%).

El mercado sin regulación de Texas da a las empresas mucha flexibilidad, dice Viktoriya Zotova, profesora de economía de la Universidad de Georgetown.

«En principio, pueden decidir comprar electricidad cuando es barata y no comprarla cuando es cara».

Bit Digital tiene una sede en Buffalo, en el estado de Nueva York. Sam Tabar señala que la ciudad era uno de los mayores centros industriales del país antes de que sus puestos de trabajo se fueran a China.  

«Hemos cerrado el círculo», concluye con ironía.

(17/10/2021)

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Con Rusia en la mira, el jefe del Pentágono visita la región del Mar Negro

Austin visitará Georgia, Rumanía y Ucrania antes de asistir en persona a la cumbre de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas el 21 y 22 de octubre

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin

Por AFP

/ 17 de octubre de 2021 / 10:28

El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, voló este domingo a la región del Mar Negro para reforzar las alianzas con los países sometidos a la presión rusa y mostrar el agradecimiento de Estados Unidos por su contribución a la guerra de Afganistán durante dos décadas.  

Austin visitará Georgia, Rumanía y Ucrania antes de asistir en persona a la cumbre de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas el 21 y 22 de octubre. 

«Estamos tranquilizando y reforzando la soberanía de los países que están en primera línea de la agresión rusa», declaró a la prensa un alto funcionario de Defensa estadounidense, antes del viaje.  

Austin también agradecerá a sus socios sus contribuciones y las importantes pérdidas que sufrieron como parte de las fuerzas de la coalición en Afganistán durante dos décadas, antes de la precipitada salida de Estados Unidos este año.

 «Vamos a mostrar reconocimiento y agradecimiento por los sacrificios y los compromisos de nuestros socios y aliados», dijo el funcionario.

 Situados en el borde del Mar Negro, donde Rusia ha intentado extender su influencia e impedir la expansión de la alianza entre Estados Unidos y Europa, los tres países están en la órbita de la OTAN, con Rumanía como miembro y Georgia y Ucrania como asociados.  

Austin terminará la semana en la sede de la OTAN en Bruselas, donde los lazos con Estados Unidos, debilitados por la anterior administración de Donald Trump, recibieron otro golpe el mes pasado cuando Australia canceló un megacontrato con Francia para anunciar una asociación estratégica con Estados Unidos y Reino Unido, lo que provocó una importante crisis diplomática.

(17/10/2021)

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