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Gabriel Jesus y la Canarinha… ahora o ¿nunca?

Con la baja de última hora de Neymar por lesión, el delantero de 22 años del Manchester City aparece en principio como la principal baza ofensiva del equipo dirigido por Tite, gran favorito a conquistar en casa el título continental.

El delantero brasileño Gabriel Jesus. Foto: AFP

/ 13 de junio de 2019 / 17:39

Con sólo 22 años, el brasileño Gabriel Jesus se encuentra ante una encrucijada en su aún incipiente carrera: dar un paso adelante e imponerse en esta Copa América como el gran goleador que Brasil espera desde hace años o pasar a un segundo plano como ya le ha ocurrido en su club.

Con la baja de última hora de Neymar por lesión, el delantero del Manchester City aparece en principio como la principal baza ofensiva del equipo dirigido por Tite, gran favorito a conquistar en casa el título continental.

Pero Gabriel Jesús está sobre aviso: en el Mundial de Rusia-2018, en su primer gran torneo internacional con la Verdeamarela, fue titular en los cinco encuentros que disputó Brasil, pero se marchó del torneo sin anotar un sólo gol en más de 400 minutos disputados.

Cifras indignas para un '9' de la Seleçao, sobre todo cuando los brasileños llevan esperando un heredero a la altura de Ronaldo, Romario o Bebeto que les ayude a regresar a la senda del éxito.

Otra actuación para el olvido en Brasil-2019 podría relegar a Gabriel Jesús a un papel secundario en el equipo nacional, con jugadores ya consagrados como Roberto Firmino o jóvenes como David Neres, Richarlison y Everton que piden más oportunidades.

El originario de Sao Paulo, formado en el Palmeiras, podría tener en la Seleçao una trayectoria similar a la que ha tenido en el Manchester City.

Con unas credenciales de campeón olímpico en 2016 y subcampeón mundial juvenil en 2015, Gabriel Jesús llegó a Europa en enero de 2017 y, pese a una lesión en el pie que le mantuvo tres meses inactivo nada más aterrizar, completó un final de temporada y un curso 2017-2018 muy notable.

Su velocidad, su movilidad y sus goles sedujeron al exigente Pep Guardiola, que no tuvo reparos en darle la plaza de '9' en detrimento del argentino Sergio Agüero, máximo goleador histórico de los Citizens y toda una institución en el club.

"Siempre fui un soñador"

Pero esta última temporada, el rendimiento de Gabriel Jesus ha caído en picada, perdiendo la titularidad de nuevo con el 'Kun'.

Pero a sus 22 años, Gabriel Jesus tiene aún tiempo de imponerse como uno de los grandes goleadores del momento, siguiendo su filosofía de vida, sacada de la canción 'La vida es desafío' del grupo de hip-hop brasileño Racionais MC's: "Siempre fui un soñador / Eso es lo que me mantiene vivo / De niño mi sueño era ser jugador de fútbol / Vayan viendo …".

Esos versos los lleva tatuados en el pecho, junto a un balón de fútbol, "me hacen recordarlo todo. Del comienzo, de los amigos que tenían talento (para jugar al fútbol) y acabaron perdidos, sin que les dieran oportunidades", recuerda en la web de la Confederación Brasileña de Fútbol (CFB).

Y es que pese a su hasta ahora exitosa carrera como futbolista, los inicios no fueron fáciles para Gabriel Jesus en un país donde el talento no falta.

A los 16 años se quedó sin equipo con el que entrenar y a la edad en la que varios de sus hermanos comenzaron a trabajar para ayudar a sustentar a la familia, el joven Gabriel Jesus, alentado por los suyos, no cejó en su empeño de demostrar su valía hasta convencer a los técnicos del Palmeiras, donde acabó jugando.

Su filosofía es "creer mucho y buscar lo que quiero, sin cansarme, siempre con mucha fe y mucha voluntad".

Esa fe es la que puede llevarle ahora a adueñarse definitivamente del '9' de la Seleçao y a Brasil a una novena corona continental. (13/06/2019)

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Brasil inicia un reinado en Sudamérica puesto en duda por Lionel Messi

La Pulga se encendió tras perder la semifinal contra Brasil (2-0), en un partido en el que la Albiceleste reclamó dos penales que no fueron ni revisados por el VAR, y explotó tras ser expulsado el sábado en el choque por el tercer puesto contra Chile.

Messi con la mirada pérdida tras la eliminación de Argentina. Foto: AFP

/ 8 de julio de 2019 / 22:56

Día uno del nuevo reinado de Brasil en Sudamérica, que recupera el trono continental tras 12 años, aunque el triunfo fue cuestionado por las acusaciones de corrupción lanzadas por Lionel Messi contra la Conmebol. No habrá que esperar mucho para la revancha, apenas un año.

Sin títulos mundiales ni continentales desde Venezuela-2007, el equipo que dirige Tite, que trató de devolverle el 'jogo bonito' aunque sólo se vio a pinceladas durante el torneo, levantó la Copa América-2019, la novena de su historia, y sin su máxima estrella Neymar, que tuvo que verlo como un espectador de lujo tras sufrir una lesión en un partido preparatorio.

"Sin Neymar fue complicado, porque es un jugador de mucho talento, pero que también aporta mucho en lo colectivo. Era importante ganar para demostrar la fortaleza del grupo", admitió tras el partido el arquero Alisson, uno de los artífices del título tras recibir un solo gol en todo el torneo, en la final contra Perú (3-1) con un penal transformado por Paolo Guerrero.

"A veces él se lleva la atención y quedamos un poco de lado… pero es un jugador muy querido", remachó.

En días en los que se habla de una posible vuelta del 'menino' al Barcelona, Lionel Messi, que volvería a ser su compañero de vestuario en el Camp Nou, fue el protagonista de los últimos días del torneo.

Y a diferencia de lo que suele ser habitual en Barcelona, no lo fue por lo que hizo en el césped, sino por lo que declaró ante los periodistas, recordando los tiempos en los que Diego Maradona no dejaba títere con cabeza en la FIFA.

Acusaciones 'maradonianas'

La Pulga se encendió tras perder la semifinal contra Brasil (2-0), en un partido en el que la Albiceleste reclamó dos penales que no fueron ni revisados por el VAR, y explotó tras ser expulsado el sábado en el choque por el tercer puesto contra Chile, por un encontronazo con Gary Medel.

"Nosotros no tenemos que ser parte de esta corrupción, de esta falta de respeto que se nos hizo en esta Copa", declaró Messi, que no acudió a la ceremonia en la que los argentinos recibieron una medalla por su tercer puesto.

Y Messi, que destacó más en esta Copa por cantar el himno, por sus dotes de liderato y por sus declaraciones 'maradonianas', que por su juego, sentenció: "La Copa está armada para Brasil".

Horas después la Conmebol calificó de "inaceptables" e "infundadas" estas acusaciones, pero la palabras de Messi habían llegado ya a todos los rincones del mundo.

"Messi tiene que tener respeto y aceptar cuando es vencido", le respondió el seleccionador brasileño, Tite, tras ganar la Copa América.

Messi no fue la única estrella que pasó por el torneo sin brillar como todo el mundo esperaba: ni los uruguayos Edinson Cavani y Luis Suárez, ni los chilenos Alexis Sánchez y Arturo Vidal, ni el brasileño Philippe Coutinho, ni los colombianos Radamel Falcao y James Rodríguez… ni tan sólo el joven Takefusa Kubo, flamante nuevo jugador del Real Madrid, al que conocen como el 'Messi japonés' y que sí se pareció al Leo… de la Albiceleste.

MVP para Alves

La falta de jugadores destacados se reflejó en los premios individuales: el mejor jugador de la final fue el joven Everton, uno de los pocos brasileños que sigue jugando en su país, y el mejor del torneo fue para Dani Alves, lateral derecho de 36 años y íque no tiene equipo!

No obstante, todo el respeto para el exjugador de Sevilla, Barcelona, Juventus y París SG, que levantó el 40º trofeo de su carrera, siendo el futbolista más laureado de su historia.

A la celebración por el título, aún en el césped del Maracaná, se unió el polémico presidente Jair Bolsonaro, que se dejó fotografiar y grabar con la copa en las manos, rodeado de los jugadores de la Seleçao, algunos de los cuales le recibieron al grito de "íMito! íMito", que es como le llaman sus seguidores al político ultraderechista.

Fue un torneo que destacó por las polémicas creadas por el VAR, las críticas al mal estado de los gramados y las gradas semivacías en los estadios en muchos de los partidos disputados.

La media final de 34.500 espectadores por juego queda muy lejos del promedio de 46.000 de la Copa América Centenario, organizada en 2016 en Estados Unidos.

Ajenos a las polémicas, los peruanos festejaron en las calles aunque su selección perdió la final y este lunes recibieron con un carnaval a los subcampeones a su llegada al aeropuerto de Lima. "El segundo puesto es un gran premio, porque era una selección que todos menospreciaban", dijo a la AFP la aficionada Mirian Quispe.

Pocos espectadores y menos juego

El torneo tampoco pasará a la historia como el mejor en cuanto a fútbol. Algunos destellos de calidad y poco más. El partido más entretenido fue, curiosamente, el que menos tenía en juego, el que disputaron Argentina y Chile a regañadientes tras quedarse fuera de la final.

Para muestra los cuartos de final: tres de los cuatro semifinalistas (Brasil, Perú y Chile) lograron el pase en los penales tras acabar sus respectivos partidos 0-0.

Y para colmo, el reinado de Brasil podría ser uno de los más breves de la historia, ya que la Copa América volverá a celebrarse dentro de un año para hacerla coincidir con la Eurocopa.

Se habrán disputado entonces cuatro ediciones del torneo de selecciones más antiguo del mundo en apenas cinco años y teniendo en cuenta que también se disputarán las clasificatorias para el Mundial de Catar-2022, en las que juegan todos contra todos, los aficionados corren el riesgo de saturarse.

Hasta entonces, la duda ahora es saber si Messi podrá disputar la próxima Copa América que organizarán conjuntamente Colombia y Argentina.

Fuentes de la Conmebol señalaron a la AFP que esta misma semana podría conocerse si el delantero es sancionado por sus acusaciones. (08/07/2019)

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Bélgica golea a Hungría 4-0 y jugará en cuartos con Gales

Bélgica salió dispuesta a demostrar por qué es la selección europea mejor clasificada en el ránking FIFA (2ª, después de Argentina) y su dominio inicial lo tradujo en gol cuando Kevin de Bruyne sacó una falta desde la izquierda y su centro fue rematado de cabeza por Alderweireld (10).

Los jugadores de Bélgica agradecen al público tras la victoria. Foto: @UEFAEURO

/ 26 de junio de 2016 / 21:33

La selección de Bélgica derrotó a la de Hungría por 4-0, este domingo en Toulouse, y se clasificó para los cuartos de final de la Eurocopa, ronda en la que se enfrentará a Gales el próximo viernes en Lille.

En un partido más disputado de lo que refleja el marcador final, los Diablos Rojos belgas se impusieron con goles de Toby Alderweireld (10), Michy Batshuayi (78), Eden Hazard (80) y Yannick Carrasco (90+1).

Bélgica salió dispuesta a demostrar por qué es la selección europea mejor clasificada en el ránking FIFA (2ª, después de Argentina) y su dominio inicial lo tradujo en gol cuando Kevin de Bruyne sacó una falta desde la izquierda y su centro fue rematado de cabeza por Alderweireld (10).

El propio De Bruyne estuvo a punto de ampliar diferencias en una jugada en la que el delantero del Manchester City se fue de la defensa por velocidad, pero su disparo en el mano a mano con el portero se lo sacó Gabor Kiraly con el pie (15).

Hungría trataba de jugar la pelota, pero los belgas aprovechaban cualquier robo para crear peligro a la contra. En una de ellas, Romelu Lukaku centró para De Bruyne y este cabeceó a las manos de Kiraly (30).

El rubio del City fue el más destacado de su equipo en la primera parte y probó por partida doble al arquero húngaro: primero con una falta majestuosa que Kiraly despejó lo suficiente con la punta de los dedos para estrellar el balón en el larguero (35) y después, en otra contra, con un remate desde la izquierda, dificultado por un defensa, a las manos del meta magiar (38).

Los húngaros, una de las sensaciones en la primera fase, también llegaron con peligro en el tramo final del primer tiempo, con sendos disparos desde fuera del área de Gergo Lovrencsics (40) y Balázs Dzsudzsák (41), que rozaron los palos del arco defendido por Thibaut Coutois.

Dries Martins, la novedad en el 11 de Mats Wilmots, pudo marcar para los Diablos Rojos en la última jugada de la primera parte (42), pero Kiraly metió una mano salvadora.

La segunda parte comenzó como acabó la primera, con un paradón del portero húngaro a disparo esta vez de Eden Hazard (46).

Pulso igualado hasta el minuto 75

Pero Hungría no se rendía y Adam Szalai tuvo dos ocasiones para empatar, pero sus remates, uno con el pie y el otro con la cabeza, se marcharon fuera (50 y 54).

Bélgica cometió el error de permitir que el partido se convirtiera en un duelo de toma y daca, sin control por parte de ninguno de los dos equipos.

Martens remató alto un centro de Lukaku (59) y Hungría pudo empatar, primero con un disparo de Ádám Pintér que, tras tocar en Alderweireld, desvió a córner Courtois (67) y poco después fue Roland Juhász el que tiró demasiado cruzado (69).

Pero Bélgica tiene una gran calidad técnica y en dos zarpazos sentenció: primero en un centro de Hazard que remató a gol el ingresado Michy Batshuayi (78) y poco después, en una contra, la pelota llegó al capitán belga por la izquierda, al llegar al borde del área se fue centrando en búsqueda del disparo y metió la pelota junto al palo izquierdo de Kiraly, en el lugar al que no podía llegar el portero (80).

Los magiares no se rindieron y buscaron al menos el gol del honor, pero se encontraron con un gran Courtois y en una contra, Yannick Carrasco anotó el cuarto (90+1). Fue demasiado castigo para lo demostrado por los húngaros.

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