miércoles 25 nov 2020 | Actualizado a 17:59

Llegó el turno de Viscarra, volverá al arco celeste tras 250 días

Guillermo Viscarra durante el entrenamiento celeste del jueves

/ 30 de octubre de 2020 / 11:24

El cuidapalos de 27 años dijo estar preparado para el reto que viene, recuperado de la lesión en un tobillo y con la convicción de mantener su arco cero contra Audax

El arquero cruceño de Bolívar, Guillermo Viscarra, volverá a custodiar la portería después de 250 días de estar al margen de la actividad oficial, el martes cuando la Academia reciba al chileno Audax Italiano por el partido revancha de dieciseisavos de final de Copa Sudamericana en La Paz.

El cuidapalos de 27 años dijo estar preparado para el reto que viene, recuperado de la lesión en un tobillo y con la convicción de mantener su arco cero contra Audax.

“Estoy recuperado de la lesión en el tobillo y hay que estar preparados, venimos trabajando para eso. Lo más importante va a ser mantener el arco en cero”, señaló el futbolista a los medios de comunicación al regreso de la delegación académica de Chile.

Ante la expulsión de Javier Rojas, guardameta titular, en el choque copero la actuación de Guillermo está prácticamente asegurada, incluso el entrenador Wálter Flores dijo estar convencido que el portero estará a la altura.

“Hay que estar preparados para el momento y no prepararse en el momento, confiamos en Billy, es arquero de selección”, enfatizó el DT.

Viscarra llegará al duelo del martes sin haber jugado un solo minuto después del parón por la pandemia su último encuentro oficial fue el 27 de febrero en la victoria de su equipo 4-2 a Real Santa Cruz por la novena fecha del campeonato Apertura.

En 2020 el guardameta jugó nueve cotejos consecutivos defendiendo el pórtico académico, todos por el torneo local y su valla fue vulnerada en 12 ocasiones.

Bolívar y Audax se enfrentan el martes desde las 18.15 en el estadio Hernando Siles. Con el resultado en la ida (1-2 en favor de Audax) la Academia está obligada a ganar si quiere avanzar a octavos. Si vence por un gol a cero clasifica, una victoria por mayor margen también le da el boleto, pero si se repite el mismo marcador en favor de los académicos la llave se define por penales. Otro resultado lo elimina, pero la llave está abierta.

(30/10/2020)

Di-ego (Cuento argentino)

En realidad el Diego son todos y por eso le profesan idolatría, porque bien adentro tienen muy metido eso de amar al prójimo como a uno mismo.

Foto: AFP

/ 25 de noviembre de 2020 / 17:54

A la mañana del domingo, el Diego se despereza y se levanta con la remera blanca raída y ostensiblemente agujereada debajo del ombligo, boquete que enfatiza lo grotesco de su barriga. Lleva una resaca del carajo, pero de todas formas rengo como está, brinca al patio de la casa alrededor del que viven sus diez hermanos y cruza en diagonal para meterse a la ducha, porque son las únicas horas de que dispone en la semana para salir a caminar con su mujer Claudia, pintada de Evita ella y sus tres hijos y su hija que patalea en el cochecito azul y amarillo a cuatro meses de haber nacido.

Sale de la ducha el Diego y va para el cuarto en el que hay una silla con una montaña de ropa, la cama todavía desecha, un ropero con espejo en un lado y en el otro no, y un pantalla plana de 50 pulgadas de buena marca para poder mirar el fútbol de los domingos cuando a la cancha no se puede ir porque Boca juega de visitante.

Encima de la tele hay una Virgen de Luján y en la pared a lado de la puerta de la habitación color turquesa está la foto de ese Boca Juniors en el que jugaban Roma, Rattin y el fachero de Marzolini, para más datos en la casa todos son bosteros, excepto dos de los hermanos que se hicieron de Argentinos desde que vieron a un chico de dieciséis hacer malabarismos con la pelota en ese grupo que dirigía un tal Francisco Cornejo llamado los Cebollitas.

A las 11.30 de la mañana, a Diego le retumba la cabeza y cojea porque en el picado del día anterior, uno de sus compañeros de obra con el que se encuentra de lunes a viernes le puso la pierna fuerte, cosa que lo precipitó contra el piso cayendo mal, torciéndose el tobillo y volviendo a lastimarse esos meniscos que parecen de futbolista metido a profesional de primera división.

Así, cojo, gordo, demacrado, con cara de haberse tomado hasta el pulso en el bar del Guille la noche anterior, la familia encabezada por el Diego comienza la caminata todos en sandalias y bermudas con destino al centro de abasto del barrio, donde la vida es más barata, por más trucha y brillosa que sea la oferta.

Es una familia pobre, pero muy normalmente pobre la del Diego. Cuando hay de sobra es para chupar y alguna vez para comprarles zapatos a los chicos de los que destaca Huguito, el mayor que con doce años vive con las ganas de llegar algún día a la Bombonera para ver jugar a Román que también ha salido de uno de esos barrios jodidos —Don Torcuato — en el que los chicos jugaban por plata, algunos de ellos bien provistos de cortaplumas y otras puntas por si las moscas y si alguno de los pendejos del equipo rival quisiera pasarse de vivo a la hora de honrar los compromisos. Huguito quiere ser como Román porque Román aparte de saber tanto con la pelota, sabe sin ella, sabe con los suyos que el amor y la unión completan la fuerza que a uno le puede infundir el hecho de ser un tipo querido por la tribuna.

La Claudia es una buena madre que putea mucho con su marido cuando éste llega al día siguiente, que aparte de frustrarle el mañanero después de su último embarazo, le cae encima aplastándola en el vano intento después de tantas horas de meterle a la botella junto a sus gomías de obra en el bar del Guille, muchas veces amenazados por los revoloteos de algunas minas que fracasan en los coqueteos en pos de convencer a estos albañiles a los que solo les alcanza para la farra, pero jamás para intentar, además de chupar, uno de esos polvos que para sus bolsillos resultan prácticamente inaplicables. Eso sí, cuando alguna vez aparece la Soledad, el Diego se hecha una escapada al albergue transitorio más cercano porque como es amiga de añadas, la cogida es gratis aunque deba ser rápida, ella de cuatro, él de rodillas mirando al cielo.

El Diego no es buen marido pero tampoco malo, no es mal padre pero de ninguna manera excelente. Es un villero que no pierde de vista que lo primero es parar la olla, que si en otros tiempos su mujer tenía una cintura de avispa y se meneaba en los galpones donde retumbaba la música de Gilda, no había más que seguirla porque gracias a tanto sacudón le llegaron dos hijos al hilo, menos la última que debe su existencia a un globo pinchado. Los otros hijos del Diego y la Santa Claudia que se volvió santa luego de dejar la bailanta, se llaman René y Ricardo, el primero en homenaje al Loco Houseman y el segundo a Bochini, el ídolo de siempre del Diego, aunque el petiso 10 nunca haya cambiado la camiseta del rojo de Avellaneda. René tiene once años y Ricardo diez, también son boquenses pero todavía no se desesperan como el mayor, Hugo, por correr a la cancha porque prefieren ser ellos los que pateen pelota en la calle sin salida donde se sitúa la casa en la que además viven, en cuartitos de a cinco, sus diez tíos, estudiantes, plomeros y dos taxistas, y uno que se fue a probar a las infantiles de Argentinos.

Uno se pregunta si la vida del Diego y los suyos es vida, si las aspiraciones son asunto hace tiempo archivado por las urgencias, si jugar al fútbol con grados distintos de interés o ilusionarse con los domingos de campeonato no es otra cosa que un permanente pasaje de ida en el vagón de la sobrevivencia sin otra chance que procurar algún evento circunstancial y extra-ordinario para hacerle el quite al aburrimiento de todos los días, por más que haya fútbol y cuando la tele está encendida poder observar al astro que todo lo tiene y se pavonea por el mundo junto a íconos de la política o del espectáculo, exhibiéndose con unos lentes de contacto azules sin que le preocupe cuan negro y petiso es en verdad.

El Diego es y no es el Diego al mismo tiempo. Tiene la sobrenatural aptitud que le permite desdoblarse en sus noches de sueño que lo transportan al país de la pelota que no deja caer haciendo jueguito por tiempo infinito para retornar a su yo consciente cuando a la mañana abre los ojos y a levantarse para otra vez arañarle a la vida en la que no hay jueguito que valga.

Delirantes futboleros o esforzados albañiles. Exquisitos jugadores con distintas suertes todos, son futbolistas de espíritu, pero uno solo llega a ser Dios, un Dios, además, salido de la misma cuna de barrio destartalado, como los demás. En realidad el Diego son todos y por eso le profesan idolatría, porque bien adentro tienen muy metido eso de amar al prójimo como a uno mismo.

En ese paisaje barrial, los hijos del Diego son los hijos de la esperanza que viven de la ilusión y la mayoría de ellos mueren con ella, porque en la pobreza la ilusión es la mejor forma de vivir, haciéndose el distraído uno para mantener aplacada la fiera que todos llevamos dentro y no dejarnos tentar nuevamente por el saqueo al micromercado propiedad de un chino que no tiene la culpa del alucine social en el vivimos, Diego y el resto que en el fondo, ya se dijo, somos tan diegos como el original e irrepetible, y como el sobrenatural, el que esta noche volverá a desdoblarse para hacer jueguito otra vez, luego de otra jornada de apilar ladrillos, de hacer bardas con ellos y que sé yo cuantas cosas más se deban hacer en la pesada rama de la construcción.

El domingo, ya se sabe: A la mañana a pasear con los chicos y la nena y por la tarde a la cancha Diego para ir a ver a Diego que fantasma mantiene el balón suspendido en el aire con zurda, cabeza, rodillas, empeine hasta la hora en que se corporiza cuando vuelve a entregarse al sueño.

La pelota no toca el piso. Será por eso que vivimos etéreos ante la mágica ilusión que nos transmite la pelota, pero como la vida, este cuento ya me sabe a repetitivo y para repetitivo basta con el monótono y casi invariable andar de un día para el otro en el que el Diego y todos los diegos se encuentran metidos hasta el tuétano con los televisores dominicales a todo volumen cuando sus cuadros juegan de visita y no pueden viajar en omnibús para ir al otro lado de la ciudad.

Buenos Aires, noviembre 2001, cuando Diego Armando Maradona decidió colgar los botines y gritar a los cuatro vientos “la pelota no se mancha”.

Editado en La Paz, Corona Virus, 27 de abril de 2020.

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Con Pelé a la cabeza, Brasil se une a su archirrival Argentina para llorar a Maradona

Pelé y Maradona comparten el título de mejor jugador del siglo XX de la FIFA. Los dos astros tuvieron una relación tirante durante años, en medio de las disputas sobre quién fue el mejor futbolista de la historia,

Maradona y Pelé, en un encuentro en París en 2016.

Por AFP

/ 25 de noviembre de 2020 / 17:34

La eterna disputa futbolera entre argentinos y brasileños firmó una tregua este miércoles. Las grandes estrellas del balompié de Brasil, con el rey Pelé a la cabeza, lloraron la muerte de la «leyenda del fútbol» Diego Armando Maradona.

«Qué noticia triste. Perdí a un gran amigo y el mundo perdió a una leyenda. Aún hay mucho por decir, pero por ahora, que Dios les dé fuerza a los familiares. Espero que algún día podamos jugar juntos al fútbol en el cielo», escribió en Instagram el tricampeón del mundo brasileño, de 80 años.

Edson Arantes do Nascimento acompañó su mensaje con una foto del 10 argentino levantando la Copa Mundo en México-1986, donde anotó dos de sus goles más recordados, ambos a Inglaterra: la «Mano de Dios» y el tanto en el que dejó atrás a buena parte del equipo inglés, considerada la mejor anotación de los mundiales.

Pelé y Maradona comparten el título de mejor jugador del siglo XX de la FIFA. Los dos astros tuvieron una relación tirante durante años, en medio de las disputas sobre quién fue el mejor futbolista de la historia, una discusión que divide al mundo y especialmente a argentinos y brasileños.

Pero el tradicional debate, surgido con la irrupción de Maradona a mediados de la década de 1970, tuvo una pausa este miércoles con la noticia del deceso del eterno capitán argentino por un paro cardíaco.

«Dentro del campo había una rivalidad entre los dos países, pero afuera la amistad prevalecía. Creo que Pelé debe estar muy triste en este momento», dijo Welton Vitor, un domiciliario de 22 años en Sao Paulo.

En el olvido pasajero quedaron las candentes pullas del Diego al exjerarca de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, y aquel incidente del bidón de Branco en el juego de octavos de final del Mundial de Italia-1990, que ganó la albiceleste con un gol de Claudio Caniggia tras una jugada individual de pintura del 10.

«Siempre ha habido una rivalidad entre Brasil y Argentina, y para ser sincero, siempre fue bueno ganarles cuando Maradona jugaba. Aunque esto nos entristece, porque perdimos a un gran atleta, un gran jugador de fútbol», explicó Leandro de Souza, un taxista de 36 años de Sao Paulo.

Adiós a una «leyenda»

El astro del París SG y de la ‘Selecao’, Neymar, publicó un mensaje de condolencia que está acompañado de una foto en blanco y negro de hace años, en la que aparece el astro argentino joven y sonriente abrazado a ‘Ney’ cuando era niño en lo que parece ser un acto deportivo.

«DON DIEGO MARADONA… íDescansa en paz! Leyenda del fútbol», escribió el 10 de Brasil en Twitter en portugués e inglés.

El fenómeno Ronaldo, dos veces campeón del mundo (1994 y 2002), señaló que el balompié perdió a uno de sus «mayores ídolos» y a un talento que lo inspiró desde niño. «El Pibe, su legado es eterno. Su magia en el campo jamás será olvidada. Descansa en paz, mi amigo», anotó en Instagram.

Maradona consideró que Ronaldo habría sido «el más grande de la historia» si las lesiones no hubieran menguado su exitosa carrera.

Por su parte, el campeón del mundo (EEUU-1994) Romario lamentó la pérdida del «mejor» futbolista que vio jugar. El exdelantero de la ‘Canarinha’ publicó una foto en blanco y negro del 10 sonriendo cuando dirigía a la selección de Argentina.

«Se fue mi amigo. íMaradona, la leyenda! El argentino que conquistó el mundo con la bola en los pies, pero también por su alegría y personalidad única», escribió el ex Barcelona en su cuenta en Instagram.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva se unió al coro de lamentos por el deceso del «gigante del fútbol», que en la política también pateaba con la izquierda.

Maradona entabló una amistad estrecha con el líder cubano Fidel Castro y el exmandatario venezolano Hugo Chávez. Y en su brazo derecho tenía tatuado el rostro del mítico guerrillero argentino Ernesto «Che» Guevara.

«Su genialidad y pasión en el campo, su intensidad en la vida y su compromiso con la soberanía latinoamericana marcaron nuestra época», dijo Lula.

(25/11/2020)

Comparte y opina:

Silva: ‘Maradona no murió, es un mito que siempre vivirá por la eternidad del fútbol’

El exdelantero de Bolívar de los 80 evoca la vez que jugó contra Diego en 1981 en su natal Tucumán y el haber compartido con él fuera de la cancha

Juan César Silva (der.) en una postal con Diego Maradona

Por Rafael Sempértegui

/ 25 de noviembre de 2020 / 17:24

“Diego (Maradona) no murió, él vive y vivirá porque era una leyenda un mito viviendo y ahora mucho más. Tuve el honor de jugar contra él y de conocerlo fuera de la cancha. Nunca lo olvidaré”, aseguró el exdelantero y figura de Bolívar, Juan César Silva, argentino naturalizado boliviano que radica en La Paz desde hace 38 años.

Ocurrió que en plena juventud, menos de 20 años, Silva jugaba en Atlético Tucumán, que a mediados de 1981 jugó un amistoso con Boca Juniors, que ese año llegó al norte argentino y conmocionó a toda la región, porque en sus filas traía a Diego Maradona ya en la cúspide internacional.

“Tendría 19 años, jugamos un lindo partido, y luego yo fui a saludar a (Miguel Angel) Brindisi al vestuario de Boca, que era conocido mio y él me presentó a Diego y él pidió conocer Tucumán luego del partido y los llevé y fue un honor hacerlo, mostrarles la ciudad. Fueron unas horas inolvidables para mí, porque ya se trataba del número uno del mundo”, evocó Silva.

“Diego también era muy jovencito, pero ya era una estrella mundial, pero tan sencillo y sincero como siempre fue toda su vida. Siempre fue él, que calidad humana”, añadió.

Sostuvo que la noticia le cayó duro, que le es increíble que se hubiera dado y que uno se resiste a creer. “Aún me quedo pensativo porque se fue un ser humano diferente, solidario. Él fue muy, muy grande. Fácil se hubiera acomodado al poder, pero no, Diego nunca fue falso, siempre fue directo y se inclinó por los sencillos y se peleó contra los poderosos, ese fue Diego”, añadió el exjugador.

“Hoy me siento muy triste al recibir la noticia de la muerte de un GRANDE, Si con letras mayúsculas. Gracias Diego Maradona por haber compartido conmigo una noche en Tucumán. SOS y serás el más grande”, escribió Silva en su cuenta twitter, horas después de la muerte del 10 argentino.

(25/11/2020)

Comparte y opina:

Aplazan Inter-Boca de la Libertadores por muerte de Maradona

En un comunicado posterior, la Confederación Sudamericana de Fútbol justificó el aplazamiento por la "estrecha vinculación" de Maradona con el club argentino.

Por AFP

/ 25 de noviembre de 2020 / 16:46

El juego de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores-2020 entre el brasileño Inter y Boca Juniors de Argentina, programado para este miércoles en Porto Alegre, fue aplazado por la muerte de Diego Maradona, que fue estrella del equipo xeneize.

«En señal de luto por la muerte de Maradona, el partido de esta noche, contra Boca Juniors, fue pospuesto. El partido de ida se realizará el próximo miércoles 2 de diciembre en el estadio Beira-Rio. La vuelta quedó para el día 9, en La Bombonera», indicó el colorado gaúcho en un mensaje en Twitter.

En un comunicado posterior, la Confederación Sudamericana de Fútbol justificó el aplazamiento por la «estrecha vinculación» de Maradona con el club argentino.

«Los partidos de cuartos de final de las llaves D y E de la CONMEBOL Libertadores serán reprogramadas y las informaciones de fecha y hora serán reenviadas posteriormente», indicó la Conmebol.

El encuentro entre Inter y Boca, uno de los más atractivos de los octavos de final del torneo internacional, estaba previsto para la noche de este miércoles a las 21H30 locales (00H30 del jueves) en el estadio Beira-Rio de Porto Alegre (sur de Brasil).

El vencedor entre campeones mundiales se enfrentará en cuartos de final con el ganador de la serie entre Flamengo (BRA) y Racing (ARG).

La muerte del astro argentino, que tuvo varias etapas como jugador de los xeneizes en las décadas de 1980 y 1990, trastocó el encuentro, al que el Inter llegaba debilitado por varias bajas por covid-19 y lesiones de jugadores fundamentales.

Además de vestir la camiseta azul y oro, con la que ganó la liga argentina en 1981, Maradona era un confeso hincha del popular equipo argentino y era común verlo alentando a Boca desde un palco de La Bombonera, el estadio que acogió su despedida en 2001.

(25/11/2020)

Comparte y opina:

Los goles de Diego en tribunas de la izquierda latinoamericana

La imagen del Che tatuada en el brazo derecho de Diego fue parte de la identidad del astro argentino.

Diego Maradona con Fidel Castro, en uno sus tantos encuentros. Foto: AFP

/ 25 de noviembre de 2020 / 16:05

Los goles del astro argentino Diego Armando Maradona dieron vuelta el planeta hasta el delirio y rompieron las vallas de los estadios para agitar incluso las tribunas de la izquierda latinoamericana. Como pocas estrellas del fútbol, de identidad de este jugadorazo no se resume a un número en la espalda ni en los botines de oro acumulados, en este caso, ni siquiera a la albiceleste que tanto amaba, sino que se expresa —y de manera elocuente— en el tatuaje que llevaba en el brazo derecho: el Che.

Aquella imagen, la de otro argentino ligado a la historia de Bolivia y al movimiento de izquierda latinoamericano, sintetiza el desborde de Diego por el vertiginoso mundo de la política al más alto nivel.

No era para menos. Maradona, que había conquistado la cima del fútbol y encaraba una lucha descarnada con la adicción a las drogas, dijo un salto cualitativo que lo puso a jugar con líderes mundiales de la talla del líder de la revolución cubana, Fidel Castro, del presidente bolivariano, Hugo Chávez, ambos ya fallecidos, o el papa Francisco.

El recuerdo de Maradon para el papa Francisco. Foto: AFP

Cuba lo acogió cuantas veces Diego lo necesitó y Castro le expresó su admiración en más de una oportunidad. Una admiración que era mutua y que llevó al futbolista a considerar al líder cubano como su “segundo padre”.

Aunque Castro le recomendó que volviera a Argentina para incursionar en la política, Diego confesaba que prefería no practicar aquel deporte. El cubano decía “que la política hecha por los americanos es muy sucia, la política hecha para la gente es la política bien entendida”, recordaba el astro en declaraciones a la televisión cubana, a propósito de una carta que le envió el líder revolucionario el 11 de enero de 2015.

Los goles de Maradona sacudieron las redes del mundo político, pero también llegaron hasta el Vaticano. Son memorables los encuentros que tuvo con Juan Pablo II y el papa Francisco. A ambos le regaló una camiseta de la selección argentina con el 10, que le hizo “Dios”.

Con el expresidente de Brasil Lula da Silva. Foto: Lula

Este 25 de noviembre en las redes sociales, muchos dirigentes políticos de izquierda en Bolivia y la región se congestionaron de elogios y mensajes de reconocimiento al gran Diego Maradona.

“Nos llevaste a lo más alto del mundo. Nos hiciste inmensamente felices. Fuiste el más grande de todos. Gracias por haber existido, Diego. Te vamos a extrañar toda la vida”, escribió el propio presidente argentino, Alberto Fernández.

“Lamentamos profundamente el sensible fallecimiento del gran 10 del fútbol y hermano latinoamericano Diego Armando Maradona”, escribió el presidente Luis Arce.

Luis Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil, también le rindió homenaje a “un gigante del fútbol, de Argentina y de todo el mundo, un talento y una personalidad única”. “Su genio y pasión por el campo, su intensidad en la vida y su compromiso con la soberanía latinoamericana marcaron nuestro tiempo”, escribió.

Con Evo Mores.

Otra presidenta de izquierda, Cristina Fernández, escribió: “Mucha tristeza… Mucha. Se fue un grande. Hasta siempre Diego, te queremos mucho. Enorme abrazo a sus familiares y seres queridos”.

También el expresidente Evo Morales se despidió del astro. “Con un dolor en el alma me he enterado de la muerte de mi hermano, Diego Armando Maradona. Una persona que sentía y luchaba por los humildes, el mejor jugador de fútbol del mundo”, tuiteó.

Suele decirse que el corazón es que el decide cuando uno deberá partir, en el caso de Diego, fue precisamente este 25 de noviembre, una fecha en la se fuera el cielo su “segundo padre” Fidel Castro. Ahora el Pibe de Oro viaja a su encuentro.

(25/11/2020)

Comparte y opina: