Tuesday 9 Aug 2022 | Actualizado a 13:47 PM

El judo japonés en crisis existencial, minado por el maltrato a los jóvenes

Un niño jugando con su instructor de judo durante una sesión de entrenamiento en Fukuroi

Por AFP

/ 20 de junio de 2022 / 09:28

Diferentes técnicas peligrosas para su edad son también enseñadas, y entrenamientos intensos aumentan los riesgos de lesiones

Niños forzados a perder peso, llevados hasta sus límites en los entrenamientos o que sufren castigos corporales: escándalos sucesivos sobre violencias contra jóvenes deportistas salpican la imagen del judo japonés, provocando una crisis de vocaciones en el país asiático.

La situación se ha tomado un cariz tan preocupante que la Federación Japonesa de Judo anuló este año su prestigioso torneo nacional para niños de 10-12 años, explicando que al estar «la mente y el cuerpo de los niños aún en desarrollo» suponía ponerlos demasiado a prueba.

El problema no es nuevo ya que existe una asociación japonesa de víctimas del judo que contabiliza 121 muertes achacables a la práctica de este deporte en el medio escolar entre 1983 y 2016, pero su amplitud actual lo ha puesto bajo los focos.

Japón domina a menudo el medallero olímpico en la disciplina, pero los valores del judo se encuentran en vías de extinción, según la opinión de Yasuhiro Yamashita, presidente de la Federación Japonesa de Judo.

«El judo es un deporte que pone el acento en la humanidad», afirma a la AFP Yamashita, quien es asimismo presidente del Comité Olímpico Japonés.

«Si sólo la victoria tiene valor para ti, si sólo cuenta el resultado», entonces la filosofía del judo está «deformada», añade.

La anulación de la competición nacional de los chicos entre 10 y 12 años ha permitido poner el foco en «un problema que afecta a la sociedad japonesa» en su conjunto, según el dirigente deportivo.

Violencia para endurecer

El número de licencias de judo en Japón ha caído a casi la mitad desde 2004, a cerca de 120.000 personas, según la federación. Y la bajada más espectacular afecta precisamente a los niños.

Alumnos de primaria fueron obligados a perder peso, en ocasiones hasta seis kilos, para que puedan participar en categorías de pesos inferiores, según informaron medios locales.

Diferentes técnicas peligrosas para su edad son también enseñadas, y entrenamientos intensos aumentan los riesgos de lesiones o del síndrome del trabajador quemado.

Algunos padres y entrenadores continúan además recurriendo a castigos corporales.

La creencia según la cual los castigos corporales harían a los niños más fuertes está aún muy presente en el deporte japonés, denuncia Noriko Mizoguchi, de 50 años, medalla de plata en los Juegos de Barcelona 1992.

«Existe una suerte de dependencia mutua, un poco como con las violencias domésticas, como si ser golpeado fuese una prueba de afecto», estima la antigua deportista.

Al igual que otras artes marciales, el judo se utilizaba en Japón para los entrenamientos militares en la primera mitad del siglo XX, y hasta el final de la II Guerra Mundial.

Las artes marciales fueron prohibidas durante la ocupación estadounidense (1945-1952) antes de volver a levantar cabeza ya como deportes, y el judo realizó su debut olímpico en 1964 en Tokio.

‘Cultura machista’

Aunque los entrenadores pueden perder su licencia por actos de violencia sobre sus alumnos, sancionar a los padres resulta mucho más complejo.

Hisako Kurata, una representante de la asociación japonesa de víctimas del judo, no está segura de que «la mayoría de los padres sean conscientes de los peligros, sólo quieren que sus hijos ganen».

Ellos «creen que sus hijos estarán felices si conquistan un título», añade Kurata. Su hijo de 15 años falleció en 2011 después de una lesión en la cabeza en el club de judo de su centro escolar.

Noriko Mizoguchi, que entrenó al equipo de Francia femenino a comienzos de los años 2000, cree que el judo «no es divertido» para los jóvenes japoneses, y que habría que terminar con «la cultura machista» que impregna su enseñanza en el país.

«Hay que tratar a cada niño con cuidado y tener una visión a largo plazo (…) Los entrenadores de la ciudad temen que si se detienen las competiciones para niños el judo japonés perderá vigor. Yo creo que en realidad se hará más fuerte».

(20/06/2022)

La chilena Isla de Pascua no volverá a ser la misma para el turismo

En la pandemia, la gente dejó de vender a los turistas sus moáis tallados en piedra y, sin ingresos económicos, recurrió a la agricultura y pesca para subsistir, como hacían sus ancestros.

Vista de la Isla de Pascua, Chile, y sus gisgantescas esculturas de piedra o moáis. Foto: AFP.

Por AFP

/ 9 de agosto de 2022 / 13:46

Tras vivir en el frenesí del turismo a pesar de las advertencias de prudencia de sus ancestros, la chilena Isla de Pascua se volvió más sustentable durante los más de dos años de aislamiento por la pandemia y hoy quiere preservar ese aprendizaje.

«Llegó el momento que habían predicho los viejos», dice a la AFP Julio Hotus, miembro del Consejo de Ancianos de Isla de Pascua, un territorio insular chileno ubicado en el Pacífico a 3.500 kilómetros del continente. Les habían advertido: mantengan la independencia alimentaria, porque en algún momento pueden quedar aislados, pero las últimas generaciones desoyeron ese consejo, explica Hotus.

Antes del coronavirus, en dos vuelos por día, llegaban cada año casi 160.000 turistas, «una avalancha», según el anciano. Pero en marzo de 2020 las autoridades locales cerraron completamente esta isla de casi 8.000 habitantes.

El jueves pasado, tras 28 meses de aislamiento, aterrizó por primera vez un avión con turistas, en medio de la emoción de los habitantes de este lugar, que añoraban volver a ver caras nuevas después de tanto tiempo.

La apertura, sin embargo, será gradual. En un principio, serán sólo dos vuelos por semana, pero la frecuencia irá aumentando paulatinamente. Por ahora, con ese flujo de llegadas, los grandes hoteles han preferido mantener sus puertas cerradas.

Volver a plantar

La artesana rapanuí Olga Ickapakarati dejó de vender sus moáis tallados en piedra a los turistas y, sin ingresos económicos, recurrió a la agricultura y a la pesca para subsistir, como hacían sus ancestros.

«Quedamos todos sin nada, quedamos en el viento, quedamos sin ni uno, pero empezamos a plantar», relata Olga a la AFP.

Los moáis son unas gigantes esculturas de piedra con forma humana. Hay más de 900 en esta isla de apenas 24 kilómetros de largo y 12 de ancho.

Estas estatuas en toba –un tipo de roca volcánica– talladas por los antiguos polinesios rapanuí, pueden alcanzar 20 metros de altura y 80 toneladas de peso.

Se desconoce cómo fueron movidas desde las canteras a los distintos centros ceremoniales donde descansan.

Sin la clientela de turistas, Olga estableció dos huertos en el patio de su casa –de madera y techo de lata–, acogiéndose a un programa del municipio local que ante el cierre de la isla –que se abastecía casi por completo del continente– entregó semillas a la población para que pudieran subsistir.

Olga plantó espinaca, beterraga, cilantro, acelga, apio, albahaca, ananá, orégano y tomate. Lo que no consumía se lo entregó a otras familias, quienes a su vez, compartieron su cosecha con otros, conformándose una gran red de ayuda.

«Todos los isleños son así, tienen buen corazón. Si yo veo que tengo harto de eso (vegetales) voy a regalar a otra familia», agrega esta ‘Nua’ o abuela en la lengua rapanuí, quien vive con sus hijos y nietos.

«Vamos a seguir con el turismo, pero espero que la pandemia haya sido una lección que podamos aplicar hacia el futuro», dice por su parte Julio Hotus.

Vulnerables moáis

La pandemia los llevó también a meditar sobre la necesidad de cuidar los recursos naturales afectados por el cambio climático, como el agua y la energía, y también sus emblemáticos moáis.

Ahora se optimizarán los recursos naturales y darán prioridad de trabajo a los habitantes de la isla, bajo «códigos culturales» como el Tapu, una normativa ancestral que fomenta la solidaridad, explicó el alcalde de Isla de Pascua, Pedro Edmunds Paoa.

«El turista, a partir de hoy, pasa a ser un amigo del lugar, cuando antes era un extraño visitándonos», agrega.

Hay temores sobre el futuro de los moáis, ya afectados por las fuertes lluvias, los potentes vientos y la furia del oleaje del mar que golpea a las estatuas y sus bases.

«El problema de los moáis es que son muy frágiles (…) Debemos dejar de lado la visión turística y paisajista y tomar muchas de esas piezas y resguardarlas, cuidarlas con cúpulas de vidrios porque tienen un valor incalculable», sostiene Hotus.

Para Vairoa Ika, directora de Medio Ambiente del municipio, «el cambio climático, con estos eventos extremos, ponen en riesgo nuestro patrimonio arqueológico».

«La piedra se va degradando, por lo que los parques tomarán sus medidas y resguardado», explica sobre estas gigantescas estatuas que representan a sus antepasados rapanuí.

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Tiburones y rayas en peligro en zonas protegidas en el Mediterráneo

Un equipo de investigadores basado en Italia analizó las capturas de 1.200 operaciones de pesca en 11 sitios distintos, en aguas de Francia, Italia, España, Croacia, Eslovenia y Grecia.

Tiburón del mar Mediterráneo. Foto: AFP.

Por AFP

/ 9 de agosto de 2022 / 13:19

Los tiburones, mantas y rayas del mar Mediterráneo son capturados más a menudo en las áreas protegidas que en las áreas no protegidas, según un estudio publicado este martes.

Estas tres especies de peces, del orden de los elasmobranquios, corren peligro en todo el mundo a causa de los excesos de la industria pesquera.

Aunque a menudo son víctimas colaterales de la pesca a gran escala, las aletas y la carne de estos animales también son apreciadas, lo que ha provocado una disminución del 71% de su presencia en los océanos desde los años 1970.

Un tercio de los elasmobranquios se encuentran en riesgo de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Un equipo de investigadores basado en Italia analizó las capturas de 1.200 operaciones de pesca en 11 sitios distintos, en aguas de Francia, Italia, España, Croacia, Eslovenia y Grecia.

El equipo utilizó modelos estadísticos para demostrar que las capturas de esas tres clases de peces se están produciendo sobre todo en áreas parcialmente protegidas.

«En general se asume que son los grandes buques pesqueros los que más dañan la biodiversidad, lo cual es cierto y hay un montón de pruebas que así lo indican» explicó Antonio Di Franco, del Centro Marino de Sicilia, uno de los coautores del estudio.

«La pesca a pequeña escala se ha investigado mucho menos», añadió.

«Desconocemos la actividad de la pesca a pequeña escala en general, no sabemos el tamaño de sus capturas o dónde pescan», explicó.

Los investigadores descubrieron que los pequeños buques que se aventuran en aguas semiprotegidas (donde la pesca no está totalmente prohibida) capturaron hasta 24 especies distintas de tiburones, mantas y rayas. Un tercio de esas especies se encuentran en peligro de extinción.

Globalmente, los expertos contabilizaron la captura de 517 elasmobranquios en áreas parcialmente protegidas, en comparación con 358 en áreas no protegidas.

La masa de los tiburones, rayas y mantas capturados en esas zonas equivalía aproximadamente al doble de las capturas en las zonas no protegidas.

Más de 100 países se han comprometido a aumentar la superficie de los óceanos bajo protección hasta un 30% de aquí a 2030.

El equipo de investigadores propone que se equipe a los pequeños barcos pesqueros con GPS para controlar su actividad.

«Las áreas protegidas representan un gran potencial para la biodiversidad pero la clave es su gestión», indicó di Franco a la AFP.

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Francia prepara ‘delicado’ rescate de una beluga extraviada en el Sena

El animal está atrapado entre dos esclusas a unos 80 kilómetros al norte de la capital francesa y a 130 del Canal de la Mancha.

Las belugas son una especie protegida que no puede sobrevivir mucho tiempo en agua dulce. Foto: Pixabay License.

Por AFP

/ 9 de agosto de 2022 / 12:34

Las autoridades francesas siguen adelante con un delicado plan para transportar a una ballena beluga, perdida en el río Sena, de vuelta al océano, informó el martes una experta.

El cetáceo de cuatro metros de largo fue descubierto hace una semana y parece estar enfermo y muy delgado, pero su estado es «satisfactorio», dijo a la AFP Isabelle Brasseur, del parque de animales marinos Marineland, en el sur de Francia, el mayor de Europa.

«Desde esta mañana tenemos una idea de algo que podría funcionar, vamos a explicarlo y perfeccionarlo con la gente que nos va a ayudar», dijo.

Las belugas son una especie protegida que no puede sobrevivir mucho tiempo en agua dulce.

La ballena se encuentra actualmente a unos 130 kilómetros tierra adentro del Canal de la Mancha, en Saint-Pierre-La-Garenne, en Normandía. El animal está atrapado entre dos esclusas a unos 80 kilómetros al norte de la capital francesa.

La idea es llevar a la beluga por vía terrestre a una cuenca de agua de marina que no fue revelada para ser liberada.

Pero las dificultades son considerables y es probable que el viaje estrese aún más al animal que pesa 800 kilogramos.

La ONG Sea Shepherd France, que participa en la operación, dijo en un comunicado el martes que la sedación no era una opción, ya que las belugas necesitan estar despiertas para inhalar aire.

«En cualquier caso, tenemos que sacarla de allí y tratar de averiguar qué es lo que está mal», dijo Brasseur.

Los veterinarios mantendrán una vigilancia constante de su estado durante el traslado.

«Puede haber problemas internos que no podemos ver», dijo, aunque añadió que las belugas son una especia «extremadamente resistente».

Sea Shepherd hizo un llamado para la donación de cuerdas resistentes, redes, colchones y otros equipos.

Las belugas viven habitualmente en aguas frías del Ártico, y aunque emigran al sur en otoño para alimentarse, rara vez se aventuran tan lejos.

Según el Observatorio Pelagis de Francia, especializado en mamíferos marinos, la población de belugas más cercana se encuentra frente al archipiélago de Svalbard, al norte de Noruega, a 3.000 kilómetros del Sena.

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Diseñador de moda japonés Issey Miyake fallece a los 84 años

El japonés estudió en una escuela de arte de Tokio y se trasladó a París en 1965, donde estudió en la selecta Ecole de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne.

El diseñador de moda japonés Issey Miyake. Foto: AFP.

Por AFP

/ 9 de agosto de 2022 / 12:20

El diseñador de moda japonés Issey Miyake, sobreviviente de la bomba atómica de Hiroshima, cuya carrera se extendió por más de medio siglo, murió a los 84 años, anunció este martes a la AFP una empleada de su oficina en Tokio.

«Murió en la noche del 5 de agosto», dijo la empleada, contactada por teléfono y que no quiso revelar su identidad, sin dar más detalles sobre el deceso de Miyake.

El funeral de Miyake ya se había realizado con «la única presencia de familiares», acorde con sus deseos, y no hay planes de una ceremonia pública, agregó.

La red pública NHK y otros medios japoneses informaron de su muerte.

Miyake fue parte de una ola de jóvenes diseñadores japoneses que dejaron huella en París a mediados de los años 1970.

Fue pionero del uso de ropa cómoda de alta tecnología, dejando de lado la grandiosidad de la alta costura en favor de lo que él llamaba simplemente «hacer cosas».

Su casa de moda formó a muchos jóvenes diseñadores de talento, y era conocida por sus innovadores desfiles.

Tras dos años de exhibir las colecciones en línea durante la pandemia de covid-19, la marca participó en la Semana de la Moda de París en junio con un desfile masculino con modelos, bailarines y acróbatas.

«Belleza y alegría»

Nacido en Hiroshima en 1938, Miyake tenía siete años cuando Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre su ciudad, en agosto de 1945.

Sobrevivió a la explosión que dejó unos 140.000 muertos y abrió la puerta a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, tras el lanzamiento de otra bomba nuclear a Nagasaki tres días después.

«Nunca quise compartir mis recuerdos o pensamientos de ese día», escribió Miyake en el New York Times en 2009.

«He intentado, aunque sin éxito, dejarlos atrás, prefiriendo pensar en cosas que se pueden crear, no destruir, y que aportan belleza y alegría».

El diseñador estudió en una escuela de arte de Tokio y se trasladó a París en 1965, donde estudió en la selecta Ecole de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne.

Estableció el Miyake Design Studio en 1970 en Tokio y poco después abrió su primera tienda en París.

En 1980, su carrera estaba en pleno apogeo y comenzó a experimentar con materiales como plástico, metal, alambre e incluso papel artesanal japonés.

Entre sus inventos están la línea «Pleats Please», prendas con pliegues permanentes que no se arrugan, los triángulos futuristas de su bolso «Bao Bao» y su concepto «A-POC (A Piece Of Cloth)», que utiliza computadoras para cortar prendas enteras sin costuras.

También hizo más de 100 cuellos de tortuga negros para el cofundador de Apple, Steve Jobs.

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Instalan desfiles improvisados de fashionistas en avenida concurrida de Yakarta

Chicas con pantalones anchos y coloridas gafas de sol, y chicos con chaquetas de cuero o abrigos de piel sintética y zapatos deportivos, presumen sus ‘looks’ y los publican en redes sociales.

Desfile de moda en una avenida de Yakarta. Foto: AFP.

Por AFP

/ 9 de agosto de 2022 / 11:51

Los improvisados desfiles de moda en una de las avenidas más concurridas de Yakarta no son del agrado de todos. Pero nadie puede resistirse a la libre expresión de los jóvenes fashionistas de la capital indonesia.

En las últimas semanas jóvenes se dan cita en el barrio de negocios de Yakarta para participar en la ‘Citayam Fashion Week’, un festival de moda, retransmitido en Instagram y TikTok.

«Siento que es el lugar en donde puedo expresar mi estilo y crear contenido. Es muy divertido, hay muchas personas y puedo hacerme nuevos amigos. ¡No quiero volver a casa!», dice Ricat Al Fendri, de 18 años.

Cada mañana va con sus amigos a este nuevo lugar a la moda para exhibir su atuendo del día.

La policía trató de prohibir que se usara el paso peatonal como podio y, mediante altavoces, pidió a la multitud que se alejara. En vano.

Chicas con pantalones anchos y coloridas gafas de sol, y chicos con chaquetas de cuero o abrigos de piel sintética y zapatos deportivos, siguen presumiendo sus «looks» y publicándolos en las redes sociales.

«Tenemos derecho de estar aquí. Es un lugar público y es una excelente manera de evacuar el estrés de los exámenes escolares», dice Ricat.

Expresar su creatividad

El fenómeno de los desfiles improvisados en esta megalópolis de 30 millones de habitantes se propagó de boca en boca y en las redes sociales.

Saera Wulan Sari, de 15 años, se gana la vida vendiendo almejas en el norte de Yakarta, tras haber dejado la escuela. Vino como espectadora y para charlar con los amigos.

«Estoy impresionada con los atuendo (…) tienen mucho estilo», dice.

Los desfiles se han vuelto tan populares que ahora tienen lugar también en otros lugares de Java, la isla más poblada de Indonesia, en ciudades como Semarang y Bandung.

La concentración lleva el nombre del barrio de Citayam, en las afueras de Yakarta, en donde viven muchos de estos jóvenes.

Se volvió tan viral que atrajo la atención de celebridades, influencers y funcionarios públicos, entre ellos el presidente Joko Widodo, quien dijo que se debe permitir a los jóvenes expresar su creatividad.

«Magnífico»

Las marcas locales empiezan a aprovechar la oportunidad para promocionar sus productos a través de las «estrellas» del movimiento, ofreciéndoles ropa y zapatos gratis.

Algunos de los pioneros de Citayam ganaron fama, y han conseguido contratos de modelaje, dinero y un ejército de devotos fans.

«Los adolescentes buscan una identidad y necesitan reconocimiento y validación. Estos adolescentes vieron que una forma rápida de conseguirlo era a través de los ‘me gusta’ y ‘compartir'», explica a la AFP Devie Rahmawati, experta en temas sociales de la Universidad de Indonesia.

Para muchos jóvenes, la floreciente «street fashion» es también una forma asequible de expresarse, con el barrio más rico de la ciudad como telón de fondo.

«Los adolescentes de origen modesto que no pueden comprarse atuendos de diseñadores pueden participar en estos desfiles sin ser juzgados», dice a la AFP Khairul Badmi, de 22 años.

«Para participar en la Citayam Fashion Week no hay que llevar determinada ropa o marcas caras», agrega.

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