Friday 2 Dec 2022 | Actualizado a 15:17 PM

El fútbol naciente

Jorge Barraza, columnista de Marcas

/ 23 de noviembre de 2022 / 17:29

Efectivamente, hay un poquito menos de público que en otros Mundiales. Es del todo comprensible, Qatar tiene apenas 2.641.000 habitantes, un liliputiense comparado con los últimos organizadores: Rusia 146 millones, Brasil 218, Sudáfrica 62, Alemania 85. Y Estados Unidos, el próximo, cuenta con 340 millones de ciudadanos.

Además, debe considerarse que no está en el centro del mundo, sino más bien alejado de él. Ya pasó en Corea y Japón 2002, no fueron tantos extranjeros como a las Copas de Italia, Francia o Alemania. También está el boicot de Occidente, con una catarata de malas noticias desde un mes antes del inicio (por cierto, parecieron coordinadas): que es muy caro, que se trata de un “país horno”, que se violan derechos humanos… La propaganda hace su trabajo. Se notan menos hinchas extranjeros que en Rusia, adonde, por citar un solo ejemplo, fueron 40.000 peruanos. Y no hay un punto de encuentro como fue la Plaza Roja de Moscú, donde convergían todas las camisetas y nacionalidades.

Igual, no es que estén vacíos los estadios. En un aforo de 40.000 de pronto hay 35.000. Los únicos llenos, de momento, fueron dos. Uno, Qatar-Ecuador, por ser el cotejo inaugural, al que asistieron 5.800 ecuatorianos, unos 40.000 locales y muchos neutrales, el otro, Argentina-Arabia Saudita.

En este caso porque Argentina es desde siempre el país que más seguidores lleva en los Mundiales y Arabia Saudita por ser el único vecino con el que tiene frontera terrestre. Levantaron la barrera y pasaron decenas de miles.

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El boicot no ha sido solamente mediático. Hay un problema con las llamadas en los teléfonos celulares. No se pueden establecer. Los mensajes pasan, las llamadas no. Aparentemente, WhatsApp ha sido bloqueado para Catar. Lo mismo acontece con Zoom. Nadie lo dice abiertamente, y el gobierno catarí no hará mención al tema. Es preciso buscar otras aplicaciones para tratar de comunicarse. Una guerrita chiquita, pero que perturba.

Entre los miedos que se buscaron instalar está el de ciertas prohibiciones como tomar alcohol, que en efecto no es fácil conseguir, ningún negocio a la calle lo expende; la vestimenta demasiado atrevida y las demostraciones de afecto en la vía pública. Estas últimas no se cumplen, al menos con los extranjeros. Hemos visto mujeres con minifalda, con pantaloncitos muy breves, que dejan los muslos a la vista, con escotes pronunciados o blusas sin mangas.

Nadie les hace problema. En cuanto al tercer punto, una pareja puede ir por la calle de la mano, abrazarse y besarse sin problemas. Incluso, tras el sensacional triunfo sobre Argentina, miles y miles de saudíes se abrazaban efusivamente y nadie los reprimió ni reprendió.

Nota al margen: Arabia Saudita tenía cerrado el paso limítrofe con Qatar a raíz de una crisis diplomática, pero han acercado posiciones y están en proceso de amistarse. Tras la supervictoria, Catar homenajeó a su vecino: dos torres impresionantes del West Bay, la zona de los rascacielos de Doha, por un día lucieron en sus fachadas dos banderas sauditas gigantescas hechas con luces flameantes. Detalle de categoría.

A propósito, el West Bay corta el aliento: es una amplísima zona de edificios originalísimos y de alta categoría, como si fuera producto de un campeonato de diseño de arquitectos de todo el mundo. Algunos son residenciales, otros ocupados por bancos, hoteles de lujo, compañías multinacionales y, debajo, hermosas tiendas, cafeterías y restaurantes. Es como estar en otra dimensión. Hasta no hace mucho era todo desierto. Es parte del plan gubernamental de desarrollo del país.

Al sorpresivo y notable sartenazo de Arabia Saudita frente a Argentina se sumó ayer el extraordinario golpe de Japón sobre Alemania. Los dos perdían 1 a 0, los dos lo dieron vuelta y terminaron 2 a 1 arriba. Más meritorio todavía.

Lo de Japón sorprende menos porque hace tiempo viene desarrollando su fútbol. A comienzos de los ’90 se fijaron el objetivo de llegar a una Copa del Mundo, nunca habían ido. En 1998 lo lograron, desde entonces llevan 7 Mundiales consecutivos y son la mayor potencia asiática. Van creciendo de a pasitos, pero siempre hacia adelante. El orden, la disciplina, la voluntad ya sabemos, son parte del ADN nipón. Lo verdaderamente notable es su evolución en el trato de balón. Prolijos, técnicos, puristas convencidos de jugar al pie y tratarla como a una novia. En dominio de pelota ya no están debajo de los sudamericanos, no saben menos, nos igualaron e incluso nos superaron en varios casos.

Y siempre lucen serenos. No se inquietaron por estar debajo de Alemania en el marcador. Siguieron en la suya y cerca del final rubricaron una victoria que, unida a la de Arabia Saudita, comienza a decir cosas, a marcar tendencia. Hay una pérdida del miedo de los equipos chicos. Y un crecimiento enorme en cuanto a comprensión del juego. Ya todos saben todo.

Arsene Wenger, el célebre entrenador del Arsenal inglés, tuvo un ciclo breve, aunque productivo en el Nagoya Grampus entre 1995 y 1996. Contó una anécdota “Me fueron a buscar del Arsenal y les pedí por favor que me liberaran. ¡Era el Arsenal…! Tenía contrato y pensé que me pondrían trabas, porque veníamos de ganar la Copa del Emperador y luego la Supercopa de Japón. Pero no intentaron retenerme.

Me dijeron que se habían propuesto que Japón fuera uno de los mejores países futbolísticos en… cien años. ¡Yo era una parte del engranaje y de su plan! Es un dato revelador de su relación con el tiempo, de su persistencia y determinación”.

Por la noche vimos Bélgica-Canadá. Quedamos extasiados con el juego canadiense. Veloz, dinámico, entusiasta, superofensivo, con habilidad y potencia. Con asombrosa prestación física. Pecaron en la definición. Fallaron un penal, el árbitro no le concedió otros dos clarísimos. Tuvo cantidad de oportunidades, pero distintas causas le negaron el gol.

Son máquinas, apabullaron a los belgas todo el partido. Merecieron ampliamente ganar y… perdieron. Es difícil explicarlo. Pero el resultado no nos cambia el concepto: fantástico. Superior incluso a lo de Japón y Arabia Saudita. Nos encantaría algún día ver jugar así a la Selección Argentina. El líder y el que marca la línea al resto del equipo es Edgar Davies, esa motosierra que va y viene por la banda izquierda del Bayern Munich. Los demás copian su fuerza, su pujanza y su deseo de ir con todo al frente.

Tan bueno fue eso que inmediatamente nos preguntamos ¿quién es el técnico de Canadá…? Un inglés, John Herdman, de 47 años, que desde los 28 se dedicó al futbol femenino en Nueva Zelanda primero y en Canadá después. Recién en 2018 se pasó a los varones. Es todo un hallazgo. ¿Cómo logra semejante rendimiento en un país con tan poquitos futbolistas…? Pide a gritos Premier League.

(23/11/2022)

Frappart hizo historia, Japón también

Jorge Barraza, columnista de Marcas

Por Jorge Barraza, enviado especial a Qatar

/ 1 de diciembre de 2022 / 20:35

¿Destino, casualidad…? Tuvo que ser en Qatar, donde es tan cuestionado el rol secundario que se adjudica a la mujer, que Stephanie Frappart, francesa de 38 años, plantara la bandera de su género.

La Neil Armstrong del referato femenino dirigió ayer Alemania 4 – Costa Rica 2 y se convirtió en la primera de su sexo en conducir un partido de la Copa del Mundo masculina.

Que, como nos dijo Javier Castrilli, “no la designaron para quedar bien con nadie sino porque es verdaderamente excepcional como árbitra, un talento que está por encima de gran parte de los réferis varones”. Ella dio el silbatazo inicial, ahora vendrán otras.

Lo mismo pasó con las periodistas mujeres. Ver una relatando partidos por radio, como nos pasó con la paraguaya Estela Marecos en la Copa América de 1999, resultó al menos curioso para muchos, pero Estela posee tal personalidad que dejó boquiabiertos a todos. Narraba mezclando español con guaraní, apretujada en medio de la platea (no le habían dado cabina, como a los hombres) con una garra sobrecogedora.

Julio César Romero, el gran Romerito del Cosmos y de la Selección Paraguaya, le oficiaba de comentarista y parecía un pollito a su lado. Sentimos tanta admiración por ella que la entrevistamos. Hoy, afortunadamente, las Estelas son lo más normal.

El Centro de Prensa, donde entran y salen 12.500 enviados de los medios del mundo, tiene mayoría de hombres, es cierto, pero hay cantidad de mujeres. Está absolutamente naturalizado. Este cronista comparte en la televisión con dos de ellas y son supercapaces para analizar fútbol. Stephanie fue la estrella de la noche en el Alemania – Costa Rica. La iluminó.

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Es encantador viajar en el Metro de Doha. Por su modernismo y porque allí comparten todas las nacionalidades y se palpa en pulso humano de la Copa. Y ha venido un gran número de mujeres, las cuales van vestidas a su gusto, con faldas cortas, blusas breves, y nadie las molesta. Hay un respeto casi reverencial con el visitante. La gente local está feliz de colaborar y la calidez borra las diferencias culturales o idiomáticas.

Cuando el público empieza a hacer la ola es porque el partido es como bailar con la hermana. La gente se abstrae y se divierte sola. Como si se pusiera a jugar a la mancha. Se fue el primer tiempo con un triunfo casi administrativo de Alemania por 1 a 0 con gol de cabeza del siempre eficaz Serge Gnabry. Pero el segundo fue cumbres borrascosas, un volcán de pasiones.

Todo lo que pasó en este Alemania – Costa Rica en Jor da para un fascículo más que para una columna. Alemania no solo necesitaba el triunfo, también goles para superar la mejor diferencia de tantos de Japón. No obstante, estaba tranquilo porque, en el estadio Khalifa, España vencía a los hijos de Hirohito.

Hasta que llegaron noticias del Khalifa: gol de Japón, 1 a 1. Y tres minutos otra mala nueva, esta sí, un mazazo: nuevo gol japonés, 2 a 1 sobre España. No podía estar pasando, no a ellos. Ahí hubo de apretar el acelerador el equipo de Hansi Flick, pero pasó lo increíble: a los 58’ gol de Costa Rica: 1 a 1. Y si eso fue un balde agua helada, doce minutos después le tiraron un iceberg encima: otro gol de los ticos: 2-1.

El estadio Al Bayt explotó, porque al grupito de costarricenses se sumó el neutral. Estábamos frente a otra de las increíbles sorpresas de este campeonato mágico en el que todos van para adelante y los jugadores corren como poseídos porque están frescos, están con 20 grados en el césped. Por eso y porque este torneo marca un despertar de los abajo, todos quieren ser, creen que pueden, se atreven, perdieron el miedo y encontraron el atrevimiento. Es hermoso. Los partidos son trepidantes y de una emoción infrecuente.

Flick hizo cinco cambios, Alemania se vio en peligro de eliminación y se acordó de ser Alemania. Empezó a atacar por aire, mar y tierra. Desbordó por todos los flancos a Costa Rica, cuyo héroe deportivo nacional, Keylor Navas, estuvo heroico una vez más, salvando situaciones extremas.

No obstante, llegaron tres goles alemanes, tres balas que perforaron el pecho centroamericano. Pero no lo mataron, vive Costa Rica, puso el alma, su gente ovacionó el espíritu, el valor de los muchachos. Joel Campbell, como siempre, estuvo finísimo, Yeltsin Tejeda, Brian Oviedo Keysher Fuller, todos se jugaron enteros con gigantesca dignidad. Aún perdiendo, borraron de la memoria colectiva el 0-7 ante España.

Fue un partido inolvidable, que, combinado con el resultado de Japón-España, alcanzó altas cotas de dramatismo. Cuando el fútbol se juega así no queda ninguna duda, es el espectáculo más grande del mundo.

El día previo, Lothar Matthaeus advirtió que había que posar los ojos en Musiala, el chico del Bayern Munich. “Será el nuevo Messi”, anunció. Y es cierto, a Jamal lo vemos seguido en la Bundesliga y en Champions, tiene pasta de grande.

Sabe Dios si será un nuevo Leo. Messi a los 19 años era la bomba atómica. Sin embargo, el chico de Sttutgart jugó un partido colosal, quería ganar, apiló rivales por docena, tiene una gambeta corta indescifrable. Puede ser quien tome el relevo. De acá se va porque le tocó estar con una generación un tanto envejecida. Pero para 2026 llegará siendo ya una estrella.

El siempre ponderado fútbol alemán de la eficiencia y la confiabilidad debe revisar algo, dos veces seguidas queda eliminado en primera fase en los Mundiales, Y frente a rivales superaccesibles. ¿Qué le pasa…? Lo estudiarán en las universidades, seguramente.

“El fútbol es un deporte donde juegan once contra once y en el que siempre gana Alemania”, acuñó Jorge Valdano hace unos años. Ya no corre.

(01/12/2022)

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Borró a Polonia y volvió a ser Argentina

Jorge Barraza, columnista de Marcas

Por Jorge Barraza, enviado especial a Qatar

/ 30 de noviembre de 2022 / 23:00

Intuíamos que Argentina compondría su mejor presentación en el torneo y lo habíamos adelantado. Una vez extirpado el bloqueo mental que le había quedado tras la derrota ante Arabia Saudita, el cual continuó frente a México, se evaporó en un instante cuando Messi marcó su golazo.

Ahí el equipo sepultó el trauma, se liberó y apareció. Y volvió a ser la Argentina de los 36 partidos invicto, la ganadora de la Copa América y la que brilló en la Eliminatoria. Pese a ser Polonia un equipo organizado y con mucha gente en defensa más un matador adelante como Lewandowski, el dominio albiceleste fue absoluto y las llegadas, copiosas.

El cartel electrónico muestra 2 a 0, aunque por desarrollo fue un partido de, mínimo, 5 a 0. Además de los dos goles y el penal fallado, Argentina creó ocho situaciones de gol más, clarísimas, de mano a mano, que no supo definir en algunos casos o que evitó el buen arquero Szczęsny, un bombero que apagó un incendió, porque con un solo tanto más en contra Polonia quedaba afuera, lo superaba México.

Un equipo defensivo y sin luces, Polonia, pero ya está en octavos de final gracias a la diferencia de gol. Con México se va una de las dos hinchadas más numerosas del Mundial, que siempre aporta color y llena tribunas. Una pena.

Pero el proceso mexicano con Gerardo Martino a la cabeza viene torcido desde hace tiempo. El tiro del final se lo dio Arabia Saudita, que se vuelve a casa pero habiendo hecho estragos. México ganada 2-0 y estaba clasificando hasta el minuto 95, cuando Salem Al Dawsari, el mismo del gol del triunfo sobre Argentina, le hundió un cuchillo en el pecho. Y adiós manitos… Los polacos, que saludaban como en un velorio en medio del campo a los futbolistas argentinos, recibieron de pronto la noticia del gol saudita y festejaron.

Messi fue el virtuoso conductor que lideró los avances, orquestó jugadas e hizo sus pases mágicos. Pero el hombre que hace todo bien hizo mal lo más importante: falló un penal. La falta se la había cometido el arquero a él mismo. Sin embargo, Leo estaba agitado, aún ligeramente conmocionado por el golpe recibido en el rostro y lo pateó mal, a media altura. Debió ejecutarlo otro.

El promocionado duelo Messi-Lewandowski, azuzado por declaraciones fuertes del polaco en ocasión del Balón de Oro, no tuvo lugar. El 9 del Barcelona ni tocó la pelota, fue tragado por la marca de Cuti Romero y Otamendi, dos fieras que le pusieron las esposas y le jugaron durísimo

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Messi en cambio fue el jugador distinto al resto y de su mente y sus pies surgieron todos los trazos brillantes del cuadro. Muy visible fue que Lewandowski intentó un par de veces acercarse al 10 y palmearlo, pero este lo ignoró olímpicamente.

Cuando Leo ganó el galardón cumbre para los futbolistas en 2021 subió al escenario y dijo en tono sincero: “Es un honor estar aquí contigo, has batido récords y también mereces ganar el Balón de Oro. Todo el mundo estuvo de acuerdo que el año pasado fuiste el ganador.

No se pudo hacer por el tema de la pandemia, pero creo que mereces tener este trofeo en tu casa”, fueron las palabras de Messi a Lewandowski al recibir la distinción. Sin embargo, este no le creyó. “Me gustaría que su declaración fuera honesta, no palabras vacías”. Messi le hizo la cruz a lo Messi, sin hablar más y sin mirarlo siquiera.

El once de Scaloni mareó a Polonia tocando y tocando, de un lado a otro, para desgastarlo y meter el pase filtrado cuando fuera la ocasión. No obstante, el gol se le hizo rogar y el 0 a 0 sobrevivió un tiempo. Pero apenas llegó el segundo tiempo, al minuto devino el gol de Mac Allister, que silenciosamente se hizo un lugar entre los titulares. Julián Álvarez, otro que se ganó jugar de entrada, anotó el segundo. Los dos permanecerán en octavos de final.

Más allá del abrumador dominio y el toque, fue nuevamente un equipo seguro atrás, con notable concentración para anticipar al rival en todos los sectores del campo y desarticularle cada intento de avance. Lo ató de manos y pies a Polonia. Ese es el fútbol de Scaloni: mucha presión, pase y pase hasta agobiar al adversario y buscarlo a Messi, que siempre tiene la llave del partido.

Fue una jornada redonda para la celeste y blanca, porque en primer turno Australia venció inopinadamente a Dinamarca y se coló en octavos de final. Y ambos se enfrentarán el sábado en un choque que no debería ser una barrera infranqueable para el país de Di Stéfano, Maradona y Messi. Le salió bien porque, de haber quedado segundo en el grupo, a Argentina le hubiese tocado Francia. Logró eludirla.

Argentina se anotó dos victorias seguidas y recuperó la chapa de candidato. Ya está otra vez tercero en las casas de apuestas, detrás de Brasil y Francia.

La FIFA hace rotar a todas las selecciones por diferentes estadios. Pero pusieron a Argentina en el 974 (el de los contenedores), un recinto para 40.000 personas, sin tener en cuenta que lleva un promedio de 60.000 hinchas. Decenas de miles se quedaron sin entrada.

Volvieron los batacazos. El primero, Túnez. Se fue del campeonato, pero por una puerta de oro: ganándole a Francia. Es verdad que Deschamps, ya clasificados y con el primer puesto seguro, puso todos los suplentes. Pero el himno que sonó fue La Marsellesa y ganarle al campeón del mundo es una buena manera de despedirse.

El segundo, Dinamarca, señalada como una posible sorpresa para alcanzar el título por su participación en la Eurocopa y por haberle ganado los dos duelos a Francia en la Liga de Naciones, quedó eliminada en primera fase, y con un solo punto en su haber. Todos se amparaban en un antecedente: su heroico triunfo en la Eurocopa de 1992. Entonces no había logrado clasificar. Pero sucedió un increíble imprevisto. Once días antes de iniciarse el torneo, la UEFA, presionada por la ONU, expulsó a Yugoslavia de la Euro. ¿La solución…? Llamar al segundo de su grupo y que juegue. Era Dinamarca. Muy simpático, pero… ¡Sus jugadores estaban de vacaciones…! El técnico Richard Moller-Nielsen debió llamarlos de urgencia.

“Hay que regresar, nos vamos a la Euro en Suecia”. Al día siguiente o a los dos días se presentaron. Dinamarca llegó feliz de participar, aunque sin preparación. Llevaba siete meses sin competir, desde que terminara la clasificatoria. Y encima le tocó un camino durísimo: el local Suecia, Inglaterra y Francia en su zona. Para empeorar el panorama, empató el primer partido (0-0 vs. Inglaterra) y perdió el segundo (0-1 ante Suecia). Pero terminó siendo campeón en una especie de Maracanazo. Por ese antecedente siempre se le considera capaz de todo. Fue un fiasco.

Es un Mundial hermoso futbolísticamente y ya buena parte del periodismo se anima a decir que puede ser el mejor de todos.

(30/11/2022)

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RESULTADO FINAL

Nada que reprocharles, pero se vuelven

Jorge Barraza, columnista de Marcas

Por Jorge Barraza, enviado especial a Qatar

/ 29 de noviembre de 2022 / 22:20

Vino el tiro libre de Senegal desde la derecha y Enner Valencia, en su intento de rechazar, le dejó servida la pelota a Kalidou Koulibaly, el gigantesco zaguero del Chelsea la tomó como venía y con un derechazo la cruzó a la red de Galíndez. Senegal se ponía 2-1 arriba en el cartel. Faltaba mucho aún, 27 minutos.

Enner se tomó la cabeza, por su error y porque sabía que iba a ser difícil empatar. Y así fue. Esos 27 minutos se fueron diluyendo en una agonía amarga, como la de aquel que se va ahogando y ya no puede manotear nada. Ese 2-1 fue la despedida de la Copa del Mundo para la Tricolor, una selección con más elogios que méritos.

Que mostró personalidad en cada partido, pero que se vuelve a casa temprano sin lograr el objetivo de mínima, que era pasar a segunda ronda. A Senegal, en cambio, le cabe la satisfacción de haber clasificado sin su estrella, capitán y líder: Sadio Mané.

Ecuador llegó al partido con una ventaja que suele ser traicionera: con el empate clasificaba. Y eso lleva mentalmente a esperar, a dejar que el otro haga. Generalmente sale mal.

Y al minuto 7 ya Senegal había creado dos jugadas clarísimas de peligro, un gol que se devoró sólo Idrissa Gueye por el centro y una entrada por derecha de Bia, que remató desviado al segundo palo. Y el penal con que se abrió el marcador a los 43’. Ecuador no se había aproximado a Mendy. En el segundo pujó un poco más la Tricolor, aunque sin molestar al arquero del Chelsea.

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Antes del torneo pensábamos que el “A” podía ser un grupo complicado, por Holanda, que siempre tiene pinta de cuco, porque Senegal contaba con Sadio Mané y porque el más flojo, Qatar, al menos era local y los locales nunca había perdido en su debut. Sin embargo, al moverse la pelota todas esas previsiones quedaron desvirtuadas, los tres eran mucho menos de lo pensado.

Holanda un equipo ganable, aburrido y burocrático, muy criticado por la prensa de su país. Senegal, sin Mané, una selección corredora y fuerte físicamente, aunque con pocas luces. Y Qatar el más flojo del torneo, que jugando en casa perdió sus tres partidos; único anfitrión de la historia de los Mundiales que termina sin un solo punto. Era un grupito al final. En ese contexto, Ecuador sólo pudo vencer a Qatar. Claramente, saldo deudor. Había enormes expectativas previas porque esta es una excelente generación ecuatoriana, y joven, pero termina su aventura mundialista siendo el primer sudamericano en ser eliminado. Otro que puede seguirlo es Uruguay, y cuidado con Argentina, que tampoco le sobra.

La buena noche ante Holanda —en juego, no en resultado— quedó desdibujada completamente en este último choque, convertido en una final. No apareció el equipo, nunca  encontró el partido ni se sintió cómodo en él y no pudo superar en ningún momento la línea defensiva senegalesa con una jugada elaborada.

Sintió horrores la baja de Jhegson Méndez porque fue muy evidente que Gruezo no estaba pronto para jugar. Su salida al final del primer tiempo y la de Alan Franco —cambios muy tempraneros— demuestran que el técnico no acertó con sus inclusiones. Ninguno de los dos rindió satisfactoriamente. El biotipo físico, que le da ventajas en Sudamérica, frente a Senegal no podía hacer diferencia. Al contrario, son incluso superiores en ese rubro.

Los dos goles africanos llegaron por errores defensivos. El penal, una imprudencia de Hincapié, que estuvo errático, descolocado, muy extraño en un jugador tremendo, seguro como es él. Hincapié está acostumbrado a agarrar, a empujar a los rivales, a entrarle fuerte, pero el área es un lugar prohibido. Ahí se paga un peaje carísimo. El segundo, está dicho, por un rebote defectuoso de Enner Valencia.

Cuando hay que ir a buscar el empate o el triunfo le cuesta a Ecuador porque está más estructurado para defender que para atacar. La táctica de Gustavo Alfaro tiene cierto aroma defensivo y en este Mundial (y en el fútbol actual) la tendencia son los equipos osados, con gran vocación ofensiva.

En Ecuador hay agradecimiento y conformismo con el desempeño de su selección, una sensación muy diferente a la de 2014, cuando también quedó fuera en fase de grupos, pero envuelta en críticas, sobre todo a Reinaldo Rueda, que no es muy diferente de Alfaro. Son percepciones. De afuera lo ven distinto. Eduardo Luis López, narrador colombiano de Win Sports televisión, señaló: “Vimos hoy a la Selección de Ecuador que Alfaro nos acostumbró fuera de la Altura de Quito. Le faltó ambición. Le servía el empate y salió a empatar. Fue dominado, superado y derrotado por Senegal que resultó muy superior. Era para hacer historia y no fue por ella. Una pena”.

Por su parte, Rubén Uría, columnista español de la cadena COPE, señaló: “Senegal superó la baja tremenda de Sadio Mané y estará en siguiente ronda. A Ecuador le pudo la presión. Una lástima por Enner Valencia. Países Bajos pasa como primera de grupo. Qatar, de lejos, la peor selección anfitriona de la historia de la Copa del Mundo”.

El balance es negativo en cuanto a las metas trazadas. También creó escasísimas situaciones de gol. Pero hay buenas también. Este grupo puede competir contra cualquiera. No se achica con nadie, es joven y virtuoso. Futbolísticamente no se sintió la ausencia de Byron Castillo, por lo cual se podría haber ahorrado toda la angustia y la desazón previa que generó ese episodio.

Es preciso buscar un arquero (o que aparezca alguien nuevo) y un delantero que pueda acompañar mejor a Enner. Estrada jugó los tres partidos, pero estuvo virtualmente ausente del Mundial. Encontrando un segundo punta importante se avanzaría mucho, se redondearía el plantel y, sobre todo, el once titular. Otro que no se vio fue Gonzalo Plata. No le salió nada en los tres partidos.

Lo bueno es que no hay lugar para crucificar a ninguno, nada que reprocharles, simplemente dar vuelta la página y poner la mente en la Eliminatoria que comienza en marzo. ¿Se va Alfaro…? Con estos jugadores igual debería ser una fija para el 2026. La reflexión final: nos quedamos en Sudamérica. Saquemos a Brasil, por la cantidad de talentos que alumbró en los últimos tres años, pero en todos los continentes juegan a otra cosa: intensidad, posesión y ataque, búsqueda afanosa del arco rival con velocidad. Acá andamos con una marcha menos.

(29/11/2022)

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Ghana 3 – Corea 2: Monumento al fútbol

Jorge Barraza, columnista de Marcas

Por Jorge Barraza, enviado especial a Qatar

/ 28 de noviembre de 2022 / 23:51

No es caro tomar un Uber en Doha. Incluso el Gobierno qatarí ha dispuesto flotas de autos con chofer gratuitos para transportar a la prensa.

Están apostados en varios puntos de la ciudad. Sólo hay que mostrar la credencial y listo, lo llevan a donde uno pide.

Pero ninguna de esas opciones se compara con un delicioso viaje en metro, por el excepcional servicio -pasa una formación cada tres minutos- y porque allí también se vive el Mundial.

Desde muy temprano miles de hinchas de todos los equipos, con banderas, camisetas, gorros abarrotan las estaciones y se mezclan en los trenes, todo en un marco de convivencia notable.

Cada cual a lo suyo y respeto total. Los más llamativos, sin duda, los canadienses que van enfundados en su casaca roja, pero vestidos como la célebre policía montada de Canadá, con el sombrero marrón de fieltro y el cinturón grueso de cuero. Algunos incluso con el saco típico abotonado.

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Predomina el silencio, roto sólo por los argentinos, como siempre con sus cánticos. Los miles de celeste y blanco trajeron dos temas nuevos para Qatar 2022, uno de ellos “En Argentina nací”, de La Mosca, el preferido de Messi en el vestuario, con música de “Esta noche me emborracho:

“En Argentina nací, tierra de Diego y Lionel…/ de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré…/ no te lo puedo explicar, porque no vas a entender…/ las finales que perdimos cuántos años las lloré…/ pero eso se terminó, porque en el Maracaná, la final con los brazucas, la volvió a ganar papá…/ Muchachos, ahora nos volvimos a ilusionar…/ quiero ganar la tercera, quiero ser campeón mundial…/ Y al Diego, en el cielo lo podemos ver, con Don Diego y con La Tota, alentándolo a Lionel”.

Destaca entre los aficionados un notable pacifismo, que apenas perdió su invicto en una refriega entre mexicanos y argentinos, las dos hinchadas más numerosas. México pierde siempre ante Argentina y hay crispación. Y los argentinos no son santos.

A propósito, según el portal Saudi News, el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed Bin Salman, nuevo dueño del Newcastle inglés, se comprometió “a obsequiarle un Rolls-Royce a cada uno de los jugadores de su selección por su triunfo ante Argentina”.

En Argentina dicen que, como réplica, por derrotar a México, el presidente Aníbal Fernández obsequiará a cada futbolista albiceleste un Fiat 600. Muy bueno. 

Todos nos frotábamos las manos ayer para presenciar una jornada imperdible con Brasil-Suiza y Uruguay-Portugal, pero ocurrió lo que está tornándose habitual en esta Copa: que el show lo dieran otros, los menos pensados. En primer turno igualaron Camerún y Serbia 3 a 3. Gran juego, cambiante, Camerún iba uno arriba, luego caía 1-3 y finalmente igualó 3-3.

Pero si ese choque nos pareció fantástico, luego vendría el partido del Mundial: Ghana 3 – Corea del Sur 2. Trepidante, excepcional, intenso, volcánico. Con los agregados fueron 104 minutos de una emoción casi irrespirable. Un duelo para dejar más exhaustos a los espectadores que a los protagonistas. Era un baño de tensión cada jugada. Los dos al ataque, como si dos boxeadores se encarnizan, dejan de lado el plan de pelea, bajan la guardia y empiezan a darse como en la calle, puñete va, puñete viene. Cuando el fútbol alcanza una dimensión así, es el espectáculo más grande del mundo. Nada puede igualarlo.

Mención de honor: los últimos veinte minutos de Corea son para que los condecore el presidente. Pusieron a Corea en un pedestal de coraje, de entrega y de pasión. Jugar así genera orgullo, aún perdiendo.

El mejor partido del Mundial. ¿Y el mejor de los Mundiales…? Recordamos aquel infartante Alemania 3 – Francia 3 de 1982, que luego del tiempo regular y los alargues ganó el once de Paul Breitner al de Michel Platini, en los penales. Eso fue para matar gente. Pero se trataba de una semifinal y entre dos potencias.

Luego Brasil sorteó el escollo de Suiza, que fue combativo y más incómodo de lo imaginado. Al final, un tremendo derechazo de Casemiro salvó al equipo de Tite de críticas y dudas. Y es el segundo clasificado a octavos de final, siguiendo a Francia. Los dos grandes candidatos al título pasaron rápido, con dos victorias. Les siguió Portugal, vencedor de Uruguay con floreo. Los charrúas con un fútbol gris, rozando lo defensivo y a contramano de la tendencia de ataque que rige en el fútbol actual.

Qatar 2022 es un 10 en organización, y también lo está siendo en juego. Es el Mundial de las sorpresas, del despertar de los chicos, de la intensidad.

Se está jugando a un ritmo que roza el límite del esfuerzo humano. Los partidos duran un mínimo de 100 minutos y a puro vértigo. Y aún a esa velocidad y con un grado de oposición altísimo se ven cosas bonitas, gestos técnicos notables. Tal vez la FIFA deba repensar la fecha en que se juegan los Mundiales.

Este rompió con la tradición de junio-julio por noviembre-diciembre y ha sido fantástico. Los jugadores llegan con la pretemporada hecha y con sólo tres meses y medio de jugar ligas locales y Champions. Eso les da frescura física, por eso salen estos partidos como si la televisión estuviese acelerada. En junio-julio los futbolistas vienen con 50 o 60 partidos en las piernas y, sobre todo, en la mente. Y salen Mundiales más quietitos, conservadores.

Esto y la refrigeración de los estadios. En el campo, los protagonistas se mueven a una temperatura de 20 grados, perfecta para correr y seguir corriendo una hora y cuarenta sin parar.

Siempre evocamos el horno que fue Estados Unidos en 1994 o el soporífero calor de México ’86, que se jugó a mediodía, por lo cual Maradona cargó con bayoneta contra la FIFA. Dicho sea de paso, Diego era el único que se le atrevía. A Havelange y al que rayara.

(28/11/2022)

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España y Alemania firman la paz

Jorge Barraza, columnista de Marcas

Por Jorge Barraza, enviado especial a Qatar

/ 27 de noviembre de 2022 / 20:24

Como sabemos, Occidente —y está claro lo que se conoce por Occidente— ha desatado una feroz campaña de desprestigio sobre Qatar y sobre el Mundial de Qatar, hermosísimo por cierto.

Los países que inventaron la esclavitud y el colonialismo son ahora los custodios de los derechos humanos. Los invasores piden reglas justas. Los que crearon las guerras que costaron cientos de millones de vidas, son los principales fabricantes de armas, y al tiempo de venderlas exigen acuerdos de paz.

Los que desde hace 150 años emiten dióxido de carbono reclaman a los países pobres energías renovables. Es muy divertido. Cuando alguien se los recuerda argumentan que “eso fue hace mucho”.

Aquí en la bahía de Doha hay decenas de barcos europeos esperando para cargar gas. Y en la exclusiva zona del West Bay y La Perla están alojados los equipos de Alemania, Francia, Holanda, Dinamarca, Inglaterra, España, Bélgica, Estados Unidos… ¿Cómo le compran hidrocarburos a un país que aborrecen…? ¿Por qué enviar sus representativos nacionales a disputar un torneo en un sitio que aborrecen y fustigan…? Brasil sigue siendo el favorito para ganar el torneo de fútbol. El Mundial de la hipocresía tiene otros candidatos.

Los jugadores alemanes formaron el centro del campo para la foto de rigor, antes de enfrentar a Japón, tapándose la boca con las manos, en señal de que en Qatar no hay libertades. Era en protesta porque la FIFA no permitió usar como brazalete de capitán los colores del arcoiris durante el torneo en solidaridad con el colectivo LGTBI, lo cual está prohibido en el emirato.

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La intención era noble, pero calefaccionarán sus casas con gas qatarí. Después perdieron ante Japón. Muestra clara de que estaban desenfocados. El periodista Markus Feldenkirchen, de la revista Der Spiegel, criticó de hipócrita al gobierno alemán, que dejó en manos de los futbolistas la protesta mientras suscribe órdenes de compra de gas.

De las cinco empresas que construyeron los estadios, cuatro son francesas, cuenta gente cercana a la organización. También le compra aviones Qatar a Francia. ¿En los negocios no entran los derechos humanos…?

Además de sus increíbles instalaciones y comodidades, este será recordado como el Mundial de las sorpresas. Repasemos: Arabia Saudita 2 – Argentina 1, Japón 2 – Alemania 1, Costa Rica, que venía de recibir siete goles de España, venció a Japón 1 a 0, y ayer Marruecos tumbó a Bélgica: 2-0.

Las placas tectónicas del fútbol se están moviendo. Los chicos suben y se acercan a las potencias. Lo que es mejor, ya no les temen, se atreven, aunque pierdan. Y a veces ganan. La pena: se fue Canadá, eliminado. Otro de los que creció. Es seguramente el equipo más valiente del torneo. Juega como amamos todos los hinchas del mundo: van con todo al frente, corren como escapados, muestran un entusiasmo desbordante y muy buenas nociones de fútbol. A colación de Bélgica: es seguramente el peor equipo del Mundial. O el que juega más feo. Todos los demás tienen cosas que mostrar.

El menú de ayer contemplaba cuatro platos: el último era imperdible, España-Alemania. Dos potencias europeas, campeones mundiales y con ligas de máximo nivel. Parecía un partido de Champions, seis del Bayern Munich de un lado y cinco del Barcelona del otro. Partido de alta vibración e intensidad, si perdía Alemania podía volverse a casa en primera fase, como en Rusia. Y perdía… Pero igualó con el empuje y la garra tradicionales del futbolista alemán, un jugador eficiente en su club que se crece con la camiseta nacional.

El partido estaba ahí, calmo, sin reportes de tormenta, hasta el gol de España, magnífico pase al área de Jordi Alba y brillante definición de Morata de tres dedos. Ahí se levantó viento. Se vino el temporal alemán; se fue con todo arriba, pujó, presionó y logró el empate por medio de un auténtico Panzer: Niclas Füllkrug. Metió un bombazo como para destruir Madrid y Barcelona juntos.

España fue más precavido que otras veces, atacó menos de lo que acostumbra y se fue conforme con el empate, que lo deja puntero con 4 puntos y +7, con lo cual, salvo una catástrofe, pasará a octavos de final. Alemania reúne un solo punto, pero ahora muy esperanzado pues le toca Costa Rica en la última fase y es posible que salga a pasarlo por encima. Si le gana, reuniría 4 y es posible que mejore su diferencia de gol. ¡La que le espera a Costa Rica…!

Pese a no ganar todavía, dejó muy buena imagen Alemania, de mucha entereza y temperamento, con dos generales en el campo: Joshua Kimmich y León Goretzka. Encarnan a la perfección al futbolista de su país, son mentes muy aptas para la batalla.

Ya se fueron 27 de los 64 partidos y dos equipos: Qatar y Canadá. Mbappé amenaza ser de nuevo la estrella del Mundial y Francia el campeón. Brasil intentará impedirlo.

El canal TNT Sports México (Turner Network Televisión) publicó un osado tuit tras el triunfo de Arabia Saudita sobre Argentina. Una foto de la camiseta, el pantalón, las medias y los botines de Messi, pero sin la imagen de Leo, como si estuviese desaparecido. Detrás, jugadores sauditas festejando. Y la leyenda: “¡SE BUSCA! Nombre: Lionel Messi. Edad: 35 años. Se le vio por última vez al minuto 10 del partido entre Argentina y Arabia Saudita en Lusail”. Al de Rosario se lo volvió a ver en el minuto 64 frente a México…

(27/11/2022)

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RESULTADO FINAL