Sunday 14 Apr 2024 | Actualizado a 19:34 PM

El segundo descubrimiento de América

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 7 de enero de 2024 / 21:04

Al nordeste de París, en lo que los franceses llaman la banlieue (el suburbio), se encuentra la comuna de Colombes, bella y tranquila zona residencial a la que se llega con el Metro y luego en tren.

En ese barrio de árboles y silencios se encuentra el Estadio Yves-du-Manoir, el viejo coliseo donde nació la gloria del fútbol sudamericano. Sobre ese césped centenario descubrió el mundo que, al otro lado del océano, en tierras de indios, había individuos que jugaban mucho a la pelota.

No eran simples batebolas que corrían sin parar: se trataba de verdaderos artistas que maravillaban con su toque, su gracia, sus fintas, sus frenos y amagues. Eran los uruguayos rompiendo el cascarón del gran reconocimiento, dando vida a la llamada “Ráfaga Olímpica”, que hilvanó París 1924 y Ámsterdam 1928.

No podíamos llegar a París sin visitar el templo de Colombes. Acaso nosotros estuviésemos ahí a causa del furor que causaron aquellos fenomenales charrúas. Como rezaba esa magnífica publicidad que promovía el turismo dominicano: “República Dominicana, donde todo empezó”. Es que allí desembarcó Colón por primera vez en tierra americana. Futbolísticamente, nuestro desembarco fue en Colombes.

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El Yves-du-Manoir se achicó, de 60.000 espectadores pasó a 7.000. Queda una sola tribuna, la lateral con techo de chapas del que fue escenario central de los Juegos Olímpicos de 1924 y de la Copa del Mundo de 1938. Es la casa del Racing Club de París, otrora glorioso que hoy deambula por la cuarta división.

El mismo Racing de París que en 1986, patrocinado por la empresa de motores Matrá, revolucionó al fútbol mundial contratando a Enzo Francescoli, Ruben Paz, Pierre Littbarski, Maxime Bossis, Luis Fernández y otras estrellas. El resultado fue un fiasco colosal, un simple amontonamiento de nombres. Se dilapidó una fortuna, el equipo descendió, el sponsor huyó y el Racing Club se hundió en la ciénaga del anonimato.

Aún hoy, en el mundo globalizado donde todo se conoce, a muchos franceses les costaría ubicar en el mapa a Uruguay. Remontémonos a 1924. Allá no se sabía si Uruguay era una fruta, una marca de tabaco o la denominación de una tribu. El nombre por sí sólo sonaba tan exótico… La tarde de la inauguración de los juegos, refieren, izaron la bandera uruguaya al revés, con el sol para abajo. También, dicen, le erraron al himno: pusieron una marcha brasileña. En el cuadro de competición lo ubicaron en una eliminatoria previa frente a Yugoslavia.

Cuenta la leyenda que dos “espías” yugoslavos fueron al entrenamiento uruguayo para ver cómo eran esos individuos tan extraños. Y ahí apareció la picardía criolla. Alertados, los celestes hacían todo torpemente: se chocaban entre sí, pateaban a cualquier parte. Los balcánicos volvieron a la concentración y, más que contentos, quedaron compungidos: “Pobre gente, venir de tan lejos para quedar eliminada en el primer partido”. Sintieron lástima sincera.

Al día siguiente jugaron y Uruguay les ganó 7 a 0 con un baile inolvidable… Y con apenas 3.025 personas en las gradas.

Fue tal el impacto que ya al segundo encuentro asistieron 10.455. Y al otro, y al siguiente. Cada presentación fue una fiesta de toques, lujos y goles. El negro José Leandro Andrade fue apodado “La Maravilla Negra” e invitado de honor al Lido. A Nasazzi se lo denominó “El Gran Capitán”, a Héctor Scarone “El Mago”, a Pedro Petrone “La Fiera”. El fútbol le debe a Uruguay el primer gran golpe de popularidad, ya que su hazaña trascendió todas las fronteras. Allí nació la fama de que era un deporte donde todo podía suceder. Ahí estaba la muestra.

Tras la paliza a Yugoslavia, otras cuatro victorias compusieron la escalera hacia el laurel olímpico: a Estados Unidos 3-0, a Francia 5-1, a Holanda 2-1 y a Suiza 3-0. Tras ese último choque con los helvéticos, el público se puso de pie y ovacionó a los celestes como nunca se había visto. Pasó un minuto, dos, tres… la gente no paraba de aplaudir. Para corresponder a tanto homenaje, Nasazzi les dijo a sus compañeros: “Che, vamos a dar una vuelta a la cancha para saludar”. Así nació la Vuelta Olímpica. La inventaron sin darse cuenta. La gente arrojaba sombreros y flores a su paso y los muchachos uruguayos los recogían y volvían a lanzarlos. Está filmado, es muy emocionante.

El detalle que lleva la gesta a niveles de epopeya es que, además, Uruguay asistió al torneo disminuido. En 1923 la Copa América se celebró en Montevideo. El fútbol oriental estaba dividido desde 1922 por un cisma: Nacional se quedó en la Asociación, Peñarol, enrabietado, arrastró una parva de clubes chicos a fundar la Federación. La afiliada a la Conmebol y a la FIFA era la Asociación, con esos jugadores se afrontaban las citas internacionales. Tan enconada era la división de los dos grandes que una tarde, el 25 de noviembre de 1923, dos “Selección de Uruguay” se presentaron a jugar a la misma hora. En el Parque Central y por la Copa América, la de la Asociación (oficial) venció a Brasil 2 a 1. A unas veinte cuadras, en la cancha de Peñarol en Pocitos, el combinado de la Federación derrotó a Chile por idéntico marcador. Los dos jugaron con la casaca celeste que marca la historia. Los dos decían lo mismo: “Nosotros somos Uruguay”.

Para ganar su pulseada frente a Peñarol de cara al público, el presidente de Nacional y de la Asociación, Atilio Narancio, hizo una jugada maestra; les prometió a los jugadores: “Si ganan la Copa América los llevo a disputar las Olimpiadas en París”. Los futbolistas cumplieron, conquistaron el título. El dirigente también. No fue fácil. Narancio, apodado “El padre de la victoria”, ya metido en el baile, bailó: hipotecó su quinta en el barrio de Maroñas para financiar el viaje. No fue todo: hasta último momento, el Comité Olímpico Uruguayo no daba la autorización para participar en los Juegos; temía un papelón. Es que intervendrían todas las potencias europeas, se desconocía el poderío de ellas, pero se pensaba que sería enorme. Y Uruguay tenía su fútbol partido. Peñarol, Central, Sud América, Defensor, Misiones, Miramar, River Plate y una treintena de clubcitos más no estarían representados. Era un riesgo muy alto. Las gestiones llegaron hasta al presidente de la Nación. Recién nueve días después de partir de Montevideo, estando el barco en alta mar, el COU dio la aprobación. La Celeste acudiría sin los futbolistas de la Federación. Era la mitad de Uruguay. Por ello, la gesta olímpica de 1924 tiene valor doble.

Aquel 9 de junio de 1924, miles de hinchas de Peñarol hacían fuerza por Suiza. Es que no había ningún futbolista mirasol entre los campeones. “En la final del ’24 yo quería que la selección perdiera. Sin Peñarol, ese equipo no era Uruguay”, nos dijo, en persona, el arquitecto Raúl Bove Ceriani, expresidente del Comité Olímpico Uruguayo. Uruguay era entonces un país cercano al millón y medio de habitantes. Sin embargo, 400.000 abarrotaron el puerto de Montevideo para aclamarlos en el retorno.

Uruguay campeón olímpico… ¡Increíble! Entramos en el año del centenario de aquella hazaña eterna. Volvimos de Colombes flotando entre los recuerdos. Y apenados. Ni una foto, ni una placa de bronce perpetuaba la hazaña de aquellos héroes que pusieron al fútbol sudamericano en el mapa de la consideración mundial.

(07/01/2024)

Ni Adidas ni Puma, Nike

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 8 de abril de 2024 / 00:14

La foto es legendaria: Adolf Dassler, en persona y con buzo de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), revisando los tapones (tacos) de los botines del capitán Fritz Walter en la utilería del equipo que al día siguiente sería campeón del mundo.

Fue en julio de 1954, durante el Mundial de Suiza. El fundador de la incipiente empresa Adidas, en persona, oficiando de zapatero de la Selección que asombraría al planeta fútbol.

Alemania aún juntaba los escombros de la Segunda Guerra Mundial y su selección hacía poco había sido readmitida por la FIFA en el circuito competitivo tras una larga sanción que le impedía jugar. Pero dio un golpe mayúsculo venciendo en la final a la fabulosa Hungría de Puskas. Por ello se bautizó a esa final como “El milagro de Berna”. Tal fue el impacto y la euforia que se lo sindica como “el comienzo del milagro alemán”.

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En ese idílico momento comenzó el matrimonio entre Adidas y el fútbol germano. Desde entonces, Adidas vestiría a los futbolistas alemanes. Primero fueron los zapatos, luego la indumentaria que lucieron Uwe Seeler, Beckenbauer, Gerd Müller, Klinsmann, Rummenigge, hasta el más nuevito que pinta para estrella: Florian Wirtz. Todos han lucido las célebres tres tiras en las mangas y en el hombro. Nunca hubo una relación más duradera en materia de patrocinio. Adidas se erigió en la marca líder del deporte mundial y la siempre sólida y fuerte Selección de Alemania, su emblema, el caballito de batalla con el que conquistó todos los mercados.

Más que eso, Adidas, como Mercedes Benz, se convirtió en una marca país que representa todo lo alemán: eficiencia, calidad, innovación, tecnología de punta. Puma, Nike, Umbro, Reebok, Kappa, Diadora, New Balance, todos corrían de atrás del coloso que inició este negocio del auspicio para equipos y atletas.

Adi Dassler hizo en aquel momento un doblete histórico: se asoció con la Federación Alemana y, de paso, le quitó el negocio a su hermano mayor Rudolf, dueño de Puma, otro monstruo de la industria deportiva. Ambos habían fundado una empresa familiar en 1924 dedicada a los zapatos de competición, sin embargo, diferencias de pensamiento y de filiación sobre el nazismo los fueron separando.

Y lo que fue considerado una alta traición frente al partido de Hitler por uno de ellos los tornó enemigos irreconciliables hasta la muerte. Adi logró un crecimiento extraordinario a través de los clubes y selecciones, Rudolf se quedó con un botín también notable: firmó contratos de por vida con Pelé y Maradona. Fueron suyos. Pero nunca pudo destronar a su hermano en la selección de su país.

Setenta años de romance entre Adidas y la DFB se quebraron el pasado jueves 21 de marzo con un breve comunicado de la federación tetracampeona del mundo: “La federación se asociará con Nike en materia de equipamiento desde 2027 hasta 2034. Nike equipará a todas las selecciones nacionales de la DFB y promocionará el fútbol alemán en su totalidad”.

La noticia fue un terremoto en la vida cotidiana de Alemania. ¿Divorciarse de Adidas, casi un símbolo patrio, para casarse con una firma estadounidense…? Demasiado, pensó la mayoría. Es como si capitales árabes se quedaran con Volkswagen o Lufthansa pasara a manos chinas, un nocáut al orgullo nacional.

Ocupó todas las portadas de los medios en tamaño tipo “Se hundió el Titanic”. La opinión pública en general lo tomó como “traición a la patria” y se convirtió en cuestión de Estado. Incluso se pidió al Gobierno intervenir para tirar abajo la negociación. De hecho, el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, mostró su pesadumbre: “No me puedo imaginar la camiseta alemana sin las tres rayas. Adidas y Alemania son para mí parte de un todo. Hubiera deseado un poco de patriotismo económico».

A su vez, Markus Söder, primer ministro de Baviera, fue directo, lo consideró “erróneo, lamentable e incomprensible”. Karl Lauterbach, ministro de Sanidad del país, fue más allá: “El comercio está destruyendo un pedazo de Heimat (tierra natal)”, expresión alemana que alude a la idea de hogar, pertenencia y lugar.

No obstante, el Gobierno ni nadie más puede intervenir para deshacer el acuerdo, pues se trata de una negociación privada, aunque nunca debe olvidarse que, cuando juega Alemania, la Selección conlleva la representación del país, se toca el himno y se iza la bandera nacional. Las asociaciones de fútbol son entes privados o nacionales según les conviene. Bernd Neuendorf, presidente de la DFB, se mostró horrorizado por las protestas que desató el convenio con Nike. En parte, hay que comprenderlo: la situación económica de la Federación es apremiante (The Economist la califica de “desesperante”) y la compañía norteamericana ofreció el doble que Adidas: 108 millones de dólares anuales contra 50 de las tres tiras.

Para contemporizar, Neuendorf agregó: «Estamos deseando trabajar con Nike por la confianza depositada en nosotros. La futura asociación permitirá a la DFB continuar realizando tareas clave en la próxima década con miras al desarrollo integral del fútbol en Alemania. Pero también está claro que hasta diciembre de 2026 haremos todo lo posible para lograr el éxito compartido con nuestro antiguo y actual socio Adidas, a quien el fútbol alemán le debe mucho desde hace más de siete décadas».

Adidas, también en problemas financieros y con bajísima rentabilidad, no podía permitirse igualar lo ofrecido por Nike. Acababa de anunciar que por primera vez en treinta años no tendría ganancias y que sus tiendas en Estados Unidos venderían menos este 2024. Su nuevo director ejecutivo, el noruego Bjorn Gulden, está haciendo un notable trabajo de recuperación de la empresa, afirman los portales de economía y negocios. Haber igualado la propuesta de Nike hubiese arruinado esa tarea. Adidas no tuvo otro remedio que dejarlo pasar. Seguirá proveyendo material deportivo hasta fines de 2026. En las siete décadas con la marca, Alemania ganó cuatro Copas del Mundo y tres Eurocopas con la selección masculina y dos Mundiales y ocho Copas de Europa con la femenina. Y es posible que sume una Eurocopa más en junio, antes de retirarse.

No le fue difícil a Nike duplicar el número de Adidas. La norteamericana es la mayor fabricante mundial de ropa deportiva, con un beneficio neto anual de 6.000 millones de dólares, contra 268 de Adidas en 2023.

Holger Blask, presidente del consejo de administración de DFB GmbH & Co. KG, empresa de la Federación que maneja todos sus asuntos comerciales, descartó cualquier manipulación en la decisión: «La adjudicación al futuro socio proveedor Nike es el resultado de una licitación transparente y no discriminatoria. Nike hizo, con diferencia, la mejor oferta económica y también convenció con su visión de contenidos, que representa un claro compromiso con la promoción de los deportes amateurs y populares, así como el desarrollo sostenible del fútbol femenino en Alemania”.

Pero el público sigue sin digerirlo. Una encuesta realizada por el popular diario Bild de la que participaron 400.000 lectores dio un resultado contundente: el 85% se manifestó en contra del acuerdo con el nuevo socio extranjero de la Selección Alemana. Nike es, en la mitología griega, la diosa de la victoria. A ver cómo le va con Alemania.

(08/04/2024)

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Todos empiezan a crecer

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 31 de marzo de 2024 / 21:43

La doble fecha FIFA para selecciones deja una conclusión importante para los sudamericanos: casi todos van a mejorar sus prestaciones a partir de ahora. Atención a quienes ya se ven clasificados al Mundial “porque total van siete”. Hay tres técnicos nuevos, se nota un reacomodamiento de las fichas, las posiciones de la Eliminatoria pueden cambiar y los partidos que vengan serán mucho más duros. La Copa América profundizará el progreso de varias selecciones. Hagamos un repaso…

 * Colombia, una máquina. El único invicto en la carrera hacia el Mundial 2026 también se mantiene inmaculado en los amistosos. Desde la asunción de Néstor Lorenzo (septiembre de 2022) la amarilla lleva 18 jugados, con 13 victorias y 5 empates, 30 goles a favor y 11 en contra. No obstante, números tan contundentes no reflejan el funcionamiento vistoso, veloz, intenso y ofensivo de Colombia. Y esta vez engrosó la estadística con dos rivales importantes, clasificados para la Eurocopa: España (1-0) y Rumania (3-2). Salvo el fenomenal Luis Díaz (crack 5 estrellas) y James, veterano ilustre, no hay nombres rutilantes, sí muchos buenos elementos. Pero todos los jugadores levantaron su nivel. Y aunque ya no es un chico, la aparición de John Córdoba es una noticia de bulto. El colectivo supera la individualidad. Hay un clima de fantástica convivencia interna en el grupo y eso se nota en el juego. Los hinchas ya sueñan con ganar la Copa América. Arriba de todos en el podio de los que han crecido.

* Se viene Chile. Hay entusiasmo en la patria de Neruda. En sólo dos partidos, el nuevo DT Ricardo Gareca encendió la ilusión. Chile venció a Albania (modesto rival, pero también clasificado a la Euro de Alemania) 3 a 0 y cayó con Francia 3 a 2. Sin embargo, lo trascedente fueron las formas. Gustó su juego. Gareca defiende el fútbol atildado, de buen tratamiento de balón, como implementó en Perú. Y Chile tuvo pasajes más que interesantes. “Más allá de los resultados, la Roja sacó algo en limpio de cara al futuro: volvió a ser un elenco competitivo, algo tan importante como ganar. Luego del duelo ante Albania, el escollo creció un par de escalones al enfrentarse con el poderoso Francia. En Marsella, el equipo nacional dejó sensaciones que invitan a mirar el vaso medio lleno”, escribe Carlos Tapia en La Tercera, bajo el título “La Roja le complica la existencia al subcampeón del mundo”. El primer gol ante los Bleus es un reflejo de lo que buscará Gareca: una lujosa sucesión de toques de primera con magnífica definición de Marcelino Núñez. Gol para encuadrar. A Gareca le viene de perlas la Copa América para enfatizar su idea.

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* El Brasil de Dorival. Arrancar un ciclo frente a Inglaterra en Wembley es de valientes. Dorival Júnior lo aceptó y venció Brasil 1 a 0 con gol de Endrick, el jovencito de 17 años que en junio pasará al Real Madrid. Salvo Paquetá, Rodrygo, Raphinha y Vinicius, toda una cantidad de nombres nuevos. Es otra Seleção. Luego igualó 3-3 con España en el Bernabéu. No hay duda de que Brasil levantará ese sexto puesto que ocupa en el Premundial. Hasta vuelve a ser uno de los favoritos para la Copa América. Dorival es un ganador (conquistó la Libertadores con Flamengo, amén de otra docena de logros). Y ganó un goleador para década y media con Endrick, quien también le marcó a España.

* El Perú de Fossati. “Yo creo que una palabra puede resumir todo: esperanza. Estoy contento y esperando que continúe todo igual”, declaró Juan Carlos Oblitas, excrack y actual director deportivo de la Federación Peruana. “La gente se ha vuelto a enganchar, necesitaba simplemente una pequeña chispa”, agregó. Se refería al estreno de Jorge Fossati como seleccionador, con dos triunfos, nada del otro mundo: 2-0 a Nicaragua (134 del Ránking Mundial) y 4-1 a República Dominicana (puesto 150). Pero para una selección que va última en la Eliminatoria y venía en una dinámica perdedora, es alentador. “Fossati está subordinando el juego a la posibilidad de ganar, levantar el ánimo y cohesionar un grupo. Este es un proceso de reconstrucción. Y ha incorporado algunos jóvenes nuevos”, dice el colega Ricardo Montoya. Otro que seguramente crecerá. O va a dar más pelea.

* Argentina sigue probando. Pese a ser campeón de América y del mundo, Scaloni no se conforma, sigue buceando valores nuevos. Ante Costa Rica jugó por primera vez el arquero Walter Benítez y con él suman 47 debutantes desde que asumió el DT, en septiembre de 2018. Argentina, sin Messi, venció con autoridad a El Salvador 3-0 y a Costa Rica 3-1, estirando su racha de victorias. “Me sobran jugadores”, señaló, en el sentido de que le será difícil armar una lista de 23 nombres para la Copa América teniendo tanto material. Siguen en altísimo nivel algunas figuras como Mac Allister, Cuti Romero, De Paul, Otamendi, volvió al gol Lautaro Martínez sacándose un karma de encima y por fin jugó de entrada Garnacho.

* Bolivia, una de cal y otra de… “Estoy encontrando el equipo”, adelantó Antonio Carlos Zago, el conductor brasileño de Bolivia. Que le iba ganando bien a Argelia (42 del escalafón) 2-1 hasta el minuto 79 y terminó perdiéndolo 3-2. Aún tienen los bolivianos esa fragilidad para sostener un resultado. Pero hubo elementos positivos. Luego venció a Andorra 1 a 0. También va a evolucionar en su juego. A Zago le gusta el buen fútbol. El problema es que Bolivia, junto a Perú, son los dos países que casi no producen jugadores, y esa es una barrera infranqueable. “Sí vamos a mejorar, el problema es que, del uno al diez, los otros suben siete u ocho, Bolivia mejora dos”, dice con cierta resignación Priscila Pérez, periodista de La Razón, de La Paz.

* Uruguay bajó dos casilleros. “La selección dejó una sensación de vacío que no había expresado antes con Bielsa. La derrota ante el campeón de África fue un golpe”, opina Luis Inzaurralde, del diario El Observador, de Montevideo. “Esto viene atado a lo que ocurrió el sábado pasado en Bilbao ante País Vasco, donde quedó evidenciado que la brecha entre titulares y suplentes es enorme”, amplía el columnista uruguayo. Uruguay empató 1-1 con la selección del País Vasco (jugadores del Athletic de Bilbao y la Real Sociedad, y luego, en Francia, cayó ante Costa de Marfil 2-1. Es como que lo devolvieron a la tierra al combinado uruguayo. Pero está segundo en la clasificatoria mundialista y estamos persuadidos de que no se caerá.

* Ay, Ecuador… Un triunfo interesante sobre Guatemala, que el nombre del rival minimiza, y luego una derrota ante Italia 2-0 hablan de una excursión no del todo idílica por Estados Unidos. Porque otra vez cuando aparece un rival ilustre por delante se cae la estantería. Y no era una Italia brillante, en absoluto. Pero Ecuador no tuvo respuestas futbolísticas, jugó sin un delantero de área (le faltó Enner Valencia) y aparecieron nuevamente las dudas en cuanto al funcionamiento, las críticas al entrenador catalán Félix Sánchez. El hincha lo ve como un equipo capaz de todo, le exige ganar la Copa América (sí, tal es el nivel de exitismo). Pero es preciso recordar que también había ilusión en Brasil 2021 y en Catar 2022, y fueron dos fracasos gordos. El escándalo del cabaret en Nueva York le echó más tierra encima.

Paraguay no jugó, pero el nuevo conductor -Daniel Garnero- genera ilusión, y le aparecieron algunos talentos como Diego Gómez, Julio Enciso, Ramón Sosa, tiene a Micky Almirón y Gustavo Gómez. Subirá. Y Venezuela sigue con buena salud. Se viene una Copa América espectacular.

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Días de selección

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 24 de marzo de 2024 / 21:35

Doble fecha FIFA, la última “amistosa” antes de la Copa América y la Eurocopa. Todos los equipos buscan hacer dos partidos para ver dónde están parados, sobre todo aquellos que estrenan técnico como Brasil (Dorival Júnior), Chile (Gareca) y Perú (Fossati). O para quienes desean ver nuevos jugadores nacionalizados: Yeboah (Ecuador), Garnacho (Argentina), Sonne (Perú). Y para afinar o encontrar funcionamiento. Como siempre, hay puntos altos y bajos.

* Invicto. Colombia consiguió un magnífico triunfo ante España en Londres y agrandó su racha sin derrotas en la era Lorenzo. Es un equipo en constante crecimiento. Y mientras crece, gana. ¡Y a quien…! Ya bajó a tres campeones mundiales (Alemania, Brasil, España), el cuarto (Uruguay) se le escapó en la Eliminatoria cuando ya lo tenía en la bolsa, iban 91 minutos, ganaba 2-1 y sobrevino el empate celeste.

* Lorenzo. La prensa en Colombia no elogia al técnico Néstor Lorenzo, lo mantiene en observación. Lorenzo, un bajo perfil, es el tipo perfecto al que los medios apalearían. Y no pueden… Sus números son demoledores: 17 partidos, 12 victorias, 5 empates, 27 goles a favor, apenas 9 en contra. Único invicto en la Eliminatoria, con la clasificación encaminada.  Y sin grandes jugadores, sólo una superestrella -Luis Díaz-, y un ilustre al que el físico le da para medios partidos: James. No es la época abundante de los Valderrama, Freddy Rincón, Tren Valencia, Asprilla, Leonel Álvarez, Andrés Escobar… En ese tiempo, Colombia podía darse el lujo de tener en el banco a De Ávila, Valenciano y Aristizábal. Ahora corren vientos menos prolíficos. Pero, como siempre pensamos: ni la penicilina ni el ibuprofeno ni el Redoxón, el remedio perfecto para el alma es ganar. Y esta selección de Lorenzo cura, restablece.

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* Crack. Luis Díaz.¡Qué lindo jugador, Lucho…! Rápido, hábil, encarador. Está en el máximo nivel posible, en el Liverpool juega siempre, es titular y figura. Y en la Selección Colombia empieza a ser ese Luis Díaz. Es uno de los tres o cuatro latinoamericanos de mejor presente en Europa. Lo más importante de todo: es un jugador genuino, de cancha, no de redes sociales. Va a cien kilómetros por hora y lleva la pelota cortita, a centímetros (a lo Messi), lo que le da ventaja sobre los defensas, y amaga, frena, engancha, vuelve a amagar y a frenar y al final decide. Es maravilloso tener un delantero así. Vivian y Pedro Porro, los dos españoles que lo marcaron, están en un manicomio, los volvió locos.

* Nacionalizados. Yeboah marcó para Ecuador, el italiano Lapadula para Perú ante Nicaragua, Brereton dio un pase gol en Chile frente a Albania, Garnacho aportó su ímpetu en Argentina, Jair Reinoso su experiencia en Bolivia… Mateo Retegui, el muchacho de Boca y de Tigre, anotó los dos goles de Italia ante Venezuela. Es la hora de los naturalizados. Los técnicos buscan jugadores aprovechando todos los recursos que permite el reglamento.

* Ausencia. Argentina, sin Messi, lesionado, venció 3-0 a El Salvador en otro encuentro sin mayores dificultades. Es lo que prefiere Lionel Scaloni, su sabio conductor. Fuera de la competitividad de la Eliminatoria, elige rivales cómodos. Antes jugó con Indonesia, Australia, Curazao y Panamá. Deja el rigor máximo para los compromisos oficiales.

* Sequía. Los goles argentinos fueron de Cuti Romero, Enzo Fernández y Giovani Lo Celso. Lautaro Martínez, superfigura en Italia, lleva 15 partidos sin anotar con la Albiceleste, y Julián Álvarez 11. Cuando los delanteros tienen una serie tan negativa tal vez no sea un problema individual sino colectivo. Todos los goles argentinos son de los volantes o los defensas.

* Amistoso. Demasiado. Perú debía jugar el jueves ante Italia, pero desistió de hacerlo y enfrentó a Nicaragua. ¿La razón…? Era su debut y Jorge Fossati quería un rival indiscutiblemente débil para estrenarse con triunfo. Y ganó Perú 2 a 0 sin jugar bien. Arriesgarse a perder el primer día es malograr el inicio del proceso, piensan muchos. Aunque vale preguntarse: ¿ese enfrentamiento, para qué sirve…? Nicaragua es el 134 del mundo. El Chorri Palacios declaró hace un par de días: “Gareca no logró el recambio en Perú”. Pero es que Perú no produce jugadores. Sigue jugando Paolo Guerrero, ya cumplidos los 40 años. No parece lógico. Si no aparecen valores nuevos en los clubes, el técnico no los puede inventar. Formar juveniles no es su función.

* Goleada. Chile hizo lo mismo que Perú por el debut de Ricardo Gareca: eligió un contendiente accesible: Albania. Y ganó 3 a 0. Aunque aquí vale un reparo: Albania es uno de los 24 clasificados a la Eurocopa de junio en Alemania. “El rival era muy modesto, pero Chile jugó bien y marcó tres goles, que era su gran déficit: convertir”, dice Danilo Díaz, de ADN Radio Chile. El juego despertó entusiasmo en el país de Salas y Zamorano. Le ven un aire más ofensivo que con el seleccionador anterior, Eduardo Berizzo.

* Exigencia. Ecuador, con un equipo B, venció 2-0 a Guatemala (108 del Ránking Mundial), luego, con el A, cayó también 2-0 ante una Italia menos que discreta. Ecuador sigue teniendo fantásticos defensores, pero carece de delanteros. Dejó muchas dudas. No obstante, debido a su crecimiento de los últimos años, buena parte del público y del periodismo le pide al DT catalán Félix Sánchez ir a ganar la Copa América en Estados Unidos. O están muy seguros del potencial de su fútbol o reina un exitismo exagerado. Hay algunas otras selecciones a las que vencer para levantar la Copa como Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia, Chile, Paraguay, México, Estados Unidos…

* Aparición. El saldo favorable para la Tricolor fue el debut -con gol- de John Yeboah, el alemán-ghanés-ecuatoriano, que le otorga al entrenador una variante de ataque. Un punta interesante, físicamente óptimo, como la mayoría de los afrodescendientes, fuerte, veloz, eléctrico. Antes del minuto 8 abrió el marcador con un amague hacia afuera, enganche para adentro y bombazo de zurda, su pierna hábil. Con apenas 23 años y buenas perspectivas, en Ecuador esperan que cumpla tres partidos con la camiseta amarilla, como exige la FIFA, para que quede fijo como jugador ecuatoriano. Hasta no hacerlo, Alemania o Ghana podrían tentarlo para que se incorpore a ellos. Ya jugó un Mundial Sub-17 para Alemania. Habrá que seguir viéndolo, pero es una promesa.

* Completada. La grilla de la Copa América. Canadá y Costa Rica ganaron sus partidos a Trinidad y Tobago y Honduras y clasificaron a la Copa América 2024. Eran los dos equipos que faltaban. De los 16 participantes, ocho son mundialistas de Catar 2022. Canadá animará el juego inaugural ante Argentina.

* Candidato. Alemania sacó el brevet de favorito principal a ganar la Eurocopa de junio/julio, en la que será anfitrión. Aunque el resultado no lo diga (fue apenas 2-0) aplastó a Francia en Lyon. Superioridad total, llegadas al por mayor, buen fútbol y muchas individualidades brillantes, comenzando por Toni Kroos, que hacía su retorno a la selección después de tres años. Tanto hay para decir de esta Alemania de Julian Nagelsmann que ameritaría columna aparte. La joya del Leverkusen -Florian Wirtz- anotó un gol sensacional a los 7 segundos. Tener a dos chicos de 20 y 21 años como Wirtz y Musiala le puede dar a Alemania un título grande. Esta Eurocopa o algo más…

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Más que nunca, brasileños favoritos

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 21 de marzo de 2024 / 23:07

Ganadores de 10 de las últimas 14 ediciones, los clubes brasileños son ultrafavoritos a repetir el plato en esta Libertadores 2024. Hay varias razones que conducen a esta conclusión: A) el número: son siete representantes, más del triple que los clubes de Colombia, Paraguay, Perú, Bolivia y Venezuela, más del doble que los de Uruguay y Ecuador.

B) son todos poderosos. C) De los argentinos, los que más combate les dan, sólo River aparece con posibilidades reales de llegar a la final. No está Boca y, de los otros, sólo Estudiantes es temible, por el carácter que identifica siempre a las formaciones del club y por el clima que propone la hinchada estudiantil en un estadio muy coqueto, pero en el que las tribunas están encima del campo.

Con un plantel realmente estelar para el continente, Flamengo es amplio candidato a conquistar su cuarta corona. A favor de una economía sólida y fuertísima, ha logrado mantener a Gabigol (bigoleador de la Copa en 2019 y 2021), Bruno Henrique, Pedro (artillero en 2022), Gerson, De Arrascaeta, Pulgar, fichó al uruguayo Nico De la Cruz, gran figura de River. Una selección. Y dirigida por Tite, el fantástico entrenador que ya fuera campeón con Corinthians y tuviera un recordado paso por la Canarinha de Brasil. Si no es campeón Flamengo, sería el asombro del año.

Palmeiras, otro sindicado para pelear por el título, se reforzó menos que el Mengão, pero conserva toda la base del once bicampeón y también al exitosísimo técnico portugués Abel Ferreira, con el que lleva ganados 9 torneos, entre ellos 2 Libertadores, el Brasileirão (actual campeón), 2 Paulistas, la Copa do Brasil… Palmeiras, como Flamengo, tiene también un poder financiero aplastante con respecto a las demás entidades sudamericanas, y ya sabemos que, a nivel de clubes, la chequera manda.

Fluminense, monarca vigente, conformó una nómina mucho más numerosa de la que ya tenía, reúne 40 profesionales, retuvo al goleador argentino Germán Cano, al colombiano John Arias, a Xavier Samuel, Renato Augusto, Ganso, Felipe Melo y también al conductor que lo llevó a su gloria máxima el año pasado, Fernando Diniz.

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Cuando el fútbol enamora

En las casas de apuestas, Flamengo es el número uno para conquistar la Copa, paga 4,50 dólares por cada uno apostado. Le sigue Palmeiras con 5, luego igualan la línea Fluminense, Atlético Mineiro y River con 7 y más atrás vienen São Paulo 11, Gremio y Botafogo 20. De los ocho primeros puestos, siete brasileños. En los papeles, parecería imposible que se les escape esta Libertadores. La única posibilidad de torcer este pronóstico es que esto es fútbol, y hasta las cosas más inverosímiles pueden suceder.

¿Y el resto…? Está dicho, River será el principal oponente de los hijos de Pelé. El cuadro millonario siempre es competitivo y tiene un condimento extra esta vez: es posible que la final se dispute en su estadio Monumental. La Conmebol designó a Buenos Aires como sede, pero todavía no anunció el escenario. Se especuló que podía ser Boca, pero Boca quedó fuera de la Copa y no querrá por nada del mundo hospedar una final en la que River podría darle la vuelta olímpica en la cara. Por eso se presume que sería en cancha de River, y esa sería la zanahoria para que el club de la banda roja haga lo imposible por estar allí el 30 de noviembre. Estudiantes podría voltear algún muñeco grande, pero quién sabe si le da para llegar a lo más alto. San Lorenzo, Talleres y Rosario Central están un escalón más abajo.

De los ocho países restantes se advierte a los ecuatorianos como los mejor paraditos. A propósito, Ricardo Vasconcellos, brillante periodista de El Universo, nos dice, lacónico: “El nivel de la Libertadores es discreto en general, pobre muchas veces. Incluyo en esa valoración a los robotizados y deslucidos equipos brasileños, que se ‘refuerzan’ con veteranos semiretirados o con algunos jugadores que vuelven de Europa sin haber trascendido. En el Mundial de Clubes a Brasil lo aterrizan. En nuestra región, en la tierra del ciego el tuerto es rey”. Y agrega, ya entrando en los participantes de Ecuador: “Pese a todas sus deficiencias y a tener muchos delanteros sin gol (casi nada), Barcelona de local tendría opciones de superar a Cobresal (con los clubes de Chile no pasa nada), a Talleres e incluso al São Paulo, con el que nunca ha perdido en Guayaquil. Pasar de ronda sería un éxito”. Aumenta su valoración cuando analiza a los quiteños: “Independiente del Valle tiene una llave más dura que Liga de Quito, pero ambos están respaldados por varias campañas internacionales exitosas, títulos ganados, todos sus rivales son del llano, y tienen procesos y esquemas afianzados, pese a los cambios de técnicos. Veo a los de Quito con más opciones que Barcelona, así tengan en sus grupos a adversarios de Argentina, Brasil y Uruguay”.

Chile, por primera vez en 65 años de Copa, tendrá cuatro equipos en competencia. ¿Qué opina Danilo Díaz, el excelente periodista del país de Neruda…?: “Colo Colo tiene opciones de avanzar, porque le tocó un grupo más parejo, si sacamos a Fluminense. Palestino está en una zona compleja, pues Flamengo es candidato a ganar la Copa. Millonarios y Bolívar son rivales fuertes, pero dependerá de la actuación como local. De todas maneras, es un equipo bien armado por Vitamina Sánchez, ordenado. Huachipato, que es el campeón, la tiene demasiado dura. Estudiantes es copero, Gremio siempre es candidato y The Strongest obliga a jugar en La Paz. En el caso de Cobresal, hará de local en Calama. Eso lo obliga a un largo viaje por tierra. No hay vuelo directo. Son casi 8 horas de carretera. Los rivales llegarán en charter, descansados, el local hará un viaje larguísimo. Lo normal es que Huachipato y Cobresal sean últimos en sus grupos”.

Paraguay, tradicionalmente con buenas intervenciones, tendrá sólo dos competidores: Cerro Porteño y Libertad. “Libertad debería pasar sin problemas la fase de grupos, hasta diría de primero, aun cuando esté River en la misma zona”, arriesga Gustavo Erico, sobrino nieto de Arsenio Erico, el sensacional Paraguayo de Oro. “Posee muchos valores jóvenes muy buenos y un equipo sólido. Su técnico, Ariel Galeano, es el más joven del torneo, 27 años. En cuanto a Cerro, tiene un drama con la Copa por no haber podido campeonar nunca. Es un matrimonio que no se ha podido dar. Lucha contra ese enemigo invisible, como Alianza Lima. Cerro trajo al técnico español Manolo Jiménez, esa es su gran apuesta, pero no lo veo más allá de octavos de final”.

Los uruguayos, otrora grandísimos animadores, cumplen 36 años sin títulos desde Nacional 1988. La razón económica los fue achicando, son eminentemente vendedores y no pelean por el trono. El modesto Liverpool fue el campeón, pero en su llave con Palmeiras, San Lorenzo e Independiente del Valle no tendría opciones. Peñarol y Nacional tuvieron un sorteo más benigno. Peñarol, aunque sea por historia, debería pelear palmo a palmo con Rosario Central, el Caracas y Atlético Mineiro. Y Nacional lo mismo con River, Libertad y el Táchira. “Si llegan a cuartos de final es un triunfo”, palpita el colega uruguayo Javier De León.

Cerramos con Junior y Millonarios. ¡Cómo se han quedado los elencos colombianos…! Hasta la década anterior peleaban con todos, ahora son netamente exportadores y su lucha se circunscribe a pasar una fase o dos. Peruanos y venezolanos están en otra liga.

(21/03/2024)

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Cuando el fútbol enamora

Jorge Barraza, columnista de La Razón

/ 17 de marzo de 2024 / 20:33

Un chico del Liverpool, enfocado por la cámara tras el gol de Mac Allister, se tomaba la camiseta y mostraba el escudo con ardor. Lo sostenía con la mano izquierda y lo señalaba con el índice derecho.

Acababan de empatar un partido tremendo, volcánico. Seguro, a su lado, su padre estaría abrazándose con otros hinchas liverpoolianos, gritando desaforados. Y tal vez su progenitor sea ingeniero, escritor, maestro, diseñador.

No importa el grado social o académico ni el nivel de formación, el fútbol es transversal a todos, enloquece por igual a un plomero o a un intelectual. Roberto Goyeneche, el inigualable intérprete del tango, ícono de Buenos Aires, contaba que, a veces, se le encimaba un poco una actuación con un partido de Platense, su gran amor; se iba ya vestido de gala a la cancha y de ahí al teatro o al local donde cantaría. Nos atraviesa esto de la pelota.

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Una adolescente del Atlético de Madrid, también tomada por el lente el miércoles en el choque frente al Inter, lloraba a mares tras el 2-1 marcado por Memphis Depay. Lágrimas de alegría. Difícil explicarlo. Es cuestión de familia, son años de amor a un club, a un sentimiento, a un barrio, a una camiseta que te ha dado y te ha quitado.

Y una noche tu equipo del alma te ofrenda todo junto, el drama primero, el éxtasis después, la locura, la victoria, el orgullo de ser atlética toda tu vida, tu papá, tu abuelo que te hablaba de aquellos viejos guerreros rojiblancos que nunca se entregaban, pues ese es el sello atleticano. Y ya no podés ni gritar, te quedás aplastado en la butaca y llorás de agradecimiento, como esa madrileña entregada al dictado del corazón. Se te pasa la película de tu vida en ese 2 a 1 heroico, feliz, que recordarás por décadas.

Algo similar aconteció en Dortmund, donde el Borussia, golpeado por tantos años de estar bajo la suela del Bayern, porque perdió el último título en el instante final, porque no va del todo bien en la actual Bundesliga, sudó tinta, sufrió horrores, pero venció al PSV holandés y avanzó a cuartos de final de Champions. Y el Dortmund es el Dortmund, quién te dice… Allí, 82.000 enfervorizados alemanes mimetizados de amarillo con toques negros celebraban desencajados. Y son alemanes, se supone que debieran estar compuestos. Pero el fútbol te descompone. ¿De qué está hecho…? ¿Qué invento es este juego al que las autoridades británicas debieron prohibir a mediados del siglo dieciocho porque pueblos enteros se trenzaban encarnizados tras una pelota y se golpeaban, se lastimaban y hasta muertos había…!

Las reglas y la organización han evolucionado, sin embargo no ha disminuido el entusiasmo, el alegre desenfreno emocional que provoca. Claro, esto lo genera, fundamentalmente, el juego de ataque, de ida y vuelta, que eleva los decibeles de la adrenalina. El Liverpool 1 – Manchester City 1, posiblemente los dos mejores equipos del mundo con los dos técnicos top (Guardiola y Klopp), en ese momento primero y segundo de la Premier, ofrecieron un espectáculo colosal que glorifica al fútbol de nuestros días. Elevaron el grado de excitación a un punto límite. Se corrió y también se jugó. El futbolista actual ha debido desarrollar su técnica y sus habilidades a un punto notable, caso contrario, por el tremendo grado de dificultad, le sería imposible armar una jugada, hacer un gol, eludir un rival. Pero lo hace, lo logra. Y se dan estos duelos maravillosos. Lo formidable de la Premier y de la Champions es que uno espera de estos enfrentamientos un acontecimiento extraordinario. Y se da. Los nombres invitan a la ilusión, y cumplen.

El duelo por el título en Inglaterra promete ser extraordinario de aquí al final. A falta de diez fechas para la bandera a cuadros, Arsenal y Liverpool tienen 64 puntos, Manchester City 63. Puede ser el mejor epílogo en décadas. Y nadie puede abrigar la mínima duda: irán a la batalla armados hasta los dientes. Es el ADN del fútbol inglés: atacar.  

En la Champions tampoco podría haber mejor final, el cuadro de cuartos presenta ocho grandes de Europa: Real Madrid-Manchester City (un choque de trenes), Arsenal-Bayern Munich, Atlético de Madrid-Borussia Dortmund, Paris Saint Germain-Barcelona. Cinco campeones, tres subcampeones. Tres españoles, dos ingleses, dos alemanes. ¿Podría haberse dado un cuadro mejor…? Quedan 13 cotejos y, estamos convencidos, serán 13 exhibiciones imperdibles. Porque son todas entidades poderosas y reúnen a los mejores futbolistas y entrenadores del momento. Es casi imposible que defrauden. Siempre decimos que aquel con la ruta más accesible tendrá más oportunidades de coronar, pero ¿cómo podría haber un camino fácil con estos contendientes…?

Todas las casas de apuestas europeas dan como favorito al City de Guardiola para repetir el título. Paga 2,75 euros por cada uno apostado. Segundo, sorprendentemente, no está el Real Madrid sino el Arsenal, que cotiza a 5,50. Tercero, sí, el club de Di Stéfano y Bernabéu (7 €), cuarto el Bayern Munich (7,50 €), luego el PSG (9 €), Barcelona (12 €), Atlético de Madrid (12 €) y cierra el Dortmund (21 €). Estos valores se relacionan con el potencial y la actualidad futbolística de cada uno. Rara vez están lejos de la realidad. El alto obstáculo del City para revalidar su título es que peleará en tres frentes y eso puede desgastarlo. Sin embargo, el año pasado también luchó en los mismos tres y se alzó con todo. Atlético y el Dortmund parecieran ser los equipos menos opcionados en este momento, pero los grandes se agrandan en las instancias clave. Y al enfrentarse entre ellos, uno llegará a semifinales.

El Barcelona presentará en la alta sociedad a un nuevo talento que podría ser una superestrella: el zaguero Pau Cubarsí, quien a los 16 años hizo su estreno en Primera y no salió más. Y ya está en la Selección Española. Infrecuente que un chico de esa edad debute en un puesto de tanta responsabilidad. Pero Pau tiene una serenidad asombrosa, y es una roca física y mentalmente. Entró y desbancó a todas las figuras que allí jugaban. Frente al Napoli se devoró al hercúleo Osimhen, una fuerza de la naturaleza.

El City es el superfavorito otra vez por el estilo de Guardiola y no por sus estrellas, que no tiene, sí un grupo de muy buenos jugadores. El único que podría tildarse de galáctico es Haaland, pero Erling atraviesa un momento extraño: 1) está errático, muy diferente al muchacho devastador del año pasado y 2) sigue ausente en los grandes compromisos, una losa que comienza a pesarle. Pero al menos ha recuperado a Kevin De Bruyne, valor fundamental del mediojuego que estuvo casi cinco meses lesionado. Y la otra buena es el crecimiento exponencial de Phil Foden y Julián Álvarez. Estrellas, las del Madrid: Bellingham, Vinicius, Modric. El tapado en esta grilla de ocho es el Paris Saint Germain, que con la conducción de Luis Enrique ha dado un salto de calidad. Se ha exhibido como un equipo más confiable. A diferencia de otros años, tiene un ataque bestial: Mbappé, Kolo Muani, Gonçalo Ramos, Dembelé, Asensio y el interesante juvenil Bradley Barcola, habilísimo e impredecible. Del resto no hace falta decir que son todas potencias y cualquiera de ellos (Madrid, Bayern, sobre todo), podrían alzar la Orejona. Se viene un final apasionante.

(17/03/2024)

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