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Víctor Hugo Antelo: La directiva de Fabol ‘es como una dictadura’

Su idea es que termine el prorroguismo y se renueve la directiva. Dice que los actuales directivos Milton Melgar y David Paniagua están muchos años y no defienden por igual a sus afiliados.

El estratega en un partido de la División Profesional. Foto: APG-Archivo

El estratega en un partido de la División Profesional. Foto: APG-Archivo

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Asturizaga / La Paz

15:43 / 11 de diciembre de 2019

La semana pasada, Víctor Hugo Antelo, notable exgoleador y hoy entrenador, comenzó una campaña. Su idea es que termine el prorroguismo y se renueve la directiva de Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol). Dice que los actuales directivos Milton Melgar y David Paniagua están muchos años y no defienden por igual a sus afiliados.

No le interesa llegar a la presidencia de la agremiación, sí promueve que gente con ideas nuevas se haga cargo.

Admite que es algo complicado porque considera que hay “pasividad y sumisión” en los jugadores en actividad. “Parece que no les interesa lo que sucede en su gremio”.

Recuerda la huelga de 1993, la mayor en la era liguera. Aquella vez, solo trabajó la selección nacional, lo que le sirvió para llegar bien a las eliminatorias y clasificarse luego al Mundial Estados Unidos 1994.

—¿Por qué promueve el cambio en Fabol?

—Desde mi época de futbolista en el gremio venimos peleando por varias demandas, como el seguro médico y otros que no hay hasta el momento. Los de esa época también somos culpables, porque fuimos cómplices, nos callamos y nos hicimos dominar por esta gente que está en el mando ya hace 15 años.

—¿No es algo que debe partir de los propios futbolistas en actividad?

—A ellos los veo pasivos, pero ya son 15 años en los que no hubo votación. Según Fabol, los capitanes han votado, pero no puede ser que un futbolista lleve el criterio de 30 (por cada plantel), y son más de 600 jugadores (en el país, en la División Profesional). Nadie tiene el derecho de ir a votar por otros.

—En julio de 2018 esta directiva fue reelegida, ¿no cree que es válido?

—No fue una elección como tal porque no hubo una participación mayoritaria.

—¿Cómo es su relación con Milton Melgar y David Paniagua?

—No soy su amigo, tengo diferencias marcadas con la agremiación desde 1993.

—¿Qué pasó esa vez?

—El fútbol se paró por ocho meses y solamente 22 jugadores que fueron convocados a la selección fueron los beneficiados; en cambio, nos perjudicamos los otros 600 o 700 que estuvimos en paro y nos moríamos de hambre.

En el caso de Santa Cruz teníamos que organizar partidos en Cotoca, Montero, Riberalta o Trinidad para tener ingresos para nuestras familias. Fue duro, pero hay gente que se olvida lo que pasó esa vez y otra que ni lo sabe. Aquella vez los jugadores de la selección nos dieron la espalda.

Ellos estaban presididos por Milton Melgar y nosotros lo expulsamos de por vida. Ahora no sé por qué está ahí (en Fabol). Por eso pienso que la culpa es de los jugadores que no hicimos nada, también de los que se quedaron callados y miraron de palco lo que hacía esta gente.

—¿Por qué hubo quiebre?

—Pedíamos ser incorporados a la Ley del Trabajo, el presidente de la agremiación era Limberg Cabrera Rivero y en el grupo estábamos varias personas y yo; pero hubo la brillante idea (lo dice con sarcasmo en alusión a quienes tomaron esa decisión) de suspender el torneo, entonces solo la selección se concentró y estuvo aclimatada, en desmedro de 600 jugadores que se quedaron sin torneo y muchos dejaron el fútbol.

—¿En su caso qué pasó?

—En 1993 estaba en San José y tuve que romper mi contrato. Recién volvimos en septiembre a la actividad. Hubo jugadores de 30 años que dejaron el fútbol y se dedicaron a otra cosa porque era complicado para ellos vivir así.

—¿La agremiación no exigió de los seleccionados solidaridad con lo que pedía?

—Se les pidió que paren, pero ellos no quisieron, solo se beneficiaron mientras los otros quedamos colgados. Hubo presiones (hacia ellos). Pero uno tiene su personalidad y no puede dejarse, además teníamos la agremiación a la que nos debíamos. 

—¿Qué siguió luego?

—Se quiso reactivar la agremiación en 1995, pero siempre nos encontramos con gente dejada. El futbolista era inocente, humilde y no reclamaba. Ahora la misma Ley del Deporte impide las varias reelecciones, pero ellos (los de Fabol) están yendo a la quinta vez. Es como una dictadura.

—¿A qué apunta?

—No pedimos cosas de otro mundo, sino que haya elecciones, cosas claras. No sé cuál es el interés que tienen de quedarse, de no querer irse, de no aceptar que están en un error.

—¿Sabía que si los futbolistas estuvieran organizados incluso podría votar en la mismísima Federación Boliviana de Fútbol? ¿No hacerlo también es pasividad y dejadez de la que usted habla?

—Ahí está, no hay interés, dejan pasar las cosas y los  dirigentes de Fabol aprovechan.

Fabol está en los casos en los que hay mucho dinero, pero a los que ganan menos los ignora, eso nos indigna porque la agremiación debe defender a todos por igual, ese es su rol.

En mi caso, me debían tres meses de sueldo de Sport Boys y ellos hicieron la lista para cobrar y me borraron.

—¿No fueron los jugadores los que no lo tomaron en cuenta porque renunció?

—Fue Fabol con la complicidad del capitán de cancha (Luciano Ursino), él no debió aceptar, pero es extranjero, cumplirá su contrato y se irá a su país, pero el problema se quedará en Bolivia.

—¿Cómo era su relación con el plantel de Boys?

—Muy buena. Cuando el paro (cívico nacional) se puso fuerte mandamos por WhatsApp tareas y programas de trabajo para que cumplieran en sus casas. Era una relación buena, pero llegaron estos tipos, los presionaron y, como son sumisos, se dejaron engañar.

—¿Qué hará para que su contrato se respete?

—A quién voy a cobrar si no hay nadie (en Sport Boys), ¿a los espíritus? No sé, salvo que aparezca algún empresario, porque ahora no hay a dónde ir, el club está totalmente abandonado.

—¿Quiere ser presidente de Fabol?

—No quiero. Contamos con Pablo Gutiérrez (hermano de Luis, jugador de Bolívar), fue futbolista, jugó en Oriente, se lesionó y fue abandonado por Fabol. Es abogado y es la opción de gente nueva, aunque sabemos que será difícil porque hay gente que está acostumbrada a la miel.

—¿Cree que tendrá apoyo en los jugadores actuales?

—He hablado con Joaquín Ardaya, Juan Berthy Suárez, Martín Menacho, Ronald Gutiérrez, Javier Zegarra y otros y coincidimos en que estaremos ahí, dispuestos, si los jugadores quieren ayuda; pero si notamos pasividad, alzaremos los brazos y nos iremos a nuestras casas. Si no quieren cambio, ni modo; qué vamos a hacer, entonces la actual directiva seguirá por otros 15 años en el poder. Allá ellos que se quedarán mirando la vida pasar.

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