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lunes 12 abr 2021 | Actualizado a 22:26

Panameños elegirán Presidente tras campaña de más color que ideas

Unos 2,5 millones de electores, de una población de 3,8 millones, están llamados a elegir a un presidente -con mayoría simple-, 71 diputados y alcaldes, tras un proceso que deja a la capital tapizada de banderas, afiches y vallas.

/ 3 de mayo de 2014 / 16:02

Panamá acude el domingo a las urnas para escoger al presidente que gobernará los próximos cinco años, en reemplazo de Ricardo Martinelli, al final de una campaña de mucho color y pocas ideas, sin un claro favorito.

Unos 2,5 millones de electores, de una población de 3,8 millones, están llamados a elegir a un presidente -con mayoría simple-, 71 diputados y alcaldes, tras un proceso que deja a la capital tapizada de banderas, afiches y vallas.

Los tres favoritos para la presidencia llegan al día de votación con pocas diferencias en sus propuestas y casi empatados en las encuestas.

El abogado y analista político Ebrahim Asvat considera que Panamá tiene un camino económico trazado «que lleva 24 años en construcción», y eso no va a cambiar con estos comicios.

«Panamá ha hecho un esfuerzo extraordinario por abrir su economía, tener disciplina fiscal (y) déficit fiscal controlado, ninguno de los candidatos ha hablado de cambiar la ruta», comentó Asvat.

Al frente de algunas encuestas aparece el opositor socialdemócrata y ex alcalde capitalino Juan Carlos Navarro, mientras que en otras, el exministro de Vivienda José Domingo Arias, apadrinado por Martinelli, quien deja el poder con una popularidad de 67%.

Pisándoles los talones se ubica Juan Carlos Varela, un derechista que ocupa la vicepresidencia del país pese a presentarse como opositor a Martinelli, quien lo destituyó como canciller en 2011 tras un agrio distanciamiento.

Estridencia electoral

Sobre el techo de un edificio de apartamentos populares cerca de la céntrica Plaza Cinco de Mayo, con ropa tendida en las ventanas, una enorme bandera azul invita a votar por Navarro.

En el mismo techo, otras banderas, verde y rosa, identifican al oficialista Cambio Democrático, que postula a Arias como candidato.

En la acera, una valla morada asegura a los peatones que Varela es el líder que Panamá necesita.

«Gane quien gane, yo el lunes tengo que venir a trabajar. Voy a votar porque uno tiene que pensar en el futuro, en los hijos», comentó Manuel Domínguez, quien vende controles remotos y baterías que exhibe sobre un paño en el suelo de la peatonal Avenida Central de la capital.

Alzando la voz para hacerse oír sobre la estridencia de una cumbia que suena en un altoparlante desde una tienda vecina, Domínguez revela que votará por Varela porque, dice, algo hará con la inflación (de 4% en 2013). «Está todo carísimo», lamentó.

Cerca de ahí, el electricista Luis Herrera, sentado frente a la sede de la Asamblea Legislativa, le declara su apoyo a Arias, en quien ve la continuidad de Martinelli.

«No podemos volver atrás, Panamá ha avanzado estos años gracias a este gobierno. Yo espero que sigamos por este camino», comentó.

Ideologías difusas

Desde la Cinco de Mayo, que concentra comercio popular, viviendas modestas y mucho tránsito, se observa a la distancia la moderna zona de Punta Pacífica, un aglomerado de torres de apartamentos y oficinas construidas sobre un relleno en el mar, al mejor estilo del emirato árabe de Dubai, un símbolo de la ola modernizadora de los últimos años en Panamá.

La opulencia de Punta Pacífica, impoluta de propaganda política, se suma a otras señales del progreso en el país, como el primer metro de Centroamérica y las obras de ampliación del Canal de Panamá.

La capital encierra los contrastes de una sociedad que avanza hacia la modernización, mientras arrastra problemas de pobreza y desigualdad comunes a otras naciones latinoamericanas.

Son contrastes que heredará el ganador de las elecciones del domingo. Aunque muchos electores siguen viendo la política bajo la óptica tradicional de izquierda y derecha, esa dicotomía no alcanza para explicar a los políticos panameños.

Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), es el heredero del nacionalismo izquierdista del general Omar Torrijos, quien negoció los tratados por los que Estados Unidos entregó el Canal a Panamá, pero propugna «mano dura» contra el crimen con la instauración de cadena perpetua, banderas tradicionales de la derecha.

En el otro espectro, Varela viene del derechista Partido Panameñista, pero en su campaña promete frenar la inflación mediante el control de precios, una política comúnmente asociada a la izquierda.

En este panorama difuso, las urnas abrirán a las 07H00 locales (12H00 GMT) y cerrarán a las 16H00 locales (21H00 GMT). Tres horas después, las autoridades prevén dar los primeros resultados.

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Cierran urnas en polarizado balotaje presidencial en Costa Rica

Unos 3,3 millones de costarricenses estaban convocados a las urnas en 6.600 centros electorales, en una jornada que transcurrió en calma pese al clima de división por las ideas contrapuestas de los aspirantes

/ 2 de abril de 2018 / 01:48

Costa Rica concluyó este domingo la segunda ronda de  elecciones presidenciales tras una jornada de 12 horas, con un país polarizado entre el predicador evangélico Fabricio Alvarado y el exministro oficialista Carlos Alvarado.

Unos 3,3 millones de costarricenses estaban convocados a las urnas en 6.600 centros electorales, en una jornada que transcurrió en calma pese al clima de división por las ideas contrapuestas de los aspirantes, en los que el predicador evangélico se opuso con vehemencia al matrimonio homosexual, mientras su adversario defendió ese derecho.

Los resultados de la votación se esperan para la noche del domingo, según el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Los dos candidatos fueron recibidos por multitudes entusiastas cuando votaron en diferentes puntos de la capital. Fabricio Alvarado llegó en medio de un tumulto de cornetas y banderas azules y amarillas del conservador partido Restauración Nacional (RN), mientras simpatizantes coreaban su nombre en la escuela Joaquín García Monge de Desamparados, sur.

«Tenemos reportes de una gran participación, esperamos un resultado contundente a favor nuestro», declaró el aspirante evangélico, interrumpido por una mujer que exclamó «Gloria a Dios, Fabricio mi presidente», al llegar a saludarlo.

En la localidad de Pavas, oeste de San José, Carlos Alvarado fue recibido por centenares de seguidores que se aglomeraron a su alrededor con banderas rojiamarillas de su Partido Acción Ciudadana (PAC, centroizquierda).

«Es un hermoso momento, lleno de emoción y alegría. Agradezco tanto afecto y amor por Costa Rica», declaró Carlos Alvarado, quien llegó a votar junto a dirigentes de otros partidos que apoyaron su candidatura y de su esposa, Claudia Dobles.

«Te queremos, Carlos», le gritó una simpatizante que le tomó la mano en medio de la multitud que coreaba «íCarlos presidente!».

Mientras votaba el aspirante evangélico, llegó al lugar un grupo de mujeres con trajes rojos al estilo de la serie de televisión «El cuento de la criada», basada en la novela de Margaret Atwood.

«Estamos en conjunto protestando en contra del fundamentalismo», explicó a AFP Gabriela Clark,  activistas del movimiento «Somos Nuestras», de unas 40 integrantes.

Otra integrante del colectivo, Sara Mata, comentó que los trajes son una advertencia del riesgo de un futuro distópico en el que las mujeres pierden sus derechos, como en la novela.

Ambos candidatos, que no son familiares pese a compartir el mismo apellido, presentan visiones contrapuestas: una de ellas está basada en el conservadurismo religioso, opuesto al matrimonio homosexual, y es impulsada por Fabricio Alvarado, un exdiputado y periodista de 43 años.

Su contrincante, Carlos Alvarado, un exministro de Desarrollo Social de 38 años, periodista y politólogo, pregona en tanto una agenda que incluye el apoyo al matrimonio homosexual y a un estado laico.

   La marcada diferencia de propuestas generó un clima áspero de enfrentamiento entre seguidores de las dos tendencias en redes sociales.

Con las dos opciones en la mesa, muchos costarricenses han decidido su voto en términos negativos, definiendo al candidato por el cual nunca votarían.

«Yo me voy a decidir cuando llegue a la urna, ninguno de los dos candidatos me convence mucho pero voy a votar por alguno», declaró Jesús Peña, de 34 años, cuando llegó a votar al Liceo Luis Dobles Segreda de La Sabana, oeste de San José.

Según la última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, divulgada el 23 de marzo, los candidatos están en un empate técnico con 43% de apoyo para Fabricio Alvarado y 42% para Carlos Alvarado, y 15% de indecisos. El margen de error de la consulta es de 2,8 puntos.

«La población todavía no tiene claro cuál modelo de desarrollo quiere», comentó a la AFP el politólogo Gustavo Araya, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

«Este es un cierre de fotografía, no está claro a nivel estadístico quién sería el ganador entre estas propuestas antagónicas», acotó Araya.

En la primera ronda electoral, el 4 de febrero, Fabricio Alvarado fue el candidato más votado con 24,9% de los sufragios, y Carlos Alvarado consiguió 21,6%. La ley electoral de Costa Rica requiere un mínimo de 40% de los votos para ganar en la primera ronda.

Los costarricenses que residen en el exterior pudieron votar en los 52 consulados habilitados para recibir sufragios, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

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Concluye votación en Costa Rica marcada por matrimonio homosexual

La elección arrancó sin claros favoritos, y todo apunta a que ninguno de los aspirantes alcanzará el 40% mínimo para ganar en primera ronda, lo que anticipa una segunda vuelta el 1 de abril.

El presidente Luis Guillermo Solis emitiendo su voto en la capital de Costa Rica.

/ 5 de febrero de 2018 / 00:44

Las mesas de votación cerraron este domingo en las elecciones presidenciales de Costa Rica, tras una jornada de masiva participación, en una campaña marcada por un debate en torno al matrimonio homosexual.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que iniciaría una sesión a las 20.00 locales (22.00 hora boliviana) para comenzar a divulgar los primeros resultados.

La elección arrancó sin claros favoritos, y todo apunta a que ninguno de los aspirantes alcanzará el 40% mínimo para ganar en primera ronda, lo que anticipa una segunda vuelta el 1 de abril.

Tras un inicio frío, la votación entró en calor con el transcurso del día, hasta formarse grandes filas en la mayoría de los centros electorales.

El presidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, dijo que la jornada transcurrió sin incidentes y mostró una enorme participación de los votantes.

«La noticia es que no hay noticia», dijo Sobrado a periodistas en informe sobre la marcha de la jornada.

Nelia Araya, una estudiante de 20 años que vota por primera vez, dijo estar «un poco nerviosa» al llegar a sufragar al Liceo Luis Dobles Segreda, aledaño al Parque Metropolitano La Sabana, de la capital.

Está preocupada por el surgimiento de un candidato con «discurso homofóbico».

«Yo convencí a todos en mi casa de que voten para que no gane alguien que quiere quitarle derechos a la gente», agregó la estudiante universitaria.

Su preocupación refleja el surgimiento en las encuestas del diputado y predicador evangélico Fabricio Alvarado, amparado en un discurso de rechazo al matrimonio homosexual que acaparó el debate político en la recta final de la contienda.

Alvarado, de 43 años, quien hasta diciembre no pasaba de 3% de apoyo en las encuestas, fue recibido por una multitud de simpatizantes que llegó a saludarlo y tomarse fotos con él cuando acudió a votar en el cantón de Desamparados, al sur de la capital.

«Finalmente tenemos un candidato que comparte nuestros valores», dijo Delfina Reyes, una maestra pensionada que fue a saludar a Alvarado, cuyo mantra en la campaña ha sido la defensa de «la familia» y los «valores y principios» cristianos.

Por el contrario, ocho mujeres fueron a votar en diferentes mesas vestidas con trajes que recuerdan la serie The handmaid’s Tale, que relata una sociedad futurista en la que las mujeres han perdido sus derechos, como una forma de protestar contra lo que consideran «una amenaza fundamentalista».

Encuestas de opinión muestran niveles de indefinición nunca antes vistos en la recta final de una elección en Costa Rica.

Una consulta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) divulgada el 31 de enero señaló que 36,5% de los electores no sabían por cuál de los 13 candidatos votar, más del doble del 17% de apoyo para Alvarado – postulado a la presidencia por el conservador partido Restauración Nacional- que lidera los sondeos.

Le siguen el exdiputado y abogado Antonio Alvarez, de 59 años, del tradicional Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata) con 12,4% y el exministro y periodista Carlos Alvarado (38), del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC, centro),  con 10,6%.

Costa Rica también votó este domingo para elegir los 57 diputados de la Asamblea Legislativa. (04/02/2018).

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Concluye votación en Costa Rica marcada por matrimonio homosexual

La elección arrancó sin claros favoritos, y todo apunta a que ninguno de los aspirantes alcanzará el 40% mínimo para ganar en primera ronda, lo que anticipa una segunda vuelta el 1 de abril.

/ 5 de febrero de 2018 / 00:44

Las mesas de votación cerraron este domingo en las elecciones presidenciales de Costa Rica, tras una jornada de masiva participación, en una campaña marcada por un debate en torno al matrimonio homosexual.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) anunció que iniciaría una sesión a las 20.00 locales (22.00 hora boliviana) para comenzar a divulgar los primeros resultados.

La elección arrancó sin claros favoritos, y todo apunta a que ninguno de los aspirantes alcanzará el 40% mínimo para ganar en primera ronda, lo que anticipa una segunda vuelta el 1 de abril.

Tras un inicio frío, la votación entró en calor con el transcurso del día, hasta formarse grandes filas en la mayoría de los centros electorales.

El presidente del TSE, Luis Antonio Sobrado, dijo que la jornada transcurrió sin incidentes y mostró una enorme participación de los votantes.

«La noticia es que no hay noticia», dijo Sobrado a periodistas en informe sobre la marcha de la jornada.

Nelia Araya, una estudiante de 20 años que vota por primera vez, dijo estar «un poco nerviosa» al llegar a sufragar al Liceo Luis Dobles Segreda, aledaño al Parque Metropolitano La Sabana, de la capital.

Está preocupada por el surgimiento de un candidato con «discurso homofóbico».

«Yo convencí a todos en mi casa de que voten para que no gane alguien que quiere quitarle derechos a la gente», agregó la estudiante universitaria.

Su preocupación refleja el surgimiento en las encuestas del diputado y predicador evangélico Fabricio Alvarado, amparado en un discurso de rechazo al matrimonio homosexual que acaparó el debate político en la recta final de la contienda.

Alvarado, de 43 años, quien hasta diciembre no pasaba de 3% de apoyo en las encuestas, fue recibido por una multitud de simpatizantes que llegó a saludarlo y tomarse fotos con él cuando acudió a votar en el cantón de Desamparados, al sur de la capital.

«Finalmente tenemos un candidato que comparte nuestros valores», dijo Delfina Reyes, una maestra pensionada que fue a saludar a Alvarado, cuyo mantra en la campaña ha sido la defensa de «la familia» y los «valores y principios» cristianos.

Por el contrario, ocho mujeres fueron a votar en diferentes mesas vestidas con trajes que recuerdan la serie The handmaid’s Tale, que relata una sociedad futurista en la que las mujeres han perdido sus derechos, como una forma de protestar contra lo que consideran «una amenaza fundamentalista».

Encuestas de opinión muestran niveles de indefinición nunca antes vistos en la recta final de una elección en Costa Rica.

Una consulta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) divulgada el 31 de enero señaló que 36,5% de los electores no sabían por cuál de los 13 candidatos votar, más del doble del 17% de apoyo para Alvarado – postulado a la presidencia por el conservador partido Restauración Nacional- que lidera los sondeos.

Le siguen el exdiputado y abogado Antonio Alvarez, de 59 años, del tradicional Partido Liberación Nacional (PLN, socialdemócrata) con 12,4% y el exministro y periodista Carlos Alvarado (38), del gobernante Partido Acción Ciudadana (PAC, centro),  con 10,6%.

Costa Rica también votó este domingo para elegir los 57 diputados de la Asamblea Legislativa. (04/02/2018).

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