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La ONU cumple 70 años con éxitos indiscutibles y dolorosos

Creada en un planeta recién salido de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas han conseguido el que entonces era su objetivo número uno: evitar una nueva contienda de ese calibre. Sin embargo, decenas de conflictos han seguido sacudiendo al mundo y, muchos de ellos, han dejado patente la incapacidad de la ONU para encontrar soluciones y proteger a los civiles.

/ 22 de junio de 2015 / 12:32

Éxitos indiscutibles y fracasos con consecuencias dramáticas jalonan la historia de la ONU, que este mes conmemora el 70 aniversario de la firma de su Carta fundacional frustrada por conflictos como los de Siria y con grandes esperanzas puestas en la lucha contra la pobreza y el cambio climático.

Creada en un planeta recién salido de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas han conseguido el que entonces era su objetivo número uno: evitar una nueva contienda de ese calibre.

Sin embargo, decenas de conflictos han seguido sacudiendo al mundo y, muchos de ellos, han dejado patente la incapacidad de la ONU para encontrar soluciones y proteger a los civiles.

Primero limitada por la Guerra Fría, la organización fue incapaz de actuar ante guerras como la de Vietnam, genocidios como el del Jemer Rojo en Camboya o para solucionar el conflicto de Oriente Medio.

Tras la caída del Muro de Berlín, la ONU multiplicó sus operaciones de paz, pero en varias ocasiones fracasó estrepitosamente en su intento de proteger a la población de los horrores de la guerra.

Entre esas manchas destacan, entre otras, la matanza de Srebrenica en 1995, en la que miles de musulmanes fueron asesinados ante la inoperancia de los «cascos azules» desplegados en Bosnia, y el genocidio ruandés, en el que 800.000 personas fueron masacradas mientras la ONU, en lugar de intervenir, retiraba sus fuerzas del país.

«En el espacio de una generación, la vergüenza aún no se ha borrado», admitía en 2014, veinte años después, el secretario general, Ban Ki-moon, sobre ese episodio.

Más recientemente, conflictos como los de Sri Lanka, Somalia o Darfur, con miles de muertos, o la incapacidad para impedir la invasión de Irak, entre otros, han puesto sobre la mesa los problemas de la ONU a la hora de responder antes crisis y las limitaciones de su estructura.

Actualmente, la guerra en Siria, donde la división en el Consejo de Seguridad ha impedido actuar, simboliza mejor que ninguna otra cosa la impotencia de la organización.

Frente a ese historial negativo, las Naciones Unidas pueden poner sobre la mesa toda una batería de éxitos en el mantenimiento de la paz: más de un centenar de acuerdos para resolver conflictos, diálogo para evitar otros y exitosas operaciones en países como el Líbano, Mozambique o Chipre.

También se considera positivo el balance de la no proliferación nuclear, pues pese a que el número de países con capacidad atómica no se ha reducido, a través de la ONU se ha limitado su propagación y su uso.

Pero los éxitos más indiscutibles de la ONU están en otras áreas como el desarrollo humano, al que la organización ha dedicado miles de millones de dólares con algunos resultados espectaculares en las últimas décadas.

Por ejemplo: entre 1990 y 2010, el mundo redujo a la mitad el número de personas que viven en la extrema pobreza, cumpliendo con cinco años de adelanto el primero de los Objetivos del Milenio pactados por la ONU en el año 2000.

El hambre en el mundo y la mortalidad infantil también se han recortado de manera sustancial, mientras que el acceso a la educación y al agua no ha dejado de crecer.

Las Naciones Unidas también han combatido con éxito enfermedades como la malaria, el sida o, en los últimos meses, el ébola, al tiempo que la organización ha impulsado los derechos de la mujer y la salud reproductiva.

Y, precisamente en el año de su 70 aniversario, la organización espera demostrar que sigue en buena forma y sacar adelante dos grandes acuerdos que considera claves para el futuro del mundo: un nuevo pacto global en favor del desarrollo y un compromiso vinculante para frenar el cambio climático.

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Guterres jura como secretario general de la ONU prometiendo cambios

El ex primer ministro portugués, que oficialmente asumirá el cargo el 1 de enero, subrayó que Naciones Unidas debe "admitir sus defectos y reformar la forma en la que trabaja".

/ 12 de diciembre de 2016 / 19:30

António Guterres juró hoy el cargo como noveno secretario general de Naciones Unidas y adelantó su intención de impulsar cambios en la organización para, entre otras cosas, tratar de recuperar la confianza de los ciudadanos.

«La ONU debe estar lista para cambiar», dijo Guterres ante los 193 Estados miembros apenas unos minutos después de prestar su juramento como sucesor de Ban Ki-moon.

El ex primer ministro portugués, que oficialmente asumirá el cargo el 1 de enero, subrayó que Naciones Unidas debe «admitir sus defectos y reformar la forma en la que trabaja».

«Esta organización es el pilar del multilateralismo y ha contribuido a décadas de relativa paz. Pero los desafíos están superando ahora nuestra capacidad de responder», señaló.

El mayor problema a día de hoy, aseguró Guterres, es la incapacidad de la ONU y de la comunidad internacional para «prevenir crisis».

«Naciones Unidas nació de la guerra. Hoy debemos estar aquí para la paz», insistió, defendiendo la necesidad de más «mediación, arbitraje y diplomacia creativa».

Guterres dijo que quiere cambios en tres grandes áreas: el trabajo en favor de la paz, el apoyo al desarrollo sostenible y la gestión interna.

En ese último ámbito, adelantó que buscará una organización «ágil, eficiente y efectiva», que se centre «más en la gente y menos en la burocracia».

En su discurso, Guterres hizo un análisis general de la coyuntura internacional y avisó de la creciente brecha entre la gente y los políticos como consecuencia de los efectos negativos de la globalización.

«Los votantes ahora tienden a rechazar el status quo y cualquier propuesta gubernamental que sea sometida a referéndum. Muchos han perdido confianza no solo en sus gobiernos, sino también en instituciones globales, incluida Naciones Unidas», recordó.

Según apuntó, «el miedo está motivando las decisiones de mucha gente alrededor del mundo» y los dirigentes deben «comprender sus ansiedades y responder a sus necesidades, sin perder vista de nuestros valores universales».

«Es momento de reconstruir las relaciones entre la gente y los líderes, nacionales e internacionales. Es momento de que los líderes escuchen y demuestren que se preocupan por su propia gente y por la estabilidad global de la que todos dependemos», defendió Guterres.

Según dijo, el mundo vive una «paradoja» por la que, a pesar de una mayor conectividad, las sociedades se están haciendo más fragmentadas.

«Más y más gente vive en su propia burbuja, incapaz de apreciar los vínculos con el conjunto de la familia humana», lamentó Guterres, que insistió en que la ONU debe trabajar para superar el miedo y promover la confianza entre la gente y unos valores comunes.

En un discurso pronunciado principalmente en inglés y francés, Guterres cambió al español para subrayar la importancia de escuchar a los jóvenes y de aumentar su participación en la sociedad y su acceso a la educación, la formación y el empleo.

Asimismo, el próximo secretario general adelantó que la paridad de género será un criterio clave a la hora de elegir su equipo de trabajo y de designar a otros altos cargos en la organización.

De 67 años, Guterres pasó la última década al frente del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados y desde el principio del proceso de selección del próximo secretario general se destacó como el gran favorito de los Estados miembros.

Al frente de Naciones Unidas el portugués sucederá a Ban Ki-moon, a quien la Asamblea General rindió hoy tributo y a quien dedicó una gran ovación por su labor.

En su última intervención ante este órgano, Ban animó a los gobiernos del mundo a ir más allá de los intereses nacionales y a pensar en el bien de la humanidad.

El diplomático coreano aseguró que su «corazón» seguirá estando con Naciones Unidas y expresó su satisfacción por ceder el testigo a «un hombre de integridad y principios».

«No tengo duda de que él, con su pasión y compasión, navegará con éxito los muchos desafíos complejos y llevará la organización a lugares nuevos y más altos», señaló. (12/12/2016)

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La ONU avisa del riesgo de nuevos genocidios ante el aumento de la xenofobia

Hoy en día, la ONU se declara especialmente inquieta por la proliferación de mensajes que incitan al odio y el uso político de los discursos xenófobos.

/ 9 de diciembre de 2015 / 20:46

Ante un mundo en el que crece la intolerancia y la xenofobia, Naciones Unidas quiso hoy recordar a las víctimas de genocidios y advertir del riesgo de que este tipo de graves crímenes se repitan.

Por primera vez, la ONU conmemoró hoy el Día Internacional de las Víctimas de Genocidio y lo hizo mirando al pasado, pero también alertando de las peligrosas situaciones que se viven actualmente.

«Hoy en día en todo el mundo están aumentando la intolerancia y la xenofobia», aseguró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en un mensaje.

«A menudo se explota la peligrosa dinámica basada en la idea de que pertenecemos a bandos enfrentados para justificar que se excluya a comunidades por el hecho de tener diferentes formas de identidad como la religión, la etnia u otros aspectos, se niegue la asistencia, se restrinjan los derechos humanos y se perpetren actos de violencia atroces», añadió.

Por ello, Ban defendió que este «es un momento idóneo» para ratificar el compromiso internacional de prevenir este «grave crimen» y «honrar la memoria de las víctimas».

«La prevención del genocidio supone prestar más atención a las señales de advertencia y estar dispuestos a adoptar medidas inmediatas para poner remedio», recordó el jefe de la ONU, que en 2013 puso en marcha una iniciativa para vigilar las violaciones de los derechos humanos que pueden desembocar en crímenes masivos.

Naciones Unidas insiste en que el genocidio no es un «resultado accidental» de los conflictos, sino que en la mayoría de casos es algo que se desarrolla a lo largo de un tiempo y que tiene un carácter «sistemático y planificado».

Aprobado el pasado mes de septiembre, este Día Internacional debe servir según la ONU tanto como un «recuerdo» como un llamamiento a la «acción», con el fin de garantizar que toda población esté protegida del riesgo de genocidio.

«No nos permitamos repetir errores pasados. Actuemos ahora para evitar que el genocidio sea parte de nuestro presente o nuestro futuro», dijo hoy el asesor especial de la ONU para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng.

Ese llamamiento resuena con especial fuerza dentro de la organización, que reconoce como uno de sus mayores fracasos el no haber actuado para evitar ni detener hace 20 años el genocidio de Ruanda, que dejó más de 800.000 víctimas.

Hoy en día, la ONU se declara especialmente inquieta por la proliferación de mensajes que incitan al odio y el uso político de los discursos xenófobos.

«Estoy extremadamente preocupado por el flujo de hostilidad, xenofobia e intolerancia que hemos visto en las últimas semanas y meses en respuesta a la huida de refugiados y migrantes a Europa y en respuesta a ataques terroristas por parte de extremistas violentos», dijo hoy Dieng.

«Esta manipulación de las preocupaciones de la gente para obtener beneficios políticos es nauseabunda y, como sabemos por el pasado, también peligrosa», insistió.

Por ello, el especialista de la ONU en genocidio defendió que en «tiempos difíciles» como el actual es necesario trabajar juntos «para desmantelar prejuicios y mentiras» y responder a los discursos del odio, ya sean en público o internet.

Dieng, que visitó Irak en noviembre, se declaró conmovido por las historias que escuchó de parte de miembros de la comunidad yazidí, perseguidos por los yihadistas del Estado Islámico (EI) «simplemente por ser quienes son».

«Desafortunadamente, este es sólo uno de demasiados ejemplos alrededor del mundo», lamentó.

La fecha elegida para recordar a las víctimas conmemora además la adopción el 9 de diciembre de 1948 de la convención de la ONU contra el genocidio, que definió este tipo de crímenes y señaló a los Estados como los principales responsables de prevenirlos.

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La ONU urge a una tregua en Gaza y denuncia la devastación causada por Israel

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que también condenó los ataques de Hamás contra territorio israelí, pidió a las dos partes una nueva pausa humanitaria durante otras 24 horas, una iniciativa por la que aseguró que ambas han mostrado un interés "serio", pero sobre la que aún no hay acuerdo.

/ 28 de julio de 2014 / 20:34

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, renovó hoy su llamamiento a un alto el fuego en Gaza y denunció la devastación causada por la intervención militar de Israel en la franja, donde aseguró que se vive una situación «crítica».

«La gente de Gaza no tiene a donde huir. Están atrapados y sitiados», dijo Ban en la sede de Naciones Unidas, tras regresar de una extensa gira por Oriente Medio para impulsar un cese de la violencia entre israelíes y palestinos.

Según el diplomático coreano, la tregua humanitaria observada durante el fin de semana ofreció un respiro a la población, pero también reveló «cuánto ha devastado la vida de la gente de Gaza el ataque masivo israelí».

«Vimos escenas de destrucción indiscriminada. Algunos lo describieron como un ‘huracán causado por el hombre’, con barrios enteros reducidos a escombros, cascotes, bloques de apartamentos aplastados, cuerpos aún enterrados bajo montañas de restos retorcidos», denunció.

«Las cifras de víctimas y de daños plantean serias dudas sobre la proporcionalidad» de la actuación armada de Israel, añadió.

Ban reconoció que el país judío tiene derecho a defenderse de los ataques que sufre, pero le recordó que también es su responsabilidad proteger a la población palestina por su condición de «potencia ocupante».

En ese sentido, apuntó que más de 173.000 gazatíes han buscado refugio en instalaciones de la misión de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), lo que supone que el 10 % de la población de Gaza se cobija bajo bandera de la ONU.

«Repito mi llamamiento a Israel y a todas las partes a asegurar la seguridad de estos emplazamientos», señaló, al tiempo que urgió a determinar la responsabilidad del ataque perpetrado contra una escuela de la UNRWA en Beit Janún, en el norte de Gaza, y a asegurar que quienes lo cometieron respondan por ese «indignante crimen».

Ban, que también condenó los ataques de Hamás contra territorio israelí, pidió a las dos partes una nueva pausa humanitaria durante otras 24 horas, una iniciativa por la que aseguró que ambas han mostrado un interés «serio», pero sobre la que aún no hay acuerdo.

«Israelíes y palestinos tienen la responsabilidad de detener los combates ahora, de iniciar ya un diálogo y de tratar las raíces (del conflicto) para que finalmente se rompa el interminable ciclo de sufrimiento sin sentido», señaló.

Según el secretario general de la ONU, todo depende de la «voluntad política» de las dos partes, a cuyos líderes pidió «humanidad» para terminar con el sufrimiento de la población civil.

«Más sufrimiento y condiciones de asedio en Gaza sólo dañarán a civiles inocentes, aislarán más a Israel, reforzarán a los extremistas en todos los bandos y dejarán un mundo mucho menos seguro», advirtió.

Ban explicó que en las últimas horas ha estado en contacto con el el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, y con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien hoy se mostró crítico con la declaración aprobada durante la noche por el Consejo de Seguridad para exigir un alto el fuego.

Según Netanyahu, el documento acordado por los quince miembros del máximo órgano de decisión de Naciones Unidas no aborda «las necesidades de seguridad de Israel», que también ha criticado que el texto no mencione a Hamás en ningún momento.

La representación palestina ante la ONU también se ha mostrado insatisfecha con la declaración, en especial por no tratarse de una resolución y, por lo tanto, no tener carácter vinculante.

El Consejo, habitualmente dividido en torno al conflicto palestino-israelí, logró ponerse de acuerdo en una sesión de emergencia en la medianoche del domingo al lunes para demandar un «alto el fuego humanitario inmediato y sin condiciones».

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