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domingo 13 jun 2021 | Actualizado a 19:09

Eslovenia vota ‘No’ en referéndum sobre el matrimonio homosexual

Los adversarios del matrimonio gay, apoyados por la oposición de derecha y la Iglesia católica, originaron este referéndum desde que fuera adoptada la ley en el parlamento, en marzo pasado.

/ 20 de diciembre de 2015 / 20:49

Los eslovenos rechazaron este domingo el casamiento homosexual aprobado por el Parlamento hace 10 meses, en un referéndum en que el ‘No’ obtuvo más del 60%, pero que movilizó apenas a un poco más del tercio del electorado, según resultados casi definitivos.

El ‘No’ al casamiento gay recogió un 63,12% de los votos, indicó la Comisión Electoral tras el recuento del 96% de las papeletas.

Los votantes totalizaron apenas el 35,5% del padrón, suficiente para validar la consulta, que exige una participación del 20%.

Según un último sondeo del pasado viernes, el ‘No’ ganaría con un 55,5%, pero preveía una participación del 46%.

Los opositores a esta ley tenían que alcanzar al menos 342.000 votos, sobre un total de 1,7 millones de habilitados, y lograron unos 370.000.

Eslovenia fue el primer país del antiguo bloque comunista en permitir el matrimonio homosexual.

Los adversarios del matrimonio gay, apoyados por la oposición de derecha y la Iglesia católica, originaron este referéndum desde que fuera adoptada la ley en el parlamento, en marzo pasado.

Recogieron las 40.000 firmas requeridas en este país de la Unión Europea (UE) de dos millones de habitantes para organizar un referéndum.

«Deberían ser los expertos, y el gobierno, los que decidan sobre este tema. Dejarnos decidir a nosotros es como tirar el dinero por la ventana» se lamentaba antes de la consulta Vojko, un jubilado favorable al matrimonio homosexual, que teme que Eslovenia se convierta en «el hazmerreír de todo el mundo» si gana el ‘No’.

La ley votada en marzo redefinió el matrimonio como la «unión de dos personas independientemente de su sexo». Fue adoptada por amplia mayoría por la izquierda y el partido centrista del primer ministro Miro Cerar, otorgando a los parejas homosexuales los mismos derechos que los heterosexuales, entre ellos el de la adopción.

El referéndum ha suspendido la aplicación de la ley, y por tanto la celebración de matrimonios homosexuales.

Gobierno por el ‘Sí’

El papa Francisco invitó esta semana a los eslovenos a «apoyar a la familia, estructura de referencia de la vida en sociedad».

En un iglesia de la localidad de Koper, era visible este domingo un grafiti en el que se pregunta: «¿Utilizaría usted la sangre de un homosexual para salvar a su hijo?».

Si gana el ‘No’, el código familiar volverá a su formulación inicial y limitará los derechos de los homosexuales a la unión civil, en vigor desde hace varios años.

El primer ministro y el presidente Borut Pahor apoyan el ‘Sí’, en nombre de la igualdad de derechos.

En este referéndum «decidimos si queremos sumarnos al mundo civilizado» afirmó a la AFP Nika Kovac, coordinador de un grupo llamado «Es el momento para el ‘Sí'».

Para el partido conservador (SDS) se trata en cambio del futuro del modelo familiar: «Suprimir la referencia al sexo en la definición del matrimonio es el punto de partida de la violación de los derechos humanos de quienes nos son más preciosos, los niños», considera el exministro de centroderecha, Janez Jansa.

En 2012, durante un precedente referéndum, los eslovenos rechazaron con un 55% la adopción del matrimonio homosexual, pero la participación fue muy débil, por debajo del quorum exigido.

Fuera de Eslovenia, el matrimonio homosexual está legalizado, o a punto de serlo, en 18 países, de ellos 13 en Europa. Irlanda fue el primero en mayo pasado en autorizar el matrimonio gay por vía referendaria. Los demás han optado por la vía parlamentaria.

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De París con amor para el lago Poopó

Mientras la tragedia del lago Poopó es una pequeña muestra de lo que se avecina, la Cumbre del Clima de París nos enseña que la verdadera solución no vendrá de negociaciones internacionales. El futuro de la vida como la conocemos depende de lo que hagamos hoy los habitantes de abajo del planeta azul.

/ 21 de diciembre de 2015 / 04:44

El lago Poopó se transforma en un de- sierto mientras en París los gobiernos celebran un acuerdo que califican de “histórico” para enfrentar el cambio climático. ¿Salvará el acuerdo de París a más de 125.000 lagos que están en peligro de desaparecer en el mundo debido al cambio climático?

El segundo lago más grande de Bolivia no desapareció por arte de magia. Las causas de su desaparición son varias y complejas, pero entre ellas destaca el incremento de la temperatura y la mayor frecuencia de desastres naturales, como el fenómeno El Niño, provocados por el cambio climático. El lago Poopó, que tenía una extensión de 2.337 km2 y una profundidad de 2,5 metros, hoy es un desierto con un par de charcos al medio de no más de 30 centímetros de profundidad.

Si la temperatura promedio subió en 0,8 ºC en el ámbito mundial debido al cambio climático, en el lago Poopó ese incremento llegó a 2,5ºC y a su paso quedaron miles de peces muertos, barcos pesqueros anclados en la tierra, cadáveres de flamencos y cientos de comunarios que por siglos se dedicaron a la pesca y que hoy deambulan pidiendo auxilio pensando en un futuro incierto. Ése es el verdadero rostro del cambio climático que se expande como un cáncer por todo el planeta. 

ESQUIZOFRENIA. París y la ruptura con la realidad. La esquizofrenia es un desorden mental por el cual una persona rompe con la realidad y cree que está haciendo una cosa cuando en realidad hace algo muy distinto. Algo muy semejante está ocurriendo con los gobernantes y el acuerdo climático de París. En su artículo 2 dicho acuerdo dice que su objetivo es limitar el incremento de la temperatura a menos de 2ºC de los niveles preindustriales e incluso plantea hacer todos los esfuerzos para estar por debajo de un incremento de 1,5ºC. Estas palabras le hacen pensar a uno que el espíritu del lago Poopó y de miles de otros lagos, nevados, islas y cientos de miles de seres humanos que mueren al año por el cambio climático ha tocado por fin el corazón de los gobernantes del planeta.

¡Pero, un momento! En el parágrafo 17 de la decisión que aprobó el “histórico” acuerdo de París se afirma “con gran preocupación” que la suma de todas las contribuciones de reducción de emisiones presentadas por todos los países NO nos llevan a un escenario de menos de 2ºC. En otras palabras: una cosa es el amor que profesan los políticos del mundo por lagos como el Poopó y otra cosa muy distinta es lo que en realidad están dispuestos a hacer.

Para realmente controlar el incremento de la temperatura y evitar que el planeta se cocine con un incremento de más de 2ºC, tenemos que dejar el 80% de las reservas conocidas de combustibles fósiles bajo la tierra. Esto comprende los hidrocarburos (petróleo y gas) y el carbón. Pero cuando uno lee con detenimiento el acuerdo climático no hay ninguna referencia a poner un límite a la extracción de combustibles fósiles.

La otra medida urgente para evitar que más gases de efecto invernadero vayan a la atmósfera es eliminar la deforestación. No obstante, en sus llamadas “contribuciones” los países que tienen grandes extensiones de bosques no se comprometen a erradicar este crimen ni siquiera en los próximos 15 años.

En general, gracias a las “contribuciones” de reducción de emisiones presentadas en París, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero que en 2012 eran de 53 Gt de CO2e, seguirán subiendo hasta llegar a las 60 Gt CO2e en 2030. Si los gobiernos realmente quieren limitar el incremento de la temperatura a menos de 2ºC, deberían comprometerse a reducir las emisiones mundiales a 35 Gt de CO2e para 2030. Los gobiernos saben que es así y sin embargo hacen lo contrario y de paso gritan: ¡Victoria! ¡El planeta se ha salvado! ¿Es o no es un tipo particular de esquizofrenia?

Mientras tanto, a más de 10.000 kilómetros de distancia de París los rayos del sol continúan evaporando un lago donde sobreviven los Urus, un pueblo primigenio de las Américas también conocido como los “Hombres del Agua”.  Estos habitantes milenarios, que algunos estudiosos dicen que vinieron hace miles de años de la Polinesia, muy pronto serán los “hombres del desierto”.

CRÍMENES. Impunidad y crímenes climáticos. Si de algo podemos estar seguros es que los Urus no son culpables del cambio climático. Sus emisiones per cápita de gases de efecto invernadero son de las más bajas del planeta, sin embargo son una de las primeras víctimas del cambio climático. ¿Será que el acuerdo de París permite a los Urus demandar a los países responsables por este etnocidio? Al final de cuentas, el artículo 8 menciona un mecanismo de daños y pérdidas.

El párrafo 52 de la decisión que aprobó el acuerdo de París aclara tajantemente que el artículo 8 “no da ninguna base para pedir ninguna compensación o indemnización”. Los Urus, así como miles de pueblos en todo el mundo que no provocaron el cambio climático, han sido totalmente silenciados por este acuerdo esquizofrénico que menciona los “derechos de los pueblos indígenas” en su parte preambular para a renglón seguido prohibirles el derecho de enjuiciar a los responsables de este crimen climático. ¡¿Qué derechos son estos que no son exigibles?! Y todo “made in París” que es la ciudad luz de los derechos del hombre.

Algunos responderán: no se les da el derecho a enjuiciar pero habrá un fondo millonario para mitigación, adaptación y daños y pérdidas. ¿Este fondo será provisto por los países culpables del cambio climático? La verdad es que los países desarrollados hábilmente reemplazaron la palabra “proveer” por “movilizar”. El artículo 9 del acuerdo dice que “los países desarrollados deberían continuar tomando el liderazgo para movilizar recursos para el financiamiento climático de una serie de fuentes”, como ser fondos públicos, inversión privada, préstamos, mercados de carbono e incluso de los propios países en desarrollo.

¿Y cuánto “movilizarán” los países desarrollados? ¿Un monto similar a su presupuesto militar y de defensa que asciende a los 1.500 billones de dólares? ¿O será la mitad? Al final de cuentas, el problema más importante de seguridad humana en el planeta es el cambio climático. El acuerdo de París calla la cifra, pero la decisión que lo aprueba la aclara en sus párrafos 54 y 115. Serán 100 billones de dólares recién para 2020-2025, es decir el 7% de su presupuesto militar en el ámbito mundial.

Mientras la tragedia del lago Poopó es una pequeña muestra de lo que se avecina, la cumbre del clima de París nos enseña que la verdadera solución no vendrá de negociaciones internacionales en las cuales pesan más los intereses de las grandes corporaciones y los gobiernos de turno. El futuro de la vida como la conocemos depende de lo que hagamos hoy los habitantes de abajo del planeta azul.

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