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Mercosur llama a Venezuela a restablecer el orden institucional

Bolivia, presente en la cumbre como país en proceso de adhesión, no suscribió la declaración.

/ 22 de julio de 2017 / 03:29

El Mercosur instó este viernes al gobierno de Venezuela a restablecer el orden institucional y el Estado de derecho, en una declaración de su cumbre presidencial en Mendoza, Argentina.

Los países del bloque «hacen un urgente llamado al cese de toda violencia y a la liberación de todos los detenidos por razones políticas, instando al restablecimiento del orden institucional, la vigencia del Estado de derecho y la separación de poderes», dice el texto que firmaron también Chile, Colombia y Guyana como países asociados y México.

Bolivia, presente en la cumbre como país en proceso de adhesión, no suscribió la declaración.

«Convencidos que la solución a la crisis sólo podrá ser resuelta por los venezolanos, instan al Gobierno y a las fuerzas opositoras de la hermana República Bolivariana de Venezuela al diálogo, que permita una concertación política creíble», agrega el texto.

La crisis política y social venezolana acaparó los debates en la cita de alto nivel.

«Nuestros cancilleres reconocieron formalmente la ruptura del orden democrático», aseguró poco antes el brasileño Michel Temer, quien asumió la presidencia rotativa del bloque regional.

En un comunicado de la cancillería, Caracas calificó la cumbre de Mendoza de «ilegal» y consideró «alarmante el permanente uso temerario del mecanismo de integración al servicio de una política de hostigamiento al gobierno y al pueblo de Venezuela».

Ni Constituyente ni otras iniciativas

La oposición venezolana rechaza la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que sostiene busca afianzar a Nicolás Maduro en el poder, al argumentar que su llamado no fue consultado en un referendum previo y por considerar fraudulento el sistema de elección de los asambleístas.

Las protestas opositoras, que comenzaron hace casi cuatro meses y dejan ya 103 muertos, arreciaron en los últimos días al acercarse el 30 de julio, la fecha prevista de votación.

El documento de Mercosur no mencionó expresamente la Constituyente, pero exhortó a «no llevar a cabo ninguna iniciativa que pueda dividir aún más a la sociedad venezolana o agravar conflictos institucionales».

Además, reiteró su disposición a acompañar un diálogo «de la manera en que sus actores estimen más conveniente».

El anfitrión, Mauricio Macri, pidió la adopción de un calendario electoral e hizo un llamado a la paz y a «la libertad de los presos políticos».

«Reiteramos nuestra disposición a establecer en consulta con el gobierno y la oposición un grupo de contacto para mediar en un proceso de diálogo», afirmó Macri.

Venezuela está suspendida del Mercosur desde diciembre por incumplir obligaciones comerciales con las que se comprometió cuando se incorporó en 2012, y en abril el bloque ratificó la medida e inició un proceso de consultas con Caracas al considerar que se había vulnerado el orden democrático.

Sin sanciones

En esta cumbre, Mercosur dio un paso más allá. En paralelo a la declaración, el Mercosur hizo llegar una nota al gobierno bolivariano en la que lo convoca a mantener un diálogo con el bloque «en un plazo particularmente breve», informó el canciller argentino, Jorge Faurie, en una rueda de prensa conjunta con su par de Brasil, Aloysio Nunes.

El protocolo de Ushuaia, un compromiso democrático suscrito también por Caracas, obliga a una consulta final antes de dar el paso de la suspensión total.

«Aguardaremos este plazo para saber cuál es la decisión del gobierno venezolano (…) y en función de esto continuaremos este proceso», agregó Faurie.

La sombra de una posible suspensión permanente de Venezuela planeó en los debates de los días previos.

Pero Nunes descartó enfáticamente la aplicación de cualquier tipo de sanción económica, «que solo agravaría más la crisis humanitaria» que sufren los venezolanos, sometidos ya una grave escasez de alimentos y medicinas y una asfixiante inflación de tres dígitos.

«Los países del Mercosur no están para convertirse en un ángel castigador sino para ayudar a encontrar una salida a la gravísima situación institucional», zanjó Faurie, afirmando sin embargo que no hay que subestimar la importancia de los esfuerzos diplomáticos para «aislar a los regímenes y gobiernos que escapan del camino institucional».

El mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, dejó clara su reticencia a una condena en términos más duros que los finalmente lograron el consenso.

«Uruguay tiene una posición muy clara (…) de respeto a la no intervención de países terceros en asuntos internos de los países, respeto a la autodeterminación», declaró al llegar a Mendoza, consultado sobre Venezuela. (21/07/2017)

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Latinoamérica enfrenta el futuro con energía

América Latina y el Caribe tiene un alto potencial para la producción de fuentes de energía primaria. Economía, sociedad y medio ambiente son los tres pilares sobre los que se tiene que asentar el sector energético.

/ 10 de enero de 2020 / 00:20

Los países de América Latina y el Caribe tendrán que aumentar su capacidad de generación eléctrica en un 70% para el 2030, y para eso hace falta mucha energía e inversión. El aumento de la población, la mejora de las condiciones de vida de sus habitantes y el crecimiento de la actividad económica están multiplicando la demanda energética en la región. Pero, para ser capaces de alcanzar el nivel de inversión económico suficiente, el sector energético y los gobiernos de los países latinoamericanos necesitan colaborar con el sector privado.

Este es uno de los temas principales que se trató en la III Cumbre Empresarial de las Américas, promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y que se celebró el año pasado en la capital de Perú (Lima). El tema central, Hecho en las Américas, reunió a los principales directivos empresariales y a los jefes de Estado de la región para analizar oportunidades que promuevan el crecimiento económico y las inversiones a través de una interacción público-privada.

Gracias a abundancia de recursos naturales en los países de América Latina y el Caribe la región tiene un alto potencial para la producción de fuentes de energía primaria. Aunque la población latinoamericana representa solamente el 8,5% del total de habitantes en el mundo y el 8,7% del Producto Interior Bruto (PIB) global, esta región produce más del 20% de la hidroelectricidad, lo que le permite tener la mayor participación de fuentes renovables de energía y una de las generaciones de electricidad más limpias del planeta.

Sin embargo, para que el sector energético pueda ser uno de los motores del desarrollo económico de América Latina y el Caribe, y contribuya a aumentar la productividad y la competitividad económica de la región, tiene que hacer frente a una serie de retos inherentes a la transición energética que se experimenta en todo el mundo.

Mejorar la eficiencia es uno de los desafíos más acuciantes y una de las formas más efectivas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La modernización de las redes eléctricas permite introducir tecnologías inteligentes a lo largo de la cadena de suministro de la energía y corregir algunas de esas ineficiencias. Cambiar los hábitos de consumo en los hogares, la industria y los servicios públicos adoptando tecnologías más eficientes también tiene un efecto muy positivo en la reducción del gasto de energía.

La seguridad energética se puede incrementar con una matriz diversificada que combine varias fuentes. La mayoría de los países de Centroamérica y el Caribe dependen altamente de las importaciones de derivados del petróleo, especialmente para la generación eléctrica. Solamente Costa Rica tiene una matriz diversificada y casi 100% renovable.

En países como Brasil, Colombia, Venezuela y Paraguay domina la generación hidroeléctrica, la cual, aunque es positiva para el medio ambiente, incrementa su vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos. Las energías renovables no convencionales, especialmente la eólica y la solar, siguen presentando un nivel muy bajo de participación en la generación eléctrica, con porcentajes de consumo del 3,6% y del 0,4%, respectivamente, pero un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que para 2030 su aumento se multiplicará por cuatro.

Para subsanar deficiencias y potenciar sus ventajas comparativas, los países de este hemisferio deberían profundizar en la integración energética regional. Existen diversas iniciativas, como el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (Siepac), que conecta con una misma línea de transmisión a todos los países de Centroamérica, y que creó el mercado eléctrico regional más robusto y maduro en toda Latinoamérica y el Caribe, que complementa a los mercados eléctricos nacionales.

El Sistema de Integración Eléctrica de los Países Andinos (Sinea), el Arco Norte (integración entre Brasil, Surinam y las dos Guyanas), y la interconexión Colombia-Panamá se encuentran en etapas de diálogo entre los gobiernos involucrados y con una recepción muy positiva. Una mayor integración permitiría agregar mercados, aspecto importante en un sector en donde la viabilidad de los proyectos es particularmente sensible a las economías de escala, y podría potenciar una mayor participación de las energías renovables de la región.

La capacidad que tenga el sector energético en la región para atraer inversiones hacia las actividades más competitivas y eficientes, y para armonizar su desarrollo con la preservación del medio ambiente, marcará su sostenibilidad financiera, ambiental y social, condiciones necesarias para mantener la viabilidad del sector en el tiempo.

La superación de todos estos desafíos regionales requiere la participación del sector privado como movilizador de recursos humanos, financieros y materiales. Su papel es clave para formar e incorporar personal cualificado, crear productos financieros adaptados a las realidades de la región, identificar y transferir las tecnologías más eficientes, desarrollar proyectos o diseñar modelos de negocios innovadores, entre otras cosas.

En líneas generales, el sector privado ha sabido aprovechar las oportunidades que se le han presentado, y eso se refleja en una organización industrial con una presencia cada vez más relevante de agentes privados, especialmente en el subsector eléctrico. Por ejemplo, la participación privada en inversiones en energías renovables en el mundo superó el 90% del total de las inversiones en 2016. Ello permite estimar que la participación del sector privado seguirá consolidándose en el futuro y que irá acompañada de regulaciones que aseguren la sostenibilidad jurídica y financiera de las inversiones.

Según estimaciones de las Naciones Unidas, “la energía es el hilo de oro que une el crecimiento económico, el aumento de la equidad social y un medio ambiente que permita que el mundo prospere”. Economía, sociedad y medio ambiente son los tres pilares sobre los que se tiene que asentar el sector energético en América Latina y el Caribe para seguir avanzando en la dirección adecuada.

* Jefe de la división de energía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Gador Manzano es especialista sénior de comunicación del BID.

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