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La soledad de Donald Trump

La última renuncia en su entorno hasta la fecha, de Hope Hicks, fiel entre las fieles que supo encontrar un modo de comunicación y de trabajo con este presidente atípico e impulsivo, marca un giro.

/ 1 de marzo de 2018 / 21:22

Sus partidarios de la primera hora salieron golpeando la puerta o fueron despedidos. Su familia, con su yerno Jared Kushner a la cabeza, está debilitada. Trece meses después de asumir el poder, Donald Trump aparece más solo y aislado que nunca.

La última renuncia en su entorno hasta la fecha, de Hope Hicks, fiel entre las fieles que supo encontrar un modo de comunicación y de trabajo con este presidente atípico e impulsivo, marca un giro.

Este alejamiento cae en un mal momento, cuando la investigación del fiscal especial Robert Mueller se hace cada vez más amenazante y refuerza la imagen de una «West Wing» donde prima la improvisación y cuyos protagonistas, nunca a salvo del humor presidencial, están con la daga entre los dientes.

La lista de quienes estaban en los primeros rangos, con la mano derecha levantada, y ya no están, da vértigo: Steve Bannon (asesor estratégico), Reince Priebus (jefe de gabinete), Omarosa Manigault (consejero de relaciones públicas), Sean Spicer (portavoz), Michael Flynn (asesor de Seguridad Nacional), Rob Porter (consejero), Katie Walsh (secretaria general adjunta).

Y si bien Jared Kushner, marido de Ivanka Trump, hija mayor del presidente, todavía está presente, su futuro político es más que incierto.

El treintañero asesor con cara de niño, durante largo tiempo ensalzado por el mandatario, que afirmaba que él era el único en Washington capaz de encontrar una salida al conflicto israelo-palestino, está en el ojo de la tormenta.

Kushner acaba de ser privado del acceso a informaciones «confidenciales» de la Casa Blanca, una decisión que de hecho le hizo perder una importante dosis de credibilidad en la escena internacional.

«Atmósfera execrable»

Ese clima enrarecido es alimentado en primera instancia por el propio ocupante del Salón Oval, quien jamás pierde la ocasión de poner en competencia a los colaboradores y principales miembros de su administración, e incluso de criticarlos públicamente.

La escena pasó casi desapercibida en medio del ritmo desenfrenado al que se agolpan las polémicas, pero el violento ataque del miércoles en Twitter contra su ministro de Justicia, Jeff Sessions, cuyo comportamiento Trump calificó de «vergonzoso», habría sido absolutamente inimaginable bajo el mandato de sus predecesores.

Anthony Scaramucci, efímero predecesor de Hope Hicks, que no oculta su intención de arreglar cuentas con el secretario general de la Casa Blanca John Kelly que lo despidió, ha realizado en televisión una sombría descripción del funcionamiento del equipo de Trump.

«La atmósfera en la Casa Blanca es execrable», dijo el jueves en CNN, pronosticando «otras partidas».

En el nivel más bajo en las encuestas, el septuagenario presidente, que ya tiene los ojos puestos en 2020 y acaba de nombrar un director de campaña para su «comité de reelección», debe recuperar el aliento.

Más que nunca las miradas se orientan hacia John Kelly, general retirado que pasó más de 40 años en los Marines y que Trump nombró hace algo más de seis meses para tratar de poner la Casa Blanca en marcha.

Una frase de Kelly, pronunciada en la mañana del jueves en tono humorístico, tomó un relieve particular en medio del caos reinante.

«La última cosa que quería era dejar mi puesto de secretario de Seguridad interior», recordó, evocando su nominación a la Casa Blanca en julio pasado.

«Pero imagino que debo haber hecho algo mal y Dios me ha castigado…». (01/03/2018)

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‘Los números no mienten’ pero Trump insiste en no reconocer la derrota

"Los números no mienten", declaró Brad Raffensperger, secretario de Estado de este territorio republicano del sur de Estados Unidos. "Representan el veredicto del pueblo", declaró el funcionario, encargado del proceso electoral.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante un evento. Foto: AFP

/ 20 de noviembre de 2020 / 20:56

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este viernes su tenaz voluntad de no reconocer la derrota frente al demócrata Joe Biden en las elecciones de principios de mes, lo que plantea dudas sobre cómo pretende salir de esta situación.

En una rueda de prensa en la que no admitió preguntas, el mandatario republicano reiteró que fue el ganador de la «campaña» y que se impuso pese a tener a «las grandes farmacéuticas, a los medios y a las tecnológicas en contra».

Sin aportar pruebas, Trump se atrincheró en una posición cada vez más difícil de sostener, un día después de que se anunciara el resultado del recuento de votos en Georgia, donde Biden se impuso por un estrecho margen.

«Los números no mienten», declaró Brad Raffensperger, secretario de Estado de este territorio republicano del sur de Estados Unidos. «Representan el veredicto del pueblo», declaró el funcionario, encargado del proceso electoral.

Ante las insistentes preguntas de cuándo va a reconocer la derrota el mandatario, su portavoz Kayleigh McEnany fue esquiva.

«El presidente lanzó acciones ante la justicia, él se está tomando las cosas un día a la vez», respondió en una tensa conferencia de prensa.

Recluido en la Casa Blanca, el mandatario comenzó su día retuiteando un video de la caótica conferencia de prensa que ofreció el jueves su abogado personal, Rudy Giuliani.

Giuliani defendió durante casi dos horas las tesis de Trump de que el Partido Demócrata organizó un fraude a gran escala en las elecciones, mientras sudaba abundantemente, a tal punto que una gota de color marrón que rodó desde su pelo quedó marcada como un surco en su mejilla.

Este viernes Trump recibió a las autoridades locales de Michigan, un estado donde en 2016 se impuso frente a Hillary Clinton y que este año perdió frente a Biden.

Esta invitación, en vísperas de la certificación de los resultados en ese estado programada para el lunes, generó una ola de críticas.
Bob Bauer, el abogado del equipo de Biden, denunció esta visita como «patética».

«Es un abuso de poder, es una iniciativa orientada a intimidar a los responsables electorales», declaró, matizando que está seguro de que ese intento fracasará.

El jueves por la tarde, el senador republicano Mitt Romney acusó al presidente de ejercer «presiones manifiestas sobre las autoridades federales y locales» para ir en contra de la «voluntad del pueblo».

Este viernes el senador republicano Lamar Alexander, que termina en este ciclo su carrera política, se convirtió en el último de sus correligionarios en presionar a Trump para que aceptara la derrota.

Biden «tiene muy buenas posibilidades» de convertirse en el próximo presidente, dijo el legislador, que indicó se le deben dar todos los recursos para asegurar un traspaso de poder exento de problemas.

Alexander, que representa a Tennessee, se jubila, pero aún así es el republicano de más rango en el Senado en tomar una postura en contra del mandatario desde el anunció el resultado el 7 de noviembre.

Baja aprobación del comportamiento de Trump

«Es difícil imaginar cómo razona este hombre», estimó el jueves Biden.

«Estoy convencido de que sabe que perdió y que yo voy a jurar como presidente el 20 de enero, lo que vuelve esto simplemente escandaloso», agregó el presidente electo, que celebró este viernes su 78 cumpleaños, justo dos meses antes de la toma de poder.

Su equipo de campaña no anunció ningún evento especial para celebrar su cumpleaños, pero si se reunió en su residencia en Wilmington, en Delaware, con Nancy Pelosi, la líder de la Cámara de Representantes y con el jefe de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer.

Según un estudio publicado este viernes, la consultora Pew Research Center analizó la opinión que tienen los estadounidenses sobre el comportamiento de Trump y de Biden desde la elección del 3 de noviembre.

El resultado es que sólo un 31% de los entrevistados aprueba como bueno o excelente el comportamiento del actual inquilino de la Casa Blanca frente a un 62% que le otorga este calificativo a Biden.

A nivel nacional, Biden logró cerca de 80 millones de votos en noviembre, frente a 74 millones de Trump.

Sin embargo, en Estados Unidos la presidencia se atribuye por un sistema de votos electorales otorgados a cada estado, y Biden logró imponerse por un estrecho margen en varios bastiones claves.

(20/11/2020)

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Trump echa a John Bolton, su asesor de seguridad nacional

El mandatario dijo que nombrará la próxima semana el reemplazo de Bolton al frente del Consejo de Seguridad Nacional (NSC en inglés) de la Casa Blanca.

Trump y Bolton se estrechan la mano durante un evento en la Casa Blanca, en 2018. Foto: AFP

/ 10 de septiembre de 2019 / 16:35

Adiós a John Bolton en la Casa Blanca: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el martes el despido de su asesor de seguridad nacional, polémico por sus duras posturas desde Irán y Corea del Norte pasando por Venezuela y Cuba.

Washington se sorprendió con la noticia, conocida 48 horas después de que Trump revelara la cancelación de conversaciones secretas con los talibanes de Afganistán y cuando Washington y Teherán viven momentos de tensión, signados por la extrema firmeza y el ánimo de negociar del mandatario.

Si bien es demasiado pronto para decir si la partida de Bolton marcará un punto de inflexión en la política exterior del 45° presidente de Estados Unidos, la salida de este exembajador de célebre bigote blanco y reputación guerrerista, el mismo que reunió a Venezuela, Cuba y Nicaragua en "la troika de la tiranía", indudablemente cambiará la dinámica dentro del "Ala Oeste".

"Anoche informé a John Bolton que sus servicios ya no son necesarios en la Casa Blanca. Estaba fuertemente en desacuerdo con muchas de sus sugerencias, al igual que otros en el gobierno, y por lo tanto le pedí a John su renuncia, que me fue dada esta mañana", escribió Trump en Twitter.

El mandatario dijo que nombrará la próxima semana el reemplazo de Bolton al frente del Consejo de Seguridad Nacional (NSC en inglés) de la Casa Blanca.

En un lacónico tuit, Bolton, de 70 años, presentó una versión diferente de las últimas 24 horas, diciendo que había ofrecido su renuncia al presidente el lunes por la noche y éste le había dicho: "Hablemos de eso mañana".

Trump tuiteó sobre el despido menos de dos horas antes de una conferencia de prensa anunciada por la Casa Blanca y en la que tenía que participar Bolton junto a los secretarios de Estado, Mike Pompeo, y del Tesoro, Steven Mnuchin.

Pompeo, cerca de Trump

El jefe de la diplomacia estadounidense aprovechó la oportunidad para señalar que solía estar en desacuerdo con Bolton e insistió en su cercanía con Trump. "Estamos trabajando muy de cerca con el presidente de Estados Unidos", dijo Pompeo.

En la misma rueda de prensa, Mnuchin aseguró que Trump mantendrá una "campaña de máxima presión sobre Teherán" a pesar de su disposición a reunirse con su homólogo iraní Hasan Rohani.

La salida de Bolton se conoce luego de que el fin de semana Trump cancelara una reunión secreta programada en Camp David con los talibanes, con quienes Washington negoció durante varios meses un acuerdo de paz para Afganistán.

Bolton, exembajador de Estados Unidos en las Naciones Unidas, fue notoriamente hostil a la mano extendida de Trump al líder norcoreano Kim Jong Un. Pyongyang aludió a esto en 2018: "Ya hemos evocado, en el pasado, la personalidad de Bolton y no ocultamos el asco que nos inspira", dijo el ministerio de Relaciones Exteriores.

A principios de la década de 2000, la extrema firmeza de Bolton en este tema le había valido ser tratado como "basura humana" en la prensa norcoreana.

Poco antes de su llegada a la Casa Blanca, Bolton estimó que era "perfectamente legítimo" que Estados Unidos respondiera a la amenaza planteada por una Corea del Norte nuclear, "atacando primero".

"Gobierno por el caos"

El líder de la oposición demócrata en el Senado, Chuck Schumer, dijo que la decisión de Trump de echar a Bolton "es solo el último ejemplo de su enfoque de gobierno por el caos".

El senador republicano Rand Paul saludó a viva voz la noticia. "El presidente tiene excelentes conocimientos sobre política exterior y la necesidad de poner fin a nuestras guerras interminables", tuiteó. "Debería ser aconsejado por quienes comparten su visión".

A modo de resumen, Robert Malley, presidente de la organización International Crisis Group, recordó que desde la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017 dos voces le susurraban al oído: una que le recomendaba diplomacia y no quería conflictos y otra que presionaba por la beligerancia y advertía sobre el riesgo de parecer débil. 

"Con la partida de Bolton, la segunda voz sin duda perdió a su principal defensor. Esto podría crear nuevas oportunidades diplomáticas en Irán, Afganistán, Corea del Norte y Venezuela. Espero que el presidente las aproveche", destacó. (10/09/2019)

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Trump elogia la pena de muerte para combatir el tráfico de drogas

"Quiero ganar esta batalla, no quiero irme en siete años sin que este problema esté resuelto", agregó, refiriéndose, como suele hacer, a un posible segundo mandato a la presidencia.

Trump y su esposa Melania a su arribo al Base Aérea de Maryland

/ 19 de marzo de 2018 / 21:32

Donald Trump presentó este lunes su plan de lucha contra los opiáceos, causantes de decenas de miles de muertes por sobredosis cada año en Estados Unidos, y reiteró su disposición a alentar el uso de la pena de muerte contra algunos traficantes de drogas.

Pero más allá de su resonancia, el anuncio del mandatario podría quedarse en la fase de mera exhibición política, pues su implementación, su alcance y su eficacia son objeto de muchas dudas.

«Si no somos duros con los narcotraficantes, estamos perdiendo el tiempo (…) y esta dureza incluye la pena de muerte», dijo Trump este lunes en Mánchester, New Hampshire.

«Quiero ganar esta batalla, no quiero irme en siete años sin que este problema esté resuelto», agregó, refiriéndose, como suele hacer, a un posible segundo mandato a la presidencia.

La dependencia a los opiáceos, una verdadera crisis de salud pública en Estados Unidos, fue colocada en un lugar prioritario por el presidente republicano.

En 2016, Estados Unidos registró unas 64.000 muertes por sobredosis, la mayoría de ellas relacionadas con opiáceos. Esta categoría de estupefacientes incluye a los analgésicos bajo prescripción médica como el oxycontin y el fentanilo, así como la heroína, a menudo mezclada con sustancias sintéticas.

«El Departamento de Justicia solicitará la pena de muerte contra los traficantes de droga siempre que sea posible según las leyes existentes», dijo la Casa Blanca, sin especificar más.

La Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) denunció inmediatamente las propuestas, que calificó de «absurdas», y destacó que la Corte Suprema había «rechazado regularmente el uso de la pena de muerte en los casos en los que la persona acusada no fuera culpable de asesinato».

El plan de la Casa Blanca también espera «reducir la demanda» de opiáceos a través de la educación y de la lucha contra la prescripción excesiva. Asimismo hace hincapié en la necesidad de «ayudar a quienes luchan contra la adicción».

Según un informe de la ONG Harm Reduction International, Estados Unidos forma parte de la treintena de países en el mundo donde la ley establece la pena de muerte para ciertos delitos relacionados con el tráfico de drogas.

Pero solo siete de ellos, incluidos China, Irán, Arabia Saudita, Singapur e Indonesia, recurren a esta con frecuencia.

¿Qué quiere decir?

Si bien reconoció que era posible que Estados Unidos no estuviera «preparado para eso», Trump puso el ejemplo de los países que usan la pena capital y consiguen, según dijo, resultados convincentes contra este «flagelo».

«Yo viajo y pregunto: ¿cómo manejas los problemas con las drogas?», relató el presidente. «No tenemos un problema de drogas», continuó, recreando la conversación que usó de ejemplo.

«¿Qué quieres decir?» «Tenemos una tolerancia cero para los vendedores de drogas»

«¿Pero a qué te refieres?»

«Tenemos la pena de muerte».

Pero la idea de exigir la pena de muerte contra algunos traficantes dista mucho de contar con apoyo unánime en la clase política estadounidense.

«No resolveremos la crisis de los opiáceos con encarcelamientos y ejecuciones», advirtió por adelantado el senador demócrata de Massachusetts, Ed Markey.

«Las propuestas extremas como el uso de la pena de muerte solo perpetúan el estigma de infamia asociado con el uso de opiáceos y son una distracción del debate necesario sobre (…) las iniciativas de salud pública indispensables para salvar vidas», estimó.

En términos generales, la pena de muerte sigue siendo poco aplicada a nivel federal en Estados Unidos.

Desde el restablecimiento de la pena capital federal en 1988, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha pedido la pena de muerte para unos 300 acusados, y menos de 80 han sido condenados a muerte.

De este total, solo se llevaron a cabo tres ejecuciones federales. (19/03/2018)

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Trump advierte que ha terminado el tiempo de la «paciencia» con Corea del Norte

El programa norcoreano es "una amenaza para el mundo civilizado y para la paz y la estabilidad internacionales", aseguró Donald Trump el lunes en rueda de prensa en Tokio, primera escala de una gira por Asia dominada por la crisis norcoreana.

/ 6 de noviembre de 2017 / 14:21

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que ha terminado el tiempo de la «paciencia estratégica» con Corea del Norte, este lunes en Tokio, donde obtuvo apoyo a su decisión de mantener «todas las opciones sobre la mesa» frente a las provocaciones de Pyongyang.

Trump ha advertido en anteriores ocasiones que Estados Unidos podría ir más allá de la diplomacia para frenar el programa de armas nucleares norcoreano y considerar una intervención militar.

El programa norcoreano es «una amenaza para el mundo civilizado y para la paz y la estabilidad internacionales», aseguró el lunes en rueda de prensa en Tokio, primera escala de una gira por Asia dominada por la crisis norcoreana.

«La era de la paciencia estratégica ha terminado», agregó junto a su anfitrión, el primer ministro japonés Shinzo Abe.

Abe, cuyo país vio en los últimos meses como el régimen de Pyongyang lanzaba dos misiles que sobrevolaron su territorio, dio su apoyo a esta política.

«Respaldamos la política de Trump de mantener todas las opciones sobre la mesa», afirmó, asegurando que su país abatirá los misiles norcoreanos «si es necesario». «En tales casos Japón y Estados Unidos mantendrán una estrecha cooperación», subrayó.

El primer ministro japonés anunció asimismo que Tokio se dispone a «congelar los haberes de 35 organizaciones y personalidades norcoreanas», en una sanción adicional frente al programa nuclear y de misiles de Pyongyang pero también al secuestro de japoneses por parte de los servicios secretos norcoreanos en las décadas de los 1970 y 1980.

Trump llegó a Japón el domingo en un contexto de tensión sobre Corea del Norte, entre temores de que el régimen de Kim Jong-Un lleve a cabo otro ensayo nuclear o de misiles.

Este viaje, el primero de Trump por la región y el más largo que ha efectuado un presidente estadounidense en 25 años, se produce después de meses de tensión entre Washington y Pyongyang.

El presidente estadounidense había empezado su gira asiática advirtiendo que «ningún dictador» debía subestimar a Estados Unidos.

Sin embargo, en una entrevista grabada en la televisión estadounidense y difundida el domingo dejó abierta la puerta a un encuentro con Kim, aunque no inmediatamente.

«Estaría dispuesto a hacerlo, pero esperemos a ver el giro que toma esto, pienso que es demasiado pronto» para contemplar una reunión con Kim, dijo al programa «Full Measure».

La esperada visita fue empañada por el tiroteo en una iglesia de Texas, que dejó al menos 26 muertos, una tragedia que Trump calificó como «espantosa».

Sin embargo, consideró que se trata de una cuestión de «salud mental» y que el acceso a las armas en su país no es el problema.

«Tenemos un montón de problemas de salud mental en nuestro país, pero no es una situación imputable a las armas», aseguró durante la rueda de prensa con Abe.

Después de Japón, Trump se dirigirá a Corea del Sur, China y finalmente asistirá a la cumbre de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) en Vietnam, y al foro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Manila.

El lunes, el presidente de Estados Unidos se reunió con el emperador de Japón, Akihito, una cita que generaba mucha expectación por el complejo protocolo de la casa real y por las críticas a su predecesor, Barack Obama, que saludó al monarca con una marcada reverencia.

Trump sorteó los obstáculos inclinando sólo la cabeza ante el enjuto emperador en una cita a la que acudió acompañado de su esposa Melania.

Después se reunirá con los familiares de los civiles secuestrados por Corea del Norte para entrenar a sus agentes de espionaje y enseñarles la lengua y la cultura japonesa.

Corea del Norte ha admitido el secuestro de 13 civiles japoneses, pero Japón cree que hay más casos, incluyendo el de una adolescente de 13 años raptada cuando volvía del colegio.

«Va a haber una atención especial a la cuestión de los derechos humanos en Corea del Norte, un tema que muchas veces es ignorado», dijo un funcionario de la Casa Blanca.

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China y EEUU anuncian acuerdo «histórico» contra el cambio

China y Estados Unidos, que producen juntos alrededor del 45% del dióxido de carbono mundial, serán claves para garantizar que se alcance el próximo año un acuerdo mundial para reducir las emisiones después de 2020 con el fin de limitar el calentamiento global a 2°C.

/ 12 de noviembre de 2014 / 13:51

Los dos mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta, China y Estados Unidos anunciaron este miércoles un acuerdo «histórico», recibido con alivio por los científicos pero con escepticismo por los republicanos estadounidenses que lo ven como una amenaza para el empleo.

El presidente estadounidense Barack Obama y el chino Xi Jinping se han comprometido en Pekín a dar un respiro al planeta, a un año de la conferencia del clima de París, donde se espera un acuerdo global.

Para Obama se trata de un «acuerdo histórico» y el «mayor hito en las relaciones» de los dos países.

Xi dijo: «acordamos asegurarnos de que las negociaciones sobre cambio climático alcanzarán un acuerdo en París».

Los intentos de alcanzar un acuerdo sobre cambio climático, sobre el que los científicos advierten que estamos llegando a un posible punto catastrófico sin retorno, han sido bloqueados hasta ahora por la falta de voluntad de Estados Unidos y China para trabajar juntos en el problema.

Es la primera vez que China se ha fijado el objetivo de alcanzar un tope en emisiones «en torno a 2030», con la intención de lograrlo antes. Hasta ahora siempre había hablado de «lo antes posible».

Obama, que se topa con el escepticismo y la negación total del cambio climático en el Congreso estadounidense, se ha fijado como meta que Estados Unidos reduzca sus emisiones entre un 26% y un 28% para 2025, en comparación con los niveles de 2005.

«Tenemos una responsabilidad especial para liderar el esfuerzo mundial contra el cambio climático», dijo Obama en una conferencia de prensa conjunta con Xi.

«Esperamos alentar a todas las economías a que sean más ambiciosas», dijo.

China y Estados Unidos, que producen juntos alrededor del 45% del dióxido de carbono mundial, serán claves para garantizar que se alcance el próximo año un acuerdo mundial para reducir las emisiones después de 2020 con el fin de limitar el calentamiento global a 2°C.

La comunidad internacional se ha fijado este objetivo para evitar una desregulación a gran escala del clima, que se traduciría en una disminución de recursos, conflictos derivados, subida del nivel de los océanos y desapariciones de especies, entre otros efectos nocivos.

Mientras tanto, el tiempo apremia, ya que según los científicos las medidas adoptadas por los distintos países son insuficientes para limitar a dos grados el aumento de la temperatura global.

Un nuevo día

Durante mucho tiempo, los dos países se han ido echando la culpa el uno al otro para no reducir las emisiones de los gases que originan el calentamiento del planeta.

Después de que la Cumbre de Copenhague de 2009 estuvo a punto de terminar en un rotundo fracaso, salvada sólo en el último minuto por un acuerdo entre Obama y las autoridades chinas de entonces, Washington y Pekín empezaron a trabajar el acuerdo anunciado este miércoles.

Christiana Figueres, jefa de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, aplaudió el anuncio que da «un empuje práctico y político» a las negociaciones.   El Instituto de Recursos Mundiales, un grupo medioambiental con sede en Estados Unidos, calificó por su parte el acuerdo Obama-Xi como un avance importante.

«Se abre un nuevo periodo con los líderes de Estados Unidos y de China codo con codo, con un compromiso significativo para reducir las emisiones de sus países», dijo el presidente del instituto Andrew Steer en un comunicado.

«Ambos han reconocido claramente la creciente amenaza del cambio climático y la urgencia de medidas», dijo.

Los republicanos, escépticos

Buena parte de las acciones de Obama sobre cambio climático las ha hecho con decretos presidenciales y no tanto con la cooperación de los legisladores.

El plazo que se ha dado Obama para este nuevo compromiso es menos de una década pero solo le quedan dos años en la presidencia.

Ahora se enfrenta a un Congreso controlado por la oposición republicana en las dos cámaras tras las recientes elecciones de mitad de legislatura lo que hará más difícil todavía adoptar cualquier ley medioambiental.

El nuevo líder republicano del Senado no ha tardado en reaccionar.

«Éste es un plan poco realista, que el presidente quiere cargar sobre su sucesor», señaló Mitch McConnell al comentar los anuncios que, según aseguró, afectarán entre otras cosas a la creación de nuevos puestos de trabajo y el costo de la energía.

La Unión Europea, que emite el 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero, se comprometió el mes pasado a reducirlas en al menos un 40% para 2030, respecto a los niveles de 1990.

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