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sábado 25 sep 2021 | Actualizado a 15:00

Nace ‘Lula Libre’, el campamento a pocos metros de la celda del expresidente

"Lula libre", así bautizó la militancia reunida en un cruce del barrio de Santa Cândida, en la zona norte de la ciudad de Curitiba (sur), el improvisado cuartel que comenzó a tomar forma en la mañana de este domingo con la distribución de tareas y la instalación de las primeras carpas.

Militantes del PT, el sábado, contra la detención de Lula

/ 8 de abril de 2018 / 17:37

Menos de doscientos metros separan la celda donde está recluido Luiz Inácio Lula da Silva del campamento que han levantado hoy sus simpatizantes con la intención de que permanezca en pie hasta que vean en libertad al exmandatario brasileño.

«Lula libre», así bautizó la militancia reunida en un cruce del barrio de Santa Cândida, en la zona norte de la ciudad de Curitiba (sur), el improvisado cuartel que comenzó a tomar forma en la mañana de este domingo con la distribución de tareas y la instalación de las primeras carpas.

El objetivo, resistir hasta conquistar la libertad de su líder porque «en este país todo funciona con presión», afirma Roberto Baggio, coordinador del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en el estado de Paraná.

El campamento espera la llegada de más de 30 autobuses de distintas partes de Brasil cargados de seguidores del tornero que se transformó en presidente y mito de la izquierda latinoamericana y hoy está confinado en una celda de 15 metros cuadrados para cumplir una pena de 12 años y 1 mes de prisión en régimen cerrado por corrupción y lavado de dinero.

«Estamos en vigilia permanente por la libertad de Lula. Mientras él esté, nosotros nos quedaremos», asegura a Efe Vanda Santana, miembro de la ejecutiva paranaense del Partido de los Trabajadores (PT), que fundó en 1980 Lula, su máximo e indiscutible líder.

La pasión de sus fieles continúa intacta a pesar de la histórica imagen de protagonizó anoche con su entrada en prisión en la sede la Policía Federal de Curitiba, que amaneció hoy blindada por medio centenar de agentes militarizados que han establecido un perímetro de seguridad a cada lado del recinto.

Bartiria Leima da Costa, de 62 años, está recién llegada de Río de Janeiro después de 18 horas de autobús y dice a Efe que ella «también es Lula» porque se siente criminalizada al defender, como su ídolo político, los derechos sociales.

«Nuestra Constitución está siendo rasgada. Es momento de lucha y resistencia. Tenemos certeza de que Lula no va a permanecer mucho tiempo aquí. Va a salir pronto», asevera.

«No vamos a parar nuestra movilización hasta que vuelva a su casa», añade.

Nelsa Fietkoski, de 52 años, y Waldir Cardoso, de 44, viven en el interior de Paraná y ya han pasado su primera noche en una tienda de campaña en compañía de amigos y una guitarra española.

«Nos están quitando nuestra democracia», expresa el segundo.

Fietkoski afirma que se siente en la obligación de «luchar por Lula», una «figura honesta» a pesar de los siete procesos penales que acumula en la Justicia, la mayoría por corrupción.

«Si hizo algún error fue poco, ¿no te parece?», comenta.

También pernoctó Rilary Stefany, una estudiante de enseñanza media que nació solo dos años antes de que Lula llegara por primera vez a la Presidencia de Brasil.

«Le juzgan por corrupción, pero la verdad todos somos corruptos. Los que hablan que no es porque no han tenido la oportunidad. Yo, por ejemplo, cuando no hago un trabajo del colegio y pido el de mi colega y lo entrego como si fuera mío, eso es corrupción para mí», alega.

El campamento ha establecido comités para adquirir cierta funcionalidad, como un equipo de disciplina, cocina, salud, limpieza y hasta un departamento de comunicación para atender solo, «de forma muy cariñosa, a la prensa de la clase trabajadora», según explicó Baggio en un discurso a la militancia.

La motivación de la marea roja que empieza a tomar posiciones contrasta con la desconfianza de los vecinos de la zona.

Una de ellas es Ney Fátima, de 59 años, quien comenta a Efe que estos días son «complicados» y considera «una falta de respeto» la concentración permanente a favor de Lula.

«A ellos también les robó», reclama. Los organizadores dijeron que respetarán la ley del silencio desde las 22.00 de la noche hasta las 06.00 de la mañana y que no dificultarán el acceso de los moradores a sus casas.

El campamento en Curitiba se complementa con otro montado cerca de la Corte Suprema, en Brasilia, la capital del país, para «exigir», dice Baggio, a sus once magistrados para que «den la libertad a Lula y paren de perseguirlo». (08/04/2018)

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‘Lula libre’ marca las manifestaciones del 1 de Mayo en Brasil

Además de pedir la liberación del exgobernante, los sindicatos también protestaron contra las reformas económicas, de corte liberal, puestas en marcha por el Gobierno del presidente Michel Temer.

/ 1 de mayo de 2018 / 23:42

Las mayores centrales sindicales de Brasil transformaron hoy las manifestaciones por el Día de los Trabajadores en un clamor para exigir la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, preso desde el pasado 7 de abril en la ciudad de Curitiba por corrupción.

Las siete corporaciones sindicales más importantes del país concentraron a miles de personas en el centro de Curitiba (sur) y en los alrededores de la sede policial donde Lula cumple una pena de 12 años y 1 mes por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Esta la primera vez desde el restablecimiento de la democracia, en 1985, que las centrales sindicales se concentran juntas un Primero de Mayo y bajo un mismo lema, que este año fue «En defensa de los Derechos y por Lula libre».

«Trabajadores por Lula libre», «Estamos con Lula», «No a la prisión de Lula», la figura del ex jefe de Estado (2003-2010), cuyo liderazgo se forjó en los movimientos sindicales de Sao Paulo, vertebró una jornada en la que también se protestó contra las reformas económicas del presidente Michel temer.

«Los trabajadores nunca sufrimos tanto con la pérdida de derechos, el desempleo y la vuelta de la miseria. Además de sufrir viendo al mejor presidente de la historia de Brasil en la condición de preso político», dijo Wagner Freitas, presidente de la Central Única de los Trabajadores (CUT), la mayor unión sindical del país.

Las protestas en Curitiba, cuya seguridad fue hoy reforzada, se repitieron en Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil, Río de Janeiro y Brasilia, la capital del país, así como en urbes de al menos otros diez estados del gigante suramericano.

Lula, de 72 años y que aparece como líder de todos los sondeos de opinión de cara a las elecciones de octubre, a las que aún pretende presentarse, fue condenado en una causa relacionada con los millonarios desvíos revelados en la petrolera estatal Petrobras.

«Existe una conciencia cada vez mayor de que toda esa maniobra es para eliminar a Lula de la disputa de las elecciones de 2018», dijo el exministro Fernando Haddad, uno de los hombres más cercanos a Lula y líder emergente del Partido de los Trabajadores (PT), que fundó el propio expresidente en 1980.

El juez Sergio Moro, responsable en primera instancia por el caso Petrobras, y un tribunal de apelación superior dieron por comprobado que Lula recibió en concepto de soborno un apartamento de tres plantas de parte de OAS, una de las constructoras implicadas en la trama.

En la víspera, el exmandantario, que acumula siete procesos penales, la mayoría por sospechas de corrupción, fue nuevamente denunciado por la Fiscalía por supuestamente haber recibido sobornos de la constructora Odebrecht, otra de las empresas que participó en la red.

Además de pedir la liberación del exgobernante, los sindicatos también protestaron contra las reformas económicas, de corte liberal, puestas en marcha por el Gobierno del presidente Michel Temer, en el poder desde mediados de 2016 y cuya popularidad no supera el 6 %.

Entre ellas, un techo de gasto y una reforma laboral, que entró en vigor en noviembre pasado y abre la puerta a un abaratamiento de la mano de obra.

«Todas las centrales comprenden que estamos viviendo un momento de ataque a la democracia y a los derechos de los trabajadores por un conjunto de reformas y medidas del Gobierno que retiraron derechos», denunció la vicepresidenta de la CUT, Carmen Foro.

A pesar de esta nueva legislación, el índice de desempleo en Brasil continúa en cotas altas y se situó en marzo pasado en el 13,1 % de la población activa, lo que equivale a unas 13,7 millones de personas en paro.

El dato es superior al registrado en diciembre (11,8 %), pero menor al de marzo del año pasado, cuando alcanzó el récord histórico del 13,7 %.

En las concentraciones de hoy también participaron diferentes líderes políticos y de movimientos sociales, que denunciaron la violencia contra el activismo de izquierda, como el ataque a tiros contra el campamento pro-Lula en Curitiba, que dejó dos heridos, o el asesinato de la concejala Marielle Franco en Río.

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Lula cierra gira empañada por la violencia y las protestas en su contra

Bloqueos en carreteras, piedras, huevos, más los balazos registrados en la noche del miércoles han transformado la cuarta gira de Lula por Brasil en un camino repleto de escollos que concluyó hoy en la ciudad de Curitiba, en el estado de Paraná.

/ 29 de marzo de 2018 / 02:31

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a 12 años de prisión por corrupción, cerró hoy una gira de diez días por el sur del país que se ha visto empañada por la violencia, incluso con disparos hacia algunos autobuses de la caravana y protestas en su contra.

Bloqueos en carreteras, piedras, huevos, más los balazos registrados en la noche del miércoles han transformado la cuarta gira de Lula por Brasil en un camino repleto de escollos que concluyó hoy en la ciudad de Curitiba, en el estado de Paraná.

El ex jefe de Estado (2003-2010) relató todos los hostigamientos que sufrió la delegación durante el viaje como el que sufrieron en la ciudad de Chapecó, donde «intentaron impedir un acto, invadir el hotel y golpear» a sus simpatizantes, entre otros.

Lula, quien recordó que todavía tiene dos giras más por delante en el norte y en la región centro-oeste del país, comentó además que «la prensa fue connivente con todo ese odio».

Los ataques contra la caravana de Lula, unidos a las amenazas relatadas esta semana por el juez del Supremo Luiz Edson Fachin, han evidenciado el clima de tensión y polarización que atraviesa el país a poco más de seis meses de las elecciones.

El escenario elegido para el cierre de la gira, Curitiba, tiene además un simbolismo especial, ya que desde allí se coordinan las investigaciones del caso Lava Jato, por el que fue condenado el expresidente en uno de los siete procesos penales abiertos en su contra, la mayoría por sospechas de corrupción.

Igualmente, reiteró que las acusaciones en su contra son una «mentira» creada por las autoridades y garantizó que si «prueban algún crimen» que haya cometido, dejará de «hacer política».

«Deberían tener vergüenza y pedirme disculpas a mí y a mi familia», apuntó.

Lula, que busca reelegirse como presidente en las elecciones de octubre, defendió así su inocencia frente a la condena a 12 años de prisión dictada por un tribunal de segunda instancia que le halló culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.

Mientras realizaba su travesía, la Justicia cerró aún más el cerco en su contra, luego de que el pasado lunes el tribunal que le condenó rechazó un decisivo recurso que le deja más cerca de la cárcel.

Sin embargo, su eventual encarcelamiento lo decidirá la Corte Suprema a partir del 4 de abril, cuando retomará el análisis sobre el «habeas corpus» preventivo solicitado por su defensa.

Varios candidatos presidenciales de la izquierda quisieron hoy arropar a Lula en Curitiba, como Guilherme Boulos, líder los Sin Techo y ahora del Partido Socialismo y Libertad (PSOL); y Manuela Dávila, del Partido Comunista do Brasil (PCdoB); así como parlamentarios y dirigentes de otras formaciones.

Sin embargo, la simpatía que el líder del Partido de los Trabajadores (PT) despertó en los últimos meses durante las anteriores expediciones, por el empobrecido nordeste y los estados de Minas Gerais, Río de Janeiro y Espíritu Santo, fue más tenue esta vez.

En el primer día de la gira por el sur, que comenzó el día 19 en la localidad de Bagé, en el estado de Río Grande do Sul, algunos opositores ya bloquearon el acceso de la comitiva a una universidad pública.

A partir de ahí, la tensión fue en aumento y los casos de violencia se repitieron en otros puntos, como en Chapecó, en el estado de Santa Catarina, donde lanzaron huevos y piedras contra guardas de seguridad y simpatizantes del exgobernante.

El momento más tenso ocurrió en la víspera, cuando el vehículo que transportaba a los periodistas que cubrían la gira recibió dos disparos, mientras que otro con invitados del PT fue impactado por un proyectil, sin que se registraran heridos.

Dos equipos de elite de la Policía Civil de Paraná informaron hoy que abrieron una investigación.

El incidente ha provocado una ola de reacciones que llevó el presidente de Brasil, Michel Temer, a condenar los hechos y afirmar que «es una pena que ocurra eso en el país».

Más contundentes fueron las declaraciones de la exmandataria Dilma Rousseff, quien dijo hoy que enfrentaron «una de las más graves manifestaciones de fascismo en la historia de Brasil».

El candidato ultraconservador Jair Bolsonaro, un polémico oficial de la reserva del Ejército, fue de los pocos que ironizó sobre los altercados al expresar que «Lula quiso transformar Brasil en un gallinero y ahora recoge huevos por donde pasa».

Los comentarios los hizo precisamente en Curitiba, donde horas después apareció Lula para cerrar su gira.

Lula y Bolsonaro son los dos candidatos que, según los sondeos de opinión, se enfrentarían en una eventual segunda vuelta de las elecciones, aunque la candidatura del primero está en el aire ya que, según la legislación brasileña, los condenados en segunda instancia no pueden presentarse a cargos electivos. (28/03/2018)

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Brasil deja casi sentenciado su pase al Mundial

La primera gran oportunidad para Brasil tuvo su origen en las botas del Neymar,  precisamente en un lanzamiento de falta de directa al palo largo que a punto estuvo de sorprender al arquero Silva.

/ 29 de marzo de 2017 / 03:22

Brasil dejó hoy prácticamente sentenciada su clasificación para el Mundial de Rusia al golear por 3-0 a Paraguay con goles de Coutinho, Neymar, en plan estelar, y Marcelo.

Neymar, que lleva seis goles en las eliminatorias suramericanas, ofreció otra exhibición y desatascó en la segunda mitad el juego de una selección brasileña, que entró al ‘Itaquerao’ de Sao Paulo algo fría, pero que se fue con 33 puntos en las alforjas a falta de cuatro jornadas.

Brasil encadena así su octava victoria consecutiva en las eliminatorias suramericanas, que coincide con la llegada de ‘Tite’ como seleccionador, vitoreado hoy por la afición en repetidas ocasiones.

Brasil podrá certificar matemáticamente su pase al Mundial de Rusia en el próximo partido cuando se enfrente en casa a Ecuador.

Con esta derrota, Paraguay reduce sus opciones de clasificación al quedarse con 18 puntos, a cinco de los chilenos, a los que visitará la próxima jornada.

Foto: EFE

Los de ‘Chiqui’ Arce, que se jugaban seguir en la terna, salieron a morder, con un juego brusco y un objetivo claro: no dejar respirar a Neymar.

La estrella de la Canarinha sufrió en la primera mitad al menos cinco faltas, si bien eso no impidió que fuera uno de los jugadores más activos de su selección, a la que le costó engrasar la maquinaria.

La primera gran oportunidad para Brasil tuvo su origen en las botas del ’10’, precisamente en un lanzamiento de falta de directa al palo largo que a punto estuvo de sorprender al arquero Silva.

El guardameta paraguayo se empleó a fondo segundos después, cuando, en segunda jugada, Firmino remató de cabeza un centro templado de Miranda.

La estrategia del combinado guaraní se redujo a aprovechar los contados errores de la zaga ‘verdeamarela’ y atrincherarse atrás esperando una oportunidad que pocas veces se presentó.

Solo Derlis González, una isla en la zona del ataque de Paraguay, llevó peligro a la meta de un Alisson.

Foto: EFE

Sin desesperarse, como dictamina la filosofía de ‘Tite’, Brasil fue masticando el encuentro hasta que una genialidad de Coutinho decantó la balanza a favor de los locales.

En el minuto 33, el mediapunta del Liverpool recibió en su campo, condujo hasta la frontal del área, se apoyó en Paulinho y acto seguido disparó con la zurda al palo hasta el fondo de la red.

En la segunda mitad, Brasil quiso sentenciar el encuentro por la vía rápida y de nuevo encontró en Neymar a su mejor arma para conseguirlo.

En el minuto 50, el atacante del Barcelona se sacó de la chistera un penalti tras volver locos a varios defensas paraguayos, pero su disparó lo adivinó Silva.

A los pocos minutos y con la rabia en el cuerpo por el fallo, Neymar se multiplicó por la izquierda y en una arrancada desde su propio campo se fue librando de jugadores paraguayos hasta dejar el cuero en el fondo de la portería.

El ’10’ pudo aumentar las distancias instantes después en una jugada similar, pero su tanto fue bien anulado por fuera de juego.

Paraguay se achicó todavía más en los últimos compases del partido y Marcelo, en otra combinación de tiralíneas que nació de los pies de Neymar, sentenció un partido que nunca corrió peligro para Brasil.

Foto: AFP

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La salsa, un seguro de vida para cientos de jóvenes pobres de Colombia

Para muchos de ellos, aprender a dominar pasos como el pico de garza, las lijas o el carabalí, supuso sobrevivir a un entorno hostil que se aprovecha de la desesperación para acabar con su futuro.

/ 10 de noviembre de 2015 / 16:25

La salsa representa para Cali, en el suroeste de Colombia, la reivindicación de su cultura y raíces, pero también un seguro de vida para cientos de jóvenes de los barrios más pobres.

En el barrio Ciudad Modelo, ubicado en la barriada Comuna 11, Luis Carlos Caicedo dio un giro a su vida al fundar la escuela artística Nueva Dimensión en la que forma a niños de los sectores más deprimidos de la población, para que se conviertan en bailarines de salsa.

Para muchos de ellos, aprender a dominar pasos como el pico de garza, las lijas o el carabalí, supuso sobrevivir a un entorno hostil que se aprovecha de la desesperación para acabar con su futuro.

«Un muchacho que ahorita está aquí, un día, después de muchos años, me dijo: ‘Doy gracias de estar en esta escuela porque mis amigos ya todos se murieron'», reveló a Efe Caicedo.

A los compañeros de este joven, que se prepara para entrar en escena, «les gustaban otro tipo de ambientes, se metían en peleas y les fueron matando uno a uno».

«Gracias al baile se separó de ellos, cada día les dedicaba menos tiempo y debido a eso se salvó», añade Caicedo.

Por su parte, el emprendedor Jesús Alirio montó con el apoyo de sus dos hijas, ahora socias, su propia escuela de baile, Constelación Latina, en el barrio La Riviera, ubicado en la Comuna 6, «más que nada por la labor social», afirma a Efe.

Este barrio popular, situado en el extremo norte de Cali, presenta altos índices de desempleo, absentismo escolar e inseguridad debido a la presencia de pandillas juveniles.

«A estos chicos los saca uno de la calle para convertirlos en unos artistas, en unos campeones», comenta a Efe Jesús Alirio, quien alberga en las instalaciones de Constelación Latina a más de 250 jóvenes.

La labor de este emprendedor va más allá del mero instructor de salsa ya que «uno se convierte en psicólogo, papá, mamá… para poder llevar a estos jóvenes» el amor y el respeto por el arte de la danza.

Estas dos escuelas participan en Delirio, un espectáculo musical que fusiona salsa y circo, el cual a través de su Fundación y de programas sociales como «Paso firme», invierte parte de sus beneficios en la formación de jóvenes en riesgo de exclusión.

Desde hace dos meses, Delirio puso en marcha una nueva iniciativa junto con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para aquellos menores de edad que no lograron coger a tiempo el tren del arte y la salsa caleña.

Se trata de jóvenes en centros de reclusión, quienes reciben cursillos de salsa por parte de coreógrafos profesionales «para que así tengan la mente despejada y puedan conseguir un proyecto de vida», explica a Efe, John Jairo Rodríguez, uno de los instructores que acude a las penitenciarias de Valle del Lili y el Buen Pastor.

«Son ‘pelados’ (chicos) muy difíciles que vivieron en entornos complicados. Son muy fuertes al tratar, pero cuando entran en el espacio del baile, su rostro cambia. Es un momento de alegría y felicidad», anota este bailarín de 27 años que lleva dos décadas encima de los escenarios a ritmo de salsa.

Quizá alguno de estos adolescentes, cuando cumpla su condena, se convierta con el tiempo en un reconocido bailarín, como Cecilia Montezuma, hija de Jesús Alirio y socia de la escuela Constelación Latina.

Ella ha mostrado el frenesí de sus caderas en Europa, Asia y Latinoamérica y constata que en las comunas de Cali los niños «están demasiado cerca de ambientes relacionados con la delincuencia y las drogas», de ahí que apueste por el baile como una salida real para desarrollar la zona.

Un caso de éxito es el del bailarín Andrés Tascón, que se inscribió en Constelación Latina hace cuatro años, una decisión que le alejó «mucho de las malas amistades», pero que le ha ayudado económicamente, así como a su «aprendizaje, conocimiento y experiencia».

Tascón, que hace de Michael Jackson en el espectáculo de Delirio, piensa en viajar a Estados Unidos el año que viene junto con su hermana para montar una escuela de salsa en Nueva Jersey y continuar con la misma filosofía que a él le inculcaron: la salsa puede cambiar vidas.

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La salsa, un seguro de vida para cientos de jóvenes pobres de Colombia

Para muchos de ellos, aprender a dominar pasos como el pico de garza, las lijas o el carabalí, supuso sobrevivir a un entorno hostil que se aprovecha de la desesperación para acabar con su futuro.

/ 10 de noviembre de 2015 / 16:25

La salsa representa para Cali, en el suroeste de Colombia, la reivindicación de su cultura y raíces, pero también un seguro de vida para cientos de jóvenes de los barrios más pobres.

En el barrio Ciudad Modelo, ubicado en la barriada Comuna 11, Luis Carlos Caicedo dio un giro a su vida al fundar la escuela artística Nueva Dimensión en la que forma a niños de los sectores más deprimidos de la población, para que se conviertan en bailarines de salsa.

Para muchos de ellos, aprender a dominar pasos como el pico de garza, las lijas o el carabalí, supuso sobrevivir a un entorno hostil que se aprovecha de la desesperación para acabar con su futuro.

«Un muchacho que ahorita está aquí, un día, después de muchos años, me dijo: ‘Doy gracias de estar en esta escuela porque mis amigos ya todos se murieron'», reveló a Efe Caicedo.

A los compañeros de este joven, que se prepara para entrar en escena, «les gustaban otro tipo de ambientes, se metían en peleas y les fueron matando uno a uno».

«Gracias al baile se separó de ellos, cada día les dedicaba menos tiempo y debido a eso se salvó», añade Caicedo.

Por su parte, el emprendedor Jesús Alirio montó con el apoyo de sus dos hijas, ahora socias, su propia escuela de baile, Constelación Latina, en el barrio La Riviera, ubicado en la Comuna 6, «más que nada por la labor social», afirma a Efe.

Este barrio popular, situado en el extremo norte de Cali, presenta altos índices de desempleo, absentismo escolar e inseguridad debido a la presencia de pandillas juveniles.

«A estos chicos los saca uno de la calle para convertirlos en unos artistas, en unos campeones», comenta a Efe Jesús Alirio, quien alberga en las instalaciones de Constelación Latina a más de 250 jóvenes.

La labor de este emprendedor va más allá del mero instructor de salsa ya que «uno se convierte en psicólogo, papá, mamá… para poder llevar a estos jóvenes» el amor y el respeto por el arte de la danza.

Estas dos escuelas participan en Delirio, un espectáculo musical que fusiona salsa y circo, el cual a través de su Fundación y de programas sociales como «Paso firme», invierte parte de sus beneficios en la formación de jóvenes en riesgo de exclusión.

Desde hace dos meses, Delirio puso en marcha una nueva iniciativa junto con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para aquellos menores de edad que no lograron coger a tiempo el tren del arte y la salsa caleña.

Se trata de jóvenes en centros de reclusión, quienes reciben cursillos de salsa por parte de coreógrafos profesionales «para que así tengan la mente despejada y puedan conseguir un proyecto de vida», explica a Efe, John Jairo Rodríguez, uno de los instructores que acude a las penitenciarias de Valle del Lili y el Buen Pastor.

«Son ‘pelados’ (chicos) muy difíciles que vivieron en entornos complicados. Son muy fuertes al tratar, pero cuando entran en el espacio del baile, su rostro cambia. Es un momento de alegría y felicidad», anota este bailarín de 27 años que lleva dos décadas encima de los escenarios a ritmo de salsa.

Quizá alguno de estos adolescentes, cuando cumpla su condena, se convierta con el tiempo en un reconocido bailarín, como Cecilia Montezuma, hija de Jesús Alirio y socia de la escuela Constelación Latina.

Ella ha mostrado el frenesí de sus caderas en Europa, Asia y Latinoamérica y constata que en las comunas de Cali los niños «están demasiado cerca de ambientes relacionados con la delincuencia y las drogas», de ahí que apueste por el baile como una salida real para desarrollar la zona.

Un caso de éxito es el del bailarín Andrés Tascón, que se inscribió en Constelación Latina hace cuatro años, una decisión que le alejó «mucho de las malas amistades», pero que le ha ayudado económicamente, así como a su «aprendizaje, conocimiento y experiencia».

Tascón, que hace de Michael Jackson en el espectáculo de Delirio, piensa en viajar a Estados Unidos el año que viene junto con su hermana para montar una escuela de salsa en Nueva Jersey y continuar con la misma filosofía que a él le inculcaron: la salsa puede cambiar vidas.

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