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El periodista Bob Woodward hace un retrato abrumador de Trump

El diario The Washington Post, que obtuvo un copia de la obra escrita por quien junto a Carl Bernstein reveló el escándalo Watergate, que desencadenó la dimisión del republicano Richard Nixon, publicó algunos extractos que no dejan en muy buen lugar al 45° presidente de Estados Unidos.

/ 5 de septiembre de 2018 / 03:34

El esperado libro del periodista de investigación Bob Woodward sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, describe el perfil de un mandatario inculto, colérico y paranoico, que sus secretarios y colaboradores se esfuerzan en controlar para evitar sus salidas de tono.

El diario The Washington Post, que obtuvo un copia de la obra escrita por quien junto a Carl Bernstein reveló el escándalo Watergate, que desencadenó la dimisión del republicano Richard Nixon, publicó algunos extractos que no dejan en muy buen lugar al 45° presidente de Estados Unidos.

La Casa Blanca respondió que se trata de «historias fabricadas», mientras el esperado libro reaviva las presiones hacia un presidente asediado por investigaciones y una elección cercana que podría dañar al Partido Republicano.

Trump dijo que las citas en el libro de Woodward eran «fraudes inventados, una estafa al público. Del mismo modo que otras historias y citas».

«Es sólo otro libro malo», había dicho también Trump al Daily Caller, una publicación conservadora, al señalar que se trata de «cosas desagradables» e «inventadas».

«Él tuvo grandes problemas de credibilidad», señaló sobre Woodward, sin abundar sobre esa afirmación.

«El peor trabajo»

De acuerdo con el libro, tras una reunión entre Trump y su equipo de seguridad nacional sobre la presencia militar en la península de Corea, el secretario de Defensa, Jim Mattis, dijo, exasperado, a su círculo cercano que el presidente se comportó como un «alumno de quinto o sexto grado» (de 10 a 11 años de edad).

Según Woodward, después del ataque químico de abril de 2017 atribuido al régimen del presidente sirio Bashar al Asad, Trump supuestamente llamó al general Mattis y le dijo que quería asesinar al mandatario.

«Vamos a matarlo. Vamos. Vamos a matar a un montón de ellos», le dijo Trump al jefe del Pentágono. Después de colgar, Mattis habría recurrido a un asesor y le habría dicho: «No haremos nada al respecto, seremos mucho más mesurados».

En un comunicado, Mattis afirmó que «las palabras despectivas sobre el presidente atribuidas a mi persona en el libro de Woodward nunca fueron pronuncias por mí o en mi presencia» y alegó que «las fuentes anónimas (del periodista) carecen de credibilidad».

Woodward describe en su libro titulado «Fear: Trump in the White House» (Miedo: Trump en la Casa Blanca) la frustración que vive recurrentemente el secretario general de la Casa Blanca, John Kelly, tradicionalmente el hombre más cercano al presidente en el «Ala Oeste».

En una reunión entre un circulo reducido, Kelly habría afirmado sobre Trump: «Es un idiota. Es inútil tratar de convencerlo de cualquier cosa (…) Ni si quiera sé qué estoy haciendo aquí. Este es el peor trabajo que he tenido jamás».

En una breve reacción, Kelly aseguró que jamás calificó al presidente de idiota y reafirmó su compromiso con el mandatario.

Según el explosivo texto, su exasesor económico Gary Cohn «robó una carta que se encontró sobre el escritorio de Trump» que el presidente pretendía firmar y que tenía la intención de retirar oficialmente a Estados Unidos de un acuerdo comercial con Corea del Sur.

Cohn explicó entonces a una persona cercana que lo había hecho a nombre de la seguridad nacional y que el magnate inmobiliario nunca se dio cuenta de la desaparición del documento.

Los extractos difundidos por The Washington Post revelan a un presidente irascible que ataca a sus colaboradores con una violencia poco común.

El fiscal general Jeff Sessions, que ha sido objeto recurrente del desprecio presidencial, recibe un trato despiadado. «Ese tipo es mentalmente retrasado. Es un imbécil», habría afirmado Trump a Rob Porter, uno de sus asesores.

«He hecho un trabajo extraordinario»

La investigación del fiscal especial, Robert Mueller, sobre una presunta colusión entre el equipo de campaña de Trump y Rusia, ocupa un lugar destacado en el libro.

Woodward dijo que intentó sin éxito entrevistar a Trump para el libro y que el inquilino de la Casa Blanca lo llamó a mediados de agosto, cuando ya estaba terminado.

El Post publicó el registro de la conversación entre los dos hombres, en la cual Trump afirma que nadie le pasó el mensaje para hablar con el periodista y le asegura que le habría «encantado hablar con él».

«Sabes que he hecho un trabajo extraordiario por el país (…) ¿Entiendes todo eso? Finalmente eso espero», dice durante ese asombroso diálogo, en el que por momentos da la impresión de haberse resignado. (04/09/2018)

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Trump parece admitir su derrota electoral y se retracta después

El domingo por la mañana, en medio de una larga serie de airados tuits y retuits, el magnate republicano se refirió explícitamente por primera vez a la victoria de Joe Biden.

El presidente Trump

/ 15 de noviembre de 2020 / 14:48

Ocho días después de que se anunciaran los resultados de la elección presidencial en Estados Unidos, Donald Trump pareció admitir su derrota en un tuit publicado este domingo, aunque no tardó en dar marcha atrás y denunciar de nuevo un fraude masivo sin dar ninguna prueba.

El domingo por la mañana, en medio de una larga serie de airados tuits y retuits, el magnate republicano se refirió explícitamente por primera vez a la victoria de Joe Biden.

«Él gano porque la elección fue amañada», escribió Trump en referencia al exvicepresidente de Barack Obama.

El mandatario volvía así a su hipótesis de un fraude masivo -que no ha sido respaldada por ningún dato concreto-, aunque las dos primeras palabras de su tuit («He won», «Él ganó») llamaban la atención por ser la primera vez que las pronunciaba tras el anuncio de los resultados.

Pero, poco más de una hora después, y frente a la avalancha de reacciones suscitadas por su mensaje, replicó enérgicamente en el otro sentido.

«Solo ganó a los ojos de los MEDIOS FAKE NEWS», lanzó.

«íNo concedo NADA! íTenemos todavía un largo camino por recorrer. La elección estaba AMAÑADA!», añadió el presidente saliente, quien ha fracasado en su intento por ser reelegido, al contrario que sus tres predecesores Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

Varios de estos mensajes llevaban una etiqueta de Twitter alertando de que «esta denuncia de fraude electoral es controvertida».

El viernes, Trump ya se había referido por primera vez -aunque a medias- a la victoria de su adversario demócrata al dejar entender, antes de retractarse, que él ya no estaría más al frente de la gestión de la crisis del coronavirus después del 20 de enero, día de la toma de posesión presidencial.

«Daños»

Desde el mismo 3 de noviembre, cuando todavía no se conocían todos los resultados, Trump ha adoptado una postura muy beligerante, prometiendo un verdadera guerra judicial.

Miles de seguidores suyos se manifestaron en Washington el sábado, apoyando sus acusaciones de fraude en una protesta mayormente festiva que acabó con algunos enfrentamientos con grupos rivales. Al menos 20 personas fueron detenidas, según medios locales, incluyendo cuatro por infringir la ley de armas de fuego y uno por violencia contra un policía.

Pero, en cuanto se hizo pública la victoria de Joe Biden el 8 de noviembre, la mayoría de los dirigentes del planeta felicitaron al demócrata, reforzando la idea de que nadie -ni en Estados Unidos, ni en otro lugar- se tomaba verdaderamente en serio las acciones judiciales emprendidas por el equipo de Trump.

A falta de pruebas que acrediten su hipótesis de que hubo fraudes electorales masivos, la mayoría de estos recursos han sido rechazados por los tribunales.

Los resultados de todos los estados ya fueron anunciados por las grandes cadenas de televisión del país. Biden consiguió 306 votos electorales, contra los 232 del presidente saliente: justo las mismas cifras, pero a la inversa, que en la victoria del magnate republicano -calificada entonces por él como un «maremoto»- frente a Hillary Clinton en 2016.

Y varias autoridades electorales locales y nacionales, entre ellas la Agencia de Ciberseguridad y de la Seguridad de las Infraestructuras (CISA), que depende del Ministerio de la Seguridad Interior, han rebatido frontalmente las acusaciones de irregularidades vertidas por el presidente.

«La elección del 3 de noviembre fue la más segura de la historia de Estados Unidos», afirmaron en un comunicado conjunto. «No existe ninguna prueba de un sistema de voto que se haya borrado, perdido o cambiado papeletas, o que haya sido pirateado de ninguna forma».

El exmandatario demócrata Barack Obama dio, por su parte, un paso el frente en los últimos días para denunciar la actitud de su sucesor, de la que no hay precedentes en la historia política moderna de Estados Unidos.

«Cuando Donald Trump ganó [en 2016], me quedé despierto hasta las 02.30 de la mañana y le llamé para felicitarle», recordó el domingo por la mañana en CBS.

Pese a reafirmar que no tiene ninguna duda sobre cuál será la resolución de esta enrarecida transición política en Washington -«Joe Biden será el próximo presidente de Estados Unidos», aseguró-, el expresidente lanzó una advertencia.

«Esto deja daños», criticó al lamentar el silencio de los legisladores republicanos. «Hay millones de personas que piensan: debe haber trampas porque el presidente lo ha dicho».

(15/11/2020)

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Barack Obama publica sus memorias: ‘Nuestras divisiones son profundas’

Barack Obama, de 59 años, admite que el discurso sobre "los ideales" de Estados Unidos encuentra dificultades para calar en un periodo de grandes sacudidas en la primera potencia mundial.

Barack Obama

/ 12 de noviembre de 2020 / 16:37

Las divisiones en Estados Unidos son «profundas»: en el primer tomo de sus memorias, Barack Obama revisita su presidencia y evoca los cuatro años posteriores destacando que la salida de Donald Trump de la Casa Blanca no será suficiente, por sí sola, para cambiar la situación.

En referencia a la sorpresa de 2016, con la elección de un hombre «diametralmente opuesto» a él, el 44º presidente de estadounidense deplora el desprecio reciente a las normas y las garantías básicas que, durante mucho tiempo, tanto demócratas como republicanos «dieron por sentado».

«Lo más preocupante de todo esto puede ser que nuestra democracia parece estar al borde de la crisis», escribe el exmandatario demócrata en este libro finalizado antes de las elecciones del 3 de noviembre, en las que resultó vencedor quien fuera su vicepresidente, Joe Biden.

«Una crisis anclada en el enfrentamiento fundamental entre dos visiones opuestas de lo que es Estados Unidos y de lo que debería ser», continúa. «Una crisis que ha dejado a los ciudadanos divididos, enfadados y desconfiados», añade Obama en este primer extracto publicado el jueves por la revista The Atlantic de «A Promised Land» («Una tierra prometida»), que sale a la venta el martes.

«Sé también que una única elección no arreglará el problema», opina. «Nuestras divisiones son profundas, nuestros desafíos son abrumadores», añade el expresidente.

Barack Obama, de 59 años, admite que el discurso sobre «los ideales» de Estados Unidos encuentra dificultades para calar en un periodo de grandes sacudidas en la primera potencia mundial.

«Reconozco que hay quienes piensan que es el momento de acabar con ese mito, que un examen del pasado de Estados Unidos y un vistazo aunque sea rápido a los titulares de los periódicos muestran que los ideales de esta nación» siempre han sido secundarios frente a «la conquista y subyugación, un sistema de castas racial y un capitalismo rapaz».

Admite, igualmente, haberse preguntado si no fue demasiado «moderado» en la elección de sus palabras, demasiado «prudente» en sus actos.

Obama se dice, sin embargo, optimista respecto al largo plazo, reafirmando su convicción de que con «trabajo duro, determinación y una buena dosis de imaginación», Estados Unidos podrá mostrar «lo mejor que tenemos».

Cigarro en la noche

En este intenso primer tomo (768 páginas), quien fuera el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos (2009-2017) evoca también el papel que jugó, según él, su elección en 2008 para la profunda transformación del partido republicano y el ascenso de Donald Trump.

«Es como si mi mera presencia en la Casa Blanca hubiera desencadenado una forma de pánico, el sentimiento de que el orden de las cosas se había alterado», escribe, según otros extractos citados por CNN.

«A los millones de estadounidenses asustados por la presencia de un hombre negro en la Casa Blanca, [Donald Trump] les propuso un elixir para sus temores raciales», continúa.

En un registro más ligero, Obama desvela su proceso de escritura (para el que usa bolígrafo y no el computador) o su dificultad para ser conciso.

Asimismo, deja entender que, durante sus ocho años en la Casa Blanca, recurría a su pequeño momento de relajación cuando buscaba un lugar discreto para fumar «un cigarro en la noche».

La relación de Obama con el tabaco, y su abandono posterior, fue objeto de intensa especulación durante su campaña de 2008 y su primer mandato.

En una crítica del libro publicada en el diario New York Times, la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie subraya hasta qué punto el expresidente, que es un gran lector, aprecia las letras.

Ngozi destaca a un «buen hombre» que realiza «un examen honesto de él mismo». Pero lamenta, sin embargo, que la narración sufra de lo que ella considera una excesiva contención, una forma de distancia o falta de emociones personales en el texto.

«Pese a que realiza un análisis implacable de su propio legado, hay poco en este libro de lo que las mejores memorias pueden aportar: una verdadera revelación de sí mismo».

(12/11/2020)

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¿Cuál sería la vida de Trump después de la Casa Blanca (si pierde la elección)?

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El presidente Trump

/ 2 de noviembre de 2020 / 10:30

El presidente estadounidense, Donald Trump, no habla públicamente sobre la posibilidad de ser derrotado en las urnas por Joe Biden.

Pero si eso ocurre el martes, ¿cómo podría ser su vida tras su partida de la Casa Blanca el 20 de enero de 2021?

Si con regularidad evoca su vida previa a la política – «Tuve una vida magnífica» – no ha referido a cómo podría ser después. A la luz de los últimos cuatro años, es difícil de imaginar un retiro discreto y el anonimato.¿Un regreso a la televisión? – Trump podría verse tentado de regresar a la pantalla chica.

Si se hizo conocido como promotor inmobiliario en los años 80 y 90, fue el reality show «The Apprentice» (El Aprendiz) el que le permitió ingresar a todos los hogares estadounidenses.

Coproductor de este programa que presentó entre 2004 y 2015, Trump logró, pese a los vaivenes en su imperio de bienes raíces, proyectar una imagen de empresario fuerte y carismático.

En un gran salón de reuniones de la Trump Tower, el magnate recibía a los aspirantes y destituía a uno por programa, utilizando la mentada frase: «You’re fired!» («íEstás despedido!»).

Desde su llegada a la Casa Blanca, deploró en varias ocasiones la postura de Fox News por no ser lo suficientemente trumpista para su gusto.

Los telespectadores «quieren una alternativa ahora. íY yo también!», tuiteó hace algunos meses.

2021 podría ser una oportunidad para comenzar, ya sea desde cero -aunque la inversión inicial podría ser prohibitiva- o desde canales amigables ya existentes, como One America News y NewsMax TV.

¿Los tribunales? ¿Prisión?

Si deja la Casa Blanca, el horionte judicial de Trump podría oscurecerse significativamente.

En Nueva York, es objeto de dos investigaciones, cada una de las cuales podría conducir a un juicio en su contra.

La primera, una causa penal iniciada por el fiscal de Manhattan Cyrus Vance, es sobre posibles actos de evasión fiscal, fraude de seguros y manipulación contable.

La segunda, en la órbita civil, fue lanzada por la fiscal del estado de Nueva York, Letitia James, para determinar si la Trump Organization mintió sobre la envergadura de sus activos para obtener préstamos y ventajas fiscales.

¿2024?

En teoría, nada impide a Trump volver a intentar llegar a la Casa Blanca en 2024.

La constitución prohíbe servir más de dos mandatos al hilo, pero dos no consecutivos es una posibilidad.

Solo un hombre acertó en esa apuesta: Grover Cleveland, a fines del siglo XIX.

Elegido en 1884, fue derrotado en 1888 y reelegido en 1892.

Pero para ello tendría grandes obstáculos políticos a superar. Por un lado el Partido Republicano podría verse tentado a pasar la página del trumpismo, pero también podría surgir la cuestión de la edad.

Grover Cleveland tenía 56 años cuando comenzó su segundo mandato. Donald Trump tendría 78.

Varios caminos

En el tono provocador y burlón que tanto ama, Trump ha mencionado varias «pistas» en los últimos meses.

En junio evocó, entre risas, la posibilidad de realizar un «road trip» con su esposa Melania.

«Tal vez vaya a Nueva York por carretera con la Primera Dama. Creo que me compraré una casa rodante y viajaré con la Primera Dama».

En una nota menos romántica, se detuvo hace unos días durante un mitin de campaña en Pensilvania para admirar camiones estacionados a la distancia.

«íLindos camiones! ¿Crees que podría subirme a uno de ellos e irme? Me encantaría, solo conducir y hacer carretera».

En una visita a The Villages, la mayor comunidad de jubilados de Florida, evocó una opción más apacible.

«Me voy a mudar a The Villages. No es una mala idea. íMe gusta mucho!».

Pero hay una opción más radical.

«No me voy a sentir muy bien», dijo hace unas semanas, en alusión a la humillación que según él representaría una derrota ante Biden, a quien apoda «Joe el Dormilón».

«Puede que me vaya del país».

(02/11/2020)

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