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miércoles 24 feb 2021 | Actualizado a 19:08

Trump denuncia ‘traición’ ante un artículo anónimo y un libro en su contra

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, reaccionó con un airado comunicado en el que instaba al "cobarde" funcionario anónimo a "hacer lo correcto y dimitir".

El presidente estadounidense Donald Trump. Foto: archivo AFP

/ 6 de septiembre de 2018 / 00:39

El presidente de EE.UU., Donald Trump, denunció hoy la «traición» de una o varias personas de su entorno después de que un alto funcionario del Gobierno estadounidense publicara un artículo anónimo muy crítico con el mandatario, un día después de salir a la luz un libro también demoledor para él.

Horas después de que Trump acusara de «difamación» al veterano periodista Bob Woodward, autor de un nuevo libro sobre la Casa Blanca, el diario The New York Times publicó un artículo de opinión anónimo que hablaba de una supuesta campaña dentro del Ejecutivo para «frustrar» algunos de los impulsos más dañinos del mandatario.

«¿TRAICIÓN?», escribió Trump en Twitter a media tarde.

El mandatario cuestionó en otro tuit que el autor del artículo fuera realmente un funcionario de su entorno, y dijo que, si efectivamente lo es, el New York Times «debe entregarlo de inmediato al Gobierno por motivos de seguridad nacional» 

En un acto en la Casa Blanca poco antes, el presidente había minimizado la importancia de la columna publicada por «alguien anónimo dentro del Gobierno, que probablemente está fracasando y probablemente está aquí por las razones equivocadas».

«El fracasado New York Times tiene una tribuna anónima, ¿pueden creerlo? Anónima. Lo que quiere decir cobarde. Una tribuna cobarde», aseguró Trump, antes de enumerar sus logros y pronosticar que «nadie se va a acercar siquiera» a derrotarle en las elecciones de 2020.

El artículo de opinión, cuyo autor solo ha revelado su identidad al equipo editorial del diario, denuncia la «falta de moralidad» de Trump y sus impulsos «antidemocráticos», y habla de un esfuerzo de «resistencia» interna por parte de un grupo de funcionarios.

«Muchas de las personas designadas por Trump hemos jurado hacer lo que podamos por preservar nuestras instituciones democráticas, a la vez que frustramos los impulsos más equivocados» del presidente, señala el funcionario.

El alto cargo afirma que dentro del gabinete de Trump se llegó a debatir la idea de apartar al presidente del poder mediante la activación de la 25 enmienda de la Constitución, reservada para cuando un jefe de Estado es «incapaz» de desempeñar el trabajo.

«Pero nadie quería precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para orientar el Gobierno en la dirección correcta hasta que -de una u otra forma- se acabe», indica.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, reaccionó con un airado comunicado en el que instaba al «cobarde» funcionario anónimo a «hacer lo correcto y dimitir».

Fue un notable colofón para un día que comenzó con varios tuits del presidente contra Woodward, cuyo libro «Fear: Trump in the White House» («Miedo: Trump en la Casa Blanca») hace una radiografía del Ala Oeste bastante similar a la del artículo, al describir a un grupo de asesores desesperado por contener a un mandatario errático.

Varios medios estadounidenses habían adelantado este martes detalles del libro, que saldrá a la venta el 11 de septiembre y que cita supuestos insultos a Trump de su secretario de Defensa, James Mattis, y su jefe de gabinete, John Kelly.

«¿No es una vergüenza que alguien pueda escribir un artículo o libro con historias totalmente inventadas, formar una imagen de una persona que es literalmente lo opuesto a los hechos, y después irse sin castigo ni coste? No entiendo por qué los políticos de Washington no cambian las leyes de libelo», tuiteó hoy Trump.

Aunque, según expertos legales, las figuras públicas de EE.UU. tienen derecho a demandar bajo las leyes de difamación actuales -y por tanto no sería necesario cambiarlas-, Trump no quiso contestar hoy a la pregunta de si planea llevar a Woodward a los tribunales.

Lo que sí hizo Trump, de acuerdo con varios medios, es exigir a su equipo que averigüe quién habló con el veterano periodista para su libro, y una vez que se publicó la columna de opinión, esa búsqueda se amplió para tratar, además, de identificar al autor de la tribuna.

Políticos, analistas y corresponsales ante la Casa Blanca debatían también en las redes sociales sobre la posible identidad del funcionario.

Pero descubrirla es complicado, porque hay decenas de personas que responden a la descripción contenida en la firma del artículo, «alto funcionario del Gobierno estadounidense», y estos no solo trabajan en la Casa Blanca, sino en múltiples departamentos y agencias del Ejecutivo.

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Trump abre la puerta a retrasar su cumbre con Kim Jong-un

El presidente surcoreano, Moon Jae-in y el presidente estadounidense, Donald J. Trump se reunieron este martes en la Casa Blanca

/ 23 de mayo de 2018 / 02:28

El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo hoy que es posible que se retrase la fecha de su cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y reveló que ha puesto «condiciones» al histórico encuentro, dos datos que aumentan la incertidumbre sobre si la histórica cita llegará a producirse.

Al recibir en la Casa Blanca al presidente surcoreano, Moon Jae-in, Trump aseguró que hay «una posibilidad muy significativa» de que su cumbre con Kim no pueda producirse el 12 de junio en Singapur, como estaba previsto.

«Puede que no salga adelante lo del 12 de junio», afirmó Trump. «Si no ocurre (en esa fecha), quizá ocurrirá más tarde, quizá ocurrirá en un momento diferente. Ya veremos. Lo estamos hablando» y «hay una buena posibilidad de que tendremos la reunión» en algún momento, agregó.

No obstante, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, aseguró en una conferencia de prensa unas horas después que su Gobierno «todavía está trabajando» con la idea de que la cumbre tendrá lugar «el 12 de junio».

«Estamos trabajando para asegurarnos de que hay un entendimiento mutuo sobre los contenidos que abordaremos», subrayó Pompeo, y dijo ser «optimista» de que Trump y Kim se reunirán.

En cualquier caso, las palabras de Trump rebajaron las expectativas sobre la cita, horas después de que un alto funcionario surcoreano, Chung Eui-yong, asegurara a periodistas que, a su juicio, la cumbre entre Washington y Pyongyang tenía «un 99,9 por ciento de opciones» de celebrarse como está previsto.

El futuro de la cumbre está en duda desde la semana pasada, cuando Corea del Norte amenazó con cancelarla debido a las presiones de la Casa Blanca para imponerle un modelo de desnuclearización «unilateral».

«Hay ciertas condiciones que queremos que se produzcan. Creo que conseguiremos esas condiciones. Y si no, no tendremos la reunión», sentenció hoy Trump.

Preguntada poco después por cuáles son esas condiciones, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, se limitó a indicar que Washington quiere un «compromiso con la desnuclearización» por parte de Pyongyang.

Trump aseguró que, a su juicio, Kim habla «en serio» cuando dice que quiere avanzar hacia la desnuclearización, y reiteró que, si alcanza un acuerdo con Estados Unidos sobre el tema, se garantizará «su seguridad» y su permanencia en el poder.

«(Kim) estará seguro, será feliz y su país será rico», prometió Trump.

«Corea del Sur, China y Japón, he hablado con todos ellos y estarían dispuestos a ayudar y creo que a invertir grandes cantidades de dinero para ayudar a que Corea del Norte sea grande», recalcó.

Pompeo agregó después, en su conferencia de prensa, que considera que Estados Unidos sería «capaz de entregar muchas cosas que harán que la vida sea mejor para el pueblo norcoreano» si hay un acuerdo.

«Por mis conversaciones con Kim, tengo la sensación de que consideraría la inversión, la tecnología y los conocimientos estadounidenses algo muy valioso para su pueblo», opinó.

Trump evitó repetir la amenaza que emitió el jueves pasado, cuando dijo que, si las negociaciones fracasan, Kim podría sufrir el mismo destino que el líder libio Muamar al Gadafi, que murió en 2011 tras ser derrocado con ayuda de la OTAN.

El presidente insinuó, además, que Moon podría volver a reunirse con Kim tras su histórico encuentro del pasado 27 de abril.

«(Moon) Podría tener, o no, una reunión con Kim Jong-un», añadió Trump, sin dar más detalles.

El mandatario también aseguró estar preocupado por la «diferencia» que ha notado en Kim Jong-un desde que volvió a reunirse con el presidente de China, Xi Jinping, durante una visita sorpresa a la ciudad china de Dalian el pasado 8 de mayo.

«Estoy muy decepcionado porque cuando Kim tuvo su segunda reunión con Xi hubo un cambio en su actitud, y eso no me gusta», afirmó.

«El presidente Xi es un gran jugador de póquer», así que «quizá» tuvo algo que ver en el cambio de Kim, o «quizá no», apuntó.

Por su parte, Moon aseguró tener una «confianza completa» en que Trump «podrá conseguir el logro histórico de una cumbre exitosa con Corea del Norte».

«No escatimaré ningún esfuerzo para proporcionar todo el apoyo necesario», prometió Moon. «El destino y el futuro de la península coreana dependen de esto», subrayó.

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Trump abre la puerta a retrasar su cumbre con Kim Jong-un

El presidente surcoreano, Moon Jae-in y el presidente estadounidense, Donald J. Trump se reunieron este martes en la Casa Blanca

El presidente surcoreano, Moon Jae-in (i), y el presidente estadounidense, Donald J. Trump (d), se dan la mano durante una reunión en la Casa Blanca

/ 23 de mayo de 2018 / 02:28

El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo hoy que es posible que se retrase la fecha de su cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, y reveló que ha puesto «condiciones» al histórico encuentro, dos datos que aumentan la incertidumbre sobre si la histórica cita llegará a producirse.

Al recibir en la Casa Blanca al presidente surcoreano, Moon Jae-in, Trump aseguró que hay «una posibilidad muy significativa» de que su cumbre con Kim no pueda producirse el 12 de junio en Singapur, como estaba previsto.

«Puede que no salga adelante lo del 12 de junio», afirmó Trump. «Si no ocurre (en esa fecha), quizá ocurrirá más tarde, quizá ocurrirá en un momento diferente. Ya veremos. Lo estamos hablando» y «hay una buena posibilidad de que tendremos la reunión» en algún momento, agregó.

No obstante, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, aseguró en una conferencia de prensa unas horas después que su Gobierno «todavía está trabajando» con la idea de que la cumbre tendrá lugar «el 12 de junio».

«Estamos trabajando para asegurarnos de que hay un entendimiento mutuo sobre los contenidos que abordaremos», subrayó Pompeo, y dijo ser «optimista» de que Trump y Kim se reunirán.

En cualquier caso, las palabras de Trump rebajaron las expectativas sobre la cita, horas después de que un alto funcionario surcoreano, Chung Eui-yong, asegurara a periodistas que, a su juicio, la cumbre entre Washington y Pyongyang tenía «un 99,9 por ciento de opciones» de celebrarse como está previsto.

El futuro de la cumbre está en duda desde la semana pasada, cuando Corea del Norte amenazó con cancelarla debido a las presiones de la Casa Blanca para imponerle un modelo de desnuclearización «unilateral».

«Hay ciertas condiciones que queremos que se produzcan. Creo que conseguiremos esas condiciones. Y si no, no tendremos la reunión», sentenció hoy Trump.

Preguntada poco después por cuáles son esas condiciones, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, se limitó a indicar que Washington quiere un «compromiso con la desnuclearización» por parte de Pyongyang.

Trump aseguró que, a su juicio, Kim habla «en serio» cuando dice que quiere avanzar hacia la desnuclearización, y reiteró que, si alcanza un acuerdo con Estados Unidos sobre el tema, se garantizará «su seguridad» y su permanencia en el poder.

«(Kim) estará seguro, será feliz y su país será rico», prometió Trump.

«Corea del Sur, China y Japón, he hablado con todos ellos y estarían dispuestos a ayudar y creo que a invertir grandes cantidades de dinero para ayudar a que Corea del Norte sea grande», recalcó.

Pompeo agregó después, en su conferencia de prensa, que considera que Estados Unidos sería «capaz de entregar muchas cosas que harán que la vida sea mejor para el pueblo norcoreano» si hay un acuerdo.

«Por mis conversaciones con Kim, tengo la sensación de que consideraría la inversión, la tecnología y los conocimientos estadounidenses algo muy valioso para su pueblo», opinó.

Trump evitó repetir la amenaza que emitió el jueves pasado, cuando dijo que, si las negociaciones fracasan, Kim podría sufrir el mismo destino que el líder libio Muamar al Gadafi, que murió en 2011 tras ser derrocado con ayuda de la OTAN.

El presidente insinuó, además, que Moon podría volver a reunirse con Kim tras su histórico encuentro del pasado 27 de abril.

«(Moon) Podría tener, o no, una reunión con Kim Jong-un», añadió Trump, sin dar más detalles.

El mandatario también aseguró estar preocupado por la «diferencia» que ha notado en Kim Jong-un desde que volvió a reunirse con el presidente de China, Xi Jinping, durante una visita sorpresa a la ciudad china de Dalian el pasado 8 de mayo.

«Estoy muy decepcionado porque cuando Kim tuvo su segunda reunión con Xi hubo un cambio en su actitud, y eso no me gusta», afirmó.

«El presidente Xi es un gran jugador de póquer», así que «quizá» tuvo algo que ver en el cambio de Kim, o «quizá no», apuntó.

Por su parte, Moon aseguró tener una «confianza completa» en que Trump «podrá conseguir el logro histórico de una cumbre exitosa con Corea del Norte».

«No escatimaré ningún esfuerzo para proporcionar todo el apoyo necesario», prometió Moon. «El destino y el futuro de la península coreana dependen de esto», subrayó.

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Trump esboza una política hacia Latinoamérica basada en economía y seguridad

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el encargado para Latinoamérica en el Departamento de Estado, Francisco Palmieri, defendieron la política de Trump hacia la región durante la Conferencia de las Américas que se celebra anualmente en Washington.

/ 10 de mayo de 2017 / 00:18

El Gobierno de Donald Trump esbozó hoy los pilares de la política estadounidense hacia Latinoamérica, basada en «la seguridad nacional y la prosperidad económica», aunque con un enfoque comercial más proteccionista, en línea con las prioridades del nuevo mandatario de EEUU.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el encargado para Latinoamérica en el Departamento de Estado, Francisco Palmieri, defendieron la política de Trump hacia la región durante la Conferencia de las Américas que se celebra anualmente en Washington.

«Una política exterior que esté basada en la seguridad nacional y la prosperidad económica es algo que encaja de manera natural con nuestros intereses en este continente y con la forma en que este continente se relaciona» con nosotros, dijo Palmieri, que ocupa el cargo de secretario adjunto en funciones de EEUU para Latinoamérica.

«Unas economías fuertes y sanas en la región son buenas tanto para Estados Unidos como para nuestro continente. Por eso, este Gobierno está comprometido a aumentar la seguridad y potenciar el crecimiento económico» en Latinoamérica, aseguró el funcionario.

Trump quiere ver «un hemisferio seguro, democrático y libre, una región con ley y orden dentro de sus fronteras en la que se cierre el paso a las redes criminales transnacionales y las vías de actividad ilícita», en la que además «el terrorismo no pueda arraigarse», según Palmieri.

Estados Unidos está interesado en mantener su intercambio comercial con la región, a la que exporta un volumen «tres veces superior» al que envía «a China, Japón e India juntos», pero ese negocio deberá ajustarse a las «cuatro prioridades» de Trump en comercio, precisó el funcionario.

Esas prioridades son «promover la soberanía de Estados Unidos, aplicar las leyes comerciales estadounidenses, aprovechar la pujanza económica de Estados Unidos para expandir las exportaciones de bienes y servicios estadounidenses, y proteger los derechos de propiedad intelectual» de su país, apuntó Palmieri.

Para impulsar esas prioridades, recordó, el nuevo Gobierno está «revisando sus tratados comerciales existentes», en particular el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en vigor desde 1994 entre Estados Unidos, Canadá y México.

Ross, el titular de Comercio estadounidense, dijo hoy que quiere buscar «un calendario más agresivo» para renegociar el TLCAN, dada la voluntad de las autoridades mexicanas de cerrar esas negociaciones antes del final de 2017.

«EEUU no será una fuente de retraso», apuntó Ross, y prometió que «pronto» se enviará al Congreso la carta con 90 días de antelación, un requisito formal para el inicio de las conversaciones.

Estados Unidos no busca «una guerra comercial con nadie, y menos con nuestros aliados de Latinoamérica», subrayó Ross, y garantizó que «la imposición de aranceles» solo será empleada «cuando las otras herramientas hayan fallado».

Mientras, el Gobierno de Trump está haciendo una revisión integral de la política estadounidense hacia Cuba, y es probable que ésta produzca cambios «importantes» respecto al enfoque del expresidente Barack Obama, con un «mayor énfasis» en los derechos humanos dentro de la isla, según pronosticó Palmieri.

Trump está también preocupado por la situación en Venezuela, un tema que el mandatario ha tratado en varias de sus conversaciones con sus homólogos en el continente, según recordó Palmieri.

«El pueblo de Venezuela está sufriendo por la represión autoritaria y la mala gestión económica de su Gobierno», denunció.

«La solución a los problemas de Venezuela no es menos democracia, sino más democracia», añadió Palmieri en referencia al proceso iniciado por Caracas para abandonar la Organización de Estados Americanos (OEA) y convocar una Asamblea Constituyente para modificar la Carta Magna venezolana.

«El régimen (de Nicolás Maduro) sigue en un choque frontal con la región y con su propio pueblo», sostuvo el funcionario.

Venezuela también centró parte del discurso que dio en la conferencia el senador republicano Marco Rubio, quien opinó que el cambio en ese país solo puede producirse «mediante las urnas, y no de ninguna otra manera».

También en la conferencia, el senador republicano John McCain opinó que Trump debe adoptar un papel más proactivo en Venezuela.

«¿Por qué no alzamos la voz por aquellos que están ahora mismo en la calle, arriesgando sus vidas y su bienestar? Hay un líder de la oposición encarcelado, ¿por qué no menciona su nombre el presidente Trump?», se preguntó McCain en referencia al opositor venezolano Leopoldo López. (09/05/2017)

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Trump y May refuerzan su ‘relación especial’ y acercan posiciones sobre OTAN

La ministra británica, Theresa May, anunció que Trump, cuya madre nació en Escocia, ha aceptado una invitación de la reina Elizabeth II de Inglaterra para hacer este año una visita de Estado al Reino Unido.

May y Trump, el saludo en la Casa Blanca.

/ 27 de enero de 2017 / 21:44

El presidente de EE.UU., Donald Trump, dejó hoy clara su sintonía con la primera ministra británica, Theresa May, quien buscó acercar posturas con él en lo relativo al apoyo estadounidense a la OTAN y la conveniencia de mantener, por ahora, las sanciones que ambos países impusieron a Rusia en 2014.

Mientras los medios estadounidenses especulaban sobre si podían convertirse en los nuevos Ronald Reagan y Margaret Thatcher, Trump recibió en la Casa Blanca a la líder británica, la primera dirigente extranjera en visitarlo desde que asumió el cargo hace una semana.

«Hoy Estados Unidos renueva sus profundos vínculos con el Reino Unido, tanto militares como financieros, culturales y políticos.

Tenemos unos de los grandes vínculos (que existen). Prometemos nuestro duradero apoyo a esta muy especial relación», dijo Trump en una conferencia de prensa conjunta después de la reunión bilateral.

Esa «relación especial», como se conoce tradicionalmente el contacto entre Estados Unidos y su aliado británico, se ha visto reforzada por el apoyo sin tapujos de Trump al «brexit», el proceso que May capitanea para que el Reino Unido salga de la Unión Europea (UE) antes de finales de 2019.

«Creo que el ‘brexit’ va a ser algo maravilloso para su país», aseguró Trump a May.

«Creo que cuando concluya, ustedes van a tener su propia identidad y van a tener a la gente que quieran en su país, y van a poder cerrar acuerdos de libre comercio sin que alguien esté vigilando lo que están haciendo», agregó.

Trump ha expresado su rechazo a los acuerdos de comercio multilaterales, pero se ha mostrado dispuesto a cerrar tratados comerciales con países individuales, y May llegó a Washington con el objetivo de ser la primera en alcanzar un arreglo de ese tipo con el nuevo líder norteamericano.

«Estoy segura de que un acuerdo comercial entre EE.UU. y el Reino Unido está en el interés nacional de los dos países», afirmó May, quien aseguró que ambos países pretenden «iniciar de inmediato conversaciones de alto nivel» sobre ese tratado.

La conservadora May, quien a su llegada este jueves a Estados Unidos argumentó que lograría llevarse bien con Trump porque «a veces, los opuestos se atraen», quiso aprovechar su visita para rebajar las tensiones que el nuevo presidente estadounidense ha generado con el continente europeo y con la OTAN.

«Señor presidente, creo que usted me ha dicho que respalda a la OTAN al 100 %», aseguró May, ante lo que Trump articuló con los labios, sin emitir sonido, la palabra «cierto».

Trump ha acusado en numerosas ocasiones a la OTAN de estar «obsoleta», y la primera ministra británica quiso reconocer las preocupaciones de su aliado al destacar la necesidad de que la Alianza dedique más recursos a la lucha contra «el terrorismo y las amenazas cibernéticas».

Los dos líderes también se mostraron de acuerdo sobre la necesidad de mantener las sanciones impuestas a Rusia por Estados Unidos y la Unión Europea (UE) por sus acciones en Ucrania, aunque May fue más enfática que Trump al respecto.

«Es demasiado pronto para hablar de eso», se limitó a indicar Trump, cuya asesora Kellyane Conway había asegurado unas horas antes que la Casa Blanca tenía «bajo consideración» la posibilidad de levantar las sanciones a Moscú.

May, por su parte, indicó que «las sanciones a Rusia deben continuar», y agregó que su país seguirá «manteniendo esa posición dentro de la UE», a pesar de su intención de abandonar el bloque.

Durante su reunión en el Despacho Oval, los dos líderes posaron junto al busto de Winston Churchill (primer ministro británico en 1940-1945 y 1951-1955) que Trump decidió devolver a esa sala después de que su predecesor, Barack Obama, lo reemplazara por uno del líder de los derechos civiles Martin Luther King.

«Es un gran honor tener de vuelta a Winston Churchill», aseguró Trump, quien recibió como regalo de May un «quaich» grabado -un cuenco escocés que simboliza amistad-, además de un cesto con productos típicos ingleses para la primera dama, Melania Trump.

Además, May anunció que Trump, cuya madre nació en Escocia, ha aceptado una invitación de la reina Elizabeth II de Inglaterra para hacer este año una visita de Estado al Reino Unido.

«Creo que nos vamos a llevar muy bien», aseguró Trump a May durante la conferencia de prensa. (27/01/2017)

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La hora de los indecisos en EEUU

El grupo de votantes indecisos representa el 7% de la población que votará en las elecciones de Estados Unidos, que puede ser un factor determinante en el proceso.

Dos efigies de cartón de los candidatos a la Presidencia de EEUU, la demócrata Hillary Clinton (izq.), y el republicano Donald Trump. Foto: EFE

/ 7 de noviembre de 2016 / 16:30

Karl Becker lleva meses en busca de un líder, pero solo ha encontrado dudas. Forma parte del 7% de votantes indecisos, un grupo que se resiste a elegir entre los candidatos más impopulares de la historia de Estados Unidos y que puede ser decisivo en las elecciones, siempre que salgan a votar.

Becker puede presumir de haber dado pie al único momento amable entre Hillary Clinton y Donald Trump en una campaña llena de ataques personales: tuvo la oportunidad de hacerles una pregunta durante el segundo debate presidencial, y les pidió citar algo que admiraran del otro. Pero sus respuestas no le ayudaron a tomar una decisión.

«Necesito que me demuestren que pueden ir más allá de la negatividad, que tienen capacidad de liderazgo», dijo Becker, de 49 años, en una conversación telefónica con Efe.

El titubeo de Becker resulta incomprensible para quienes tienen claro su voto desde hace meses, dada la polarización que ha generado la candidatura de Trump y lo sobradamente conocida, para bien o para mal, que es Hillary Clinton en Estados Unidos.

Pero estos no dejan de ser los candidatos presidenciales más impopulares de la historia moderna de EEUU, y alrededor del 60% de los estadounidenses tiene una opinión negativa de cada uno de ellos, según una encuesta de la semana pasada del Washington Post.

«Desgraciadamente, los estadounidenses van a votar por el menor de dos males», opinó Becker, que no se define ni como demócrata ni como republicano.

La «apatía» de este ejecutivo de ventas de San Luis (Misuri) no es solo una reacción a los ataques personales que han ensuciado las campañas de Trump y Clinton, sino que proviene de la sensación de que les falta «humanidad» y «compasión» por los problemas de los estadounidenses.

«No veo que tengan interés de corazón en nada que no sean ellos mismos», resumió Becker, quien aún así siente que es «su deber» emitir mañana su voto y ya ha descartado votar por algún candidato de los terceros partidos.

«Probablemente tomaré mi decisión el 7 de noviembre», aseguró.

Igual que él, algunos votantes han pospuesto su decisión hasta el último momento, aumentando el nerviosismo de las campañas y disminuyendo la precisión de las encuestas, pero otros no tienen en absoluto claro si acudirán finalmente a las urnas.

Es el caso de Carolyn Garavente, que se inclina un poco más por Trump pero está «llena de dudas» y aún no sabe si votará, a pesar de vivir en Carolina del Norte, un estado donde hay un empate estadístico entre los candidatos y cada voto puede ser crucial.

«Me queda muy poco tiempo para decidir lo que quiero hacer», afirmó a Efe la joven de 24 años, una republicana que desde el comienzo tuvo dudas sobre Trump y sigue pensando que «ningún candidato está cualificado para ser el próximo presidente».

Garavente ha pensado en votar por Clinton, pero el «escándalo de sus correos electrónicos» le hace dudar de que pueda «gestionar información confidencial», y eso le preocupa «más que las palabras de Trump» y su carácter polémico e impredecible.

Los jóvenes como ella son, según varios estudios, el grupo demográfico que tiene más indecisos, entre ellos muchos que respaldaron al senador Bernie Sanders en las primarias demócratas y consideran a Clinton demasiado conservadora.

Para muchos expertos que están analizando el grupo de alrededor del 7% de los votantes que siguen indecisos, la gran pregunta es hacia qué lado de la balanza se inclinarán.

«Los votantes que deciden tarde suelen repartir sus votos casi equitativamente entre los dos partidos», apuntó a Efe un profesor de políticas en la Universidad de Buffalo (Nueva York), Jim Campbell.

Pero estas elecciones son atípicas, y «el grado de controversia que rodea a ambos candidatos ha inflamado la división» en el país, hasta el punto de que hay «muchas razones para votar en contra de cada uno de ellos», añadió Campbell, autor de un libro sobre la polarización política en EEUU.

Eso ha aumentado el número de indecisos, que era inferior en las elecciones de 2012, y puede incrementar la abstención, que de por sí suele ser altísima en los comicios estadounidenses, porque «las decisiones difíciles pueden posponerse o simplemente» descartarse definitivamente, señaló el experto.

No obstante, Campbell recuerda que «una gran mayoría de estadounidenses está insatisfecho con la dirección del país»: en concreto, un 70%, según una encuesta de Gallup en octubre.

«Eso me hace sospechar -agregó- que estos votantes (indecisos) pueden inclinarse un poco más de lo habitual hacia los republicanos» incluso con Trump al frente, atraídos por su mensaje de cambio después de ocho años de presidencia del partido contrario.

(07-11-2016)

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