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Barricadas en llamas y enfrentamientos en protestas de ‘chalecos amarillos’ en Francia

Muchos de los "chalecos amarillos" se manifiestan sin violencia. Los más radicalizados y sobre todo miembros de grupos de extrema derecha y extrema izquierda irrumpen en las protestas y se enfrentan a la policía.

Protestas de los chalecos amarillos en Francia.

/ 8 de diciembre de 2018 / 19:36

Las protestas de los «chalecos amarillos» contra Emmanuel Macron degeneraron este sábado en enfrentamientos con la policía en París, con coches y barricadas en llamas, y en escaramuzas en varias ciudades de provincias, a pesar de casi 1.000 detenciones en toda Francia.

En París entraron en acción por primera vez en la historia de la ciudad los vehículos blindados de la gendarmería para apagar barricadas en la cuarta jornada de manifestaciones de los «chalecos amarillos», llamados así por las prendas fluorescentes que visten. Se vivieron escenas de violencia urbana similares a las de hace una semana pero de menor alcance.

Esta ola de manifestaciones comenzó el 17 de noviembre en oposición a un aumento de los impuestos a los combustibles. El presidente Emmanuel Macron cedió anulando la medida, que formaba parte de un plan para combatir el cambio climático, y congeló los precios del gas y la electricidad durante los próximos meses.

No bastó para aplacar la ira de los chalecos amarillos, un movimiento heterogéneo y sin líder, que ahora reclaman al gobierno que baje los impuestos y suba el salario mínimo y las jubilaciones.

En la zona de los Campos Elíseos, los manifestantes intentaron prender fuego a la fachada de un centro comercial de lujo, quemaron coches y lanzaron proyectiles a las fuerzas de seguridad. En algunos lugares se elevaban humaredas negras.

  • Gasificaciones en Francia. Los chalecos amarillos piden rebajas en el pago de impuestos. Foto: AFP

La mayoría de comercios están cerrados y sus fachadas protegidas con tablas de madera.

Denis, de 30 años, vino a París desde Caen (noroeste). «íEl objetivo es ir al Elíseo!, sede de la presidencia, en una calle paralela a los Campos Elíseos, dice a la AFP. «Hago esto por el futuro de mi hijo, no puedo permitir que viva en un país en el que otros se enriquecen a nuestra costa».

Tim Viteau, un desempleado de 29 años, participó en las manifestaciones por tercer sábado consecutivo. Él y su pareja se vieron obligados a volver a casa de sus padres porque no podían pagar el alquiler. «¿Cómo vamos a tener hijos? Yo también quiero niños».

Los disturbios se extendieron a otros lugares turísticos o céntricos de la capital, pese a un despliegue de seguridad imponente, con 8.000 policías, de los casi 90.000 movilizados en todo el país.

La Torre Eiffel, el museo del Louvre y numerosas tiendas están cerradas, algo inaudito en el periodo prenavideño.

Cerca de 1.000 personas han sido detenidas en todo el país, entre ellas 651 en París por llevar consigo máscaras, martillos o adoquines, según el secretario de Estado del Interior, Laurent Núñez.. Algunas fueron arrestadas a «título preventivo» durante la semana.

– Disturbios en provincias –

Aunque la calma prevaleció por la mañana en el resto del país, por la tarde comenzaron los enfrentamientos en algunas ciudades de provincias.

En Burdeos (suroeste) una marcha de «chalecos amarillos» degeneró al final del recorrido con el lanzamiento de cócteles Molotov por parte de los manifestantes, constató la AFP. Las fuerzas del orden cargaron varias veces con gases lacrimógenos contra los alborotadores que incendiaron barricades y lanzaban adoquines.

La violencia empañó también las protestas en Lyon (este) Saint-Etienne (centro), Marsella y Toulouse (ambas en el sur). Varias carreteras y autopistas estaban bloqueadas en todo el país y la frontera franco-española, los «chalecos amarillos» montaron una barricada selectiva que bloqueaba el paso de los camiones procedentes de España.

Muchos de los «chalecos amarillos» se manifiestan sin violencia. Los más radicalizados y sobre todo miembros de grupos de extrema derecha y extrema izquierda irrumpen en las protestas y se enfrentan a la policía.

Algunos manifestantes lamentaban este sábado los destrozos.

«Que destruyan los bancos, las multinacionales, no me importa, pero los pequeños comercios, es algo totalmente estúpido», consideraba Anthony, un manifestante de 23 años. «Es absurdo», añade su pareja, enfadada con aquellos que vienen «solo a destruir» y desacreditan el movimiento.

  • Así terminó la jornada de protestas de chalecos amarillos en Francia. Foto: AFP

– Tuit de Trump –

El presidente estadounidense Donald Trump echó leña al fuego. «El Acuerdo de París no está funcionando muy bien para París. Protestas y disturbios por toda Francia», escribió en un tuit.

«La gente no quiere pagar grandes sumas de dinero, muchas a países del tercer mundo (que están dirigidos cuestionablemente), para tal vez proteger el ambiente», siguió en un tuit publicado mientras se desarrolla en Polonia la 24ª Conferencia sobre Clima de la ONU.

Decenas de miles de personas, algunas vestidas con chalecos amarillos, participaban este sábado en varias ciudades de Francia en las marchas por el clima. Pedían que se luche al mismo tiempo contra el cambio climático y las desigualdades sociales.

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Francia espera ansiosa medidas de Macron para desactivar crisis de ‘chalecos amarillos’

Macron pronunciará un discurso a la nación a inicios de semana, en el que anunciará "medidas" para "reunir a toda la nación francesa", adelantó el sábado por la noche el primer ministro Edouard Philippe, quien estimó que "ha llegado el tiempo del diálogo".

Imagen de una manifestación protagonizada por los 'chalecos amarillos' en Francia la jornada de este sábado 8 de diciembre.

/ 9 de diciembre de 2018 / 16:28

Francia estaba impaciente este domingo por conocer las «medidas» que Emmanuel Macron anunciará a inicios de semana para desactivar la crisis de los «chalecos amarillos», tras una nueva jornada violenta que se saldó con casi 2.000 detenciones y pone al gobierno contra las cuerdas.

Es una «catástrofe para los comercios, una catástrofe para nuestra economía», estimó el ministro de Economía Bruno Le Maire este domingo, después de cuatro sábados consecutivos de protestas de los «chalecos amarillos» que degeneraron en actos violentos.

Este movimiento desestructurado y sin líder representa sobre todo a la población de clase modesta, que considera que la política social y económica de Macron beneficia a los ricos.

Comenzó como manifestaciones contra un alza de los impuestos a los combustibles y se ha convertido en un movimiento popular frente a la pérdida de poder adquisitivo y contra Macron.

Macron hizo concesiones. Anuló el alza del gravamen a los combustibles, que formaba parte de un plan para combatir el cambio climático, y congeló los precios del gas y la electricidad durante los próximos meses. Pero tendrá que ir más allá para calmar la cólera de las calles.

  • Así lucen las calles de París este domingo 9 de diciembre. Foto: AFP

Una ira que pone en jaque al gobierno y que según el ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, no se debe tomar a la ligera. Le Drian está preocupado por la democracia debido a los llamados «a la insurrección». «El peligro es que se cuestionen nuestras propias instituciones», advirtió.

Macron pronunciará un discurso a la nación a inicios de semana, en el que anunciará «medidas» para «reunir a toda la nación francesa», adelantó el sábado por la noche el primer ministro Edouard Philippe, quien estimó que «ha llegado el tiempo del diálogo».

Un diálogo precedido por una movilización nacional que se vio empañada por actos violentos.

Disparos de gases lacrimógenos, coches incendiados, barricadas en llamas y comercios desvalijados en París, disturbios y saqueos en Burdeos, Toulouse (ambas en el suroeste), Nantes (oeste) y Marsella (sureste), y bloqueos de carreteras en todo el país. Las imágenes del sábado volvieron a impactar.

  • Manifestación de los ‘chalecos amarillos’ en París. Foto: AFP

En París, la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo denunció «escenas de caos» y «daños inconmensurables» para la economía y para la imagen de la Ciudad Luz. Según el ayuntamiento de París «hay más daños» materiales que la semana pasada, pese al despliegue de cerca de 8.000 policías (89.000 en todo el país), secundados por vehículos blindados de la gendarmería.

En total, casi 2.000 personas fueron arrestadas en Francia, de las cuales 1.700 acabaron en detención preventiva, según un balance definitivo de una jornada en la que 136.000 personas salieron a las calles.

– Llamado a Trump –

«Es evidente que hemos subestimado la necesidad de nuestros conciudadanos de tomar la palabra, de expresar sus dificultades y de participar en la construcción de soluciones», admitió este domingo el portavoz del gobierno, Benjamin Griveaux.

A nivel internacional el movimiento de los chalecos amarillos despierta simpatías y provoca reacciones políticas por una crisis que acorrala al presidente Macron.

El último sábado, hubo manifestaciones en Bruselas que provocaron el cierre del barrio de las instituciones europeas y se saldaron con 400 detenciones. También en varias ciudades de Holanda.

«El Acuerdo de París no está funcionando muy bien para París. Protestas y disturbios por toda Francia», tuiteó el presidente estadounidense Donald Trump.

El tuit no ha sentado bien al gobierno. «No tomamos partido en los debates estadounidenses, déjenos vivir nuestra vida como nación», declaró Le Drian refiriéndose al mandatario estadounidense, cuyas relaciones con Macron no pasan por su mejor momento. (09/12/2018)

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