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martes 19 ene 2021 | Actualizado a 11:04

Los europeos alzan la voz por incendios en la Amazonía en vísperas del G7

Finlandia, país que ocupa actualmente la presidencia rotatoria de la UE, dijo por su parte que propondrá a sus pares europeos la prohibición de las importaciones de carne de res brasileña para protestar contra la gestión de los incendios en la Amazonía.

Protestas en Brasil contra Bolsonaro por los incendios en la Amazonía. Foto: AFP

/ 23 de agosto de 2019 / 22:33

Los países europeos alzaron la voz este viernes, en vísperas del G7 en Biarritz, frente a los incendios que asolan la Amazonía, y el mandatario francés, Emmanuel Macron, quien preside esta cumbre, acusó a su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, de haber "mentido" sobre sus compromisos medioambientales.

"Teniendo en cuenta la actitud de Brasil de las últimas semanas, el presidente de la República constata que el presidente Bolsonaro le mintió en la cumbre [del G20] de Osaka", declaró el Elíseo, que considera que "el presidente Bolsonaro decidió no respetar sus compromisos climáticos".

Francia señaló que si Brasil no cumple con sus compromisos vetaría el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, una amenaza a la que se unió Irlanda. Pero un portavoz del gobierno alemán temperó estas declaraciones, afirmando que el oponerse al pacto "no es la respuesta apropiada".

Finlandia, país que ocupa actualmente la presidencia rotatoria de la UE, dijo por su parte que propondrá a sus pares europeos la prohibición de las importaciones de carne de res brasileña para protestar contra la gestión de los incendios en la Amazonía.

"Si no se produce ningún avance, estoy dispuesto a llevar esta cuestión ante los otros ministros de Finanzas de la UE", indicó el titular finlandés de la cartera de Finanzas, Mika Lintilä.

Brasil se invitó a la cumbre del G7 después de que Emmanuel Macron solicitara el jueves que los incendios en la Amazonía brasileña, a los que tildó de "crisis internacional", fueran tratados en la cita que se celebra este fin de semana en la cumbre de Biarritz (suroeste de Francia).

El bloque de las principales economías occidentales señaló el viernes que trabaja en una respuesta "concreta" a los incendios en la Amazonía. "Vamos a intentar movilizar a todo el mundo para levantar fondos, para poder reforestar lo antes posible", afirmó Macron, quien denunció un "ecocidio" en "toda la Amazonía y no sólo en Brasil".

Pero sus declaraciones le valieron la furia de su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, quien estimó en un mensaje en Twitter que discutir este tema en el G7 en ausencia de Brasil, que no forma parte de este grupo, demostraba una "mentalidad colonialista".

"La Amazonía está ardiendo y es un tema que concierne a todo el mundo porque es una fuente de biodiversidad", le respondió Macron".

Dirigentes en las antípodas

La magnitud de los incendios que asolan la Amazonía –más de 2.500 nuevos incendios en 48 horas– inquieta no solo a Francia, sino a toda la comunidad internacional. El primer ministro británico, Boris Johnson, los tachó de "crisis internacional", mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, llamó a que esta "emergencia grave" ocupe un lugar destacado en la agenda del G7.

Ante la presión, el presidente Bolsonaro aceptó este viernes el uso de militares para combatir los incendios, que motivaron una serie de manifestaciones en Europa y América Latina.

Esta cumbre se anuncia eléctrica, con dirigentes situados en las antípodas sobre los desafíos mundiales y un gran despliegue policial frente a los opositores a la cumbre y el riesgo de disturbios.

Macron, anfitrión este año de esta tradicional recepción de las siete grandes potencias democráticas e industriales, deberá desplegar sus dotes diplomáticas para alinear a sus pares, entre la cena de apertura el sábado y la rueda de prensa final el lunes por la tarde.

Desde Irán al comercio, pasando por el Brexit, las fracturas se multiplican entre un presidente estadounidense, Donald Trump, imprevisible y ya en campaña para su reelección; un nuevo primer ministro británico provocador, Boris Johnson; y los otros cinco líderes (Francia, Alemania, Japón, Italia y Canadá).

Macron eliminó del menú la declaración final, después de que en la cumbre anterior, en Canadá, Trump rechazara firmar las conclusiones que sin embargo había aceptado.

Multilateralismo debilitado

Casi 45 años después del primer G7, sus siete miembros están enfrentados por un multilateralismo debilitado, la emergencia de nuevas potencias como China o un nacionalismo en auge en las democracias occidentales.

Francia, decidida a erigirse como mediador, no pierde la esperanza de lograr obtener algunas concesiones de Trump sobre la espinosa cuestión del programa nuclear iraní.

"Lo que espero de Estados Unidos y de la discusión en el G7, es una aclaración sobre la estrategia" para desbloquear a los iraníes, señaló Macron.

En un intento por salvar el moribundo acuerdo nuclear, el presidente francés recibió el viernes al canciller iraní, Mohammad Javad Zarif.

Las propuestas de Macron "van en la buena dirección",  afirmó Zarif en entrevista exclusiva a la AFP, pero "claramente hay que seguir trabajando", añadió.

Francia pretende también presentar resultados concretos sobre algunos temas como la "lucha contra las desigualdades", tema oficial de la cumbre, extendiendo las discusiones a los dirigentes de "potencias de buena voluntad" como India, Australia, Sudáfrica y Chile, que están invitados a la cita.

Rusia, excluida de este foro desde la anexión de Crimea en 2014, podría estar en el corazón de los debates. Trump aboga -en contra de sus pares- por su reintegración. "Es más sensato tener a Rusia" dentro, aseguró el martes.

Más de 13.000 policías y gendarmes serán desplegados en toda la región, donde una gran concentración de opositores a la cumbre hace temer disturbios el sábado desde Hendaya a Irún (España). (23/08/2019)

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G7 acuerda ayudar a la Amazonía en una cumbre marcada por fracturas sobre Irán

Las imágenes del pulmón del planeta en llamas han levantado una ola de indignación mundial y llevaron este asunto al centro de las discusiones del G7, pese a las críticas de Brasil, que no forma parte de este grupo.

Mandatario de Estado que componen el G7 reunidos en Biarritz, suroeste de Francia. Foto: AFP

/ 25 de agosto de 2019 / 13:59

Los líderes del G7 se pusieron de acuerdo para ayudar a los países afectados por los incendios en la Amazonía "lo más rápido posible", en una cumbre en Francia marcada por fracturas internas sobre la crisis nuclear iraní y la llegada sorpresiva del jefe de la diplomacia de Teherán.

A las 14.13 locales (12.13 GMT) aterrizó en el aeropuerto de Biarritz (suroeste de Francia) un avión oficial iraní, en el que viajaba el ministro de Exteriores Mohamad Javad Zarif, concordaron París y Teherán.

"Estamos todos de acuerdo para ayudar lo más rápido posible a los países afectados por estos incendios", dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, anfitrión de este foro de los países más industrializados occidentales más Japón, que se reúne del 24 al 26 de agosto en la localidad francesa de Biarritz.

Las imágenes del pulmón del planeta en llamas han levantado una ola de indignación mundial y llevaron este asunto al centro de las discusiones del G7, pese a las críticas de Brasil, que no forma parte de este grupo.

"Nuestros equipos están tomando contacto con todos los países de la Amazonía para que podamos concretar nuestros compromisos con medios técnicos y financieros", detalló el mandatario francés.

Macron rechazó además las críticas sobre una eventual intromisión en asuntos soberanos de otros países, y recordó que Francia es "uno de los nueve países amazónicos" a causa de la Guayana, territorio francés localizado en el noreste de Sudamérica.

"La importancia de la Amazonía para estos países como para la comunidad internacional es tal -en términos de biodiversidad, oxígeno y lucha contra el calentamiento climático- que debemos proceder a una reforestación", abogó el francés.

Sin embargo, la unidad que exhibieron los líderes del G7 sobre la Amazonía no resistió a la cuestión de la crisis nuclear iraní, un tema espinoso que amenaza con abrasar Oriente Medio.

Los mandatarios exhibieron importantes fracturas, pese a los intentos del presidente francés de conciliar sus posiciones en Biarritz.

En un giro inesperado, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohamad Javad Zarif, llegó este domingo de tarde temprano a Biarritz, para un encuentro con el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Yves Le Drian.

No está previsto ningún encuentro con los estadounidenses, indicó la presidencia francesa.

 

Cruces Macron-Trump

 

La crisis sobre el programa nuclear iraní fue uno de los temas estelares en la cena del sábado de los líderes del G7, en donde el mandatario francés estimaba haber convencido a sus pares, incluyendo Donald Trump, de exhibir un frente unido.

El domingo por la mañana, el presidente francés anunció que obtuvo un acuerdo de todos, incluyendo de Trump, para hablar a Irán con una sola voz. "Pactamos una comunicación común y una decisión de acción para reconciliar un poco las posiciones", señaló.

El mandatario francés aseguró que entre los europeos, que quieren permanecer dentro del acuerdo nuclear iraní, y Estados Unidos, que lo rechaza, los objetivos son los mismos: impedir que Irán desarrolle armas nucleares y evitar un conflicto.

Pero dos horas más tarde, Trump desmintió que los países del G7 hayan acordado un mensaje común sobre Irán. "No hablé sobre eso", dijo el inquilino de la Casa Blanca a los periodistas.

Poco después, Macron volvió a hablar ante la prensa y esta vez escogió términos más prudentes. Explicó que "como el G7 es un club informal, no se puede dar un mandato formal a una u otra persona". "Cada país va a seguir actuando", dijo y añadió que seguirá esforzándose para evitar una escalada entre Teherán y Washington.

Las tensiones sobre el dosier iraní han aumentado en los últimos meses después de que Teherán volviese a poner en marcha su actividad nuclear en respuesta a la abrupta retirada de Estados Unidos del pacto nuclear de 2015 e impusiera duras sanciones comerciales a Irán.

En otro ámbito, los líderes del G7 acordaron "reforzar el diálogo y la coordinación con Rusia sobre las crisis actuales", pero estimaron que era "demasiado pronto" para reintegrarla en el grupo.

Rusia fue expulsada en 2014 de lo que era el G8, tras anexionar la península ucraniana de Crimea, en el Mar Negro, lo que nunca fue reconocido por la comunidad internacional.

No obstante, Trump, cuyo país albergará en 2020 la próxima cumbre del G7, fue interrogado este domingo sobre la posibilidad de que Rusia sea entonces reintegrada. "Es algo que no sé. Pero es ciertamente posible", respondió el presidente estadounidense. (25/08/2019)

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Emmanuel Macron, elegido nuevo presidente de Francia

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, pierde por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido -el Frente Nacional (FN)- que ha convencido a entre el 33,9% y el 35% del electorado con promesas en contra de la inmigración y el euro. No sólo eso, sino que se ha hecho un hueco entre las principales fuerzas políticas del panorama nacional.

El centrista proeuropeo Emmanuel Macron saluda a sus seguidores. Foto: AFP

/ 7 de mayo de 2017 / 18:57

El centrista proeuropeo Emmanuel Macron, de 39 años, fue elegido este domingo presidente de Francia -el más joven de su historia- evitando así que esta potencia económica mundial cayera en manos de la extrema derecha de Marine Le Pen.

Con entre el 65 y 66,1% de los sufragios, este exbanquero reemplazará al socialista François Hollande que renunció a presentarse por falta de apoyo popular y del que fue ministro de Economía, según estimaciones de institutos independientes.

«Esta noche se abre una nueva página de nuestra larga historia. Quiero que sea la de la esperanza y la de la confianza recuperadas», declaró Macron a la AFP.

El futuro presidente liderará una Francia muy dividida políticamente entre las zonas urbanas (privilegiadas y reformistas) y las desheredadas (tentadas por los extremos). Macron, que no parece recular ante los desafíos, tiene varios por delante de gran calado como un desempleo endémico de 10%, la lucha antiterrorista y la crisis de la Unión Europea (UE).

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, pierde por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido -el Frente Nacional (FN)- que ha convencido a entre el 33,9% y el 35% del electorado con promesas en contra de la inmigración y el euro. No sólo eso, sino que se ha hecho un hueco entre las principales fuerzas políticas del panorama nacional.

«Estaré al frente del combate» de las elecciones legislativas de junio, donde espera superar con creces los dos diputados actuales con una campaña contra la UE, la globalización, los inmigrantes y las «élites» en un país corroído por el desempleo y enlutado por una ola de atentados yihadistas.

Ambos candidatos mantuvieron una conversación telefónica «breve» y «cordial» antes de que se conocieran las primeras estimaciones oficiales, según el equipo de Macron.

Un vendaval

En apenas un año, desde que fundó el movimiento centrista íEn Marcha!, Macron se abrió paso en un país en el que dos grandes partidos tradicionales de izquierda y derecha se alternaban en el poder desde hacía medio siglo.

Se los llevó por delante en la primera vuelta con un programa europeísta y liberal en temas económicos y sociales. Para la segunda partía con una ventaja holgada, reforzada en el debate con su rival, pero eso no le impidió un susto de último minuto, con un pirateo informático masivo de documentos cuyo origen se desconoce y que está siendo investigado por la justicia.

Para el mundo estas elecciones son un termómetro que mide la fuerza de los populistas y toma el pulso a la Unión Europea tras el triunfo del Brexit en el Reino Unido.

Alemania fue la primera en congratularse de «una victoria para una Europa fuerte y unida», en palabras del portavoz de la canciller Angela Merkel.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se sumó a las felicitaciones por este voto a favor de un «futuro europeo».

La apuesta política de Macron fue un éxito pero el siguiente paso, las legislativas del 11 y 18 de junio, son una incógnita.

El batacazo político de la derecha y de los socialistas en la primera vuelta y el paso de la extrema derecha a la segunda abre un interrogante: ¿será capaz Macron de conseguir una mayoría parlamentaria y evitar una cohabitación complicada pese a no disponer de maquinaria de partido?

Retos

 

El hombre que ha zarandeado la política con un nuevo movimiento fascina a propios y extraños. No sólo por su juventud, sino por estar casado con una mujer 24 años mayor que él: Brigitte, la futura primera dama rubia y esbelta que fue su profesora de teatro y estuvo omnipresente en la campaña.

Líderes mundiales de la talla de Merkel y del expresidente estadounidense Barack Obama apoyaron su programa, centrado en la divisa: «una Francia abierta, confiada y conquistadora» en «una Europa protectora».

Macron será el presidente más joven de la historia de Francia, por delante de Luis Napoleón Bonaparte, quien tenía 40 años cuando fue elegido en 1848, y uno de los más jóvenes del mundo.

Tiene cinco años por delante para dirigir un Estado con armas nucleares, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y motor, junto con Alemania, de la UE, cuya zona euro quiere dotar con un presupuesto, un parlamento y un ministro de Finanzas propio.

El triunfo de este hombre con apariencia de niño bueno, formado en las escuelas de élite francesas, cierra una campaña electoral llena de sobresaltos en la que los embrollos judiciales eclipsaron durante tiempo los temas de fondo, acrecentando el hartazgo de una ciudadanía desengañada con los políticos. (7/05/2017)

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Emmanuel Macron, elegido nuevo presidente de Francia

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, pierde por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido -el Frente Nacional (FN)- que ha convencido a entre el 33,9% y el 35% del electorado con promesas en contra de la inmigración y el euro. No sólo eso, sino que se ha hecho un hueco entre las principales fuerzas políticas del panorama nacional.

/ 7 de mayo de 2017 / 18:57

El centrista proeuropeo Emmanuel Macron, de 39 años, fue elegido este domingo presidente de Francia -el más joven de su historia- evitando así que esta potencia económica mundial cayera en manos de la extrema derecha de Marine Le Pen.

Con entre el 65 y 66,1% de los sufragios, este exbanquero reemplazará al socialista François Hollande que renunció a presentarse por falta de apoyo popular y del que fue ministro de Economía, según estimaciones de institutos independientes.

«Esta noche se abre una nueva página de nuestra larga historia. Quiero que sea la de la esperanza y la de la confianza recuperadas», declaró Macron a la AFP.

El futuro presidente liderará una Francia muy dividida políticamente entre las zonas urbanas (privilegiadas y reformistas) y las desheredadas (tentadas por los extremos). Macron, que no parece recular ante los desafíos, tiene varios por delante de gran calado como un desempleo endémico de 10%, la lucha antiterrorista y la crisis de la Unión Europea (UE).

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, pierde por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido -el Frente Nacional (FN)- que ha convencido a entre el 33,9% y el 35% del electorado con promesas en contra de la inmigración y el euro. No sólo eso, sino que se ha hecho un hueco entre las principales fuerzas políticas del panorama nacional.

«Estaré al frente del combate» de las elecciones legislativas de junio, donde espera superar con creces los dos diputados actuales con una campaña contra la UE, la globalización, los inmigrantes y las «élites» en un país corroído por el desempleo y enlutado por una ola de atentados yihadistas.

Ambos candidatos mantuvieron una conversación telefónica «breve» y «cordial» antes de que se conocieran las primeras estimaciones oficiales, según el equipo de Macron.

Un vendaval

En apenas un año, desde que fundó el movimiento centrista íEn Marcha!, Macron se abrió paso en un país en el que dos grandes partidos tradicionales de izquierda y derecha se alternaban en el poder desde hacía medio siglo.

Se los llevó por delante en la primera vuelta con un programa europeísta y liberal en temas económicos y sociales. Para la segunda partía con una ventaja holgada, reforzada en el debate con su rival, pero eso no le impidió un susto de último minuto, con un pirateo informático masivo de documentos cuyo origen se desconoce y que está siendo investigado por la justicia.

Para el mundo estas elecciones son un termómetro que mide la fuerza de los populistas y toma el pulso a la Unión Europea tras el triunfo del Brexit en el Reino Unido.

Alemania fue la primera en congratularse de «una victoria para una Europa fuerte y unida», en palabras del portavoz de la canciller Angela Merkel.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se sumó a las felicitaciones por este voto a favor de un «futuro europeo».

La apuesta política de Macron fue un éxito pero el siguiente paso, las legislativas del 11 y 18 de junio, son una incógnita.

El batacazo político de la derecha y de los socialistas en la primera vuelta y el paso de la extrema derecha a la segunda abre un interrogante: ¿será capaz Macron de conseguir una mayoría parlamentaria y evitar una cohabitación complicada pese a no disponer de maquinaria de partido?

Retos

 

El hombre que ha zarandeado la política con un nuevo movimiento fascina a propios y extraños. No sólo por su juventud, sino por estar casado con una mujer 24 años mayor que él: Brigitte, la futura primera dama rubia y esbelta que fue su profesora de teatro y estuvo omnipresente en la campaña.

Líderes mundiales de la talla de Merkel y del expresidente estadounidense Barack Obama apoyaron su programa, centrado en la divisa: «una Francia abierta, confiada y conquistadora» en «una Europa protectora».

Macron será el presidente más joven de la historia de Francia, por delante de Luis Napoleón Bonaparte, quien tenía 40 años cuando fue elegido en 1848, y uno de los más jóvenes del mundo.

Tiene cinco años por delante para dirigir un Estado con armas nucleares, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y motor, junto con Alemania, de la UE, cuya zona euro quiere dotar con un presupuesto, un parlamento y un ministro de Finanzas propio.

El triunfo de este hombre con apariencia de niño bueno, formado en las escuelas de élite francesas, cierra una campaña electoral llena de sobresaltos en la que los embrollos judiciales eclipsaron durante tiempo los temas de fondo, acrecentando el hartazgo de una ciudadanía desengañada con los políticos. (7/05/2017)

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Francia elige presidente entre Macron y Le Pen

Más de 47 millones de franceses están convocados a las urnas hasta las 18.00 GMT bajo estrecha vigilancia, en un país en estado de emergencia tras una ola de atentados yihadistas. A esa hora se conocerán los primeros resultados.

Papeletas de votación en la segunda vuelta en Francia. Foto: AFP

/ 7 de mayo de 2017 / 15:13

Los franceses votaban este domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales para decidir quién gobernará el país en los próximos cinco años, si el centrista proeuropeo Emmanuel Macron o la ultraderechista eurófoba Marine Le Pen.

Al mediodía, la participación en estas elecciones, que se celebran en un fin de semana largo por ser el lunes festivo, era de 28,23%, casi estable con relación a la primera vuelta pero en ligera baja respecto a la segunda ronda de 2012.

Macron, que se presenta por primera vez al veredicto de las urnas, es el gran favorito según los sondeos para reemplazar al presidente socialista François Hollande, al término de una campaña atípica y sacudida en la recta final por un ataque informático masivo.

La victoria del Brexit en el Reino Unido y de Donald Trump en Estados Unidos incita a ser prudentes a la hora de interpretar las encuestas por su dificultad para medir el posible impacto del voto en blanco y de la abstención.

«Hoy está en juego Francia», declaró Bernadette, una mujer de 73 años, tras votar en Marsella, aliviada de ver el fin de una campaña que ha sido «un plomo». Para la parisina Marie Piot, de 32 años, «el mundo está pendiente de nosotros. Después del Brexit y de Trump, es un poco como si fuéramos el último bastión de las Luces».

Más de 47 millones de franceses están convocados a las urnas hasta las 18.00 GMT bajo estrecha vigilancia, en un país en estado de emergencia tras una ola de atentados yihadistas. A esa hora se conocerán los primeros resultados.

Los dos candidatos votaron en el transcurso de la mañana en el norte de Francia: Macron, acompañado de su esposa Brigitte, en la turística localidad de Le Touquet y Marine Le Pen en su bastión obrero de Hénin-Beaumont.

La recta final de la campaña se vio sacudida por un enésimo sobresalto. Minutos antes del cierre oficial, el viernes a medianoche, las redes sociales se vieron inundadas de decenas de miles de documentos internos de íEn Marcha!, el partido de Macron.

Su equipo denunció inmediatamente un ataque masivo y coordinado para «desestabilizar la democracia», «similar al ocurrido durante la última campaña presidencial en Estados Unidos» contra la demócrata Hillary Clinton.

La comisión de control electoral advirtió que cualquier persona que los difunda se expondrá a sanciones «penales».

«Sabíamos que existía ese riesgo durante la campaña presidencial porque se produjo en otros lados. Nada quedará sin respuesta», declaró a la AFP el presidente saliente François Hollande.

Se desconoce por el momento quién es el autor de la filtración, pero el gobierno y el equipo de Macron han acusado previamente al Kremlin de intentar entrometerse en las elecciones. Moscú lo niega.

La incógnita de la abstención

Cualquiera que sea el resultado de la votación del domingo, significará un cambio profundo para Francia, la sexta economía del mundo, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear.

Es la primera vez en los últimos 60 años que ninguno de los dos grandes partidos tradicionales de izquierda y derecha tiene un candidato en la última ronda de la elección presidencial.

Macron, un exbanquero de 39 años que irrumpió en la política hace apenas tres años cuando fue nombrado ministro de Economía de Hollande, podría convertirse en el presidente más joven de la historia de Francia.

Este ex ministro, formado en las escuelas de élite francesas, presenta un programa liberal en lo económico y profundamente europeísta con el que espera reactivar el estancado motor francoalemán.

Su contrincante, Marine Le Pen, hija del cofundador del partido de extrema derecha Frente Nacional, defiende un programa proteccionista, centrado en la preferencia nacional.

Pretende restablecer una moneda nacional y someter a referéndum la pertenencia de Francia al bloque comunitario, una promesa que de cumplirse podría agudizar el proceso de descomposición de la Unión Europea tras el Brexit.

Los dos dicen ser «antisistema» pero sus adversarios los tildan a ambos de «herederos». A Macron lo acusan de querer continuar con la política del gobierno socialista y a Le Pen de perpetuar la obra política de su padre.

Una de las grandes incógnitas de estos comicios será la tasa de abstención, que podría alcanzar el 30%.

Las derrotas del líder de la izquierda antiliberal Jean-Luc Mélenchon y del conservador François Fillon en la primera vuelta dejaron un sabor amargo a sus votantes, algunos de los cuales rechazan tener que elegir «entre la peste y el cólera».

Macron encabezó la primera ronda el 23 de abril con un 24,1% de los votos, seguido de Le Pen que obtuvo el 21,30%.

Los resultados revelaron un país fracturado, en donde las grandes ciudades votaron por Macron, mientras que Le Pen obtuvo sus mejores resultados en zonas rurales y en las más afectadas por el desempleo.

El ganador de este último duelo sucederá en el Elíseo a Hollande quien, hundido en los sondeos, renunció a optar a un segundo mandato, una decisión inédita desde 1958. (7/05/2017)

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Emmanuel Macron, el nuevo rostro de la política francesa a las puertas del Elíseo

Macron, cuyas ideas liberales irritaban a sus pares socialistas, cuestiona los fundamentos de una izquierda francesa aún influenciada por una visión marxista de la economía, que ve con recelo al mundo empresarial.

/ 23 de abril de 2017 / 19:34

Hace tres años Emmanuel Macron era prácticamente un desconocido. Ahora, este exbanquero de negocios, que no se considera de derecha ni de izquierda, podría convertirse con 39 años en el presidente más joven de la historia de Francia.

Aunque nunca se había sometido al sufragio universal, este joven político formado en las escuelas de élite francesas se impuso en la primera vuelta y, según los sondeos, es el gran favorito para suceder en mayo al presidente socialista François Hollande.

Este hombre de aspecto cuidado y grandes ambiciones se emancipó de Hollande en agosto 2016 tras desempeñarse durante dos años como su ministro de Economía para concentrarse en construir su propio movimiento «íEn Marcha!», cuyas siglas corresponden a sus iniciales.

Francia no puede responder a los desafíos del siglo XXI «con los mismos hombres y las mismas ideas», dijo Macron en noviembre pasado al lanzar su candidatura a la presidencia, presentándose como una alternativa a los políticos que han gobernado el país desde hace décadas.

Macron, cuyas ideas liberales irritaban a sus pares socialistas, cuestiona los fundamentos de una izquierda francesa aún influenciada por una visión marxista de la economía, que ve con recelo al mundo empresarial.

Su discurso, inspirado del modelo escandinavo, seduce sobre todo a los jóvenes urbanos y al mundo de los negocios en un país en el que la mayoría de la población ya no confía en los partidos políticos tradicionales.

¿Producto del sistema?

Aunque se presenta como un líder antisistema, sus detractores afirman que es un puro producto del sistema.

Formado en la Escuela Nacional de Administración (ENA), semillero de la élite política e intelectual francesa, comenzó su carrera meteórica como inspector de Finanzas antes de aterrizar en el banco Rothschild, donde escaló rápidamente los peldaños hasta ser nombrado socio gestor.

Durante sus años como banquero ganó cerca de 2,4 millones de euros (2,6 millones de dólares).

Dejó el sector privado en 2012 para convertirse en uno de los asesores económicos de Hollande, antes de dar el gran salto al ministerio de Economía.   Fue en esos años cuando germinó su ambición. «Vi desde dentro la vacuidad de nuestro sistema político», describió sobre su experiencia dentro de las altas esferas del poder.

Durante su paso por el gobierno, Macron lanzó una controvertida reforma para liberalizar la economía, que puso fin a las trabas para la apertura de los comercios el domingo y abrió a la competencia en varios sectores, como el de los autobuses.

Macron «es mucho más complejo de lo que se piensa, no es en absoluto un liberal desmesurado», matiza uno de sus antiguos compañeros en el gobierno, Thierry Mandon.

Filósofo de formación

Emmanuel Macron nació en 1977 en Amiens (norte de Francia) en el seno de una familia de clase media.

Con 16 años, este amante de la filosofía y las letras se enamoró perdidamente de su profesora de literatura y teatro, Brigitte Trogneux, veinte años mayor que él, una historia de amor atípica que ha cautivado a la prensa.

Trogneux estaba casada y tenía tres hijos pero se divorció. La pareja que rompe moldes se casó en 2007. Esto no ha impedido que corran rumores sobre la supuesta homosexualidad del candidato, que él mismo desmintió con humor.

Macron se graduó con honores en el prestigioso liceo parisino Henry IV, tras lo cual obtuvo una maestría de filosofía. Durante sus años universitarios trabajó como asistente editorial del reconocido filósofo francés Paul Ricoeur, a quien ayudó a publicar su último libro.

En su época de estudiante ya era «brillante y carismático», «buen orador», «con un perfil a la Barack Obama», según el diputado de derecha Julien Aubert, uno de sus condiscípulos en la ENA.

No obstante, su corta carrera ha estado marcada por algunas polémicas, como cuando afirmó que la vida de los empresarios es «a menudo más dura que la de un empleado» o cuando calificó a la colonización de «crimen contra la humanidad», lo que levantó una ola de críticas de la derecha y la extrema derecha. (23/04/2017)

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