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Brasil crece más de lo esperado en el segundo trimestre

La economía brasileña sufrió en 2015 y 2016 una contracción total de 6,7%, seguida por dos años de débil crecimiento (1,1% tanto en 2017 como en 2018).

Bolsa de San Pablo Foto: AFP

/ 29 de agosto de 2019 / 19:06

La economía de Brasil creció más de lo esperado en el segundo trimestre, según datos oficiales que muestran un buen desempeño de la industria y las inversiones y dan alivio al gobierno de Jair Bolsonaro, después de un trimestre que había dejado al país al borde de la recesión.

El PIB de la mayor economía latinoamericana registró en abril-junio un aumento de 0,4% respecto al trimestre anterior, indicó este jueves el instituto oficial de estadísticas IBGE.

La treintena de analistas consultados por el diario Valor preveían en promedio una expansión de 0,2%, después de un primer trimestre en contracción de 0,1%. Otro trimestre negativo hubiera significado una recaída del país en recesión, apenas dos años y medio después de haber emergido del hundimiento económico de 2015-2016.

En comparación con el segundo trimestre de 2018, el crecimiento fue de 1%.

En el acumulado de 12 meses, el incremento es también de 1% comparado con los doce meses anteriores.

La bolsa de Sao Paulo festejó el resultado, con una subida que media hora antes del cierre era de 2,41%.

Y Bolsonaro aseguró que el país "va saliendo de a poco" de una situación que atribuyó a los gobiernos de izquierda (2003-2016). íEstamos en el camino cierto!", tuiteó el mandatario de ultraderecha.

La consultora Capital Economics se mostró más prudente y advirtió que, por el momento, había que considerar la buena noticia "más como un destello que como una verdadera inflexión" de la tendencia y que el Banco Central deberá seguir bajando sus tasas para incentivar la actividad.

La economía brasileña sufrió en 2015 y 2016 una contracción total de 6,7%, seguida por dos años de débil crecimiento (1,1% tanto en 2017 como en 2018).

Las proyecciones tanto oficiales como del mercado para 2019 son de un crecimiento de 0,8%, en fuerte degradación respecto al 2,5% esperado a inicios de año, cuando Bolsonaro llegó al poder y designó ministro de Economía al ultraliberal Paulo Guedes.

Las proyecciones se hacen de todos modos en un mundo con poca visibilidad, debido a las incertidumbres provocadas por el hundimiento de Argentina, la guerra comercial Estados Unidos-China o la desaceleración de las mayores economías mundiales, por no hablar más que de situaciones que pueden tener un impacto directo en Brasil.

Los motores

La expansión trimestral se sustentó en la industria (+0,7) y los servicios (+0,3%), que compensaron una contracción de la agropecuaria (-0,4%).

Por el lado de la oferta, destacaron las inversiones (formación bruta de capital fijo), que crecieron 3,2% (+5,2% interanual), después de dos trimestres de contracción.

Pero podría provocar un cambio de tendencia en las expectativas.

Se trató de "una sorpresa extremadamente positiva", que "nos obligará a revisar nuestras proyecciones", afirmó el economista André Perfeito, de la consultora Necton.

El resultado "no solo sorprendió por el número, sino por la composición", dijo a la AFP el economista Mauro Rochlin, profesor de la Fundación Getulio Vargas (FGV) de Rio de Janeiro.

Los motores fueron "los servicios y las industrias, y entre estas las industrias de transformación y de la construcción", con fuertes necesidades de mano de obra, en un país que tiene 12 millones de desempleados, agregó.

Las industrias de transformación (con fuerte participación de la fabricación de automóviles) y la construcción civil tuvieron un crecimiento trimestral de 2% y 1,9% respectivamente, después de dos trimestres negativos. (29/08/2019)

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Bolsonaro anuncia polémicas fusiones ministeriales en Brasil

Fiel a sus promesas de campaña, el dirigente ultraderechista anunció el lunes la flexibilización del porte de armas para enfrentar la criminalidad, alegando que el país está "en guerra".

/ 31 de octubre de 2018 / 00:20

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, dio paso el martes a un superministerio de Economía y a la resistida fusión de los de Agricultura y Medio Ambiente, mientras recibió una señal positiva del juez anticorrupción Sergio Moro para integrar su gobierno.

Fiel a sus promesas de campaña, el dirigente ultraderechista anunció el lunes la flexibilización del porte de armas para enfrentar la criminalidad, alegando que el país está «en guerra».

Dos días después de su victoria, el excapitán Bolsonaro se reunió el martes con sus principales asesores en Rio de Janeiro para diseñar «una vanguardia de combate para la transición», informó Gustavo Bebianno, quien dejó la jefatura Partido Social Liberal (PSL, de Bolsonaro) para ocuparse exclusivamente de la transición.

En esa reunión se decidió la creación de un superministerio de Economía, bajo el mando del economista ultraliberal Paulo Guedes. También confirmó la fusión de las carteras de Agricultura y Medio Ambiente, con lo que desató la primera protesta de los ecologistas.

Ambas iniciativas figuraban en el programa de Bolsonaro, que el 1º de enero reemplazará al presidente conservador Michel Temer, pero el exmilitar había dado señales de que podría dejarlas de lado ante las resistencias que generaban en su propio campo.

El nuevo ministerio de Economía incluirá las actuales carteras de Hacienda, Planificación e Industria y Comercio Exterior, anunció Guedes.

Bolsonaro recortará de 29 a 15 el número de ministerios, en el marco de un plan de reducción de gastos del Estado. Guedes llega con un programa de reducción de la deuda, que incluye privatizaciones y una reforma de las jubilaciones.

La unión de ministerios del área económica es cuestionada por la industria, temerosa de quedar en manos de financieros, y el mandatario electo dio a entender la semana pasada que había atendido a esos reclamos. Pero finalmente volvió a su decisión inicial.

«La industria reclamó, y será uno de los sectores que más reclamará, porque está con miedo» de perder los beneficios del «proteccionismo» estatal, dijo el consultor Jason Vieira, de Infinity Assets Management.

Guedes también dijo el lunes que apoya la independencia del Banco Central, con lo que dejó abierta la puerta a la ratificación de su actual presidente.

«No podemos estar en cada elección preguntándonos si [el presidente del BC] se va o se queda. Tendremos un Banco Central independiente», acotó.

Esos anuncios agradaron a los mercados: la Bolsa de Sao Paulo cerró con un alza de 3,69% y el dólar cerró a 3,69 reales, su valor más bajo desde abril.

Agricultura ‘se traga’ al Medio Ambiente

El próximo jefe de gabinete de Bolsonaro, Onyx Lorenzoni, anunció que también se fusionarían los ministerios de Agricultura y Medio Ambiente, lo que generó agrias críticas de grupos y personalidades ecologistas, que denuncian el riesgo de que el devorador avance de la agropecuaria ponga en riesgo la Amazonía y otros biomas del país más megadiverso del mundo.

«Agricultura y Medio Ambiente estarán en el mismo ministerio, como (estaba planeado) desde el primer momento», anunció Lorenzoni a la salida del cónclave de Rio.

En la recta final de la campaña, Bolsonaro dio señales de que podría no ejecutar esa fusión, atendiendo a reclamos de sus propios aliados, temerosos de que esa iniciativa genere trabas a las exportaciones brasileñas.

Algo que recordó Greenpeace en un comunicado.

«Los mercados internacionales y los consumidores quieren garantías de que nuestro producto agrícola no esté manchado con la destrucción forestal. Al extinguir el Ministerio de Medio Ambiente, reduciremos el combate a la deforestación, perdiendo competitividad, lo que puede inclusive afectar la generación de empleos», subrayó la ONG.

«Estamos inaugurando la era trágica en la cual la protección ambiental es igual a nada. Apenas iniciado, el gobierno de Bolsonaro ya es un retroceso incalculable», tuiteó por su lado la exministra de Medio Ambiente y excandidata presidencial Marina Silva.

El juez Moro, posible ministro de Bolsonaro

Otra bandera de campaña de Bolsonaro, la lucha contra la corrupción, podría verse encarnada por el popular juez anticorrupción Sergio Moro, quien dijo el martes sentirse «honrado» por el interés del mandatario electo en sumarlo a su gobierno.

«En caso de que sea efectuada oportunamente la invitación, será objeto de ponderada discusión y reflexión», afirmó Moro, responsable de la operación Lava Jato y de la condena al expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva a 12 años de cárcel.

Lava Jato reveló un enorme esquema de sobornos a políticos para obtener contratos en Petrobras e involucró a centenas de empresarios y de dirigentes de prácticamente todos los partidos. (30/10/2018)

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El desempleo refluye en Brasil y da un alivio a Temer

En el periodo abril-mayo, el paro cayó a 13%, con 13,5 millones de personas en busca de un empleo, frente a 13,7% y 14,2 millones del trimestre anterior.

/ 28 de julio de 2017 / 17:48

El desempleo en Brasil registró en el segundo trimestre su primer «retroceso significativo» desde fines de 2014, cuando el país se dirigía hacia la peor recesión de la historia, un dato que podrá dar algún alivio al impopular presidente Michel Temer, amenazado por denuncias de corrupción.

En el periodo abril-mayo, el paro cayó a 13%, con 13,5 millones de personas en busca de un empleo, frente a 13,7% y 14,2 millones del trimestre anterior, precisó el viernes el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

La evolución del segundo trimestre no consigue recuperar sin embargo los niveles del mismo periodo del año pasado, cuando el índice de desempleo era de 11,3% y había 11,6 millones de personas en busca de trabajo.

La estadística sorprendió pese a todo a los analistas, que apostaban mayormente por una estabilización en torno a un 13,3% o incluso por un retroceso del empleo.

El IBGE divulga mensualmente datos que ya venían apuntando una caída del desempleo desde abril. Los publicados el viernes marcan el tercer reflujo mensual consecutivo de ese flagelo social.

Se trata «del primer retroceso estadísticamente significativo de ese índice desde el trimestre octubre-diciembre de 2014», señaló el IBGE.

El punto de referencia no es anodino: en ese momento, el índice era de 6,5%, uno de los más bajos de la década, con 6,4 millones de personas en procura de una actividad remunerada. Pero la mayor economía latinoamericana entraba en una espiral infernal de recesión con alta inflación, que la sumió en la peor crisis de su historia.

El PIB brasileño registró dos años consecutivos de contracción y solo tuvo su primer resultado positivo en el primer trimestre de este año (+1%), en comparación con el periodo anterior.

La crisis fue de par con convulsiones políticas que en 2016 provocaron la caída de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, sustituida por su vicepresidente, el conservador Michel Temer, que llegó con un duro programa de ajustes para intentar recuperar la confianza de los inversores.

Temer ya logró bloquear los gastos públicos durante 20 años y aprobar una reforma de flexibilización del mercado laboral, aunque la llave maestra de los ajustes -la reforma de las jubilaciones- está trabada por las acusaciones de corrupción que tienen en la mira al mandatario y a muchos de sus ministros y aliados.

La semana próxima, la Cámara de Diputados decidirá si encamina a la corte suprema o si archiva una denuncia de corrupción pasiva contra el jefe de Estado, que ostenta un índice de aprobación de apenas 5%, el peor desde el retorno de la democracia en 1985.

Argumentos para Temer

El gobierno podrá sumar así el reflujo del paro al control de la inflación (3% en la medición a 12 meses), dos datos de fuerte impacto en la población, para demostrar que su programa funciona y que quienes lo apoyen pueden verse recompensados en las elecciones generales de octubre de 2018.

El dato puede servir además para moderar el impacto del enorme rojo fiscal y escamotear las divisiones entre el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, partidario de recortes y aumentos de impuestos a ultranza para cumplir con unas metas cada vez más comprometidas, y los sectores industriales que piden aflojar las riendas.

El déficit primario (previo al pago de intereses de la deuda) a doce meses se situaba en junio en 2,62% del PIB, indicó este viernes el Banco Central, en tanto que el gobierno quiere reducirlo a 2,1% en diciembre.

El reflujo del desempleo «es positivo», pero «no veo con tanto optimismo como el gobierno» los últimos datos, afirmó el analista independiente Felipe Queiroz.

La caída «no significa necesariamente una recuperación, porque [el nivel de desempleo] era muy elevado, agregó.

Y «con un nivel de ociosidad [de la capacidad industrial] tan elevado, cualquier alteración en el nivel de la demanda tendrá un efecto significativo» en el mercado de trabajo, explicó.

El indicador de evolución de la capacidad industrial medido por la Confederación Nacional de Industria (CNI) cayó incluso de 53,8 puntos en mayo a 47,7 puntos en junio (por debajo de los 50 puntos, marca una contracción del empleo en el sector), aunque la entidad sigue apuntando un escenario de recuperación.

Además, las reformas impulsadas por Temer tienden a crear «una rotación mayor» en el mercado de trabajo, pero eso «no significa que están generando empleos», subrayó Queiroz. (28/07/2017)

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