jueves 4 mar 2021 | Actualizado a 05:41

Indígenas marchan hacia capital de Ecuador en protesta por alza de combustibles

Los manifestantes provenientes de provincias del sur andino, algunos armados con palos y fuetes, avanzan desde el domingo por la noche a pie y en camionetas para protestar en la capital por la eliminación de subsidios y el consecuente aumento de tarifas.

Protestas en Ecuador por alza de carburantes. Foto: AFP

/ 7 de octubre de 2019 / 16:41

Centenares de indígenas marchan este lunes hacia Quito en un abierto enfrentamiento con el gobierno de Lenín Moreno, que decretó el estado de excepción ante las protestas que estallaron hace seis días por el alza de los combustibles.

Los manifestantes provenientes de provincias del sur andino, algunos armados con palos y fuetes, avanzan desde el domingo por la noche a pie y en camionetas para protestar en la capital por la eliminación de subsidios y el consecuente aumento de tarifas.

En la población de Machachi, a 35 km de Quito, militares y policías intentaron dispersar la marcha con bombas de gas lacrimógeno. Sobre la vía también pueden verse barricadas y neumáticos encendidos, según periodistas de la AFP.

"Estaremos llegando más de 20.000 indígenas", dijo en Quito este lunes Jaime Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), que en el año 2000 protagonizó el derrocamiento del entonces mandatario Jamil Mahuad, cuestionado por su política económica.

El domingo, la organización también declaró un "estado de excepción en todos los territorios indígenas".

"Militares y policías que se acerquen a territorios indígenas serán retenidos y sometidos a la justicia indígena (reconocida por la Constitución)", señaló.

Varias decenas de militares, que desde el jueves fueron movilizados para restablecer el orden, están retenidos en comunidades del interior, según dirigentes indígenas.

"Estoy decidido a dialogar con ustedes hermanos indígenas, con quienes compartimos muchas causas. Dialoguemos sobre cómo usar los recursos del país para los más necesitados", manifestó Moreno por radio y televisión el domingo.

Pero Vargas replicó: "El problema es que nosotros estamos cansados de tanto diálogo. Hemos tenido llamadas, miles y miles de llamadas, y no hemos respondido hasta este momento. Mientras mi pueblo no llegue a la ciudad de Quito están cerrados todos los canales de diálogo".

Otros grupos de indígenas también se desplazan desde el norte del país para protagonizar una gran movilización este miércoles junto a los sindicatos en Quito, donde el lunes había calma tras duros disturbios de la semana pasada que llegaron a los alrededores de la casa de gobierno, en el centro colonial. La sede presidencial continúa acordonada por uniformados.

"Convocamos al paro del pueblo y la huelga nacional del 9 de octubre. Las acciones del pueblo no terminan allí si el gobierno no retrocede en las medidas", manifestó a su vez Nelson Erazo, titular del Frente Popular, que reúne a varios sectores como de trabajadores y estudiantes.

Riesgo de inestabilidad

En 16 de las 24 provincias ecuatorianas había bloqueo de vías el lunes, según un reporte del Servicio Integrado de Seguridad ECU 911.

"Las vías están siendo tomadas en diversos puntos por grupos indígenas, y esto es lamentable", señaló el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín.

Y advirtió que si hay "cualquier intento de llegar a Quito o cualquier lugar, o de seguir obstaculizando las vías, las Fuerzas Armadas están atentas para impedir, para evitar que escale este nivel de violencia".

Las protestas dejan hasta el momento un civil muerto, 73 heridos (incluidos 59 uniformados) y 477 detenidos (la mayoría por vandalismo), de acuerdo con autoridades.

Diversos sectores sociales rechazan en las calles y carreteras desde el pasado jueves el desmonte de subsidios dispuestos por Moreno en el marco de un acuerdo firmado con el FMI para acceder a préstamos por 4.209 millones de dólares.

La medida generó el jueves alzas de hasta 123% en los precios de los combustibles más utilizados. El galón de 3,79 litros de diésel pasó de 1,03 a 2,30 dólares y el de gasolina común de 1,85 a 2,40 dólares.

"Es una situación muy difícil que podría llevarnos a situaciones de inestabilidad, con gobiernos que caen", expresó a la AFP el politólogo Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) de Quito.

Antes de 2007, la dolarizada y petrolera nación ecuatoriana sufrió casi una década de inestabilidad política y protestas sociales que derivaron en el derrocamiento de tres mandatarios, dos de los cuales intentaron ajustes económicos.

Ante disturbios, en los que participan también estudiantes, trabajadores y opositores, Moreno decretó el estado de excepción, que además de movilizar a las Fuerzas Armadas les da atribuciones para restringir derechos como el de la libre movilidad e imponer la censura previa para la prensa. (07/10/2019)

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Ecuador recupera la calma tras protestas por eliminación de subsidios

Quito fue escenario de violentas protestas por la eliminación de subsidios a los combustibles, que finalizaron el domingo con un compromiso entre el gobierno de Lenín Moreno y el movimiento indígena.

Tranquilidad fuera del Palacio presidencial. Foto: AFP

/ 14 de octubre de 2019 / 18:19

Ecuador volvió el lunes a la calma tras acordar con el movimiento indígena el fin de la crisis causada por el furioso rechazo a medidas de austeridad y tenía por delante la difícil tarea de reparar los daños que dejaron 12 días de protestas: millonarias pérdidas, siete muertos y centenares de heridos y detenidos.

Quito fue escenario de violentas protestas por la eliminación de subsidios a los combustibles, que finalizaron el domingo con un compromiso entre el gobierno de Lenín Moreno y el movimiento indígena que lideró las manifestaciones. La negociación fue cara a cara, con mediación de la ONU y la Iglesia católica.

El acuerdo "muestra el poder del diálogo pacífico" y ayudará a devolver la estabilidad al país, declaró por Twitter el subsecretario interino de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Michael Kozak. Quito es aliado de Washington.

La protesta indígena generó "una fractura que va a ser muy difícil de recuperar", dijo a la AFP Pablo Romero, experto indigenista de la universidad Salesiana.

Los aborígenes representan un 25% de los 17,3 millones de habitantes.

El Ejecutivo aceptó el pedido de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) para desmovilizar a miles de sus miembros que llegaron a la capital: derogar el decreto presidencial 883 que eliminó los mencionados subsidios, pactado con el FMI.

"Felicito al pueblo ecuatoriano porque han logrado una histórica victoria contra el FMI, al conseguir la derogación del Decreto 883", expresó en Twitter el presidente venezolano Nicolás Maduro, señalado por Moreno de activar junto a su antecesor y exaliado Rafael Correa un plan de desestabilización.

Correa y Maduro se han burlado de estos señalamientos.

Cacería de brujas

Ese plan conspirador también salpica a allegados de Correa como la prefecta (gobernadora) de la provincia de Pichincha (capital Quito), Paola Pabón, arrestada el lunes.

Las autoridades además allanaron la casa del exasambleísta Virgilio Hernández y la diputada Gabriela Rivadeneira se refugió el sábado en la embajada de México en Quito.

Después del acuerdo, Moreno manifestó por Twitter: "íSe recobra la paz y se detiene el golpe correísta".

La medida, con la que el Estado pretendía ahorrar 1.300 millones de dólares al año, generó alzas de hasta 123% en los precios del diésel y la gasolina en el petrolero Ecuador, que afronta una gran iliquidez.

Moreno señaló el lunes por Twitter que "se expedirá un nuevo decreto que nos asegure que los recursos lleguen a quienes realmente los necesitan".

Los aborígenes, que participaron en los derrocamientos de tres mandatarios entre 1997 y 2005, obtuvieron una "simbólica" victoria, estimó Romero.

Pero también se perdió mucho. "El gobierno, porque se logró ver todas sus debilidades; la Conaie, por la división interna en su cúpula; y el país, por todo lo que significó esta protesta, en particular en Quito, porque nos toca rearmar nuevamente la ciudad", añadió.

Los alrededores de la casa presidencial, que desde hace una semana está desocupada al trasladar Moreno la sede de gobierno a Guayaquil (suroeste), fueron campo de duras batallas donde se sembró la destrucción. Asimismo las inmediaciones de la Asamblea Nacional.

Ni el estado de excepción por 30 días pudo frenar a los manifestantes, que ocuparon por un momento el hemiciclo del resguardado Congreso, incendiaron el edificio de la Contraloría y atacaron medios de comunicación.

Compromisos con el FMI

El grueso de nativos regresó a sus comunidades en medio del toque de queda y militarización también impuesto desde el sábado para la capital.

Casi dos semanas duró la eliminación de subsidios a combustibles pactados con el FMI, que permite a Ecuador acceder a créditos por 4.200 millones de dólares para aliviar el déficit fiscal.

El nuevo decreto en negociación significará que el "ahorro no será tan grande como el que se esperaba" para evitar un déficit de unos 5.600 millones de dólares en 2019, señaló a la AFP el analista económico Alberto Acosta Burneo.

Sectores sociales también se oponen a reformas como la disminución de las vacaciones de los empleados públicos (de 30 a 15 días).

"Ecuador tiene que cumplir los compromisos con el FMI porque nadie le va a prestar si es que quiere seguir gastando y quiere seguir viviendo de la deuda", estrategia aplicada desde 2014, añadió Acosta Burneo.

Las protestas incluyeron incursiones en la Amazonia que derivaron en una caída de la producción de crudo, que se recuperaba de manera progresiva, y la suspensión del bombeo por el ducto estatal, con capacidad para evacuar hasta el Pacífico un 68% de los 531.000 barriles diarios que se extraían.

Los indígenas son el sector más castigado por la pobreza. Con el alza de combustibles, debían pagar más para transportar sus productos del campo, al tiempo que temían una inflación generalizada. (14/10/2019)

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Correa, de la popularidad del poder al fantasma de la prisión

Tras una década en el poder, Correa enfrenta el riesgo de ir a la cárcel por su presunta participación en el fugaz secuestro de un opositor en Colombia en 2012.

/ 4 de julio de 2018 / 21:52

Casi que de la nada, Rafael Correa pasó de la academia a convertirse en el presidente más popular y poderoso de Ecuador. Hasta hace un año nadie imaginaba los tiempos aciagos que vendrían para este locuaz e irascible líder de izquierda.

Tras una década en el poder, Correa enfrenta el riesgo de ir a la cárcel por su presunta participación en el fugaz secuestro de un opositor en Colombia en 2012.

Economista de 55 años, Correa dejó el gobierno en mayo de 2017 en manos del que hasta ese momento era su aliado, el exvicepresidente Lenín Moreno.

Pero apenas soltó las riendas de la presidencia y partió para lo que debía ser un retiro tranquilo en Bélgica, comenzaron sus problemas.

Primero vino el divorcio político con Moreno  – a quien llama el «traidor e incompetente» -, luego las acusaciones de corrupción bajo su gobierno – que tienen en la cárcel a su otro exvice Jorge Glas – y ahora la investigación penal por un secuestro en el que él niega haber participado.

Un inesperado destino para el hombre que terminó con una década de inestabilidad política en Ecuador, pero que en el camino se fue granjeando enconados adversarios en la política, la clase empresarial, los medios y hasta entre antiguos partidarios.

¿Otro Lula?

Inteligente y hábil, Correa pasa de la sonrisa fácil a la ira. Sus seguidores lo adoran casi que con devoción religiosa, y sus enemigos no se muerden la lengua para llamarlo déspota.

Hoy el destino lo tiene más cerca del drama de Lula da Silva – el popular líder brasileño de origen obrero encarcelado bajo acusaciones de corrupción – que del retiro tranquilo al que decía aspirar cuando se fue de Ecuador.

Correa llegó al poder sin una carrera política después de ser ministro de Finanzas por tres meses en 2005.

Bajo su gobierno, logró sacar adelante una nueva Constitución, se peleó incansablemente con la prensa que consideraba «mediocre y corrupta», y desafió abiertamente a Estados Unidos con la expulsión de diplomáticos y la no renovación de un convenio para que opere una base antidrogas.

Uno de los hombres que se decían simpatizantes de su proyecto de izquierda, terminó convirtiéndose en la cuña que más lo aprieta.

Fernando Balda, un exdiputado suplente de la oposición tras ser parte del oficialismo, lo acusa de ordenar su momentáneo secuestro cuando estaba refugiado en Bogotá en 2012.

Aunque cinco personas alcanzaron a subirlo a la fuerza en un automóvil, la policía colombiana interceptó el vehículo y logró la inmediata liberación del exparlamentario.

La Fiscalía investiga al exgobernante por la presunta participación en los delitos de asociación ilícita y secuestro, mientras que la justicia dispuso su prisión preventiva y activó una circular roja para que la Interpol le ubique con fines de extradición.

Correa vive en Bélgica junto a su familia y viaja por Europa y América dictando charlas académicas.

La instrucción fiscal todavía está en curso y Correa, un economista que de estudiante fue dirigente, podría ser sobreseído en el caso por el que ya están detenidos tres agentes y un excomandante de la Policía.

También pesa orden de prisión sobre un exjefe de la Secretaría de Inteligencia que está en España y cuya extradición fue pedida por Ecuador.

«Me vinculan a un caso sin tener ninguna prueba, en base al testimonio de un policía que pasó siete horas el día anterior con el fiscal aprendiéndose la lección, diciendo que el presidente lo ha llamado para pedirle que secuestre a Balda», expresó el exmandatario el miércoles a la AFP en Bruselas.

Temor y odio

Correa, quien logró 14 triunfos electorales en línea desde 2006, «genera sentimientos encontrados. Siempre los generó. El hecho es que él no tuvo la sagacidad política para manejarlos adecuadamente», dijo a la AFP el politólogo Santiago Basabe.

Añadió que «no consiguió solo el temor de muchos actores, sino el odio y eso es muy peligroso para un político».

Correa no duda que detrás de su mal momento está Moreno.

El exmandatario, quien se desafilió del partido oficialista que fundó al ver perdida su batalla con Moreno por el control legislativo, podría ser llevado a la fuerza al banquillo de los acusados por el supuesto delito de secuestro, condenado con al menos cinco años de cárcel en Ecuador.

Para ser juzgado debe estar presente o permanecer prófugo hasta que prescriba la causa.

«Sería casi un suicidio en las condiciones actuales» volver al país, dijo el carismático exlíder de la «Revolución Ciudadana». (04/07/2018)

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Ecuador confirma muerte de periodistas y lanza acción militar en frontera

Las autoridades ecuatorianas también tomaron contacto con organismos internacionales, la Iglesia Católica y la Cruz Roja "para iniciar inmediatamente" el proceso de localización y la repatriación de los cuerpos.

El presidente ecuatoriano Lenín Moreno anunció en conferencia de prensa el asesinato de los periodistas. Foto: AFP

/ 13 de abril de 2018 / 20:09

Ecuador confirmó este viernes el asesinato en cautiverio de los dos periodistas y el chofer del diario El Comercio secuestrados el 26 de marzo, y lanzó acciones militares en la zona de frontera donde fueron secuestrados por rebeldes disidentes colombianos.

La noticia supone un golpe durísimo para Ecuador, un país que nunca había sido víctima con tanta crueldad de la violencia derivada del narcotráfico que enfrenta Colombia.

«Lamentablemente tenemos información que confirma el asesinato de nuestros compatriotas», anunció visiblemente dolido el presidente Lenín Moreno en Quito.

Mientras lo escuchaban, varios reporteros explotaron en llanto y se fundían en abrazos.

El mandatario compareció ante un país consternado como pocas veces en su historia tras cumplirse el plazo de 12 horas que le dio a los captores, un frente disidente de la guerrilla de las FARC comandado por Guacho, para que entregaran pruebas de vida de los rehenes.

El periodista Javier Ortega (32), el fotógrafo Paúl Rivas (45) y el conductor Efraín Segarra (60) habían sido tomados como rehenes en la localidad costera de Mataje, limítrofe con Colombia, donde realizaban un reportaje periodístico.

Ofensiva

Moreno anunció además que Ecuador, como ya había advertido la víspera, lanzó operaciones militares en la porosa y selvática frontera, uno de los puntos estratégicos en la ruta del Pacífico, para transportar cocaína a Centroamérica y Estados Unidos.

«Hemos reiniciado las operaciones militares y policiales en el área de la franja fronteriza, que fueron suspendidas y dispuesto inmediatamente el despliegue de las unidades élite de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional a dicho territorio», informó.

El mandatario anunció además que la delegación enviada desde Colombia por el presidente Juan Manuel Santos, formada por el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas y altos mandos militares y policiales, está ya en Ecuador para iniciar «inmediatamente» acciones coordinadas en la zona fronteriza, sin dar más detalles.

Las autoridades ecuatorianas también tomaron contacto con organismos internacionales, la Iglesia Católica y la Cruz Roja «para iniciar inmediatamente» el proceso de localización y la repatriación de los cuerpos.

El equipo de El Comercio estaba realizando un trabajo periodístico sobre la situación de la convulsa frontera, a raíz de una inusual oleada de ataques a la fuerza pública registrada en la zona desde el pasado mes de enero.

Cacería a Guacho

Desde un comienzo las autoridades colombianas acusaron del secuestro al Frente Oliver Sinisterra.

Con entre 70 y 80 hombres, esa organización está dirigida por el ecuatoriano Walter Artízala, conocido como Guacho, uno de los hombres más buscados tanto en Colombia como en Ecuador.

Guacho se mueve entre ambos países por un área selvática que sirve de ruta para el tráfico de drogas.

«Hemos incluido al narcoterrorista alias Guacho, en la lista del os más buscados del Ecuador y ofrecemos una recompensa de 100 mil dólares por información que conduzca a su captura en el Ecuador o en Colombia», informó Moreno.

Tras el fatal anuncio de Moreno, junto a las principales autoridades de su gobierno, también se vivieron reacciones de profundo dolor en la vigilia convocada frente al Palacio de Gobierno, en el centro de Quito.

«Es muy doloroso porque manteníamos la fe y la esperanza de recuperar al equipo com vida. Resulta unaa cobertura muy atípica por el sentimiento que se tiene. Lo unico que pido es que hagan todo lo posible por recuperar sus cuerpos», explicó a la AFP Álex LLanos, periodista de la televisiora Ecuador TV.

Es el fin de un caso convertido en pesadilla, especialmente para los familiares. En los 19 días de desaparición, la información había llegado a cuentagotas y cruzada por rumores y datos falsos. (13/04/2018)

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Ecuador, sin vice titular, en campaña sobre la reelección indefinida

Moreno planteó que el 4 de febrero se decida en las urnas sobre una enmienda constitucional para eliminar la reelección indefinida impulsada por Correa, quien vive en Bélgica y volverá al país este jueves para apoyar la opción por el "No".

El presidente ecuatoriano Lenín Moreno

/ 3 de enero de 2018 / 21:23

Ecuador, cuyo vicepresidente condenado por el caso Odebrecht perdió el cargo este miércoles, entró en campaña para un referéndum sobre la eliminación de la reelección indefinida, que de ser aprobado daría una estocada política al exmandatario Rafael Correa.

El período electoral arrancó con la confirmación de parte del presidente Lenín Moreno de que su vice Jorge Glas, con quien fue elegido en binomio, cesó funciones a las 00H00 locales (05H00 GMT) a raíz de su encarcelamiento por recibir sobornos de la constructora brasileña.

Con el oficialismo en crisis por una pugna de poder, Moreno planteó que el 4 de febrero se decida en las urnas sobre una enmienda constitucional para eliminar la reelección indefinida impulsada por Correa (2007-2017), quien vive en Bélgica y volverá al país este jueves para apoyar la opción por el «No».

Moreno, exvicepresidente de Correa entre 2007 y 2013, promueve dejar sin efecto la reelección indefinida que permitiría regresar a la presidencia en 2021 a su expartidario convertido en principal rival.

El jefe de Estado sostiene que ese mecanismo es una «aberración política» y busca restablecer la reelección por una sola vez, como lo marcaba la Carta Magna de corte socialista en vigencia desde 2008.

Correa anunció el martes su regreso a Ecuador para hacer campaña en contra. «Yo voy a mi Patria el 4 de enero, a estar con mis compañeros en esta lucha contra la traición y la partidocracia», señaló.

De cara a la consulta, Moreno pidió el miércoles apoyo «porque depende muchísimo de su resultado la capacidad de ejercer la gobernabilidad sin ninguna cortapisa, sin ninguna traba».

«Supervivencia política»

El politólogo Santiago Basabe dijo a la AFP que la consulta «tiene una pregunta que es de fondo y es la permanencia o no, en el corto plazo, del expresidente Correa en la contienda política».

«El retorno de Correa tiene que ver con su propia supervivencia política. Sabe que en caso de no ganar, al menos en el corto plazo su posibilidad electoral va a estar vedada», añadió.

Moreno -con un 71% de aprobación a su corta gestión según encuesta de Cedatos- es favorito para vencer en la consulta.

Pero el correísmo, cuyo líder cerró su administración con un 48% de aceptación, no da su brazo a torcer.

El excanciller Ricardo Patiño, muy cercano a Correa, escribió en Twitter que el expresidente se quedará los 30 días de campaña en Ecuador «para vencer a la traición y a decir NO a la consulta tramposa e inconstitucional».

Moreno planteó siete preguntas en la consulta, entre ellas la de reestructurar un órgano creado por Correa para designar autoridades electorales y de control, e inhabilitar a condenados por corrupción a participar en política.

Glas, aliado de Correa, dejó de ser vicepresidente -que ocupaba desde 2013- ante la falta definitiva (por más de tres meses) en el ejercicio del cargo al estar en la cárcel desde el 2 de octubre último por recibir 13,5 millones de dólares en sobornos de Odebrecht.

En diciembre, un tribunal condenó en primera instancia a seis años de cárcel a Glas, cuyo sucesor será elegido por el Congreso de una terna que deberá presentar Moreno.

Gobierno «débil»

Basabe, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito, expresó que la consulta también servirá a Moreno para «legitimarse políticamente».

«Es un gobierno extremadamente débil, sin una bancada oficialista fuerte en la Asamblea (Nacional), sin un apoyo mayoritario dentro del propio movimiento Alianza País», creado por Correa para las elecciones de 2006, sostuvo.

El politólogo añadió que Moreno «ha tenido que anclar todo su soporte al apoyo de organizaciones sociales y políticas que se han acercado no por afinidades sino por conseguir expulsar a Correa de la contienda electoral».

Correa, quien en diciembre regresó al país para participar en una convención del fracturado partido oficialista, mencionó la posibilidad de crear un nuevo partido y de impulsar una Constituyente con miras a poner fin al mandato de Moreno.

«En países tan inestables como el Ecuador, la posibilidad de una nueva Constituyente y que las reglas de juego cambien, siempre está presente», advirtió Basabe.

Unos 13 millones de ecuatorianos están habilitados para participar de la consulta. (03/01/2017)

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Correa inicia noveno año de gobierno amenazado por crisis económica

El mandatario, un economista de 51 años con 65% de popularidad, celebró bajo la consigna "8RC" sus ocho años de "Revolución Ciudadana" en la universidad científica Yachay, en la localidad andina de Urcuquí (85 km al norte).

/ 16 de enero de 2015 / 02:27

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, inició este jueves su noveno año de gobierno socialista, amenazado por la posibilidad de una crisis económica y con una oposición que desesperadamente busca evitar su reelección hasta 2021.

El mandatario, un economista de 51 años con 65% de popularidad, celebró bajo la consigna «8RC» sus ocho años de «Revolución Ciudadana» en la universidad científica Yachay, en la localidad andina de Urcuquí (85 km al norte).

«Celebramos estos ocho años de transformaciones profundas que nos han permitido reconstruir nuestra patria», dijo Correa ante decenas de estudiantes, y agregó que el país empieza una nueva etapa: la revolución del conocimiento e innovación para desarrollar el talento humano, la ciencia y tecnología.

En su discurso de unos 35 minutos, el gobernante enfatizó que «viene un año muy difícil» y que no van «a fracasar» luego de superar tiempos duros como en 2009, cuando el precio del barril de crudo ecuatoriano cayó a 24 dólares al agudizarse la crisis mundial.

El miércoles, Correa repasó los «shock externos» que deberá enfrentar Ecuador en 2015, como la drástica baja de la cotización mundial del petróleo, su principal producto de exportación, y la apreciación del dólar, divisa utilizada en el país desde 2000.

El gobierno ya anunció el 5 de enero un recorte de 3,91% en el presupuesto estatal debido a la debacle petrolera. Las autoridades preveían para este año un precio de 79,7 dólares, pero el barril de WTI, referencia para el país, cerró este jueves en 46,25 dólares.

Ecuador, el miembro más pequeño de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), vendió 76% de su producción de 556.000 barriles diarios entre enero y noviembre de 2014 y la cotización fue de 61,59 dólares ese último mes frente al de 95,63 dólares de todo 2013.

Para Alberto Acosta Burneo, consultor del grupo Spurrier de análisis económico, por todo esto «no se va a lograr» el crecimiento del PIB de 4,10% previsto para 2015.

«La única opción para que se logre ese crecimiento es que se consiga todo el financiamiento requerido», dijo a la AFP.

Correa acaba de obtener créditos de China por 7.500 millones de dólares, pero necesita más fondos para impulsar las obras previstas.

«No tengo la menor intención de continuar»

Con un sombrío panorama en lo económico, Correa también afronta lo que denomina una «derecha conservadora» que según él pretende desestabilizar a su gobierno, el que más ha durado tras una década en la que el país llegó a tener siete mandatarios, tres de ellos derrocados.

La debilitada oposición trata de cerrar el paso a un plan en marcha del oficialismo, que controla el Congreso, de hacer enmiendas constitucionales para establecer la reelección indefinida, lo que de darse en 2015 habilitaría a Correa para los comicios de 2017.

«En el plano político, se van a intensificar las tendencias personalistas del modelo, conforme se acerca el fin de su mandato», lo cual «conllevará la radicalización de ataques a la oposición», dijo a la AFP Manuel Alcántara, catedrático de la Universidad de Salamanca, España, y estudioso de la realidad ecuatoriana.

Sin embargo, el experto consideró que posibles problemas financieros generarían dificultades para la reelección de Correa, quien a su vez rechaza que quiera perpetuarse en el poder.

«No tengo la menor intención de continuar. Pero, insisto, tampoco podemos permitir que el pasado vuelva», dijo Correa el miércoles, sugiriendo su posible postulación en caso de darse las enmiendas constitucionales.

Según el analista político ecuatoriano Daniel Montalvo, el proyecto de extender el período de la «Revolución Ciudadana» tiene muchas posibilidades de triunfar.

La oposición hará intentos «pero nada lo suficientemente fuerte que le impida lograr su objetivo» al gobierno, señaló a la AFP este docente de la Universidad Vanderbilt en Estados Unidos.

Correa festejó el octavo aniversario de su gobierno en la emblemática universidad Yachay, donde el jueves se inauguró una feria internacional de científicos y emprendedores.

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