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jueves 4 mar 2021 | Actualizado a 14:52

Blinken dice que EEUU buscará un pacto ‘más duradero y fuerte’ con Irán

Trump "tenía razón" al tener una "posición más dura frente a China", declaró Antony Blinken, nominado secretario de Estado por el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.

Antony Blinken fue nominado por Jeo Biden como su secretario de Estado. Foto: AFP

/ 19 de enero de 2021 / 17:10

Estados Unidos regresará al acuerdo con Irán si Teherán vuelve a cumplirlo, en tanto buscará junto con los otros signatarios fortalecerlo y hacerlo más duradero, dijo este martes el secretario de Estado designado, Antony Blinken.

El presidente electo Joe Biden «cree que si Irán vuelve a cumplir (el acuerdo), nosotros también», señaló Blinken durante la sesión para su confirmación en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

«Pero usaremos eso como plataforma con nuestros aliados y socios, que volverán a estar del mismo lado que nosotros, para buscar un acuerdo más fuerte y duradero».

Un nuevo acuerdo podría abordar tanto las «actividades desestabilizadoras» de Irán en la región como sus misiles.

«Dicho esto, creo que aún estamos muy lejos de allí», señaló, agregando que estará atento a los próximos pasos de Irán.

El presidente saliente, Donald Trump, abandonó en 2018 el acuerdo nuclear con Irán negociado durante la gestión de su predecesor, Barack Obama, firmado además por Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y China.

Bajo ese acuerdo, rubricado en 2015, se prometió a Irán aliviar las sanciones económicas que pesaban en su contra a cambio de una drástica reducción de su programa nuclear.

Apoya la postura «más dura» de Trump ante China

El presidente Donald Trump «tenía razón» al tener una «posición más dura frente a China», declaró Blinken, al tiempo que señaló su «desacuerdo», sobre la estrategia del mandatario republicano «en muchos puntos».

«El principio básico era correcto», dijo a los senadores sobre la firmeza mostrada por el gobierno saliente. «Debemos enfrentar a China desde una posición de fortaleza, no de debilidad», indicó para acotar que esto implicaba «trabajar con los aliados en lugar de denigrarlos, participar y liderar las instituciones» internacionales en vez de abandonarlas.

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Nuevas manifestaciones en Birmania pese a la sangrienta represión

Los transeúntes caminaban sobre carteles del jefe de la junta Min Aung Hlaing, pegados en el suelo, un ardid para molestar a las fuerzas del orden que no osarán hacer lo mismo.

Una manifestación contra el golpe militar en Yangon, el 4 de marzo de 2021

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:31

Los birmanos volvieron a protestar este jueves en las calles del país pese al miedo, al día siguiente de la represión más sangrienta desde el golpe de Estado militar que dejó al menos 38 muertos, según la ONU.

En Rangún, la capital económica, se formaron pequeños grupos. «Estamos unidos», corearon los manifestantes, protegidos detrás de barricadas construidas con viejos neumáticos, ladrillos, sacos de arena, bambú y alambre de púas.

No lejos de allí, los comerciantes trataban de vender rápidamente su mercancía. «Es peligroso permanecer aquí. La policía y el ejército disparan también en las calles. Más vale regresar a casa y volver a salir de noche», contó a la AFP un vendedor de comida.

«Ayer fue un día horrible (…) Es muy triste constatar que el ejército birmano no ha cambiado» después de 60 años, dijo a la AFP la activista Thinzar Shunlei Yi, quien continuará protestando en San Chaung, un barrio de Rangún.

Los transeúntes caminaban sobre carteles del jefe de la junta Min Aung Hlaing, pegados en el suelo, un ardid para molestar a las fuerzas del orden que no osarán hacer lo mismo.

El ejército parece más determinado que nunca a apagar los vientos de revuelta que soplan en el país desde el golpe de Estado del 1 de febrero contra el gobierno civil de Aung San Suu Kyi.

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‘Todo va a ir bien

El miércoles, las fuerzas de seguridad dispararon munición real en varias ciudades para dispersar las manifestaciones prodemocracia. Las imágenes difundidas en las redes sociales muestran a manifestantes cubiertos de sangre y heridos de bala en la cabeza.

Al menos 38 personas perdieron la vida, según la emisaria de la ONU para Birmania, la suiza Christine Schraner Burgener.

Más de 50 civiles han muerto, así como un policía, y decenas han resultado heridos desde el golpe. Entre las víctimas, cuatro menores, entre ellos un adolescente de 14 años, según la oenegé Save the Children.

Los birmanos siguen enterrando a sus muertos.

Una muchedumbre se congregó el jueves en Mandalay, segunda ciudad del país, para los funerales de una joven de 19 años, muerta la víspera. «No habrá perdón para vosotros hasta el fin del mundo», coreó la muchedumbre, reunida en torno al féretro cubierto de flores.

Ma Kyay Sin se convirtió en un símbolo en el país. En una foto tomada poco antes de que un disparo acabara con su vida se la puede ver con una camiseta con un mensaje que se volvió viral en las redes sociales: «Todo va a ir bien».

El partido de Aung San Suu Kyi anunció que pondrá las banderas a media asta en respeto a los muertos.

(04/03/2021)

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Una década después de Fukushima, la industria nuclear de Japón está estancada

El gobierno todavía espera revitalizar el sector, en parte para reducir la dependencia del país de las importaciones de energía y también para cumplir el objetivo de neutralidad de carbono para 2050

Un reactor de la planta de energía nuclear de TEPCO) en Fukushima Daiichi luego del tsunami de de 2011

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:22

Diez años después de la catástrofe de Fukushima, la industria nuclear de Japón sigue paralizada, ya que la mayoría de los reactores del país están apagados o en vías de desmantelamiento.

El gobierno todavía espera revitalizar el sector, en parte para reducir la dependencia del país de las importaciones de energía y también para cumplir el objetivo de neutralidad de carbono para 2050.

Mapa que muestra las inundaciones en Ishonomaki, Japón, que provocó el tsunami del 11 de marzo 2011 – AFP / AFP

¿Cuál es la situación en Fukushima? 

Unas 5.000 personas siguen trabajando diariamente en la planta nuclear de Fukushima Daiichi, donde cuatro reactores resultaron gravemente dañados el 11 de marzo de 2011 por el tsunami generado por un fuerte terremoto.

Los amasijos de hierros y el reactor 1 cuyo techo quedó destruido durante el desastre recuerdan la violencia de la catástrofe. Los contadores móviles de radiactividad Geiger siguen pitando incesantemente en la planta.

Los alrededores de los reactores se han limpiado, se han construido nuevos diques de cemento y se han retirado las varillas de combustible intactas con grúas gigantes.

Pero lo más difícil sigue pendiente: extraer cerca de 900 toneladas de combustible fundido mezclado con otros escombros altamente radiactivos.

La pandemia ha atrasado la construcción de un brazo robótico especial en Reino Unido, aplazando el proceso de extracción un año, hasta 2022.

Pero doce meses no es nada en un proceso de desmantelamiento que llevará al menos entre 30 y 40 años.

Por suerte, el sismo de magnitud 7,3 que golpeó a la región en la noche del 13 de febrero pasado no provocó un tsunami ni causó mayores daños, ni siquiera en la planta de Fukushima.

Sin embargo, aceleró el descenso del nivel del agua de enfriamiento en varios reactores, constató la compañía explotadora Tepco. Aunque la situación está bajo control, afirma el grupo, ya que el agua se mantiene en un circuito cerrado y bombeada.

El agua subterránea de las montañas de los alrededores que penetra en el subsuelo por debajo de los reactores haciéndose radiactiva fue uno de los mayores problemas, pero ha sido mitigado por la instalación bajo los reactores de un «muro de hielo» de 30 metros de profundidad y 1,5 km de longitud.

Pero la lluvia ha generado en 2020 unos 140 m3 diarios de agua radiactiva en la planta.

Esta agua contaminada, que sigue conteniendo tritio tras la filtración, se guarda en cientos de tanques azules, grises y crema en la planta, donde empieza a faltar espacio.

Como para el verano boreal de 2022 ya no habrá lugar disponible para seguir almacenándola, la solución es verterla progresivamente al mar, pero el gobierno todavía no hecho oficial esta decisión que es políticamente muy sensible.

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¿Qué papel juega ahora la energía nuclear?

Solo nueve reactores están funcionando en la actualidad, frente a los 54 que había en marzo de 2011. 24 se van a desmantelar.

Todos los reactores de Japón fueron paralizados tras el accidente para reforzar drásticamente la normativa nacional sobre seguridad nuclear.

La energía nuclear generó el 6,2% de la electricidad en Japón en 2019, frente al 30% antes del accidente, según datos oficiales.

El actual objetivo del gobierno es que para 2030 el 20-22% de la energía sea de fuente nuclear, aunque muchos expertos lo ven imposible.

Datos sobre el terremoto seguido de un tsunami en Japón en 2011, que dejó más de 18.400 muertos o desaparecidos – AFP / AFP

¿Por qué apostar por el polémico sector?

La mayoría de los japoneses están en contra de la energía nuclear después del trauma que dejó el desastre de Fukushima, y las comunidades situadas cerca de las plantas han presentado decenas de querellas en un intento de impedir que vuelvan a ponerse en marcha.

Las nuevas normas de seguridad nacional, los desmantelamientos y el mantenimiento de las centrales han disparado los costes.

A principios de 2020, la agencia de prensa japonesa Kyodo calculó estos costes en 13,4 billones de yenes (unos 129.000 millones de dólares, 106.000 millones de euros). Pero esta estimación no incluye el coste de desmantelar Fukushima Daiichi ni la descontaminación de la región, probablemente más altos.

«El futuro de la energía nuclear es muy sombrío», dice Takeo Kikkawa, un experto en energía y profesor de la Universidad Internacional de Japón. Como mucho, será una energía de transición ya que no se prevé renovar el parque nuclear, asegura.

Algunas empresas japonesas en el sector han empezado a invertir en energías renovables, un sector mucho más rentable.

En junio pasado, Tepco anunció que invertirá 2 billones de yenes (unos 18.000 millones de dólares, 16.000 millones de euros) en los próximos 10 años para incrementar la capacidad de la energía verde, y Toshiba y Hitachi han abandonado en los últimos años proyectos de energía nuclear en Reino Unido.

(04/03/2021)

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Los niños del tsunami en Japón, marcados para siempre por la tragedia

La tragedia fue una de las peores del triple desastre, que dejó en total 18.500 muertos y desparecidos

Un edificio en la central nuclear de Fukushima Daiichi destruido por el tsunami

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:08

Yuto Naganuma mira ensimismado mientras la helada brisa del mar sopla por encima de las paredes destruidas del colegio donde perdió a su hermano pequeño en el devastador tsunami del 2011 en Japón.

Han pasado diez años y Naganuma y otros como él son parte de una generación cuyas cortas vidas fueron forjadas por lo que se conoce en Japón como el triple desastre: un poderoso terremoto que provocó un aterrador tsunami y el peor accidente nuclear desde Chernóbil.

Los niños del tsunami perdieron familias, casas, escuelas y comunidades enteras. La experiencia llevó a algunos a trabajar en la sensibilización sobre desastres o a ayudar a niños como ellos que han vivido con la tragedia.

Una década después la tragedia que sufrió Naganuma está muy presente.

«Perdí a mi familia, a mi comunidad. Cosas que construyeron quién soy. Sentí que el tsunami se llevó la mitad de mi cuerpo», dice afuera del colegio de enseñanza primaria Okawa en el noreste de Japón, donde murió su hermano de ocho años.

Fue uno de los 74 niños y 10 profesores que perdieron la vida barridos porque el personal de colegio no logró evacuarlos a pisos superiores. La tragedia fue una de las peores del triple desastre, que dejó en total 18.500 muertos y desparecidos.

Naganuma tenía 16 años en la época, pero se echó la culpa de la pérdida.

Dos días antes del terremoto de magnitud 9, sintió un temblor de 7,3 en la playa local, que después interpretó como una advertencia fallida.

«Siento que quizá mi hermano no hubiera muerto. Si hubiese advertido a la gente de la comunidad, quizá nadie hubiera muerto», dice a la AFP mientras mira las aulas destrozadas.   Su abuela y su bisabuela también murieron en el tsunami, cuando esperaban el autobús del colegio de su hermano.

«Estoy lleno de remordimientos», dice. «Dejé que llegara el día sin hacer nada».

Datos sobre el terremoto seguido de un tsunami en Japón en 2011, que dejó más de 18.400 muertos o desaparecidos – AFP / AFP

Vivir entre desastres

Después de la tragedia, Naganuma trató de hacer una vida normal, pero luchaba con la culpa del superviviente, preguntándose por qué se había salvado.

Se inscribió en un curso para ser profesor en una universidad de otra región, pero se trasladó a un centro más cerca de su casa para estudiar gestión de desastres.

Ahora hace visitas guiadas al colegio y conferencias sobre la preparación para los desastres.

En Japón y en otros lugares, «todos vivimos entre desastres», dice.

«La probabilidad de sobrevivir cuando nos enfrentamos al desastre siguiente cambia significativamente en función de cómo utilizamos ese tiempo», dice.

Nayuta Ganbe, de 21 años, se ha ido abriendo poco a poco a hablar de la experiencia del tsunami.

Se refugió en su escuela con su madre y una hermana después de la alarma de tsunami tras el terremoto.

Tenían que ir a la tercera planta, pero Ganbe fue a recoger los zapatos que había dejado a la entrada como hacen los estudiantes japoneses.

Cuando sujetaba la puerta para que entrasen cinco personas que venían al colegio, un torrente de agua mezclada con lodo viscoso lleno de escombros y vehículos, los golpeó.

Ganbe estaba en un piso un poco más arriba pero el agua, «espesa como la mayonesa», se abalanzó sobre él.

«Fue como si el agua hubiera agarrado mis tobillos», explica.

Un hombre al que arrastraba la corriente gritaba y estiraba el brazo hacia Ganbe, que se quedó paralizado con la masa de agua.

«Cuando la punta de los dedos desapareció, reaccioné», dice.

El después del desastre fue apenas menos traumático. Ganbe recuerda que encontró un cuerpo días después, y una extremidad de otro cuando caminaba al colegio, una experiencia frecuente para los niños en esa zona en aquella época.

La cobertura mediática hacía hincapié en el civismo de los evacuados y la solidaridad nacional, pero Ganbe vio a adultos saltarse las filas en busca de alimentos, o empujar a los niños. Durante varios días después del tsunami no comió nada.

A los alumnos se les aconsejaba que no hablaran de los amigos «desaparecidos» y algunos tuvieron ataques de pánico.

«Antes de darte siquiera cuenta, se volvió normal no hablar de ello», dice.

Pero tres años después del desastre, le pidieron que hiciera una disertación y empezó a procesar sus memorias, reviviendo aquellas escenas y pasando noches sin dormir.

Mapa que muestra las inundaciones en Ishonomaki, Japón, que provocó el tsunami del 11 de marzo 2011 – AFP / AFP

Desgarrada

Ahora estudia sociología del desastre, investiga lo que hace que la gente suela tomar los pasos adecuados para salvarse cuando golpea la crisis, y habla a grupos en todo el país, en parte para preservar la memoria que teme que se vaya desvaneciendo.

«En 20 años más quizá veamos a gente de 20 años, que nació después del desastre, irse de esta ciudad sin saber nada del mismo», afirma.

El tsunami marcó no solo a los niños que atrapó en su camino, sino también a los afectados por el desastre de Fukushima Daiichi.

Hazuki Shimizu vivía en Namie, a pocos kilómetros de los reactores que se fundieron cuando el tsunami colapsó el sistema de enfriamiento de la planta.

Huyó de su casa con su madre y su hermana el 12 de marzo, y acabó en Chiba, en las afueras de Tokio.

«Estaba literalmente desgarrada», recuerda mientras veía cómo se preparaba el desastre en la distancia. «No podía hacer nada».

En el ayuntamiento local, su familia tuvo que permanecer en el aparcamiento y ser controlada con los contadores Geiger que miden la radiactividad cuando fueron a inscribirla en su nuevo colegio.

Y sus nuevos compañeros de clase no hablaban del desastre.

«No sabía por qué la gente no hablaba de ello… ¿Por qué no les importaba? Me sentí muy aislada».

Ya de adulta, volvió a la región costera y ahora trabaja para un grupo que ayuda a mantener la memoria del tsunami.

«Cuando me convertí en víctima del desastre, aprendí que era muy duro», dice Shimizu, quien también ha trabajado con grupos que ofrecen apoyo escolar.

«¡Hay tanta gente que sufre dolor y lucha!», exclama.

«Necesitamos oír sus voces y apoyarlos».

(04/03/2021)

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‘Voy como un peregrino de la paz tras años de guerra y terrorismo’, dice el Papa a iraquíes

La visita del pontífice argentino a Irak estará marcada por la ausencia de multitudes y lo obligará a utilizar casi siempre un automóvil blindado.

El Papa Francisco.

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 08:58

El papa Francisco aseguró este jueves en un video mensaje a los iraquíes que viaja a ese país «como un peregrino de la paz» tras «años de guerra y terrorismo».

«Voy como peregrino (…) a implorar al Señor perdón y reconciliación tras años de guerra y terrorismo (…) y voy entre ustedes como un peregrino de la paz», dijo el pontífice la víspera de su viaje de cuatro días (del 5 al 8 de marzo) a Irak.

Francisco emprende el viernes una visita histórica, bajo enormes medidas de seguridad, a un país confinado por la pandemia y azotado por años de violencia.

«Anhelo conocerlos, ver sus caras, visitar su tierra, antigua y extraordinaria, cuna de la civilización», reconoció el pontífice argentino, quien quiso cumplir el sueño del papa Juan Pablo II, que jamás llegó a realizar.

«Voy como un peregrino de la paz en busca de la fraternidad, animado por el deseo de rezar juntos y caminar juntos también con hermanos y hermanas de otras religiones», recalcó al referirse a un país eminentemente musulmán donde los pocos cristianos que han logrado permanecer han sufrido amenazas y agresiones.

«Conservan en sus ojos las imágenes de casas destruidas e iglesias profanadas, y en el corazón las heridas causadas por los lazos rotos y los hogares abandonados», aseguró al mencionar a las minorías cristianas, que han tenido que conocer «a tantos mártires».

«Que los muchos, demasiados mártires que han conocido nos ayuden a perseverar en la humilde fuerza del amor», clamó.  

La iglesia «los anima a seguir adelante». «No permitamos que prevalezca el terrible sufrimiento que han experimentado y que tanto me entristece», agregó.

Datos

El papa emprende el viernes el viaje número 33 de su pontificado, considerado por la prensa el más arriesgado, durante el cual visitará Bagdad y Erbil, dos ciudades donde recientemente se dispararon cohetes contra intereses estadounidenses.

El pontífice tiene programado también una etapa en Mosul, antiguo bastión de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

La visita del pontífice argentino a Irak estará marcada por la ausencia de multitudes y lo obligará a utilizar casi siempre un automóvil blindado.

El sábado, el papa visitará la antigua Ur, una etapa con fuertes vínculos espirituales, ya que fue cuna del cristianismo, la tierra del profeta Abraham, padre de las tres religiones monoteístas. 

(04/03/2021)

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El ejército birmano ‘debe dejar de asesinar’ a los manifestantes, exige la ONU

Más de 1.700 personas fueron arrestadas de forma arbitraria, al menos 700 de las cuales el miércoles, por haber participado en protestas o en actividades políticas

Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 08:52

La Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, pidió este jueves al ejército birmano que deje de «asesinar» a los manifestantes, en cuyas filas hubo al menos 54 personas muertas y más de 1.700 detenidas desde el 1 de febrero.

«Es odioso que las fuerzas de seguridad disparen munición real contra manifestantes pacíficos en todo el país. Estoy consternada también por los ataques registrados contra el personal médico de los servicios de emergencia y las ambulancias que intentan socorrer a las personas heridas», dijo Bachelet en un comunicado.

«El ejército birmano debe dejar de asesinar y de encarcelar a los manifestantes», agregó la expresidenta chilena, quien conoció en primera persona la detención y la tortura en su país y cuyo padre, Alberto Bachelet, murió detenido, torturado.

La Alta Comisionada indicó que pudo corroborar que 54 personas fueron abatidas por policías y militares desde el golpe de Estado, el pasado 1 de febrero. No obstante, el balance real de muertos podría ser mucho más alto, advirtió la ONU.  

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Datos

De esos 54 casos documentados, al menos 30 personas fueron abatidas en varias ciudades el pasado miércoles. Otra persona murió el martes; 18, el domingo; y cinco, en días anteriores, según Naciones Unidas.  

Además, «informaciones creíbles indican que al menos centenares de personas fueron heridas en las manifestaciones», explicó la Alta Comisionada, aunque matizó que es complicado establecer un balance.

Asimismo, más de 1.700 personas fueron arrestadas de forma arbitraria, al menos 700 de las cuales el miércoles, por haber participado en protestas o en actividades políticas, según la ONU.

Entre estas personas figuran parlamentarios, activistas políticos, escritores, defensores de derechos humanos, docentes, profesionales sanitarios, funcionarios, periodistas y monjes.  

La Alta Comisionada considera que el número real de detenidos probablemente sea mucho mayor, puesto que se realizaron manifestaciones en más de 500 lugares «donde no siempre fue posible seguir el desarrollo de la situación».

«Un buen número de arrestos y detenciones arbitrarias realizados desde el 1 de febrero pueden constituir desapariciones forzadas», señaló Bachelet, que reclamó la liberación inmediata de todos los que fueron detenidos de forma arbitraria

(04/03/2021)

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