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jueves 4 mar 2021 | Actualizado a 14:08

Perú vuelve a confinarse desde el 31 de enero y veta viajes a Brasil

La cuarentena será de cumplimiento obligatorio e inmovilizará a 16,4 millones de habitantes, la mitad de la población del país.

Francisco Sagasti Presidente de Perú

Por AFP

/ 27 de enero de 2021 / 07:47

El presidente interino de Perú, Francisco Sagasti, anunció una cuarentena total para Lima y un tercio del país del 31 de enero al 14 de febrero, y prohibió los vuelos a Brasil, para contener el incremento de casos provocado por la segunda ola de covid-19.

«Durante los últimos días hemos sido testigos del rápido aumento de contagios por covid-19. Todos debemos contribuir a que el sufrimiento no se extienda a nuevas personas», dijo Sagasti al justificar la medida durante un sorpresivo mensaje a la nación.

«En esa línea, hemos aprobado un grupo de medidas focalizadas que tienen como objetivo controlar la expansión de la pandemia», agregó.

La cuarentena será de cumplimiento obligatorio e inmovilizará a 16,4 millones de habitantes, la mitad de la población del país.  

El gobierno dispuso además el cierre de iglesias, casinos y gimnasios. Solo podrán funcionar negocios esenciales, como mercados, farmacias y bancos.

Las regiones involucradas son Lima, Áncash, Pasco, Huánuco, Junín, Huancavelica, Ica, Apurímac y El Callao, donde los casos confirmados se han disparado desde inicios de enero.

En las otras regiones del país, se mantienen las restricciones del toque de queda y la prohibición de reuniones sociales, entre otras medidas.

La segunda ola golpea sin pausa a varias regiones peruanas desde inicios de enero, luego de las fiestas navideñas y fin de año. Los contagios diarios pasaron de un millar a más de cinco mil, y las muertes se dispararon de un promedio de 40 diarias a más de un centenar.  

El gobierno prolongó también hasta el 14 de febrero la prohibición de vuelos de Europa e incluyó a Brasil en la relación debido a la nueva cepa de coronavirus descubierta en ese país.

Perú alcanzó este martes 40.107 muertos por covid-19 tras registrar 220 muertos en las últimas 24 horas, una cifra que no se registraba desde el peor momento de la pandemia entre julio y septiembre.

Los contagios sumaron 1,1 millón, con 4.444 nuevos casos confirmados. 

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El calvario de un Barcelona en busca de luz

El arresto de Bartomeu y los registros en las oficinas del club el lunes en el marco del denominado 'Barçagate' fue el enésimo capítulo de un descenso a los infiernos del Barça

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:43

En medio de una delicada situación económica y con Leo Messi deshojando la margarita sobre su partida, la detención del expresidente barcelonista Josep Maria Bartomeu fue el culmen de un ‘annus horribilis’ para el Barcelona, a tres días de sus elecciones.

El arresto de Bartomeu y los registros en las oficinas del club el lunes en el marco del denominado ‘Barçagate’ fue el enésimo capítulo de un descenso a los infiernos del Barça, a la espera de presidente.

«Es una triple crisis institucional, económica y deportiva de la que no se sale con un par de fichajes y algún título», escribió el martes el director adjunto del diario Sport, Lluis Mascaró.

Cualquiera que sea el ganador de las elecciones del domingo, Joan Laporta, Toni Freixa o Victor Font, «el trabajo del nuevo presidente se antoja un reto gigantesco», añadió Mascaró.

El pase a la final de la Copa del Rey el miércoles al ganar al Sevilla 3-0 en semifinales fue un pequeño bálsamo deportivo tras el golpe de la detención de Bartomeu.

Sospechoso de «delitos de administración desleal y corrupción», fue puesto en libertad provisional, junto a su mano derecha, Jaume Masferrer, mientras continúa la investigación por supuestamente contratar a una empresa para llevar a cabo campañas de desprestigio contra opositores.

Una campaña que también habría ido dirigida contra figuras del club como Gerard Piqué o Leo Messi, que no escondió sus opiniones en varias ocasiones durante esta crisis, acelerada tras la caída en semifinales de la Supercopa de España en enero de 2020.

Cronología de los últimos hechos que ilustran la crisis que vive el FC Barcelona desde enero de 2020 – AFP / AFP

Desencuentros 

La derrota ante el Atlético de Madrid (3-2) precipitó la salida del técnico Ernesto Valverde y su sustitución por Quique Setién, en un movimiento que no mejoró el juego del equipo y acabó provocando un primer conato de incendio con la plantilla y Messi.

El entonces director deportivo del equipo, Eric Abidal, cargó la responsabilidad de la destitución de Valverde en los jugadores, lo que llevó a Leo Messi a pedirle «asumir sus decisiones» y «dar nombres».

Primer desencuentro de la dirección de Bartomeu con el astro argentino, que volvería a resurgir cuando en febrero la radio Cadena Ser destapó el escándalo del ‘Barçagate’.

Bartomeu se apresuró a desmentir estas informaciones, pero el caso llevó a la dimisión de seis directivos y la presentación de una demanda contra la directiva por un grupo de socios.

«Veo raro que pase una cosa así», decía Messi entonces, instando a esperar a la resolución del caso, que esta semana ha vuelto al primer plano.

La marejada institucional fue a más con la llegada de la pandemia y el parón del fútbol, que cegó varias líneas de ingresos del Barcelona.

El Barça tuvo que reducir el salario de sus jugadores y acabó la temporada con pérdidas de 97 millones de euros (114 millones de dólares), a lo que se añade una ingente deuda de 1.173 millones de euros (1.426 millones de dólares).

Sin ganar nada desde abril de 2019 en lo deportivo, a la vuelta del confinamiento el Barça vio como el Real Madrid se llevaba LaLiga y el Bayern de Múnich lo barría en cuartos de Champions con el famoso 8-2.

Pendientes de Messi 

El argentino Lionel Messi
El argentino Lionel Messi

Todavía sacudidos por ese golpe, Messi pidió públicamente salir del club, antes de dar marcha atrás, pero el capitán azulgrana, que vio como su amigo Luis Suárez salía por la puerta de atrás, sigue manteniendo la incertidumbre sobre su futuro a cuatro meses del final de su contrato.

«A día de hoy, estoy centrado en cómo termina la temporada, decidiré entonces», afirmaba el astro argentino en diciembre.

El curso actual empezó a trancas y barrancas con algunas derrotas sonadas y lesionados de renombre, pero desde las navidades, el equipo se ha ido fortaleciendo de la mano de Ronald Koeman, remontando en LaLiga, donde ya es segundo, y con una final de Copa en el bolsillo.

«Hay futuro y horizonte. Esta brillante eliminatoria contra el Sevilla así lo dice», asegura este jueves el director adjunto de Mundo Deportivo, Josep María Artell, en su columna.

«Koeman está sacando esto adelante», afirma el presidente de honor de As, Alfredo Relaño.   Mezclando juventud con veteranía en una plantilla sin grandes refuerzos, Koeman está creando un grupo sólido en el terreno de juego, que sueña con remontar en Champions ante el PSG.

Ahora ya solo queda esperar al domingo a tener un nuevo presidente, que traiga calma también en lo institucional.

(04/03/2021)

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Nuevas manifestaciones en Birmania pese a la sangrienta represión

Los transeúntes caminaban sobre carteles del jefe de la junta Min Aung Hlaing, pegados en el suelo, un ardid para molestar a las fuerzas del orden que no osarán hacer lo mismo.

Una manifestación contra el golpe militar en Yangon, el 4 de marzo de 2021

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:31

Los birmanos volvieron a protestar este jueves en las calles del país pese al miedo, al día siguiente de la represión más sangrienta desde el golpe de Estado militar que dejó al menos 38 muertos, según la ONU.

En Rangún, la capital económica, se formaron pequeños grupos. «Estamos unidos», corearon los manifestantes, protegidos detrás de barricadas construidas con viejos neumáticos, ladrillos, sacos de arena, bambú y alambre de púas.

No lejos de allí, los comerciantes trataban de vender rápidamente su mercancía. «Es peligroso permanecer aquí. La policía y el ejército disparan también en las calles. Más vale regresar a casa y volver a salir de noche», contó a la AFP un vendedor de comida.

«Ayer fue un día horrible (…) Es muy triste constatar que el ejército birmano no ha cambiado» después de 60 años, dijo a la AFP la activista Thinzar Shunlei Yi, quien continuará protestando en San Chaung, un barrio de Rangún.

Los transeúntes caminaban sobre carteles del jefe de la junta Min Aung Hlaing, pegados en el suelo, un ardid para molestar a las fuerzas del orden que no osarán hacer lo mismo.

El ejército parece más determinado que nunca a apagar los vientos de revuelta que soplan en el país desde el golpe de Estado del 1 de febrero contra el gobierno civil de Aung San Suu Kyi.

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‘Todo va a ir bien

El miércoles, las fuerzas de seguridad dispararon munición real en varias ciudades para dispersar las manifestaciones prodemocracia. Las imágenes difundidas en las redes sociales muestran a manifestantes cubiertos de sangre y heridos de bala en la cabeza.

Al menos 38 personas perdieron la vida, según la emisaria de la ONU para Birmania, la suiza Christine Schraner Burgener.

Más de 50 civiles han muerto, así como un policía, y decenas han resultado heridos desde el golpe. Entre las víctimas, cuatro menores, entre ellos un adolescente de 14 años, según la oenegé Save the Children.

Los birmanos siguen enterrando a sus muertos.

Una muchedumbre se congregó el jueves en Mandalay, segunda ciudad del país, para los funerales de una joven de 19 años, muerta la víspera. «No habrá perdón para vosotros hasta el fin del mundo», coreó la muchedumbre, reunida en torno al féretro cubierto de flores.

Ma Kyay Sin se convirtió en un símbolo en el país. En una foto tomada poco antes de que un disparo acabara con su vida se la puede ver con una camiseta con un mensaje que se volvió viral en las redes sociales: «Todo va a ir bien».

El partido de Aung San Suu Kyi anunció que pondrá las banderas a media asta en respeto a los muertos.

(04/03/2021)

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Una década después de Fukushima, la industria nuclear de Japón está estancada

El gobierno todavía espera revitalizar el sector, en parte para reducir la dependencia del país de las importaciones de energía y también para cumplir el objetivo de neutralidad de carbono para 2050

Un reactor de la planta de energía nuclear de TEPCO) en Fukushima Daiichi luego del tsunami de de 2011

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:22

Diez años después de la catástrofe de Fukushima, la industria nuclear de Japón sigue paralizada, ya que la mayoría de los reactores del país están apagados o en vías de desmantelamiento.

El gobierno todavía espera revitalizar el sector, en parte para reducir la dependencia del país de las importaciones de energía y también para cumplir el objetivo de neutralidad de carbono para 2050.

Mapa que muestra las inundaciones en Ishonomaki, Japón, que provocó el tsunami del 11 de marzo 2011 – AFP / AFP

¿Cuál es la situación en Fukushima? 

Unas 5.000 personas siguen trabajando diariamente en la planta nuclear de Fukushima Daiichi, donde cuatro reactores resultaron gravemente dañados el 11 de marzo de 2011 por el tsunami generado por un fuerte terremoto.

Los amasijos de hierros y el reactor 1 cuyo techo quedó destruido durante el desastre recuerdan la violencia de la catástrofe. Los contadores móviles de radiactividad Geiger siguen pitando incesantemente en la planta.

Los alrededores de los reactores se han limpiado, se han construido nuevos diques de cemento y se han retirado las varillas de combustible intactas con grúas gigantes.

Pero lo más difícil sigue pendiente: extraer cerca de 900 toneladas de combustible fundido mezclado con otros escombros altamente radiactivos.

La pandemia ha atrasado la construcción de un brazo robótico especial en Reino Unido, aplazando el proceso de extracción un año, hasta 2022.

Pero doce meses no es nada en un proceso de desmantelamiento que llevará al menos entre 30 y 40 años.

Por suerte, el sismo de magnitud 7,3 que golpeó a la región en la noche del 13 de febrero pasado no provocó un tsunami ni causó mayores daños, ni siquiera en la planta de Fukushima.

Sin embargo, aceleró el descenso del nivel del agua de enfriamiento en varios reactores, constató la compañía explotadora Tepco. Aunque la situación está bajo control, afirma el grupo, ya que el agua se mantiene en un circuito cerrado y bombeada.

El agua subterránea de las montañas de los alrededores que penetra en el subsuelo por debajo de los reactores haciéndose radiactiva fue uno de los mayores problemas, pero ha sido mitigado por la instalación bajo los reactores de un «muro de hielo» de 30 metros de profundidad y 1,5 km de longitud.

Pero la lluvia ha generado en 2020 unos 140 m3 diarios de agua radiactiva en la planta.

Esta agua contaminada, que sigue conteniendo tritio tras la filtración, se guarda en cientos de tanques azules, grises y crema en la planta, donde empieza a faltar espacio.

Como para el verano boreal de 2022 ya no habrá lugar disponible para seguir almacenándola, la solución es verterla progresivamente al mar, pero el gobierno todavía no hecho oficial esta decisión que es políticamente muy sensible.

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¿Qué papel juega ahora la energía nuclear?

Solo nueve reactores están funcionando en la actualidad, frente a los 54 que había en marzo de 2011. 24 se van a desmantelar.

Todos los reactores de Japón fueron paralizados tras el accidente para reforzar drásticamente la normativa nacional sobre seguridad nuclear.

La energía nuclear generó el 6,2% de la electricidad en Japón en 2019, frente al 30% antes del accidente, según datos oficiales.

El actual objetivo del gobierno es que para 2030 el 20-22% de la energía sea de fuente nuclear, aunque muchos expertos lo ven imposible.

Datos sobre el terremoto seguido de un tsunami en Japón en 2011, que dejó más de 18.400 muertos o desaparecidos – AFP / AFP

¿Por qué apostar por el polémico sector?

La mayoría de los japoneses están en contra de la energía nuclear después del trauma que dejó el desastre de Fukushima, y las comunidades situadas cerca de las plantas han presentado decenas de querellas en un intento de impedir que vuelvan a ponerse en marcha.

Las nuevas normas de seguridad nacional, los desmantelamientos y el mantenimiento de las centrales han disparado los costes.

A principios de 2020, la agencia de prensa japonesa Kyodo calculó estos costes en 13,4 billones de yenes (unos 129.000 millones de dólares, 106.000 millones de euros). Pero esta estimación no incluye el coste de desmantelar Fukushima Daiichi ni la descontaminación de la región, probablemente más altos.

«El futuro de la energía nuclear es muy sombrío», dice Takeo Kikkawa, un experto en energía y profesor de la Universidad Internacional de Japón. Como mucho, será una energía de transición ya que no se prevé renovar el parque nuclear, asegura.

Algunas empresas japonesas en el sector han empezado a invertir en energías renovables, un sector mucho más rentable.

En junio pasado, Tepco anunció que invertirá 2 billones de yenes (unos 18.000 millones de dólares, 16.000 millones de euros) en los próximos 10 años para incrementar la capacidad de la energía verde, y Toshiba y Hitachi han abandonado en los últimos años proyectos de energía nuclear en Reino Unido.

(04/03/2021)

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Los niños del tsunami en Japón, marcados para siempre por la tragedia

La tragedia fue una de las peores del triple desastre, que dejó en total 18.500 muertos y desparecidos

Un edificio en la central nuclear de Fukushima Daiichi destruido por el tsunami

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 09:08

Yuto Naganuma mira ensimismado mientras la helada brisa del mar sopla por encima de las paredes destruidas del colegio donde perdió a su hermano pequeño en el devastador tsunami del 2011 en Japón.

Han pasado diez años y Naganuma y otros como él son parte de una generación cuyas cortas vidas fueron forjadas por lo que se conoce en Japón como el triple desastre: un poderoso terremoto que provocó un aterrador tsunami y el peor accidente nuclear desde Chernóbil.

Los niños del tsunami perdieron familias, casas, escuelas y comunidades enteras. La experiencia llevó a algunos a trabajar en la sensibilización sobre desastres o a ayudar a niños como ellos que han vivido con la tragedia.

Una década después la tragedia que sufrió Naganuma está muy presente.

«Perdí a mi familia, a mi comunidad. Cosas que construyeron quién soy. Sentí que el tsunami se llevó la mitad de mi cuerpo», dice afuera del colegio de enseñanza primaria Okawa en el noreste de Japón, donde murió su hermano de ocho años.

Fue uno de los 74 niños y 10 profesores que perdieron la vida barridos porque el personal de colegio no logró evacuarlos a pisos superiores. La tragedia fue una de las peores del triple desastre, que dejó en total 18.500 muertos y desparecidos.

Naganuma tenía 16 años en la época, pero se echó la culpa de la pérdida.

Dos días antes del terremoto de magnitud 9, sintió un temblor de 7,3 en la playa local, que después interpretó como una advertencia fallida.

«Siento que quizá mi hermano no hubiera muerto. Si hubiese advertido a la gente de la comunidad, quizá nadie hubiera muerto», dice a la AFP mientras mira las aulas destrozadas.   Su abuela y su bisabuela también murieron en el tsunami, cuando esperaban el autobús del colegio de su hermano.

«Estoy lleno de remordimientos», dice. «Dejé que llegara el día sin hacer nada».

Datos sobre el terremoto seguido de un tsunami en Japón en 2011, que dejó más de 18.400 muertos o desaparecidos – AFP / AFP

Vivir entre desastres

Después de la tragedia, Naganuma trató de hacer una vida normal, pero luchaba con la culpa del superviviente, preguntándose por qué se había salvado.

Se inscribió en un curso para ser profesor en una universidad de otra región, pero se trasladó a un centro más cerca de su casa para estudiar gestión de desastres.

Ahora hace visitas guiadas al colegio y conferencias sobre la preparación para los desastres.

En Japón y en otros lugares, «todos vivimos entre desastres», dice.

«La probabilidad de sobrevivir cuando nos enfrentamos al desastre siguiente cambia significativamente en función de cómo utilizamos ese tiempo», dice.

Nayuta Ganbe, de 21 años, se ha ido abriendo poco a poco a hablar de la experiencia del tsunami.

Se refugió en su escuela con su madre y una hermana después de la alarma de tsunami tras el terremoto.

Tenían que ir a la tercera planta, pero Ganbe fue a recoger los zapatos que había dejado a la entrada como hacen los estudiantes japoneses.

Cuando sujetaba la puerta para que entrasen cinco personas que venían al colegio, un torrente de agua mezclada con lodo viscoso lleno de escombros y vehículos, los golpeó.

Ganbe estaba en un piso un poco más arriba pero el agua, «espesa como la mayonesa», se abalanzó sobre él.

«Fue como si el agua hubiera agarrado mis tobillos», explica.

Un hombre al que arrastraba la corriente gritaba y estiraba el brazo hacia Ganbe, que se quedó paralizado con la masa de agua.

«Cuando la punta de los dedos desapareció, reaccioné», dice.

El después del desastre fue apenas menos traumático. Ganbe recuerda que encontró un cuerpo días después, y una extremidad de otro cuando caminaba al colegio, una experiencia frecuente para los niños en esa zona en aquella época.

La cobertura mediática hacía hincapié en el civismo de los evacuados y la solidaridad nacional, pero Ganbe vio a adultos saltarse las filas en busca de alimentos, o empujar a los niños. Durante varios días después del tsunami no comió nada.

A los alumnos se les aconsejaba que no hablaran de los amigos «desaparecidos» y algunos tuvieron ataques de pánico.

«Antes de darte siquiera cuenta, se volvió normal no hablar de ello», dice.

Pero tres años después del desastre, le pidieron que hiciera una disertación y empezó a procesar sus memorias, reviviendo aquellas escenas y pasando noches sin dormir.

Mapa que muestra las inundaciones en Ishonomaki, Japón, que provocó el tsunami del 11 de marzo 2011 – AFP / AFP

Desgarrada

Ahora estudia sociología del desastre, investiga lo que hace que la gente suela tomar los pasos adecuados para salvarse cuando golpea la crisis, y habla a grupos en todo el país, en parte para preservar la memoria que teme que se vaya desvaneciendo.

«En 20 años más quizá veamos a gente de 20 años, que nació después del desastre, irse de esta ciudad sin saber nada del mismo», afirma.

El tsunami marcó no solo a los niños que atrapó en su camino, sino también a los afectados por el desastre de Fukushima Daiichi.

Hazuki Shimizu vivía en Namie, a pocos kilómetros de los reactores que se fundieron cuando el tsunami colapsó el sistema de enfriamiento de la planta.

Huyó de su casa con su madre y su hermana el 12 de marzo, y acabó en Chiba, en las afueras de Tokio.

«Estaba literalmente desgarrada», recuerda mientras veía cómo se preparaba el desastre en la distancia. «No podía hacer nada».

En el ayuntamiento local, su familia tuvo que permanecer en el aparcamiento y ser controlada con los contadores Geiger que miden la radiactividad cuando fueron a inscribirla en su nuevo colegio.

Y sus nuevos compañeros de clase no hablaban del desastre.

«No sabía por qué la gente no hablaba de ello… ¿Por qué no les importaba? Me sentí muy aislada».

Ya de adulta, volvió a la región costera y ahora trabaja para un grupo que ayuda a mantener la memoria del tsunami.

«Cuando me convertí en víctima del desastre, aprendí que era muy duro», dice Shimizu, quien también ha trabajado con grupos que ofrecen apoyo escolar.

«¡Hay tanta gente que sufre dolor y lucha!», exclama.

«Necesitamos oír sus voces y apoyarlos».

(04/03/2021)

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‘Voy como un peregrino de la paz tras años de guerra y terrorismo’, dice el Papa a iraquíes

La visita del pontífice argentino a Irak estará marcada por la ausencia de multitudes y lo obligará a utilizar casi siempre un automóvil blindado.

El Papa Francisco.

Por AFP

/ 4 de marzo de 2021 / 08:58

El papa Francisco aseguró este jueves en un video mensaje a los iraquíes que viaja a ese país «como un peregrino de la paz» tras «años de guerra y terrorismo».

«Voy como peregrino (…) a implorar al Señor perdón y reconciliación tras años de guerra y terrorismo (…) y voy entre ustedes como un peregrino de la paz», dijo el pontífice la víspera de su viaje de cuatro días (del 5 al 8 de marzo) a Irak.

Francisco emprende el viernes una visita histórica, bajo enormes medidas de seguridad, a un país confinado por la pandemia y azotado por años de violencia.

«Anhelo conocerlos, ver sus caras, visitar su tierra, antigua y extraordinaria, cuna de la civilización», reconoció el pontífice argentino, quien quiso cumplir el sueño del papa Juan Pablo II, que jamás llegó a realizar.

«Voy como un peregrino de la paz en busca de la fraternidad, animado por el deseo de rezar juntos y caminar juntos también con hermanos y hermanas de otras religiones», recalcó al referirse a un país eminentemente musulmán donde los pocos cristianos que han logrado permanecer han sufrido amenazas y agresiones.

«Conservan en sus ojos las imágenes de casas destruidas e iglesias profanadas, y en el corazón las heridas causadas por los lazos rotos y los hogares abandonados», aseguró al mencionar a las minorías cristianas, que han tenido que conocer «a tantos mártires».

«Que los muchos, demasiados mártires que han conocido nos ayuden a perseverar en la humilde fuerza del amor», clamó.  

La iglesia «los anima a seguir adelante». «No permitamos que prevalezca el terrible sufrimiento que han experimentado y que tanto me entristece», agregó.

Datos

El papa emprende el viernes el viaje número 33 de su pontificado, considerado por la prensa el más arriesgado, durante el cual visitará Bagdad y Erbil, dos ciudades donde recientemente se dispararon cohetes contra intereses estadounidenses.

El pontífice tiene programado también una etapa en Mosul, antiguo bastión de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

La visita del pontífice argentino a Irak estará marcada por la ausencia de multitudes y lo obligará a utilizar casi siempre un automóvil blindado.

El sábado, el papa visitará la antigua Ur, una etapa con fuertes vínculos espirituales, ya que fue cuna del cristianismo, la tierra del profeta Abraham, padre de las tres religiones monoteístas. 

(04/03/2021)

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