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jueves 15 abr 2021 | Actualizado a 09:49

La muerte que inició la saga trágica del COVID-19 en México

Pocos imaginaban que México, de 126 millones de habitantes, se convertiría en el tercer país más enlutado por la pandemia en números absolutos, después de Estados Unidos y Brasil.

Adriana Meneses, de 45 años, viuda de Carlos Hernández, primera persona en morir por COVID-19 en México, muestra una fotografía de él en su casa en Los Reyes

Por AFP

/ 26 de marzo de 2021 / 14:34

«Somos parte de la estadística», se duele Adriana, viuda de Carlos, primer eslabón de la cadena de muerte del COVID-19 en México, que acaba de sobrepasar las 200.000 víctimas.

Carlos Hernández falleció el 18 de marzo de 2020, una semana antes de cumplir 42 años y tras permanecer en un hospital donde los médicos apenas entendían a lo que se enfrentaban.

«Hoy en México falleció la primera persona con COVID-19», anunciaba entonces el gobierno. Era solo el inicio de una estela trágica que el jueves llegó a 200.211 muertos.

Un año después, Adriana Meneses sigue ahogada en dolor y preguntándose «¿cómo pudo pasar esto?».

Cuando escuchó a su marido quejarse de dolores articulares, lo atribuyó a las horas que habían pasado de pie durante un concierto de la banda sueca de heavy metal Ghost, el 3 de marzo en Ciudad de México. Pero la pesadilla apenas comenzaba.

Pocos imaginaban que México, de 126 millones de habitantes, se convertiría en el tercer país más enlutado por la pandemia en números absolutos, después de Estados Unidos y Brasil.

«¡No lo hagas!»

Carlos, que padecía diabetes y sobrepeso, trabajaba de forma independiente en la iluminación de avisos publicitarios. El show de Ghost fue el adelanto del cumpleaños que planeaba celebrar con un asado familiar.

Antes de enfermar también había estado en la zona de aduanas del aeropuerto de Ciudad de México supervisando un trabajo, recuerda Adriana, de 45 años, intentando explicar el contagio.

Un médico privado le diagnosticó neumonía, pero los síntomas empeoraron y, tras dar positivo al coronavirus, terminó intubado en un hospital público.

«Nunca pensamos que pasaría lo que pasó», relata Ana Hernández, hermana de Carlos, que entre lágrimas revive el miedo que la invadió cuando le anunciaron que lo intubarían.

«¡No lo hagas, por favor!», cuenta que le rogó a Carlos, quien ya había firmado la autorización.    

Mal desconocido

Tres días después, entre lo que la familia llama «negligencia» y una falta de insumos médicos, llegó lo peor: la muerte.

«Fue culpa del COVID-19», le dijo el médico a la hermana, quien recuerda los intentos del doctor para explicarle que era un «virus nuevo» y no sabían «cómo tratarlo».

«Fuimos acosados y señalados por los vecinos, y en las redes sociales, amenazados con quemar nuestra casa (…) Hoy, desafortunadamente, somos parte de la estadística», comenta por su parte la viuda.

Un año después, la familia intenta sobreponerse a la pérdida. Adriana, que también resultó contagiada pero superó la enfermedad, ha tomado las riendas del hogar junto con su hijo de 18 años.

A modo de tributo, quiere montar un pequeño altar en la sala con las guitarras de Carlos, un amante del rock con quien estuvo casada 22 años. También mantiene intacto el rincón donde éste disfrutaba preparando cócteles.

«Era un tipazo y siempre nos enseñó a sortear las adversidades. Eso es justo lo que estamos haciendo ahora que no está», expresa melancólica Adriana.

(26/03/2021)

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Miembros de la familia real británica no llevarán uniforme en funeral de Felipe

La reina Isabel II decidió que todos asistan vestidos de civil para no enfatizar en la pérdida de títulos.

La reina Isabel II, Meghan y Enrique

Por AFP

/ 15 de abril de 2021 / 09:38

Los miembros de la realeza británica vestirán de civil en el funeral del príncipe Felipe para evitar mostrar qué príncipes tienen derecho a uniforme militar, pensando especialmente en Enrique que abandonó la monarquía hace un año, informaron el jueves medios locales.

El duque de Edimburgo, fallecido el pasado viernes, será enterrado el sábado en el castillo de Windsor, unos 50 km al oeste de Londres, y debido a la pandemia solo podrán asistir al funeral 30 personas, en su mayoría familiares cercanos.

Según el diario The Sun y otros medios, la reina Isabel II decidió que todos asistan vestidos de civil. De lo contrario, el funeral habría enfatizado la pérdida de títulos militares honoríficos de Enrique, nieto de la reina de 36 años y excapitán del ejército británico, tras su estrepitosa salida de la monarquía en 2020.

Enrique, duque de Sussex y sexto en la línea sucesoria, fue despojado de sus títulos militares después de abandonar sus funciones oficiales como miembro de la familia real y mudarse a California con su esposa, la exactriz estadounidense Meghan Markle.

Aunque efectuó dos misiones en Afganistán, sólo se le permite llevar un traje con medallas de servicio. Otro posible conflicto es el del tercer hijo de la monarca, el príncipe Andrés, expiloto de helicópteros de la Marina Real que participó en la guerra de las Malvinas de 1982.

Andrés, de 61 años, fue apartado de la vida pública tras el escándalo provocado por su amistad con el difunto financiero pederasta estadounidense Jeffrey Epstein.

El duque de York debía haber recibido el rango honorífico de almirante por su 60 cumpleaños, pero el nombramiento quedó en suspenso.

Según el diario The Daily Telegraph los miembros de la familia real mantuvieron «intensas discusiones» preocupados por avergonzar a la familia si Enrique y Andrés -los únicos miembros de la realeza que sirvieron en el frente- no llevaban uniforme y otros sí.

Según este periódico conservador la decisión recayó en última instancia en la reina, quien según The Sun «intervino personalmente» para sugerir la norma de vestir de civil.

La decisión permitirá a la familia real presentar un frente unido, al menos en lo que respecta a la indumentaria, mientras que el funeral tendrá un fuerte elemento militar debido al pasado del príncipe Felipe como comandante de marina.

La participación de Enrique en la ceremonia será su primera aparición pública con la realeza desde que él y Meghan, de 39 años, concedieron una explosiva entrevista televisiva en la que acusaron de racismo a algún miembro no identificado de la familia.

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Cultivo en arena para contrarrestar la escasez de agua en Túnez

Los ramlis son parcelas arenosas creadas en el siglo XVII por la diáspora andaluza.

Sistemas agrícolas de Túnez

Por AFP

/ 15 de abril de 2021 / 09:34

Las patatas, lechugas y cebollas crecen en parcelas arenosas a orillas del mar en un pueblo de Túnez, donde los agricultores intentan preservar una técnica de riego ancestral que despierta interés a medida que se intensifica la escasez de agua en el norte de África.

«No es una tierra que cultivemos por la rentabilidad, sino por el arte y el placer», clama Ali Garci, un profesor jubilado de 61 años, que explota una hectárea de tierra heredada de su familia, en Ghar el Melh, un pueblo de pescadores situado a unos 60 km de la capital de Túnez.

Los «ramlis», estas parcelas arenosas creadas en el siglo XVII por la diáspora andaluza para paliar la falta de tierras cultivadas y de agua dulce, alimentan a los habitantes de la zona.

Estos cultivos sobre arena, que abarcan unas 200 hectáreas, fueron inscritos el año pasado en el patrimonio agrícola mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que los considera «únicos en el mundo».

Una forma de incentivar a los aproximadamente 300 agricultores para que cuiden este patrimonio amenazado y por el que pocos jóvenes parecen interesados.

Medio ambiente

Entre mar y acantilados, la costa mediterránea de Ghar el Melh está bordeada por lagunas de agua salada. El agua de lluvia fluye desde las colinas hasta las tierras arenosas que rodean las lagunas, donde permanece atrapada sobre una capa de agua salada.

Las verduras plantadas hunden sus raíces hasta esta fina capa de agua dulce, que sube hacia la arena dos veces al día empujada por las mareas.

«Es como si el mar estuviera amamantando a sus hijos», explica Abdelkarim Gabarou, quien practica el cultivo en la arena desde hace 46 años.
Para preservarlas del viento y la erosión, las parcelas están protegidas por barreras de juncos y miden como mucho cuatro metros de ancho.

Este sistema permite cultivar todo el año sin riego artificial, produciendo hasta 20 toneladas por hectárea y sin recurrir a las reservas naturales.

Las verduras tienen un sabor peculiar y la demanda es bastante alta, pero carecen de una denominación de origen, lamentan los agricultores, que venden sus productos en la zona y en Túnez al mismo precio que los cultivados en la tierra.

«Dependemos totalmente del agua de lluvia, que nos permite vivir. Intentamos preservarla lo más naturalmente posible», explica Ali.

Los agricultores de Ghar el Melh viven con la preocupación constante de preservar este sistema «frágil», amenazado sobre todo por los cambios climáticos que acentúan la irregularidad de las precipitaciones y elevan el nivel del mar.

Para que las raíces de las cebollas, lechugas o remolachas lleguen al agua dulce pero no a la salada, la capa de arena debe tener exactamente 40 cm.

Por eso el aumento del nivel del mar corre el riesgo de alterar este sistema natural, explica Raoudha Gafrej, experta en recursos hídricos y cambio climático.

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Rusia considera ‘inevitable’ responder con sanciones a decisión de EEUU

La UE expresó su solidaridad con EEUU por el impacto de cibertaques que investigaciones realizadas en Washington atribuyen a Rusia

María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia

Por AFP

, / 15 de abril de 2021 / 09:25

Rusia prometió este jueves una respuesta «inevitable» a las sanciones decretadas por Estados Unidos en su contra, y convocó al embajador estadounidense en Moscú para una «conversación difícil».

«Estados Unidos no está listo a aceptar la realidad objetiva de un mundo multipolar, sin hegemonía estadounidense (…) Un comportamiento agresivo de este tipo recibirá una fuerte respuesta. La respuesta a la sanciones será inevitable», declaró la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajárova.

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La UE se solidariza con EEUU

La Unión Europea expresó este jueves su solidaridad con Estados Unidos por el impacto de cibertaques que investigaciones realizadas en Washington atribuyen a Rusia y que tuvieron efectos incluso en países europeos, según una nota del jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell.

«La Unión Europea y sus Estados miembros expresan su solidaridad con Estados Unidos por el impacto de las actividades cibernéticas maliciosas, en particular la operación contra SolarWinds que, según evaluación de Estados Unidos, ha sido llevada a cabo por Rusia», apuntó Borrell en su nota.

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Comunidad internacional busca aumentar masivamente producción de vacunas anti COVID-19

Impulsados por sus opiniones públicas, los dirigentes de los países ricos compran lo que puede comprarse y aspiran a tasas de vacunación que superan con creces sus poblaciones prioritarias

Vacuna contra coronavirus

Por AFP

/ 15 de abril de 2021 / 09:13

¿Cómo reducir la desigualdad de la vacunas anti COVID-19? La cuestión afecta a la comunidad internacional ya que los países que tienen dinero siguen inmunizando a sus poblaciones, privando a los Estados menos afortunados del acceso a dosis aún demasiado escasas.

Ngozi Okonjo Iweala, nueva directora de la Organización Mundial del Comercio, hizo de este tema una prioridad.

El miércoles, reunió a unos 50 representantes de todas las partes interesadas -fabricantes, proveedores, funcionarios gubernamentales, instituciones internacionales, etc- para aclarar las cosas e identificar los obstáculos a un aumento de la producción de vacunas, con el fin de detener una pandemia que ha causado al menos 2,96 millones de muertes desde hace 15 meses.

Los llamados a compartir mejor las dosis de vacunas para proteger a los profesionales de la salud y a las personas más vulnerables de todo el mundo quedaron en la nada.  

Impulsados por sus opiniones públicas, los dirigentes de los países ricos compran lo que puede comprarse y aspiran a tasas de vacunación que superan con creces sus poblaciones prioritarias. 

El viernes, el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se sublevó contra esta «brecha» en el acceso a las vacunas con una fórmula impactante: 1 de cada 4 personas vacunadas en algunos países ricos, frente a 1 de cada 500 en algunos países pobres.  

Una competición por las dosis que afecta hasta el sistema Covax, que debe garantizar una distribución equitativa, en particular, a 92 países pobres.

Datos

Los obstáculos para aumentar la producción de vacunas son muchos, entre ellos la complejidad del proceso, que puede implicar la utilización de cientos de ingredientes provenientes de muchos países.

Las dificultades de AstraZeneca para su producción en Europa fueron noticia, mientras que en Estados Unidos un error cometido por un subcontratista de Johnson&Johnson echó a perder 15 millones de dosis.

Desarrolladas en un tiempo récord, la docena de vacunas ya en uso han llevado a un aumento exponencial de la producción que, a su vez, condujo a la escasez de materias primas.

(15/04/2021)

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Kenia busca el próximo virus mortal entre dromedarios reacios a los hisopos

En el caso del MERS-CoV el virus se transmitió a las personas a través del estrecho contacto con este rumiante, causando cientos de muertos en el mundo entre 2012 y 2015.

Dromedario en el desierto

Por AFP

/ 15 de abril de 2021 / 09:12

En una reserva natural de Kenia, un dromedario refunfuña cuando un veterinario hace girar un hisopo gigante en su fosa nasal. Una prueba PCR para detectar un primo del COVID-19, el MERS, que algún día podría causar la próxima pandemia mundial.

Resulta que al dromedario, de dos metros de alto y 300 kilos de peso, tampoco le gusta que le hagan la prueba del coronavirus. Gruñe y forcejea. Tres camelleros lo sujetan por el cuello, el hocico y la cola mientras un veterinario con bata azul realiza rápidamente la prueba.

«Tomar una muestra del animal es difícil porque nunca se sabe lo que puede pasar (…) si lo haces mal, puede ser incluso peor porque te puede dar un golpe, morderte», explica Nelson Kipchirchir, veterinario de la reserva natural de Kapiti.

En esta brumosa mañana, uno de los camelleros recibe una coz durante las muestras nasal y sanguínea efectuadas a 10 de los 35 dromedarios de Kapiti.

En esta inmensa llanura de 13.000 hectáreas perteneciente al Instituto Internacional de Investigaciones Pecuarias (ILRI), cuya sede mundial está en Nairobi, conviven animales salvajes y rebaños de ganado, dedicados a la investigación.

El ILRI comenzó a estudiar los dromedarios de Kenia en 2013, un año después de la aparición de un virus preocupante en Arabia Saudita: el MERS-CoV, el coronavirus causante del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio.

Con la pandemia de COVID-19 el mundo descubre el alcance de las zoonosis, estos virus transmitidos por animales que representan el 60% de las enfermedades infecciosas humanas, según la OMS. El abanico es amplio: murciélagos, pangolines, aves de corral.

En el caso del MERS-CoV, según la OMS, el virus se transmitió a las personas a través del estrecho contacto con este rumiante, dando lugar a una epidemia que causó cientos de muertos en el mundo entre 2012 y 2015, sobre todo en Arabia Saudita.

El virus causa síntomas similares al COVID-19 (fiebre, tos, dificultad para respirar a las personas y un ligero resfriado a los dromedarios) pero es mucho más letal, porque mata a uno de cada tres enfermos.

Animales

En Kenia el dromedario tiene mucho éxito. Los consumidores aprecian su leche y su carne y los pastores nómadas de las regiones áridas están satisfechos con su adaptación al calentamiento global.

«El dromedario es muy importante», afirma Isaac Mohamed, uno de los camelleros de Kapiti.

«En primer lugar, no puede morir en caso de sequía. En segundo, puede aguantar 30 días sin beber», detalla este hombre delgado originario del extremo norte, en las fronteras de Etiopía y Somalia, unas zonas donde abundan los camélidos.

A pesar de que cuenta con unos 3 millones, Kenia todavía no conoce bien a este animal. En los laboratorios del ILRI en Nairobi, la bióloga Alice Kiyong’a recibe regularmente muestras de dromedarios de distintas regiones de Kenia. Con una pipeta, reactivos y máquinas, analiza cada una para detectar la presencia del MERS, inicialmente transmitido por el murciélago.

Una investigación de 2014 reveló la existencia de anticuerpos contra el MERS en el 46% de los dromedarios estudiados, pero solo en el 5% de las personas (de los 111 camelleros y trabajadores de mataderos hubo seis positivos).

«El MERS que tenemos actualmente en Kenia no se transmite fácilmente a los seres humanos», en comparación con el MERS de Arabia Saudita, más contagioso, concluye.

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