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viernes 23 abr 2021 | Actualizado a 01:40

Argentina recibe otro millón de vacunas anticovid-19 y busca apurar campaña

Se espera además para el viernes el arribo del undécimo embarque con dosis de Sputnik V, la vacuna elaborada por el laboratorio ruso Gamaleya

Foto: Télam

/ 1 de abril de 2021 / 17:23

Un cargamento de un millón de dosis de la vacuna Sinopharm, elaborada en China, arriba este jueves a Buenos Aires, para sumarse a la campaña de vacunación contra el covid-19 en Argentina, que se enfrenta a un fuerte aumento de contagios.

«Pongo todo mi esfuerzo para que lleguen las vacunas cuanto antes, no voy a aflojar. Tenemos que hacer todo el esfuerzo en vacunar a nuestros adultos mayores», declaró este jueves el presidente Alberto Fernández a radio 10.

Con la llegada del millón de dosis este jueves, Argentina contará con 6.768.540 dosis, de las cuales 5,1 millones fueron distribuidas por todo el país y cuatro millones ya fueron aplicadas, informó un comunicado de Presidencia.

Se espera además para el viernes el arribo del undécimo embarque con dosis de Sputnik V, la vacuna elaborada por el laboratorio ruso Gamaleya. En 10 vuelos anteriores, se enviaron desde Rusia un total de 3.969.000 dosis.

El gobierno pretende apurar la campaña para llegar a fines de abril con la población de mayor riesgo y la más expuesta ya vacunada, dijo Fernández, en momentos en que preocupa el fuerte aumento de casos y la aparición de las nuevas variantes en el país.

«Creemos que empezamos la segunda ola, con un aumento sostenido de casos, lo que genera preocupación», dijo este jueves la ministra de Salud, Carla Vizzotti, a radio AM530.

Ni fábricas ni aulas

El gobierno analiza nuevas restricciones pero quiere evitar el duro confinamiento de 2020, que profundizó la recesión que llevaba dos años cuando asumió el mandatario en diciembre 2019.

«No es en una fábrica, no es en un aula tampoco donde se dan los contagios. Nosotros sabemos que las actividades productivas con protocolos no son fuentes de contagios. Es en los momentos de descanso, cuando bajan los cuidados», afirmó la ministra Vizzotti.

Las fronteras aéreas y terrestres están cerradas a los turistas extranjeros, pero decenas de miles de argentinos se desplazan por el país en este fin de semana largo de Semana Santa.

El miércoles hubo 16.056 contagios, 7.000 más que una semana antes y el nivel más alto desde el 21 de octubre de 2020, cuando registró 18.326 casos en un día en medio de la primera ola. En cambio, se redujeron las muertes por covid-19, con 124 el miércoles frente a 423 ocurridas el 21 de octubre.

El presidente convocó al alcalde de Buenos Aires, el opositor Horacio Rodríguez Larreta, a una reunión de urgencia para el sábado para analizar la situación en la capital, donde se duplicaron los casos en una semana, al igual que en la superpoblada periferia.

«Seguir cuidándose»

Pese al feriado, en un vacunatorio en el estadio Centenario de la localidad de Quilmes, en la periferia sur de Buenos Aires, desfilan personas mayores de 70 años para recibir su dosis.

«Hoy continuamos con el desafío de seguir con la vacunación. Pero necesitamos seguir cuidándonos para evitar los contagios y que esta segunda ola que ya estamos atravesando no sea algo que termine con un colapso del sistema sanitario», advirtió Mayra Mendoza, la alcaldesa de Quilmes, de 583.000 habitantes.

Justina García, una jubilada de 74 años, viene de recibir su primera dosis de vacuna anticovid-19. «Estoy rechocha (muy contenta), no entro en mi cuerpo de la alegría que tengo. Hace rato esperaba este momento», declaró a la AFP. Para la segunda dosis, deberá esperar tres meses.

Estaré tan ansiosa como en este momento», asegura.

«La gente es inconsciente. Yo estuve encerrada en mi casa un año y medio, la gente podría hacer lo mismo», lanza, enojada por la segunda ola.

En la últimas 24 horas, se reportaron en Argentina 83 muertos y 14.430 casos por covid-19, para un balance total de 2.363.251 millones de contagios y 55.941 fallecidos desde el inicio de la pandemia.

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¿Dónde está el diablo? Una escuela de exorcistas en Argentina enseña cómo espantarlo

Acuña, de 54 años, ofrece sus misas de sanación contra hechizos y maleficios en una pequeña y modesta parroquia en Santos Lugares, casual ubicación gracias a una donación, en un barrio de clase media baja en la periferia de Buenos Aires.

El obispo de la parroquia El Buen Pastor, Argentina. Foto: AFP

/ 18 de noviembre de 2016 / 17:08

Con crucifijo alzado, rocío de agua bendita, oraciones llenas de fervor y la mirada fija en el poseído, Manuel Acuña muestra su receta para apartar al diablo en su escuela para consultores en exorcismo en Argentina, la primera de América Latina.

«Dios me ha puesto en este camino, yo no elegí ser exorcista. Ser exorcista es un llamado, el llamado de dios a trabajar en la infantería entre los suyos», dice Acuña, que se presenta como obispo carismático luterano y dice haber hecho el mayor exorcismo del mundo.

Acuña, de 54 años, ofrece sus misas de sanación contra hechizos y maleficios en una pequeña y modesta parroquia en Santos Lugares, casual ubicación gracias a una donación, en un barrio de clase media baja en la periferia de Buenos Aires.

Allí, en la parroquia El Buen Pastor, asegura que hizo «el mayor exorcismo del mundo» en 2015, el de Laura, que había estado diez de sus 23 años internada en un hospital psiquiátrico y hoy «está perfectamente bien de salud».

Con un penetrante olor a incienso, el obispo recibe a la AFP frente al altar donde reposan estatuillas del arcángel San Gabriel, el «exorcista invisible», y del arcángel San Rafael, patrono de la salud.

Son 35 los alumnos, todos adultos, que cursan la carrera de Parasicología, Angelología y Demonología, por 700 pesos mensuales (47 dólares) para obtener en tres años un título de Consultor Exorcístico.

«Aprender todas las herramientas es una forma de poder combatir» al diablo, dice Luciana Jeaume, una empleada de 38 años interesada desde pequeña por la brujería y hechicería, ahora aprendiz de exorcismo.

El programa incluye clases de filosofía, psicología y antropología, pero también de chamanismo, interpretación de fenómenos paranormales y demonología, que «estudia el carácter y la función del diablo y de todos los demonios», explica Acuña.

– Encarar al diablo –

El padre Manuel, como lo llaman todos, dice que el 4 de abril de 2001, en plena misa, una quinceañera empezó a reptar y a hablar en otras lenguas. Pese a que la chica pesaba solo 40 kilos, Acuña necesitó de otras ocho personas para sostenerla. Aquel día hizo su primer exorcismo y desde entonces realizó otros 1.200, sostiene.

«No tuve miedo. Ese día intercambié cartas de presentación con el diablo», describe este hombre que pertenece a la Asociación de Iglesias Evangélicas Luteranas Independientes, con sede en Nueva York.

En una pared de la parroquia, una imagen del rostro ensangrentado de Cristo parece abrir y cerrar los ojos según desde donde lo mire el visitante.

Mientras habla, el «obispo exorcista», como se presenta, levanta la cruz de madera que utiliza en las misas de sanación, la misma que usó para exorcizar a Laura y que Dios le «indicó en un sueño», afirma.

Una vez por mes convoca a un ritual contra hechizos y maleficios y la presencia de cientos de fieles obliga a cortar la calle. Entre ellos se producen «manifestaciones diabólicas», con gritos y desmayos. Una mujer escupe sangre, constata el equipo de la AFP. «Es porque hubo un pacto con sangre animal», explica el obispo.

En un pasillo decenas de fotos muestran al anfitrión junto a personajes de la farándula vernácula y en sus apariciones mediáticas. También se lo ve con el padre Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, aunque los luteranos no responden al Vaticano.

«El misterio de lo invisible puede ejercer fascinación en unos, pero también muchas críticas. No somos ingenuos, se me ha llamado de todas formas posibles», dice.

El pastor Esteban Tronovsky, de la Iglesia Evangélica Luterana Argentina, que no apoya el exorcismo, considera que esta práctica no se aprende.

«Hay cuestiones que van más allá del simple conocimiento, que están supeditadas al mandato de Dios», dice al marcar distancia con esta escuela como otras tres congregaciones luteranas consultadas por la AFP.

– Aprendices –

La nueva carrera busca que la práctica exorcística sea aprendida por personas comunes. Entre el alumnado hay amas de casa, abogados, un escritor, un arquitecto.

«El consultor exorcístico va a estar en condiciones de determinar dónde hay una manifestación diabólica, una posesión, una opresión, una obsesión o un maleficio», herramientas para poder «hacer prevención espiritual», explica Acuña.

El padre advierte contra «la brujería, la adivinación y la superstición, porque son caminos abiertos a lo negativo y a la presencia diabólica».

En la parroquia hecha aula, Eduardo Klinec, un alumno, explica con vela en mano a sus compañeros de curso de qué manera prenderla para una sanación. Es su examen final de velomancia (adivinación con velas) frente al histriónico parasicólogo Alejandro Morgan, el docente, un exfutbolista cuyos conocimientos de ocultismo le vienen de su abuela.

«El miedo y el escepticismo se van con el conocimiento», sostiene Klinec, un empleado informático de 53 años que busca compensar «lo mental, la lógica y lo material» de su vida laboral.

Los estudiantes abordan también la radiestesia (percibir radiaciones electromagnéticas) y los eneagramas, un sistema de clasificación de personalidad.

«Me siento bendecida de poder hacer, a esta edad, esta carrera que me está dando respuestas a muchas experiencias de vida que nadie me sabía dar», afirma Gloria Sánchez, de 60 años y jubilada, que estudió psicología social y terapias alternativas. (18/11/2016)

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