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domingo 13 jun 2021 | Actualizado a 10:31

La Corte Suprema de EEUU acepta examinar un caso de aborto

Será el primer caso de aborto que aborda la máxima instancia judicial estadounidense desde que Trump consolidó una mayoría conservadora en el tribuna

Imagen de referencia

Por AFP

/ 17 de mayo de 2021 / 13:11

La Corte Suprema de Estados Unidos aceptó este lunes examinar un caso que podría cuestionar el histórico fallo de 1973 que legalizó el aborto en todo el país.  

Los nueves jueces de tribunal superior, tres de los cuales fueron designados por el expresidente republicano Donald Trump, considerarán el próximo otoño boreal una ley de Misisipi que prohíbe la mayoría de los abortos a partir de la semana 15 de embarazo.

Será el primer caso de aborto que aborda la máxima instancia judicial estadounidense desde que Trump consolidó una mayoría conservadora en el tribunal durante su gobierno (2017-2021).

La Corte Suprema de Estados Unidos accedió a examinar el caso después de que dos tribunales inferiores lo declararan inconstitucional.  

En Estados Unidos, a falta de un marco legislativo, fue la Corte Suprema la que reconoció el derecho de la mujer al aborto en una emblemática decisión de 1973 titulada «Roe vs. Wade».

Precisó luego que las mujeres pueden abortar mientras el feto aun «no sea viable», lo que corresponde a unas 22 semanas de embarazo.

Datos

Parte de la población, especialmente en círculos religiosos, sigue oponiéndose ferozmente a las interrupciones voluntarias del embarazo y los estados conservadores han ido aprobando leyes para restringir el acceso de las mujeres a estos procedimientos, lo que ha obligado a muchas clínicas a cerrar sus puertas.  

Pero las normas que contradicen directamente el marco establecido por la Corte Suprema, incluidas las que prohíben todos los abortos o limitan los abortos a las primeras semanas de embarazo, hasta ahora han sido sistemáticamente derogadas por los tribunales.  

La ley de Misisipi de 2018, que prohíbe los abortos después de la semana 15 de embarazo excepto en casos de emergencia médica o anomalías fetales graves, fue bloqueada en primera instancia y luego en apelación. Sus autores decidieron entonces interponer un recurso ante el máximo tribunal.

La Corte Suprema podría haberse negado a tomar el caso, una práctica habitual en este tema, que habría validado las decisiones de los tribunales inferiores. Al aceptar considerar la apelación sugiere que podría influir en ellas.

Para convencer al electorado de la derecha religiosa, Trump prometió durante la campaña electoral de 2016 nombrar jueces a todos los tribunales federales con valores conservadores, y en particular opuestos al aborto.

Durante su mandato, logró llevar tres magistrados a la Corte Suprema, incluida Amy Coney Barrett, una católica devota, quien sustituyó a la defensora de los derechos de la mujer Ruth Bader Ginsburg, fallecida en septiembre pasado.

La llegada de Barrett a la Corte galvanizó a los opositores al aborto.

(17/05/2021)

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Yair Lapid, la exestrella de TV que se dispone a expulsar a Netanyahu del poder

El 2 de junio, firmó un acuerdo de coalición con partidos de derecha, de izquierda y de centro y una formación árabe, un pacto que fue luego aprobado por el Parlamento.

Foto: AFP

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 10:28

El centrista Yair Lapid, exestrella de la televisión israelí, ha ganado credibilidad desde que se lanzó a la política, hasta el punto de llegar a ser primer ministro en alternancia en un gobierno de coalición abocado a poner fin a la era Netanyahu.

Cuando en 2012 este periodista con aires de George Clooney abandonó los platós de televisión para lanzar su partido Yesh Atid («Hay un futuro»), sus detractores le reprocharon que jugaba con su imagen de galán de cine para seducir a la clase media.

Casi 10 años después, Lapid sigue ahí y está a punto de cumplir el objetivo que se impuso: expulsar del poder a Netanyahu, primer ministro que más tiempo ha estado en el cargo en la historia de Israel y acusado de corrupción en una serie de casos.

El 2 de junio, firmó un acuerdo de coalición con partidos de derecha, de izquierda y de centro y una formación árabe, un pacto que fue luego aprobado por el Parlamento.

El texto, en base a una rotación, prevé que el líder de la derecha radical, Naftali Bennett, se ponga al frente del gobierno durante los 18 primeros meses y después Lapid le releve.  

Ministro de Finanzas de un gobierno Netanyahu en 2013-2014, en las elecciones legislativas de marzo de 2020, Lapid integra su partido en la coalición centrista «Azul-Blanco» del general Benny Gantz.  

Pero cuando Gantz llega a un acuerdo para formar un gobierno con «Bibi», sobrenombre de Netanyahu, Lapid hace las maletas.

«Le dije a (Gantz) ‘ya he trabajado con Netanyahu (…) y no te dejará poner las manos al volante'», contó Lapid hace unos meses a la AFP.

«Gantz me dijo: ‘confiamos en él, ha cambiado’. Y le respondí ‘el hombre tiene 71 años, no va cambiar’. Y desgraciadamente para el país, yo tenía razón», agregó Lapid.

En las últimas legislativas, la formación centrista de Lapid alcanza la segunda posición, con 17 diputados, detrás del Likud (derecha) de Netanyahu.

Prensa y novela policíaca

Nacido en noviembre de 1963 en Tel Aviv, ciudad donde concentra su base electoral, Lapid es hijo del difunto periodista Tommy Lapid, exministro de Justicia con Ariel Sharon.

Su madre, la escritora Shulamit Lapid, es una de las maestras de la novela policíaca israelí, con una serie de obras cuya protagonista es una periodista.

El periodismo ha impregnado la juventud de Lapid, que firma sus primeros artículos para el diario Maariv, antes de pasar al Yedioth Aharonot, el más vendido del país, lo que le dio una gran notoriedad.

Paralelamente, multiplica sus actividades: boxea como aficionado, practica las artes marciales, escribe novelas policíacas y series de televisión, compone e interpreta canciones y hasta actúa en el cine.

Pero es en la televisión (en los años 2000 se convirtió en presentador del programa de entrevistas más seguido del país) donde se impone como la encarnación de israelí medio, haciendo siempre la misma pregunta a sus invitados: «¿Qué es ser israelí en su opinión?».

Patriota, liberal, laico, denostado por los judíos ortodoxos –aliados clave de Netanyahu–, logra posicionarse en el centro.

«Humildad»

«Se abstiene de vanagloriarse (…) y es el más ‘no candidato’ de todos los candidatos al puesto de primer ministro», señaló antes de las elecciones de marzo pasado el periodista Yuval Karni en el Yediot Aharonot, destacando que los israelíes «aprecian» la humildad.

Cuando miles de israelíes se manifestaban contra Netanyahu semanalmente, a causa de las acusaciones de corrupción en su contra, Lapid mantiene el perfil bajo.

Dice que no busca ser primer ministro, sino aliarse con otros partidos para expulsar al «rey Netanyahu» de su trono y «romper las barreras que dividen a la sociedad israelí».  

Con Bennett, representante de una derecha radical opuesta en muchos puntos a sus visiones centristas, forma una alianza antinatural, pero guiada por el mismo objetivo de cambio al frente del país.

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El G7 se compromete a combatir la pandemia, el cambio climático y los desafíos de China y Rusia

Se comprometen a proteger en 2030 el 30% de la tierra y los océanos, buscando detener la pérdida de biodiversidad, y a reducir sus emisiones de carbono a la mitad respecto a 2010

Joe Biden (izq.) y Emmanuel Macron en una sesión plenaria durante la cumbre del G7 en Carbis Bay (Reino Unido)

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 10:20

Los líderes del G7 se comprometieron este domingo a ayudar al mundo a atajar la pandemia de coronavirus, frenar el cambio climático y enfrentar los desafíos planteados por China y Rusia, en la clausura de una cumbre que buscó mostrar su renovada unidad.

Al término de tres días de intensa agenda en su primer encuentro en persona en casi dos años, en una idílica playa del suroeste de Inglaterra, los jefes de Estado y de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, publicaron una ambiciosa declaración de intenciones.

Se comprometen a proteger en 2030 el 30% de la tierra y los océanos, buscando detener la pérdida de biodiversidad, y a reducir sus emisiones de carbono a la mitad respecto a 2010. Esto incluye la obligación de dejar de financiar centrales térmicas de carbón en el extranjero a finales de este año.  

El anfitrión británico Boris Johnson, que planteó el combate al cambio climático como una prioridad de la cumbre antes la celebración en noviembre la conferencia cumbre de la ONU sobre el clima en Glasgow, aseguró que el G7 quiere «impulsar una revolución industrial verde a nivel mundial para transformar nuestra forma de vida».  

«Hay una relación directa entre la reducción de emisiones, la restauración de la naturaleza, la creación de puestos de trabajo y la garantía de un crecimiento económico a largo plazo», añadió.   Sin embargo, los ecologistas criticaron unas promesas que consideraron insuficientes.

«Sin un acuerdo para poner fin a todos los nuevos proyectos de combustibles fósiles -algo que debe hacerse este año si queremos limitar el peligroso aumento de la temperatura global- este plan se queda muy corto», denunció el director de Greenpeace en el Reino Unido, John Sauven.

Vacunas, recuperación y derechos humanos

La cumbre abordó también la respuesta a la pandemia con una declaración para ayudar a prevenir futuras crisis sanitarias y la promesa de donar mil millones de vacunas del COVID-19 a países desfavorecidos, empezando este agosto y terminado en 2022.  

Pero no faltó quien les recordara que se necesitan once veces más para inocular al mundo contra un virus que ha matado a 3,7 millones de personas.  

«Creo que esta cumbre pasará a la historia como una oportunidad perdida cuando necesitábamos 11.000 millones de vacunas, y sólo nos han ofrecido un plan para mil millones», fustigó el ex primer ministro laborista británico Gordon Brown.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, hizo hincapié en la necesidad de ayudar a los países en desarrollo a remontar la crisis económica provocada por el coronavirus, advirtiendo sobre el riesgo de que haya «recuperaciones peligrosamente divergentes».

En este sentido, el G7 anunció un plan impulsado por Estados Unidos para ayudar a los «países de renta baja y media», desde Latinoamérica hasta el Pacífico, a recuperarse de la pandemia, con el desarrollo de infraestructuras centradas en el clima, la salud, el mundo digital y la lucha contra la desigualdad.

Bautizado «Reconstruir el mundo mejor» y estimado en cientos de miles de millones de dólares, tiene como claro objetivo contrarrestar un proyecto chino denominado «nuevas rutas de la seda», consistente en grandes obras en el extranjero.

G7 pidió también un estudio más profundo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre los «orígenes del covid-19», con la participación de China, a quien urgió por otro lado a «respetar los derechos humanos» en la región de Xinjiang, hogar de la minoría musulmana uigur, y en Hong Kong, donde Pekín ha reprimido a los defensores de la democracia.

Llamó asimismo a Rusia a poner fin a sus «actividades desestabilizadoras», incluyendo la injerencia en los sistemas democráticos de otros países y los ciberataques con programas de robo de datos atribuidos a grupos de ese país.

E instó a Moscú a cumplir sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, investigado «urgentemente» el uso de armas químicas en su territorio y poniendo fin a «su represión sistemática de la sociedad civil y los medios de comunicación independientes».

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El Parlamento de Israel se dispone a votar el gobierno anti Netanyahu

La Knéset se reúne en sesión especial para permitir que el centrista y líder opositor Yair Lapid y el jefe de la derecha radical Naftali Bennett presenten su equipo, que se someterá por la noche a un voto.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 02:48

Israel abre este domingo una nueva página con un voto en el Parlamento para ratificar una «coalición de cambio» formada por rivales ideológicos unidos para echar del poder a Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en la historia del país.

La Knéset se reúne en sesión especial para permitir que el centrista y líder opositor Yair Lapid y el jefe de la derecha radical Naftali Bennett presenten su equipo, que se someterá por la noche a un voto.

Esta coalición heterogénea (dos partidos de izquierda, dos de centro, tres de derecha y una formación árabe) ha logrado la mayoría necesaria de 61 diputados de los 120 del Parlamento.

A no ser que haya un cambio de último minuto, conseguirá el visto bueno de los diputados, que de esta forma expulsarán del poder a Netanyahu, a la cabeza del gobierno desde hace 12 años de forma ininterrumpida.

Netanyahu, de 71 años, está siendo juzgado desde hace un año por presunta corrupción. Las protestas para pedir su dimisión se venían sucediendo, la última de ellas el sábado por la noche.

Frente a su residencia oficial en Jerusalén, los manifestantes no esperaron al voto en el Parlamento para celebrar la «caída» del «rey Bibi», el apodo de Netanyahu, que fue jefe de gobierno de 1996 a 1999 y sin interrupción desde 2009.

«Lo único que quería Netanyahu era dividirnos, una parte de la sociedad contra la otra, pero mañana estaremos unidos, derecha, izquierda, judíos, árabes», declaró Ofir Robinsky, un manifestante.

«Está bien, se acabó, se va», comentó por su parte Gali Israel Tal, una manifestante de 62 años.

«Transición pacífica”

La nueva coalición estará dirigida por Naftali Bennett, jefe del partido de derecha Yamina, durante los dos primeros años, y después por Yair Lapid durante un período equivalente.

Después de la votación prevista en la Knéset el lunes se hará un traspaso de poder formal en la oficina del primer ministro.

En los últimos días se ha llevado a cabo una intensa campaña para disuadir a los diputados de Yamina de votar por el nuevo gobierno.

En cualquier caso el partido Likud de Netanyahu se ha comprometido a un «traspaso de poder pacífico» después de más de dos años de crisis política con cuatro elecciones, cuyo resultado no permitió formar gobierno o bien desembocó en uno de unión nacional que duró apenas unos meses.

Después de las últimas legislativas de marzo, la oposición se unió contra Netanyahu y sorprendió al conseguir el apoyo del partido árabe israelí Raam del islamista moderado Mansur Abas.

«El gobierno trabajará para toda la población, religiosos, laicos, ultraortodoxos, árabes, sin excepción», prometió Naftali Bennett, otrora cercano a Netanyahu.

«La población merece un gobierno responsable, eficaz, que anteponga el bien del país en sus prioridades», agregó Yair Lapid, quien está previsto que se convierta en ministro de Relaciones Exteriores de Bennett.

La coalición se ha comprometido a llevar a cabo una investigación sobre la estampida del monte Merón (45 ortodoxos muertos), a reducir la «delincuencia» en las ciudades árabes y a defender los derechos de las personas LGTB.

Pero también se propone reforzar la presencia israelí en la zona C de Cisjordania, es decir, aquella sobre la que Israel tiene pleno control militar y civil y que representa alrededor del 60% de este territorio palestino ocupado desde 1967.

Desafíos

No le faltarán desafíos al nuevo gobierno, como una marcha, prevista el martes, de la extrema derecha israelí en Jerusalén Este, un sector palestino ocupado por Israel.

El movimiento islamista Hamas, en el poder en Gaza, un enclave palestino bajo bloqueo israelí, amenazó con tomar represalias si esta marcha tiene lugar cerca de la Explanada de las Mezquitas, en un contexto de extrema tensión por la colonización israelí en Jerusalén.

El 10 de mayo, Hamas lanzó una salva de cohetes contra Israel en «solidaridad» con los palestinos heridos en enfrentamientos con la policía israelí en Jerusalén, lo cual desembocó en una guerra de 11 días con el ejército israelí.

Terminó gracias a un alto el fuego fomentado por Egipto, pero las negociaciones para alcanzar una tregua sostenible fracasaron. Resolverlo será otro de los retos del Ejecutivo.

El primer ministro saliente se expone por su parte, según la prensa local, a rechazo dentro del Likud, debido a que algunos de sus diputados también quieren pasar página a la era de Netanyahu en el partido.

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Podemos elige nueva jefa y adopta liderazgo bicéfalo

Frente a dos rivales inaudibles, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, espera refrendar su candidatura, presentada con la promesa de "fortalecer Podemos" tras el declive electoral de los últimos años.

La ministra Ione Belarra junto al exjefe de Podemos, Pablo Iglesias. Foto: AFP

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 02:43

Nueva jefa y liderazgo bífido: Podemos estrena etapa este domingo con el esperado nombramiento de la ministra española Ione Belarra como sucesora de Pablo Iglesias, del que hereda su círculo de confianza y a una compañera de viaje con la que compartirá poder.

Tras la votación desarrollada esta semana entre la militancia, el partido de izquierda que cogobierna España con los socialistas anunciará el nombre de su nuevo secretario general en la tarde.

Frente a dos rivales inaudibles, Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, espera refrendar su candidatura, presentada con la promesa de «fortalecer Podemos» tras el declive electoral de los últimos años.

El anuncio se hará en la asamblea presencial que el partido celebra este fin de semana en Alcorcón, cerca de Madrid. Iglesias no asiste, para mostrar simbólicamente que no quiere ejercer tutelas.

En la cita se pondrá también en órbita la futura candidatura como cabeza de lista electoral de Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y vicepresidenta del gobierno.

Una novedosa bicefalia que «no está en la cultura organizativa de Podemos», acostumbrado al hiperliderazgo de Iglesias, y en cuyo futuro influirá «el factor personal de los que rodeen tanto a Yolanda Díaz como a Ione Belarra», vaticina Paloma Román, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.

Una bicefalia novedosa e incierta

Belarra, nacida en Pamplona hace 33 años, trabajó como educadora en Cruz Roja y en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), y milita en Podemos desde sus inicios.

Ha gozado siempre de la máxima confianza de Iglesias, el único líder que ha conocido el partido desde su fundación en 2014 bajo la inspiración del movimiento antiausteridad de los Indignados.

Belarra fue secretaria de Estado el tiempo que Iglesias ejerció de vicepresidente del gobierno de coalición, de enero de 2020 a marzo de 2021. Y heredó la cartera de su jefe cuando éste decidió salir del ejecutivo y presentarse a las elecciones regionales madrileñas del pasado 4 de mayo.

Un fiasco para la formación, que cosechó el peor resultado en el campo de la izquierda y llevó a Iglesias a abandonar la política.

Ahora, Belarra va en su candidatura con todo el núcleo duro del ‘pablismo’, empezando por la ministra de Igualdad Irene Montero, pareja de Iglesias y madre de sus tres hijos. Ambas se conocieron en la Universidad Autónoma de Madrid, donde compartieron asiento como estudiantes de Psicología y también activismo político.

Según el nuevo modelo bicéfalo, compartirá liderazgo con Yolanda Díaz (50 años), ex abogada, militante comunista e hija de un destacado líder sindical gallego.

Las dos comparten feminismo pugnaz y discurso contra la precariedad laboral, el mal endémico de la economía española. Pero en sus maneras han mostrado divergencias.

Y es que si Belarra se significó tachando por ejemplo a la titular de Defensa, Margarita Robles, de ser «la ministra favorita» de la derecha, Díaz mostró una cara conciliadora, negociando con patronal y sindicatos medidas como los planes de desempleo temporal, que en la pandemia evitaron precipitar al paro a cientos de miles de trabajadores.

«No sé si Ione Belarra va a poder embridar a Yolanda Díaz», que tiene «su propia imagen, sus ideas», apunta el politólogo José Ignacio Torreblanca.

«Van a una bicefalia bastante complicada», en la que Belarra querrá «tener un partido muy fuerte y muy controlado, y no dejarle margen a Yolanda Díaz para hacer las cosas a su manera», añade Torreblanca.

Según él, «la pugna» estará en quién hará el futuro programa de los comicios legislativos, previstos a más tardar en enero de 2024, y las listas electorales.

Yolanda Díaz, la ministra más poderosa de Podemos en el gobierno de coalición con el PSOE de Pedro Sánchez, cree que ahora «se reinicia la legislatura», después de más de un año de gestión de la pandemia.

En un discurso reciente a los diputados de Podemos, Díaz abogó por «generar sosiego y tranquilidad» frente a la «ansiedad» de «la política de Twitter», donde el partido se ha mostrado tradicionalmente muy beligerante.

Y pidió volver la mirada a los orígenes antiausteridad de la formación, para gobernar una sociedad «que está sufriendo mucho y está resentida».

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Fujimori insiste en denunciar ‘fraude’ en Perú, Castillo pide ‘serenidad’

Los analistas creen que, ante lo que parece ser una inminente victoria de Castillo, Fujimori intenta sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral para no aparecer como derrotada y no ver disminuido su liderazgo político.

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 02:37

La candidata derechista Keiko Fujimori insistió este sábado en que hubo «fraude» en la elección presidencial del domingo en Perú, a pesar de que la OEA afirmó que fue limpia, mientras el izquierdista Pedro Castillo, que está al frente del escrutinio, pidió «serenidad» a sus partidarios.

«Hay fraude en la mesa, manipulación en mesa», así como «hechos muy graves en esta última etapa» del conteo de voto, afirmó sin aportar pruebas contundentes Fujimori durante una reunión con la prensa extranjera, mientras sus opciones de ganar el balotaje parecen cada vez más reducidas.

«Voy a reconocer los resultados, pero hay que esperar el final», prometió la candidata, insistiendo en que hubo irregularidades que habrían favorecido a su rival, un maestro de escuela rural de Cajamarca.

Los analistas creen que, ante lo que parece ser una inminente victoria de Castillo, Fujimori intenta sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral para no aparecer como derrotada y no ver disminuido su liderazgo político.

«Busca aferrarse al discurso del fraude porque si no se derrumba todo lo que ha hecho. Es la manera de librarse del fracaso, de la caída», dijo a la AFP el analista Hugo Otero, exasesor del difunto expresidente Alan García.

Por la tarde, partidarios de Fujimori y Castillo se manifestaron frente a la sede del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) en Lima, y decenas de policías, provistos de escudos plásticos, formaron un cordón para evitar que ambos grupos se enfrentaran, observó un periodista de la AFP.

Luego los partidarios de Fujimori se congregaron en la plaza Grau, próxima al Palacio de Justicia, en un mitin al que asistió la candidata.

Manifestaciones similares de ambos bandos había en otras ciudades del interior del país, según medios locales.

Castillo pidió este sábado «paciencia» y «tranquilidad» a sus partidarios, convencido de que está cerca de ser proclamado ganador. «Hoy es el momento que el Perú necesita serenidad y necesita frialdad, no caer en la provocación, ya que estamos en un momento crítico», dijo el maestro de 51 años.

«La izquierda internacional»

«Aquí no hay [todavía] ganadores ni perdedores», expresó Fujimori, quien aseguró que la «izquierda internacional está interviniendo» en los comicios en Perú, en alusión a los saludos a Castillo por su «victoria» de líderes latinoamericanos, entre ellos el mandatario argentino, Alberto Fernández, y el expresidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva.

Ante los saludos del exterior, el gobierno peruano «se ha visto en la obligación» de entregar notas de protesta a los embajadores de esos países, dijo la cancillería.

«Sin graves irregularidades»

«Si somos ganadores, espero que ellos [los de Castillo] se acerquen», agregó la hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori (1990-2000). «Vamos a tender puentes una vez que acabe el resultado», añadió la candidata de 46 años, que enfrenta su tercer balataje.

La Misión de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA) dijo el viernes que el balotaje en Perú fue un «proceso electoral positivo» y que no detectó «graves irregularidades».

El informe de los enviados de la OEA, encabezados por el excanciller paraguayo Rubén Ramírez, respaldó la labor de los órganos electorales peruanos cuestionados por Fujimori.

Castillo tiene una ventaja de unos 51.000 votos, con el 99,89% de las mesas escrutadas, pero el JNE, órgano que revisa el proceso y proclama al vencedor, todavía debe resolver los pedidos de impugnar miles de sufragios, sobre todo por parte de Fujimori.  

El plazo para impugnar venció el miércoles y Fujimori alcanzó a presentar solo una parte de las papeletas que pretendía que fueran anuladas, según medios locales.

«No será funcionario»

Fujimori, que ha prometido indultar a su padre, quien cumple una condena de 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, se aferró a sus esperanzas de remontar y aclaró que su progenitor no integraría su eventual gobierno.

«Mi padre no será funcionario si ganamos», dijo.

Keiko también fustigó al presidente saliente, el centrista Francisco Sagasti, quien el jueves llamó a varias personas ligadas a ambos bandos para tratar de calmar los ánimos, entre ellas al premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa.

«Se ha demostrado que el presidente Sagasti ha estado haciendo interferencia», expresó la candidata.

El laureado escritor de 85 años ha apoyado a Fujimori activamente desde España, donde reside, a pesar de que en el pasado fue un furibundo antifujimorista.

Los cambios de modelo económico que promueve Castillo, que despertaron temores entre el empresariado e inversionistas, no tienen «nada que ver con la propuesta de Venezuela», aseguró el viernes en entrevista con la AFP su principal asesor, Pedro Francke.

El jueves, un fiscal anticorrupción pidió prisión preventiva para Fujimori por supuestamente infringir las reglas de su libertad condicional por el caso de la constructora brasileña Odebrecht, por el que estuvo presa 16 meses. La solicitud será resuelta por un tribunal el 21 de junio.

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