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domingo 13 jun 2021 | Actualizado a 10:34

Macron y Sisi ‘subrayan necesidad de poner fin a hostilidades’ entre israelíes y palestinos

Al término de una reunión bilateral, el mandatario francés "renovó su apoyo a la mediación egipcia"

El presidente de Francia, Emmanuel Macron (derecha), da la bienvenida al presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi,

Por AFP

/ 17 de mayo de 2021 / 13:31

El presidente francés, Emmanuel Macron, y su homólogo egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, subrayaron este lunes «la necesidad absoluta de poner fin a las hostilidades» entre israelíes y palestinos, «compartieron su fuerte preocupación por la escalada de violencia en curso y deploraron las numerosas víctimas civiles», anunció la presidencia francesa.

Al término de una reunión bilateral, el mandatario francés «renovó su apoyo a la mediación egipcia» y los dos jefes de Estado acordaron «seguir coordinándose para promover un rápido alto el fuego y evitar que el conflicto se extienda», añadió el Palacio del Elíseo.

(17/05/2021)

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Moscú sorteará autos para incentivar la vacunación contra el COVID-19

Rusia registró el domingo 14.723 nuevos contagios, 7.704 de ellos en Moscú, el principal foco de la epidemia en el país

La Plaza Roja en el centro de Moscú

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 10:33

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, anunció este domingo que las personas que reciban una primera dosis de la vacuna anti COVID-19 participarán en el sorteo de un automóvil, una medida para impulsar la campaña de inmunización en la ciudad frente a un aumento de los contagios.  

Este anuncio tiene lugar al día siguiente que Sobianin decretara una semana de vacaciones del 12 al 20 de junio para frenar la propagación del virus en la capital rusa.

«Del 14 de junio al 11 de julio, los ciudadanos que reciban su primera inyección de la vacuna contra el COVID-19 podrán participar en un sorteo para ganar un coche», declaró el alcalde en un comunicado.

Datos

Cada semana, cinco coches de un valor de un millón de rublos (13.900 dólares) estarán en juego, según esta fuente.

«Pero, por supuesto, el principal beneficio de los que se vacunen no es comparable a ningún coche. Es su propia salud y equilibrio mental», señaló el responsable.

Por su parte, las autoridades de la región de Moscú anunciaron que pondrán en marcha una lotería para ganar un apartamento, en la que podrán participar los vacunados con una primera dosis entre el 15 y el 25 de junio.

El sábado, Sobianin ordenó el cierre de las zonas de juego para niños en los centros comerciales y los parques hasta el 20 de junio, prohibió a los restaurantes servir entre las 23H00 y las 06H00 e instó al teletrabajo.

Rusia registró el domingo 14.723 nuevos contagios, 7.704 de ellos en Moscú, el principal foco de la epidemia en el país. Desde el inicio de la pandemia, Rusia contabiliza más de 5,2 millones de casos, de los que fallecieron 126.430 personas.

(13/06/2021)

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Netanyahu, el ‘rey Bibi’ a punto de perder su corona

Sus opositores ven en él a un "ministro del crimen", y no a un primer ministro, en alusión a las acusaciones de corrupción, malversación y abuso de confianza que pesan sobre él.

Foto: AFP

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 10:33

Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha estado en el poder en Israel, adorado por unos y denostado por otros, ha apostado fuerte por la carta de la defensa del país.

Pero, tras 12 años ininterrumpidos en el poder y un sinfín de maniobras para mantenerse al frente del gobierno, Netanyahu está a punto de perder sus funciones después del voto de confianza en el Parlamento previsto este domingo para una nueva «coalición del cambio».

Sus opositores ven en él a un «ministro del crimen», y no a un primer ministro, en alusión a las acusaciones de corrupción, malversación y abuso de confianza que pesan sobre él.

Sus partidarios ven en Bibi la encarnación del nuevo «rey de Israel», por su pétrea defensa del país frente a Irán, el archienemigo.

Su papel protector se ha visto fortalecido tras su gestión en la pandemia de covid-19 y su rápida campaña de vacunación, que permitió desconfinar el país antes que Europa o Estados Unidos.

Con su inconfundible voz ronca, su cabello canoso siempre impecablemente peinado, Netanyahu está profundamente marcado por la herencia de la derecha israelí.

Nacido en Tel Aviv el 21 de octubre de 1949, creció con el fuerte bagaje ideológico de su padre, Benzion, que fue asistente personal de Zeev Jabotinsky, líder de la tendencia sionista llamada «revisionista», favorable a un «Gran Israel» que abarque también a Jordania.

Opuesto al proceso de paz israelo-palestino de Oslo, que él mismo ayudó a enterrar, Netanyahu aboga por una visión de Israel como un «Estado judío», cuyas fronteras se extienden hasta Jordania. En este sentido, apoya la anexión de zonas de la Cisjordania ocupada y sus medidas favorecieron un aumento de las colonias.  

En los años 1970, tras la guerra de los Seis Días (1967), el joven Benjamin efectúa su servicio militar en un comando de élite.

Pero es sobre todo su hermano mayor, Yoni, quien destaca en el ejército. Su muerte en 1976, durante el asalto israelí para liberar a los rehenes de un vuelo Tel Aviv-París, conmueve profundamente a Netanyahu, que hará de la «lucha contra el terrorismo» uno de los principales temas de su carrera.

Netanyahu «construyó su personaje político alrededor de una imagen de fuerza y de la idea según la cual los judíos no pueden conformarse con una fe tibia y deben mostrarse tan duros como la región en la que viven», escribe en sus memorias el expresidente estadounidense Barack Obama.

Aunque mantiene sus duras declaraciones contra los líderes palestinos, Netanyahu defendió la reciente normalización de las relaciones con países árabes (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos) y sueña con extenderla a Arabia Saudita.

Círculo íntimo

Orador nato, Netanyahu es también un diplomático de carrera. Vivió en Estados Unidos, donde hizo sus estudios y fue embajador ante la ONU en los años 1980.

Cuando regresó a Israel fue elegido diputado en 1988 por el partido Likud, la gran formación de la derecha israelí, en la que pronto se convirtió en la nueva estrella.

Su ascensión fue imparable hasta 1996 cuando, a los 47 años, se convirtió en el primer ministro más joven de la historia de Israel. Pero su gobierno duró solo tres años.

Después de permanecer alejado algún tiempo regresó a su gran pasión, la política, volvió a dirigir el Likud y fue elegido de nuevo primer ministro en 2009.

Aunque elección tras elección una parte del electorado le otorga su confianza, él solo parece confiar en un estrecho círculo de colaboradores.

Actualmente, varios de sus rivales son exministros, como Naftali Bennett, de la derecha radical, y el centrista Yair Lapid.  

«No creo que sea una coincidencia. No confía en nadie» y «su valor fundamental» es garantizarse su propia «supervivencia, por lo que utiliza a la gente y luego los aparta», afirma Colin Shindler, profesor en la School of Oriental and Asian Studies de Londres.

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Yair Lapid, la exestrella de TV que se dispone a expulsar a Netanyahu del poder

El 2 de junio, firmó un acuerdo de coalición con partidos de derecha, de izquierda y de centro y una formación árabe, un pacto que fue luego aprobado por el Parlamento.

Foto: AFP

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 10:28

El centrista Yair Lapid, exestrella de la televisión israelí, ha ganado credibilidad desde que se lanzó a la política, hasta el punto de llegar a ser primer ministro en alternancia en un gobierno de coalición abocado a poner fin a la era Netanyahu.

Cuando en 2012 este periodista con aires de George Clooney abandonó los platós de televisión para lanzar su partido Yesh Atid («Hay un futuro»), sus detractores le reprocharon que jugaba con su imagen de galán de cine para seducir a la clase media.

Casi 10 años después, Lapid sigue ahí y está a punto de cumplir el objetivo que se impuso: expulsar del poder a Netanyahu, primer ministro que más tiempo ha estado en el cargo en la historia de Israel y acusado de corrupción en una serie de casos.

El 2 de junio, firmó un acuerdo de coalición con partidos de derecha, de izquierda y de centro y una formación árabe, un pacto que fue luego aprobado por el Parlamento.

El texto, en base a una rotación, prevé que el líder de la derecha radical, Naftali Bennett, se ponga al frente del gobierno durante los 18 primeros meses y después Lapid le releve.  

Ministro de Finanzas de un gobierno Netanyahu en 2013-2014, en las elecciones legislativas de marzo de 2020, Lapid integra su partido en la coalición centrista «Azul-Blanco» del general Benny Gantz.  

Pero cuando Gantz llega a un acuerdo para formar un gobierno con «Bibi», sobrenombre de Netanyahu, Lapid hace las maletas.

«Le dije a (Gantz) ‘ya he trabajado con Netanyahu (…) y no te dejará poner las manos al volante'», contó Lapid hace unos meses a la AFP.

«Gantz me dijo: ‘confiamos en él, ha cambiado’. Y le respondí ‘el hombre tiene 71 años, no va cambiar’. Y desgraciadamente para el país, yo tenía razón», agregó Lapid.

En las últimas legislativas, la formación centrista de Lapid alcanza la segunda posición, con 17 diputados, detrás del Likud (derecha) de Netanyahu.

Prensa y novela policíaca

Nacido en noviembre de 1963 en Tel Aviv, ciudad donde concentra su base electoral, Lapid es hijo del difunto periodista Tommy Lapid, exministro de Justicia con Ariel Sharon.

Su madre, la escritora Shulamit Lapid, es una de las maestras de la novela policíaca israelí, con una serie de obras cuya protagonista es una periodista.

El periodismo ha impregnado la juventud de Lapid, que firma sus primeros artículos para el diario Maariv, antes de pasar al Yedioth Aharonot, el más vendido del país, lo que le dio una gran notoriedad.

Paralelamente, multiplica sus actividades: boxea como aficionado, practica las artes marciales, escribe novelas policíacas y series de televisión, compone e interpreta canciones y hasta actúa en el cine.

Pero es en la televisión (en los años 2000 se convirtió en presentador del programa de entrevistas más seguido del país) donde se impone como la encarnación de israelí medio, haciendo siempre la misma pregunta a sus invitados: «¿Qué es ser israelí en su opinión?».

Patriota, liberal, laico, denostado por los judíos ortodoxos –aliados clave de Netanyahu–, logra posicionarse en el centro.

«Humildad»

«Se abstiene de vanagloriarse (…) y es el más ‘no candidato’ de todos los candidatos al puesto de primer ministro», señaló antes de las elecciones de marzo pasado el periodista Yuval Karni en el Yediot Aharonot, destacando que los israelíes «aprecian» la humildad.

Cuando miles de israelíes se manifestaban contra Netanyahu semanalmente, a causa de las acusaciones de corrupción en su contra, Lapid mantiene el perfil bajo.

Dice que no busca ser primer ministro, sino aliarse con otros partidos para expulsar al «rey Netanyahu» de su trono y «romper las barreras que dividen a la sociedad israelí».  

Con Bennett, representante de una derecha radical opuesta en muchos puntos a sus visiones centristas, forma una alianza antinatural, pero guiada por el mismo objetivo de cambio al frente del país.

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El G7 se compromete a combatir la pandemia, el cambio climático y los desafíos de China y Rusia

Se comprometen a proteger en 2030 el 30% de la tierra y los océanos, buscando detener la pérdida de biodiversidad, y a reducir sus emisiones de carbono a la mitad respecto a 2010

Joe Biden (izq.) y Emmanuel Macron en una sesión plenaria durante la cumbre del G7 en Carbis Bay (Reino Unido)

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 10:20

Los líderes del G7 se comprometieron este domingo a ayudar al mundo a atajar la pandemia de coronavirus, frenar el cambio climático y enfrentar los desafíos planteados por China y Rusia, en la clausura de una cumbre que buscó mostrar su renovada unidad.

Al término de tres días de intensa agenda en su primer encuentro en persona en casi dos años, en una idílica playa del suroeste de Inglaterra, los jefes de Estado y de gobierno de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, publicaron una ambiciosa declaración de intenciones.

Se comprometen a proteger en 2030 el 30% de la tierra y los océanos, buscando detener la pérdida de biodiversidad, y a reducir sus emisiones de carbono a la mitad respecto a 2010. Esto incluye la obligación de dejar de financiar centrales térmicas de carbón en el extranjero a finales de este año.  

El anfitrión británico Boris Johnson, que planteó el combate al cambio climático como una prioridad de la cumbre antes la celebración en noviembre la conferencia cumbre de la ONU sobre el clima en Glasgow, aseguró que el G7 quiere «impulsar una revolución industrial verde a nivel mundial para transformar nuestra forma de vida».  

«Hay una relación directa entre la reducción de emisiones, la restauración de la naturaleza, la creación de puestos de trabajo y la garantía de un crecimiento económico a largo plazo», añadió.   Sin embargo, los ecologistas criticaron unas promesas que consideraron insuficientes.

«Sin un acuerdo para poner fin a todos los nuevos proyectos de combustibles fósiles -algo que debe hacerse este año si queremos limitar el peligroso aumento de la temperatura global- este plan se queda muy corto», denunció el director de Greenpeace en el Reino Unido, John Sauven.

Vacunas, recuperación y derechos humanos

La cumbre abordó también la respuesta a la pandemia con una declaración para ayudar a prevenir futuras crisis sanitarias y la promesa de donar mil millones de vacunas del COVID-19 a países desfavorecidos, empezando este agosto y terminado en 2022.  

Pero no faltó quien les recordara que se necesitan once veces más para inocular al mundo contra un virus que ha matado a 3,7 millones de personas.  

«Creo que esta cumbre pasará a la historia como una oportunidad perdida cuando necesitábamos 11.000 millones de vacunas, y sólo nos han ofrecido un plan para mil millones», fustigó el ex primer ministro laborista británico Gordon Brown.

Por su parte, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, hizo hincapié en la necesidad de ayudar a los países en desarrollo a remontar la crisis económica provocada por el coronavirus, advirtiendo sobre el riesgo de que haya «recuperaciones peligrosamente divergentes».

En este sentido, el G7 anunció un plan impulsado por Estados Unidos para ayudar a los «países de renta baja y media», desde Latinoamérica hasta el Pacífico, a recuperarse de la pandemia, con el desarrollo de infraestructuras centradas en el clima, la salud, el mundo digital y la lucha contra la desigualdad.

Bautizado «Reconstruir el mundo mejor» y estimado en cientos de miles de millones de dólares, tiene como claro objetivo contrarrestar un proyecto chino denominado «nuevas rutas de la seda», consistente en grandes obras en el extranjero.

G7 pidió también un estudio más profundo de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre los «orígenes del covid-19», con la participación de China, a quien urgió por otro lado a «respetar los derechos humanos» en la región de Xinjiang, hogar de la minoría musulmana uigur, y en Hong Kong, donde Pekín ha reprimido a los defensores de la democracia.

Llamó asimismo a Rusia a poner fin a sus «actividades desestabilizadoras», incluyendo la injerencia en los sistemas democráticos de otros países y los ciberataques con programas de robo de datos atribuidos a grupos de ese país.

E instó a Moscú a cumplir sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, investigado «urgentemente» el uso de armas químicas en su territorio y poniendo fin a «su represión sistemática de la sociedad civil y los medios de comunicación independientes».

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El Parlamento de Israel se dispone a votar el gobierno anti Netanyahu

La Knéset se reúne en sesión especial para permitir que el centrista y líder opositor Yair Lapid y el jefe de la derecha radical Naftali Bennett presenten su equipo, que se someterá por la noche a un voto.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Por AFP

/ 13 de junio de 2021 / 02:48

Israel abre este domingo una nueva página con un voto en el Parlamento para ratificar una «coalición de cambio» formada por rivales ideológicos unidos para echar del poder a Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo en la historia del país.

La Knéset se reúne en sesión especial para permitir que el centrista y líder opositor Yair Lapid y el jefe de la derecha radical Naftali Bennett presenten su equipo, que se someterá por la noche a un voto.

Esta coalición heterogénea (dos partidos de izquierda, dos de centro, tres de derecha y una formación árabe) ha logrado la mayoría necesaria de 61 diputados de los 120 del Parlamento.

A no ser que haya un cambio de último minuto, conseguirá el visto bueno de los diputados, que de esta forma expulsarán del poder a Netanyahu, a la cabeza del gobierno desde hace 12 años de forma ininterrumpida.

Netanyahu, de 71 años, está siendo juzgado desde hace un año por presunta corrupción. Las protestas para pedir su dimisión se venían sucediendo, la última de ellas el sábado por la noche.

Frente a su residencia oficial en Jerusalén, los manifestantes no esperaron al voto en el Parlamento para celebrar la «caída» del «rey Bibi», el apodo de Netanyahu, que fue jefe de gobierno de 1996 a 1999 y sin interrupción desde 2009.

«Lo único que quería Netanyahu era dividirnos, una parte de la sociedad contra la otra, pero mañana estaremos unidos, derecha, izquierda, judíos, árabes», declaró Ofir Robinsky, un manifestante.

«Está bien, se acabó, se va», comentó por su parte Gali Israel Tal, una manifestante de 62 años.

«Transición pacífica”

La nueva coalición estará dirigida por Naftali Bennett, jefe del partido de derecha Yamina, durante los dos primeros años, y después por Yair Lapid durante un período equivalente.

Después de la votación prevista en la Knéset el lunes se hará un traspaso de poder formal en la oficina del primer ministro.

En los últimos días se ha llevado a cabo una intensa campaña para disuadir a los diputados de Yamina de votar por el nuevo gobierno.

En cualquier caso el partido Likud de Netanyahu se ha comprometido a un «traspaso de poder pacífico» después de más de dos años de crisis política con cuatro elecciones, cuyo resultado no permitió formar gobierno o bien desembocó en uno de unión nacional que duró apenas unos meses.

Después de las últimas legislativas de marzo, la oposición se unió contra Netanyahu y sorprendió al conseguir el apoyo del partido árabe israelí Raam del islamista moderado Mansur Abas.

«El gobierno trabajará para toda la población, religiosos, laicos, ultraortodoxos, árabes, sin excepción», prometió Naftali Bennett, otrora cercano a Netanyahu.

«La población merece un gobierno responsable, eficaz, que anteponga el bien del país en sus prioridades», agregó Yair Lapid, quien está previsto que se convierta en ministro de Relaciones Exteriores de Bennett.

La coalición se ha comprometido a llevar a cabo una investigación sobre la estampida del monte Merón (45 ortodoxos muertos), a reducir la «delincuencia» en las ciudades árabes y a defender los derechos de las personas LGTB.

Pero también se propone reforzar la presencia israelí en la zona C de Cisjordania, es decir, aquella sobre la que Israel tiene pleno control militar y civil y que representa alrededor del 60% de este territorio palestino ocupado desde 1967.

Desafíos

No le faltarán desafíos al nuevo gobierno, como una marcha, prevista el martes, de la extrema derecha israelí en Jerusalén Este, un sector palestino ocupado por Israel.

El movimiento islamista Hamas, en el poder en Gaza, un enclave palestino bajo bloqueo israelí, amenazó con tomar represalias si esta marcha tiene lugar cerca de la Explanada de las Mezquitas, en un contexto de extrema tensión por la colonización israelí en Jerusalén.

El 10 de mayo, Hamas lanzó una salva de cohetes contra Israel en «solidaridad» con los palestinos heridos en enfrentamientos con la policía israelí en Jerusalén, lo cual desembocó en una guerra de 11 días con el ejército israelí.

Terminó gracias a un alto el fuego fomentado por Egipto, pero las negociaciones para alcanzar una tregua sostenible fracasaron. Resolverlo será otro de los retos del Ejecutivo.

El primer ministro saliente se expone por su parte, según la prensa local, a rechazo dentro del Likud, debido a que algunos de sus diputados también quieren pasar página a la era de Netanyahu en el partido.

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