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jueves 27 ene 2022 | Actualizado a 14:52

Boris Johnson, frente a la ira creciente dentro de su partido por el escándalo de la fiesta

El jueves, el primer ministro canceló en el último minuto un viaje oficial al norte de Inglaterra, alegando que un miembro de su familia había dado positivo al COVID-19

Boris Johnson, primer ministro de Gran Bretaña

Por Anna Cuenca, AFP

/ 13 de enero de 2022 / 22:57

Boris Johnson parecía no haber convencido el jueves a propios y ajenos con su muy mesurada disculpa por haber permitido y participado en una fiesta durante el confinamiento, nuevo capítulo en una serie de escándalos que atizó los llamados a su dimisión.

Mientras resuenan en las filas conservadoras de Westminster los llamados a lanzar una moción de censura interna contra el controvertido primer ministro, el líder del partido de Johnson en Escocia, Douglas Ross, se sumó a al menos cuatro diputados de la bancada derechista para pedir directamente que dimita.

La mayoría de los miembros del gobierno respaldó a Johnson tras haber reconocido ante el Parlamento el miércoles su «responsabilidad» por los «errores» en la celebración de una multitudinaria fiesta en los jardines de Downing Street en mayo de 2020, en pleno primer confinamiento.

Sin embargo, el apoyo de algunos, como el poderoso ministro de finanzas Rishi Sunak, cuyo nombre suena desde hace meses para reemplazarle en las riendas del partido y por consiguiente del gobierno, fue menos que tibio.

Uniéndose a los llamados de los tres principales partidos de la oposición para que Johnson renuncie, algunos diputados conservadores como Roger Gale, que lo calificó de «muerto viviente», pidieron que su propia formación actúe para echarlo.

Y el escándalo se agrava por momentos. Según revela el viernes el conservador The Telegraph, personal de Downing Street celebró una fiesta en abril de 2021, también en medio de un confinamiento y en la víspera del funeral del príncipe Felipe.

La ceremonia quedó deslucida por las restricciones sanitarias, que provocaron la impactante imagen de la reina Isabel II sentada en solitario en un banco de la iglesia para despedir a su esposo.

«Corresponde al partido» decidir

El jueves, el primer ministro canceló en el último minuto un viaje oficial al norte de Inglaterra, alegando que un miembro de su familia había dado positivo al covid-19, aunque ahora Reino Unido ya no imponga cuarentena a las personas totalmente vacunadas en estos casos.

Luchando por sobrevivir en un mar de escándalos, que incluyen corrupción y amiguismo, y en caída libre de popularidad, Johnson pidió el miércoles «sinceras disculpas» por la imagen que daba la fiesta en un momento en que los 67 millones de británicos tenían «totalmente prohibido reunirse con sus seres queridos».

Sin embargo, provocó una mofa generalizada al decir que había creído que se trataba de «un evento laboral», pese a que el email de su secretario particular, Martin Reynolds, que Johnson aseguró no haber leído, pedía al centenar de invitados «traer sus propias bebidas».

Tras día y medio de silencio desde que el lunes por la noche la prensa reveló esa celebración, que se suma a una decena de otras presuntas fiestas ilegales durante el confinamiento en locales gubernamentales, cada palabra en la respuesta del primer ministro pareció cuidadosamente calibrada para evitar responsabilidades legales.

Afirmó que muchas reuniones de trabajo se realizaban entonces en el jardín debido al virus y que el encuentro del 20 de mayo de 2020 «técnicamente podría decirse que estaba dentro de las normas».

«No va a dimitir», dijo después a los periodistas su portavoz, pidiendo, como el propio Johnson, esperar al resultado de una investigación interna encargada a la alta funcionaria Sue Gray, cuyas conclusiones pueden ser determinantes.

Pero para el diputado conservador William Wragg, vicepresidente del poderoso Comité 1922, responsable de la organización parlamentaria de la formación y en su caso de organizar un eventual voto de censura, «la posición del primer ministro es insostenible».

«No creo que debamos dejar que las conclusiones de una funcionaria determinen su futuro», dijo a la BBC. «Corresponde al Partido Conservador, si no lo hace el propio primer ministro, tomar esa decisión», añadió.

Muy criticada por su política de no investigar a posteriori las infracciones a las reglas anticovid, la policía londinense dijo el jueves por la noche que revisaría su postura si la investigación de Grey descubre posibles delitos.

Johnson, que fue elegido triunfalmente en 2019 y alabado por haber arrebatado a los laboristas buena parte de sus bastiones posindustrializados del norte de Inglaterra, con la promesa de realizar un Brexit que llevaba años estancado en manos de su predecesora Theresa May, ahora no deja de caer en las encuestas.

Un sondeo de YouGov, realizado para el diario The Times antes de su petición de disculpas, daba al Partido Laborista una ventaja de diez puntos respecto a los conservadores, algo inédito en casi una década.

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Un centenar de países se comprometen a salvar los bosques en 2030

Según la oenegé Global Forest Watch, solo en 2020 la destrucción de bosques primarios aumentó un 12% respecto al año anterior pese al parón económico por la pandemia

/ 2 de noviembre de 2021 / 08:23

Unos cien líderes mundiales reunidos en la gran conferencia de la ONU sobre el cambio climático lanzaron el martes grandes planes para acabar con la deforestación en 2030 y reducir las emisiones de metano, buscando dar impulso a unas negociaciones complicadas.

«Nuestros bosques son también el modo en que la naturaleza captura el carbono, sacando el CO2 fuera de nuestra atmósfera», afirmó el presidente estadounidense Joe Biden en el tercer día de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático en la ciudad escocesa de Glasgow.

«Tenemos que abordar esta cuestión (de la deforestación) con la misma seriedad que la descarbonización de nuestras economías», agregó durante un evento dedicado a los bosques y el uso del suelo.

Según la oenegé Global Forest Watch, solo en 2020 la destrucción de bosques primarios aumentó un 12% respecto al año anterior pese al parón económico por la pandemia y en Brasil, cuna del mayor pulmón del planeta, provocó un aumento de 9,5% en las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este contexto, de Brasil a China, pasando por Rusia, Indonesia o la República Democrática de Congo, los líderes de más de cien países firmaron el martes la Declaración de Glasgow, prometiendo detener y revertir la deforestación y la degradación del suelo en 2030.

En su conjunto, «reúnen el 85% de los bosques del mundo, una superficie de más de 13 millones de millas cuadradas» o 33,6 millones de km2, según la presidencia británica de la COP26.

Estas medidas se apoyarán en un fondo de 12.000 millones de dólares de dinero público aportado por 12 países entre 2021 y 2025, más 7.200 millones de dólares de inversión privada por parte de más de 30 instituciones financieras mundiales, incluidos gigantes como Aviva, Schroders y Axa.

Las medidas deben respaldar actividades en los países en desarrollo como la restauración de tierras degradadas, la lucha contra los incendios forestales y la defensa de derechos de las comunidades indígenas.

«Tenemos que actuar ahora»

Asimismo, 28 gobiernos que representan el 75% del comercio mundial de productos básicos clave que pueden amenazar los bosques -como el aceite de palma, el cacao y la soja- firmaron otra declaración comprometiéndose a reducir la presión sobre los bosques, apoyando a los pequeños agricultores y mejorando la transparencia de las cadenas de suministro.

«Es muy importante ser neutros en carbono pero también es muy importante ser positivos con la naturaleza», afirmó durante el evento el presidente Iván Duque de Colombia, país ocupado al 52% por selva tropical y al 35% por tierra amazónica, con más de la mitad de los páramos -ecosistemas de gran altitud- del mundo.

Pero en Colombia «no vamos a esperar hasta 2030, sino que hoy nos comprometemos a proteger el 30% de nuestro territorio como área protegida en 2022, porque tenemos que actuar ahora», aseguró, preguntándose «¿Por qué no hacen lo mismo otros países?» cuando el suyo solo representa 0,6% de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero.

Cancelada al año pasado debido a la pandemia, la COP26 tiene como misión desarrollar el Acuerdo de París de 2015, que fijó como gran objetivo limitar el calentamiento del planeta a +1,5 ºC. Sin embargo, las negociaciones se anuncian complicadas.

El lunes, India, cuarto mayor emisor de CO2 del mundo, anunció que no espera alcanzar la neutralidad de carbono hasta 2070. Este muy esperado anuncio representa un retraso de dos décadas respecto a la mayoría de países.

Así mismo, grupos ecologistas denunciaron como demasiado tardío el fin de la deforestación en 2030 y Greenpeace lo tildó de «luz verde para otra década de destrucción forestal».

El pacto sobre los bosques fue el primero de los dos grandes anuncios previstos para el martes en Glasgow.

Por la tarde, los líderes se disponen a desvelar un acuerdo mundial para reducir esta década en un 30% las emisiones de metano, un gas 80 veces más potente que el CO2 y cuyas fuentes, como las minas de carbón a cielo abierto y el ganado, han recibido relativamente poca atención hasta ahora.

Un alto funcionario de la administración estadounidense declaró a la AFP que 90 países, entre ellos «la mitad de los 30 principales emisores de metano», habían firmado el compromiso.

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Poniendo fin a la espera, James Bond llega a la gran pantalla para salvar al cine

Largamente esperada tras varios aplazamientos por la pandemia y los confinamientos, la 25ª entrega del agente 007 se estrena el jueves en el Reino Unido y un día después en España y parte de Latinoamérica.

/ 28 de septiembre de 2021 / 22:08

El último capítulo de las aventuras de James Bond, «Sin tiempo para morir», fue preestrenado este martes en Londres, una cinta llena de acción y de sorpresas en la que Daniel Craig cumple con creces su misión: ofrecer la versión más humana del agente secreto más famoso.

Largamente esperada tras varios aplazamientos por la pandemia y los confinamientos, la 25ª entrega del agente 007 se estrena el jueves en el Reino Unido y un día después en España y parte de Latinoamérica.

En ella, Craig se pone por última vez al servicio de su majestad y el nombre de su relevo es todavía un misterio. El final de esta película, que rompe múltiples códigos de la franquicia, deja todas las hipótesis abiertas.

«El covid lo complicó todo, pero estamos aquí, hemos sacado la película y no podría estar más feliz», afirmó Craig, luciendo una chaqueta de terciopelo rosa y un paraguas negro contra la lluvia que se abatía sobre la capital británica.

Junto a él sus compañeros de reparto, el estadounidense Rami Malek, la francesa Léa Seydoux y la británica Lashana Lynch, o el director Cary Joji Fukunaga.

También, en un elegante vestido negro de amplio escote, la cubano-española Ana de Armas, reclutada para la saga tras despuntar en 2017 por su trabajo en «Blade Runner 2049» y aparecer posteriormente junto a Craig en el thriller «Knives Out».

En el preestreno también participaron la iconoclasta estrella pop Billie Eilish, que a sus 19 años es la cantante más joven en componer e interpretar música para esta saga, y la realeza británica, con la presencia de los príncipes Carlos y Guillermo y sus esposas Camila y Catalina.

Británica de origen jamaicano, Lynch encarna a una nueva agente del MI6, femenina y negra, por la que Bond se ve relegado en los mandos de un avión, todo un cambio de paradigma respecto al sexismo de anteriores entregas.

«Es un momento increíble tener una protagonista negra en la película», afirmó Lynch.

A pesar de que este fin de la misoginia del personaje ha llevado a especulaciones sobre un hipotético relevo femenino, la productora Barbara Broccoli consideró que el personaje debe continuar siendo interpretado por un hombre.

Misión: salvar el cine

Inicialmente prevista para abril de 2020, la cinta vivió una larga lista de contratiempos, incluidos 18 meses de una pandemia que mantuvo las salas de cine cerradas o vacías, accidentes de rodaje y una lesión de Craig.

También hubo un cambio de director, cuando el veterano cineasta británico Danny Boyle renunció por «diferencias creativas» con los productores y el proyecto lo asumió Fukunaga, conocido por la aclamada primera temporada de la serie «True Detective» (2014)

Ahora, el reto es lograr que vuelvan los espectadores y este estreno, presentado por la cadena de salas Vue Entertainment como el «evento cinematográfico del año», es esperado como el detonante.

La última entrega, «Spectre», recaudó 880 millones de dólares en el mundo, según la prensa especializada.

Rodada en Jamaica, Italia y Noruega, esta última entrega tuvo un coste estimado en 250 millones de dólares y una duración de 2 horas y 43 minutos, la más larga de la serie.

Crítica dividida

La historia se concibe como el epílogo a las cinco entregas de Craig, fuertemente criticado en su estreno como Bond rubio y musculoso en «Casino Royal» (2006), pero después reconocido por aportar profundidad y complejidad emocional al personaje.

En ella nos encontramos un 007 retirado que disfruta de un merecido descanso en Jamaica. Pero su tranquilidad se ve interrumpida cuando su viejo amigo de la CIA, Felix Leiter, le pide que le ayude a rescatar a un científico secuestrado.

Dos mujeres tienen papeles centrales: la psicóloga Madeleine Swann (Seydoux, ya aparecida en «Spectre») y la nueva agente del MI-6 Nomi (Lynch).

Frente a ellos, un misterioso enemigo con un arma genética de alta tecnología encarnado por el estadounidense Rami Malek, Óscar a mejor actor en 2019 por su papel como Freddie Mercury.

La crítica salió dividida: el Guardian lo describió «un enorme bocado de diversión fácil de ver que parece la mitad de largo de lo que es», mientras que el Telegraph lo juzgó como «decepcionante y del montón».

En cualquier caso, los básicos de la serie aparecen: persecuciones espectaculares, balaceras, ingeniosos dispositivos y paisajes espectaculares. Y vuelve el clásico Aston Martin DB5, mortalmente equipado.

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Reino Unido y Rusia harán en una semana las primeras vacunaciones para el COVID-19

La vacuna rusa Sputnik V, creada por el laboratorio Gamaleïa de Moscú, se encuentra en la tercera y última fase de ensayos clínicos con 40.000 voluntarios

/ 2 de diciembre de 2020 / 21:31

Reino Unido y Rusia anunciaron este miércoles que empezarán a vacunar a sus poblaciones contra el COVID-19 a partir de la próxima semana, gracias, respectivamente, a la vacuna de la compañía estadounidense Pfizer y la alemana BioNTech y a la rusa Sputnik V.

El gobierno británico es el primero en aprobar el uso masivo de la vacuna de Pfizer y BioNTech que, según él, cumple «estrictas normas de seguridad, calidad y eficacia» y estará disponible la semana que viene en el país más enlutado de Europa, con 60.000 muertes confirmadas por covid-19.

Ésta es una noticia «fantástica», tuiteó por su parte el primer ministro británico, Boris Johnson.

Su gobierno considera que el voto en favor de la salida de la Unión Europea, el Brexit, permitió al Reino Unido acelerar la aprobación de esta campaña de vacunación.

Horas después del anuncio de Londres, el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió a las autoridades sanitarias de su país el inicio de una campaña de vacunación «a gran escala» la semana que viene.

La vacuna rusa Sputnik V, creada por el laboratorio Gamaleïa de Moscú, se encuentra en la tercera y última fase de ensayos clínicos con 40.000 voluntarios. Sus creadores afirman que es eficaz al 95%, como la de Pfizer y BioNTech.

Rusia, el cuarto país con mayor número de contagios por coronavirus (más de 2,3 millones), registró este miércoles más de 25.000 nuevos casos y un récord de muertes diarias (41.053).

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) afirmó, por su parte, que dará su opinión sobre la vacuna Pfizer/BioNTech «a más tardar» el 29 de diciembre y que hará lo mismo con la de su competidor estadounidense Moderna de aquí al 12 de enero. Ésta última también tiene una eficacia cercana al 95%.

Situación preocupante en Estados Unidos

Al otro lado del Atlántico, Pfizer/BioNTech espera la aprobación en breve de las autoridades estadounidenses, que el lunes también prevén darle luz verde a la vacuna de la competidora Moderna.

Si ambas son autorizadas, podrían estar disponibles ya este mes en Estados Unidos, el país con el mayor número de fallecidos durante la pandemia: más de 270.000.

Con esas dos vacunas, la administración del presidente Donald Trump prevé que se habrán suministrado dosis a 100 millones de personas en Estados Unidos de aquí a finales de febrero.

A la espera de que las vacunas frenen la pandemia, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó este miércoles que los casos de COVID-19 aumentaron en un 30% en noviembre en el continente americano.

La preocupación ante la crisis del coronavirus será el tema a partir del jueves de una reunión especial en la ONU, en la que participarán de forma virtual líderes como el presidente francés, Emmanuel Macron; la canciller alemana, Angela Merkel, y  Johnson. Numerosos dirigentes internacionales como el estadounidense Donald Trump, el chino Xi Jinping y el brasileño Jair Bolsonaro indicaron, sin embargo, que no participarán en este evento.

Relajación de restricciones en Europa

En todo el mundo, la pandemia ha provocado más de 1,48 millones de muertos y más de 64 millones de contagios. Europa, con más de 423.000 muertos y 18 millones de contagios, parece haber dejado atrás el pico de la segunda ola y algunos países suavizan sus restricciones.

El miércoles, Inglaterra pasó de su segundo confinamiento a un sistema de restricciones locales basado en tres niveles de alerta en función de la gravedad de la epidemia por zonas.

Para alivio de comerciantes y compradores en el periodo previo a Navidad, pudieron reabrir todas las tiendas, además de los servicios religiosos y los centros deportivos.

Pero en la mayoría del país está prohibido reunirse con familiares y amigos en interiores, y en las zonas más afectadas bares y restaurantes sólo pueden vender comida para llevar.

También en Bélgica pudieron reabrir los comercios, aunque sigue vigente un confinamiento parcial. Símbolo de la relajación en Francia, la Torre Eiffel reabrirá al público el 16 de diciembre.

En América Latina y el Caribe, donde hay más de 450.000 fallecidos y más de 13 millones de contagios, Uruguay, uno de los países menos afectados por la pandemia, anunció nuevas medidas de restricción ante un sostenido aumento de casos, entre ellas el teletrabajo, la cancelación de deportes en espacios cerrados y el cierre de bares y restaurantes a medianoche.

Uruguay ha registrado algo más de 5.000 casos y menos de 80 fallecidos en una población total de 3,4 millones de habitantes. 

Además de las consecuencias humanas, la pandemia ha hecho a los pobres aún más pobres. En Brasil, por ejemplo, uno de los países con mayores desigualdades del mundo y también uno de los más castigados por la pandemia, 67 millones de ciudadanos (sobre un total de 212 millones) se han beneficiado de una ayuda financiera de emergencia, de entre 50 y 110 dólares al mes, y temen el momento en que este apoyo económico termine, en teoría a finales de año.

Si la ayuda cesa, «no voy a vivir, voy a sobrevivir», dice Jaira Andrade do Nascimento, de 37 años, en un campamento ilegal a las afueras de Salvador, al nordeste del país.

La pandemia hizo caer los salarios en todo el mundo durante el primer semestre de 2020 y se espera que «una muy fuerte presión a la baja» adicional en un futuro cercano, aseguró la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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Inglaterra volverá a tener espectadores en el fútbol y restricciones locales tras el desconfinamiento

Con más de 55.000 muertes confirmadas, el Reino Unido es el país más golpeado por el coronavirus en Europa

/ 23 de noviembre de 2020 / 20:11

Los estadios de Inglaterra podrán volver a recibir hasta un máximo de 4.000 espectadores tras el fin del confinamiento el 2 de diciembre, que dará paso a restricciones locales y un programa masivo de tests a la espera de poder iniciar la vacunación.

«Hemos girado una esquina y se vislumbra la vía de salida», pero «debemos resistir contra el virus hasta que las pruebas y las vacunas vengan a nuestro rescate y reduzcan la necesidad de restricciones», afirmó el primer ministro, Boris Johnson, al anunciar su plan para desmantelar el segundo confinamiento.

Iniciado el 5 de noviembre, este ha dado resultados: «el número de nuevos casos se está desacelerando», afirmó.

Y se levantará, como estaba previsto, el 2 de diciembre para dar paso a un sistema de restricciones locales, explicó por videoconferencia desde Downing Street donde se encuentra en cuarentena tras haber estado en contacto con un diputado que fue diagnosticado con covid-19.

Con más de 55.000 muertes confirmadas, el Reino Unido es el país más golpeado por el coronavirus en Europa y aunque quiere impulsar su ya muy castigada economía en las semanas previas a Navidad no todos los comercios, bares y restaurantes podrán volver a abrir en Inglaterra.

El nuevo sistema de restricciones basado en tres niveles reforzará las medidas establecidas antes de este segundo confinamiento y más zonas deberían entrar en un nivel elevado aunque no se conocerá hasta el jueves dónde se sitúa cada quien.

En el nivel de alerta 1 se instará a los británicos a trabajar desde casa. En el 2 permanecerán cerrados los bares y pubs que no sirvan comidas. Y en el 3 no podrán abrir los hoteles y los restaurante solo podrán servir comidas para llevar.

Del mismo modo, tras muchos meses jugando a puerta cerrada, los eventos deportivos -así como las actuaciones en vivo- podrán volver a recibir espectadores, pero con un límite de entre 1.000 y 4.000 personas y solo en las zonas del país donde los contagios sean más bajos.

Tres de los grandes clubs de la Premier League -Liverpool, Manchester City y Manchester United- se encontraban en zona de alerta «muy alta» antes del confinamiento y se desconoce dónde se encontrarán después.

Además el gobierno solo permitirá espectadores locales, para evitar el desplazamiento de aficionados por todo el país.

Tests masivos y vacunas

Todo esto tiene un objetivo: permitir que durante unos días en torno a las navidades las restricciones puedan relajarse para que las familias se vean, aunque con prudencia.

«No puedo decir que la Navidad será normal este año, pero en un período de adversidad, el tiempo que se pasa con los seres queridos es aún más valioso», afirmó Johnson.

Así, las cuatro naciones que forman el país -Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte- buscan coordinar sus políticas para que las familias puedan viajar en ese periodo.

El primer ministro conservador se congratuló también de los «avances científicos» que permiten vislumbrar esa luz al final del túnel en los próximos meses.

El primero es el anuncio hecho por la mañana por el laboratorio británico AstraZeneca sobre la alta eficacia de la vacuna de covid-19 que desarrolla con la Universidad de Oxford: 70% de media y en algunos casos hasta el 90%.

El Reino Unido, que ha apostado muy fuerte por este proyecto, tiene reservadas 100 millones de dosis de esta vacuna que, según el director ejecutivo de AstraZeneca, solicitará rápidamente la aprobación de las autoridades sanitarias.

Si logra la luz verde a tiempo, Londres quiere empezar a distribuirla en diciembre aunque reconoce que el grueso de la vacunación se realizaría entre enero y marzo.

El desconfinamiento irá además acompañado de un programa de detección rápida y masiva de la población en las zonas de alerta «muy alta», siguiendo el ejemplo de un experimento llevado a cabo en Liverpool, en el noroeste de Inglaterra.

Desplegado progresivamente, este sistema tiene como objetivo final que los contactos de un caso positivo pueden ser sometidos a tests diarios en lugar de tener que permanecer 14 días en cuarentena. Y un cierto retorno a la normalidad a la espera de una vacunación masiva.

(23/11/2020)

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El Reino Unido, sacudido por la controvertida retirada de Enrique y Meghan

El malestar en el Palacio de Buckhigham se hizo evidente después de que Enrique, hijo menor del príncipe Carlos -heredero al trono-, y Meghan, una actriz californiana, hicieran el anuncio de que se retiraban "como miembros de primer rango de la familia real".

/ 9 de enero de 2020 / 16:10

La renuncia del príncipe Enrique y su esposa Meghan a sus funciones reales sacudió el jueves al Reino Unido, incluida una monarquía "decepcionada" por una decisión, tildada de hipócrita por algunos, que tomó por sorpresa incluso a la reina Isabel.

"Es extraordinario que hayan dado este paso sin consultar a la reina, o incluso sin consultar al padre de Enrique", dijo a la AFP Richard Fitzwilliams, experto en la monarquía británica, considerando que "se fueron como rebeldes".

El malestar en el Palacio de Buckhigham se hizo evidente después de que Enrique, hijo menor del príncipe Carlos -heredero al trono-, y Meghan, una actriz californiana que renunció a su profesión al entrar en la familia real, hicieran el chocante anuncio de que se retiraban "como miembros de primer rango de la familia real" para "adquirir independencia financiera".

Dos horas después, el Palacio aseguraba que estas "son cuestiones complicadas que requieren tiempo para ser resueltas".

Pese a que llevaban tiempo mostrando incomodidad con la presión mediática y las imposiciones de sus cargos, la forma de actuar de Enrique, de 35 años, y Meghan, de 38, "causó una gran decepción en la familia real británica", afirma otra especialista, Victoria Murphy.

Porque además de ser "un negocio", la monarquía "es también una familia", dice, y "esto es tan personal como profesional".

Por si tenía poco con que lidiar, después de que su hijo Andrés abandonase todas sus funciones públicas debido a su amistad con el difunto pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, Isabel II ve a sus 93 años como la familia real pierde a dos de sus miembros más populares, aunque controvertidos.

La conmoción era tal que relegó a segundo plano la histórica votación del Parlamento británico que, tras años de caos y división, debía aprobar el Brexit. En su lugar, todo el país hablaba del "Megxit".

Figuras de cera, apuestas y Netflix

Fieles a su sentido del humor y su pasión por las apuestas, los británicos comenzaron a especular sobre qué hará la pareja tras sacudir la centenaria institución.

Encabezan las opciones de los corredores de apuestas que anuncien un nuevo embarazo este año, se instalen definitivamente en Estados Unidos y Meghan vuelva a actuar.

Algunos soñaban incluso con que se interprete a sí misma en una próxima temporada de "The Crown", serie histórica de Netflix, aunque su productora ejecutiva, Suzanne Mackie, dijo a la agencia de noticias británica PA que la saga no iría tan lejos: "dudo que lleguemos hasta el presente".

El que no perdió un instante fue el célebre museo de cera de Londres, Madame Tussauds, que inmediatamente separó las figuras de los duque de Sussex de las de Isabel II y otros miembros de la familia real.

Mientras tanto, británicos y extranjeros parecían discrepar sobre la decisión de Enrique y Meghan.

"Creo que va a hacer que mucha gente se distancie de ellos", dijo a la AFP el inglés Paul Brown frente al Palacio de Buckingham.

"Meghan Markle será presentada como la mala. La gente dice que está dividiendo a la familia, pero qué saben ellos, nadie sabe lo que realmente está pasando", se indignaba Tina Juilliert, una turista estadounidense ante el castillo de Windsor, al oeste de Londres.

Independencia financiera

Algunos medios compararon esta decisión con la estrepitosa abdicación en 1936 del rey Eduardo VIII -tío de Isabel- para casarse con Wallis Simpson, una estadounidense divorciada como Meghan.

Y criticaron una voluntad de independencia financiera percibida como hipócrita. La dotación real a la que pretenden renunciar los duques de Sussex solo representa un 5% de sus gastos oficiales, ya que el resto está financiado por los ingresos privados de Carlos.

La pareja, que dijo querer dividir su tiempo entre el Reino Unido y Norteamérica, afirmó asimismo que pretende seguir viviendo en Frogmore Cottage, una casa en los terrenos del castillo de Windsor cuya renovación se pagó con 2,4 millones de libras de dinero público.

Seguirían además beneficiándose de un servicio de seguridad estatal.

Pero en ningún momento dijeron querer renunciar a sus títulos nobiliarios, aunque su nuevo estatuto debería permitirles, a partir de ahora, ganar dinero con sus actividades, aprovechando su relevancia mediática y social.

Enrique, que antes de sentar cabeza era conocido como el miembro más disipado y problemático de la familia real británica, está desde muy pequeño dolido por la muerte de su madre, la princesa Diana, en 1997 en París en un accidente de tráfico cuando era perseguida por los paparazzi.

Siempre tuvo una difícil relación con la prensa y recientemente se querelló contra varios diarios asegurando que están acosando a su mujer como lo hicieron con su madre y asegurando tener que protegerla a ella y a su hijo Archie, de ocho meses. (09/01/2020)

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