Nacional

domingo 23 ene 2022 | Actualizado a 08:21

En Perú matizaron las declaraciones de Humala como gestos simbólicos

Declaración. Ollanta dijo que sueña con la Confederación Perú-Boliviana

Por La Razón

/ 23 de junio de 2011 / 05:00

«Insistiría en la primera palabra: ‘sueño’ con una reunificación significa que, dadas las realidades, eso es un sueño y que la forma de concretarlo supongo que es una mayor integración en la relación, pero no deja de ser un sueño (…), es una expresión de altísima voluntad de hacer mejor las cosas», afirmó la autoridad al programa peruano A primera noticia.

En esa misma línea, Aida García Naranjo, vocera de Gana Perú —partido político de Humala— expresó que las declaraciones del electo mandatario en La Paz, respecto a su sueño de reunificar Perú y Bolivia, son «sólo frases de cortesía». 

«Somos naciones hermanadas por la historia y el proyecto que necesitamos es de integración, más que de fusión de países; tenemos que seguir la ruta de fortalecer la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercosur y Unasur. No estamos planteando suspender la frontera de ninguna manera; son sólo frases de cortesía, de afecto», afirmó García Naranjo.

Agregó que las expresiones de Humala, durante un almuerzo con el presidente Evo Morales, deben entenderse en un «contexto de integración a futuro». Es que «venimos de un pasado donde no hubo fronteras».

El martes, en su visita a Bolivia, Humala expresó su anhelo de que los dos países vuelvan a ser una misma nación, como la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839), que fue un Estado constituido por la confederación de tres estados: El Estado Nor-Peruano, el Estado Sud-Peruano y el Estado de Bolivia (que, a su vez, era una República) bajo el Gobierno del mariscal boliviano Andrés de Santa Cruz.

«Yo sueño con la reunificación de Perú y Bolivia, anhelo que en algún momento esa línea fronteriza desaparezca y volvamos a ser una misma nación, un solo país. Aún está en mi memoria el mariscal (Andrés de Santa Cruz) y la Confederación Perú-Boliviana», expresó Humala después del almuerzo que compartió con Morales.

Demanda. García Belaunde se mostró a favor de apoyar y respetar la posición de salida marítima de Bolivia por Chile, pero afirmó que esto «no significa que se deba participar en la disputa».

«Nosotros hemos puesto acento en que no seremos obstáculo a la salida, pero siempre hemos apoyado la demanda boliviana (…). Aún así creemos que es un asunto bilateral; una cosa es que nos parezca una demanda justa y otra que vayamos a participar», afirmó el Canciller peruano.

A su llegada a Lima, Perú, Ollanta Humala precisó a la prensa de ese país que la Cancillería peruana tiene una posición sobre el tema marítimo y que esa postura se respetará.

Sin embargo, en Bolivia reafirmó su apoyo a la demanda marítima boliviana. «Nuestro apoyo a la legítima demanda marítima de Bolivia. Total apoyo, cooperaremos en esta posición boliviana, no seremos un obstáculo, porque entendemos que están pidiendo la salida por Arica (Chile) y no vamos a ser un obstáculo», expresó Humala.

Por su parte, el excanciller de Bolivia Armando Loaiza pidió cautela ante el apoyo expresado por Humala en La Paz. Recordó que Perú firmó con Chile el Protocolo de 1929 que terminó derrumbando las aspiraciones bolivianas y expresó , además, que no sería raro que tras el fallo de la Corte de La Haya entre Perú y Chile «se repita la historia».

«Con el Tratado de 1929, uno de ellos tiene la llave y el otro país el candado. Ese detalle no hay que olvidar, y nada raro que tras la sentencia de la Corte Internacional de La Haya se repita la historia», afirmó Loaiza.

Lo llamó compatriota

El presidente electo del Perú, Ollanta Humala, en su visita al presidente Evo Morales, llamó a éste «compatriota», pues afirmó que desea «compartir con él la gran patria latinoamericana». Por su parte, el Jefe de Estado boliviano destacó que la visita del líder nacionalista peruano abre «una agenda abierta» entre ambas naciones. Ambos mandatarios, uno electo, coincidieron en que Bolivia y Perú tienen la misma historia.

El oficialismo califica a Perú como un aliado estratégico

Después de que el mandatario electo del Perú, Ollanta Humala, apoyara la demanda marítima boliviana, miembros del Movimiento Al Socialismo (MAS) calificaron al futuro Gobierno del líder nacionalista peruano como un «aliado estratégico». La oposición criticó el dicho de Humala sobre la «reunificación» entre Perú y Bolivia.   

«Perú será un aliado estratégico. Estamos complacidos de que el presidente (electo) Ollanta Humala quiera estrechar lazos de amistad y que apoye nuestra demanda marítima», afirmó el jefe de bancada del MAS en Diputados, Edwin Tupa.

Por su parte, el diputado opositor Osney Martínez (CN) afirmó que si los bolivianos aceptarían pertenecer al Alto Perú estarían «en contra del discurso del mismo gobierno (de Evo Morales), que es la descolonización».  

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Jair y Jeanine

Si Áñez niega enfáticamente tal reunión, entonces uno de los dos miente.

Por La Razón

/ 23 de enero de 2022 / 01:05

La revelación de un video en el cual se ve al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, afirmando haber estado una vez con la expresidenta Jeanine Áñez ha generado polémica en el país. Como no se conoce públicamente tal reunión, tendría que haber sido secreta. Se acusa también a Áñez de haber usado el avión presidencial para esos fines. Y se anuncian investigaciones al respecto.

La noticia sobre el supuesto encuentro entre Bolsonaro y Áñez, que de haberse producido no tuvo carácter oficial, fue publicada por el diario argentino Página 12, con un reporte desde Brasilia. En la nota se habla de una suerte de “confesión involuntaria” del mandatario brasileño, registrada en un video que, por la gravedad del hecho, habría sido eliminado de YouTube por los bolsonaristas. Se informa también sobre los “sospechosos y reiterados vuelos” del avión presidencial FAB-001 con destino a Brasil.

Por supuesto que semejante declaración de Bolsonaro se convirtió en noticia en el país, pese a que algunos operadores mediáticos de la oposición optaron por no difundirla. De manera previsible, desde el Gobierno y la Fiscalía se emitieron veloces pronunciamientos, señalando que Áñez debería prepararse para responder. La expresidenta, por su parte, mediante su equipo de defensa, negó enfáticamente haberse reunido con Bolsonaro y expresó “serias dudas” sobre la veracidad de la información.

Poco después apareció el video con las declaraciones de Bolsonaro, que resultan inequívocas: “Mira, la expresidente de Bolivia, Jeanine, estuve con ella una vez, una persona simpática, está presa…”. ¿Jair estuvo con Jeanine una vez? ¿Cuándo? ¿En qué circunstancias? Hasta ahora no se conoce una versión oficial al respecto de la Cancillería o de la embajada brasileña. Y si Áñez niega enfáticamente tal reunión, entonces uno de los dos miente. “Dos mentirosos seriales”, comenta el periodista que reveló el video.

Más allá de varias cuestiones que deben esclarecerse, como los supuestos vuelos sin autorización del avión presidencial, es evidente que la administración de Bolsonaro tuvo cercanía con el régimen provisorio de Áñez, empezando porque fue el primer país en reconocerla tras su autoproclamación. La excanciller Longaric sabe de eso. Se ha mencionado también que el embajador de Brasil en Bolivia participó en las reuniones de la Universidad Católica donde se definió el plan de sucesión inconstitucional.

Todos estos hechos, que rápidamente son politizados y se usan de manera instrumental, abonan la disputa en torno al enjuiciamiento de la expresidenta Áñez, que en el caso Golpe de Estado II ya tiene fecha de inicio: 10 de febrero. La opacidad de la polarización no debe hacernos perder de vista la premisa fundamental de exigencia de justicia, con garantía plena de la presunción de inocencia y del debido proceso. Lo demás es ruido, demasiado ruido. O silencios convenientemente cuidados.

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Nuevo gabinete chileno

Un equilibrio interesante entre una izquierda renovada y la socialdemocracia más tradicional.

Por La Razón

/ 22 de enero de 2022 / 03:04

El perfil del equipo de colaboradores del nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, ratifica su voluntad de renovar la política de ese país y ampliar la coalición partidaria que debería sostener sus iniciativas. Es una apuesta interesante que en pocos meses deberá mostrar su capacidad para impulsar cambios con estabilidad.

Desde su elección con un mandato fuerte, se esperaba con gran expectación el nombramiento del gabinete que acompañaría al recientemente electo y muy joven presidente del país transandino. Se asumía que esa lista iba a aportar señales valiosas acerca de la orientación del gobierno de la nueva coalición de izquierda que dirigirá ese país.

Dos aspectos eran los que más preocupaban a la opinión pública. Por una parte, la manera como se iba a resolver el equilibrio entre renovación y capacidad de ampliar la base política y social del sustento de la nueva administración. En concreto, muchos se preguntaban si habría personalidades cercanas a los partidos de la centro izquierda que gobernaron Chile en los últimos veinte años sin que eso menoscabara el mensaje de cambio generacional y político que encarnó Boric en la campaña electoral.

Por otra, existía gran ansiedad por conocer el equipo económico, en particular el nombre del nuevo Ministro de Hacienda. La pregunta era si se iba a optar por una vía más rupturista o de cierta continuidad con relación a la gestión de las reformas económicas prometidas.

Aspectos además sazonados por la necesidad del nuevo oficialismo para contar con una mayoría en el Parlamento, para lo cual debe necesariamente recurrir a fuerzas diferentes a las que lo apoyaron inicialmente en la elección.

Finalmente, la nómina presentada por Boric parece haber satisfecho muchas expectativas. Por el lado de la renovación, apuesta a un equipo mayoritariamente femenino y con la presencia de mujeres jóvenes de izquierda en puestos clave como el Ministerio del Interior y la Vocería. Y como ministra de Relaciones Exteriores designó a una prestigiosa mujer comprometida con la defensa de derechos humanos en el continente.

Ha nombrado también a un respetado economista ligado al Partido Socialista, presidente hasta ahora del Banco Central, como Ministro de Hacienda, colocándose más cerca de la socialdemocracia que de las lógicas de ruptura en ese ámbito. Está también acompañado en otras carteras de varios hombres y mujeres ligadas a varios partidos de la ex Concertación.

En pocas palabras, Boric parece estar proponiendo un equilibrio interesante entre una izquierda renovada y la socialdemocracia más tradicional, dando señales que deberían facilitar un apoyo parlamentario a su gobierno de parte de muchos diputados de la centro izquierda, todo esto reforzado por un recambio generacional y una representación mayoritaria de las mujeres en el nuevo poder chileno. Los ojos de gran parte del mundo sobre este gabinete.

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Decisión polémica

La decisión de suspender la obligatoriedad de estar vacunado se percibe como un contrasentido.

Por La Razón

/ 21 de enero de 2022 / 03:07

Luego de al menos dos jornadas en las que grupos de bloqueadores antivacuna desplegaron violencia en Cochabamba y El Alto, el Gobierno decidió suspender la obligatoriedad de portar carnet de vacunación a partir de la próxima semana. Previsiblemente, la medida no causó euforia entre los movilizados, pero sí desató una ola de críticas desde diferentes sectores opositores.

Cuando en diciembre último el Gobierno nacional determinó, en acuerdo con los gobiernos subnacionales, imponer mediante decreto supremo la obligación de presentar carnet de vacunación para acceder a oficinas públicas y realizar toda clase de trámites públicos y privados, algunos grupos cuya representatividad es imposible de determinar se lanzaron a la protesta y anunciaron que resistirían la norma.

Paralelamente, el verdadero efecto del solo anuncio de la medida fue un incremento notable en el número de personas vacunadas en todo el país. En ese momento importó menos el temor de algunas personas a la vacuna y sus efectos, y más la posibilidad de verse impedidas de realizar sus actividades cotidianas con normalidad.

Sin embargo, de manera difícil de comprender, la presión de los sectores antivacunas logró hacer mella en la voluntad del Gobierno, que finalmente decidió dar un paso atrás satisfaciendo los intereses de grupos minoritarios (pero violentos, como le consta a algunos periodistas víctimas de ataques cuando hacían su cobertura), como ya sucedió meses atrás con la intención de investigar fortunas ilícitas.

Desde el oficialismo se hizo algunos tibios esfuerzos por justificar el paso atrás, entre ellos el del presidente de la Cámara de Diputados, quien opinó que el pueblo ha tomado conciencia de la importancia de vacunarse y por tanto “no hay mayor necesidad de la exigencia del carnet de vacunación”. Las reacciones opositoras fueron muchas más, y prácticamente todas coincidieron en señalar debilidad de parte de las autoridades y hasta se sugirió que se trata de puro cálculo para evitar costos políticos. Los operadores mediáticos de la oposición no ahorraron adjetivos.

Por su parte, la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM-Bolivia) publicó un comunicado donde recuerda que en el marco de sus competencias autonómicas los gobiernos subnacionales pueden adoptar las medidas y acciones necesarias para contener la propagación del virus. Los gobiernos departamentales de La Paz y Chuquisaca, y varios gobiernos municipales anunciaron que sí exigirán el carnet.

En momentos cuando los nuevos casos diarios suman casi 11.000, y oficinas e industrias públicas y privadas ven su productividad mermada a causa del alto número de contagios, la decisión de suspender la obligatoriedad de estar vacunado se percibe como un contrasentido y una concesión no solo injusta sino sobre todo peligrosa para la salud pública, además de afectar la imagen de autoridad del Gobierno.

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Cuatro ‘bloques’

La oposición política y sus operadores mediáticos están empeñados en hablar de división.

Por La Razón

/ 19 de enero de 2022 / 02:38

A medida que se acerca la simbólica fecha del 22 de enero (Día del Estado Plurinacional) y con ella el anunciado cambio de ministros, crecen las voces divergentes en el MAS-IPSP y afines. Se incrementan también las especulaciones sobre el gabinete. Y por supuesto la oposición lanza sus renovadas profecías de “división” en el oficialismo, hoy con supuestos cuatro “bloques”.

La elección del binomio presidencial Luis Arce y David Choquehuanca en los comicios de noviembre de 2020 trajo consigo la interrogante acerca del lugar que ocuparía Evo Morales, expresidente y líder histórico del partido de gobierno. Desde el MAS se habló de una suerte de división de funciones, toda vez que Morales se ocuparía de rearticular internamente su organización política. La oposición, en cambio, declaró —y lo sigue haciendo como bandera política— que Evo sería “el verdadero poder” (sic).

Además de la evidente separación funcional entre el MAS en los órganos del poder público (Ejecutivo y Legislativo) y el MAS en tanto instrumento político en interacción con las organizaciones sociales (en especial el Pacto de Unidad), se plantearon preguntas respecto a la relación entre el Presidente y el Vicepresidente. El supuesto es que el segundo representa el ala más concertadora, expresada en su discurso de posesión. Por si fuera poco, está también el “factor Andrónico”, a la cabeza del Senado.

Es natural que en un proyecto político tan grande como el expresado por el MAS-IPSP en las últimas dos décadas de democracia en el país converjan diferentes sectores, tendencias e intereses. Más todavía si a la figura del partido político se suma la presencia de movimientos sociales y organizaciones indígenas, campesinas e interculturales. Es una estructura no solo amplia, sino compleja. Hasta 2019, Evo Morales concentraba y articulaba el núcleo decisorio en el Gobierno- partido-instrumento.

Transcurrido más de un año del actual gobierno del MAS sin Morales en la presidencia, se predica en diferentes tonos acerca de la situación interna en el campo del oficialismo. La oposición política y sus operadores mediáticos están empeñados en hablar de división, de la existencia de facciones enfrentadas (los “bloques” Evo, Arce, Choquehuanca y Andrónico) y de la falaz subordinación del presidente al jefe del partido. Sin proyecto político ni liderazgos propios, la oposición apuesta por la implosión del MAS.

En el campo del MAS, en tanto, con sus diferentes actores dentro y fuera del Ejecutivo, se reconoce que hay pugnas internas (la disputa por el cambio de ministros lo demuestra), pero en general la premisa indiscutible es la unidad. Estar en el gobierno y controlar recursos de poder es un factor de cohesión. Lo es también la idea de que “la derecha está en afanes golpistas”. La supuesta división parece más bien un deseo opositor. Al menos hasta que llegue el momento de definir el próximo binomio presidencial.

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Educación en 2022

La pandemia por el COVID-19 no terminará pronto, y sus oleadas son tan imprevisibles como temibles.

Por La Razón

/ 17 de enero de 2022 / 01:54

El Ministerio de Educación ha publicado en los primeros días de enero su Resolución número 1, en la que se establecen los lineamientos para el año escolar que debe comenzar el primer lunes de febrero. Este año la Resolución incluye en su primera parte disposiciones sobre la presencialidad (o no) de las clases en los sistemas de educación regular, pero pueden ser problemáticas.

Es un hecho que la pandemia por el COVID-19 no terminará pronto, y sus oleadas son tan imprevisibles como temibles, según se está evidenciando desde hace unas pocas semanas con cifras diarias de contagios que no han hecho más que crecer hasta romper todos los récords desde marzo de 2020. De ahí que es probable que la principal preocupación de madres y padres de niñas, niños y adolescentes con respecto al retorno a clases tenga que ver con las modalidades que serán puestas en práctica.

La referida Resolución Ministerial dedica apenas tres de 127 artículos (sin contar las disposiciones finales y las transitorias) a las instrucciones sobre cómo proceder en función de la pandemia y las restricciones a las que obliga. Así, el Artículo 4 señala la obligación constitucional que tienen los gobiernos municipales “de adecuar y dotar la infraestructura, mobiliario, equipamiento y material de bioseguridad” a las escuelas y colegios públicos, así como describir las tres modalidades que podrán ejecutarse: presencial, semipresencial y a distancia.

El Artículo 5 señala los criterios para decidir cuándo y cómo adoptar una u otra modalidad educativa delegando a la autoridad educativa departamental y a las y los directores de escuelas tal decisión “en coordinación con la comunidad educativa”. Finalmente el Artículo 6 indica la obligatoriedad de aplicar los protocolos de bioseguridad en las unidades educativas adecuándolos al contexto.

Lo que a simple vista parece una cuestión de sentido común respecto al modo de afrontar las dificultades que impone la pandemia en el ámbito educativo, y la seguridad de las y los educandos y sus maestras y maestros, pronto se demostrará tan complicado como lo ha sido, por ejemplo, la obligatoriedad de portar el carnet de vacunación: gran parte de la población puede no estar preparada para tomar decisiones colectivas que verdaderamente sean beneficiosas para la comunidad, y las autoridades del sector, especialmente en las unidades educativas no tienen por qué estar mejor preparadas para la tarea.

No se trata simplemente de decidir si abrir o no las aulas, pues en gran parte del país, incluyendo las ciudades capitales, las condiciones para la educación a distancia son paupérrimas, así como los resultados logrados, mas el peligro de contagios y dolor en las familias es una posibilidad que no debe ser descartada. Tiene, pues, que poner más atención al derecho a la educación el Estado, y no presumir que una o un director de escuela podrá tomar decisiones junto con la comunidad de padres y madres, habitualmente más preocupadas de sus problemas personales y familiares que del bienestar de la comunidad a la que pertenecen.

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