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Friday 12 Jul 2024 | Actualizado a 17:58 PM

‘La prioridad en estos cinco años será la economía’

Vicepresidente. El gobernante ratifica que el socialismo es el norte y que se logró la hegemonía.

/ 22 de enero de 2015 / 23:45

Para Álvaro García Linera, el camino hacia el socialismo todavía requiere de pavimentación y las condiciones están dadas para ello, aunque no desecha que esto se vea amenazado por un contraproyecto político. El Vicepresidente asume hoy su tercer mandato y en esta entrevista evalúa la gestión de nueve años al lado del presidente Evo Morales, las tensiones, los desafíos e incluso su horizonte más a allá del poder estatal, donde se mira en un nuevo departamento, con hijos, como profesor universitario y escritor de libros sobre política.

— Nueve años de mandato y va por otros cinco más… ¿Se imaginaba esto en 2006?

— No. Algunas veces con usted conversamos sobre las dudas que teníamos, sobre dificultades que uno iba a enfrentar… Han pasado nueve años y todos esos riesgos y adversidades las hemos podido remontar. Claro, una revolución siempre va a estar marcada por incertidumbres…

— ¿Cuáles son los logros que rescata de lo que usted llama “década de oro”? 

— El primero es el profundo proceso de descolonización social, mental, político que está atravesando el país. Indígenas gobernando, ya es un hecho que desanda la trágica historia de los últimos 450 años y coloca a este periodo como el más importante en la vida política y social. El segundo es este gobierno de movimientos sociales, una extraordinaria experiencia de vía democrática al socialismo. Y el tercero, los grandes cambios económicos, de crecimiento y de distribución de la riqueza; Bolivia es un milagro económico, en estos nueve años hemos pasado de 8.500 millones de dólares de Producto Interno Bruto a 32.000 millones, ningún país de la región y del mundo ha crecido así, tal vez China. Son elementos que apuntalaría como decisivos, que hacen histórico el actual proceso, uno que ha superado cualquier otra experiencia boliviana y latinoamericana de transformación social.

— ¿Cuáles son los avances hacia el Estado integral marxista gramsciano que propuso en 2009 como tránsito hacia el socialismo? 

— El Estado integral es un norte, una posibilidad extrema y radical de democracia, que es la desmonopolización de las funciones públicas. No es que no valga el Estado, pero éste ya no va a hacer una función de monopolización de decisiones y de gestión de lo público, solo será un aparato administrativo. No sé cuántas décadas o siglos tardemos, lo importante es que se ha colocado ese norte. No hay experiencia que haya llegado a eso. Y las herramientas que interconectamos en torno a este objetivo son la democracia representativa, la democracia directa de las organizaciones sociales, la herencia comunitaria tras las estructuras agrarias. Es el norte inobjetable, el de todas nuestras acciones. Esta hipótesis que mueve la voluntad objetiva colectiva hacia un objetivo tiene ya un punto de partida, material.

— ¿Es un camino sin retorno?

— No, claro que puede haber contrarrevoluciones, retrocesos, esto no está pavimentado. En lo que no hay retorno es en nuestra concepción, nuestro norte, pero las circunstancias pueden llevarlo a uno a que las fuerzas conservadoras lo ataquen, lo hagan retroceder, lo aniquilen; no hay una historia ineluctable, un camino histórico ineludible. Nos organizamos para que ese retroceso sea lo menos probable. De ahí la importancia de lo que sucede en los últimos años. Por ejemplo, que este proyecto no tenga aún un contraproyecto: los partidos políticos de derecha, de los intelectuales conservadores, tienen meras aplicaciones intelectuales o correcciones de forma, pero no un proyecto de este estilo. Es decir, se ha logrado una hegemonía ideológica, política, cultural y simbólica.

— ¿Qué situaciones difíciles se le vienen a la memoria de este periodo de nueve años?

— Las más duras en 2008, fue el momento culminante de la confrontación. Pero el proceso tuvo una virtud sobre la derecha: sabíamos que esto iba a darse y escogimos el momento del desenlace de esta conflagración que define una época…

— El “desempate catastrófico”…

— Exacto, cuando se dio el punto de bifurcación. Supimos escoger las mejores condiciones para la batalla final, lo que hace un buen estratega. Ellos se lanzaron con la brutalidad enceguecida a una batalla que buscaban, pero para la cual no estaban preparados táctica y estratégicamente. Recuerdo que a fines de 2007 o principios de 2008, tuve que recibir en el Palacio de Gobierno a los gobernadores de la oposición. El Presidente estaba de viaje y se encontraba en marcha el golpe de estado. Y les lancé un mensaje muy duro: que hacían muy mal en buscar la caída del Presidente, porque insinuaron esa posibilidad y que se abra una transición para nuevas elecciones. Y les dije que si Evo caía y por mala suerte la gestión quedaba en mí por un solo segundo, yo no les iba a perdonar nada, de canto los iba a encarcelar. No nos enfrentamos, y como un toro desbocado les abrimos el camino, dejamos que entren, se tropiecen, se agoten y, al final, les cerramos la puerta del corral.

— ¿Y el Presidente?

— Fueron momentos duros. Me acuerdo de la renuncia de los ministros. El Presidente recibía a unos, yo a otros, y les decíamos que entendíamos su posición y que vayan a descansar, que nos veamos en los siguientes días, pero simplemente que no digan a nadie lo que acababan de decirnos a nosotros. Esos días se mostró el liderazgo fuerte del Presidente con las Fuerzas Armadas para que cumplan su labor tras la muerte de los campesinos baleados en el río Tahuamano, en Pando. La Vicepresidencia se convirtió en un restaurante improvisado para preparar comida y llevarla a los soldados que protestaban porque no funcionaba el sistema de abastecimiento de las Fuerzas Armadas, para que no se retiren del aeropuerto de Cobija. El ministro Juan Ramón Quintana reclutó a ocho o diez personas de las tropas especiales para entrar a la ciudad de Cobija en un Hércules, tras colocarse un chaleco antibalas. Todo pendió de un hilo. Y en esas horas tensas el Presidente y yo estábamos solos en el Palacio, calculando lo que podía pasar, a la espera de cualquier acontecimiento, y tomamos la decisión de que no nos iban a sacar de aquí a la mala, reafirmamos, mirándonos a los ojos, que somos gente de combate. Y otro episodio difícil fue cuando tuvimos que retroceder con la decisión del incremento de la gasolina…

— ¿No se calculó que esta medida iba a traer protestas?

— Que podía incrementarse la conflictividad. Habían sectores que apoyaban, otros no. A la larga, al evaluarlo, uno nota que el problema fue que esto se cruzó con la escasez del azúcar, no lo supimos ver bien. Vino el miedo de que falten otro tipo de productos. El azúcar no escaseaba por la gasolina, sino por una mala planificación empresarial. A partir de esto subieron las gaseosas, los yogures… Eso generó un potencial de conflictividad más complicado y se retrocedió.

— ¿Se arrepiente el Gobierno de la elección de autoridades judiciales? ¿Fue su principal error en estos nueve años?

— Lo que hizo el Gobierno fue cumplir la Constitución, que indica que estas autoridades se eligen por voto y se seleccionan en la Asamblea Legislativa. Recuerdo un debate político y teórico sobre esto con el Presidente, quien me dijo: “No vamos a proponer a nadie”, en esta mirada respetuosa de la separación de poderes, entendida por él como que no puede tomar partido por ningún doctor. Le hice una reflexión, que creo que a la larga resultó correcta: el poder es una relación social, no es una cosa, sino una relación de monopolización de decisiones. Y si uno no asume que esto es el poder y no lo controla de una u otra manera, alguien lo va a hacer, porque esta monopolización de decisiones construida a lo largo de siglos no va a disolverse, es un hábito en la vida cotidiana de las personas. Entonces si uno no va a asumir el control de ese monopolio, otras personas lo harán, así de claro. Y le ejemplifiqué esto con el mercurio líquido: si uno lo pone en un recipiente parece un vaso de agua, homogéneo, y si lo dispersa se formarán pequeños núcleos. O sea, o queda concentrado ese poder judicial en un vaso, y si no lo hacemos éste se va a fragmentar en pequeños monopolios. Y pese a mis recomendaciones, asumimos que no  íbamos a involucrarnos en la elección de jueces. Y comuniqué esta decisión a los asambleístas y les pedí que busquen a los mejores; eso sí, les advertí que voy a anotar en mi cuaderno quién sugiere a quién, para que si las cosas van mal, les muestre a cada uno quién propuso a quién.

Pero el Gobierno impulsó esta forma de elección…

— La elección sí, pero la responsabilidad de selección cayó en manos de la Asamblea y en ésta no primó un criterio más universal, más estructural, sino uno más corporativo. Aunque esto fue 320 veces más democrático que lo que hicieron los anteriores gobiernos, arrastró una dolencia: si antes hubo tres personas que elegían a estas autoridades, ahora fueron casi 100 que hicieron la preselección y, claro, los compañeros no se basaron en criterios meritocráticos, sino más mundanos, como que si los postulantes habían o no ayudado a alguna federación a hacer un trámite judicial… el 95% fue escogido a partir de esto. ¿Y qué sucedió? Que el Presidente, el Vicepresidente, los ministros tenemos cero influencia en el Órgano Judicial y más la tiene un diputado, un senador, un dirigente sindical, en el ámbito local: uno tiene más influencia en Cochabamba, otro en Santa Cruz. En vez de que haya algo centralizado, se fragmentaron los procesos de influencia…

— Como el mercurio líquido…

— Si debe hacerse una crítica es al Legislativo. La influencia sobre el Órgano Judicial se fragmentó. Antes había un
poder más concentrado y ahora se
ha dispersado como el mercurio.

— De acuerdo con esta lógica, hay que cambiar al 95% de los elegidos…

— A estas alturas hay que cambiar al 100%, aunque valorando el trabajo de cinco o seis doctores, pero el resto no, se ha aplazado.

— ¿Cuáles son los retos que se plantearon para este nuevo lustro de gobierno?

— Comencemos con la Justicia, con un referéndum para cambiar las reglas que establece la Constitución. Este procedimiento no funcionó, hemos intentado, hemos sido muy respetuosos de la independencia de poderes, del Ejecutivo al Judicial, entonces hay que modificar la Carta Magna para cambiar el procedimiento y la selección de autoridades, de tal manera que se incorpore en primer lugar la meritocracia. Hace cuatro o cinco años, hablar de meritocracia era una forma encubierta de la discriminación, porque en una sociedad racista los méritos tenían color de piel y apellido, así todo iba a ser en función a los mismos de siempre, que habían acaparado becas, doctorados, viajes, seminarios. Ya estamos nueve años en el poder y hubo una democratización del acceso a los méritos, entonces ahora sí, estoy seguro que en una mirada meritocrática va a haber un mayor equilibrio y un mayor acceso democrático de los distintos sectores sociales, de gente que proviene de las viejas familias tradicionales y de las del sector popular, que en nueve años accedieron a licenciaturas, maestrías, doctorados. Segundo, el acompañamiento de instituciones que validen esta mirada amplia, pluralista, las universidades en primer lugar, con un cambio en el currículo universitario que implica una decisión autónoma de ellas, porque ésta adolece de problemas, como la priorización del pleitismo por encima de la resolución de los conflictos, con abogados con un conocimiento infinito de mañas dilatorias.

— ¿Y la reforma de las normas procedimentales?

— Claro, culminar el nuevo Código de Procedimiento Penal, en lo que mantengo mi posición de hace tres años: introducir un conjunto de sanciones punitivas contra la retardación y la dilación en los juicios. Juez y fiscal que no cumplan los plazos procesales legales, que entren a la cárcel. Así, ellos serán los principales interesados en acabar el proceso. La norma fundamental en la Justicia es la extorsión del tiempo, es lo peor, ni a mi peor enemigo le puedo desear que caiga en manos de un juicio.

— ¿Y los demás desafíos?

— Nosotros a diferencia de los políticos de la derecha, lo que decimos lo hacemos. Hemos propuesto la Agenda 2025, de diez años, y para estos cinco hemos mencionado pilares para su construcción. Primero, industrialización de los recursos naturales, comenzando por los hidrocarburos. De hecho no solamente es una propuesta, sino la mejor forma de enfrentar esta volatilidad de las materias primas. El gas es la clave, somos un país gasífero y seguiremos siendo así las siguientes décadas, así que hay que explorar muchas áreas, seguir vendiendo e industrializar. Esto nos abre un espacio infinito de pequeñas, medianas y grandes empresas que inviertan la materia prima en productos elaborados para la industria, las casas, las computadoras, para importar y para exportar; igual en la minería y la agricultura. Segundo, incursionar en la economía del conocimiento. Vamos a hacer dos cosas al mismo tiempo: industrializarnos y avanzar en la producción de conocimiento, algo que tomó siglos en otros países. Como que nuestro atraso se convierte en virtud porque vamos a poder absorber los beneficios de ambas economías. ¿Qué es la economía del conocimiento? Es una economía que se sostiene sobre la creatividad intelectual, que genera riquezas a partir de las ideas. Hemos propuesto la Ciudadela del Conocimiento, porque la idea es comenzar a impulsar una generación de jóvenes del colegio y universidad, en software fundamentalmente. Por ello estamos incorporando a los estudiantes, desde edades tempranas, en la era digital, con computadoras; se especializan los profesores, se premia a los mejores alumnos en colegios, se beca a los mejores profesionales para que estudien en las mejores universidades del mundo… Es toda una estrategia. Aparte, estamos priorizando mucho la producción, el proyecto Bolivia cambia, Evo cumple se desplaza cada vez más hacia el riego, porque ello implica producción para elevar el consumo de las personas y la venta de los excedentes a mercados internos y externos, para seguir reduciendo aceleradamente la extrema pobreza: estamos en 18% y si mantenemos este ritmo nuestra meta es llegar al 6% en 2025, y a entre 9% y 7% en 2020. Además, en estos cinco años va a ser estabilizada la política, consolidando el proceso de cambio, un espacio unipolar con un único horizonte de época.

— ¿Es lo decisivo?

— La economía será la prioridad de estos cinco años, para expandirla, industrializarla, diversificarla y para usar esos frutos distribuyendo mejor los recursos para la gente que más necesita. Es una manera de resumir las prioridades de este quinquenio que se viene.

— ¿Y no hay temor por una época de vacas flacas con la caída del precio del petróleo?

— Analistas de la derecha vienen con su “ahí viene el lobo” desde hace diez años. Cada día es la antesala de la catástrofe. Por supuesto que la caída de precios va a afectar a Bolivia, pero no en las dimensiones catastróficas de las que hablan estos analistas y por eso hemos tomado las medidas que el caso aconseja. Si se mantiene el barril de crudo en 45 dólares, va a haber una diferencia de 60, 80 millones de dólares; sí es importante, aunque no es catastrófica frente a lo presupuestado, porque fijamos un barril de 80 dólares, pero volúmenes menores a lo que realmente estamos exportando. Somos previsores en ese sentido. Ahora si resulta que el precio del barril sube a 60 o 70 dólares, bienvenido, son recursos extras. Y si resulta que el barril cae hasta 30 dólares, en nuestras previsiones eso significaría una pérdida respecto a lo presupuestado de 110 millones de dólares. ¿Es importante? Sí, pero no es catastrófico porque encima tenemos reservas internacionales de 15.000 millones de dólares, las más  altas de América Latina en proporción a nuestra población y producto interno bruto. Bajan los precios, pero nuestro crecimiento fundamentalmente se debe al mercado interno, entonces hay que fomentarlo. ¿Va a haber reducción en los ingresos? Sí. ¿Cómo se responde a eso? Invirtiendo más. Es una medida contracíclica y la vamos a hacer, solo pocos países pueden hacerlo porque muchos tienen bastante deuda o no tienen dólares, y su economía no está sana.

— ¿Cómo se imagina el avance de la demanda marítima hasta 2020?

— Hay plazos. Hemos hecho un excepcional trabajo legal e histórico, un gran trabajo de información y difusión, tenemos un muy buen equipo jurídico nacional e internacional. No tenemos los recursos de Chile, pero ellos no tienen el factor Evo, la enorme simpatía que infunde, es el símbolo de este pueblo que se ha emancipado. Esto genera un magnetismo internacional extraordinario. Así ya hay un puente construido, mientras que el Canciller chileno tiene que ir a justificar que no hubo una invasión hace tiempo. El mensaje es tan sencillo que nos permite suplir los centenares de millones de dólares que gasta Chile y nos coloca en una posición de ventaja. Además es un tema de justicia, de reparación histórica…

— Y qué panorama se vislumbra para 2020…

— No quiero especular. En todo caso somos muy optimistas de lo que hemos hecho, y ello se refuerza con la desesperación y la torpeza con la que la democracia chilena responde. Ha sido una virtud haber sacado a luz la “injusticia” pasada y ver al futuro en términos de “integración”. Esas dos herramientas son invencibles. Son palabras mágicas, victoriosas. ¿Qué va a decir Chile? ¿Que no fue tan injusto lo que nos quitó? ¿Qué puede ofrecer para el futuro? El Gobierno de Chile está derrotado moral y discursivamente. Estas dos palabras clave están de nuestro lado: luchar contra la injusticia, buscar integración. Es una herradura victoriosa, que juega en el imaginario de los otros países del mundo.

— Y hablando de integración, ¿para cuándo embajadores con Estados Unidos y Brasil?

— Estamos trabajando en ello. Con Estados Unidos hay una condición obligatoria: respeto a nuestra vida política interior. Norteamérica nos puede enseñar mucho en matemáticas, en ciencia, en tecnología y en industria, y admiramos eso, pero no nos puede enseñar un átomo, nada sobre democracia, sobre justicia. Bajo esas condiciones, amistad plena, trabajo conjunto.

¿Y con Brasil?

— La agenda con Brasil es muy amplia y nunca se detuvo. El tema de embajadores es algo más administrativo. De nuestra parte estamos a la espera, es un tema administrativo del gobierno de Dilma Rousseff.

— ¿Hay nuevos liderazgos en el MAS para 2020?

— Apenas estamos en 2015… Falta mucho para hablar de ese tema. En todo caso hay liderazgos, no fuertes, no tan potentes como el del Presidente, pero en cinco años habrá que reforzarlos.

¿Y se ve de nuevo como vicepresidente en 2020?

— Es muy temprano para especular eso. Vamos a cumplir lo que manda la Constitución.

— Si ya no es vicepresidente, ¿cuál es el futuro que planea Álvaro García Linera?

— Me gustaría dar clases, volver a la cátedra. Escribir uno o dos libros, no mis memorias, sobre teoría de la política, del Estado, de la hegemonía. De hecho, ya voy a tocar la puerta de la universidad para dar una o dos clases a la semana.

¿Y el bebé que prometió tras las elecciones, con su esposa Claudia Fernández?

— Algún rato se dará. Tuvimos cierto cuidado por las elecciones. Vivimos en un departamento muy pequeño y el problema es la presencia de mucho libro. No hay área, a excepción del baño y la cocina, que no tenga libros. Eso no es cómodo para Claudita. La idea es vender el departamento, mejorar nuestro crédito para comprarnos una pequeña casa. Allí me botarán al garaje con mis libros o haré un búnker. Ella precisa una casita donde pueda imponer la estética y el aire de la presencia de la mujer, lo que es muy importante para adecuarla a la posibilidad de recibir hijos.

Entonces ello puede pasar este año…

— Es una probabilidad.

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Aguilar, acusado de ser el ‘ideólogo’ del asalto militar de junio, está hospitalizado

El anuncio fue realizado por su abogado, Miguel Ramírez, quien señaló que “en la mañana me entero que mi cliente habías sido trasladado al Hospital Obrero” del barrio de Miraflores.

Aníbal Aguilar, cuando fue aprehendido.

Por Miguel Gómez

/ 11 de julio de 2024 / 18:43

El sociólogo Aníbal Aguilar, sindicado de ser el “ideólogo” del asalto militar del miércoles 26 de junio, fue hospitalizado de emergencia en la ciudad de La Paz por complicaciones en su salud.

El anuncio fue realizado por su abogado, Miguel Ramírez, quien señaló que “en la mañana me entero que mi cliente habías sido trasladado al Hospital Obrero” del barrio de Miraflores.

Según el jurista, sufrió una descompensación en las celdas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), por lo cual se determinó que reciba atención médica.

El miércoles 26 de junio, un grupo de militares al mando del general Juan José Zúñiga, armados; con vehículos blindados y tanquetas, irrumpieron en la plaza Murillo.

Lea más: El Gobierno y Zúñiga apuntan como el ‘ideólogo’ del asalto militar al ‘Lic. Aníbal Aguilar’

El entonces comandante del Ejército anunció ante los medios que su intención era “tomar” la Casa Grande del Pueblo, donde se encontraba el presidente Luis Arce y su gabinete.

Aguilar

Se insubordinó ante el mandatario, luego de que éste le ordenara el repliegue de sus tropas. Sin embargo, no pudo cumplir sus planes y huyó. En la noche fue aprehendido por la Policía.

Tras su detención, Aguilar fue presentado ante los medios de prensa por el Ministerio de Gobierno como el “ideólogo” de lo que denominó un “intento fallido de golpe de Estado”.

Más aún, en una “entrevista policial”, el 26 de junio en la noche, Zúñiga lo apuntó como tal. “Es así que quien fue el ideólogo fue el Lic. Aníbal Aguilar, quien realizaba presentaciones y análisis en mi oficina desde el mes de mayo; me decía que yo debía realizar un levantamiento donde debíamos salir a la plaza Murillo para tomar el poder y llamar a elecciones”.

Primeramente, un juez dictó detención domiciliaria para el sociólogo, no obstante, la Justicia revocó esa determinación y ordenó su traslado a la penitenciaría de San Pedro en La Paz.

Entonces, su abogado ya alertó que Aguilar, de 71 años, padecía de enfermedades que podían agravarse por su estadía tras las rejas. Ahora, el implicado se encuentra en el Hospital Obrero.

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Evo revela por qué se retiró del encuentro multipartidario del TSE sin firmar el acuerdo: ‘Nos ganaron, reconozco’

Morales presionó en sus intervenciones para que las primarias se realicen; que se reconozca el congreso de su bloque del año pasado en Lauca Ñ, en el Trópico de Cochabamba.

El momento en que Evo Morales abandona la sede del TSE. Foto: APG

/ 10 de julio de 2024 / 19:19

“Nos ganaron, reconozco”. Así explicó Evo Morales su retiro del Encuentro Multipartidario e Interinstitucional por la Democracia, sin firmar el acuerdo, sin participar en la conferencia del presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y sin ser parte de la fotografía oficial, en un evento que definió la suspensión de las elecciones primarias en las organizaciones políticas.

La cita fue realizada en la sede del TSE, mientras en la plaza Abaroa simpatizantes de Morales, jefe nacional del Movimiento Al Socialismo (MAS), y del presidente Luis Arce protagonizaron enfrentamientos. Participaron representantes de las tiendas políticas, de las cámaras de la Asamblea Legislativa, de organizaciones políticas, del Órgano Ejecutivo, entre otros.

Morales presionó en sus intervenciones para que las primarias se realicen; que se reconozca el congreso de su bloque del año pasado en Lauca Ñ, en el Trópico de Cochabamba, que eligió una nueva directiva; empero, fue desconocido por el TSE por el incumplimiento de requisitos; o que se “congelen” los plazos del tribunal para la renovación de los dirigentes partidarios.

Lea más: Evo condiciona firma del acuerdo con el TSE y amenaza: Sino defenderemos las primarias en las calles

Al final, el expresidente se retiró del evento sin participar del final del encuentro, lo hizo junto a su delfín, el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez. Más tarde, brindó una conferencia en La Paz en la que condicionó su firma en el acuerdo a que se atienda sus requerimientos en el encuentro multipartidario celebrado en la sede de gobierno.

Evo

“Nos ganaron, reconozco, respeto. Perdonen compañeros, compañeros, (me) levanté, entonces, para viabilizar que no hayan primarias cerradas, pero que tampoco hayan plazos para renovar directivas. Si quieren plazos, ningún problema que haya un plazo para renovar directivas, pero si hay ese plazo para renovar directivas, pues entonces que haya primarias. (Así) vamos a definir a nuestro candidato del MAS”, explicó el exmandatario.

El acuerdo impulsado por el TSE señala que “los asistentes de manera unánime piden a la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobar una Ley que suspenda las Elecciones Primarias para la gestión 2024 y retomar un análisis de su implementación progresiva para impulsar la democracia interna en las organizaciones políticas. El Tribunal Supremo Electoral presentará el proyecto de Ley pertinente” (sic), remarca el documento que firmó Morales.

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Ante el Alba, Arce rechaza narrativa del ‘autogolpe’: No dejemos pasar éste ni ningún golpe de Estado

Lo sucedido fue denunciado por el gobierno de Arce como un “intento fallido de golpe de Estado” y recibió el apoyo de la comunidad internacional.

El presidente Arce, en su mensaje durante el encuentro virtual del Alba-TCP. Foto: Twitter de Luis Arce

/ 10 de julio de 2024 / 18:48

En la décima Cumbre Extraordinaria del bloque Alba-TCP, el presidente Luis Arce rechazó este miércoles la narrativa del “autogolpe” en Bolivia, tras el asalto militar del miércoles 26 de junio en la ciudad de La Paz, y pidió unidad para defender la democracia. “No dejemos pasar éste ni ningún golpe de Estado”, remarcó en su mensaje brindado durante el encuentro virtual.

Ese miércoles, tropas lideradas por el general Juan José Zúñiga, armadas, con carros blindados y tanquetas, irrumpieron en el epicentro del poder político. El entonces comandante del Ejército anunció ante los medios su intención de “tomar” la Casa Grande del Pueblo. Inclusive, uno de los vehículos castrenses golpeó la puerta del Palacio Quemado para tumbarla.

Ello permitió que Zúñiga ingrese al lugar, donde fue abordado por Arce, ante quien se insubordinó. “¿No me va a hacer caso?”, le preguntó ante la orden para el repliegue de los efectivos militares, a lo que el general respondió con un categórico “No”. Al final, la situación no pasó a mayores y Zúñiga fue aprehendido, hoy está encarcelado en Cochabamba.

Lea más: El Presidente revela que Inteligencia del Ejército estaba alineada a Zúñiga y ocultó información

Lo sucedido fue denunciado por el gobierno de Arce como un “intento fallido de golpe de Estado” y recibió el apoyo de la comunidad internacional. Sin embargo, el bloque del Movimiento Al Socialismo (MAS) que respalda al exmandatario Evo Morales y opositores hablaron de un “show” y un “autogolpe”, a lo que se sumó el presidente argentino Javier Milei.

Alba-TCP

En su discurso ante los integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), Arce indicó que hay más de 100 implicados en la “intentona golpista” frenada por el pueblo boliviano, que “tiene una profunda vocación democrática y se convocó masivamente en la plaza Murillo”.

Denunció que las redes sociales publican “noticias falsas” que promueven un “falso discurso”: el “autogolpe”, con la ayuda de memes y tuits. “La desinformación y las campañas orquestadas buscan erosionar la confianza en el Gobierno legítimo y constitucional. A través de ‘fake news’ quieren mostrar que fue autogolpe, así como en 2019 con el derrocamiento de Evo Morales“.

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“Rechazamos que no hubo golpe, quienes promueven esta narrativa en el país y a nivel internacional representan intereses ajenos al Gobierno y al propio pueblo boliviano, promoviendo la instalación de un gobierno fascista en nuestro continente”, remarcó el Presidente en el encuentro convocado precisamente ante lo sucedido en Bolivia.

Y llamó a firmar la declaratoria del bloque en favor de la democracia. “Y contra cualquier intento de desestabilización en mi país y cualquier otro país. El Alba debe unirse para defender la democracia en América Latina. No dejemos pasar éste ni ningún golpe de Estado. Solo a través de la unidad y la resistencia de nuestros pueblos podremos garantizar un futuro mejor”.

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Más de 100 implicados declararon por el caso Zúñiga; cae el general Ágreda

La Fiscalía investiga lo sucedido por los delitos de terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y la soberanía del Estado.

El general José Ágreda, en celdas de la FELCC de La Paz. Foto: APG

Por Miguel Gómez

/ 8 de julio de 2024 / 18:53

Más de 100 implicados que emitieron su declaración ante la Fiscalía. Al menos 24 que tienen arresto domiciliario y detención preventiva en cárceles del país… La investigación por el asalto militar a la plaza Murillo del miércoles 26 de junio no cesa en sus avances. Este lunes, fue aprehendido el general José Ágreda Mendivil.

Esa tensa jornada, el general Juan José Zúñiga irrumpió en el epicentro del poder político, en la ciudad de La Paz, con tropas, vehículos blindados y tanquetas. Ante los medios, anunció su intención de “tomar” la Casa Grande del Pueblo. Inclusive uno de los motorizados intentó tumbar la puerta del Palacio Quemado.

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Así, el entonces comandante del Ejército pudo ingresar al lugar, pero fue abordado por el presidente Luis Arce, ante quien se insubordinó. Sin embargo, no pudo concretar ninguno de sus planes, por lo cual huyó a las 17.27 de la plaza. Y a las 19.02 fue aprehendido en el Estado Mayor castrense del barrio de Miraflores.

Caso Zúñiga

El Gobierno denunció un “intento fallido de golpe de Estado”, mientras que el bloque evista del Movimiento al Socialismo (MAS) y la oposición hablaron de un “show” y un “autogolpe”. La Fiscalía investiga lo sucedido por los delitos de terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y la soberanía del Estado.

Este lunes, en Bolivia Tv, el viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, indicó que más de un centenar de implicados ya emitieron su testimonio ante el Ministerio Público y que hay 24 detenidos preventivos en cárceles y domicilios, uno de ellos es Zúñiga, quien está en el penal de El Abra en Cochabamba.

Asimismo, el número de aprehendidos va en escalada, porque se informó de la detención del general Ágreda, quien, según la imputación de la Fiscalía, “jugó un rol crucial en la supervisión de los recursos logísticos y estratégicos” para el asalto castrense. Ahora, espera en celdas de la Policía su situación judicial en este proceso.

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¿El ‘manifiesto’ de Zúñiga?: Entregaré al siguiente gobierno electo una propuesta de visión de país

Hasta el momento hay 23 aprehendidos en la investigación abierta por la Fiscalía, por los delitos de terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y la soberanía del Estado.

Juan José Zúñiga, en el acto de aniversario del Ejército, en 2023.

/ 4 de julio de 2024 / 19:08

¿Cuáles eran los planes del general Juan José Zúñiga tras la irrupción militar en la plaza Murillo del miércoles 26 de junio? Hay algunas pistas que lanzan las investigaciones, una de ellas es un supuesto “manifiesto” en el cual anunciaba que su “gobierno de emergencia” iba a entregar una propuesta de visión de país al siguiente gobierno que emerja de las urnas.

Esa tensa jornada, el entonces comandante del Ejército tomó el epicentro del poder político, en la ciudad de La Paz. Se insubordinó a la autoridad del presidente Luis Arce, quien le ordenó el repliegue de los militares, vehículos blindados y tanquetas desparramados en la plaza. “No me va a hacer caso?”, le preguntó el mandatario. “No”, le respondió el efectivo castrense.

Más aún, Zúñiga anunció ante los medios que “por el momento” respetaba la investidura de Arce, que se venía un cambio de ministros, que los militares estaban molestos ante la deslealtad, que se iba a liberar a “todos los presos políticos” de la crisis de 2019, entre ellos la expresidenta transitoria Jeanine Áñez y el gobernador cruceño Luis Fernando Camacho…

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Confesó que su intención era “tomar” la Casa Grande del Pueblo. Inclusive instruyó que un coche blindado golpee la puerta principal del Palacio Quemado, para poder ingresar. Y así fue. Allí ocurrió el episodio con Arce. Tras el duelo cara a cara, se subió a su vehículo y emprendió una rauda fuga al Estado Mayor. Allí fue aprehendido. Hoy está encarcelado en Cochabamba.

Manifiesto

Para el Gobierno no hay dudas, fue un “intento fallido de golpe de Estado”. Sin embargo, los rivales de Arce en la oposición y en el bloque del Movimiento Al Socialismo (MAS) que apoya al expresidente Evo Morales, han sembrado dudas sobre lo sucedido y lo calificaron de “show” e inclusive un “autogolpe”, lo que ha sido objetado de forma rotunda por el Órgano Ejecutivo.

Zúñiga ha mostrado bipolaridad en sus declaraciones. En su detención, afirmó que todo respondió a órdenes del Presidente para subir su “popularidad” en el actual contexto de crisis. Sin embargo, brindó un revelador testimonio en una “entrevista policial”, a las 20.00 de ese miércoles 26, en las dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).

“Es así que quien fue el ideólogo fue el Lic. Aníbal Aguilar, quien realizaba presentaciones y análisis en mi oficina desde el mes de mayo, me decía que yo debía realizar un levantamiento donde debíamos salir a la plaza Murillo para tomar el poder y llamar a elecciones” (sic), indica el documento que lleva la rúbrica del excomandante del Ejército y el investigador policial.

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Y añade: “Estas organizaciones las realicé con el comandante general de la Fuerza Aérea. El comandante general de la Armada Boliviana y Gral. Juan Mario Paulsen, Inspector General del Ejército, también estaba el actual Comandante General del Ejército, Gral. de Brigada José Wilson Sánchez. Cnl. Julio Omar Buitrago Sempértegui, jefe de Inteligencia del Ejército. Cnl. Céspedes, jefe de logística del Ejército” (sic).

Aprehendidos

Hasta el momento hay 23 aprehendidos en la investigación abierta por la Fiscalía, por los delitos de terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y la soberanía del Estado: 11 fueron remitidos a penitenciarías del país y los otros 12 se beneficiaron con detención domiciliaria. Eso sí, hay más de 80 implicados, de acuerdo con el Ministerio de Gobierno.

Pero eso no es todo. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, reveló un documento, al que llamó el “manifiesto (discurso) elaborado para que sea leído por Zúñiga después de la ‘toma del poder’”. “Demuestra cuál era el objetivo de este exmilitar… Su plan de gobierno, las acciones a seguir”, explicó en conferencia, y expuso como prueba el penúltimo párrafo:

“Es nuestra misión comenzar un proceso de transformación del Estado nacional que al final de este mandato entregará al siguiente gobierno electo la propuesta de la nueva conformación de las estructuras de gobierno nacional y regionales. Esto no será únicamente el trabajo de este gobierno de emergencia, sino el trabajo conjunto con la sociedad civil para entregarle una visión de país y los lineamientos de políticas de Estado a los siguientes gobernantes” (sic).

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