Nacional

miércoles 16 jun 2021 | Actualizado a 21:57

La falta de jurados caracterizó el referéndum en Buenos Aires

Solo fueron notificadas cerca del 50% de las personas elegidas para operativizar el proceso. En varios recintos se recurrió a los votantes para habilitar las mesas electorales

Bolivianos en Buenos Aires, Argentina, forman para emitir su voto en una de las mesas electorales de la Escuela N° 10 de Ciudad Celina, el establecimiento con más votantes.

/ 22 de febrero de 2016 / 04:00

La jornada del referéndum constitucional en Buenos Aires se llevó a cabo en medio de un día soleado con casi 30°C. El acto de inicio fue en la populosa escuela N°3 Cristóbal Colón, de la zona de Lugano, el sur de la ciudad autónoma de Buenos Aires.

A diferencia de otros años, no hubo filas de gente esperando la apertura de mesas. Lo que sí se vio en muchos recintos fue a personas preguntando por su lugar de votación. De manera extraoficial y según los reporteros de la red de radios que cubrió el evento, solo estuvieron habilitadas el 95% de las mesas. El 5% se cerró por falta de jurados. Se calcula que solo el 50% de los jurados fueron notificados. Continuamente se observó y se escuchó que no había la cantidad de electores esperada.

Tal fue el caso del establecimiento de Lugano, que fue elegido por tener muchos estudiantes bolivianos. Esta escuela fue pionera en gestionar la integración de su alumnado extranjero a través de un diccionario de modismos bolivianos y argentinos creado por alumnos desde el kínder.

Unos 117.000 bolivianos fueron habilitados para votar en ese país que concentra la mayor cantidad de migrantes.

Una de las particularidades de ayer fue la reportería de las distintas emisoras dedicadas a la colectividad boliviana. Las radios se unieron para ampliar su cobertura en los 43 recintos electorales e informaron la ausencia de jurados y algunos inconvenientes en escuelas que abrieron tarde.

Durante la mañana de este domingo, el informe apuntó a la inasistencia. El dato de color fue la presencia de Braulia Mamani Apaza (85), quien como hace varios años, asiste junto a su familia y siempre insiste en ejercer el derecho al voto, cuenta su hija Juana con la voz entrecortada por la emoción.

Por otra parte, Silvana Yazbek, directora ejecutiva del Instituto de la Democracia y Elecciones-IDEMOEEl del Observatorio Electoral de la Defensoría del Pueblo de Argentina, en declaraciones a La Razón, anunció que se desplegó personal en todo el territorio argentino y que ha sido registrado y acreditado por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), Tribunal Supremo Electoral de Buenos Aires. En este sentido, destacó la apertura del organismo electoral boliviano para contemplar y autorizar la presencia de misiones en el exterior, algo novedoso en la región, según Yazbek.

Los veedores estuvieron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mendoza Capital, Córdoba Capital, San Salvador de Jujuy y Rosario, provincia de Santa Fe.

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Ser periodista boliviana en Argentina

Los grandes medios invisibilizan con frecuencia a la colectividad boliviana.

/ 16 de julio de 2017 / 04:00

Mi amor por el periodismo no migró conmigo. Llegué a Argentina a los 17 años. Viví en Jujuy, lugar donde nació mi amado hijo en 1987. Cuando él cumplió nueve meses nos mudamos a “la capital”, porque decían que ahí había más trabajo y menos burocracia. Aunque a veces la realidad en la city porteña es muy distinta a la que uno imagina.

La Universidad de Buenos Aires (UBA) daba —y sigue dando— unos cursos de orientación vocacional y por ese entonces íbamos obligados a hacer el curso. Cuando vi el resultado, quedé sorprendida: “Usted tiene afinidad para las ciencias sociales o comunicación social”. Recuerdo que dudé de la idoneidad de los responsables del curso porque ni por asomo estaba en mis planes el ser periodista. Mi sueño era ser traductora de idiomas; estaba convencida de que el saber inglés arreglaría mi vida, pero trabajé en todos los oficios que uno se pueda imaginar, hasta que otra vez la realidad torcía mi camino.

Hacia finales de 1998, y toda esa época, un peso argentino equivalía a un dólar gracias a la Ley 23928 de Convertibilidad del Austral. Esa “bonanza económica” atrajo más migración boliviana pero comenzaron los casos de trata y tráfico de personas a partir de gestores que estafaban con los trámites de DNI y se daba el abuso policial, laboral, discriminación, xenofobia; se dieron asesinatos de compatriotas que aún están impunes. Ante hechos como esos no se puede ser indiferente, pues para entonces ya estaba colaborando en diversos programas radiales y a partir de ese momento me dediqué tiempo completo a la cobertura de hechos relacionados con la colectividad.

El ejercicio de la profesión en la Argentina se encuentra regulada por la Ley 12908, conocida como Estatuto del Periodista. El ejercicio legal de la actividad no establece requisitos académicos ni de colegiación para ser considerado periodista profesional. Esta parte de la norma sigue siendo motivo de debate. Trabajar sin pasar por la academia no implica desconocer lo importante que es adquirir el marco teórico. La pasión por el oficio no es suficiente pues se necesita capacitación permanente. Por cierto, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) es el sindicato que más colegas migrantes agrupa y da talleres gratuitos de capacitación.

El trabajo cotidiano de los periodistas fuera de las fronteras de Bolivia está marcado por una agenda informativa binacional.

Por ejemplo, la última semana de junio de este año será recordada por el caso de los nueve detenidos en Chile y su posterior liberación y “declaración de mártires”, pero además de ese tema también hablamos del operativo de allanamiento en la Salada, el mayor mercado de Buenos Aires en el que trabajan cientos de bolivianos.

Como resultado de esa acción, Jorge Castillo, el administrador de la Feria Punta Mogotes, quedó detenido acusado de asociación ilícita. Pero, lo que no contaron todos los medios fue que una gran cantidad de feriantes compatriotas aplaudían los operativos, pero se quejaban porque nadie les daba una solución a la falta de trabajo por el cierre de esa feria.

En esos últimos días de junio, continuaba desaparecida Nadia Rojas, de 14 años, hija de una compatriota, y según se sospecha sería víctima de una red de trata de personas con fines de explotación sexual. El caso estuvo apenas un día en los noticieros.

Otro hecho ignorado por los medios fue el de Marlene Montenegro, paceña de 30 años, asesinada por delincuentes en su casa del barrio de la Villa 1-11.14. Para visibilizar el hecho, la familia de Marlene y de Nadia se unió y protestó en una avenida céntrica de Buenos Aires. Ese mismo día, más de 25 personas denunciaron, en una fiscalía porteña, que fueron estafados por el Fondo de Inversión Oshai y por distintas empresas piramidales, entre ellas Paydiamond y Bitcoin Cash. Se estima que hay más de un millar de personas damnificadas.

A fines de junio, finalizó la temporada teatral La balsa de la Ekeka, protagonizada por las compatriotas Olivia Torres y Berenice de la Cruz.

Y esa misma semana estuvo por Buenos Aires el ministro boliviano de Energía, Rafael Alarcón, quien se reunió con su par de Argentina, Juan José Aranguren. Hablaron sobre el proyecto de integración eléctrica Bolivia-Argentina y sobre los centros de medicina nuclear y radioterapia.

De este modo, aprovecho este espacio “binacional” para poner mi queja. No termino de entender a la representación diplomática de Bolivia en Argentina, porque todas las reuniones bilaterales las mantienen casi en secreto y nos terminamos enterando por el lado argentino. Y cuando se le consulta a la gente de prensa del ministerio de la Argentina, ellos responden: “Pregunte en su embajada, ellos tienen la información”. Hasta que algún colega solidario brinda datos y se puede armar la nota. Y esto no es de ahora sino que sucede con todas las gestiones. Parece que tienen la idea de que los compatriotas solo debemos enterarnos de temas relativos a temas políticos partidarios…

  • Lilia Camacho es periodista boliviana radicada en Argentina

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Luzmila Carpio cautiva a Buenos Aires

La artista pidió la libertad de los nueve presos en Chile. La gente parecía que detenía hasta su respiración para oír la canción Pachamama, con la que Carpio empezó el recital.

Argentinos y bolivianos ocuparon todos los asientos del prestigioso teatro Centro Cultural Néstor Kirchner en el concierto de Luzmila Carpio.

/ 22 de mayo de 2017 / 12:53

El Centro Cultural Néstor Kirchner eligió a Luzmila Carpio para abrir su ciclo de conciertos Latinoamérica. En 15 minutos se agotaron las reservas online para obtener las entradas. La cantante boliviana, que rindió tributo a Mercedes Sosa, pidió la liberación de los nueve detenidos en Chile.

Buenos Aires estaba nublado el sábado. Pero mucha gente ya se encontraba, desde las 18.00, en el salón central del Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK). Algunos trataban de conseguir entradas y otros buscaban la fila para ingresar.

El público era casi 70% argentino y 30% boliviano. Una vez que se ingresó a la Sala Sinfónica Ballena Azul —única en Latinoamérica por su acústica y tercera en el ámbito mundial— se empezó a escuchar zampoñas y sicuris, interpretados por músicos y por parte de la audiencia, que tocaba y cantaba.

La gente parecía que detenía hasta su respiración para oír la canción Pachamama, con la que Carpio empezó el recital. A medida que pasaba el concierto se podían percibir sollozos de emoción. La artista rindió homenaje a su amiga Mercedes Sosa, fallecida en 2009, mostró el collar de plata que La Negra Sosa le regaló e interpretó un fragmento de Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Al terminar la canción Presagio de los pájaros, se hizo el silencio y la cantante se dirigió a la audiencia: “Hermanos que estaban trabajando en la frontera con Chile han sido apresados. Pidamos que el hermano país de Chile obre con el corazón. No es justo que hagan eso, ¿no les parece?”. (22/05/2017)

Espere

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Luzmila Carpio cautiva a Buenos Aires

La artista pidió la libertad de los nueve presos en Chile. La gente parecía que detenía hasta su respiración para oír la canción Pachamama, con la que Carpio empezó el recital.

/ 22 de mayo de 2017 / 12:53

El Centro Cultural Néstor Kirchner eligió a Luzmila Carpio para abrir su ciclo de conciertos Latinoamérica. En 15 minutos se agotaron las reservas online para obtener las entradas. La cantante boliviana, que rindió tributo a Mercedes Sosa, pidió la liberación de los nueve detenidos en Chile.

Buenos Aires estaba nublado el sábado. Pero mucha gente ya se encontraba, desde las 18.00, en el salón central del Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK). Algunos trataban de conseguir entradas y otros buscaban la fila para ingresar.

El público era casi 70% argentino y 30% boliviano. Una vez que se ingresó a la Sala Sinfónica Ballena Azul —única en Latinoamérica por su acústica y tercera en el ámbito mundial— se empezó a escuchar zampoñas y sicuris, interpretados por músicos y por parte de la audiencia, que tocaba y cantaba.

La gente parecía que detenía hasta su respiración para oír la canción Pachamama, con la que Carpio empezó el recital. A medida que pasaba el concierto se podían percibir sollozos de emoción. La artista rindió homenaje a su amiga Mercedes Sosa, fallecida en 2009, mostró el collar de plata que La Negra Sosa le regaló e interpretó un fragmento de Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Al terminar la canción Presagio de los pájaros, se hizo el silencio y la cantante se dirigió a la audiencia: “Hermanos que estaban trabajando en la frontera con Chile han sido apresados. Pidamos que el hermano país de Chile obre con el corazón. No es justo que hagan eso, ¿no les parece?”. (22/05/2017)

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La falta de jurados caracterizó el referéndum en Buenos Aires

Solo fueron notificadas cerca del 50% de las personas elegidas para operativizar el proceso. En varios recintos se recurrió a los votantes para habilitar las mesas electorales

/ 22 de febrero de 2016 / 04:00

La jornada del referéndum constitucional en Buenos Aires se llevó a cabo en medio de un día soleado con casi 30°C. El acto de inicio fue en la populosa escuela N°3 Cristóbal Colón, de la zona de Lugano, el sur de la ciudad autónoma de Buenos Aires.

A diferencia de otros años, no hubo filas de gente esperando la apertura de mesas. Lo que sí se vio en muchos recintos fue a personas preguntando por su lugar de votación. De manera extraoficial y según los reporteros de la red de radios que cubrió el evento, solo estuvieron habilitadas el 95% de las mesas. El 5% se cerró por falta de jurados. Se calcula que solo el 50% de los jurados fueron notificados. Continuamente se observó y se escuchó que no había la cantidad de electores esperada.

Tal fue el caso del establecimiento de Lugano, que fue elegido por tener muchos estudiantes bolivianos. Esta escuela fue pionera en gestionar la integración de su alumnado extranjero a través de un diccionario de modismos bolivianos y argentinos creado por alumnos desde el kínder.

Unos 117.000 bolivianos fueron habilitados para votar en ese país que concentra la mayor cantidad de migrantes.

Una de las particularidades de ayer fue la reportería de las distintas emisoras dedicadas a la colectividad boliviana. Las radios se unieron para ampliar su cobertura en los 43 recintos electorales e informaron la ausencia de jurados y algunos inconvenientes en escuelas que abrieron tarde.

Durante la mañana de este domingo, el informe apuntó a la inasistencia. El dato de color fue la presencia de Braulia Mamani Apaza (85), quien como hace varios años, asiste junto a su familia y siempre insiste en ejercer el derecho al voto, cuenta su hija Juana con la voz entrecortada por la emoción.

Por otra parte, Silvana Yazbek, directora ejecutiva del Instituto de la Democracia y Elecciones-IDEMOEEl del Observatorio Electoral de la Defensoría del Pueblo de Argentina, en declaraciones a La Razón, anunció que se desplegó personal en todo el territorio argentino y que ha sido registrado y acreditado por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), Tribunal Supremo Electoral de Buenos Aires. En este sentido, destacó la apertura del organismo electoral boliviano para contemplar y autorizar la presencia de misiones en el exterior, algo novedoso en la región, según Yazbek.

Los veedores estuvieron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mendoza Capital, Córdoba Capital, San Salvador de Jujuy y Rosario, provincia de Santa Fe.

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Residentes bolivianos y Macri, una tensa relación

‘No somos carga social, como él (Macri) dice. Somos una parte importante de la mano de obra del motor de la producción económica de este hermano país. Cumplimos un importante rol, somos los que proponemos    precios populares accesibles para los ciudadanos de menos recursos’.

/ 6 de diciembre de 2015 / 07:44

Desde expresiones xenófobas hasta la problemática de los talleres textiles informales o “clandestinos” y la escasa relación institucional con la representación diplomática boliviana en Argentina, se prevé una relación un tanto ríspida entre el macrismo electo y gran parte de la colectividad boliviana.

Para Demetrio Boyan Guarachi, politólogo de origen boliviano, entrevistado por La Razón, los cambios se notan a partir de las filiaciones político ideológicas de los mandatarios de ambos países, Argentina cambiará su eje de centro izquierda hacia la centro derecha o la denominada “derecha soft”.

Boyán, nacido en La Paz y radicado hace 29 años en Argentina, afirma que las relaciones económicas entre ambos países seguirán regidas por el tema del gas y la energía eléctrica, elementos estratégicos para ambos Estados.  Desde el punto de vista político, Mauricio Macri hará eco de las pautas del republicanismo; la reforma de la Constitución boliviana para una doble reelección será previsiblemente pasible de crítica por parte del futuro gobierno argentino, explica el analista paceño.

Con Macri no habrá cabida, menos como bolivianos. Hipólito Madariaga es tarijeño y dirige la Cooperativa Moto Méndez de Horticultores Platenses Ltda. Desde hace tres años trabaja con pequeños productores agrícolas familiares; es parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Asegura que no ve con optimismo al nuevo gobierno argentino.

“Con Macri iremos para atrás. María Eugenia Vidal es la gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires, es macrista y ya anunció que el ministro de Asuntos Agrarios será un exgerente de la empresa multinacional Monsanto. Eso para nosotros los agricultores será sinónimo de la destrucción del medio ambiente y la pérdida de soberanía en semillas”.

Para Madariaga, que es un referente del sector horticultor de la colectividad boliviana en La Plata, acaso la mayor preocupación es la actitud xenófoba que en sus años de alcalde de Buenos Aires tuvo el nuevo Presidente argentino.

“Para nosotros, Macri es neoliberalismo, ajuste, represión y pobreza. No habrá cabida creemos, menos para los bolivianos. Su idea del migrante limítrofe es xenófoba y solo valora la migración europea”, dice el dirigente boliviano más respetado por el peronismo bonaerense.  

Se estima que en la provincia de Buenos Aires hay más de 20 cooperativas de producción de alimentos, que durante el gobierno kirchnerista tuvieron respaldo y valoración por parte del Estado. Exigiremos que se cumplan nuestros derechos. María Isabel Blanco es una de las mujeres bolivianas que destaca como dirigente barrial en Villa Celina, provincia Buenos Aires. La Razón dialogó con esta mujer cochabambina, que reside desde hace una década en Argentina. 

“Vemos un panorama gris, tendremos que empezar de cero, no sabemos si determinados programas sociales destinados a personas en situación vulnerable van a seguir. Estamos a la expectativa con Macri, como colectividad, tenemos malas experiencias de cuando él gobernaba la capital”. Los residentes bolivianos temen que con el nuevo gobierno de Macri se suspendan varios programas sociales.

“Da pena, porque hay gente que necesita ayuda provisoria del Estado. Pero si algo aprendimos con este gobierno saliente (el de Cristina Fernández de Kirchner) es a no callarnos y exigiremos que se cumplan nuestros derechos adquiridos”, manifiesta la dirigente cochabambina.

No somos una carga social. Marcos Aguilar dirige la Comisión Organizadora Nacional de la Micro y Pequeña Empresa de Bolivianos en Argentina (Conamype Boar); son los organizadores de la primera Expo Mype 2016. Al ser consultado sobre sus expectativas acerca del nuevo gobierno, sostiene: “No somos carga social, como él (Macri) dice. Somos una parte importante de la mano de obra del motor de la producción económica de este hermano país, estamos en varios ámbitos como el sector textil, agricultor, construcción y otros. Cumplimos un importante rol, somos los que proponemos precios populares accesibles para los ciudadanos de menos recursos”.

Aparte del desprecio al aporte laboral de los residentes extranjeros limítrofes (bolivianos y paraguayos, especialmente), el directivo Aguilar cuestiona la práctica discriminación cultural de que también son objeto.  “Macri siempre tuvo una postura negativa con los pueblos originarios latinoamericanos, es triste escuchar que valoriza más a los inmigrantes que cruzaron el océano”, concluye el dirigente del sector textil que representó a su organización en el Congreso de la Nación.

Con este gobierno o con otro, igual tenemos que trabajar. Melania Choque es parte de la Asociación de Bolivianos Emprendedores Textil Comercial Avellaneda (ABETCA). Esta compatriota cuenta que desde hace un año están organizados los pequeños fabricantes, su objetivo es importar telas y que se valore la mano de obra textil de los bolivianos en el proceso productivo de las prendas de vestir.

“Con este gobierno o con otro, igual tenemos que trabajar”, expresa Melania con voz firme. “Sabemos que ahora va a ser diferente, varios compatriotas piensan que no será un buen gobierno, porque Macri es visto como un hombre de expresiones racistas y se piensa que privatizará muchas cosas. Pero aquella persona que trabaja y paga sus impuestos cumpliendo con lo que indica la ley no creo que tenga problemas con este gobierno”, indica la boliviana nacida en Oruro.

La primera dama y los talleres textiles precarizados. Juan Vásquez es parte de la Agrupación Simbiosis Cultural, entidad que desde 2006 reclama por los derechos de las
víctimas de los talleres textiles, visibilizando esta problemática y organizando la protesta en los tribunales porteños, donde están demoradas las causas.

Sobre las expectativas de Simbiosis Cultural frente a este nuevo gobierno, Vásquez no deja de manifestar su desesperanza: “Nuestras perspectivas no son nada positivas, estamos hablando de un jefe de gobierno cuya esposa y cuñado están acusados por la Justicia de utilizar talleres textiles precarizados para la confección de las marcas que ellos manejan”.

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