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Albó, el especialista en los ‘patios traseros’

Una vez que terminó sus estudios de teología y se ordenó sacerdote en la década de los años 60, emprendió un proyecto junto a Lucho Alegre y Paco Santiago de Pablo que fue plasmado en el poblado aymara de Jesús de Machaca, en La Paz.

/ 22 de julio de 2018 / 13:00

Habla varios idiomas, incluido el inglés, pero sus favoritos son el quechua y el aymara que le permitieron decodificar el país que halló hace 66 años cuando probó por primera vez el tumbo. “Fue lo primero que comí aquí”, asegura.

Llegó a Bolivia tras cumplir 17 años, el 9 de junio el 1952, en momentos en  los que comenzaban los cambios históricos que promovió el MNR. “El Papa Pio XII encargó a los jesuitas  que mandaran misioneros a todas partes del mundo y yo fui uno de los nombrados”, recuerda el sacerdote sin perder de vista los ejes centrales de su pensamiento.

“Ahora soy especialista en los patios traseros del continente, ya no solo de Bolivia” porque estudió comunidades indígenas y campesinas en varios países de América, Europa y Asia. “Cuando llegó a algún sitio, lo primero que busco es un patio trasero, donde están los indígenas”, manifiesta Albó.

De hecho, cuando arribó a Bolivia la primera región que conoció fue Cochabamba; ha recorrido todas sus provincias y sus campos. Hoy, ya retirado, pasa sus días en la Comunidad Nuestra Señora de la Esperanza, la casa de la Compañía de Jesús que está a pocos pasos de la plaza 14 de Septiembre. Allí habló durante casi dos horas con La Razón.

Pero visitar los “patios traseros” no siempre fue fácil. El jesuita tuvo que aprender el idioma nativo por orden de sus superiores. “Llojsispa punkuta wisk’ay (cierra la puerta al salir) fue la primera frase que aprendí y es algo que siempre olvido, pues hasta ahora, siempre dejo la puerta abierta y la luz prendida”. De hecho, Xavier Albó es uno de los sacerdotes más visitados en la residencia de los jesuitas.

El dulce idioma lo llevó por varios lugares; llegó a Cliza y además de “mejorar” su quechua, aprendió a tomar chicha y “teñir burros”, dice jocosamente, pues a los cliceños “les dicen burrusta tiñita”. (En las comunidades rurales del país, especialmente durante la fiesta de San Juan se tiñen o pintan a los animales de la comunidad para marcar la propiedad o bautizarlos).

Una vez que terminó sus estudios de teología y se ordenó sacerdote en la década de los años 60, emprendió un proyecto junto a Lucho Alegre y Paco Santiago de Pablo que fue plasmado en el poblado aymara de Jesús de Machaca, en La Paz. Así nació, en la década de los años 70, el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca) del que fue director, entre 1971 y 1976.

La  información completa en la edición impresa de La Razón

(22/07/2018)

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Feria Man, superhéroe de la comida qhochala

El periodista radial Iván Camacho ha creado un personaje que recorre las ferias gastronómicas de Cochabamba

/ 10 de julio de 2019 / 00:00

Bonachón, de buen diente y siempre dispuesto a informar sobre la variedad de productos que se ofrecen en las ferias gastronómicas que se presentan en cada rincón del valle. Así es Feria Man, el súperhéroe qhochala que ayuda a la gente a comer muy bien y a conocer el área rural de Cochabamba.

Nació un 17 de noviembre de 2017. Era un tipo musculoso, vestía de traje y corbata, similar a los superhéroes del cine y el cómic, pero como comía mucho, de pronto tomó la figura del típico qhochala: aquel que “vive para comer”, como reza el dicho.

Un superhéroe como Feria Man, “no puede ser flaco y musculoso toda la vida, después de tanta comida. Entonces buscamos que tenga pancita y modifiqué su figura, creando un personaje agradable a la vista”, recuerda Iván Camacho, el periodista de radio que le dio vida a este personaje tan requerido los fines de semana.

Iván se dedica desde hace varios años a la cobertura de eventos culturales, con énfasis en aquellos que muestran la tradición y costumbres de los pueblos del valle, donde la comida y la bebida tradicional son primordiales. Siempre anotaba cada actividad y la difundía por la radio los viernes, bajo el denominativo de Semana familiar en Cochabamba, así como en su cuenta de Facebook. “Después pensé en hacer una lista, porque los temas surgían los martes, a veces los jueves o viernes y buscar las notas resultaba algo tedioso”. El esfuerzo valió la pena. Las publicaciones y difusión llamaron la atención: “ahí está el chico de las ferias”, “llegó, mister feria”, le decían y no faltó alguien que lo bautizara como “Feria Man”.

Con un enterizo color naranja, una capa azul y calzados deportivos llega a todos los rincones del departamento. El logotipo del traje, además de tener las iniciales del paladín, cuenta con las herramientas precisas para asistir a las ferias: un juego de cubiertos que serán usados si el caso lo amerita, pues el qhochalo degusta mejor de las delicias culinarias si come con la mano.

Este personaje difunde las actividades feriales en su página de Facebook, donde la gente siempre agradece la información proporcionada. “También tiene su grupo de WhatsApp, donde están autoridades, periodistas y algunos ciudadanos. Poco a poco ingresa a otras plataformas en redes sociales”, dice Iván. En su lista detalla la actividad, el día, la hora y el lugar. Si se puede, dará indicaciones sobre cómo llegar al sitio y de dónde se puede tomar transporte público.

El trabajo minucioso es seguido por gente que quiere una opción diferente para pasar el fin de semana. “Nos sorprenden incluso personas que escriben desde el exterior para contarnos cómo era esa feria, el plato, los recuerdos que les traen de su niñez, las comilonas en familia. Esto es más grande de lo pensado”.

Feria Man está muy contento porque la información que difunde es acogida y requerida. Si bien la replican canales de televisión y medios impresos con el permiso del autor, no faltan otros que “plagian” su trabajo descaradamente y que publican la preciada lista, pero omitiendo la fuente. “Existen impresos que copian tal cual publico la agenda, pero le colocan otro nombre, no respetan la autoría”, manifiesta con desencanto. Es que recopilar la información, ordenarla por días y horas no es fácil. “Buscar las ferias gastronómicas supone tiempo. Me ocupo de eso desde el miércoles y busco en las páginas web de los municipios, así como en las redes sociales”.

Iván hace este trabajo cada semana y los viernes, a mediodía y por la noche, difunde las actividades en los programas radiales que dirige y, adicionalmente, comparte la información en las redes sociales. “Esto me llena de mucha satisfacción”, asegura, pues no solo informa, también constata que las actividades sugeridas se realicen y es ahí donde la gente le cuenta cómo es que llegó al sitio y se enteró de la feria.

“Los domingos me voy con un distintivo de Feria Man”, dice sonriente. El periodista deja su indumentaria habitual y se lanza con el logo del superhéroe estampado en su polera naranja en busca de los p’ampaku, chicharrones, chorizos tarateños, pichones en Cliza, el api con pastel y buñuelo de Sipe Sipe… prueba de todo. “Esta también es una forma de promover lugares turísticos y comunidades alejadas; esto se convierte en algo positivo para estas regiones”.

Además de la agenda, Iván se toma tiempo para diseñar los gráficos en que Feria Man, en una especie de cómic, conversa con invitados y pide a la gente sugerir dónde puede llevarlos. Para no hacer aburrida la agenda, hay pequeñas historias y todo lo que el periodista consigue recolectar.

No existe fin de semana sin feria, salvo en febrero. Cuando Iván no encontró qué anunciar detectó que en la primera semana o en la segunda, ningún municipio agenda actividades. Es que los carnavales en el valle, ganan espacio en esos días y se requiere de ese tiempo para prepararlas.

Entonces, el “Escuadrón saludable”, de la mano de “Brocolín”, aprovechó para tomar el departamento y hacer que la gente coma saludable en casa. Los demás fines de semana, cuentan con muestras de los platos típicos de la región, mientras que algunos municipios exponen lo mejor de su producción frutícola, como la uva de Sipe Sipe, las chirimoyas de Independencia o los duraznos de San Benito. Tampoco puede faltar el néctar del valle: la chicha, que se hace con variedades de maíz, helado de canela o panal, según la región, para convertirse en garapiña o aloja.

En  enero, parte de febrero, agosto y septiembre, abundan las ferias, según Iván. Según la recopilación hay un promedio de entre  ocho y 10 ferias en el departamento, organizadas en diversos municipios. En meses como julio, las ferias llegan a tres.

El héroe ya es requerido por otros departamentos, que quieren difundir sus actividades culturales. Ya quieren a Feria Man en Potosí. Por eso Iván pensó en crear más personajes para ayudar a difundir actividades benéficas como kermeses solidarias y otras más que recojan recetas. “Serán un niño y una niña”, adelanta, listo para que el paladín de la cocina traiga más novedades sobre la rica y abundante gastronomía valluna.

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Feicobol, en su versión 36, apunta a ser un evento verde

El Campo Ferial muestra una cara remozada, las empresas cambian diseños al interior de las estructuras que mostrarán un sinfín de productos, desde alimentos hasta maquinaria.

/ 24 de abril de 2019 / 16:08

Unas 1.504 empresas de 34 países se preparan para participar de la Feria Internacional de Cochabamba (Feicobol), evento que este año incursiona en el cuidado del planeta con el uso de material reciclado para decoraciones, basureros diferenciados y cero bolsas nailon.

“Creemos que debemos apostar por tener un ‘evento verde’, en otros países trabajan con construcciones efímeras, estamos tratando de adecuar eso a lo que tenemos acá, usar llantas para decorar calles y jardines, y basureros que permitan la separación de residuos desde origen”, explicó ayer Eunice Achá, gerente de la Fundación Feicobol. La muestra ferial se inaugura mañana.

En su versión 36, Feicobol trabajará con encuestadores para conocer cuánto papel generan y hará énfasis en el cambio de bolsas plásticas por otras de papel o tela.

El Campo Ferial muestra una cara remozada, las empresas cambian diseños al interior de las estructuras que mostrarán un sinfín de productos, desde alimentos hasta maquinaria. Los espacios que no sirven para exposición son restaurados con jardines donde se advierte el uso de llantas recicladas. “Al año incursionamos en PET (botellas plásticas)”, anunció la Gerente de Feicobol.

Una moderna batería de baños fue incorporada al campus, donde el uso de la tecnología sorprenderá a los visitantes, además de un “boulevar cultural” donde los artistas podrán darse a conocer.

“Estamos trabajando bastante, alrededor de 450.000 dólares se invirtieron (este año) en mejoras”, sostuvo Aldo Vacaflores, presidente de Feicobol. Anunció que este año no es posible incrementar el número de participantes porque el campus quedó pequeño.

“Nuestros 66.000 metros cuadrados nos permiten tener solo 1.504 empresas, el mismo número del pasado año porque es nuestra capacidad total”, explicó el empresario y anunció que ya proyectan un “master plan” para 10 años. (24/04/2019)

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UNI3 Cochabamba, arte para la vida

En Cochabamba, este centro para la tercera edad brinda una nueva oportunidad para cumplir sueños

/ 29 de enero de 2019 / 15:32

Mientras estaba hospitalizada por un problema de salud, Luz, de 85 años, tenía en mente una sola preocupación: se acercaba el día de la función de clausura de UNI3, la universidad para personas de la tercera edad en Cochabamba donde pasa clases. Era el acto de fin de temporada, no podía estar fuera, tenía que sanar lo antes posible para subirse al escenario. “Extrañaba bastante mis actividades, pero ni qué hacer, tuve nomás que quedarme en el hospital. Sin embargo, me recuperé, así que llamé por teléfono para que me consideraran, porque tenía que participar en la presentación”. Estaba angustiada.

“¿Cómo íbamos a decirle que no?”, cuenta sonriente María Julia Ruiz, la orgullosa directora de teatro que forma parte del plantel de UNI3, que busca mejorar la salud integral del adulto mayor. Esta universidad ha sido creada para atender a este grupo de personas que suele ser atacado por los problemas de salud que derivan de la soledad. Allí se organizan actividades destinadas a que “el cuerpo y la mente, el espíritu y las emociones de los adultos mayores vayan desarrollándose y fortaleciéndose”, explica Estela Mercado, directora ejecutiva de UNI3, institución creada en 1989 por Nelly Martínez de Jiménez. Con 29 años de servicio, tiene gran acogida por parte de los adultos mayores, sobre todo de mujeres: de los 150 inscritos de este año, solo seis fueron varones.

Luz Vacarreza Imaña es una de las alumnas más antiguas. Participa en estas actividades desde hace 25 años y para ella no hay cosa mejor que acudir a sus clases. “Ahora, hago teatro, gimnasia y yoga, ya no puedo pintar o hacer manualidades porque estoy perdiendo la vista”, cuenta.

UNI3 imparte educación no regular con especialistas en teatro, pintura, dibujo, memoria gimnasia mental, yoga, computación inicial, canto coral, manualidades, danza y ofrece también charlas de diversas temáticas. Usa ambientes prestados por diferentes instituciones para el desarrollo de todas sus actividades.

“En mi casa estaba sola porque mi esposo murió y mis hijos se fueron por todo lado. Me enteré de esta universidad y entré. Ahora es mi segundo hogar”, comparte Olga Lozano viuda de Tapia antes de salir al escenario. Mucha gente los ha ido a ver, así que están nerviosos.

Olga toma talleres de expresión corporal, gimnasia y teatro. “Voy todos los días a los talleres porque no tengo nada que hacer en mi casa. A mis 97 años  puedo viajar sin ayuda, funciona bien mi cerebro y es muy bueno estar en compañía de las personas, por eso me desespero de salir de mi casa para venir a la universidad”.

Desde hace ocho años que está en UNI3, donde ha tejido grandes amistades. Eso le ayuda a relajarse, a reír, a tener compañía. “Las personas mayores que quedamos solas no somos tomadas en cuenta ya; nadie nos hace caso, nos hacen a un lado, especialmente la juventud”.

Para formar parte se debe pagar una matrícula: este año fue de Bs 300 y para la próxima gestión, que se inicia el 14 de febrero de 2019, costará Bs 350. La inscripción se hace en la Secretaría Permanente, que se encuentra en la Asociación de Jubilados de Comercio, ubicada en la calle Mayor Rocha 245, entre las calles Junín y Hamiraya. Para la inscripción se requiere la fotocopia del carnet de identidad, dos fotografías a color y llenar una ficha.

Los instructores son docentes universitarios que a la par de enseñar, también aprenden. Es el caso de Isabel Ríos Oropeza, que empezó dando charlas y desde 2010 colabora en la parte contable e imparte materias como memoria gimnasia mental. “También soy alumna. Me encanta el teatro y la expresión corporal.

Cuando una es joven trabaja y trabaja y no hay tiempo para nada; ahora, con esas actividades salgo con la camiseta mojada”.

Los 68 años de Isabel se quedaron solamente en el carnet: como casi todas las demás alumnas, es una mujer muy activa, con ganas de comerse el mundo porque ahora tiene todo el tiempo necesario para dedicarlo a su desarrollo integral.

Haydé Huayna (73) asegura que ese es uno de los principios de la universidad. “Primero soy yo, tengo que amarme y eso implica tener tiempo para una”. Ella hace teatro, expresión corporal y baila. “Una amiga me avisó de esta universidad y me inscribí. Ya estoy ocho años y para mí es una vida nueva”. Y el cambio se nota: desde su ingreso a la “U” los médicos vieron mejoras en su estado físico. “Me han dicho que siga viniendo y eso me alegra: tengo amigas, con ellas hacemos de todo, reímos mucho y, sobre todo, nos tenemos cariño”.

Aquí el título profesional no existe, las calificaciones son puros momentos felices. Cada quien evalúa su trabajo y no hay mejor examen que mostrar a los demás lo aprendido durante el año. Para esto, cada cierre de gestión se organiza una presentación en que se exhiben los logros. Este año, el colegio Laredo les abrió las puertas para el espectáculo. Por eso, cuando María Julia le dijo a Luz que sí podía participar en la obra a pesar de no haber ensayado los días que estuvo internada en el hospital, ella se llenó de nuevas energías. 

“Ahora estoy aquí”, dice mientras se alista para salir a escena. “Esto me ayuda a ser optimista, a ser mejor, a poder luchar”.

Comienza la gala. Hay de todo: canto, danza, teatro… Todo lo aprendido se muestra en las tablas. Llueven los aplausos y los rostros sonrientes. Estos adultos mayores no solo tienen una vida activa, sino que brillan bajo las luces del escenario y sorprenden a los más jóvenes con un talento que despierta y se desarrolla cada vez más en las aulas de la universidad.

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Las FFAA fijan la mira en la frontera con Chile y Perú

Los primeros puestos adelantados estarán en la frontera con Chile, “entre los hitos 20 y 28, en norte y sur”. Actualmente, son sitios abandonados, donde hay al menos 120 pasos ilegales.

/ 8 de agosto de 2018 / 19:27

Las Fuerzas Armadas (FFAA) instalarán 24 puestos adelantados a lo largo de los 1.847 kilómetros del límite fronterizo que Bolivia comparte con Chile y Perú. Se reforzarán los controles para frenar el contrabando y el crimen organizado que impulsa esa actividad.

Para este fin, los militares reubicarán unidades militares y mejorarán otras, explicó ayer el viceministro de Lucha Contra el Contrabando, Gonzalo Rodríguez, en la antesala de la celebración del 193 aniversario de las FFAA. “Son 19 puestos, con relación a Chile y cinco con el Perú, que vamos a llevar a las fronteras”, explicó la autoridad poco antes de adelantar que estas unidades militares serán desplegadas hasta diciembre en toda la frontera con Chile y Perú, desde el sur hasta Ulla Ulla, en el norte.

Los primeros puestos adelantados estarán en la frontera con Chile, “entre los hitos 20 y 28, en norte y sur”. Actualmente, son sitios abandonados, donde hay al menos 120 pasos ilegales que hacen posible el ingreso del 70% del contrabando que llega a Bolivia. La línea fronteriza con Chile tiene una longitud de 850 kilómetros.

Un operativo realizado en Charaña (cerca del tripartito Bolivia, Chile y Perú) constató, el fin de semana, este extremo. Rodríguez informó que crece el contrabando de línea blanca y negra; ropa usada y otros productos que son comercializados en La Paz, una vez que logran pasar por Viacha y El Alto.

Luego de controlada la frontera con Chile, se avanzará a Perú, por donde subió el contrabando de hortalizas y frutas que afectan a productores del país. Con posterioridad, se controlarán zonas fronterizas con Argentina, Brasil y Paraguay, indicó el ministro de Defensa, Javier Zavaleta.

Añadió que los puestos adelantados con Chile y Perú tendrán más efectivos, vehículos, insumos necesarios para el trabajo y serán acompañados por efectivos de la nueva Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).

Encuentre la información completa en la edición impresa de La Razón. (08/08/2018)

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‘Denuncié tres veces el maltrato a mis hijos, pero no me creyeron’

La Defensoría de la Niñez afirma que conoció el caso solo hace una semana.

/ 20 de enero de 2018 / 18:03

“Cuando conocí a mi pareja no era agresiva, era tranquila, pero cambió al convivir. Denuncié tres veces en la Defensoría de la Niñez el maltrato a mis hijos, pero no me creyeron”, contó René S., padre de tres niños, cuya madre está aprehendida por violencia.

René insistió en la denuncia, esta vez en oficinas policiales, porque su hija de seis años fue golpeada al extremo de tener una fractura en la nariz y varios moretones en las piernas causados con un palo, situación corroborada con un informe forense que fijó seis días de impedimento. El hecho ocurrió el sábado de la anterior semana en la ciudad de Cochabamba.

Giovanna S. H., de 27 años, es la madre de dos de los tres hijos que tiene René. Hace ocho años decidieron vivir juntos y desde entonces ella se mostró agresiva con los menores, especialmente con el niño de 13 años, su hijastro.

“Yo trataba de defenderlos, pero ella me decía gritando que no me meta. Me arrojaba con lo que encontraba y para no tener más problemas me salía de la casa con mis hijos”, relató el padre, quien pidió no revelar sus apellidos.

Aseguró que las golpizas eran constantes, por ello decidió las primeras veces denunciar a su pareja en la Defensoría del Niño, Niña y Adolescente, de la Alcaldía de Cochabamba, ubicada en la Estación Policial Integral (EPI) del Sur, pero no hubo resultados.

“No me creyeron las tres veces que fui a denunciar, incluso la llevé a ella (madre), pero se ponía a llorar y con eso convencía a los funcionarios, prometía no volver a hacerlo e igual nomás pegaba otra vez a mis hijos”, aseveró.

Encuentre la información completa en la edición impresa de La Razón. (20/01/2018)

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