Nacional

miércoles 25 nov 2020 | Actualizado a 07:08

El New York Times responde a la OEA y ratifica publicación que cuestiona informe del organismo sobre la elección 2019 en Bolivia

Ayer, 16, la OEA había publicado un comunicado que cuestionaba una “campaña de desinformación” sobre las elecciones bolivianas.

Luis Almagro, secretario de la OEA.

Por Iván Bustillos

/ 17 de junio de 2020 / 22:27

Mediante un tuiter publicado hoy miércoles 17, The New York Times (TNYT) respondió al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ratificando el respaldo a la publicación que el prestigioso medio estadounidense hiciera de un artículo que cuestiona el Informe del organismo sobre las elecciones de octubre de 2019 en Bolivia.

“Respaldamos nuestra historia, que examina un nuevo estudio que cuestiona aspectos del Informe inicial de @OAS_official sobre las elecciones bolivianas del año pasado. Nuestra historia se basa en un estudio independiente que utiliza datos obtenidos de las autoridades electorales bolivianas”, señala el tuiter (en inglés) posteado por el referido periódico.

La respuesta del TNYT surge al día siguiente de que el secretario Almagro subiera a las redes un extenso “Comunicado sobre la campaña de desinformación en torno al rol de la OEA en las elecciones de Bolivia” (16 de junio de 2020).

En la parte en que se refiere al medio estadounidense, Almagro fustiga en que “obviamente le reconocemos al NYT su derecho a mentir, tergiversar, distorsionar la información, los datos y los hechos, así como a mezclar verdad y mentira todas las veces que quiera (…) Por parte de la Secretaría General, ejerceremos, con prudencia, nuestro único derecho a decir la verdad y a presentar los hechos tal cual son”.

El estudio a que se refiere TNYT es el efectuado por tres investigadores, dos de la Universidad de Pennsylvania y uno de Tulane, según informó CNN. El texto concluye que el aumento de manera “inexplicable” de los votos a favor del expresidente Evo Morales al reanudarse el conteo no se debe necesariamente a que se haya hecho un fraude. Los expertos consideraron que la referida alteración o modificación de la tendencia pudo deberse a datos incorrectos o a técnicas estadísticas inapropiadas.

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Pary se plantea la recuperación de la diplomacia ‘proactiva y dinámica’

El embajador boliviano ante la ONU calificó la política exterior del gobierno de Jeanine Añez de destructiva y aislacionista.

El excanciller Diego Parý, ahora representante de Bolivia ante la ONU. Foto: APG

/ 24 de noviembre de 2020 / 12:32

Este martes, finalmente fue posesionado el excanciller Diego Pary como el nuevo Representante Permanente de la Misión del Estado Plurinacional de Bolivia ante Naciones Unidas. Sustituirá en el cargo a Rubén Darío Cuéllar, nombrado por el gobierno transitorio de Jeanine Áñez.

Luego de su juramento, el nuevo embajador calificó de destructiva y aislacionista la política exterior llevada adelante por Cuéllar.

“Encabezados por nuestro canciller (Rogelio Mayta) tenemos el reto de recuperar nuestra diplomacia proactiva y dinámica. El golpismo ha destrozado una construcción histórica de las relaciones de hermandad y buena vecindad con varios países del mundo”, señaló Pary en su discurso de posesión.

Fustigó la política exterior de Áñez (siendo canciller Karen Longaric): “Ha aislado al país de foros multilaterales y de integración más importantes, y ha dejado de lado las causas humanitarias que impulsan los pueblos del mundo”.

Pary reivindicó la política exterior impulsada por el excanciller y ahora vicepresidente David Choquehuanca: “Es tiempo de proyectar nuevamente nuestro sumaj kawsay, nuestro vivir bien, nuestra diplomacia de los pueblos en el contexto internacional; es tiempo de liderar la defensa de los derechos de la Madre Tierra, de los derechos de los pueblos indígenas, de los derechos sociales, de los servicios básicos, el agua, la vivienda, entre otros”.

Con la consigna de una “diplomacia amplia y abierta”, Pary habló de tres prioridades: reincorporar a Bolivia en los diferentes foros multilaterales, restablecer las relaciones bilaterales con los diferentes países del mundo con los cuales se ha dañado esta relación y fortalecer la dinámica comercial boliviana en el exterior.

Específicamente, Pary resaltó dos grandes instancias de las que Bolivia será parte en la Organización de las Naciones Unidas (ONU): el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) por el período 2021-2023, y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“En estos espacios impulsaremos una agenda que recoja los intereses de la patria y de los pueblos del Abya Yala; una agenda que recupere y proyecte los grandes éxitos logrados por nuestro pueblo”, destacó el nuevo embajador ante la ONU.

La semana pasada, el diputado del Movimiento Al Socialismo (MAS) Andrés Flores señaló que ante su designación Pary “debería dar un paso al costado” por el pedido de las organizaciones sociales de que ningún ministro o viceministro debería ser parte del nuevo gobierno del MAS bajo la presidencia de Luis Arce.

Al respecto, escueto, el nuevo representante ante la ONU dijo: “No me voy a referir al tema porque ha sido un solo diputado”.

Al final de su discurso, Pary proclamó una reivindicación étnica: “Nuestro compromiso es con nuestro pueblo, y demostraremos al país y al mundo que los quechuas, los aymaras, los guaraníes, los wenayek, entre otros, también sabemos hacer diplomacia”.

(24/11/2020)

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Grupo de Expertos de la CIDH se reunirá con las víctimas de Senkata el jueves 26

Los cinco expertos instalaron este lunes su trabajo, tienen hasta seis meses para concluirlo.

/ 23 de noviembre de 2020 / 17:13

El jueves 26, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se reunirá con las víctimas y familiares de los muertos por la represión en Senkata en noviembre de 2019.

Ésta será una de las primeras actividades que lleve adelante el grupo en el esclarecimiento de los actos de violación de derechos humanos en los últimos cuatro meses de 2019. Su trabajo empieza este lunes y deberá extenderse hasta mayo de 2021.

La reunión jueves fue anunciada a los medios por David Inca, activista de derechos humanos y representantes de los familiares de Senkata.

“Tenemos la visita de la comisión, del grupo especial, que será el jueves 26, en la iglesia San Francisco de Asís en Senkata; la reunión va ser todo el día, todas las víctimas se van a congregar ahí, desde las 7 de la mañana vamos a estar ahí, yo creo que la comisión va llegar a las 9”.

El dirigente recalcó “que la comisión no empezará de cero”, que hay la base del Informe Preliminar de la CIDH de diciembre de 2019, con al menos 16 recomendaciones que dejó esa primera investigación.

Precisamente, en el acto de recibimiento al GIEI en la Cancillería, la mañana de este lunes, la relatora de Derechos Humanos, Flavia Piovesan, destacó el interés de la CIDH por los hechos de violencia en Bolivia durante “la etapa prelectoral y poselectoral de 2019”.

Recordó que la “visita de trabajo” de miembros de la CIDH en noviembre del año pasado incluyó reuniones con autoridades de distintos niveles de gobierno y con organizaciones sociales, y que visitó hospitales y centros de detención. Con base a todo esto, dijo, “la comisión encontró fuertes indicios de graves violaciones de Derechos Humanos” en la represión de las protestas “a manos de agentes del Estado”.

En dicho informe preliminar, la comisión calificó las muertes de Sacaba y Senkata como “masacres”. Hay que recordar que el gobierno transitorio de Jeanine Añez rechazó este informe calificándolo de “vergonzoso”, “totalmente sesgado”.

El entonces ministro de Gobierno, Arturo Murillo, incluso acusaba a la CIDH: “¿Dónde estaba la CIDH en la matanza de Porvenir, la Calancha? ¿Dónde estaba la CIDH cuando pateaban y masacraban a los indígenas de Chaparina? ¿Dónde estaba la CIDH en estos últimos 14 años donde ha habido más de cien muertos en nuestro país por el Gobierno de Evo Morales? Esa es una pregunta que debe responder la CIDH”.

Como señala el acuerdo entre la CIDH y el anterior gobierno transitorio, este mecanismo viene para “coadyuvar en las investigaciones de los hechos de violencia y violaciones a los derechos humanos ocurridos en ese país entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de 2019”.

El GIEI, según el acuerdo, tiene las siguientes atribuciones: indagar “actos de violencia cometidos contra personas, organizaciones y autoridades” en el último cuatrimestre de 2019; “realizar un análisis técnico de las líneas de investigación desarrolladas; efectuar “recomendaciones pertinentes” para que estas investigaciones se adecúen a los estándares internaciones de derechos humanos; proponer medidas que garanticen la seguridad de quienes participen en las investigaciones; y, tras un análisis técnico, recomendar un plan de acción y reparación a las víctimas de los hechos investigados.

El GIEI está compuesto por los expertos Julián Burger, Magdalena Correa, Juan Méndez, Patricia Tappatá Valdez y Marlon Weichert. Asimismo, Jaime Vidal fungirá como Secretario Ejecutivo del GIEI-Bolivia.

(23/11/2020)

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Canciller Rogelio Mayta: Áñez se alineó al gobierno de Trump a cambio de nada

La nueva autoridad, en entrevista exclusiva, explica las pautas de la política exterior en el gobierno de Luis Arce Catacora, a diferencia de lo sucedido en el mandato transitorio de Jeanine Áñez.

Foto: José Lavayén

/ 22 de noviembre de 2020 / 08:33

Si hubo un rasgo que distinguió al gobierno transitorio de la presidenta Jeanine Áñez, ello fue el giro de 180 grados que dio la política exterior con respecto a la “diplomacia de los pueblos” ejercida por los gobiernos de Evo Morales. Para la exministra de Relaciones Exteriores de Áñez, Karen Longaric, buena parte de dicho giro (romper relaciones con Cuba y Venezuela; cerrar las embajadas en Irán y Nicaragua; dejar la ALBA, Unasur y la Celac) no fue otra cosa que “desideologizar” las relaciones exteriores. No, lo que más bien hubo fue un alineamiento tras el gobierno estadounidense de Donald Trump y, lo peor, a cambio de que Bolivia sea ninguneada, critica el recientemente nombrado canciller, Rogelio Mayta Mayta.

—En estos días, usted firmó un convenio de cooperación espacial con la Celac. Para el gobierno transitorio, la Celac no existía.

—En este tiempo es muy importante construir bloques regionales, en especial para un país como Bolivia, demográficamente pequeño, con una economía en desarrollo. Necesitamos unirnos, y en ese esfuerzo ha sido importante la iniciativa de Unasur, que fue duramente bombardeada, más que por un interés regional por posiciones ideológicas recalcitrantes, que no han pensado en la región y se han alineado a los intereses de alguna potencia extranjera. La Celac es parte de esas iniciativas,  un proceso en desarrollo y que debemos hacer esfuerzos por consolidarla. La firma de hace unos días trata de que Latinoamérica tenga cierta soberanía aeroespacial. Cada país tiene sus iniciativas por separado, tenemos que unirnos; los pocos recursos que poseemos en conjunto, en comparación con grandes potencias, tenemos que articularlos para sacar mejor provecho, en resguardo de nuestras propias soberanías. La Celac es muy importante inclusive en temas como la lucha contra el COVID-19, tiene iniciativas importantes, a las cuales a Bolivia le conviene adscribirse.

—¿Cuánto ha afectado a Bolivia este alejamiento de la Celac y otros organismos y países?

—Desde el 10 de noviembre de 2019, Bolivia ha enfrentado una situación complicada en la comunidad internacional; hubo gobiernos que no reconocían al gobierno de Áñez porque consideraban que no había una sucesión constitucional; nosotros hemos señalado que hubo un golpe de Estado, que se había roto la institucionalidad. El posicionamiento (internacional) del gobierno transitorio fue demasiado recalcitrante, en términos ideológicos; y terminó peleándose con varios países importantes en la región y enfriando las relaciones con otros importantes en el orden mundial. México tiene un peso específico en Latinoamérica y en el mundo, y el gobierno de la transición golpista tuvo un vocero [Jorge Quiroga] que vociferó contra su Presidente. Eso ha generado reacciones muy diplomáticas del Gobierno de México, pero de forma airada por parte de la población mexicana. Ellos no concebían cómo alguien insultaba a uno de los presidentes más populares del último tiempo en México. Igual pasó con Argentina, hubo impasses. El gobierno de Áñez se fue aislando solito. En escenarios como Naciones Unidas, la OEA y otros trataba de seguir alineamientos con la política de Trump, rompiendo alianzas que Bolivia había construido en años anteriores.

—En su Memoria Institucional, la excanciller Karen Longaric reivindica que su labor ha sido desideologizar la política exterior.

—El gobierno de Áñez en su política exterior ha tenido un alineamiento muy poco soberano con la política exterior del gobierno de Trump. Y Trump, como todos sabemos, ha sido un desastre, no solo para su país, sino en el terreno internacional. Realiza una ejecución extrajudicial, el asesinato del general Soleimani, de Irán; se sale de los tratados de freno del cambio climático; de los tratados sobre armas nucleares de mediano alcance, y luego de repente Trump trata de encerrarse en sí mismo, deshacerse de las relaciones internacionales y atizar una guerra comercial con China que hizo tambalear la economía global. Y el gobierno de Áñez alineado ahí, y además, para colmo de males, ninguneado. Bolivia no solamente que ha tenido una posición poco soberana, sino que en ese alineamiento con Trump fue ninguneada; y eso para los bolivianos que nos sentimos orgullosos de nuestra tierra ha sido indignante.

—¿O sea, no se consiguió algo a cambio?

— No. Ese alineamiento ha sido casi por nada. En la evaluación que hicimos, vimos que, por ejemplo, en comercio exterior, tratar de abrir mercados, en todo el tiempo del gobierno de Áñez, el resultado de ese trabajo ha sido cero. Pueden haber habido algunas conversaciones, pero el resultado es cero. No es, como señalan, que se ha desideologizado, ni mucho menos, sino inclusive se habían seguido algunas prácticas que no eran las más apropiadas; prefiero no entrar en detalles en relación a su política de contrataciones de funcionarios; lo único que puedo decir es que se ha reproducido males muy patentes en tiempos de los gobiernos neoliberales, donde se producían escándalos en ese ámbito.

—Estaba en tratativas la reposición de embajadores. ¿Avanzó algo en el gobierno transitorio, dada la cercanía…?

—No, contrariamente. Este periodo ha sido anodino. Llama la atención que ni siquiera en la relación con el gobierno de Trump, hacia quien uno podía advertir que existía un alineamiento, al extremo de que un confeso agente de la CIA era el asesor personal de Áñez, no hayan podido avanzar más. Se avanzó más en años anteriores. [Tras la mutua expulsión de embajadares] la relación entre Bolivia y Estados Unidos tuvo una tensión, durante un tiempo, pero se empezó a reconstruir, se negoció la posibilidad de tener un acuerdo marco que permita un relacionamiento entre nuestros Estados en base al respeto mutuo, de soberanía, pero ni siquiera ese acuerdo avanzó.

(Lea la entrevista completa en nuestra edición impresa de este domingo, en el suplemento Animal Político)

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La tarea ahora es pacificar el país

Lo que impide concertar, dicen los expertos, es alentar los radicalismos, olvidando el bien común del país

Por Iván Bustillos

/ 18 de noviembre de 2020 / 15:38

El nuevo gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), lo han dicho el presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca en sus discursos de posesión, ante todo buscará concertar, “sanar las heridas”, pacificar el país, en fin de cuentas. El MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional, como ya se dijo, solo tiene mayoría absoluta (50% más 1), y pese a que sustituyó los dos tercios de votación por la mayoría absoluta en el debate parlamentario (y en el ascenso de los altos jefes de las FFAA y la Policía, y la designación de embajadores), para algunas decisiones clave (pocas, pero importantes), tendrá que concertar.

¿Cómo lograrlo? Al margen de las consideraciones estrictamente políticas (lo que debiera hacer como partido), existe todo un desarrollo teórico y práctico sobre la conflictividad y cómo arribar a acuerdos; un desarrollo de “técnicas de negociación” que no es menor, pues surge de experiencias bien concretas, como, por ejemplo, los procesos de paz para frenar conflictos armados.

EXPERTOS

Ofrecemos a continuación la reflexión sobre la actual conflictividad boliviana de tres expertos en conflictos, aprovechando su reunión virtual en un curso de diplomado: el antropólogo y cientista político guatemalteco Carlos Sarti, director de la Fundación Propaz (organismo que promueve la cultura de paz en el país centroamericano que sufrió una guerra interna de 36 años, de 1960 a 1996); el abogado-mediador, especialista en gestión de conflictos sociales, y ex Defensor del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires, argentino Alejandro Nató; y, el comunicador social, sociólogo y conflictólogo boliviano César Rojas Ríos. P

ara la pacificación del país, tras los traumáticos hechos de octubre noviembre de 2019, la pandemia, la crisis económica que trajo ésta y la problemática gestión del gobierno transitorio, sin duda el primer gran paso fueron las elecciones del 18 de octubre. El problema ahora es cómo salieron de las mismas las fuerzas contendientes, sociales y políticas, o, dicho de otro modo, cuánto realmente logró aplacar la elección la conflictividad en el país.

RESULTADO

Una muestra de que los comicios no sirvieron de mucho para ciertos sectores, fueron, por ejemplo, las movilizaciones contra el resultado de la elección, arguyendo ‘fraude’ sin más “pruebas” que supuestos.

Para el boliviano Rojas Ríos, “hay dos hechos de cara a la conflictividad: el MAS asume el gobierno con un pasado de 14 años en el poder, positivo para sus partidarios, negativo para sus detractores; y Arce-Choquehuanca tomarán el gobierno en medio de una recesión económica y pandemia que se alimentan mutuamente”. En lo primero, dice, masistas y no masistas “están instalados en una percepción selectiva, donde cada parte se reparte la realidad negándose a ver todo el panorama, lo que dificulta los puntos de consenso”.

Esto es, por ejemplo, que la posibilidad de diálogo o concertación se podrá materializar solo cuando de ambos lados haya un reconocimiento crítico de las luces y sombras del gobierno del MAS de 14 años; en nada ayuda, pongamos, la clásica estigmatización de los “14 años de corrupción, de autoritarismo”, muy frecuente por parte de la oposición al MAS durante la campaña electoral; y, del otro lado, que el proceso de cambio fue todo revolución sin peros.

Y en lo segundo, Rojas advierte que “cuando la economía está bien, los actores políticos y sociales permanecen estables y todo se hace previsible, pero cuando está mal y prosigue agravándose (esto es crucial), los actores políticos y sociales reevalúan sus alineamientos, las alianzas resultan espurias y el escenario se torna inestable. Nada resulta definido y definitivo. Hasta las lealtades y apoyos más sólidos pueden desvanecerse en el aire”. Estos dos hechos, apunta, “se deberán tomar con pinzas, pues para el nuevo gobierno será como caminar sobre vidrios rotos”.

¿Cuáles pueden ser los focos de tensión del nuevo Gobierno?

Para el guatemalteco Sarti, el gobierno del MAS desarrollará su gestión “en una coyuntura estratégica de alta tensión”, que se inicia en 2019 y continuará durante su administración. “La victoria del MAS diluye la fase crítica y legitimará al nuevo Poder Ejecutivo, pero las corrientes polarizadas siguen, y seguirán actuando y definiendo nuevas fases de la conflictividad. El abrumador triunfo del MAS no soluciona la conflictividad histórica, ni la derivada de los enfrentamientos 2019-2020, que hace emerger nuevo espacios y temas de confrontación (discurso del odio, racismo, uso de símbolos religiosos y otros)”.

Para el antropólogo centroamericano, hoy día en el país hay dos “focos articuladores de tensión”: el primero, la tensión entre el Gobierno y la ciudadanía. “A pesar de la legitimidad que da haber triunfado en primera vuelta y con el porcentaje que lo hizo, el nuevo Gobierno debe hacer una propuesta y un plan de gobernanza del país. La expectativa ciudadana sobre el nuevo Gobierno es positiva, pero satisfacer las demandas de diversos sectores en un solo proceso generará tensiones, desacuerdos y, eventualmente, conflictos. Se trata de la difícil tarea de construir hegemonía en condiciones de crisis y crispación social”.

SECTORES

Y la segunda tensión: la relación entre el nuevo Gobierno, el MAS y los sectores populares. “El nuevo Gobierno debe orientarse por las visiones y las estrategias actuales del MAS y actualizar el espíritu y los postulados fundantes de la ‘revolución democrática y cultural’. Esperamos que en esta confrontación política e ideológica prevalezca la sensatez, tanto en el Gobierno como en la dirección del MAS. La figura del vicepresidente (Choquehuanca) resulta clave, y debería ser el articulador de la relación partido-Gobierno”.

Un punto importante de esta tensión, señala el estudioso guatemalteco, y que ya lo está viviendo el Gobierno con el pedido de El Alto de hasta tres ministerios por haberle dado el triunfo al MAS en esa ciudad con 78% de la votación, “es la conciencia de los sectores sociales de ser los artífices de la resistencia al golpe y de la victoria electoral. Ejercerán control político sobre el Gobierno, a partir de su autogestión y autonomía, que profundizarán en esta nueva etapa. Esta es la veta clasista de la conflictividad”. 

El ex defensor del pueblo de Buenos Aires Nató añade que la presión de la crisis económica es central en la conflictividad: “La necesidad de obtener recursos puede llevar al Gobierno al dilema de encontrarse exigido para viabilizar la expansión de la frontera agroganadera y el extractivismo, lo que podría  representar una importante contradicción con los postulados de la protección a lo socio-ambiental y al vivir bien”.

Tampoco es de desdeñar, insiste, “el resquebrajamiento del tejido social a partir de las diferentes polarizaciones: entre las áreas rurales y las urbanas; en la  política que devino de un proceso electoral —con mucha ebullición— de más de un año de duración; y, en los vínculos interpersonales, con la presencia de determinados sectores radicalizados, poseedores de narrativas de enfrentamiento, odio y racismo”.

Rojas Ríos añade que “la recesión económica puede tratarse de un brebaje letal, si no se revierte la tendencia; o puede ser un brebaje vitaminizador, si se logra retomar el crecimiento económico”. En cuanto a la actual polarización, destaca, “se trata de un fenómeno bicéfalo y ambidiestro, dos polos con miradas contrapuestas que, en cuanto pueden, se agreden. Este es un fenómeno desestabilizador y tóxico que mi país debiera dejar atrás”.

Por esto, el comunicador y sociólogo boliviano afirma que para llegar a concertar es imperioso “un viaje al corazón de los extremos; allí anidan por igual falsedades, equivocaciones, verdades parciales y anhelos legítimos; se trata de erradicar las falsedades, reconocer las equivocaciones, complementar las verdades y valorar los anhelos legítimos”.

Desde otro punto de vista, se debe “pasar del dato electoral (55%/45%) al hecho político: en Bolivia tenemos dos bloques, y el arte de la política consistirá en buena cuenta en saber modular ese balance de poder sin convertirlo en una medición de fuerzas. Esto significa desradicalizar posiciones y saber calibrar las iniciativas políticas tanto desde el Gobierno como desde la oposición”.

POLARIZADOS

Ya desde la técnica de la resolución de conflictos y de las posibilidades que da la reciente crisis política, Sarti afirma que “un primer paso es analizar el debate polarizado, para determinar los sectores clave, sus discursos articuladores y las tensiones históricas y coyunturales. Este conocimiento es fundamental para trazar las estrategias de desescalamiento de las conflictividades”.

La mayor conflictividad boliviana hoy es la “sociopolítica, exacerbada por la crisis de 2019-2020”, apunta el académico guatemalteco. “Ante esta crisis de enfrentamiento entre proyectos de país diverso, es necesario trabajar en despolarizar posiciones y hacer prevalecer el bien común. Trabajar en la erradicación del discurso del odio, del racismo y fortalecer el debate democrático. El nuevo Gobierno debe tener un gabinete de gobernabilidad democrática para gestionar, desescalar, resolver y transformar conflictos y conflictividades”.

Por otra parte, completa, “los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil, deben generar espacios de diálogo y acciones públicas para la generación de confianza intersectorial”. 

Para el abogado-mediador argentino Nató, el desafío es tanto para el Gobierno como para los partidos opositores: “Es necesario deconstruir la imagen del enemigo, tender puentes para la integración de sectores que pretenden ser incluidos en la agenda pública, y apostar a la gobernabilidad en consensos que no impliquen puntos de llegada, sino puntos de partida para la apertura de múltiples procesos donde se puedan gestar apropiaciones recíprocas y sinergias para elaborar políticas públicas. Los actores que fueron parte de la contienda electoral deben dejar de lado sus inercias de confrontación”.

CONVIVENCIA

Esta tarea de pacificación requiere, insiste Nató, de un Estado articulador que promueva “la despolarización y la convivencia en todas sus expresiones. En la elaboración de lo común se pueden incluir a movimientos sociales, medios de comunicación, actores sociales y políticos en función de iniciativas, programas y acciones”.  

A fin de frenar la espiral negativa de conflictos, añade el abogado argentino, es fundamental “evitar alterar el orden institucional por la fuerza de la asimetría de poder y establecer nuevas dinámicas de construcción de confianza entre oficialismo y oposición, que garanticen reglas de juego consensuadas y estables”.  Para el conflictólogo Rojas Ríos, finalmente, es imprescindible trabajar en una amplia “terapia colectiva”, luego del periodo traumático que empezó en octubre de 2019 y concluyó con las elecciones.

Primero, dice, las palabras y hasta los gestos del  Gobierno y la oposición son decisivos, “pues todos están con una piel social hipersensibilizada, y en ese sentido, la señal de la modificación de los dos tercios resulta siendo una mala señal que irrita la piel de la oposición, así como tocar las puertas de los cuarteles también crispa a la del MAS”.

Segundo, “la legitimidad en democracia es poder y un poder sin legitimidad, en el tiempo de las redes sociales, resulta más precario, conflictivo y efímero que nunca”.

Tercero, “el nuevo Gobierno debe evitar que los problemas se conviertan en conflictos, los conflictos en crisis y las crisis en catástrofes”.

 Y, cuarto, que es vital, “la única cuerda que nos mantiene atados a los bolivianos es la democracia, si desatamos la democracia abriremos la caja de los truenos. No habremos dado un paso adelante, sino dos atrás, por tanto, todos debemos cuidarla como nuestro don más preciado”.

 (*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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Calendario Electoral Subnacionales: electos tendrían que posesionarse hasta el 31 de marzo

Pero si hay segundas vueltas y repetición de votación, dicha posesión puede extenderse hasta el 5 de mayo de 2021.

/ 16 de noviembre de 2020 / 19:13

Si no hay segundas vueltas (sólo en el caso de gobernadores) ni se deba repetir la votación en mesas anuladas, las autoridades subnacionales electas se posesionarán entre el martes 30 y el miércoles 31 de marzo de 2021, según dispone el Calendario Electoral de la Elección de Autoridades Políticas Departamentales. Regionales y Municipales 2021, publicado hoy, lunes 16, por el Órgano Electoral Plurinacional (OEP).

El Calendario, cuya primera actividad fue el 10 de noviembre con la emisión de la convocatoria a la elección, consta de entre 74 y 88 actividades según se deba extender el proceso electoral a causa de la segunda vuelta o repetición de votación. En todo caso, el fin del proceso (con la entrega de informes administrativos) está previsto hasta el 15 de mayo de 2021.

El Calendario confirma las cinco fechas clave adelantadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la semana pasada: 1) Del 3 al 17 de diciembre (inscripción de los jóvenes que cumplen 18 hasta el 7 de marzo de 2021 y para quienes cambiaron de domicilio); 2) 18 y 19 de diciembre (inscripción de los candidatos); 3) 5 de febrero de 2021 (sorteo de los jurados electorales); 4) 7 de marzo de 2021, día de la elección subnacional; y, 5) 11 de abril, fecha de una eventual segunda vuelta (sólo aplicable a la elección de gobernador, cuando el primero no ganó con 50% más 1 de la votación válida).

El Calendario advierte de cuatro escenarios posibles del proceso electoral subnacional, según el resultado que se dé o si hubo alguna falencia en la votación.

Primer escenario, sin repetición de votación y sin segunda vuelta. Que será cuando las autoridades electas sean posesionadas entre el 30 y 31 de marzo.

Segundo escenario, con sólo repetición de votación, pero sin segunda vuelta. La repetición del sufragio tendrá lugar dos semanas después de la elección, esto es, el 21 de marzo; en este caso, la posesión de las autoridades electas está prevista para el 9 de abril.

Tercer escenario, sin repetición de votación y con segunda vuelta. La segunda vuelta se verificará cinco semanas después de la elección, o sea, el 11 de abril. En este caso, la posesión de las nuevas autoridades electas será el 5 de mayo de 2021.

Cuarto escenario (el más complejo), con repetición de votación y, además, con segunda vuelta. Habrá dos fechas: el 21 de marzo (dos semanas después de la elección) se efectuará la repetición del sufragio; y el domingo 11 de abril recién tendrá lugar la segunda vuelta. En este caso, la posesión de los electos será el 5 de mayo de 2021.

Las elecciones subnacionales son las más complejas, por el número de autoridades a elegir. Aparte de las autoridades tradicionales (gobernadores y alcaldes), por departamento se añade otro tipo de autoridades regionales.

Tal como detalla la resolución del TSE de convocatoria, el domingo 7 de marzo se elegirá:

  • Gobernadora o Gobernador de los nueve Gobiernos Autónomos Departamentales;
  • Vicegobernadora o Vicegobernador en los departamentos de Santa Cruz, Tarija y Pando;
  • Subgobernadoras o Subgobernadores y corregidoras o corregidores en el departamento del Beni;
  • Asambleístas Departamentales por territorio y por población de los nueve departamentos, y Asambleístas Departamentales por normas y procedimientos propios;
  • Un Ejecutivo Regional, Ejecutivos de Desarrollo y Asambleístas Regionales del Gobierno Autónomo Regional del Gran Chaco; y,
  • Alcaldesas o Alcaldes, Concejalas y Concejales de los Gobiernos Autónomos Municipales.

El periodo constitucional por el que serán elegidas las nuevas autoridades subnacionales es el comprendido entre 2021 y 2026.

(16/11/2020)

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