Nacional

sábado 6 mar 2021 | Actualizado a 01:11

Senadores Zabala y Rodríguez califican de inconstitucional el ascenso por decreto en las FFAA

Zabala señala que un equipo jurídico ya analiza la medida asumida por el Gobierno, saltando la autorización del Senado. Rodríguez dice que es un “acto irresponsable” que puede generar actos nulos de pleno derecho.

El Alto Mando Militar, antes de su polémico ingreso al Legislativo en mayo. Foto: APG

/ 15 de julio de 2020 / 23:16

Los senadores Ciro Zabala, del Movimiento Al Socialismo (MAS) y Edwin Rodríguez, de Unidad Demócrata (UD), coincidieron en señalar que el decreto del Gobierno para el ascenso en las Fuerzas Armadas es ilegal e inconstitucional.

Este miércoles, la presidenta transitoria Jeanine Áñez promulgó un decreto supremo por el cual asciende a generales y almirantes, a coroneles y capitanes de navío, cuya promoción aún está en análisis en el Senado de la Asamblea Legislativa.

Pese a que, según la Constitución, el ascenso al máximo grado militar debe ser aprobado por la Cámara Alta, el ministro de Defensa, Luis Fernando López, dijo que “la imposición de grados y la entrega de bastones de mando al personal militar” es instituida mientras los senadores se pronuncian al respecto, y que se procede al ascenso “a fin de garantizar la seguridad nacional e institucionalidad, el derecho a la carrera militar”.

Para el senador Zabala, el referido ascenso por decreto primero trastoca la norma al hacer valer más un reglamento que una ley. “La Constitución dice que a través de una ley se tiene que hacer el proceso de ascenso de los generales. Si el reglamento dice que van a ascender de A, B o Z forma y no está eso colocado, estipulado en una ley, el reglamento no tiene ningún valor”.

En criterio del legislador, que el Gobierno afirme que la norma rige hasta que se pronuncie el Senado “es otra forma de agarrar y tergiversar las cosas”. Aparte, se pregunta qué pasará si el cuerpo legislativo niega dichas promociones.

El ascenso de grado, por ejemplo, implica un nuevo salario, aclaró el legislador. “Ellos reciben salario y todas las ventajas de haber subido de grado; hagamos la suposición de que no sale eso del Senado (no se los asciende), pero ellos terminan con sus funciones. ¿Van a devolver los salarios que se les han pagado en forma irregular? ¿Todos los actos que han hecho son nulos de pleno derecho?”.

Anunció que el personal jurídico “ya se ha puesto en campaña para empezar a ver cuál va a ser la forma en que vamos a trabajar esta nueva incongruencia que ha planteado el Gobierno”.

Irresponsabilidad

Mientras que Rodríguez, disidente de UD, hizo énfasis en la inconstitucionalidad en que cae el referido ascenso por decreto, el mismo, remarcó que cometió la presidenta Áñez al designar como ministro de Defensa a quien ya había sido destituido por la Asamblea Legislativa. “Un ministro inconstitucionalmente designado lleva adelante el ascenso de estos militares, obviamente es otro acto inconstitucional; este es un funesto precedente para la democracia”.

Sin embargó, afirmó que el ascenso por decreto es una reacción al empeño del MAS en el Senado de frenar dicho proceso. “Pero también esto es producto del capricho, de la revancha, de la vendeta que tiene el Movimiento Al Socialismo en la Cámara Alta; nunca en estos cuatro años el MAS ha generado tanta polémica y se ha tardado tanto en los ascensos, esto es un producto de la guerra política entre ambos partidos”.

Para el senador potosino, el referido ascenso es un “acto irresponsable”, además, por el vacío legal que se generará en caso de que se demande y logre mostrar la inconstitucionalidad de dicho decreto. “El ministro primero habrá cometido delitos, resoluciones contrarias a la Constitución, y todos los actos que hayan hecho los militares con un nuevo grado quedarán nulos de pleno derecho; es poner en serio riesgo el actuar, la honorabilidad toda la administración que esos militares ascendidos lleven a partir de ese decreto; entonces nos parece eso un acto de absoluta irresponsabilidad”.

(15/07/2020)

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Cronembold dice que garantiza su oferta con la coordinación Gobernación-Gobierno

El candidato del MAS reivindicó la colaboración antes que la confrontación con el gobierno central; reveló que para esto incluso se prevé cambiar la Ley de Inversiones.

Mario Cronembold conversó con La Razón Radio, este miércoles.

/ 3 de marzo de 2021 / 15:58

El candidato a gobernador de Santa Cruz por el Movimiento Al Socialismo (MAS), Mario Cronembold, aseguró que la alternativa para el desarrollo del departamento es la suya, dada la imprescindible coordinación que debe tener la gobernación con el gobierno central. Luis Fernando Camacho gobernador solo es sinónimo de confrontación, aseguró la mañana de este miércoles en entrevista con La Razón Radio.

Recordó que del presupuesto total que tiene la Gobernación de Santa Cruz para su funcionamiento solo 6% son recursos propios y remarcó la necesidad de una relación de colaboración antes que de confrontación con el gobierno central.

“Nosotros tenemos dos caminos este 7 de marzo: el camino de la confrontación, que inclusive ya lo han anunciado; si ustedes escucharon a Luis Fernando Camacho, él ya ha amenazado a Luis Arce, diciendo que le va pasar lo mismo que a Evo Morales, que él tiene la experiencia y la fórmula para tumbar presidentes. Ése es su camino, de la inestabilidad, de los paros cívicos, de los bloqueos. Nosotros, en cambio, le ofrecemos estabilidad, tranquilidad, inversión, desarrollo”, definió Cronembold las candidaturas con mayor intención de voto en el departamento.

Para el candidato masista, Camacho y sus seguidores tratan de “vender” la idea de que el masismo en la administración pública es sinónimo de ineficiencia y corrupción y que coordinar con el actual gobierno central es tan solo someterse al “látigo” masista, de humillarse ante él.

“¿Qué le venden al cruceño? Votar por el MAS es que Mario Cronembold le va a entregar la llave de Santa Cruz, y van a venir a humillarnos y nos van a hincar, nos van a matar; quieren seguir mintiéndole a la gente”, ilustró el candidato en La Razón Radio.

Para respaldar su perspectiva colaborativa con el gobierno del MAS, Cronembold reveló que ya empezó a trabajar con el nivel central por proyectos del desarrollo cruceño: “Para darle un dato, en la primera reunión que tuvimos con el presidente Arce, logramos la carretera Cotoca-Warnes, que ya ha aprobado el proyecto, el hospital de cuarto nivel para atender problemas renales; tenemos el proyecto ya aprobado de siete hospitales para las provincias, la vía costanera desde La Guardia hasta Warnes; tenemos proyectos reales”.

Lo que Camacho, por el contrario, ofrece es “seguir utilizando a la gobernación como una bandera política, y eso no puede seguir así en Santa Cruz”, dijo el candidato del MAS.

Otra revelación que hizo Cronembold es el consenso que hay en el gobierno del presidente Luis Arce de modificar la Ley de Inversiones. “Uno de los grandes proyectos que tenemos nosotros en coordinación con el gobierno nacional es el cambio de la Ley de Inversiones”, dijo.

La actual ley “tiene muchas limitaciones, mucha burocracia, no funciona”, apuntó Cronembold. “Me senté con el vicepresidente David Choquehuanca, y me dice: ‘Mario, en tres meses vamos a cambiar la Ley de Inversiones’”, contó.

“No podemos hacernos los lindos; necesitamos inyección económica, tanto de nuestros empresarios privados como de inversión extranjera”, insistió.

Acerca del segundo lugar que tiene en las encuestas y a 20 puntos del primero, Camacho (Creemos), Cronembold arriesgó que el domingo 7 de marzo dará la sorpresa: “A nosotros nos va mejor en las urnas que en las encuestas, pero independientemente de eso, tenemos un gran porcentaje de aceptación y estamos seguros de que vamos a ganar la Gobernación por primera vez en Santa Cruz”.

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Santos Quispe: Si soy electo, ‘Felipe Quispe va entrar junto conmigo, con su ajayu’

El candidato de Jallalla asegura que él es un peligro para el MAS, por el cada vez mayor apoyo que gana, sobre todo en las provincias paceñas.

/ 3 de marzo de 2021 / 15:02

Santos Quispe, candidato a gobernador de La Paz por la alianza Jallalla La Paz, afirmó este miércoles a La Razón Radio que si es elegido en el cargo, su extinto padre, Felipe Quispe Huanca, “El Mallku”, “entrará” con él en el gobierno departamental.

“Yo soy una persona profesional, joven, que no tiene antecedentes oscuros; yo quiero cambiar al departamento de La Paz. Estoy trabajando con el plan de gobierno de Felipe Quispe Huanca, yo voy hacer cumplir ese sueño. Si entro a la Gobernación, Felipe Quispe va entrar junto conmigo, con su ajayu”, afirmó el candidato.

De esta manera, el candidato —segundo en la intención de voto para la Gobernación de La Paz luego de Franklin Flores, del Movimiento Al Socialismo (MAS)— ilustró la fuerte ligazón política que tiene con el antiguo el líder campesino, a quien Santos reemplaza en la candidatura.

“He andado de rincón a rincón con Felipe, porque él no confiaba en otras personas; yo siempre he estado al lado de él; he participado en reuniones, hay fotos; yo me he juntado con la población; a veces no podía ir mi padre y me mandaba a mí”, recordó Quispe la relación con su padre.

Aseguró que El Mallku cuidaba de sus hijos, por la presión política que caía sobre ellos debido a la actividad del padre, especialmente luego de la muerte de su hermano mayor, Ayar, de quien dijo que “fue asesinado por los gobiernos del MAS”; por eso también —añadió— su bajo perfil político.

Impugnada su candidatura por el Movimiento Tercer Sistema (MTS), en esta semana el Tribunal Electoral Departamental (TED) La Paz ratificó su habilitación. Para Santos, el verdadero promotor de su inhabilitación no fue el líder del MTS, Félix Patzi (también candidato), sino el MAS.

“Hay personas que se hacen utilizar como títeres, como Félix Patzi, que se hace utilizar con el MAS; esto (la intención de inhabilitarlo) viene de arriba, del MAS; yo soy un peligro para el MAS, porque el único candidato que está reemplazando al MAS soy yo”, afirmó Quispe, quien aseguró que le está ganando al MAS sobre todo en las provincias paceñas.

Pero Patzi también está interesado en inhabilitarlo, dijo Santos. Consideró que le molesta su propuesta de auditar la gestión de MTS en el gobierno departamental paceño.

En lo relativo a su programa de gobierno, Quispe aseveró que claramente orientará su gestión hacia las provincias. “Yo voy a trabajar para las 20 provincias, en la ciudad de El Alto, La Paz; no como el anterior gobernador (Patzi) que ha trabajado solo para cuatro provincias, olvidando a 16. Yo voy a abrazar a todos los alcaldes, sea de cualquier color (político)”.

El candidato deploró que el gobierno del MAS haya manifestado su mejor disposición a trabajar con gobernadores del MAS antes que con los opositores. “Si realmente (el presidente Luis Arce) quiere a los departamentos, tiene que coordinar, porque nosotros somos igual que ellos; queremos trabajar por el departamento, queremos mejorar todo”.

Ante la posible disminución de recursos para la Gobernación por la crisis ocasionada por la pandemia, el candidato de Jallalla propuso crear empresas departamentales, como una de lácteos. En el ámbito financiero, habló de la necesidad de encarar el pacto fiscal entre la administración central y los gobiernos subnacionales.

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Encuestas, pocas sorpresas

La historia electoral es el relato de la pelea entre el MAS y sus oposiciones

La candidata Eva Copa

Por Iván Bustillos

/ 3 de marzo de 2021 / 12:35

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Como todo, la votación también se explica por su historia, sus regularidades, a la vez que sus quiebres. En la presente entrega, Animal Político le ofrece tres registros del pasado electoral: uno, el primero y segundo en las elecciones de gobernador en 2010 y 2015; dos, el primero y segundo de las municipales en esos mismos años en las capitales de departamento más El Alto; y, tres, el primero y segundo en las circunscripciones uninominales de las tres capitales del eje en las nacionales de 2014, 2019 y 2020.

Si bien las encuestas (como las que se presentan estos días) sobre la intención de voto son el recurso más usado para prever la distribución del poder en los departamentos, regiones y municipios, lo ideal para tener una mejor idea de dichas cifras sin duda es relacionarlas con los resultados obtenidos en el pasado.

Así, por ejemplo, si bien en la elección de gobernador en Santa Cruz para muchos es inédito el liderazgo (y las cifras) que está alcanzando Luis Fernando Camacho de Creemos, que en la última encuesta de Ciesmori (presentada el jueves 25) llegó a 57,4% (porcentaje sobre los votos válidos), como se ve en la gráfica 1, lo logrado por el exdirigente cívico solo hace confirmar la tendencia de las elecciones de 2010 y 2015: el mayoritario voto opositor al MAS en el departamento. Es más, el 57% obtenido en la encuesta todavía no alcanza el máximo histórico logrado por Demócratas en 2015, cuando Rubén Costas ganó con 59,44%.

Es La Paz la relativa sorpresa: mientras en 2015, Félix Patzi, bajo el ala de Sol.bo conseguía el respetable 50% opositor al MAS, para las elecciones del 7 de marzo, sin rival fuerte el MAS apenas logra 23,3%, con un cuasiempate con los Quispe (Santos y Rafael). Donde no hay sorpresa, en la pelea por la gobernación, es en Cochabamba, donde el candidato del MAS, Humberto Sánchez, que con 34% de la intención de voto está lejos del segundo (Súmate), aunque el masista está a la mitad de lo conseguido por sus antecesores (Edmundo Novillo e Iván Canelas), que ganaron con sobre el 60% del voto.

O el caso de la pelea por la Alcaldía de La Paz entre Iván Arias (Somos Pueblo) y César Dockweiler (MAS). Una vez que Negro Arias está por el 59,7% de intención de voto (sobre los válidos) en la última encuesta de Ciesmori, la cifra de nuevo solo confirma la tendencia antimasista que viene desde los tiempos del Movimiento Sin Miedo (MSM), cuando en 2010 este partido se alzó con la victoria con 48,5% del voto, mejorando ostensiblemente en 2015, con 58,09%.

Pero también se ven quiebres. Si el histórico del MAS en las elecciones municipales en La Paz estuvo sobre 34%, casi llegando a 40% en 2015 (ver gráfica 2), en la última encuesta de Ciesmori su intención de voto bajó a 28,6%: si alguien dijo que ésta puede ser la peor participación del MAS en la elección edil paceña, no está lejos de acertar.

Se ven quiebres. El más espectacular sin duda es el que tal vez ocurra en El Alto. De confirmarse el abrumador triunfo de Eva Copa bajo el ala de Jallalla (nada menos con el 87,6%, según la última encuesta de Ciesmori), aparentemente estaría confirmando la tendencia iniciada por Soledad Chapetón, oposición al MAS que en la elecciones de 2015 ganó la Alcaldía con 54,49%. En verdad, no se sabe si Eva Copa hubiera tenido la misma supremacía si iba como candidata por el MAS, pero, en vista del repunte masista en la elección de 2020 en las cuatro circunscripciones alteñas, acaso 2021 iba a ser el año del triunfal retorno del MAS al poder en la Alcaldía de El Alto, y con mayoría aplastante en el Concejo. Pero acaso, también, la gran expectativa por Copa y su 88% solo esté ratificando el peculiar antimasismo alteño empezado por Chapetón.

Una cosa es cierta en El Alto, sin embargo: de confirmarse el apoyo de menos de 8% al candidato del MAS, Zacarías  Maquera, en vista a lo logrado en 2015 (32,34%), la próxima elección municipal puede ser la mayor derrota masista en El Alto.

En el caso de la pugna por la Alcaldía de Cochabamba, al cierre de la presente entrega, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) emitía la resolución de inhabilitar a Manfred Reyes Villa, candidato favorito según las encuestas: no demostró documentadamente que haya pagado una antigua deuda que tenía con el Estado. Con todo, el más del 50% de Reyes Villa en las encuestas de nuevo ratificaba el antecedente de 2015, cuando José María Leyes (Demócratas) logró un contundente 56,49%.

Pero las cifras que se reúnen en esta ocasión también pueden servir para ubicar mejor las tendencias; si bien la gráfica 3 se refiere a las circunscripciones de voto por los diputados uninominales, de alguna manera aquí se muestra la tendencia del electorado más territorializado.

Notar, por ejemplo, cómo las cuatro circunscripciones alteñas impajaritablemente han sido masistas a lo largo de tres elecciones. Incluso en los comicios fallidos de 2019, en los que acaso haya que ver la elección del enojo generalizado con el MAS (se puede observar cómo en todos los casos baja su votación con respecto a 2014), en El Alto, aún con dicho bajón masista, conserva la mayoría, siendo su peor desempeño en la circunscripción 11 (Villa Dolores, Santiago II, Villa Adela), cuando su predominio bajó a 40,76%.

Y, a contramano de lo dicho en el párrafo anterior, sobre todo en las circunscripciones alteñas, es notable la reconciliación, el repunte, del voto por el MAS en 2020: de 52 a 76% en la C10, de 41 a 62% en la C11, de 60 a 84% en la C12, y de 60 a 81% en la C13; un repunte en promedio de 22 puntos porcentuales.

En paralelo, la gráfica también permite ver cómo el mejor momento de las oposiciones en El Alto fue precisamente 2019, cuando alcanzaron hasta el 30% de la preferencia electoral en la C11. Cierto, en los comicios de 2020 en esta circunscripción el desempeño opositor sube a 32%, pero en el resto hay una baja significativa de caudal electoral.

En Cochabamba, si bien es significativo el repunte de la votación por el MAS en 2020 en tres de sus cuatro circunscripciones, no deja de llamar la atención el bajo desempeño que le augura la encuesta de Ciesmori al candidato a alcalde Nelson Cox, que apenas llega al 18%. Otra vez, como pasa en El Alto y La Paz, en la Llajta el MAS va en camino de su peor desempeño, aunque falta ver qué pasará con la inhabilitación de Reyes Villa.

El caso cruceño es especial. En al menos dos de sus ocho circunscripciones el MAS no está entre los dos más altos votados. A tono con lo que pasaba con el MAS en La Paz, El Alto y Cochabamba en 2020, cuando se puede hablar de una reconciliación del partido con su mlitancia (pues en todos los casos aumentó su votación), exactamente lo mismo pasa con las oposiciones al MAS en Santa Cruz: subidas de lo alcanzado en 2019 hacia 2020 verdaderamente espectaculares: de 37 a 71% en la C44, de 46 a 77% en la C45, de 38 a 57% en la C46, 32 a 67% (¡más del doble!) en la C47; o aquel terrible tránsito en la C48 (Villa Primero de Mayo, Plan Tres Mil), donde si el MAS ganó en 2019 con 36,97%, en 2020 el primero fue Creemos, con 46,38%. 

2019 también es cuando más el MAS está fuera de los dos primeros. Y si en las elecciones de 2014, el MAS anunciaba una creciente “toma cruceña” (ya había ganado en tres de las ocho circunscripciones, en la 48, 49 y 50), en 2019 vino el bajón: además de salir de la disputa por estar entre los dos primeros en cinco de ocho circunscripciones, solo gana en dos (en la 48 y 49) pero con porcentajes menores (mayorías débiles).

Lo llamativo viene luego, sin embargo: si bien hay una evidente recuperación del MAS en seis de las ocho circunscripciones, logrando ganar en una (la 49), es significativo el asentamiento y acaso principio de hegemonía de Creemos: el triunfo abrumador en siete de las ocho circunscripiciones.

Abrumador también, como lo hizo notar la exdiputada Betty Tejada al analizar la última encuesta de Ciesmori: cómo Demócratas, el partido que hegemonizó el eje oriental del país (buena parte de la Media Luna) durante casi 15 años, sencillamente está desapareciendo del mapa electoral.

(*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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Pary revela que familiares y aliados en el gobierno de Áñez trabajaron en el servicio exterior

Fueron identificados parientes de Áñez, Tomasa Yarhui, y los exministros Longaric, Coímbra y Murillo. Pary dijo que Mostajo ejerció irregularmente el cargo de “embajador”.

El embajador Diego Pary en el 'streaming' La Razón Radio.

/ 2 de marzo de 2021 / 13:42

El representante en la Misión Permanente de Bolivia en Naciones Unidas, Diego Pary, reveló este martes en La Razón Radio al menos cinco designaciones irregulares, de familiares y cercanos a altas autoridades, durante el gobierno transitorio de Jeanine Áñez. Detalló además el ejercicio ilegal de funciones del ex “embajador” Mohammed Mostajo.

“Se nombró al sobrino de (la excanciller) Karen Longaric (Albert Hoffman Lora) en la oficina regional en Santa Cruz; a la nuera o la novia del hijo de Longaric como agente consular en Corumbá (Jaqueline Montaño Castro); a la sobrina de Áñez (Andrea Echarte Áñez), que estuvo como secretaria en la embajada en Paraguay; al hijo de Tomasa Yarhui (Grover Yupari Yarhui), socia y candidata de Tuto Quiroga, nombrado en el consulado de Bilbao, en España”, dijo el también excanciller.

“El pueblo boliviano también sabe que la hermana del exministro de Gobierno Arturo Murillo (Jacqueline Murillo) fue nombrada cónsul en Miami”, complementó Pary.

En días pasados, en la transmisión de Piedra, Papel y Tinta de La Razón, el viceministro de Comercio Exterior, Freddy Mamani Machaca, había dicho que el hermano del exministro de Justicia, Álvaro Coímbra, había sido nombrado funcionario de la misión diplomática en Ginebra, Suiza, “sin ser funcionario de carrera”.

Luego de la entrevista de este martes, Pary pasó el dato de Juan Pablo Coímbra en esa oficina consular. Además de Víctor Landívar, como cónsul en Madrid, padre de la jefa de gabinete de Áñez, según citó.

En relación a Mostajo, ex “embajador de Ciencia, Tecnología e Innovación” del gobierno transitorio de Áñez, Pary explicó que el ejercicio de sus funciones fue ilegal, aparte de no ser, por norma del servicio exterior, homologado en la Cámara de Senadores. Áñez lo nombró “embajador” cuando solo era “primer secretario”, explicó.

“El cherry en la torta fue el nombramiento de Mohammed Mostajo como primer secretario en la Representación Permanente (de Naciones Unidas); se le dio el título de embajador cuando no existe esa categoría de embajador para un primer secretario, pero lo grave es que además de infringir la norma al nombrarlo embajador sin pasar por el Senado, Mostajo es nombrado ante la Misión Permanente de Bolivia con el ítem 2614 de planillas de Cancillería; lo que correspondía es que tras ese nombramiento él se traslade a Nueva York, se reporte allí y pueda iniciar sus funciones. El señor nunca se presentó en la Misión Permanente de Bolivia ante las Naciones Unidas”, reveló Pary a La Razón Radio desde Nueva York la mañana de este martes.

Añadió que la irregularidad de la labor de Mostajo es que “ejerció” su trabajo de “embajador” en San Francisco, California, desde el 17 de febrero de 2020, “donde Bolivia no tiene embajada ni consulado, ni siquiera un agente consular; esto es una muestra de que Mostajo ha sido nombrado y ha cobrado un salario, pero nunca ejerció funciones ni se presentó en la sede de sus funciones”.

“Lo claro es que tuvimos un manejo desastroso (del servicio exterior) que solo sirvió para favorecer a los compañeros políticos y familiares; esto ha dañado muchísimo nuestra diplomacia, ha perjudicado las relaciones internacionales de Bolivia, porque estas se las construye sobre la base de la confianza, de la buena fe, y este tipo de cosas desvirtúan dichas relaciones”, aseguró Pary.

En la Memoria Institucional que publicó la Cancillería bajo el ministerio de Karen Longaric, a fines de 2020, la “primera canciller de Bolivia” (como se denomina a sí misma) señala que un pilar fundamental de su gestión fue la “desideologización de la política exterior boliviana que implica el posicionamiento del país entre las naciones democráticas como un interlocutor serio”.

En el pilar de “institucionalización” de la Cancillería y el Servicio Exterior, dice Longaric, “la mayoría de los nombramientos de funcionarios (…) fueron para personal de carrera. También incorporé profesionales jóvenes con estudios especializados en el área y personas con experiencia en organismos internacionales. Es cierto que en esta gestión también hubo nombramientos políticos, sin embargo —a diferencia del gobierno anterior e incluso de la mayor parte de los gobiernos en la historia del país—, éstos fueron pocos”.

A la pregunta de si a las designaciones y ejercicio de funciones irregulares corresponde alguna acción legal, Pary apuntó que siendo todo el servicio exterior de dependencia directa del Ministerio de Relaciones Exteriores, en su oficina de Transparencia se está procediendo a las “investigaciones correspondientes”.

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La incomodidad de las encuestas

Las encuestas, en últimas, son solo una herramienta de conocimiento; el problema está en a quién favorece

Por Iván Bustillos

/ 24 de febrero de 2021 / 12:45

Puede que la situación cambie en las dos semanas que restan hasta el 7 de marzo, día de los comicios subnacionales, pero hasta el cierre de la presente entrega, apenas una solitaria encuestadora, Ciesmori, había difundido dos rondas de intención de voto en vista a las próximas elecciones. Solo una, cuando en el Órgano Electoral Plurinacional (OEP), están registradas 24 “entidades habilitadas para la elaboración de estudios de opinión en materia electoral”, 13 inscritas en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y 11 en los tribunales electorales departamentales de Chuquisaca, Cochabamba, Potosí, Tarija y Santa Cruz. 

A esta peculiar ausencia de encuestas preelectorales, en la semana que termina se le sumó una infrecuente andanada de cuestionamientos por parte especialmente del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Empezó el expresidente Evo Morales que, en una entrevista con Radio Kawsachun Coca el domingo 14, reiteró su incredulidad sobre las encuestas; dio a entender que, por lo general, en el pasado siempre hubo un menosprecio por el MAS.

El comentario de Morales ocurrió luego de que hace dos semanas se conociera la segunda encuesta de intención de voto de Ciesmori para la red televisiva Unitel. En el estudio, que da cuenta de la preferencia electoral en los tres departamentos del eje (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz), en ninguna de las capitales de departamento más El Alto el MAS logra la victoria.

En lo relativo a las gobernaciones, en cambio, de los tres departamentos, en dos, en La Paz y Cochabamba, los candidatos del MAS (Franklin Flores y Humberto Sánchez, respectivamente) logran la primera mayoría, aunque insuficiente para conseguir la victoria en primera vuelta.

Evo directamente acusó a las encuestadoras de “instalar en 2020 la idea de una inevitable segunda vuelta” entre Luis Arce y Carlos Mesa, estableciendo unas estrecha victoria del primero sobre el segundo; lo cual último es cierto: dos semanas antes del día de la elección (18 de octubre de 2020), la distancia que Ciesmori preveía entre Arce y Mesa era de 7,9 puntos porcentuales; la otra encuestadora, el consorcio Tu Voto Cuenta, establecía dicha cifra en 6,8%.  

AUDITORÍAS

En la línea de Morales, el miércoles 17 el concejal masista del municipio de La Paz Mario Condori presentó al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la solicitud de una doble “auditoría” a Ciesmori: una “especial” a encuestas realizadas en 2020 antes de las elecciones generales del 18 de octubre; y, otra, a las dos encuestas efectuadas por la empresa recientemente en el departamento de La Paz, sobre la intención de voto para alcaldes y gobernadores. El concejal peticionante exigía, además, “toda la documentación” de las encuestas de Ciesmori, desde los recursos materiales que utilizó para las consultas hasta el personal con que trabajó.

A propósito de Ciesmori, pero esta vez ya como objetivo todas las encuestadoras, luego vino, el jueves 18, el anuncio del diputado del MAS, Renán Cabezas, que reveló que está trabajando en un proyecto de ley que busca regular la labor de las encuestadoras, para que no generen “desinformación”. “Hay encuestadoras que lo que hacen es desinformar a la población, jugar con los sentimientos, con las pasiones del electorado, principalmente con el elector indeciso. Aquello no puede seguir pasando”, aseveró el diputado alteño. 

Ya apuntando hacia el Órgano Electoral, el viernes 19, el diputado cochabambino, también masista, Héctor Arce Rodríguez directamente responsabilizó al ente electoral de no estar ejerciendo suficiente control sobre las encuestas “que ha mandado a realizar el Tribunal Supremo Electoral”. El mayor argumento para la sospecha de un mal proceder por parte de la encuestadora no es otro que la diferencia que hubo en las elecciones nacionales de octubre de 2020 entre lo que predijo, por ejemplo, Ciesmori sobre el porcentaje de la votación que alcanzaría Luis Arce y el resultado que finalmente se dio: antes de “las elecciones de 2020 Ciesmori le da a Luis Arce 30,6%, cuando como MAS obtuvimos 55,10%”, una diferencia de más de 25 puntos porcentuales. Una vez que antes de publicarse la encuesta es conocida por el TSE, para el diputado Arce el ente electoral no estaría cumpliendo con su deber de “evaluar” el resultado de las consultas, que por esto autorizaría sin más su difusión.

Ante los cuestionamientos al resultado de las encuestas y una supuesta falta de control por parte del órgano electoral, hace una semana salió al paso el presidente del TSE, Salvador Romero, quien dijo a los medios que tanto la metodología de las encuestadoras como el resultado de las consultas son supervisados por el ente electoral.

“Todas las encuestas que se difunden en medios de comunicación han pasado por un proceso de revisión de su metodología de trabajo y han tenido un proceso de aprobación técnica a cargo del Órgano Electoral, esta es una labor que se realiza para todas las encuestas que se difunden”, puntualizó el vocal Romero.

REGLAMENTO

En efecto, desde diciembre de 2020 está vigente el “Reglamento de elaboración y difusión de estudios de opinión en materia electoral en procesos electorales”. Allí se establece, entre otras cosas, que hay tres tipos de “estudios de opinión”: las encuestas preelectorales, el recojo de datos  en boca de urna (que consiste en preguntarle al elector por quién votó), y el conteo rápido (la recolección de los conteos de voto, por lo general, la fotografía del acta electoral). En el reglamento también se establece la obligación que tiene la encuestadora de presentar al órgano electoral el diseño de la consulta, su metodología de trabajo. También es norma que el órgano electoral conoce el resultado de la consulta al menos dos días antes de su publicación, y que revisa y evalúa su consistencia.

Cuando algunos legisladores cuestionaban a Ciesmori, por ejemplo, de que su última encuesta (del 11 de febrero) tenía el margen de error de 6,78% en la encuesta departamental, el Reglamento establece (artículo 14, Diseño muestral) que el “nivel de confianza y error máximo aceptable” a nivel de departamento es de 10%; cuando la encuesta es de ámbito nacional, ese máximo de error es de 3%.

Aparte de la encuesta preelectoral presencial, el Reglamento también admite las encuestas telefónicas y las “por internet de telefonía móvil”, existiendo todo un catálogo de sus mínimos técnicos.  

Ahora, si hay algo que cuestionan los legisladores masistas de las recientes encuestas son las grandes diferencias que establecen, evidentemente, perfilando dos o tres “ganadores” y un resto de “ninguna posibilidad”.

“Estas  encuestas están induciendo al voto, están generando duda en la población, y hoy vemos, estas últimas encuestas, en las que a algunos candidatos se les da victorias abrumadoras sobre otros; ejemplo, el caso de Cochabamba, creo que le da más del 60% a Manfred Reyes Villa (candidato a la Alcaldía)”, cuestiona, por ejemplo, el diputado Arce Rodríguez la última consulta de Ciesmori.

En realidad, se trata de 52,8% para Reyes Villa,  contra 12,8% del candidato del MAS, Nelson Cox: 40 puntos porcentuales de distancia. Las mismas grandes diferencias hay entre el 76,1% de Eva Copa contra el 6,6% de Zacarías Maquera del MAS, que pugnan por la Alcaldía de El Alto; o la distancia entre Iván Arias, de Somos Pueblo, que tras la renuncia de Waldo Albarracín, literalmente trepó a 42,4% contra el “favorito” César Dockweiler, del MAS, que se quedó con 23,7% de la preferencia de voto.

No es muy diferente (las considerables distancias) entre los candidatos a gobernadores, por lo menos de los departamentos del eje, siendo la más notoria la de Santa Cruz, de Luis Fernando Camacho, de Creemos, con 42,2%, contra Mario Cronenbold que llega a 28%; o la enorme distancia que hay en el caso de Cochabamba, donde el candidato del MAS, Humberto Sánchez, tiene 39,7% contra nada menos que 5,8% de Súmate (Manfred Reyes Villa). Solo en La Paz, hay una intención de voto más homogénea: hay más o menos tres candidaturas con posibilidades, Franklin Mamani, del MAS, con 21,3%; Santos Quispe (Jallalla), con 18,4%; y Rafael Quispe (Somos Pueblo) que tiene 14,9%.

Sumándose a otros candidatos, el aspirante a asambleísta departamental de La Paz por el Movimiento Tercer Sistema (MTS), Édgar Ramos Andrade, apunta a que lo que preocupa de estas encuestas en particular es el “acelerado descarte” de candidatos, predisponiendo el voto.

En el programa de La Razón y Extra, Piedra, papel y tinta por internet del miércoles 17, tres expertos coincidieron en que se debe tener cautela y cuidado con las encuestas difundidas de cara a las elecciones subnacionales del 7 de marzo, porque los resultados pueden variar por distintas circunstancias, según afirmaron.

Según resumió este impreso, el economista Armando Ortuño, advirtió que si bien cree en las encuestas, porque permiten dar una idea a cerca del “juego político” que existe por detrás, en ciertas condiciones se debe ser “muy prudente” y leer con cuidado los resultados debido a las condiciones en que fueron hechas y a los márgenes de error que se manejan.

“Los márgenes de error son incluso más grandes que los márgenes de error de las encuestas de las elecciones presidenciales (de octubre de 2020), en promedio hablamos de márgenes de error entre 5% y 6%… y esto quiere decir que si un candidato tiene 20% su valor real está entre 14% y 15%, ¿se imaginan esos márgenes de error?”, cuestionó Ortuño en el programa dirigido por la directora de La Razón, Claudia Benavente. 

Verónica Rocha, analista, por su parte, sostuvo que la relación entre encuestas, campañas, resultados y opinión pública plantean “varios escenarios mediáticos” por lo que resulta complicado tratar de hacer “adivinanza” sobre resultados, y ver si inciden o no en la ciudadanía porque se habla de “muchísimos electorados distintos que están participando”.

“Las encuestas otorgan algunos datos que a reserva de que uno diga no lo creo o lo creo, sí generan sensaciones distintas, sean éstas de miedo, de preocupación, de finalmente tomar una decisión; y hay unas bolsas grandes como pasó en (las elecciones) de 2020 de gente que decía que votará nulo o no sabía por quién votar, son bolsas grandes, es decir, hay muchos resultados que pueden cambiar”, advirtió la comunicadora.

ESTUDIO

Y, finalmente, un tanto en defensa de las encuestas, vertimos algunos criterios emitidos por Hugo Gálvez, gerente de Investigación y Estudios de Opinión de Ciesmori, a través del sitio web de la empresa.

El reclamo, por ejemplo, de que las encuestas no debieran ser parte del discurso de campaña de los contendientes, pues solo son una herramienta que, bien utilizada, debería ayudar a realizar ajustes entre lo que la población espera y lo que los candidatos ofrecen. Textual, dice Gálvez: “Las encuestas electorales no son y no deberían ser presentadas a la población como si fuera una “carrera de caballos” donde lo único que se aprecia es quién gana y por cuánta distancia. En cambio, debería ser utilizada en todo su potencial, como lo hacen los estrategas de campaña entendidos en la materia; quienes consideran que el objetivo de éstas es el conocer qué necesita, qué espera la población votante de sus futuros gobernantes”.

Y, algo central que plantea el experto en estudios de opinión: las encuestas no predicen, pero sí influyen. Si bien existen algoritmos estadísticos que tienen la finalidad de predecir los resultados electorales —destaca la publicación por web de Ciesmori— “estos requieren de gran cantidad de información y datos históricos (varias encuestas consecutivas); lo que demanda una fuerte inversión de recursos económicos. Pero con todo, sí es posible construir probables escenarios finales, considerando determinados supuestos respecto a la cantidad de datos con los que no se cuenta en lo que refiere a preferencia electoral”. 

En palabras del experto de Ciesmori Gálvez: “A partir de una encuesta no es posible predecir los resultados de una elección.  Las encuestas preelectorales son estudios de tipo transeccional, vale decir que se obtiene información en un determinado intervalo de tiempo y, normalmente varios días antes de las elecciones, donde hay todavía un considerable número de personas que no tienen definido su voto y otro tanto que no se niega a responder (voto secreto)”.

(*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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