Nacional

viernes 23 oct 2020 | Actualizado a 05:18

38 años de democracia en el país, luz tras la dictadura

Las elecciones de domingo 18 de octubre consolidarán un gobierno legítimo.

El histórico juramento de Hernán Siles Zuazo, el 10 de octubre de 1982.

/ 10 de octubre de 2020 / 09:49

Pasaron 38 años desde que Hernán Siles Zuazo fue posesionado como Presidente Constitucional de la República de Bolivia, tras una serie de golpes de Estado. El periodo democrático sufrió un embate en 2019 del que solo los comicios del 18 pueden sacarlo.

La necesidad de tener un presidente legítimamente elegido por los bolivianos es actualmente una imperiosa necesidad como lo fue en 1982, después de una serie de gobiernos de facto, desde el golpe militar de René Barrientos Ortuño, que terminó con el periodo gubernamental del MNR, liderado por Víctor Paz Estenssoro.

En ese entonces, el general Guido Vildoso gobernaba un país asfixiado por la situación económica, por lo que convocó a los partidos con representación parlamentaria de 1980 para plantear el retorno a la democracia.

Era necesario volver a ese año porque el 17 de julio de 1980, un grupo de militares, liderados por Luis García Meza y su lugarteniente Luis Arce Gómez, realizó un sangriento golpe de Estado, derrocando al gobierno democrático de Lidia Gueiler e impidiendo la asunción de Hernán Siles Zuazo, quien había ganado las elecciones con la Unidad Democrática y Popular (UDP), reseña el periodista Wilson García Mérida​.

Los lazos de estos militares con el narcotráfico, la fuerte represión y la corrupción provocaron las luchas internas entre las diferentes facciones participantes. El 4 de agosto de 1981, García Meza renunció para ceder el poder al general Celso Torrelio Villa. En julio de 1982 hubo otro intento de golpe de Estado, provocando la salida de Torrelio Villa y la asunción del general Guido Vildoso.

Una huelga general convocada por la Central Obrera Boliviana (COB), el 17 de septiembre de 1982, provocó que la dictadura militar colapse y Vildoso asignara al ministro del Interior, Édgar Rojas Ruiz, el organizar una reunión con representantes de los partidos con representación en 1980, relata educa.com.bo.

Estos resolvieron convocar al Congreso de 1980, que se reunió el 5 de octubre y proclamó como presidente a Hernán Siles Suazo y vicepresidente a Jaime Paz Zamora, reconociéndose su triunfo en las elecciones. El 10 de octubre fue la fecha fijada para la jura.

Fue así que hace 30 años, Siles Suazo llegó desde su exilio en Lima, Perú, al aeropuerto de El Alto. Escoltado por militares, fue recibido por una multitud que lo vitoreaba. La gran concentración fue en torno a la tarima armada en la plaza de San Francisco. El reto de Siles Zuazo fue duro: estaba ante una muy difícil situación social, económica y política. En su gobierno se desencadenó la hiperinflación (27.000%) y el descontento popular lo llevó a llamar a nuevas elecciones un año antes de culminar su mandato.

El 5 de septiembre de 2001 se declaró el 10 de octubre como el «Día de la Democracia Boliviana», recordando el retorno al estado de derecho mediante la asunción de un gobierno constitucional. El presidente de la Cámara de Diputados de ese entonces, Luis Vásquez Villamor, encabezó una sesión especial en que se reconoció a varios expresidentes de Bolivia que aportaron al restablecimiento de la democracia.

Estos años de democracia legítima sufrieron un fuerte embate en octubre de 2019. La sombra del fraude se cernió sobre los resultados de las elecciones generales, provocando disturbios que derivaron en la anulación de los comicios y la posesión de una presidenta de transición, Jeanine Añez.

“Estamos cada vez más cerca de las elecciones presidenciales en Bolivia. Una cita que se repite en menos de un año, en el que ha ocurrido absolutamente de todo: una nueva presidenta, sin votos, fruto de un golpe de Estado; gran convulsión política y social, Evo en el exilio, cambio del Órgano Electoral, muchas decisiones sustanciosas en materia económica e internacional, nuevas elecciones con muchas caras nuevas y, para colmo, una pandemia de grandes dimensiones”, expone el director Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

Es por ello que estas elecciones del 18 de octubre son decisivas para retomar el frágil camino de 38 años de democracia que tantas vidas ha costado.

(10/10/2020)

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El pandémico sabor clandestino

El proyecto de cocina de autor no solo aplica medidas de bioseguridad, sino que reflexiona sobre la alimentación en estos tiempos

Creador. Marco Antonio Quelca, el "casero mayor" de Sabor Clandestino, esperando con toallitas húmedas y alcohol a los comensales

Por Miguel Vargas

/ 21 de octubre de 2020 / 05:04

La comida callejera, la principal inspiración del colectivo gastronómico Sabor Clandestino, parecía herida de muerte cuando estalló la pandemia del COVID-19. Marco Antonio Quelca, cocinero y artista fundador de este colectivo, quien se encontraba con parte de su equipo trabajando en España en un programa que les permite capacitarse y practicar en temporada alta, vio que años de trabajo estaban en riesgo con las restricciones de bioseguridad, tanto para regresar a Bolivia como para seguir creciendo en sus proyectos. Entonces llegó la hora de reinventarse, una vez más.

Sabor Clandestino es un proyecto que nació en La Paz, producto de la reflexión y de la acción, de los saberes ancestrales en comunión con las más recientes técnicas de cocina, de la utilización de materia prima que está al alcance de todos, pero en formas insospechadas. Es una invitación para pensar, degustar y dejarse llevar.  

“El respeto por el tiempo y espacio me lleva a poder explorar algo más que insumos o productos de cada región y temporada, mis ojos están dirigidos sobre la cultura de lo cotidiano, la comida de calle, lo noble de la humildad y mis propias experiencias”, explica Quelca, —el casero mayor— quien ha destacado en diferentes cocinas nacionales e internacionales, así como en la creación de propuestas artísticas relacionadas con lo culinario.

Sabor Clandestino dio vida al proyecto Somos Calle, que nació cuestionando las tendencias actuales de la cocina de autor. El objetivo es “extraer propuestas ‘creativas’ de las cuatro paredes del restaurante” que resulta prohibitivo para la población popular, ya sea por los altos precios o por reglas de clase como la vestimenta, para ofrecer propuestas de manera gratuita, empleando la esencia de la comida de calle boliviana, brindando nuevas opciones al comensal de a pie y generando curiosidad para comer diferente.

Para poder subvencionar esto es que nació Cascándole, una experiencia gastronómica que busca llevar la creatividad culinaria a espacios abiertos y accesibles, para transmitir una cocina de compartimiento y no así una excluyente.

“Es itinerante, versátil por su temática, transversal por cubrir temas de interés social actual. Si bien se emplean técnicas conceptuales como la deconstrucción y reinterpretación, o el empleo de platillos muy populares, también se recurre a los productos considerados ‘humildes’ para realizar nuevas propuestas y aportar el concepto de comer nuestros productos, proponiendo nuevas opciones culinarias con base y fundamento en la cocina madre paceña y boliviana. El resultado final es una cocina de autor con raíces”, explica Quelca sobre su propuesta.

Desde 2014 que el proyecto fue creciendo: comenzó en una serie de cenas en la casa Hermanos Manchego, después pasó a miradores dentro de la ciudad, como El Montículo, después avanzó a temporadas completas en otros miradores más alejados en que se lleva a los comensales en un micro y nacieron finalmente las cenas en el mismísimo hogar del Sabor Clandestino. Cada elemento sensorial se fue potenciando y llegando a más adeptos. Sin embargo, la irrupción de 2020 trajo consigo la pandemia del coronavirus, existía el temor de no poder regresar al país y quedarse atrapados en España. Había miedo. Pero el momento resultó perfecto para recrearse. 

Una entrante en que se puede comer hasta el envase

Un sucumbé con sabor a coco

El precio de la experiencia es de Bs 380. Para contactos, escribir al 591 70548279.

Foto: Miguel Vargas

Foto: Miguel Vargas

Foto: Miguel Vargas

Foto: Miguel vargas

Nada es lo que parece en este viaje gastronómico: un vaso de refresco con la linaza de las 10.00

Nada de lo que se ve es lo que parece en la cocina de Sabor Clandestino

Nada de lo que se ve es lo que parece en la cocina de Sabor Clandestino

En las faldas del cerro de Cotahuma, Marco Antonio Quelca realiza un ritual de agradecimiento

Preocupaciones pandémicas

Después de varios meses, el micro azul nuevamente estaba listo para partir. Era el primer sábado de octubre y a las 11.30 aún se esperaba a un par de comensales atrasados. A pesar de la tensa calma de la “nueva normalidad”, las expectativas del grupo estaban a flor de piel. Ahora eran menos: 10 personas, para mantener el debido distanciamiento físico, cuando lo usual era transportar a 20 para que vivan la experiencia. “No ha sido malo del todo, pues para eventos privados teníamos un mínimo de 10 personas como requerimiento, y ahora se puede hacer la experiencia privada con un mínimo de seis, lo que han agradecido muchos de los caseros”, contaba Quelca.

El micro fue previamente sanitizado y Quelca esperaba en la puerta con un difusor de alcohol y toallitas húmedas para una desinfección constante de manos. Y es que había varios platillos que se comerían con las manos, así que ninguna precaución estaría de más.

El uniforme —pasamontañas negro con el traje blanco, híbrido entre la filipina tradicional de los chef y los trajes de las comideras— ha sido siempre característica del colectivo. “Antes yo lavaba autos y he tenido que usar pasamontañas para que no me reconozcan mis compañeros del colegio”, relataba Quelca ya en el bus. El uso ahora era un homenaje a los lustrabotas y estaba relacionado con el rechazo a la figura del chef como “estrella”.

El primer tiempo se degustó en el mismo bus y surgió de estas reflexiones pandémicas: la comida para entrega en casa. Si en anteriores versiones la crítica iba sobre el abuso de los productos plásticos que contaminan el medio ambiente fomentando el reciclaje y la reutilización, ahora la pandemia elevó al plástico al carácter de imprescindible. La respuesta de Sabor Clandestino: Hacer una comida en que hasta el envase resulte comestible.

El bus llevó a los comensales hasta el mirador de Laka Uta, de Cotahuma, donde la cocina y la mesa se habían instalado. Todos portaban barbijos, pero como el encuentro era al aire libre, bajo un radiante sol y rodeados de árboles, y con la suficiente distancia entre unos y otros, se disiparon de a poco todos los temores. La tensión pandémica fue aflojando poco a poco aliviada con agua con gas, limón, manzanilla y un buen k’aj de licor de coca, tras el tributo a la Pachamama.

La degustación continuó con una serie de platillos producidos con la meticulosidad de un laboratorio: se había pensado en que los ingredientes que se utilizarían se aprovecharían al máximo; en vajilla que fue creada exclusivamente por artesanos locales, así como la forma en que se haría el emplatado. Un ritual cerró la jornada a eso de las 14.00,  en un claro entre los árboles, Quelca hizo una ofrenda al cerro de Cotahuma que había permitido que se realice allí este almuerzo. Leyendo un texto que ha escrito en su libro, el “casero mayor” recordó cómo fue que el miedo llegó al barrio tras los deslizamientos de 1996 y que fueron los árboles los que sanaron la tierra y disiparon los temores de los vecinos, convirtiéndose ese espacio en un lugar de encuentro. Que así también desaparezca la amenaza del COVID-19 en los corazones de los paceños, como ha desaparecido el sorbete de eucalipto en las gargantas de los comensales.  

A la hora de presentar a los cocineros artífices de tan singular almuerzo, cada uno se quita el pasamontañas… y se pone el barbijo; cosas de la pandemia. Con Quelca estuvieron en este servicio Lizbeth Cuentas, Rubén Armando Mamani, Martín Loría, Javier Quispe, Samiri Campos, Williams Condori, Moises Bernabé y Bryan Palenque.

Nuevos proyectos

Si la existencia de la comida callejera estaba en peligro, ahora el colectivo impulsa su transformación. Por ello es que Quelca ha encabezado la capacitación de personas interesadas en comercializar comida rápida en la vía pública en la Escuela Taller de Sabor Clandestino. Lo que se busca es crear productos nuevos que cuenten con ingredientes nutritivos y de gran sabor para mejorar la alimentación de los paceños. Muy pronto, los carritos circularán por las ciudades de La Paz y El Alto.  Por otro lado, el colectivo se va de tour. Primero estará en Santa Cruz el 31 de octubre —la recepción ha sido increíble, hemos llenado tres días de la experiencia a las dos horas del lanzamiento— y en Cochabamba estarán desde el 7 de noviembre. “Llevaremos una base de nuestra propuesta, pero en cada contexto se generará una diferente, acorde con cada lugar”, promete el guía de este viaje culinario.

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Equinoccio: El renacer del fénix

Tras enterarse del incendio de la Casa del Rock, artistas se reunieron para contribuir con su reconstrucción

Por Miguel Vargas

/ 21 de octubre de 2020 / 05:01

Las iniciativas de los artistas no se hicieron esperar tras que un incendio afectara la madrugada del domingo 4 de octubre las instalaciones de Equinoccio, “la Casa del Rock”, en la Av. Sánchez Lima de Sopocachi. Se ha lanzado a la venta una botellita con cenizas de las paredes del pub paceño por Bs 50, se organizó un taller de batería y esta noche habrá un concierto por Streaming. Todo para ayudar a reactivar este espacio.

“La mañana del 4 de octubre fue trágica porque nuestro templo del rock paceño había sido devastado por las llamas. Ni bien nos enteramos, acudimos al lugar y vimos tristemente que la herida causada era muy grande”, cuenta Jherson Burgoa, integrante de la banda Astrofónicos.

“Vimos cómo las paredes de madera que podrían contar muchas historias nuestras estaban quemadas y nos dimos cuenta de que a pesar de todo el dolor, debíamos actuar”. Fue así que le pidieron al administrador, Diego Valdivia, que les regalara un pedazo calcinado de pared y con Jannine Landívar e Irina Sempértegui llenaron 200 botellitas con esas cenizas para venderlas a Bs 50. Todo lo recaudado va directamente a la cuenta de Limberth Alarcón, dueño de Equinoccio.

El frasquito con cenizas de las paredes calcinadas tiene un costo de Bs 50. Foto: Equinoccio

“La motivación ha sido la empatía con Limberth Alarcón y Diego Valdivia, amigos desde Caza Duende y Target. La noche siempre nos ha tenido vinculado al Equi”, cuenta el músico Iván Gumán J., quien dará un taller de batería para rock. “Decidí organizar un taller dedicado al rock.

Serán cuatro sesiones grupales los fines de semana de octubre. Tocaremos temas que usualmente se dan y otros que quedan cojos”, explica el músico. Entre los tópicos estarán el groove, la afinación para los distintos estilos del rock y técnicas de manos y pies. El taller está dirigido a los niveles básico, intermedio y avanzado. Habrá un certificado de participación. Para más datos, escribir al 70523030.

Artistas reunidos en 2019 por el aniversario de Equinoccio. Foto: Equinoccio

El estudio especializado en masterización de audio Lado B, de Marcelo Navía, anunció que donará el 10 por ciento de sus recaudaciones para la causa este mes. Martino Alvéstegui, de Submarine Productions, presentará hoy, a las 18.00, en Sesiones en el Submarinoal Dúo MoreZales a través de Facebook Live de la página de Submarine Productions. Los aportes se recibirán en la cuenta 469388-401-8 del Banco Bisa, a nombre de Limberth Alarcón (CI 4294521).

El incendio causó graves daños materiales, pero afianzó la amistad de los artistas, que volverán a levantar, juntos, la Casa del Rock.

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Quirquiña: ‘El tiempo ha sido generoso con nosotros’

Tras 10 años separados, pero siempre activos en el mundo de la música y el arte, la banda de pop rock se ha reencontrado y propone sonidos frescos para nuevos públicos

Los integrantes de Quirquiña, (de izq a der.) Alejandro ‘Negro’ de Ugarte, Mateo Caballero, Alejandro Delius, Sergio ‘Teto’ de Ugarte y Reynaldo ‘Gordito’ Castañón

Por Miguel Vargas

/ 14 de octubre de 2020 / 06:24

Son inconfundibles las primeras notas de Clausura, el sencillo que coronó a Quirquiña en la cima del éxito. Corría el año 2005 y el disco 2.5 de la banda de pop rock ya había logrado posicionarse en el número uno de los rankings de Bolivia y se escuchaba en el exterior con el tema Repriss. Si bien la banda había nacido en 1998 y en 2003 habían lanzado el disco Espermanente,desde ese momento las agendas se colmaron con giras y conciertos. Le siguieron los discos Mixturas(2007) y  Zero(2008).  

Después de 10 años alejados de la música como banda, Ale Delius, Negro De Ugarte, Mateo Caballero, Gordito Castañon y Teto De Ugarte volvieron a reunirse para relanzar a la banda en esta nueva década. Como patada inicial, produjeron y grabaron el sencillo Prohibida, que ya suena en las emisoras del país y cuyo videoclip ya está disponible en redes sociales.

ESCAPE conversó con Gordito Castañón (bajo) y Mateo Caballero (saxo), para conocer los nuevos caminos de la banda que movió multitudes con canciones como Miedo, Ironíay Divino Bombón.

—¿Qué se siente al volver a trabajar todos juntos después de 10 años?

—Gordito Castañón (GC).Hay un juego de muchas emociones, de muchas cosas por hacer y plantear. Es una gran alegría reencontrarnos después de tanto tiempo. La química musical y la conexión espiritual entre nosotros está intacta. A eso se suma que, gracias a las propias actividades de cada uno, estamos más sólidos y más maduros. La nostalgia y la energía ha hecho que todo se ponga en su lugar automáticamente. Es bueno ver que, pese a que pasaron casi 10 años, las ideas y objetivos apuntan al mismo lugar, el disfrute es el mismo y el cariño nos abraza.

—¿Qué fue lo que produjo la pausa de tantos años del proyecto?

—Mateo Caballero (MC).La banda tuvo casi seis años de actividad realmente intensa, de producir mucho, y también de muchísima exposición pública. El desgaste y cansancio eran naturales, tanto en lo físico como en la interacción entre nosotros. Durante esos años de tocar casi sin descanso, cada uno de los miembros de la banda fue desarrollando otras inquietudes y otros intereses que no queríamos abandonar. Por esos motivos, vimos conveniente hacer un alto en el camino. Sin embargo, ninguno de nosotros se alejó del arte y de la música, desde diferentes ámbitos. El reencuentro ha sido muy motivador y consideramos que ha sucedido en el momento oportuno.

—¿Cómo se ha dado este reencuento?

—GC. Si bien siempre hubo tentativas de empresarios del espectáculo, y nuestro público más cercano pedía continuamente un reencuentro, se dio a raíz de la iniciativa de Hernán Paredes, amigo querido de la banda y dueño de la Radio Ciudad, que a principios de 2019 nos invitó a juntarnos para tocar en el aniversario de la radio. Luego de varias negociaciones y de aterrizar el regreso, el 3 de abril de ese año fue la primera vez que nos volvimos a encontrar los cinco miembros de la banda, y la chispa en el escenario fue inmediata. La nostalgia por las tocadas juntos y el encuentro con el público alimentaron las ganas por producir algo más grande. Entonces recibimos la invitación de Mi Teleférico para presentarnos en el escenario principal como la gran sorpresa del Chukuta Fest de 2019, show para el que nos preparamos intensamente en la puesta escena musical y visual, con la finalidad de dar un buen espectáculo para la gente que volvía a vernos después de tanto tiempo. Y de ahí en más, empezamos a preparar una gira de retorno que se vio interrumpida por los sucesos de octubre y noviembre. Teníamos planeado reactivar la gira a partir de abril de este año, pero vino la pandemia y la cuarentena. Con el paso de los meses, hemos sentido que no queríamos esperar más, y que el momento de lanzar el reencuentro tenía que ser ahora, con o sin cuarentena. El reencuentro creativo de nosotros cinco y el reencuentro afectivo con nuestro público y los medios de comunicación.

—¿Qué creen que ha cambiado en ustedes en este tiempo?

—MC. El tiempo ha sido generoso con nosotros. Estamos más maduros y hemos podido aprender muchísimas cosas nuevas que estamos aplicando en esta etapa de Quirquiña. Todos nos hemos mantenido muy activos en el mundo del arte, la música, así como en la producción de espectáculos. Es el tiempo ideal para restablecer los lazos que nos unieron a través de los años.

—En pleno 2020, ¿cuál es la nueva propuesta sonora de Quirquiña?

—GC. Como siempre, buscamos darle un toque de frescura a la música que hacemos. Experimentando siempre con sonoridades frescas y ritmos que estimulen a nuestro público y que nos abran la llegada a nuevas audiencias. Siempre ha sido muy importante dejar fluir las cosas, que la música sea un eterno disfrute para nuestra gente y para nosotros mismos.

—¿Qué esperan del público nuevo, el más joven?

—MC. Es genial ver que las chicas y chicos que eran muy jóvenes para vernos en vivo cuando estábamos activos la década pasada, nos escriben para transmitirnos su felicidad de poder hacerlo ahora que ya están en la universidad o saliendo del colegio. Lo mismo pasa con los hijos de nuestros fans de esos tiempos que se conectan con nosotros a través de las redes sociales, que todavía no estaban muy desarrolladas en el momento en que pusimos pausa a Quirquiña. Hoy la interacción es más inmediata. En los pocos días que llevamos desde que se ha anunciado oficialmente el reencuentro, los fans, tanto los mayores como los más jóvenes, se han acercado a nosotros a través de las plataformas virtuales de la banda, con mucho cariño como siempre, y nosotros estamos muy felices por esa acogida. Esperamos con ansias el momento de poder reencontrarnos cara a cara con toda nuestra audiencia en Bolivia y fuera de ella. Para eso estamos trabajando, para que ese contacto se fortalezca y podamos brindar todo lo mejor de nosotros a nuestro querido público.

—GC. Por ahora les dejamos una muestra de lo nuevo de la banda, un remake de una canción que quedó en el limbo como último corte de la banda antes de poner en pausa el proyecto. Prohibidaes la canción que nos invitó a reencontrarnos en el estudio de grabación, darle toques frescos con melodías intensas e imágenes que hacen un viaje entre el pasado y lo actual, la gente va a disfrutar mucho esta canción, hoy más que nunca nos invita a esas ganas de reencontrarnos con personas y momentos que son y fueron parte de nuestras vidas. La gente puede ver nuestro videoclip en nuestro canal de YouTube QuirquiñaTv, además de escucharla en todas las plataformas de streaming. También pueden seguirnos en nuestras redes de Facebook e Instagram como Quirquiña. Disfruten de esta nueva cosecha… estamos de retorno.

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Hallazgos de SAQQARA: reactivación del turismo

27 sarcófagos enterrados hace más de 2.500 años fueron exhumados gracias a una excavación en Egipto

Presentación. El Ministerio de Antigüedades y Turismo de Egipto presentó el hallazgo a la prensa internacional a fines de septiembre

Por Miguel Vargas

/ 14 de octubre de 2020 / 06:21

El anuncio de las autoridades egipcias sobre el descubrimiento de 14 sarcófagos de unos 2.500 años de antigüedad en el fondo de un pozo en la necrópolis de Saqqara, al suroeste de El Cairo, se añadió al de otros 13 hallados una semana antes en el mismo lugar, señaló en un comunicado el Ministerio de Antigüedades, según AFP. Noticias como éstas son producto de importantes investigaciones promovidas por Egipto, ya que la cantidad de visitas a estos lugares turísticos ha descendido y en tiempos de pandemia les resulta imperante la reactivación del sector turístico, un gran motor de la economía del país transcontinental, ubicado entre el extremo noreste de África y la esquina suroeste de Asia.

Uno de los lugares más visitados por su riqueza arqueológica es el sitio de Saqqara, ubicado a 25 km al sur de las pirámides de la meseta de Guiza. Este lugar fue un cementerio durante más de 3.000 años. Por ello, en 1979, el conjunto de Menfis con sus necrópolis y campos de pirámides (Guiza, Abusir, Saqqara y Dahshur) fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con el nombre de “Menfis y su necrópolis – Zonas de las pirámides desde Guiza hasta Dahshur”.

En esta vasta necrópolis destaca en particular la famosa pirámide escalonada del faraón Zoser, la primera de la era faraónica, construida alrededor del año 2700 a.C. por el arquitecto Imhotep.

Pese a las maravillas que allí se resguardan, el turismo en este país se ha visto menguado desde hace ya varios años, afectado por la inestabilidad política y los ataques posteriores a la revolución de 2011 que derrocó del poder a Hosni Mubarak, y más recientemente por la pandemia de COVID-19.

Por eso estos hallazgos han significado una gran alegría que ha tenido el eco de importantes egiptólogos, como Zahi Hawass, lo que se suma también a que el descubrimiento sea resultado de las obras de un equipo íntegramente egipcio y que ha tenido que excavar con las restricciones de la pandemia, informó El País.

Las imágenes de los sarcófagos, bien conservados, muestran motivos marrones y azules, así como numerosas inscripciones jeroglíficas. Según las autoridades, “otras piezas similares deberían ser hallados en otros pozos cercanos al lugar del descubrimiento gracias a nuevas excavaciones previstas muy pronto.

El ministerio envió un video de promoción a principios de mes para anunciar descubrimientos. En él se veía al ministro de Antigüedades y Turismo, Jaled el Enani, anunciar que los recientes hallazgos en Saqqara eran “solo el principio”. La reactivación ha comenzado. La pirámide de Zoser, reabierta al público en marzo tras varios años de trabajos, tuvo que ser cerrada poco después a los visitantes a raíz de la pandemia. Pero con la reapertura del 1º de septiembre  y los nuevos hallazgos, se espera un repunte.

(*) Texto: Miguel Vargas Saldías, con datos de AFP, BBC.COM, Semana y El País

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Quino, dibujado en el corazón de Bolivia

Las visitas del artista argentino al país en 2000 y 2001 dejaron huella. La tristeza por su partida revivió el cariño de su público.

Quino y Mafalda

Por Miguel Vargas

/ 7 de octubre de 2020 / 08:57

Tristeza profunda, compartida. Fotografías del recuerdo junto a la tradicional escultura de Mafalda en San Telmo, Buenos Aires. Libros autografiados, recortes de periódico. Reseñas de algún encuentro, anécdotas emotivas, datos curiosos. Y, cómo no, una cascada de historietas. Por un día, las redes sociales se atiborraron de la obra del dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado, quien firmó como Quino hasta antes de fallecer a los 88 años el último día de septiembre de 2020. En Bolivia, el profundo pesar por su partida se transformó en un sincero homenaje, recordándose tanto su influencia en la gente como su paso por el país.

Nacido el 17 de julio de 1932, hijo de andaluces, sintió el llamado de la tinta y el lápiz de muy joven.  “A los tres años dibujé a mi tío. Descubrí que de algo tan simple como un lápiz podían salir personas, caballos, trenes, montañas… Un lápiz es algo maravilloso”, aseguraba Quino, recogió AFP. Para cuando cumplió los 13 años ingresó al colegio de Bellas Artes en Mendoza, donde pasó de “dibujar ánforas y yesos” a la historieta y el humor.

Si bien su obra es profusa y de gran calidad —en una primera etapa prescindió de las palabras para después entrar de lleno a la caricatura con alto contenido social y político—, fue a los 30 años que su fama se catapultó hacia el mundo: le dio vida a la idealista Mafalda, la niña que odia la sopa y conversa con su mapa mundi, concebida por encargo para una publicidad de electrodomésticos en 1963. “Es una niña que intenta resolver el dilema de quiénes son los buenos y quiénes los malos en este mundo”, la definía su creador.

La campaña publicitaria nunca vio la luz y Mafalda permaneció en una carpeta hasta que en 1964 se publicó la primera tira en el semanario Primera Plana de Buenos Aires, por impulso de la esposa de Quino, Alicia Colombo, su inseparable compañera por más de medio siglo.

“Mi mujer ha sido la clave para que Mafalda sea conocida”, dijo al dedicarle a Alicia el premio Príncipe de Asturias en 2014.

A través de Mafalda, con un humor certero y cargado de crítica social, las aventuras de la niña, su familia y su pandilla— los inolvidables Susanita, Miguelito, Manolito, Felipe y Libertad— se publicaron desde 1964 hasta 1973.

Para finales de los años 70, el trabajo de Quino ya se había instalado en el mundo. Sus dibujos circulaban en toda Latinoamérica y, gracias a las publicaciones en España e Italia, se dispersó por Europa.

Como ejemplo: en 1969 salió Mafalda la contestataria, el primer libro europeo dedicado a este personaje, con una singular presentación del reconocido escritor y filósofo Umberto Eco. Y para 1977, a petición de la Unicef, ilustró la Declaración de los Derechos del Niño.

En 2014, celebrando los 50 años de Mafalda. Foto: AFP

Su paso por Bolivia

Pese a que los libros de Quino ya circulaban en Bolivia desde hace varios años, fue en 2000 en que se dio el primer encuentro del artista con el público nacional. El Instituto Cubano del Libro acababa de exponer la muestra El Mundo de Quinoen el Centro Wilfredo Lam, subsede de la novena Feria Internacional del Libro de La Habana (Cuba) y la siguiente parada del historietista era nuestro país.

Litexa Boliviana, S.A. había invitado a Quino para que forme parte de la X Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL) y contó con el auspicio de Lloyd Aéreo Boliviano y la Alcaldía Municipal de La Paz.

En esta oportunidad, el periódico LARAZÓNorganizó un evento especial en el Hotel Ritz con el historietista y su editor, el argentino Daniel Divinsky, de Ediciones De la Flor. Participaron artistas e intelectuales, como el antropólogo y sociólogo Edgar Arandia, la pintora Ejti Stih y los periodistas Mabel Franco, Rafael Sagárnaga, Roberto Brockmann y Edwin Herrera.

Risas, dedicatorias y una conversación muy amistosa destacó en dicho encuentro. Stih recordó que con Mafalda les enseñó a leer a sus hijos y que la compilación de la obra de este personaje —conocido como ‘Marjanca’ en eslovenia— fue un regalo perfecto para su madre. “Conocer a Quino personalmente, gracias a Mabel Franco, fue uno de los eventos más importantes de mi vida. Poder charlar con alguien que según su trabajo parece entender y sentir la vida hasta la médula en todas sus tonalidades; pero que en vivo es la persona más tímida y humilde a pesar de su fama mundial, fue una lección de vida. Cuando las musas se resisten a tocar mi puerta, siempre es saludable agarrar algún librito de Quino y no tardan en aparecer”, recordó la pintora en un texto escrito para ESCAPE cuando Mafalda cumplió sus 50 años de vida.

Así empezó el furor y no daba visos de parar. Surgieron los autógrafos: desde un sencillo “Para Alexis”, que atesora el editor y librero Alexis Argüello Sandoval, un “Para Ángel”, que resguarda el comunicador Ángel Careaga, hasta el dibujo de Mafalda que Quino hizo para el expresidente de Bolivia Carlos Mesa, después de que éste lo entrevistara en su faceta de periodista. Ese momento fue también motivo de inspiración. “Le regalé un dibujo a Quino.

Es de los recuerdos más bonitos que tengo de cuando llegó a la FIL de La Paz allá por el 2000 y yo tenía ocho años. Recién había conocido su trabajo. Decidí que cuando sea la oportunidad de conocerlo, iba a obsequiarle trabajos inspirados en su obra. Los dibujos originales finales y entintados se los di en sus manos, y con la sabiduría de un ser tan amplio, me agradeció con una mirada cálida y amable, además con cariño, al escribir la dedicatoria a su tocayo Salvador”, contó en su página de Facebook el artista Salvador Pomar.

En largas filas en la Feria del Libro, lectores de todas las edades esperaban felices a que el autor argentino firmara sus libros; él lo hacía de buen ánimo y siempre agradecido. Era una estrella, por donde pasara, la gente se agolpaba. Cuando llegó a las oficinas de La Razón, ubicadas en ese entonces en Miraflores, los periodistas, armadores y demás integrantes del matutino armaron un grupo para retratarse con él. Fue tanto el cariño del público que Quino tuvo que prometer que regresaría al mismo evento el próximo año.

En 2001, en julio y agosto, realizó una muestra itinerante de humor en Bolivia, donde volvió a ganarse los corazones.

En la Feria Internacional del Libro de La Paz, esperando para firmar autógrafos. Foto: AFP

El legado que inspira

Al principio, el miércoles 30 fue un día negro. Pero después, como si de magia se tratase, Quino volvió a repartir su luz. Su muerte dio pie a homenajes que reflejaron el cariño que el dibujante hispanohablante  más conocido había cosechado.

La noticia fue dada por Daniel Divinsky en redes sociales: «Toda la gente buena en el país y en el mundo lo llorará». Y así fue. En el barrio porteño de San Telmo, la gente se acercó a dejar flores en el monumento a Mafalda, representada en una banca. Los humoristas del mundo se manifestaron: el argentino Rep, que fue uno de los amigos íntimos del dibujante, sentenció: “Se fue mi segundo papá. Gracias por todo Quino (1932-2020)”, recoge AFP. Otro colega y amigo, el español José María Pérez, Peridis, escribió en el diario español El País —donde publica sus viñetas— que Quino fue “un humorista humanista, tímido, cercano, silencioso, afectuoso y que escuchaba mucho”.  Ricardo Siri (Liniers), le dedicó también la palabra que reinó entre las reacciones: “Gracias, maestro”.

No solo fueron artistas los conmovidos: el Club Atlético Independiente de Avellaneda se despidió de “un ícono de la cultura nacional y simpatizante de los Diablos Rojos de Avellaneda”. Y el presidente argentino, Alberto Fernández, escribió: «Se nos fue Quino, uno de los artistas más grandes de la historia de nuestro país. Nos hizo reír, nos hizo pensar y nos convocó siempre a reflexionar sobre la Argentina, con la que estuvo comprometido como pocos”.

Y así como los bolivianos disfrutaron de su llegada al país, también lloraron su partida. “Nunca olvido la primera vez que leí un libro de Quino que no era Mafalda, de niño, en el auto del papá de un amigo mientras íbamos de excursión. Aparte de reír como zonzo, quedé impresionado con los dibujos tan trabajados que tenía, muy superiores a lo que conocía de él”, recuerda el historietista Joaquín Cuevas, destacando toda la obra del autor.

“Vuela alto como siempre lo hiciste acá con tus trazos comprometidos, querido Quino. Fue un honor conocerte y estrechar tu mano”, escribió el artista Alejandro Archondo (Arxondo). Y mientras éste publicaba una Monalisa-Mafaldacreada por el aniversario 50 del personaje, el ilustrador Frank Arbelo se despedía también con arte: un Quino en el momento mágico de unir los puntos con un trazo que daría vida a la niña que odiaba la sopa.

Una larga fila de personas esperaba en 2000 su turno para conocer al autor. Foto: AFP

Una vida dedicada a las viñetas

Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido bajo el seudónimo de Quino, nació en Mendoza (Argentina) el  17 de julio de 1932 y falleció el 30 de septiembre de 2020 en el mismo lugar. Fue un humorista gráfico e historietista argentino que se hizo célebre por su personaje Mafalda, que fue publicada entre 1964 y 1973. Entre las distinciones que el artista recibió destaca la Legión de Honor de Francia y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, ambos en 2014.

El dibujante con los periodistas de La Razón. Foto: Archivo

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