Nacional

viernes 23 oct 2020 | Actualizado a 04:07

Censurado el influyente Murillo, ¿será capaz Áñez de destituirlo y volver a designarlo?

Corresponde su destitución. La titular en ejercicio de la Asamblea Legislativa, Eva Copa, promulgó una ley que impide la redesignación, pero ésta es otra de las normas no publicadas en la Gaceta.

el ministro Arturo Murillo y la presidenta Jeanine Áñez son muy cercanos. Foto: La Razón-archivo

/ 14 de octubre de 2020 / 13:24

La Asamblea Legislativa censuró este miércoles al ministro de Gobierno, Arturo Murillo, por no haber asistido a una interpelación. Ahora corresponde el relevo del cargo, aunque se prevé que la presidenta Jeanine Áñez vuelva a designarlo, siendo el ministro más influyente del régimen.

En declaración a La Razón, el diputado Víctor Borda, del Movimiento Al Socialismo (MAS), afirmó que la censura implica la destitución inmediata del funcionario.

“La Constitución nos faculta a que cuando un ministro no emite un informe satisfactorio o no asiste justificadamente a la sesión, se lo censura; no olvidemos que esto implica la destitución del cargo”, explicó.

Ya había ocurrido un caso similar con otro ministro, Luis Fernando López, en marzo. No asistió a la interpelación por los casos de las masacres de Sacaba y Senkata; la Asamblea Legislativa lo censuró y Áñez lo destituyó y reasignó luego.

Al respecto, Borda recordó que la Asamblea Legislativa ya promulgó una ley que prohíbe dicha re-designación. “La Asamblea ya ha tomado esta previsión (de la redesignación), pues no se puede vulnerar la Constitución, y ha aprobado una ley complementaria a la de censura, en la cual se determina que el ministro censurado no podrá ser nuevamente posesionado como ministro durante todo el periodo de la gestión gubernamental”, destacó el legislador.

Puede interesarle: Áñez desafía la censura, devuelve las funciones al ministro López: http://bitly.ws/abmL

Ahora, con esto se abre un nuevo conflicto jurídico con el Gobierno, afirmó la diputada Lourdes Millares, de Unidad Demócrata (UD).

En declaración a La Razón, Millares confirmó que esta ley complementaria de la censura dispone que una vez destituido el ministro a raíz de censura en la Asamblea Legislativa, “no puede volver a asumir un cargo en la función pública los siguientes tres años”.

En opinión de Millares, esta norma no es constitucional porque afecta tanto el derecho al trabajo como el de ser elegido o elegida como autoridad.

Al margen de eso, sin embargo, la presidenta en ejercicio de la Asamblea Legislativa, la senadora Eva Copa (MAS), promulgó la referida ley complementaria de la censura, de modo que está vigente.

La legisladora dijo que Áñez tiene la obligación de destituir a Murillo, del que dijo que mandó una carta en la que es excusaba de la interpelación por motivos oficiales.

Sin embargo, sucede que una vez enviada esta ley al Órgano Ejecutivo, el Ministerio de la Presidencia, del cual depende la Gaceta Oficial, no la publicó hasta ahora, señala la diputada Millares.

“Esta ley ha sido promulgada por Eva Copa, y el ministro de la Presidencia, que tiene bajo su dependencia la Gaceta Oficial del Estado, no ha publicado la ley que regula la censura; por lo tanto, desde el punto de vista estrictamente legal, ésta es una ley que no está vigente”; no ha cumplido todas la fases para ser obligatoria, destacó Millares.

Se abre, pues, un nuevo conflicto entre el Gobierno y el Órgano Legislativo porque el MAS, prevé la legisladora, seguramente alista un juicio de responsabilidades a la presidenta Áñez por no aplicar la ley o no publicarlas, como corresponde.

Lo que ocurrirá ahora, afirmó Millares, es que la Asamblea Legislativa notificará su resolución al Órgano Ejecutivo. Y lo más probable es que Áñez vuelva a designar a Murillo en el cargo.

También es previsible que el MAS inicie una acción jurídica contra el Ministerio de la Presidencia por la no publicación de las normas que envía el Órgano Legislativo.

(14/10/2020)

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La elección debe dar certeza al país, no agravar la polarización

La Policía y las FFAA deben dar seguridad, no intervenir en el proceso electoral, afirma el vocal

Salvador Romero Ballivián, presidente del TSE

Por Iván Bustillos

/ 21 de octubre de 2020 / 07:37

El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero Ballivián, tiene la “suerte” de haber protagonizado dos de las elecciones más conflictivas de la historia, la de 2005 y la de hoy; en ambos casos formando parte de la máxima instancia del Órgano Electoral. En su libro El tablero reordenado. Análisis de la elección presidencial 2005(Corte Nacional Electoral, 2006) destacaba que los comicios de 2005 eran unas elecciones adelantadas (debían ser en 2007), consecuencia de la crisis estatal de 2003, producto de dos gobiernos cortos y de transición (Carlos Mesa y Eduardo Rodríguez), con el referendo sobre el gas de 2004 de por medio, y, para completar el cuadro, con un resultado impensado pocos años atrás: el triunfo de Evo Morales por mayoría absoluta. Hoy día le toca presidir la administración de una elección que sigue a un proceso anulado, en medio de una marcada polarización nacional que quién sabe si se resolverá con el voto. El Órgano Electoral, afirma, trabajó para que estas elecciones den certeza, certidumbre al país, no para que ahonden la polarización entre los bolivianos. Hoy, mañana, los próximos días se verá si los hechos cumplen sus expectativas.

—¿No hay un paralelo de la elección de hoy con la de 2005?

—Creo que la elección 2020 es la más compleja de la historia democrática del país. No es una exageración retórica, sino un análisis de las condiciones de este proceso. Ya lo era aún antes de la llegada de la pandemia. ¿Por qué? En primer lugar, por el punto de partida: esta elección nace luego de la anulación de la elección presidencial de 2019. La anulación de una elección es un hecho excepcional. En América Latina solo se han anulado dos elecciones presidenciales en el siglo XXI, la peruana de 2000 y la boliviana de 2019. Y esto, además, en un contexto de fuerte polarización política y social; esto generaba ya un punto de partida altamente complejo; se le añadió además la destrucción de un tercio de los tribunales departamentales, lo que implicaba partir en condiciones logísticas muy complejas. Se tuvo también un tiempo muy limitado, desde el momento en que se recompone la autoridad electoral nacional y departamental, con la designación de los nuevos vocales del Tribunal Supremo Electoral y de los tribunales departamentales, se da un tiempo muy corto para organizar la elección, solamente 120 días. Esas condiciones ya determinaban que ésta iba a ser la elección más compleja de preparar; pero a ello se sumó la irrupción de la pandemia, que tuvo dos efectos importantes: por un lado, un largo y agrio debate nacional sobre la fecha, que dura de marzo a agosto, hasta que finalmente se logra consolidar el 18 de octubre como día de la elección. Y, adicionalmente, la necesaria adaptación de todas las etapas, y en particular de la jornada de votación, a los desafíos del coronavirus.

—¿Qué ha podido hacer el Tribunal frente a la polarización MAS-AntiMAS?

—La labor del Tribunal en este campo fue actuar con la máxima seriedad técnica, imparcialidad política y transparencia. Éstas nos parecieron que eran las líneas de comportamiento que se requería del Tribunal Supremo Electoral para que justamente la elección sea un elemento que le dé certeza al país, y que no se inscriba en una dinámica de agravamiento de la polarización política o social.

—Esta campaña también ha tenido una inusual violencia.

—El Tribunal Supremo Electoral hizo un permanente llamado a que los actores políticos, sociales, regionales, y también la ciudadanía actuaran en el marco del respeto mutuo, hizo llamados a la tranquilidad, a que la campaña se pueda desarrollar en ese ambiente. Y hoy, nuestro llamado es que podamos acudir a votar en este ambiente de tranquilidad, en un ambiente de serenidad, y a que también aguardemos la difusión y entrega de los resultados con esa misma tranquilidad. Se está actuando con transparencia, todos los datos van a ser públicos, conocidos; la ciudadanía va a poder ingresar para tener información sobre las actas, los resultados y, por tanto, están garantizadas las condiciones para que se pueda hacer un seguimiento minucioso del proceso electoral, lo que debiera generar tranquilidad.

—¿No tiene sustento entonces ese temor de que pase algo en la elección o después?

—Es importante que la ciudadanía, los actores políticos, sociales, regionales, entre todos conservemos la tranquilidad, la serenidad. El proceso electoral, pese a todas las dificultades logísticas, está llegando a buen puerto; por tanto, es importante que el conjunto de la ciudadanía asista a votar con tranquilidad, y aguarde con tranquilidad la difusión de los resultados.

—¿Cuál ha sido el rol de los partidos en el proceso? Pese al encono entre líderes, parece que participaron en lo técnico; casi se puede hablar de corresponsabilidad junto con el TSE.

—El Tribunal Supremo Electoral ha dado las máximas facilidades para que todas las organizaciones políticas puedan hacer un seguimiento de todas las tareas, de todas las actividades que ha llevado adelante el Tribunal Supremo Electoral. Señalo como ejemplos la apertura de los laboratorios de integridad electoral para que se verifique la consistencia del padrón electoral; no ha habido observaciones significativas a la solidez del padrón; se ha invitado a los partidos a numerosos espacios informativos sobre los distintos aspectos del proceso electoral; se les ha entregado cartillas de capacitación; han sido invitados a los simulacros del cómputo y del Direpre. Por lo tanto, hemos tenido la máxima apertura para que las organizaciones políticas puedan observar los elementos fundamentales del proceso electoral; y también se ha procurado responder en plazos muy breves a sus requerimientos.

—El voto en el exterior. Hubo mucha susceptibilidad de ambos lados de la polarización.

—La organización de la votación en el exterior ha sido ciertamente compleja, porque hemos tenido que conseguir autorizaciones en todos y cada uno de los países enfrentados a la pandemia y, por lo tanto, la situación ha sido de incertidumbre en muchos lugares, sobre si se podía o no se podía llevar adelante la elección. El TSE hizo los mayores esfuerzos para asegurar la votación en los 30 países donde está habilitada esta modalidad. En Argentina, aunque se consiguió las autorizaciones a nivel nacional, luego vino la necesidad de hacer un trabajo provincia por provincia. Al  mismo tiempo, hemos tenido que coordinar con las provincias o con las ciudades la definición de los recintos de votación; y en muchos casos se ha recibido muy cerca de esta jornada de votación las autorizaciones y las definiciones. Se ha trabajado en condiciones muy difíciles, pero lo importante es que se ha garantizado la posibilidad de que los bolivianos en el exterior también ejerzan su derecho al sufragio el domingo 18 de octubre.

—Parece que una de las diferencias de la elección será el sistema de cómputo, que ha mejorado.

—Así es. El Tribunal ha rediseñado el sistema de difusión de resultados preliminares y el sistema de cómputo. Tenemos nuevos sistemas tecnológicos, pero además tenemos un equipamiento tecnológico modernizado, renovado, en parte con recursos del TSE y fundamentalmente con el apoyo y la generosidad de los países amigos de Bolivia.

—El Direpre es similar al TREP. ¿Por qué no figura esta vez la foto del acta en este sistema, como sí estuvo antes?

—El Direpre tiene un objetivo fundamentalmente informativo, pero lo importante es que el ciudadano va a tener acceso a la fotografía del acta, la va a poder observar en el sistema de cómputo. El domingo va a funcionar el sistema de Difusión de Resultados Preliminares y el sistema de cómputo; ambos son muy sencillos de ingreso para el ciudadano. El Direpre es informativo, para dar la mayor cantidad de información estadística en el tiempo más breve; en tanto que en el sistema de cómputo figurarán los resultados oficiales, definitivos, y en ellos se podrá encontrar la fotografía del acta de cada mesa y, por supuesto, su transcripción; pero ahí los resultados ya son oficiales y definitivos.

—Sobre la intervención de las FFAA y la Policía, esto ya está en la ley, y que es el Órgano Electoral que asume el mando de la fuerza pública. ¿Cómo calmar la inquietud de que FFAA y Policía van a controlar todo el proceso?

—No, el proceso electoral está al mando del Tribunal Supremo Electoral; la Policía, las Fuerzas Armadas apoyan dando seguridad en recintos de votación, acompañando el desplazamiento, el envío y recojo del material electoral. La responsabilidad es del TSE y la labor de la Policía y de las Fuerzas Armadas es de un acompañamiento en tareas de seguridad, pero sin intervención en el proceso electoral.

—Ese día asume el mando el poder electoral a nivel nacional.

—Así es. Pero independientemente de aquello, el proceso electoral en su conjunto es una responsabilidad del organismo electoral. La labor de las Fuerzas Armadas y de la Policía, es la de colaborar en las tareas de seguridad.

—¿Cómo evalúa el papel del TSE?

—Hay que recordar que en realidad el Tribunal Supremo Electoral es un cuerpo colegiado, y hemos trabajado de manera cohesionada para asegurar un proceso electoral técnicamente sólido, políticamente imparcial y con transparencia, y este trabajo cohesionado de la Sala Plena creo que ha sido uno de los elementos de mayor fortaleza para el Órgano Electoral en 2020.

Salvador Romero Ballivián

Reivindica el empeño de asegurar el voto en el exterior. Se trabajó, asegura, bajo el principio de tener todo listo para el sufragio en los 30 países, inclusive cuando no se tenía todavía confirmado el aval de dichos países o de las ciudades.

Datos

Nombre: Salvador Romero Ballivián.

Nació: 29 de abril de 1971.

Profesión: Sociólogo político.

Ocupación: Presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Perfil

Vocal de la Corte Departamental Electoral de La Paz, de 1995 a 1998; miembro de la Corte Nacional Electoral de 2004 a 2008. Designado vocal del TSE por Jeanine Añez.

(*) Iván Bustillos es periodista de  La Razón

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Añez: ‘Emitan su voto por el candidato de su preferencia’

La mandataria transitoria contradijo su discurso reciente de votar por el candidato "con mayor porcentaje" contra el MAS.

La presidenta Jeanine Áñez habla con la prensa en Trinidad. Foto: ABI

/ 18 de octubre de 2020 / 11:40

Cerca de mediodía de este domingo, la presidenta transitoria Jeanine Añez sufragó en un colegio de Trinidad, Beni. Al salir de su recinto de votación, llamó a la ciudadanía a votar «por el candidato de su preferencia’. No dijo lo mismo hasta hace unos días, cuando llamó a votar contra el MAS.

La mandataria invitó a la ciudadanía a votar, por ser este un derecho ciudadano: «Invito a todos los bolivianos, en particular a todos los benianos, y en especial a toda Trinidad, que asistan a las urnas; hagámoslo por la patria, por la democracia; vengan a votar, asistan a las urnas y emitan su voto por el candidato de su preferencia».

La convocatoria a votar por el candidato que la gente prefiera no ha sido usual en el discurso precedente de Áñez. Hace solo una semana, llamó a votar «por el candidato con mayor porcentaje», contra Luis Arce, candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS).

En la lógica del «voto útil» contra el MAS, la presidenta por sucesión convocó  a concentrar el voto «para que no vuelva el tirano», en alusión al expresidente Evo Morales.

Aunque nunca reveló su preferencia, Añez de hecho llamó a votar por Carlos Mesa, pues  todas las encuestas realizadas hasta la anterior semana ubicaban al candidato de Comunidad Ciudadana (CC) como el de «mejor porcentaje» frente al candidato del MAS.

Al menos dos de los ministros del gobierno transitorio, Arturo Murillo (Gobierno) y Álvaro Coímbra (Justicia), declararon abiertamente que votarían por Mesa.

(18/18/2020)

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El TREP, la otra suspensión que generó la anulación de las elecciones de 2019

Desde la elección anulada de 2019, en el país hay una especial sensibilidad por los resultados preliminares; se los sobredimensiona.

Salvador Romero, al comunicar la decisión intempestiva la noche del sábado.

/ 18 de octubre de 2020 / 01:43

En la víspera de la elección general 2020, siendo de por sí “la elección más compleja de la historia democrática del país” (Salvador Romero, presidente del Tribunal Supremo Electoral, en entrevista con Animal Político), un nuevo hecho vino a terminar de complejizarla más todavía: se suspendió el nuevo sistema de Difusión de Resultados Preliminares (Direpre).

En los comicios de 2019, precisamente la suspensión del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), pero esta vez cuando se encontraba en curso, fue el motivo del descalabro que devino después en la anulación de las elecciones.

En entrevista con Animal Político publicada el domingo 11, el asesor electoral principal del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Luis Martinez-Betanzos, apuntaba que en la elección lo esencial es el sistema de cómputo, el Direpre apenas era un añadido informativo para que “la población sepa, antes de irse a la cama, el día 18, qué es lo que ha pasado, más o menos”.

TREP de 2019

El TREP tenía ese mismo carácter. Según el reglamento para las elecciones generales de 2019 (aprobado en mayo de 2019), el TREP solo era “un sistema de información no vinculante, que permite transparentar el resultado de las elecciones dando a conocer, en el menor tiempo posible, los resultados preliminares de cada una de las mesas”.

Por este carácter no vinculante y meramente informativo (como iba a ser el Direpre), el 3 de noviembre, antes de la renuncia del expresidente Evo Morales, el politólogo Jorge Richter (en Animal Político) reclamaba que por qué toda la narrativa del fraude se cargaba a la “modificación de la tendencia” de este sistema de datos preliminares: “Es inaceptable que una tendencia política pueda proclamar el resultado de una elección sobre un instrumento que es meramente informativo, hasta, como dice la norma, el escrutinio final (el cómputo oficial)”.

20 días antes de las elecciones del 20 de octubre de 2019, el 30 de septiembre, el entonces vicepresidente del TSE, Antonio Costas, también informaba de la realización de simulacros internos en la implementación del nuevo sistema TREP; fue en esa ocasión que dijo que el TREP iba a dar el día de la elección hasta el 85% de los resultados preliminares, tal como se había logrado en las elecciones judiciales de 2017.

Aquella vez, Costas decía que el funcionamiento del TREP era “muy simple”: se iba a tomar la fotografía del acta de escrutinio y que dicha foto iba a ser enviada a una “nube”, en el sistema central, desde donde se expondría a la ciudadanía.

Suspensión en 2019

Pero, como se sabe, el sistema fue suspendido la misma noche del 20 de octubre, y al ser reanudado al día siguiente con un cambio de poco más de 3 puntos porcentuales, se vio esto como la primera prueba de un fraude electoral. Tal es la sensibilidad que se tiene con el sistema de resultado preliminar que una de las líneas de investigación de la Fiscalía en el caso Fraude I es precisamente ésa: quién mandó, y a órdenes de quién, a suspender la publicidad del TREP, el sistema de datos preliminares sin carácter vinculante. 

Un “añadido” que en 2020, sin embargo, fue tomado muy en serio por el actual Tribunal Supremo Electoral (TSE), al punto de haber sido concebido como un “diseño propio” del organismo electoral. La semana pasada, en entrevista el streaming Piedra, Papel y Tinta de La Razón, Romero reivindicaba la ventaja del Direpre sobre el TREP.

“Es un sistema confiable por dos razones: hemos partido de las observaciones que formularon al sistema anterior para trabajar, para tener un sistema de difusión de resultados preliminares y un sistema de cómputo, por un lado, diferenciado, que sean sólidos. Hemos trabajado los sistemas para brindar una máxima confianza técnica”, dijo.

El jueves 15, en el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón, la vicepresidenta del TSE, María Angélica Ruiz, destacaba que el Direpre esencialmente era para “dar información del comportamiento de la votación; es como si fuera un conteo rápido a gran escala; entonces, teniendo claro la finalidad, sabemos que es meramente informativo, que da resultados aproximados, que por eso se llama preliminar, tiene un carácter referencial; lo que busca es la rapidez de la información, por tanto, su alcance es limitado”.

Ruiz informó que los datos que iba a recoger el Direpre irán alimentando un “repositorio”, en el que incluso estará la imagen del acta; a dicho repositorio tendrían acceso sólo los delegados de los partidos políticos, los observadores internacionales y “los representantes de la sociedad civil que estén acreditados en el órgano electoral”.

Este repositorio iba a servir además para conocer algo que no había en el anterior sistema (TREP): la meta-data, información de quién ha tomado la imagen, dónde y a qué hora, lo cual sirve para control interno, destacó Ruiz.

Suspensión en 2020

La noche de este sábado, a horas del inicio de las elecciones, Romero informó que el Direpre fue suspendido debido a que las pruebas que se hizo sobre el sistema no permiten tener seguridad de una difusión óptima de los datos: “Los resultados de las pruebas no nos permiten tener la seguridad de la difusión completa de los datos que le ofrezcan certidumbre al país. Es por esto que, con seriedad técnica y motivados por la responsabilidad con el país, el Tribunal Supremo Electoral ha decidido el retiro del Direpre de la jornada de votación”, afirmó en rueda de prensa.

Hasta el cierre de esta entrega, solo el Movimiento Al Socialismo (MAS) y la alianza Creemos habían manifestado su protesta por la intempestiva suspensión del Direpre. Organismos como Naciones Unidas y la Unión Europea tomaron nota de la decisión y respaldaron al TSE.

(18/10/2020)

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Lo esencial en la elección es el cómputo, no el conteo rápido

Ahora se tiene un concepto (y una habilidad) más integral de la cadena de custodia, destaca el experto

Luis Martínez Betanzos

Por Iván Bustillos

/ 14 de octubre de 2020 / 08:57

Como se sabe, las elecciones del 20 de octubre de 2019 fueron anuladas principalmente a raíz de que la Misión de Observación Electoral de la OEA detectó un “inexplicable cambio de tendencia” en el TREP (sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares); para los comicios del 18, el Órgano Electoral en lugar del TREP creó el Direpre (sistema de Difusión de Resultados Preliminares), con el mismo fin: en el día de la elección poder contar con un conteo rápido que dé cuenta de la tendencia preliminar de la votación. Está bien, dicho conteo rápido ayuda a dar certidumbre al país lo más pronto posible sobre el resultado de la votación, pero nunca hay que perder de vista, apunta nuestro entrevistado, el asesor electoral principal del PNUD, Luis Martínez Betanzos, que lo verdaderamente importante de cuidar, mejorar y transparentar es el cómputo electoral, el procesamiento del resultado oficial con base en las actas electorales físicas, que se revisan una a una. Por eso, dice, Naciones Unidas en Bolivia cooperó al país principalmente para fortalecer el sistema de cómputo; se está instalando nada menos que 1.500 ordenadores en todo el país, buena parte para las salas y trabajo de cómputo. También colabora el PNUD en fortalecer una de las mayores falencias en la elección del año pasado: la cadena de custodia del material electoral.

—¿Qué acompañamiento específico, técnico y político hizo Naciones Unidas al proceso electoral?

—Nuestra misión de asistencia técnica está desde enero, pues surgió de los acuerdos de octubrenoviembre (2019). Fracasaron aquellas elecciones, se decidió que Naciones Unidas acompañaría el nuevo proceso electoral en el ámbito político y técnico. Somos 31 y estamos desplegados por todos los departamentos, y los trabajos que hemos realizado hasta el día de hoy han sido muchos; uno de ellos es ayudar al Tribunal a cambiar algunos procedimientos, hacerlos más seguros; uno de éstos es la cadena de custodia, que es garantizar que todas las maletas electorales, con todo su material, luego de salir hacia el recinto (electoral) y cumplir su función, después vuelva de forma íntegra; eso es impotante para dar credibilidad y transparencia al proceso.

—¿Hubo mucho que reparar de lo hecho en 2019, tras la elección?

—Hemos trabajado en la restitución de todo el material tecnológico destruido en los acontecimientos de octubre, en algunos departamentos destruidos hasta los cimientos en sus oficinas; hemos comprado el material para restituir, el material que es necesario para el cómputo. Hemos comprado 1.500 ordenadores, servidores, cámaras, escaners.

—En esta reposición, ¿qué importancia tiene lo de la transmisión rápida de datos? En 2019 aquí estuvo el origen de todo el posterior descalabro. ¿Es una práctica usual en otros países?

—Lo importante de las elecciones, en programas, es el cómputo; eso es lo importante. Y el (sistema de) cómputo ha sido totalmente renovado. El Tribunal Supremo (Electoral) ha diseñado un programa nuevo para el cómputo, que cumple todos los estándares internacionales. El TREP a que se refiere usted, que ahora se llama Direpre, también ha sido desarrollado; no todos los países lo usan; de hecho, el TREP o Direpre no es parte del procedimiento electoral; no está en ninguna ley o normativa boliviana. Este es un añadido que se hizo para dar resultados a la población; el Direpre es un sistema interesante para que la población sepa, antes de irse a la cama, el día 18, qué es lo que ha pasado, más o menos; pero el Direpre no es el resultado oficial, y esto tiene que tenerlo claro la población, y hay que repetirlo constantemente: aquí lo importante es el cómputo. El Direpre es parcial y preliminar, por lo cual, mucho cuidado con ver el Direpre como el resultado final, porque no lo es; no es ningún resultado oficial de las elecciones.

—Eso no hay que dejar de aclararlo…

—Totalmente, cien por cien. La gente tiene que esperar al cómputo; y ahí es donde uno cuenta las actas una a una.

—¿Cómo ven el ambiente político? Es sintomático el comunicado que emitieron la ONU, la Unión Europea y la Iglesia, llamando a pacificar la campaña.

 —Las elecciones siempre son tensas, es la pelea por el poder. Casi todos pierden y ganan muy poquitos. Nuestra declaración, la línea argumental es: nosotros vemos un proceso electoral técnicamente bien preparado, con un organismo electoral sólido; sin embargo, las organizaciones políticas no están acompañando ese proceso de forma tranquila, y vemos actos de campaña con violencia. Lo que nosotros decimos es que para que este proceso funcione bien, todos los actores tienen que jugar su papel, y el de las organizaciones políticas es dar a conocer sus proyectos, sus ideas, convencer al ciudadano de forma legítima, y que no se use la violencia como arma de intimidación.

—¿Cómo está el padrón electoral boliviano? Hay gente que piensa que la elección será fraudulenta por el padrón mal hecho.

—Hay dos principios básicos en cualquier padrón del mundo. Uno es que sea inclusivo, obviamente que esté registrado todo quien deba estarlo; y el otro es la transparencia, porque esto nos lleva a la credibilidad. El problema en Bolvia no es técnico, este es un padrón moderno, biométrico permanente, uno muy sólido, que ya ha sido auditado; pero tiene un problema, que es el de la credibilidad. Credibilidad porque líderes de opinión, y ahí los medios tienen una responsabilidad, hablan sin conocimientos técnicos del padrón; es lo que nosotros estamos viendo. Aunque creo que esto se ha moderado por los grandes esfuerzos de TSE. En Bolivia existe un buen padrón desde hace muchísimos años, pero ese segundo pilar, que es la transparencia, no existía, con lo cual se dañó su credibilidad, y empezaron los rumores fantásticos. Nosotros no tenemos ninguna duda de que es un padrón  muy moderno, totalmente limpio, depurado, como le dicen aquí, y muy ordenado.

—Los partidos han tenido acceso, lo probaron, esos son los “laboratorios” que anunció el Tribunal…

—Sí, correcto. Todos los partidos han tenido acceso, y se les dijo que fueran con técnicos informáticos; es un padrón de muy fácil uso con muchísima información, y un técnico, sabiendo lo que tiene que buscar, puede hacer las comprobaciones de rigor; y algunos partidos aprovecharon esa oportunidad, y al día de hoy, ninguno, absolutamente ninguno, ha presentado ninguna queja o duda sobre la inclusividad e integridad del padrón.

—Una de las mayores fallas en la elección de 2019 ha sido la cadena de custodia. El Gobierno, por ejemplo, entiende que para cuidarla casi una patrulla debe llevar al notario y las actas. ¿Pero técnicamente, qué han podido hacer sobre cuidar esta cadena?

—Básicamente es el control de todo el material. Esto pasa en muchos países, pero curiosamente en Bolivia no existía el control del voto, de la papeleta una vez contada. Aquí existía este principio, me decían, que cuando la papeleta es contada, esa papeleta muere, no tiene ninguna relevancia, lo que es verdad, pero siempre es bueno custodiar. Nosotros hemos discutido con ellos y ha sido aceptado por el Tribunal, hay que custodiar todo el material y la papeleta es un material sensible incluso después de estar contada. Cuando se vieron imágenes aquí de papeletas tiradas en lugares donde no correspondía, no necesariamente quiere decir que aquellas papeletas hubieran sido usadas de manera fraudulenta, pero la imagen de falta de custodia, de falta de control (terminó por generar desconfianza). Las elección tiene que estar bien organizada, pero también tienen que parecerlo. Entonces, ese control absoluto del material es el gran cambio. Otro gran cambio es el tema de la custodia por la fuerza del orden público. Hay convenios donde esta vez la Policía va a hacer un despliegue muy superior al de las elecciones anteriores. Hay el acuerdo de que exista una presencia (policial) en todos los recintos y en las mesas; cada maleta se custodiará de forma individualizada por los jurados, por los notarios, por la Policía.

—¿Qué resta ahora?

—En este momento hay 250 mil personas, bolivianos, trabajando para el proceso electoral; luego, hay un montón de consultores, los siete mil notarios; montón de juventud; hay miles de facilitadores; todos los procedimientos han sido revisados y cambiados, no se puede vivir de la herencia pasada; además que hay elementos de bioseguridad introducidos en todos los aspectos, incluida la cadena de custodia. Las elecciones son la operación más compleja en la que un país se pueda meter; Bolivia está muy entrenada, pero la pandemia obligó a muchos cambios; el fracaso (de la anterior elección) ha obligado a la revisión sustantiva en algunos aspectos.

Luis Martínez-Betanzos: Novedad del actual proceso electoral son las mesas multipartidarias, señala el entrevistado. Espacios técnico-políticos en que los partidos además de conocer mejor la técnica electoral, discuten sus propuestas. Ya hay corresponsabilidad partidos-TSE. 

Datos

Nombre: Luis Martínez-Betanzos Nació: España. 

Profesión: Abogado

Ocupación: Asesor Electoral Principal del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia

Perfil

Experto electoral con más de 20 años de experiencia en democratización, desarrollo institucional y reforma electoral. Trabajó en más de 20 países de Asia, África, Europa.

(*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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Bolivia, país híbrido

Hay una forma de clasificar a los países en democráticos, híbridos y autoritarios

/ 14 de octubre de 2020 / 08:46

Cómo saber cuándo un país es más o menos democrático o autoritario o una mezcla de ambas cosas?

IDEA Internacional propone cinco parámetros para medir la “calidad democrática” de cada país: si en este hay un gobierno representativo (producto de elecciones libres y competitivas); si respeta derechos fundamentales de la población; si hay controles eficaces del gobierno; si hay una administración imparcial de las instituciones; y, si hay participación ciudadana. Una metodología, remarca la investigadora de la institución Annika Silva-Learner, acaso no para el mundo académico, sino sobre todo para quienes se ocupan del quehacer democrático de los países.

— ¿Cómo está el panorama a nivel global?

— De acuerdo a nuestros índices, lo que vemos es que la mayoría de los países del mundo en 2019 son democracias. 98 países, 60 por ciento, pero dentro de esto vemos muchos niveles, diferentes calidades. En los últimos diez años ha ido disminuyendo la calidad de esas democracias. También vemos que la proporción de regímenes autoritarios es mucho menor que hace cuatro décadas: hay sólo 34 gobiernos autoritarios en el mundo, dos están en América Latina, Venezuela y Cuba, pero hace cuatro décadas había 90 gobiernos autoritarios. También vimos que la cantidad de gobiernos híbridos ha ido aumentando en las últimas décadas: en 1975 había ocho gobiernos híbridos en el mundo, hoy día hay 30. Hay una tendencia a que estos gobiernos híbridos se vuelvan más comunes; son como una fase intermedia entre democracia y régimen autoritario, tienen rasgos democráticos y autoritarios.

— ¿Cuál es el criterio mínimo para considerar a un país como democrático?

— El criterio mínimo para calificar como democracia es que el país tenga elecciones multipartidarias mínimamente competitivas, donde todos los partidos tengan posibilidades reales de acceder al poder mediante elecciones limpias. Y los regímenes híbridos y autoritarios no cumplen con eso. Ahora, para poder entender mejor las diferencias en calidad de democracia, hemos definido tres subcategorías, de alta calidad democrática, los países, como Suecia, que cumplen los cinco requisitos de democracia; luego las democracias débiles, baja calidad en al menos uno de los cinco a tributos o más. Y las democracias de rango medio, que están entre los dos extremos aludidos.

— La peculiaridad parece ser los híbridos. Aparte de estar al medio, ¿se puede decir que son transitorios, temporales?

— Es como una categoría intermedia porque no cumplen con los criterios mínimos de las democracias, tienen elecciones pero muchas veces no son libres, los partidos de oposición pueden estar bastante restringidos y no tienen siempre una posibilidad real de acceder al poder. Depende del país híbrido; por ejemplo, Singapur, que no tiene elecciones libres, pero sí tiene un alto grado de administración imparcial. En cuanto a si son transitorios, vemos que la gran parte de los regímenes híbridos han perdurado en el tiempo como tales, entonces, no necesariamente es una fase transitoria, depende del país. Hay países híbridos que antes eran democracias frágiles y que luego han tenido un quiebre y pasaron a ser híbridos, un ejemplo es Haití; hay países que se mueven entre una democracia débil y la hibridez.

— ¿Cómo está Latinoamérica? ¿Parece la tercera?

— Sí, vemos que 19 de los 23 países de la región son regímenes democráticos; eso es 83%. Esto es muy alto en comparación con regiones como África, donde sólo 40% de los países son democráticos; como Asia, donde son sólo la mitad. Ahí América Latina se encuentra más cerca de América del Norte y de Europa. En la primera son dos países, el 100%, pero en Europa tenemos 91% de democracias.

— En participación política de las mujeres, si el promedio global es de 25%, en la región es de 31%.

— Efectivamente, América Latina también es una de las regiones del mundo, junto con Europa, que tiene mayor representación femenina en los parlamentos, y su promedio en esto está por encima de la media global. Tenemos a cinco países de la región, Bolivia, Cuba, Costa Rica, Nicaragua y México, que se encuentran entre los diez países del mundo con más representación femenina en los parlamentos. Y la razón de esto es porque muchos países de la región han adoptado legislación sobre cuotas de mujeres en los parlamentos y en algunos casos hay leyes de paridad. Pero todavía hay muchos retos. El promedio regional (31%) aún está muy por debajo del 50%.

— Siempre vigente, la desigualdad ¿Cómo se inserta esto en la calidad de las democracias?

— Efectivamente, América Latina es la región más desigual del mundo de acuerdo a nuestros índices, de los 26 países más desiguales del mundo, más de la mitad están en América Latina. La relación de esto con la democracia es compleja. Esa desigualdad socioeconómica se traduce en desigualdad en representación política; el otro aspecto es que cuando la desigualdad es muy grande en democracias, eso reduce la confianza en la democracia; la democracia como sistema de gobierno, y eso hace aumentar el descontento cívico; eso es lo que hemos visto en varios países a finales de 2019, esa ola de protestas donde muchas de las demandas se centraban en la desigualdad.

— ¿Bolivia? ¿Por qué estamos en la categoría híbrido?

— Lo que hemos visto en nuestros datos es que a partir de 2019 y a raíz de las elecciones, Bolivia ya no se puede considerar como régimen democrático, porque hubo acusaciones de irregularidades en las elecciones; ese criterio mínimo que es establecó ya no se cumplía en Bolivia. De haber sido una democracia que hasta ese entonces tenía un rango de calidad media, pasó a ser un régimen híbrido.

También es importante decir que lo que hemos visto también en Bolivia en los últimos cinco años, es una disminución no sólo en la calidad de las elecciones, lo que se mostró muy claramente al final de 2019, sino también hemos visto un declive en otros indicadores; por ejemplo, hemos visto una bajada en las libertades civiles, sobre todo en la libertad de expresión, la libertad de movimiento; también en los indicadores que miden la participación de la sociedad civil hay un declive en los últimos cinco años; también un declive en la libertad de los partidos políticos. Entonces, hubo declives en varios aspectos de la democracia boliviana, no sólo en la parte electoral. También hemos visto un declive en independencia judicial; en esto ahora Bolivia está entre lo más bajo del mundo, dentro del 25% de países del mundo con más bajo nivel de independencia judicial.

— ¿Cómo ha trastocado la pandemia la democracia?

— Ha habido desarrollos preocupantes, muchas restricciones a las libertades de movimiento y de asamblea. Ahí la clave es si esas restricciones se han implementado dentro de un marco legal. Hubo una cantidad grande de países que han hecho un uso excesivo de violencia y de fuerza para implementar las restricciones.

(*) Iván Bustillos es periodista de La Razón

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