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Masacre de Todos Santos, sangre en las calles, dinero y whisky en Palacio

El golpe de estado del coronel Alberto Natush Busch se produjo el 1 de noviembre de 1979. Un antiguo funcionario cuenta detalles de lo que sucedió en Palacio.

El presidente de facto Alberto Natush Busch rodeado de militares en Palacio de Gobierno. Foto: La Razón-archivo

/ 2 de noviembre de 2020 / 11:41

Una comitiva militar de las tres fuerzas desciende sin prisa por la escalinata de honor de blanco mármol, atraviesa la doble arquería del patio y se instala en el hall de Palacio Quemado.

Allí un pequeño grupo de periodistas, bajo la vigilante mirada de militares en traje camuflado, espera el informe oficial sobre los sucesos de la madrugada ya con la certeza que cubrían el golpe de Estado número 54 en la historia del siglo XX del país.

Uno de ellos era Abel Ordoñez, “Monolo”, ya fallecido, que por entonces tenía por cobertura a esa fuente.

El experimentado periodista reconoció entre la comitiva militar a un antiguo ministro de Agricultura del dictador Hugo Banzer (1971-1978) que aguardaba, serio, a más periodistas para ofrecer una conferencia de prensa.

Ordoñez se acercó a él discretamente para despejar algunas de sus dudas.

“Cómo está coronel”, le dijo en voz baja, “¿de quién es el golpe?”.

“Mío, yo soy ahora el Presidente”, le respondió con fastidio Alberto Natush Busch, el nuevo caudillo militar que había elegido la fiesta religiosa de Todos Santos para derrocar a Wálter Guevara.

El presidente de facto Alberto Natush Busch

La “conversación” de aquella fría mañana del 1 de noviembre de 1979 con Natush, era para “Monolo” una de las anécdotas que contaba divertido en su larga trayectoria periodística.

En la madrugada de aquella jornada, los regimientos Tarapacá e Ingavi ocuparon la ciudad de La Paz y desplazaron tanques de guerra en la plaza Murillo para el resguardo de los nuevos inquilinos del histórico edificio.

Ángel Rolando Soliz del Monte, un antiguo funcionario que trabajó casi 40 años en Palacio, al que ingresó en 1974, relató hace algunos años la experiencia de aquellos agitados días en los que Natush convirtió a la casa de gobierno en su cuartel general.

En el Palacio

“Todo el hall de Palacio era lleno de soldados. Diferentes grupos militares venían, dormían en el edificio; los soldados apostados en los pasillos estaban en apronte, salían a la guardia y volvían y era una fetidez insoportable porque no podían cambiarse ni hacer su higiene personal”.

Ya en el primer día del golpe, las organizaciones de derechos humanos calificaron a aquella jornada como la «Masacre de Todos Santos».

Y es que miles de personas salieron a resistir al nuevo régimen y durante dos semanas desde las calles de La Paz, El Alto, Cochabamba y los centros mineros se enfrentaron a tanques de guerra y a las balas disparadas por el ejército leal a Natusch.

“Durante los 15 días del golpe no hemos salido de acá, estábamos encerrados. Yo solo llamaba por teléfono a mi casa para que hasta dos cuadras de aquí me hicieran llegar ropa”,  contó Soliz del Monte.

La situación de extrema tensión en el país, ya con cientos de muertos y desparecidos, obligó también a quienes dirigían las operaciones militares desde Palacio a permanecer en el edificio.

Tanques militares resguardando la plaza Murillo

El director administrativo de entonces, señaló el funcionario, transportaba desde los galpones de la Aduana a la plaza Murillo todo lo necesario para pertrechar a los sublevados: “Cigarrillos, jaboncillo y, sobre todo, whisky”.

Soliz narró que por aquellos días el comentario general en los pasillos de Palacio era que el Presidente de facto estaba ebrio, que no era consciente de sus actos por la bebida y que, por eso mismo, no concedió ninguna entrevista a los medios de comunicación.

“Él estaba encerrado en su despacho, no salió ningún día y el Palacio era como su casa porque aquí mismo había un pequeño departamento privado donde tenía su cama. Dormía, salía al despacho y volvía a su cuarto. Así fue su vida durante los 15 días”.

Mientras en el Palacio de Gobierno corrían las bebidas alcohólicas, en las zonas obreras del Cementerio General, Munaypata, Villa Victoria, y la Ballivián de El Alto, donde la resistencia era más fuerte, corría la bala que vomitaban desde el aire los T-33.

Obreros, estudiantes y vecinos abrieron zanjas a modo de barricadas en las calles del centro de la ciudad de La Paz y el llamado a la resistencia por la Central Obrera Boliviana (COB) era ya general en todo el país. No se defendía al Presidente depuesto, sino a la democracia misma.

El régimen de Natush intentó aplastar la resistencia con una política de extrema violencia y en ese camino más de cien personas fueron asesinadas.

Clausura de medios

Se clausuraron medios de comunicación, se impuso las cadenas radiales, todas conectadas a la emisora oficial, se aplicó la censura de prensa y entre los cientos de detenidos en los recintos carcelarios los periodistas no eran la excepción.

El régimen se debilitaba, pero para mantenerlo vigente, señaló con puntualidad Ángel Soliz, los comandantes de las grandes unidades y los ministros “venían por plata” y exigían al director administrativo de esa época, Hugo Prado, el desembolso inmediato.

“Él manejaba la parte económica y prácticamente todos los comandantes de regimientos, ministros, comandantes de grandes unidades venían por plata”.

Natush, sin el control de la situación por la resistencia social y necesitado de apoyo de sus camaradas, ordenó el asalto a las bóvedas del Banco Central de Bolivia, como lo reflejan insistentes versiones periodísticas difundidas tras el golpe.

“Fue muy grave porque sacaron plata de las bóvedas en camioneta. Inclusive aquí en el hall de Palacio se ha reventado una de las maletas y se ha derramado la plata por el piso”, rememoró.

Alberto Natush Busch rodeado de militares y periodistas

Custodiados por tanques de guerra y centenares de militares, la situación en el Palacio de Gobierno durante los 15 días del golpe transcurrió de forma tranquila.

Pero la reacción popular y la división en el seno mismo de las Fuerzas Armadas obligaron a los pocos días a los golpistas a ceder el poder a la presidenta del Congreso Nacional, Lydia Gueiler.

En 1981 el propio Natush encabezó una sublevación de la guarnición de Santa Cruz, que si bien fracasó, activó el descontento general que llevaría a dimitir al presidente de facto Luis García Meza.

(02/11/12)

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Mineros, campesinos, indígenas y jóvenes se funden en apoyo a la nueva administración

El sonido de un pututu, profundo y potente, acompañó el discurso de los nuevos mandatarios.

En La Paz, este domingo, una masiva concentración de sectores en la plaza San Francisco.

Por Mauricio Carrasco

/ 8 de noviembre de 2020 / 14:13

La agitada vida de la plaza Murillo ─con sus bellas esculturas femeninas de mármol blanco que representan las estaciones del año y a las cuatro musas de las artes─ amaneció el domingo con un fuerte resguardo policial militar.

“Kilómetro cero”, indica una placa en uno de sus costados para describir que desde ese lugar ─donde se ubican reliquias arquitectónicas como el famoso Palacio Quemado, el Congreso Nacional, la antigua Catedral Metropolitana, el Museo Nacional de Arte y el Hotel Paris─ se extiende a los cuatro vientos de la amplia geografía nacional de 1,09 millones de kilómetros cuadrados.

Y de los cuatro puntos cardinales del país llegaron para rodear el perímetro de la misma plaza, de verdes pastos y flores de primavera, organizaciones indígenas, campesinas y urbanas, base del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de Arce y de su vicepresidente, el indígena aimara David Choquehuanca.

Elegantes damas, autoridades, artesanos y mineros, la humilde campesina, el laborioso artesano, el indígena de tierras bajas y la alta montaña, jóvenes de la ciudad y el campo se fundieron en un movimiento gigantesco de apoyo a la nueva administración gubernamental.

El MAS comenzó en la década de los noventa como un partido de los productores de hoja de coca del trópico de Cochabamba, pero ascendió al poder con el respaldo de campesinos e indígenas, sectores de la clase media, de la pequeña y mediana empresa y también de la burguesía financiera y comercial.

Un movimiento político, con una forma inédita de base colectiva, que el 18 de octubre le permitió a Arce y Choquehuanca ganar las elecciones del 18 de octubre con 55.1% del voto ciudadano.

Con la aplastante victoria en las urnas, el binomio ganador, como lo hizo Evo Morales en 2006, presentó el pasado viernes una ofrenda a la Pachamama en las ruinas de Tiwanaku donde recibió el simbólico bastón de mando originario.

En la Asamblea, con el Rey de España, Felipe VI, como invitado de honor, presidentes y expresidentes de la región y el país, y el mundo por televisión y en redes sociales, juraron al cargo Luis Arce y David Choquehuanca como lo establece la Constitución.

La comitiva que los trasladó al recinto legislativo ─integrada por ciudadanos de la ciudad, el campo y pueblos indígenas─ resumió la plurinacionalidad de la nacionalidad boliviana andino amazónica.

Abrazo

En el perímetro de la plaza, a dos calles de ella, en la concentración para los honores militares y el desfilo cívico, dos antiguos ayllus, rivales desde los primeros tiempos de la República, se fundían en alegría, casi en un abrazo fraternal, cuando Luis Arce juraba como sexagésimo séptimo presidente de Bolivia y segundo del Estado Plurinacional.

Los pueblos Laymi, del norte de Potosí, y Qaqachaca, del sur de Oruro se despedazaron por 194 años en venganza de agravios o disputando pedacitos de tierra estéril, en las altas soledades donde fueron reducidos en tiempos antiguos.

Durante el discurso de los nuevos mandatarios, con sus monteras de guerra y su ropa originaria de vivos colores, compartieron la peatonal calle Comercio sin fricciones ni hostilidad. Algunas mujeres sollozaban, quizá de alegría.

Muchos de ellos asentaron con la cabeza cuando por los altovoces y la radio se escuchaba a David Choquehuanca hablar de la unidad, de valores, de la cultura milenaria de la vida y “de los ayllus, del que fluye todo lo que existe”.

El sonido de un pututu, profundo y potente, acompañó el discurso del nuevo mandatario en señal de aprobación cuando éste recordó que el voto ciudadano, que convierte al MAS durante este periodo constitucional 2020-2025 en mayoría, “es la conciencia de un pueblo que no quiere libertad para unos cuantos, sino para todos”.

En plaza Murillo y en el “cerco” que se extendió a su alrededor, en esa mezcla de casco urbano antiguo y moderna arquitectura, miles de ciudadanos rindieron en respetuoso minuto de silencio un homenaje a las personas que fallecieron entre octubre y noviembre de 2019.

Una triste melodía, de una corneta militar, arrancó al principio de la ceremonia melancolía en ese eterno instante de 60 segundos y que al final del discurso del presidente Arce, que se quebró en dos momentos, se transformó en muestras de alegría al ritmo de bombos, charangos, zampoñas, pututus, quenas y pinquillos.

(08/11/2020)

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Antigua escolta presidencial de Evo resguarda seguridad de mandatarios invitados

El grupo de élite brinda protección a la Casa Grande del Pueblo y Palacio Quemado.

Los actos en la posesión de Luis Arce este domingo. Foto: APG

/ 8 de noviembre de 2020 / 10:09

La experimentada escolta de seguridad y avanzada policial que trabajó con Evo Morales entre 2006 y 2015 resguarda este domingo en plaza Murillo la seguridad de las delegaciones extranjeras.

De riguroso traje oscuro, estos policías tienen amplio entrenamiento fuera del país.

Ese cuerpo de élite protegió a Morales desde el inicio de su mandato hasta 2015 y su grupo de avanzada “peinó” entre el viernes y el sábado el presidencial edificio Casa Grande del Pueblo y las antiguas instalaciones de Palacio Quemado, confirmaron fuentes a La Razón.

Evo Morales decidió, en febrero de 2015, relevar a la Policía de su escolta personal y la del vicepresidente de entonces, Álvaro García, por efectivos de las Fuerzas Armadas.

En noviembre de 2019, con protestas ciudadanas y un motín policial, la institución castrense presionó para su dimisión.

Este domingo sus antiguas escoltas de la fuerza pública, con quienes entabló amistad en el trabajo y partidos de fútbol, brindan seguridad a los mandatarios electos.

(08/11/2020)

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Morales convoca a la caravana Villazón-Chimoré, en su retorno a Bolivia

-El exmandatario partirá el 9 de Villazón, el 10 estará en Orinoca y el 11 en Chimoré.

El expresidente Evo Morales. Foto: AFP

/ 6 de noviembre de 2020 / 15:05

“Volvimos millones”, escribió Evo Morales en su cuenta de Twitter este viernes, en la que convoca a acompañarlo en el recorrido que se iniciará el lunes 9 de noviembre en la fronteriza Villazón (Potosí).

“Acompáñanos en la gran caravana desde Villazón a Chimoré”, señaló el exmandatario.

El mensaje está acompañado con un vídeo que recorre las concentraciones que lo acompañaron en varias ocasiones durante su mandato.

Morales, refugiado en Argentina, retornará el lunes 9 de noviembre desde La Quiaca, donde será despedido por el presidente argentino, Alberto Fernández.

Luego, Villazón recibirá a Morales menos de 24 horas después de la toma del mando de la nación del presidente electo, Luis Arce, también del Movimiento Al Socialismo (MAS).     

Entrará por Villazón y pasará por Tupiza, Atocha, Uyuni, Orinoca, para seguir a Oruro y luego a  Cochabamba.

La intención de Morales es llegar a Chimoré, en el trópico de Cochabamba, el 11 de noviembre, cuando se cumpla un año exacto de su renuncia a la presidencia, tras semanas de violencia, un motín policial y la presión de las Fuerzas Armadas para su dimisión.

(06/11/2020)

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Los 36 pueblos indígenas participarán el domingo en el desfile cívico

Será una muestra de unidad en la diversidad, señaló el vicepresidente del Movimiento Al Socialismo, Gerardo García.

Foto: Álvaro Valero

/ 6 de noviembre de 2020 / 14:58

Las 36 nacionalidades indígenas reconocidas en la Constitución participarán en el desfile cívico militar que recorrerá el próximo domingo las principales avenidas paceñas tras la posesión de Luis Arce como presidente del Estado, informó el vicepresidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), Gerardo García,

El dirigente político explicó que algunas delegaciones de esos pueblos de tierras bajas y altas ya se encuentran en la sede de gobierno para participar de la posesión del 8 de noviembre y luego en el desfile, y que otras arribarán en el transcurso del sábado.

Dijo que su partido, el MAS, cursó invitaciones a los representantes de las 36 nacionalidades indigenas reconocidas por ley y que su presencia “será una muestra de unidad en la diversidad.

“Desfilarán con su vestimenta tradicional, luciendo mantas, polleras, pantalones de bayeta, sombreros, ponchos y su música y su gran cultura”, precisó.

García dijo que los pueblos indígenas originarias y los movimientos sociales portarán la bandera nacional y la wiphala.

(06/11/2020)

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El paro de Santa Cruz no consigue frutos; Calvo culpa a Áñez de no frenar la posesión presidencial de Arce

Los bloqueos persisten en la ciudad, pero no en barrios alejados. Hubo un amago de enfrentamiento en el Plan Tres Mil.

El paro de este viernes en Santa Cruz. Foto: APG

/ 6 de noviembre de 2020 / 14:52

Un paro cívico contundente se desarrolla este viernes en el radio urbano de Santa Cruz de la Sierra, pero la medida no logró frenar la transmisión de mando presidencial del domingo, tal como pretenden los cívicos que lo convocaron.

El presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, dijo que se esperaba que con la presión ciudadana en las calles, la administración saliente de Jeanine Áñez cierre el paso a la posesión de Luis Arce como presidente y David Choquehuanca, como vicepresidente.

Indicó que Áñez deja un país “conflictivo y convulsionado” y que una de las acciones más importantes, en su penúltimo día de mandato, “no la ha hecho”.

«Lamentablemente las acciones más importantes que tenía que haberlas dado nuestra presidenta, como parar el cambio de mando, no lo ha hecho. Entonces está dejando un país convulsionado», dijo el cívico.

Los cívicos de Santa Cruz y opositores al Movimiento Al Socialismo (MAS) en otras regiones del país cuestionan el resultado de las elecciones pasadas, en la que ganó Arce con el 55.1% de los votos, y exigen una auditoria al proceso a pesar que fue validado por actores políticos y las misiones de observación internacional.

En la jornada de movilizaciones, la fuerza pública intervino en el Plan Tres Mil, ante un amago de enfrentamiento entre ciudadanos que apoyan la victoria de Arce y quienes sospechan de “fraude” en las elecciones, aunque sin presentar pruebas.

En zonas alejadas de la ciudad, las tiendas, pequeños mercados de abasto y talleres funcionan con normalidad. El paro ya fue acatado desde ayer por municipios rurales cruceños.

(06/11/2020)

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