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domingo 5 dic 2021 | Actualizado a 20:16

De la decisión a la renuncia, el relato de Evo Morales sobre el ‘golpe’ de las FFAA

“Asomaron los peligros cuando a principios de noviembre, con el mando, con todo el mando, nos reunimos”, recuerda Morales en su libro 'Volveremos y seremos millones'.

La conferencia de prensa en la que el general Williams Kaliman, a nombre de las FFAA, sugirió la renuncia de Evo Morales. Foto: APG

/ 29 de marzo de 2021 / 16:22

Evo Morales resultó de nuevo envuelto en una polémica en algunos medios de información, que refrescaron un dato de agosto de 2020 para recordarle que había decidido renunciar un día antes de la decisión final, el 10 de noviembre de 2019. ¿Qué papel jugaron las Fuerzas Armadas?

Un extracto de su libro aludido el domingo —con base en una reseña vieja de La Razón— cuenta no solo la noche en que el líder político había decidido renunciar, sino el papel previo de las Fuerzas Armadas en su determinación.

“Asomaron los peligros cuando a principios de noviembre, con el mando, con todo el mando, nos reunimos”, recuerda Morales en su libro Volveremos y seremos millones. El golpe de Estado, el exilio y la lucha para que Bolivia vuelva a gobernarse, publicado por la editorial Planeta y que abunda en alusiones a golpe, golpistas y golpismo.

En el capítulo Una elección limpia y un golpe sucio, el exmandatario se refiere a los pasajes que experimentó cuando efectivos de la Policía Boliviana se amotinaron el 8 de noviembre en medio de un conflicto cívico liderado por el entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, contra los resultados de las cuestionadas elecciones del 20 de octubre y el gobierno de Morales.

Motín policial

Cuenta que el jueves 7 de noviembre ya estaba informado del amotinamiento. “Ya no era acuartelamiento, era amotinamiento”, aclara.

Ante el “motín policial”, Morales recuerda que preguntó “¿qué hacemos?” al entonces comandante de las Fuerzas Armadas, el general Williams Kaliman. Éste simplemente respondió: “No hay muchas balas”.

El exmandatario cuenta que la respuesta del jefe militar implicaba muertes. “Y al quejarse de que había pocas balas, hablaban de muertes”, concluye.

No atendió el requerimiento, “por dos razones”: Primero, porque los militares solo estaban pensando en matar, y, segundo, porque cuando tuvieran que actuar dirían: ‘¡No tengo bala!”.

Incluso relata que muchos elementos del Alto Mando de las Fuerzas Armadas habían pedido la renuncia de Kaliman. “Escuché una cinta de grabación” con ese pedido, dice Morales.

La ‘sugerencia

Eran los movimientos previos al 10 de noviembre, cuando en la tarde el propio Kaliman, en conferencia prensa, sugirió la renuncia del mandatario. “Sugerimos al Presidente del Estado que renuncie a su mandato”, dice la frase final.

Eran cerca de las 16.00 de ese domingo. Una ola de renuncias se había desatado, entre ministros, senadores y diputados del Movimiento Al Socialismo (MAS). Antes, Camacho y el entonces líder del Comité Cívico Potosinista (Comcipo), Marco Pumari, y el abogado Eduardo León habían logrado ingresar en el hall del Palacio de Gobierno con una carta de “renuncia” para la que la firme Morales, una bandera tricolor y la Biblia.

La renuncia de Evo Morales junto a Álvaro García y Gabriela Montaño en Chimoré, a las 16.52 del 10 de noviembre de 2019.

Morales cuenta las horas previas. “¿Y cómo se demuestra que las Fuerzas Armadas en el último día, el 10 de noviembre, en la mañana, ya estaban en el golpe?”, se pregunta.

Afirma que ante las protestas de cooperativistas e indígenas, entre las 08.00 y 09.00 de ese domingo, aviones chinos K8 ya estaban sobrevolando las protestas sin su autorización.

“Qué es el Presidente. Que el Presidente no había dado ni orden ni autorización”, recuerda.

Dice que en esa circunstancia dijo “hagan lo que quieran, pero si actúan así, esto ya es un golpe”.

“Llamo al comandante. Me dice: ‘No es un golpe, es importante evitar un enfrentamiento y evitar hechos de sangres’”.

Entonces Morales invoca la Constitución y le recuerda a Kaliman que no solo tiene que avisarle de las acciones de las Fuerzas Armadas, sino “no poder mover nada, para nada” de todo el aparato logístico sin su permiso.

El avión presidencial

Un segundo episodio de la desobediencia militar previa a la renuncia sucedió entre las 10.00 y 11.00 de ese domingo. “Una nota, del Comando General, dice que el avión presidencial ya no dependía de mí”, relata el exmandatario.

Dice Morales que lo tomó sin mucha importancia. “Nos dice: ‘No, eso ya no depende del Presidente; por tanto, del comandante general de la Fuerza Aérea Boliviana. ¡Era otro golpe! Ya no podíamos decidir”.

La portada del libro de memoria de Evo Morales.

“Ése fue el indicador, antes nada. Y fue así que nos quitaron el avión presidencial en la mañana del domingo”, insiste.

Relata que dos semanas antes de las elecciones, un jefe militar le sugirió visitar los cuarteles. “Este mayor me estaba advirtiendo. Se daba cuenta o sabía qué iba a pasar. Su tarea era defender al Presidente, era escolta presidencial”.

Otro incidente vinculado a militares que Morales cita en el libro es el ocurrido el 9 de noviembre, cuando había aterrizado en Chimoré, en la plataforma comercial, para civiles, no militar. Un oficial “de avanzada” le había informado acerca de un preocupante hecho: un mensaje de texto que pedía “entregar” a Morales a cambio de “50 palos”, $us 50.000 dólares.

“Eran exmilitares”, concluye.

El vuelo de la renuncia

La tarde del 10 de noviembre, al saberse acorralado por las protestas, el motín policial y los cuestionamientos políticos, Morales quiso volar de nuevo a Chimoré desde la terminal presidencial de El Alto. “El piloto no quiso levantar vuelo. El piloto del avión FAB-01 no quiso ni siquiera abrir el avión. Y el piloto era el comandante del Grupo Aéreo Presidencial, el coronel Williams Guzmán, un quechua de Aiquile”, recuerda.

Se había producido un incidente:

—¿Qué pasa, coronel? Usted tiene la obligación de llevarme al Trópico.

—No.

Cuenta Morales que tuvo que llamar al comandante de la Fuerza Aérea, Jorge Terceros, de quien dice que negó el extremo. “No, no. Tiene que llevarte, pero ¿quién no quiere?”, cita al jefe militar.

Luego pudo viajar a Chimoré. Allí, a las 16.52 renunció a su mandato, acompañado del vicepresidente Álvaro García y la ministra de Salud, Gabriela Montaño. Nada más al bajar del avión, ya sabía de la declaración del Alto Mando de las Fuerzas Armadas, que había sugerido su dimisión.

En su libro, recuerda que había pensado internarse en la selva. “Pensé tirarme monte adentro, selva adentro para gobernar”.

Sin embargo, pensó que al día siguiente iba a desatarse una movilización “para retomar la plaza Murillo, la Casa Grande del Pueblo”.

“Pensé: si se movilizan, va haber enfrentamiento”, dice.

Hizo sus elucubraciones trágicas acerca de las posibles acciones de la Policía amotinada y “la gente civil de la derecha que habría disparado”: “En 10 días iba a haber más de 40 muertos, más de 400 heridos de bala, más de 1.000 detenidos”.

“Entonces dormí con la conciencia tranquila, la decisión de renunciar era un buen cálculo para evitar una masacre. Renuncié el domingo”, cuenta Morales.

´”Hasta que llegó el golpe. Y llegó ese día”, termina.

Luego hizo planes para abandonar el país, por recomendación de sus compañeros. México fue su destino, pero luego de un periplo también largo, desde la oferta de asilo del presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez; la llamada del entonces mandatario electo de Argentina, Alberto Fernández, y la invitación de Andrés Manuel López Obrador de refugiarse en su país, México.

Esa es otra historia.

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Morales aboga por Huarachi, quien en 2019 pidió su renuncia, como las FFAA y la Policía

En 2019, el líder de la COB pidió la renuncia de Morales: “Si hay la necesidad de renunciar, por pacificar al pueblo, lo hacemos, lo decimos desde la COB”.

Evo Morales y Juan Carlos Huarachi en la "Marcha ´por la Patria". Foto:

/ 5 de diciembre de 2021 / 14:16

La vida da vueltas; en alguna circunstancia, Evo Morales y Juan Carlos Huarachi hicieron las paces. El expresidente acaba de abogar por el líder de la Central Obrera Boliviana (COB), quien, como las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, en 2019 pidió su renuncia.

Ambos aparecieron juntos el lunes, cuando llegó a La Paz la llamada “Marcha por la Patria”, que organizó Morales para movilizar al Movimiento Al Socialismo (MAS) y sus organizaciones sociales para respaldar al gobierno de Luis Arce a título de defender la democracia contra afanes, en su criterio, de un nuevo quiebre constitucional.

En su discurso encendido en la Plaza Mayor de La Paz, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) protestó contra la dirigencia del Comité pro Santa Cruz, que desde el 8 de noviembre mantuvo un paro regional en contra de la ahora abrogada Ley 1386, de Estrategia de Lucha contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas.

También puede leer: Morales cuenta que luego de pedir su renuncia en 2019, Huarachi no quiso hablar con él

Aunque días después dijo que lo malinterpretaron, Huarachi arengó el 29 de noviembre: “Nosotros no hemos venido a generar violencia, pero si nos provocan, aquí estamos; cuidado, no nos provoquen, porque esta marcha se puede trasladar a Santa Cruz y vamos a ir a tomar las fábricas, las industria!”.

Sus declaraciones causaron gran repercusión, especialmente de dirigentes cívicos de Santa Cruz y políticos de oposición.

Al contrario, Morales lo justificó este domingo en su programa de radio Kawsachun Coca. “Yo entiendo la reacción y bronca del hermano Juan Carlos Huarachi, (quien dijo) vamos a ir a Santa Cruz a tomar y nacionalizar las empresas, pero de impotencia tal vez (dijo eso porque durante el paro en esa región) sus afiliados estaban sin trabajo, (mientras) las industrias seguían funcionando”, dijo.

Luego de tres semanas de conflictos tras las fallidas elecciones generales de 2019, en medio de protestas políticas y un motín policial, el Alto Mando de las Fuerzas Armadas y el entonces comandante de la Policía Boliviana, Yuri Calderón, sugirieron y pidieron respectivamente la renuncia de Morales.

Huarachi dio entonces la estocada final. “Compañero presidente (Morales), le llamamos a la reflexión de que pueda asumir esta responsabilidad. Si hay la necesidad de renunciar, por pacificar al pueblo, lo hacemos, lo decimos desde la COB para pacificar al país”, dijo acto seguido.

El dirigente y Morales coincidieron en el palco del mitin de la marcha, además del presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca, y la cúpula del MAS y de los movimientos sociales.

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El Gobierno anuncia que la cumbre sobre la reforma judicial será en marzo de 2022

El ministro Iván Lima aseguró que la reforma es del pueblo y no solamente de cuatro personas o de un trabajo político.

El ministro Iván Lima. Foto de archivo: Ministerio de Justicia.

/ 5 de diciembre de 2021 / 13:49

El ministro de Justicia, Iván Lima, informó este domingo que la cumbre nacional en la búsqueda de una verdadera reforma judicial en el país se realizará en marzo de 2022.

En ese sentido, según la autoridad, ya se está dialogando el mandato de transformar la justicia y lograr que efectivamente esa transformación llegue a todos los bolivianos con una “reforma judicial integral de seis ejes”.

Es así que “ayer (dialogamos) en un encuentro con todos los jueces disciplinarios, con todas las autoridades de la justicia boliviana en Cochabamba, y mañana (se realizará) con las víctimas de Sacaba y Senkata; toda la semana vamos a estar escuchando al país para terminar el mes de marzo”, dijo.

Aseguró que la reforma se realizará con base a recomendaciones internacionales, como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que urgen a Bolivia transformar la Justicia.

“Y éste es el compromiso que tenemos, (es decir) una reforma que deje de ser de cuatro personas, que (no) tenga el sesgo de ser solamente un trabajo político; esta reforma es del pueblo, de la gente y de todos los que están afectados por actos de injusticia”, sostuvo.

Remarcó que el respeto a los derechos humanos y al debido proceso implica la independencia judicial. Por tanto, según su criterio, un elemento fundamental de la reforma es precisamente la “independencia judicial estructural”.

Por lo que “estamos trabajando en esa línea de ajustar los mecanismos para tener a los mejores bolivianos como jueces,  vocales y magistrados eventualmente dentro de dos años. Ese eje es algo que nos urgen los organismos internacionales y que lo estamos trabajando de manera firme y sostenida porque la elección de jueces o el mecanismo que definamos como país se va a dar en 18 meses”, agregó Lima en una entrevista con Bolivia TV.

Pues, de acuerdo con la autoridad, la Justicia es lo que requiere el pueblo boliviano y el compromiso del presidente Luis Arce es encarar este proceso como política pública en unidad y dejando de lado las posiciones que buscan impunidad.

“No es tolerable para este gobierno que existan senadores y líderes políticos que estén pensando que un factor de la reforma judicial es la impunidad; cuando Carlos Mesa nos decía que se reforme la justicia y que luego van a autorizar juicios, eso es pactar impunidad y eso no lo vamos a permitir, vamos a seguir por todos los caminos para que la independencia judicial y la reforma sean de la unidad de todos los bolivianos en esta cumbre nacional que estamos pensando realizar en marzo de 2022”, ratificó.

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Morales dice que entiende la ‘bronca’ de Huarachi y que tal vez actuó por impotencia

“Hay empresarios que apuestan por Bolivia, pero (también) hay empresarios que perjudican a Bolivia”, afirmó Morales.

Evo Morales. Foto de archivo: @evoespueblo.

/ 5 de diciembre de 2021 / 10:40

El expresidente Evo Morales aseguró este domingo que entiende la “bronca” del secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, quien durante los últimos días estuvo en el centro de la polémica por amenazar con trasladar la marcha en defensa del Gobierno a Santa Cruz y tomar las empresas de esa región.  

También puede leer: El dirigente de la COB advierte con ‘ir a tomar las fábricas’ en Santa Cruz.

“Yo entiendo la reacción y bronca del hermano Juan Carlos Huarachi, (quien dijo) vamos a ir a Santa Cruz a tomar y nacionalizar las empresas, pero de impotencia tal vez (dijo eso porque durante el paro en esa región) sus afiliados estaban sin trabajo, (mientras) las industrias seguían funcionando”, justificó Morales en su programa dominical.

Sin embargo, Huarachi, tras la ola de críticas, ya aclaró que no está en contra de Santa Cruz ni de todos sus empresarios e incluso dijo que muchos malinterpretaron y tergiversaron su discurso durante una concentración en defensa del gobierno de Luis Arce el 29 de noviembre en La Paz.

También puede leer: Tras ola de críticas, Huarachi asegura que no está en contra de Santa Cruz ni de todos sus empresarios.

Entonces, “la propiedad privada, las industrias, están garantizadas por Constitución, pero da rabia por supuesto (lo que ocurre por los paros). Si voluntariamente toda la ciudad iría al paro, se respetaría, pero un paro obligado, pagado, forzado y con violencia, eso no es paro y ahí viene la protesta del pueblo”, agregó el exmandatario.

Además, Morales remarcó que “el pueblo tiene que saber que (…) hay empresarios que apuestan por Bolivia, pero (también) hay empresarios que perjudican a Bolivia”.

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Morales recuerda a policías que Camacho no les cumplió jubilación al 100% del sueldo

El exmandatario aseguró que Jeanine Áñez y Luis Fernando Camacho se “aliaron” con los entonces jefes policiales para convencerles del motín en 2019.

El expresidente Evo Morales. Foto: Roberto Guzmán-La Razón.

/ 4 de diciembre de 2021 / 15:35

El expresidente Evo Morales recordó este sábado a policías de base que se amotinaron durante los conflictos poselectorales de 2019 que la promesa de una jubilación con el 100% de su salario, hecha por el ahora gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, no fue cumplida.

“Un día como hoy, en 2019, los policías de base reiteraron al gobierno de facto de Jeanine Áñez y su cómplice Camacho su pedido de jubilación con 100% de haberes y nivelación salarial. Esa mejora prometida por el actual gobernador de Santa Cruz para el golpe, nunca fue cumplida”, publicó Morales en su cuenta oficial de Twitter.

En el criterio del exmandatario, Jeanine Áñez y Camacho se aliaron con los entonces jefes policiales para “engañar” a los policías de base y convencerlos de amotinarse en demanda de su renuncia. “El pueblo tiene memoria y demanda justicia y sanciones para quienes atentaron contra la democracia, masacraron y violaron derechos humanos.”, agregó Morales.

El 25 de noviembre de 2019, cuando el comandante general era Rodolfo Montero, la Policía Boliviana solicitó al gobierno de Áñez una serie de beneficios en favor de esa institución, entre ellos la “propuesta de nivelación salarial para las y los funcionarios públicos de la Policía Boliviana, equiparando a las Fuerzas Armadas de la Nación y los beneficios colaterales”.

Más adelante, el 4 de diciembre, esa institución reiteró su pedido a las autoridades nacionales, quienes no hicieron caso a esa solicitud.
El motín policial ocurrió el 8 de noviembre, dos días antes de la renuncia de Morales. Coincidió con una convulsión social de más dos semanas, que denunciaba un supuesto fraude electoral.

Dos días después, la entonces senadora Áñez se declaró presidenta de la Cámara de Senadores y posteriormente presidenta de Bolivia, en sendos actos sin quorum en la Asamblea Legislativa ni la presencia de los legisladores del movimiento Al Socialismo (MAS).

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Camacho cree que su propuesta de federalismo comienza a escribir su capítulo en la historia

“No impondremos un proyecto, porque no venimos de la política de la imposición”, se justificó el gobernador Luis Fernando Camacho.

Luis Fernando Camacho en su estancia en Santa Cruz. Foto: Luis Fernando Camacho

/ 4 de diciembre de 2021 / 12:56

Dos días después de haber sufrido el repudio de manifestantes que incluso le arrojaron huevos en Tarija, el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, cree que su propuesta de federalismo comienza su capítulo en el país.

“Hemos empezado a construir un nuevo capítulo en la historia de Bolivia”, escribió en Twitter.

Su criterio fue expresado a colación de su agradecimiento a las muestras de apoyo que dice haber recibido luego de los incidentes del lunes y del martes en la ciudad sureña del país.

“Agradezco a los tarijeños por su enorme cariño; un reducido grupo de funcionarios públicos no opaca el espíritu hospitalario de la chura Tarija. A los federalistas que formaron parte del encuentro, GRACIAS”, completó.

El 22 de noviembre, una semana después de terminado el paro contra la ahora abrogada Ley 1386, de Estrategia de Lucha contra la Legitimación de Ganacias Ilícitas, secundadas por el presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, Camacho sorprendió con su propuesta.

“El masismo se ha hegemonizado en el Gobierno y juega con todo esa realidad, nos miente, divide y confronta solo para mantener ese poder, el centralismo”, justificó entonces el gobernador.

La iniciativa fue recibida con cierto recelo de parte de algunos políticos, entre ellos el expresidente Carlos Mesa, líder de Comunidad Ciudadana (CC), aunque dijo que tiene la mente abierta para el debate. En tanto, Arce, que dijo al inicio que con federalismo o no su partido va a ganar elecciones, denunció esta semana en el Grupo de Pueblo, bloque de gobiernos de izquierda, que la propuesta de Camacho es separatista.

En tanto, el gobernador, de la alianza Creemos, optó por comenzar a socializar su idea, por eso estuvo en Tarija esta semana. “No impondremos un proyecto, porque no venimos de la política de la imposición”, se justificó.

“Queremos que todos los departamentos y las regiones se sumen y aporten ideas a un proyecto que es para todos. #BoliviaFederal”, tuiteó el 1 de diciembre.

A partir de la Constitución de 2019, Bolivia es un Estado Plurinacional y autonómico.

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