Nacional

domingo 18 abr 2021 | Actualizado a 10:37

Las elecciones subnacionales no incidieron en el incremento de casos de COVID-19

El TSE informó que partir de los datos oficiales se constató que hubo menos casos en las tres semanas posteriores a las elecciones que las tres semanas previas.

El distanciamiento social en las mesas de votación en las áreas rurales. Foto: ABI

/ 31 de marzo de 2021 / 14:25

Luego de tres semanas de las elecciones subnacionales del 7 de marzo, cuando fueron elegidas autoridades departamentales, regionales y municipales, se constató que el proceso electoral no tuvo incidencia en el incremento de casos nuevos de COVID-19.

Los datos del índice de casos del Ministerio de Salud confirman la efectividad de las medidas de protección de salud asumidas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), con el asesoramiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y cumplidas responsablemente por la ciudadanía.

“Entre algunas de las principales medidas, se amplió el horario de votación; se dividió la jornada electoral en dos segmentos, para que los votantes asistan de acuerdo con la terminación de su cédula de identidad; además, se controló el distanciamiento social, el uso de barbijos y de otros implementos de bioseguridad”, menciona el boletín de prensa del TSE.

Datos comparativos de contagios semanas previas y posteriores a las elecciones subnacionales del 7 de marzo.

Asimismo, los jurados electorales recibieron capacitación virtual y presencial, en el marco del distanciamiento social, además que los otros protagonistas de la jornada (notarios, policías y militares.) recibieron insumos de bioseguridad.

El presidente del TSE, Salvador Romero, afirmó que el domingo 7 fue una jornada pacífica, transparente y con un elevado nivel de participación, de 86%, muy cercano al registrado en las elecciones generales de octubre de 2020.

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Bolivianos denuncian detenciones y torturas tras salida de Morales en 2019

Durante el gobierno de Áñez no se hicieron investigaciones a las denuncias sobre abusos policiales, mientras que el actual gobernante, Luis Arce, prometió, bajo el eslogan de "justicia y no venganza", aclarar los hechos.

La madre de una de las víctimas de 2019. Foto: AFP.

/ 17 de abril de 2021 / 20:22

Bolivia vivía en el desgobierno el 11 de noviembre de 2019, el día después de la renuncia de Evo Morales, un escenario que las fuerzas del orden aprovecharon, según varios ciudadanos, para cometer abusos. Un año y medio después, las víctimas de aquel nefasto lunes buscan justicia.

Morales volaba rumbo a México un día después de su renuncia. La segunda vicepresidenta del Senado, Jeanine Áñez, se proclamaba presidenta interina del país el 12 de noviembre en una Asamblea Legislativa semivacío, un movimiento avalado por la Constitución.

En esas confusas horas de una Bolivia acéfala y que acumulaba casi tres semanas de protestas, a veces violentas, Agamenón Espejo dice que fue detenido, golpeado y amenazado por agentes del orden en la ciudad de El Alto.

Este comerciante de 45 años asegura que fue detenido a media tarde cuando caminaba con un amigo para verificar el estado de su puesto de venta. Fue atrapado por vecinos que vigilaban las calles asustados ante rumores sobre la llegada de saqueadores.

Lo entregaron a la Policía de esa ciudad en la que en 2003 se gestó la revuelta que acabó por derrocar al entonces mandatario conservador Gonzalo Sánchez de Lozada, que se saldó con más de 60 muertos.

«Nos agarraron (los policías) directamente a golpes, con palazos, nos patearon. Nos metieron en un cuarto y nos echaron gas (lacrimógeno), nos dieron con toletes (porras), con la cacha (culata) de las armas, nos intimidaron diciendo que nos iban a matar y a botar nuestros cuerpos», explica Agamenón a la AFP.

Dice que los vecinos lo confundieron con quienes, horas después, incendiaron la misma infraestructura policial a la que fue llevado.

Así comenzó el calvario de Agamenón, semejante al narrado por otros detenidos en circunstancias parecidas esos días.

Fue llevado al Comando de la Policía en La Paz, donde los efectivos del orden lo mostraron ante la prensa, junto a otras 20 personas, con granadas y dinamita que presuntamente llevaban encima. De allí les trasladaron a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, donde Espejo asegura que les aplicaron descargas eléctricas.

Madre desesperada

Aquel 11 de noviembre, Cecilia Mamani, de 40 años, despidió a su hijo Ismael Chirino, de 23, cuando salió en la mañana a rendir un examen en la universidad, donde estudiaba Trabajo Social.

Como no había transporte público debido a las protestas que agitaron al país después de las elecciones presidenciales de octubre de 2019, el joven volvió a casa caminando. Un grupo de vecinos lo detuvo, lo interrogó y lo golpeó. Luego llegaron unos policías que pensaron que era un saqueador, denuncia Cecilia.

Chirino acompañó a los uniformados para esclarecer los hechos, pero una vez en dependencias policiales lo «torturaron, gasearon, le pusieron una bolsa en la cabeza y le apuntaron con un arma», afirma la madre a la AFP.

Sigue teniendo dolores por las palizas recibidas, afirma la mujer. «Me dice ‘mami, no sé qué hacer’. Trato de curarle con medicinas naturales, pero aún siente dolor. Y por los traumas llora y no sé cómo consolarlo», comenta Cecilia entre lágrimas.

Como Ismael y Agamenón, otros detenidos en esa jornada también denuncian que sufrieron diversos abusos a manos de policías sin saber por qué.

Manos amoratadas

Joga Marconi, de 23 años, regresaba con su hermano y dos colegas albañiles de la obra donde trabajaban cuando fueron agarrados por unos vecinos, que los entregaron a la Policía afirmando que eran delincuentes.

Su madre, Natividad Mamani, de 40 años, indica a la AFP que todavía no puede creer la suma de abusos que toleró para evitar que vulneraran más los derechos de su hijo tras las rejas.

Cuando Joga llevaba 15 días detenido, ella logró introducir clandestinamente un teléfono celular a la prisión, con el que tomó fotos que lo muestran con las manos amoratadas por los golpes recibidos.

Natividad dice que la familia no tenía dinero para pagar los sobornos que imponían otros reclusos para darle cierta seguridad a su hijo. El joven y los demás detenidos del 11 de noviembre recibían golpizas de otros presos por órdenes «desde arriba», asegura. Joga salió de prisión dos meses más tarde.  

Un año medio después de esas protestas, que culminaron con una veintena de muertos y cientos de heridos, Agamenón, Ismael y Joga están en libertad, pero otros siguen tras las rejas, y ningún policía ha sido llevado ante la justicia.

«Para la gente pobre y humilde no hay justicia (…). Mi hijo perdió su trabajo, sus estudios, sus amigos, perdió todo», dice Natividad. «Vulneraron todos sus derechos y no hay justicia hasta el día de hoy».

Durante el gobierno transitorio de Áñez no se hicieron investigaciones a las denuncias sobre abusos policiales, mientras que el actual gobernante, Luis Arce, prometió, bajo el eslogan de «justicia y no venganza», aclarar esos incidentes. Los casos están en la Fiscalía.

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Morales denuncia que Áñez pretendía instalar una junta militar para evitar a Arce

“Queremos decirles a los golpistas: ¡aquí está el pueblo boliviano; los vendepatrias nunca más volverán!”, respondió Evo Morales en una concentración del MAS.

Evo Morales habla en la concentración del MAS en Cochabamba. Foto: APG

/ 17 de abril de 2021 / 15:00

El expresidente Evo Morales denunció este sábado que a dos semanas de la posesión de Luis Arce, quien ganó las elecciones de 2020 con el 55,1% de los votos, el gobierno de Jeanine Áñez pretendía instalar una junta militar para impedir el juramento del mandatario electo.

“La penúltima semana para la posesión del hermano Lucho, la dictadura de los golpistas —qué ‘gobierno de transición’, ningún gobierno de transición— tenía el plan de dejar el gobierno a una junta militar”, contó el exmandatario, ahora titular del Movimiento Al Socialismo (MAS, en una concentración de ese partido en Cochabamba.

“Saludo a algunos militares, se rebelaron a su comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general (Sergio Orellana)”, remató.

Morales, dimisionario en la crisis poselectoral de 2019, fue sustituido el 12 de noviembre de ese año por la entonces senadora de minoría Jeanine Áñez, que se proclamó mandataria en sendos se actos de la Cámara de Senadores y de la Asamblea Legislativa sin quorum ni presencia de los dos tercios del MAS. Protestas políticas a raíz de “irregularidades” detectadas por la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las elecciones del 20 de octubre habían desembocado en un quiebre institucional.

Es más, el expresidente consideró que un grupo militar “golpista” intentó cohesionarse a una semana de la posesión de Arce, acto que sucedió en la Asamblea Legislativa el 8 de noviembre del año pasado. “La última semana, antes del 8 de noviembre, otra vez intentaron cohesionar militares golpistas para que el hermano Lucho no tome posesión. Hasta el último día la batalla”, dijo.

Ese grupo especializado de Sanandita quería venirse a La Paz. ¿Para qué a La Paz? Seguramente era para tomar la Asamblea Legislativa o para detener a Lucho y no se posesione”, especuló Morales.

“Es larga la historia, hay que repasar esa historia”, insistió.

Morales llamó a defender al gobierno de Luis Arce. “No podemos estar con las manos cruzadas, ya sabemos cuál es la intención de la derecha boliviana. Cuando no nos ganan elecciones, golpe de Estado”, afirmó.

Recordó que en las últimas semanas aparecieron amenazas desde fuerzas detractoras del oficialismo. Una de ellas fue la del ahora gobernador electo de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. “Voy a decir algo al señor Arce: no se olvide cómo salió Evo Morales, que aprenda a respetar nuestras instituciones”, arengó el 20 de febrero en una comparecencia con periodistas tras la aprobación de la Ley de Emergencia Sanitaria.

El 1 de abril, al saberse de la detención de la exministra de Medio Ambiente María Elba Pinckert, el presidente del Comité pro Santa Cruz advirtió al Gobierno: “Señores, no jueguen con fuego, se van a quemar”.

Le han dicho: “Lucho, cuidado que te vaya como a Evo Morales, amenazando con golpe de Estado. Queremos decirles a los golpistas: ¡aquí está el pueblo boliviano; los vendepatrias nunca más volverán!”, respondió Morales.

“No hemos convocado, saben que es importante acompañarnos, nos acompañamos y no nos abandonamos; estamos presentes para no abandonar nuestra revolución democrático-cultural”, dijo el expresidente.

El MAS evalúa su situación político días después de conocerse los resultado de la segunda vuelta de las elecciones subnacionales, en las que no consiguió una sola de las cuatro gobernaciones en disputa electoral.

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La COB llama a defender la democracia, al gobierno de Arce y a estar ‘en pie de lucha’

“Tenemos que trabajar juntos, tenemos que estar unidos, porque solos no vamos a poder”, enfatizó Juan Carlos Huarachi.

El secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi. Foto: ABI.

/ 17 de abril de 2021 / 14:40

En un masivo encuentro del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Cochabamba, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, convocó este sábado a defender la democracia, al gobierno de Luis Arce y a estar en “pie de lucha” ante cualquier posible nuevo intento de “desestabilización” del país.

En este encuentro “se tienen que ratificar tres compromisos: primero, defender la democracia; segundo, garantizar y defender a nuestro gobierno elegido democráticamente, a la cabeza de Luis Arce y David Choquehuanca; y tercero, debemos estar en pie de lucha, debemos estar en estado de emergencia ante cualquier intento de desestabilización de la derecha”, exclamó.

El dirigente agregó que con estos tres lineamientos se logrará “sellar la unidad del pueblo boliviano” a la cabeza del instrumento político oficialista.

Pues, son “consignas que estamos lanzando a nivel nacional para defender a nuestro gobierno (con el fin de) apoyar su gestión durante los próximos cinco años; tenemos que trabajar juntos, tenemos que estar unidos, porque solos no vamos a poder”, insistió.

El viernes, en un acto realizado por el aniversario 69 de la COB, el presidente Arce también consideró que continuarán los intentos de desestabilización de su gobierno e instó a los trabajadores de la COB a defender la “democracia intercultural” del país. “La lucha contra el capitalismo, imperialismo y el colonialismo continúa, compañeros, y los intentos por desestabilizar a nuestro gobierno democráticamente electo no cesarán, (por eso) hoy, junto a los trabajadores, tenemos el gran desafío de cuidar y defender nuestra democracia intercultural, nuestros recursos naturales y los derechos conquistados con la sangre y valentía de nuestro pueblo”, dijo el Jefe de Estado.

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Arce: Los que perdieron siguen maquinando un golpe, pero ‘la derecha no pasará’

El Jefe de Estado instó a la unidad del MAS, lamentó que solo se hable de una mujer encarcelada (Jeanine Áñez) y aseguró que se hará “todo para que de una vez se abran todos los juicios” por las masacres.

Luis Arce en una concentración del MAS en Cochabamba. Foto: APG.

/ 17 de abril de 2021 / 13:18

El presidente Luis Arce, que participó en una concentración del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Cochabamba tras la derrota del oficialismo en el balotaje del 11 de abril, aseguró este sábado que los constantes perdedores en las urnas siguen “maquinando” un golpe de Estado en Bolivia, pero “la derecha golpista no pasará”.

“Estamos aquí una vez más en Cochabamba para decirle con absoluta claridad que la derecha golpista no pasará; los que perdieron en las urnas, los que no recibieron el voto popular, ahora siguen confabulando y siguen maquinando un golpe de Estado, una desestabilización, porque son incapaces de ganar con el voto popular”, exclamó.

Agregó que el MAS es el único instrumento político que demostró en todo este último tiempo tener el apoyo masivo del pueblo boliviano porque es un partido de la mayoría.

“Y es que el pueblo es muy sabio, no solo apostó (en las elecciones nacionales de 2020) por la educación, la economía y la salud,  sino también por la recuperación de la estabilidad democrática. Los bolivianos somos gente de paz, pero hay intereses extranjeros y nacionales que no quieren que vivamos en paz y claramente lo han demostrado en 11 meses (del gobierno de Jeanine Áñez), en el que saquearon al país, estaban negociando ya nuestros recursos naturales y habían tremendos hechos de corrupción”, enfatizó.

Asimismo, recordó que el “golpe de Estado” de 2019, “que ahora algunos quieren negarse y se hacen a los santitos”, derivó en la masacre de 36 bolivianos en Sacaba y Senkata.

Pero “les decimos una vez más, desde aquí, que no nos mueve el odio, no nos mueve la venganza; lo que nos mueve es nuestro afán inquebrantable de justicia”, agregó Arce, quien lamentó que solo se hable de la detención preventiva de Áñez por ese “golpe de Estado” y no de las víctimas de las masacres.

“Vemos cómo se habla (solo) de una mujer en la cárcel cuando hay 36 madres de familia que siguen llorando la muerte de sus hijos y cuando hay más de dos mil familias lloran a sus heridos, (pero) lo que nosotros siempre hemos dicho a los hermanos de Sacaba y Senkata es que vamos a hacer todo para que de una vez por todas se abran todos los juicios necesarios”, ratificó.

Además, el Jefe de Estado dijo que su gobierno avanzó en poco tiempo en la solución del problema de la educación, economía y también avanza hacia la recuperación de la salud de los bolivianos.

Sin embargo, “hay mucho por hacer (…) y para eso es muy importante (la unidad, aunque) la derecha tiene su estrategia y nos quiso dividir, nos quiso mostrar como si la derecha hubiera ganado (en las elecciones subnacionales), (pero) el pueblo ha ganado, hemos derrotado en las urnas una y otra vez, y por eso como nunca ahora tenemos cada vez más concejales, más asambleístas departamentales y más alcaldías”, señaló.

En las elecciones subnacionales del 7 de marzo, el MAS ganó en la mayoría de los municipios (239 de 336, principalmente de áreas rurales), pero en el balotaje del 11 de abril, que se realizó en cuatro departamentos para elegir a sus nuevos gobernadores, perdió en las cuatro regiones.

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Quintana plantea que una comisión independiente investigue ‘tráfico de tierras’ en el gobierno de Áñez

“Creo que aún no han concluido las prácticas de apropiación ilegal, del lavado de dinero del narcotráfico y la venta irregular de tierras a extranjeros”, afirmó el exministro.

El exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana. Foto de archivo: La Razón.

/ 17 de abril de 2021 / 10:37

El exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, propuso que una comisión independiente investigue el supuesto tráfico de tierras durante el gobierno de Jeanine Áñez porque cree que en ese periodo de administración del país se amplió las apropiaciones indebidas de los predios estatales.

“Hay que hacer una investigación muy rápida, incluso, yo diría, instalando una comisión independiente, respecto al manejo de la política de tierras durante la dictadura de Jeanine Áñez. Yo tengo la impresión de que (…) se ha hecho tráfico de tierra, se ha vendido tierra a extranjeros y se ha ampliado la esfera de apropiación de tierras estatales por parte de algunos empresarios”, dijo.

La exautoridad presume que durante los 11 meses del anterior gobierno se gestionó mucha tierra del Estado en favor de los grandes intereses agroindustriales y “por supuesto de los empresarios tramposos como Branko Marinkovic”, que fue uno de los ministros de Áñez.

“Por tanto, solamente una investigación muy sencilla nos podría dar información acerca de lo que ha significado el tráfico de tierras, el enriquecimiento de unas cuantas personas a través del Ministerio de Desarrollo Rural y el INRA. Solo una investigación muy preliminar, muy sencillita, que la pueden hacer cinco a 10 técnicos, nos podrían dar unos resultados escandalosos”, insistió en una entrevista con Bolivia TV.

Estas declaraciones surgen después de que la noche del 13 de abril fueron sorprendidos el exministro de Desarrollo Rural y Tierras Edwin Characayo y el exdirector general de Desarrollo Rural Hiper García en pleno centro de la ciudad La Paz con $us 20.000 de un supuesto soborno por el saneamiento de una propiedad en el departamento de Santa Cruz.

“Y (ese) acto de corrupción, hoy en día, debería convocar al propio Gobierno, a la Asamblea Legislativa y a otras entidades vinculadas al tema a una profunda reflexión acerca de la política de gestión de tierras en Bolivia, (porque) creo que aún no han concluido las prácticas de apropiación ilegal, del lavado de dinero del narcotráfico y la venta irregular de tierras a extranjeros”, añadió Quintana.

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